{"id":30676,"date":"2021-08-03T01:17:07","date_gmt":"2021-08-03T01:17:07","guid":{"rendered":""},"modified":"2021-08-03T01:17:07","modified_gmt":"2021-08-03T01:17:07","slug":"busco-lo-que-no-debia-y-hallo-lo-que-no-queria","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/busco-lo-que-no-debia-y-hallo-lo-que-no-queria\/","title":{"rendered":"Busc\u00f3 lo que no deb\u00eda y hall\u00f3 lo que no quer\u00eda"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"30676\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\">4<\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 10<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>Cuando vi por primera vez a Leonor en una reuni&oacute;n de amigos comunes qued&eacute; encandilado. Esa potente primera impresi&oacute;n me la produjo desde lejos, cuando percib&iacute; belleza y armon&iacute;a corporal asociadas, dentro de una vestimenta que disimulaba m&aacute;s que ostentaba. M&aacute;s tarde, al coincidir en un grupo, la escuch&eacute; opinar con solvencia y sentido cr&iacute;tico, evidenciando una notable formaci&oacute;n intelectual. Y as&iacute;, ante la conjunci&oacute;n de personalidad bien formada y belleza apetecible, me derret&iacute; interiormente.<\/p>\n<p>A partir de ah&iacute; puse mi empe&ntilde;o en conseguir mayor cercan&iacute;a y tuve suerte, en dos meses ya sal&iacute;amos con cierta frecuencia. Al tener seguridad de mis sentimientos, y la casi certeza de no ser rechazado, le propuse noviazgo y, para mi j&uacute;bilo, acept&oacute;. Ella, m&aacute;s expresiva, me hac&iacute;a sentir amado, y yo, con gestos antes que palabras, le trasmit&iacute;a lo que mi coraz&oacute;n albergaba.<\/p>\n<p>Al decidir la convivencia optamos por su departamento, m&aacute;s amplio y c&oacute;modo que el m&iacute;o, que termin&eacute; alquil&aacute;ndoselo a un amigo. Ambos tenemos ingresos que cubren bien nuestras necesidades aunque los de ella superan holgadamente los m&iacute;os. Por una cuesti&oacute;n de simple equidad y respeto acordamos compartir a partes iguales los gastos hogare&ntilde;os.<\/p>\n<p>El segundo aniversario de nuestra relaci&oacute;n nos encontr&oacute; felices. Ambos trabaj&aacute;bamos en horario corrido llegando a casa entre las diecisiete y dieciocho horas, yo antes por cuesti&oacute;n de distancia. Ella ten&iacute;a un cargo jer&aacute;rquico en una casa de modas gracias a su preparaci&oacute;n y capacidad de trabajo, mientras yo era empleado de planta en un estudio contable.<\/p>\n<p>Un martes al llegar a casa, con su habitual buen humor, y despu&eacute;s del beso amoroso, me cont&oacute; que al d&iacute;a siguiente saldr&iacute;a de viaje para supervisar los &uacute;ltimos detalles de la sucursal que inauguraban el viernes en una ciudad distante unos cuatrocientos kil&oacute;metros, estando previsto el regreso a media ma&ntilde;ana del s&aacute;bado. Esa noche, para compensar los tres d&iacute;as de ausencia, hicimos el amor con particular intensidad y duraci&oacute;n. Al d&iacute;a siguiente nos despedimos como si fuera una separaci&oacute;n largu&iacute;sima, siendo lo contrario y adem&aacute;s contar con comunicaci&oacute;n telef&oacute;nica en cualquier momento y lugar.<\/p>\n<p>Las charlas m&aacute;s prolongadas se suced&iacute;an a la noche, despu&eacute;s de comer, cuando ambos est&aacute;bamos en cama. El viernes me llam&oacute; alrededor de las veinte, mientras se realizaba el vino de honor como parte de la inauguraci&oacute;n. Me alegr&oacute; saber que todo hab&iacute;a ido bien quedando en llamarla un poco m&aacute;s tarde de lo habitual.<\/p>\n<p>A eso de las veintitr&eacute;s y en un intervalo de cinco minutos la llam&eacute; dos veces. No me caus&oacute; molestia que ambas fueran fallidas. Todos tenemos derecho a entrar al ba&ntilde;o sin llevar el tel&eacute;fono. Tambi&eacute;n es razonable tener el aparato cargando lejos de d&oacute;nde uno se encuentra, y muchos buenos motivos m&aacute;s. En el pr&oacute;ximo intento de comunicaci&oacute;n tuve suerte y me contest&oacute;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Hola mi amor&rdquo;.<\/p>\n<p>Pero, adem&aacute;s de su voz, otra m&aacute;s se hizo escuchar.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Tercera llamada, qu&eacute; pesado&rdquo;.<\/p>\n<p>Por supuesto que de inmediato me cortaron el contacto.<\/p>\n<p>De no creer el poder de esas cuatro sencillas palabritas. Si no hubiera estado sentado en el momento de escucharlas, el suelo me habr&iacute;a recibido largo y tendido. Despu&eacute;s de un momento de par&aacute;lisis pude reflexionar con cierto aplomo. Cuatro cosas eran evidentes. En primer t&eacute;rmino que, cualquiera sea el lugar donde estuviere, no se encontraba sola. Segundo, que quien hab&iacute;a hablado era un hombre presente en el lapso de las tres llamadas. Tercero, que ese caballero sab&iacute;a de qui&eacute;n proced&iacute;an, sea que se lo dijeran, sea que &eacute;l pod&iacute;a ver la pantalla. Y cuarto, que yo hab&iacute;a interrumpido la actividad en desarrollo, cosa que resultaba desagradable.<\/p>\n<p>Terminada mi reflexi&oacute;n ca&iacute; en cuenta que ten&iacute;a una llamada entrante y un mensaje diciendo.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;&iexcl;Qu&eacute; pasa que no me atend&eacute;s!&rdquo;<\/p>\n<p>Respond&iacute;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Estaba en el ba&ntilde;o&rdquo;.<\/p>\n<p>Ah&iacute; habl&oacute;<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Hola querido, casi se me cae el aparato y al agarrarlo sin querer cort&eacute;. Algo nuevo desde que hablamos?&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Nada que valga la pena. Ahora solo quiero pedirte perd&oacute;n de todas las maneras posibles, te prometo que no va a suceder nuevamente y adem&aacute;s, te juro, que nunca m&aacute;s voy a ser pesado. Chau&rdquo;.<\/p>\n<p>Y cort&eacute;. Hubo nuevos intentos de hablar y nuevos mensajes, pero en ning&uacute;n momento atend&iacute; ni abr&iacute; su casilla. Era momento de intentar calmar el dolor y hacerme a la idea de finalizaci&oacute;n de una etapa y comienzo de otra.<\/p>\n<p>Habi&eacute;ndome repuesto algo del impacto sufrido, llam&eacute; a mi madre para decirle que en una hora estar&iacute;a en su casa. Luego, en mis dos valijas y tres bolsos puse todo lo que me pertenec&iacute;a. Ya afuera cerr&eacute; con llave y, por el ventiluz, apenas abierto, tir&eacute; dentro el llavero.<\/p>\n<p>El lunes, casi mediod&iacute;a, fue a verme al estudio. Como la gente de seguridad la conoc&iacute;a le permitieron el paso. Percibiendo que alguien se aproximaba, levant&eacute; la vista de mi mesa de trabajo d&aacute;ndome con ella. Sin mover un m&uacute;sculo de la cara simplemente la mir&eacute;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Hola Javier&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Hola&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Quisiera hablar con vos&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Perfecto, en media hora tengo descanso para almuerzo, te espero en el caf&eacute; de la esquina&rdquo;.<\/p>\n<p>Con esa contestaci&oacute;n di por finalizado el di&aacute;logo y segu&iacute; con lo que estaba haciendo.<\/p>\n<p>Entrando al local la vi sentada a una de la mesas del fondo, as&iacute; que acerc&aacute;ndome, me sent&eacute; enfrente.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Te escucho&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;No me vas a decir nada?&rdquo;<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Si tuviera algo para decirte te habr&iacute;a buscado o llamado y ha sido exactamente al rev&eacute;s&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Quer&iacute;a pedirte perd&oacute;n por lo sucedido&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;No s&eacute; qu&eacute; ha sucedido pero est&aacute;s perdonada&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Te amo, no entiendo c&oacute;mo pude serte infiel. Te ruego me permitas demostrarte mi arrepentimiento y merecer tu perd&oacute;n. Hay algo m&aacute;s. Los dos sabemos que mi madre te quiere a vos m&aacute;s que a m&iacute;, y si se entera que por mi culpa termin&oacute; el noviazgo, es probable que le amargue el tiempo de vida que le queda con la enfermedad que padece&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;A ver si entiendo, vos quer&eacute;s que yo luzca inmutable mis cuernos mientras hac&eacute;s m&eacute;rito y adem&aacute;s evitarle un disgusto a tu madre. Es as&iacute;?&rdquo;<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;S&iacute;, y soy consciente de no merecerlo&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;De acuerdo, lo acepto, pero te va a costar material y an&iacute;micamente. Voy a vivir en tu departamento de manera totalmente gratuita, sin que tengamos intimidad. Naturalmente no pienso tomarme el trabajo de observar tu comportamiento o controlar tu conducta, a vos te toca hacer todo el esfuerzo. Con tu madre nada va a cambiar, pues siento por ella un entra&ntilde;able afecto&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;De verdad no quer&eacute;s saber qu&eacute; pas&oacute;?&rdquo;<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Lo importante ya lo s&eacute;&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Pero qu&eacute; es lo que sab&eacute;s&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Que mi novia hizo con otro algo que s&oacute;lo deb&iacute;a hacer conmigo&rdquo;.<\/p>\n<p>As&iacute; hice la mudanza de regreso y comenz&oacute; la convivencia de compartir techo y algunas comidas, pues al principio ni siquiera le respond&iacute;a el saludo. Con su madre, Julia, no cambi&eacute; nada de la rutina. En una de las visitas solt&eacute; una de las bromas habituales.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Suegrita querida, le pido que r&aacute;pidamente se mejore pues quiero meterme en su cama y ponerle los cuernos a su hija&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Querido Javier, eso solo lo podr&iacute;a creer un reci&eacute;n nacido, ciego, sordo y mudo. Sos incapaz de hacer lo que esa hija de puta te hizo a vos&rdquo;.<\/p>\n<p>Mi cara de sorpresa y cierta palidez la movieron a continuar.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Tengo un mont&oacute;n de defectos, estoy vieja y enferma, pero no soy tonta. Mi hija y vos me han visitado por separado y en ambos he notado cara de estar pasando un mal momento. Cuando ella me dio excusas le respond&iacute; que la liberaba de su deber filial, pues si no era merecedora de conocer su problema significaba que como madre hab&iacute;a fracasado. Sab&eacute;s cu&aacute;l fue su respuesta?&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Ni idea&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Se arrodill&oacute; en el piso y, tom&aacute;ndose la cara con las manos se apoy&oacute; en la cama, rompiendo a llorar. Sus palabras fueron: &lt;Por Dios mam&aacute;, no aument&eacute;s mi dolor, Javier me dej&oacute;&gt;. Dando por seguro que ella era la culpable, le pregunt&eacute;: Qu&eacute; le hiciste. Su contestaci&oacute;n la esperaba, no porque fuera algo com&uacute;n en ella sino que la ruptura deb&iacute;a obedecer a algo importante, y no me equivoqu&eacute;: &lt;Le fui infiel&gt;. Despu&eacute;s de insultarla la consol&eacute; prometi&eacute;ndole mi ayuda, eso s&iacute; dejando claro que si te perd&iacute;a como hijo se lo iba a hacer pagar duramente. Me imagino lo mal que te sent&iacute;s&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;As&iacute; es Julia, en este momento lo que m&aacute;s desear&iacute;a es no amarla. De esa manera desaparecer&iacute;an el fuego que abraza mi est&oacute;mago, el galope que de a ratos emprende mi coraz&oacute;n y las pesadillas que regularmente me visitan cada noche. Lamentablemente no puedo&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Me dijo que no quisiste escucharla cuando ofreci&oacute; contarte lo que pas&oacute;&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Es verdad, probablemente iba a ser para aumentar el dolor y agregar repugnancia ante su presencia&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Estimo que no va a suceder eso. Es m&aacute;s, creo que podr&iacute;a disminuir el encono. Me das ese voto de confianza para cont&aacute;rtelo?&rdquo;<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Totalmente&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Los tres d&iacute;as de trabajo el designado gerente se dedic&oacute; a cortejarla sin que ella lo frenara, pues consideraba eso como una simple galanter&iacute;a. L&oacute;gicamente ese galanteo fue, imperceptiblemente, creciendo en frecuencia y cercan&iacute;a, y por lo mismo sin suscitar resistencia. El viernes al t&eacute;rmino de la inauguraci&oacute;n y durante el brindis, Leonor impulsada por el gal&aacute;n tom&oacute; de m&aacute;s. La lenta pero ininterrumpida labor de desgastar defensas, m&aacute;s el efecto de la bebida, hicieron que los festejos por el &eacute;xito del evento fueran m&aacute;s efusivos de lo aconsejable, y as&iacute; alg&uacute;n abrazo termin&oacute; en frotamiento&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Debe haber sido cuando me avis&oacute; que la llamara un poco m&aacute;s tarde de lo habitual&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;El error clave fue permitir que, pretextando el exceso de bebida, la acompa&ntilde;ara al hotel, pero la estupidez m&aacute;xima fue dejarlo entrar a la habitaci&oacute;n para el &uacute;ltimo brindis. Con las copas vac&iacute;as &eacute;l la abraz&oacute; y trastabillando la hizo caer en la cama. La primera llamada entr&oacute; cuando esquiv&oacute; su boca que fue a dar al cuello, punto d&eacute;bil que supo aprovechar minando m&aacute;s las defensas. Cuando sinti&oacute; su mano bajo el vestido frotando la entrepierna no se resisti&oacute; y los dedos se hicieron notar bajo la bombacha&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Bueno ahora ya s&eacute; d&oacute;nde no poner mis labios si esto se compone en el futuro&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;La segunda llamada lleg&oacute; cuando finalizaba el orgasmo producido por las caricias. La tercera fue el empuj&oacute;n necesario para sac&aacute;rselo en encima y atender. El resto lo conoc&eacute;s mejor que yo. Que est&aacute; arrepentida se desprende de haberme dicho: &lt;Mam&aacute; lo que m&aacute;s me mortifica es que no me hizo un solo reclamo, no me insult&oacute;, ni siquiera me saluda, pero las pocas veces que me mira veo en sus ojos enrojecidos el dolor que lleva dentro. Esa es mi tortura, amarlo, pero verlo sufrir en silencio, sabiendo que d&iacute;a a d&iacute;a yo alimento su sufrimiento&gt;. Crees poder escuchar un pedido?&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Seguro que s&iacute;&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;No es algo irrazonable o ego&iacute;sta porque quiero el bien de ambos. La falta de ella fue leve materialmente, pero espiritualmente grave, como toda infidelidad. Recompon&eacute; la relaci&oacute;n porque ambos se aman, pero hacela parir para llegar a ello, que le duela bien. De todos modos deb&eacute;s estar atento para que esto no se malogre. Cuando veas que lleg&oacute; al l&iacute;mite de sus fuerzas no la dejes caer. Sean felices, ambos lo merecen despu&eacute;s que ella purgue su falta&rdquo;.<\/p>\n<p>Con el correr del tiempo la convivencia avanz&oacute; algo. Ella m&aacute;s comunicativa, iniciaba la conversaci&oacute;n, que yo contestaba parcamente, pero no rehu&iacute;a. Generalmente eran comentarios sobre nuestros trabajos, y as&iacute; una tarde me cont&oacute; que deb&iacute;a viajar a controlar una filial, algo que le llevar&iacute;a un d&iacute;a. Saldr&iacute;a de noche y regresar&iacute;a al d&iacute;a siguiente a &uacute;ltima hora, agregando que cuando le encargaron hacerlo en la sucursal del triste problema, ella habl&oacute; con su jefa cont&aacute;ndole lo sucedido, por lo que fue eximida de concurrir a ese lugar.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Te puedo llamar esta noche?&rdquo;<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Seguro&rdquo;.<\/p>\n<p>A las once de la noche son&oacute; el tel&eacute;fono<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Ya estoy en el hotel&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Todo bien?&rdquo;<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;S&iacute;, el viaje fue bueno. Ma&ntilde;ana cuando est&eacute; por regresar te aviso. Me hizo bien escuchar tu voz&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;A m&iacute; tambi&eacute;n. Hasta ma&ntilde;ana&rdquo;.<\/p>\n<p>Han pasado ocho meses desde ese viernes de mierda que puso mi vida patas para arriba. De regreso del trabajo estaba tomando un caf&eacute; mientras miraba un partido por televisi&oacute;n, cuando Leonor entr&oacute; sent&aacute;ndose a mi lado.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Necesito de vos un favor inmenso. El s&aacute;bado hay una cena de la empresa y te pido que me acompa&ntilde;es. Va a estar el tipo con quien te fui infiel. Estoy segura de no caer nunca m&aacute;s, pero seguro que &eacute;l va a insistir transformando la fiesta en un infierno. Tu presencia podr&iacute;a disuadirlo&ldquo;.<\/p>\n<p>Naturalmente acced&iacute; y fuimos juntos. Al rato de llegar se cumpli&oacute; lo que tem&iacute;a.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Hola Leonor, nos presentas?&rdquo;<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Javier, este se&ntilde;or es Ricardo, el gerente de la sucursal abierta hace poco&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Ricardo, Javier es mi novio&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Mucho gusto Javier&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Hola&rdquo;.<\/p>\n<p>Iniciada la sobremesa, y sonando la m&uacute;sica apropiada, los animadores invitaron a bailar. Charlaba con Leonor sobre los recuerdos que la melod&iacute;a despertaba, cuando veo acercarse al reci&eacute;n presentado.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Me permit&iacute;s bailar con tu novia?&rdquo;<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;No&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Estoy sorprendido, ten&eacute;s miedo de que te sea infiel?&rdquo;<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;De ninguna manera, no me puede hacer cornudo porque ya soy cornudo. Simplemente estamos de acuerdo en no permitir que los cuernos crezcan&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Bien, hasta luego&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Leonor, escuch&aacute; atentamente lo que voy a decir. Con este gal&aacute;n se abren dos posibilidades. Una es que acepte mansamente lo que le dije y se acaben los problemas. La otra es que no se d&eacute; por vencido e insista, y estimo que esta opci&oacute;n es la m&aacute;s probable. Me hice entender?&rdquo;<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Perfectamente&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Bien. Si est&aacute;s decidida a no repetir un episodio como el que quiero olvidar, ante cualquier avance por sobre lo estrictamente laboral, deb&eacute;s hacer dos cosas, y ambas de manera urgente y r&aacute;pida. Lo primero es frenarlo de inmediato y, a continuaci&oacute;n avisarme. Cuando digo cualquier avance, incluyo todo lo imaginable, desde un simple piropo hasta un inocente roce. Lo que para el com&uacute;n de los mortales es inocuo, para este tipo de gente, esa pavada representa una invitaci&oacute;n, y el primer paso que le permitir&iacute;a lograr su deseo&rdquo;.<\/p>\n<p>Miraba bailar a algunos mientras Leonor charlaba con dos compa&ntilde;eras de trabajo que estaban en otra mesa. Cuando volv&iacute;a a la nuestra le sali&oacute; al paso Ricardo, cruzaron pocas palabras y sigui&oacute; caminando hasta llegar a mi lado.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;No se da por vencido, me dijo que soy una puta que ahora se hace la estrecha&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Camin&aacute; a mi lado&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Por favor, no hag&aacute;s una locura&rdquo;.<\/p>\n<p>Ante eso gir&eacute; d&aacute;ndole frente.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;No acepto la m&aacute;s m&iacute;nima indicaci&oacute;n de tu parte. Voy a tratar de solucionar el problema en que ambos nos encontramos por culpa exclusivamente tuya. Seguime&rdquo;.<\/p>\n<p>Al llegar al lado del perseverante conquistador, que hablaba con una pareja, lo interrump&iacute; en voz alta para ser escuchado por quienes estuvieran cerca.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Ricardo, me acaba de decir mi novia que la trataste de puta que ahora se hace la estrecha. La tengo a mi lado para que le pidas perd&oacute;n por el insulto&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Ni pienso&rdquo;.<\/p>\n<p>Como era la respuesta esperada mi patada a los test&iacute;culos sali&oacute; r&aacute;pida y certera. Doblado en el suelo lo tom&eacute; del pelo y lo hice golpear el piso con la cara.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;La pr&oacute;xima vez que te vea, esto te va a parecer una caricia. Querida vamos, he perdido inter&eacute;s en la reuni&oacute;n&rdquo;.<\/p>\n<p>Menos de un minuto dur&oacute; la sorpresiva acci&oacute;n antes de emprender el camino de salida.<\/p>\n<p>Regresamos a casa sin comentar lo sucedido pues las palabras sobraban. Al llegar frente a su dormitorio yo segu&iacute; de largo cuando sus manos tomaron mi brazo. Al darme vuelta se arrodill&oacute; abrazando mis piernas y solt&oacute; un llanto desconsolado.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Javier, no tengo derecho a ped&iacute;rtelo, pero por lo que m&aacute;s quieras, no permitas que esta noche la pesadilla me encuentre sola&rdquo;.<\/p>\n<p>Era el momento indicado por Julia. Me agach&eacute; para levantarla y alzarla en brazos, llev&aacute;ndola a la cama ancha de su habitaci&oacute;n, donde la desvest&iacute; &iacute;ntegra para ponerle el pijama y taparla. Luego fui a mi pieza a cambiarme para dormir y, al regresar a su lado, la encontr&eacute; en posici&oacute;n fetal llorando. Probablemente pens&oacute; que nuevamente quedaba sola. Al entrar a la cama la abrac&eacute; haciendo que apoyara la cabeza en el hueco de mi hombro d&aacute;ndole un beso en la frente. No hubo intimidad pero si comunicaci&oacute;n. Nuestros corazones sincronizaron sus latidos batiendo el parche al un&iacute;sono. En alg&uacute;n momento de la noche nos dimos vuelta y amanecimos ella boca abajo y yo cubri&eacute;ndola con mi cuerpo. Ya desperezados, me apoy&eacute; sobre un codo mir&aacute;ndola.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Est&aacute;s decidida a que sigamos juntos?<\/p>\n<p>No abri&oacute; la boca, pero mir&aacute;ndome fijamente, asinti&oacute; con la cabeza.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Quer&eacute;s formar una familia?<\/p>\n<p>Tampoco habl&oacute;, pero de sus ojos sal&iacute;an l&aacute;grimas que corr&iacute;an hacia las sienes, mientras asent&iacute;a nuevamente.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Una familia con hijos?<\/p>\n<p>Ahora s&iacute; le salieron las palabras<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;S&iacute; mi amor, quiero todo lo que me una m&aacute;s a vos&rdquo;.<\/p>\n<p>El beso largu&iacute;simo que sigui&oacute;, no concentrado en su boca sino recorriendo toda la cara, me permiti&oacute; saborear l&aacute;grimas distintas. &Eacute;stas, originadas en un hecho feliz, parec&iacute;an dulces. Cuando nuestros maxilares quedaron rendidos del esfuerzo, se desnud&oacute; y adopt&oacute; una de las posturas preferida por ambos. Sobre las rodillas abiertas levantando las nalgas, hombros apoyados sobre la cama, la cara vuelta en mi direcci&oacute;n y ambas manos abriendo el ingreso a la vagina. Esa gestualidad combinaba entrega, abandono e invitaci&oacute;n.<\/p>\n<p>En dos cent&iacute;metros de mi entrada comenzaron los espasmos de la eyaculaci&oacute;n. El cuarto chizguetazo sucedi&oacute; en el fondo. Era lo esperable despu&eacute;s de tanto tiempo de abstinencia. Lo que no imagin&eacute; fue que el decaimiento de la erecci&oacute;n fuera peque&ntilde;o. Eso, y el agregado de caricias en cl&iacute;toris y tetas, ocasionaron una estruendosa corrida dej&aacute;ndola totalmente tendida.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Ahora a buscar la descendencia&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;No tendr&iacute;a que llevar mucho tiempo. Si mis c&aacute;lculos no fallan estoy en per&iacute;odo f&eacute;rtil&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Entonces redoblemos la tarea&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Por favor, ocupa esa silla y d&eacute;jame hacer a m&iacute;&rdquo;.<\/p>\n<p>Era la posici&oacute;n de mayor disfrute para ella. Pudiendo apoyar los pies y con sus manos sobre mis hombros, pod&iacute;a manejar a placer todos los movimientos. Se puso a caballo de mis piernas y tomando mi pija la ubic&oacute; en la entrada de la vagina, qued&aacute;ndose quieta. Con sus ojos fijos en los m&iacute;os, puso un dedo sobre mis labios.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Te ruego, no hables y hac&eacute; lo que te vaya pidiendo&rdquo;.<\/p>\n<p>Ante el asentimiento de mi cabeza comenz&oacute; su labor.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Ahora voy a bajar lentamente, sintiendo cada cent&iacute;metro que entra y cada estiramiento de mi conducto. Pero quiero hacerlo chupando tu lengua. As&iacute; mi amor, hace tu ingreso sin premura, ay que delicia esa barra que me ocupa, que me llena, ahora clavame fuerte, &iexcl;siii!&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Ya llegaste al fondo y a&uacute;n queda un poquito afuera, ahora comeme la boca y apretame fuerte las tetas mientras voy rotando alrededor de tu miembro. &iexcl;Me corro mi cielo, acabooo!&rdquo;<\/p>\n<p>Diariamente de variadas maneras tratamos de fortalecer el v&iacute;nculo y lo vamos logrando.<\/p>\n<p>Ha pasado el tiempo y cumplimos el pedido de mi suegra. Ella pele&oacute; contra la enfermedad hasta que conoci&oacute; a la nieta, despu&eacute;s se dej&oacute; ir en paz. En la puerta del cementerio, despu&eacute;s de las exequias, llorando sobre mi hombro, Leonor aludi&oacute; por &uacute;ltima vez a su desliz.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Tengo much&iacute;simas razones para amarte. Hay una que quiero que la sepas. Y es que sos capaz de cuidarme a&uacute;n ausente. Tus llamadas me dieron fuerza para no caer a un nivel tal que hubiera sido casi imposible estar como hoy estamos. Gracias mi amor&rdquo;.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 10<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span>4 Cuando vi por primera vez a Leonor en una reuni&oacute;n de amigos comunes qued&eacute; encandilado. Esa potente primera impresi&oacute;n me la produjo desde lejos, cuando percib&iacute; belleza y armon&iacute;a corporal asociadas, dentro de una vestimenta que disimulaba m&aacute;s que ostentaba. 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