{"id":30696,"date":"2021-08-04T22:00:00","date_gmt":"2021-08-04T22:00:00","guid":{"rendered":""},"modified":"2021-08-04T22:00:00","modified_gmt":"2021-08-04T22:00:00","slug":"aquel-verano-del-96-la-limpiadora-relatado-por-ella","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/aquel-verano-del-96-la-limpiadora-relatado-por-ella\/","title":{"rendered":"Aquel verano del 96 (La limpiadora. Relatado por ella)"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"30696\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\">2<\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 10<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>Hoy mi marido cumple 75 a&ntilde;os, 2 m&aacute;s que yo, llevamos 42 felizmente casados. Nos hemos querido, tenemos 2 hijos. Hemos sido un matrimonio feliz y bien avenido. Hemos sido la envidia de muchas parejas amigas. Nunca hemos sufrido una crisis por infidelidad aunque en estos momentos, en que mi marido hace un brindis por la vida tan feliz que hemos tenido, no puedo dejar de recordar aquel verano del 96.<\/p>\n<p>Llevaba varios a&ntilde;os trabajando como gobernanta de limpiadoras en una inmobiliaria. Entre junio y agosto, los turistas alquilaban los pisos de aquella empresa inmobiliaria. Mi misi&oacute;n era organizar el equipo de limpiadoras para que los pisos estuvieses limpios cuando entrasen los inquilinos. En 1995 entr&oacute; a trabajar un joven como chico de los recados. El chaval, de 21 a&ntilde;os, hac&iacute;a de todo. Desde recepci&oacute;n clientes hasta funciones administrativas, pasando por recados de todo tipo.<\/p>\n<p>Yo, entonces, llevaba casada con mi marido alrededor de 18 a&ntilde;os, era madre de dos hijos adolescentes y la rutina hac&iacute;a tiempo que lo inundaba todo en nuestra relaci&oacute;n de pareja. Pedro, mi marido, hab&iacute;a empezado el declive f&iacute;sico que marca la cincuentena. La alopecia se hab&iacute;a apoderado de su coronilla y la grasa de su barriga. Le quer&iacute;a, pero hac&iacute;a tiempo que la atracci&oacute;n f&iacute;sica se hab&iacute;a esfumado. Por eso la aparici&oacute;n de aquel joven con un f&iacute;sico definido por el entrenamiento de su equipo de baloncesto, su belleza juvenil y su personalidad fueron una bocanada de aire fresco.<\/p>\n<p>Desde que le conoc&iacute; comenc&eacute; a fantasear con &eacute;l. Me masturbaba pensando que era &eacute;l quien me tocaba. Incluso cuando lo hac&iacute;a con mi marido, prefer&iacute;a hacerlo con la luz apagada para poder imaginar que me follaba Alejandro, el chico de la inmobiliaria. Pero fue en el segundo a&ntilde;o cuando nuestra relaci&oacute;n se estrech&oacute; m&aacute;s. Yo empec&eacute; a mirarle el culo, redondo y duro, y hac&iacute;a bromas sobre su f&iacute;sico que &eacute;l no dudaba en seguir. Todo esto fue provocando una tensi&oacute;n sexual entre nosotros que hac&iacute;a que yo estuviera todo el d&iacute;a caliente. Incluso cada d&iacute;a deseaba ir a la oficina solo por ver a aquel ni&ntilde;ato que me ten&iacute;a muy burra.<\/p>\n<p>Fue en la segunda quincena de julio cuando todo se precipit&oacute;. A d&iacute;a de hoy todav&iacute;a no comprendo como tuve el valor de provocar aquella situaci&oacute;n y lanzarme a por un ni&ntilde;o que bien pod&iacute;a ser mi hijo, De hecho, Alejandro ten&iacute;a 22 a&ntilde;os y mis hijos contaban con 17 y 15. Pero aquella situaci&oacute;n me ten&iacute;a totalmente excitada. As&iacute;, una tarde le propuse que me ayudara a colgar una cortina en uno de los apartamentos.<\/p>\n<p>Reconozco que aquello fue una encerrona. En un estrecho hueco junto a una cama de matrimonio coloqu&eacute; una silla y le dije a Alejandro que me ayudase a subirme. Luego tendr&iacute;a que sujetarme para evitar que cayera. Me sub&iacute; lentamente y muy cerca del chico. Hice pasar todo mi cuerpo por delante de la cara de &eacute;l. Sab&iacute;a que mis grandes tetas eran objeto del deseo de aquel joven. Alguna vez hab&iacute;a bromeado sobre eso.<\/p>\n<p>Durante minutos estuve subida a la silla manipulando el cortinero. Mientras, Alejandro me sujetaba con sus manos a la altura de las caderas. Esa sensaci&oacute;n estaba provocando que mi co&ntilde;ito se empapase de flujo caliente. Mi excitaci&oacute;n iba en aumento. Hac&iacute;a demasiado que no me sent&iacute;a as&iacute;. Sent&iacute;a como mis pezones se retorc&iacute;an sobre s&iacute; mismos de puro placer, como mi cl&iacute;toris palpitaba convirtiendo mi sexo en un volc&aacute;n en erupci&oacute;n.<\/p>\n<p>Por fin decid&iacute; que ya no hab&iacute;a marcha atr&aacute;s. Comenc&eacute; a descender lentamente haciendo que mis tetas pasaran muy cerca de la cara del chico hasta que quedaos frente a frente. A pocos cent&iacute;metros de sus labios carnosos no pude resistirme y acerqu&eacute; los m&iacute;os a los suyos. Un beso apasionado fue el preludio de un abrazo sobre al cama de matrimonio en aquella casa an&oacute;nima.<\/p>\n<p>En medio de una pasi&oacute;n desatada comenzamos a desnudarnos. Reconozco que estaba ansiosa por tener sexo con aquel chico 25 a&ntilde;os m&aacute;s joven que yo. Nunca le hab&iacute;a sido infiel a mi marido y nunca m&aacute;s lo he vuelto a ser. Pero en aquel momento, el morbo que me produc&iacute;a aquella situaci&oacute;n era incontrolable. Ante m&iacute; un ni&ntilde;ato de 22 a&ntilde;os, con un cuerpo definido y fibrado por las horas de entrenamiento de baloncesto y con una polla desconocida para m&iacute;. Como digo era la segunda que iba a probar en mi vida.<\/p>\n<p>A mis 47 a&ntilde;os mi cuerpo hab&iacute;a envejecido de manera irregular. Con dos partos, ten&iacute;a una acumulaci&oacute;n de grasa abdominal y algo de celulitis. Pero mis tetas ten&iacute;an un tama&ntilde;o extraordinario que siempre hab&iacute;an tenido mucho &eacute;xito entre los hombres. Por eso cuando me quit&eacute; el sujetador y liber&eacute; mis pechos aquel ni&ntilde;ato se qued&oacute; boquiabierto. Se abalanz&oacute; sobre m&iacute; a comerme las tetas. Agarrada a su nuca, presionaba su cabeza contra mi pecho. Era la primera vez que me devoraban las tetas con esa pasi&oacute;n casi adolescente. Mi marido era de otra &eacute;poca y sus polvos nunca fueron tan morbosos.<\/p>\n<p>Aquel ni&ntilde;ato me estaba comiendo con voracidad. Me mordi&oacute; los pezones gordos, los succion&oacute; y me las mam&oacute; como si lo necesitara para vivir. Me estaba llevando a la locura. Comenc&eacute; a buscar el cintur&oacute;n de su pantal&oacute;n para quit&aacute;rselo. Ansiaba comerle la polla a aquel ni&ntilde;ato.<\/p>\n<p>Alejandro se puso de rodillas y termin&oacute; de desnudarse. Como una loba me lanc&eacute; a por ese poll&oacute;n de veintea&ntilde;ero que ten&iacute;a ante m&iacute;. De un grosor considerable, ten&iacute;a las venas muy marcadas, El capullo gordo y rojo me provocaba a que se lo mordiese. Hac&iacute;a meses que no se la com&iacute;a a mi marido. Por eso, cuando la tuve delante no puede evitar engullirla hasta la campanilla. Me la tragu&eacute; hasta la campanilla mientras jugaba con la lengua. El chico gem&iacute;a y se derret&iacute;a con la impresionante mamada que le estaba dando una limpiadora pureta como yo.<\/p>\n<p>Sent&iacute;a cada vena de aquel rabo moverse dentro de mi boca. El calor que desprend&iacute;a y el sabor salado a sexo juvenil. Ayudada por mi mano para pajearle, aceler&eacute; el movimiento de mi cabeza a lo largo de la verga del ni&ntilde;ato aquel. Cuando comenz&oacute; a tensar su cuerpo anunciando su orgasmo me orden&oacute; parar. Me tumb&oacute; boca arriba y me termin&oacute; de desnudar. Sin cuidado agarr&oacute; mis mallas llev&aacute;ndose por delante mis bragas tambi&eacute;n.<\/p>\n<p>Totalmente desnuda, le miraba a los ojos. Los suyos estaban clavados en mi co&ntilde;o peludo, cubierto de rizos negros. Me acarici&eacute; con dos dedos provoc&aacute;ndole a&uacute;n m&aacute;s. Alejandro no lo dud&oacute; y se lanz&oacute; sobre mi entrepierna. Abr&iacute; las piernas y dej&eacute; que el ni&ntilde;ato me comiese el co&ntilde;o. Llevaba meses sin recibir sexo oral y aquello fue como una explosi&oacute;n en mi cabeza. El ni&ntilde;ato llevaba su lengua desde el agujero de mi culo hasta la pipa de mi co&ntilde;o. Lo sent&iacute;a inundado de flujo caliente que bajaba por mis gl&uacute;teos.<\/p>\n<p>Alejandro mov&iacute;a la lengua por cada rinc&oacute;n de mi sexo para terminar en el cl&iacute;toris. Lo mord&iacute;a, lo trillaba con los dientes, lo succionaba. Yo estaba desatada, me sent&iacute;a como una puta y eso me excitaba de manera casi salvaje. Hac&iacute;a mucho que no ten&iacute;a sexo y ahora lo quer&iacute;a muy sucio y duro. Insultaba a aquel ni&ntilde;ato veintea&ntilde;ero. Quer&iacute;a demostrarle lo que era una mujer de verdad y no la novia fr&iacute;gida y estrecha con la que sal&iacute;a. Me agarr&eacute; a su cabeza y le obligu&eacute; a no separarla de mi co&ntilde;o:<\/p>\n<p>-Come cabr&oacute;n, come.<\/p>\n<p>Cuando Alejandro comenz&oacute; a meterme los dedos en el ojete mi cabeza ya no atend&iacute;a a razones. Me sent&iacute;a como una perra en celo. Una puta caliente dispuesta a entregarle a ese joven que podr&iacute;a ser mi hijo todo lo que me pidiese:<\/p>\n<p>-&iquest;Te gusta, zorrita?<\/p>\n<p>-M&eacute;teme la polla, ni&ntilde;ato.<\/p>\n<p>-&iquest;Quieres polla? &iquest;Quieres esto?<\/p>\n<p>Con cada insulto mi co&ntilde;o produc&iacute;a m&aacute;s flujo. Aquel ni&ntilde;ato se meneaba un buen trozo de polla erecta, con las venas muy marcadas que me pon&iacute;an muy caliente.<\/p>\n<p>Por fin Alejandro me clav&oacute; la polla de un golpe de cadera. El puntazo me incrust&oacute; la polla en lo m&aacute;s hondo de mi vagina que hizo que me retorciese de gusto. Hac&iacute;a mucho que no me follaban de esa manera. Mi marido hac&iacute;a mucho que no estaba a la altura de mis necesidades como mujer. Con cada golpe de cadera la polla se abr&iacute;a camino dentro de mi co&ntilde;o. Yo no pod&iacute;a parar de gemir y de gritar. Me agarraba a aquel cuerpo joven y vigoroso. Clav&eacute; mis u&ntilde;as en el culo de Alejandro. Necesitaba que me follara m&aacute;s fuerte, m&aacute;s adentro. &Eacute;l me com&iacute;a las tetas sin dejar de follarme duro.<\/p>\n<p>Mis tetas lo volv&iacute;an loco por eso no me sorprendi&oacute; cuando par&oacute; y se coloc&oacute; sobre mi. Quer&iacute;a una cubana entre mis tetas y eso me excitaba much&iacute;simo. Se sent&oacute; sobre mi abdomen y agarrando mis tetas coloc&oacute; su polla entre ellas. A lo largo de mi vida hab&iacute;a hecho alguna que otra cubana. Mi marido sol&iacute;a correrse sobre mi cara cuando se las hac&iacute;a. Pero ahora, un ni&ntilde;ato desconocido al que le doblaba la edad estaba haci&eacute;ndose una paja con mis enormes melones. El morbo hab&iacute;a hecho presa de mi y me ten&iacute;a obnubilada, no pod&iacute;a pensar de manera l&oacute;gica. Hac&iacute;a mucho que no disfrutaba de una sesi&oacute;n de sexo como aquella y menos de algo tan prohibido. Alejandro hab&iacute;a sacado mi lado m&aacute;s oscuro. A la puta que toda mujer lleva dentro. Mis peores instintos salieron a relucir:<\/p>\n<p>-P&eacute;game ni&ntilde;ato. P&eacute;game en la cara.<\/p>\n<p>Alejandro, se mordi&oacute; el labio inferior y me mir&oacute; como a una guarra. No se lo pens&oacute; y me dio una hostia justo antes de correrse. Sent&iacute;a que la cara me ard&iacute;a al tiempo que un buen lechazo cruzaba mi cara. Mi imagen deb&iacute;a ser casi humillante y solo de imaginarme me excitaba:<\/p>\n<p>-S&iacute;, joder. Soy muy puta.<\/p>\n<p>Me sent&iacute;a m&aacute;s excitada que nunca. Me sent&iacute;a la puta de un ni&ntilde;ato que abusaba de m&iacute;. La adrenalina de lo prohibido corr&iacute;a por mis venas provoc&aacute;ndome espasmos de placer desde mi vagina hasta mi cerebro. Cuando varios chorros de semen manchaban mi cara, mi boca, mi cuello y las tetas. Alejandro acerc&oacute; su capullo a mi boca y termin&eacute; de succionar para limpi&aacute;rselo bien.<\/p>\n<p>Llegamos una hora despu&eacute;s a la oficina donde entre ambos enlazamos una historia como coartada. Por la noche, a&uacute;n me sent&iacute;a excitada y busqu&eacute; a mi marido. Este estaba un poco cansado y no quiso follar. Fantaseaba con que se comiera las tetas y el co&ntilde;o que pocas horas antes hab&iacute;a llenado de lecho otro hombre. Acab&eacute; masturb&aacute;ndome con mi fantas&iacute;a.<\/p>\n<p>Durante el resto de los d&iacute;as mi excitaci&oacute;n con aquel ni&ntilde;ato fue en aumento. No perd&iacute;a la oportunidad de hacer bromas sexuales y hacer coincidir con &eacute;l. Una tarde mi excitaci&oacute;n era tremenda. Me las busqu&eacute; para conseguir que me llevara a casa y tener la oportunidad de conseguir algo con &eacute;l. Al final de la jornada ped&iacute; que me llevaran, su compa&ntilde;era no pod&iacute;a (algo que yo sab&iacute;a previamente porque me hab&iacute;a dicho que ten&iacute;a prisa) y Alejandro se ofreci&oacute;, como no pod&iacute;a ser de otra manera.<\/p>\n<p>Me sub&iacute; a su coche y partimos en direcci&oacute;n a mi casa. Poco antes de llegar le ped&iacute; que se desviara por un carril de rural. Estaba ansiosa de sexo con aquel ni&ntilde;ato, pr&aacute;cticamente de la edad de mis propios hijos. Podr&iacute;a pasar por un amigo de ellos. Yo podr&iacute;a ser su madre.<\/p>\n<p>Par&oacute; el motor y nos miramos. Yo trat&eacute; de justificar mi comportamiento aunque me sent&iacute;a tan excitada que no ve&iacute;a la hora de que se lanzara a por mi. Alejandro me coment&oacute; que me ve&iacute;a como una casada aburrida. No pudo aguantar m&aacute;s y me bes&oacute;. Me meti&oacute; a lengua y comenc&eacute; a manosearle hasta alcanzar su cintur&oacute;n. Me sent&iacute;a desatada.<\/p>\n<p>Liber&eacute; su polla y me recre&eacute;. Era perfecta, joven, gruesa, vigorosa, dura, apetecible. No me lo pens&eacute; y acerqu&eacute; mi cabeza a su entrepierna. El olor a sexo de aquel rabo joven me ten&iacute;a loca. Lam&iacute; con mi lengua el tronco antes de abrir la boca y comenzar a engullir cada cent&iacute;metro de polla joven. El tipo se embruteci&oacute; y comenz&oacute; a insultarme:<\/p>\n<p>-Como perra, come.<\/p>\n<p>Cada insulto de aquel ni&ntilde;ato hac&iacute;a que mi libido se desbordase. Pensar que Alejandro le era infiel a su novia de 19 a&ntilde;os con una pureta de 47 como yo. Que me tratase como a una zorra porque su chica no se lo permit&iacute;a era algo superior a mi. De repente me agarr&oacute; por la melena y comenz&oacute; a follarme la boca. Me la incrustaba hasta m&aacute;s all&aacute; de la campanilla. Acomodada de rodillas en el asiento del conductor Alejandro disfrutaba de mi mamada al tiempo que me pellizcaba los pezones. Me provocaba un placentero dolor cuando me los retorc&iacute;a y me obligaba a tragarme toda su polla. Me sent&iacute;a usada por aquel ni&ntilde;ato de 22 a&ntilde;os. Me obligaba a darle placer oral y yo me excitaba con esa obligaci&oacute;n. Me sent&iacute;a como una puta de carretera haci&eacute;ndole un servicio a un joven vicioso en su coche. Sobre todo cuando se corri&oacute; y sin permitir que me la sacara de la boca tuve que tragarme su abundante y espesa corrida. Engull&iacute; su viscosa leche caliente sin rechistar mientras &eacute;l me defin&iacute;a de manera insultante como una puta guarra, una zorra caliente y una perra en celo. Algo que encajaba perfectamente con mi propia percepci&oacute;n.<\/p>\n<p>Estuvimos cinco minutos callados en el coche antes de continuar nuestro camino hasta mi casa. La despedida fue fr&iacute;a. La situaci&oacute;n no daba para demasiado m&aacute;s. Era una pureta como yo, casada y aburrida de la rutina del matrimonio liada con un ni&ntilde;ato de 22 a&ntilde;os que podr&iacute;a ser mi hijo. Sal&iacute; del coche sin mirar atr&aacute;s. Pero pude o&iacute;r como Alejandro segu&iacute;a su camino.<\/p>\n<p>A lo largo del mes de agosto estuve intentando poder quedar con el ni&ntilde;ato de la agencia inmobiliaria pero por distintas causas no pudimos. Yo estaba deseosa de foll&aacute;rmelo y supongo que &eacute;l tambi&eacute;n. As&iacute; que en la &uacute;ltima semana de agosto se cuadr&oacute; todo. Un fin de semana antes de que todos los turistas abandonaran los alquileres conseguimos quedar. Aprovechando que mi marido ten&iacute;a turno de noche y mis hijos se iban de fin de semana a un camping qued&eacute; con Alejandro.<\/p>\n<p>A las 11 de la noche mi joven amante llam&oacute; a la puerta de mi casa. Me apresur&eacute; para que nadie lo viese entrar. Inmediatamente despu&eacute;s de cerrar la puerta me abalanc&eacute; sobre &eacute;l y bes&aacute;ndonos nos fuimos al dormitorio. Nos tiramos en mi cama matrimonial como dos adolescentes en pleno baile hormonal. Casi sin darnos cuenta est&aacute;bamos desnudos.<\/p>\n<p>Alejandro se mostr&oacute; como un amante complaciente. Mientras me masturbaba recorr&iacute;a con sus ardientes labios mi boca, mi cuello y mis tetas. Me las devor&oacute; como un animal hambriento mientras yo suspiraba. Sent&iacute; como su mano se abr&iacute;a camino entre mi mata de vello p&uacute;bico, separando mis labios vaginales e introduci&eacute;ndose de manera excitante. Hac&iacute;a mucho que nadie me tocaba con tanta pasi&oacute;n y morbo. Mi mente pens&oacute; en como se follar&iacute;a Alejandro a su novia y en que esa noche el que lo llevaba al l&iacute;mite de su excitaci&oacute;n era yo y no una jovencita de 19 a&ntilde;os.<\/p>\n<p>Me meti&oacute; dos dedos en el co&ntilde;o y con el pulgar masajeaba mi cl&iacute;toris. Mi excitaci&oacute;n me imped&iacute;a articular palabra. Lo &uacute;nico que acertaba era a producir sonidos guturales de placer infinito mientras agarraba su nuca y le ofrec&iacute;a mis pezones erectos de excitaci&oacute;n. Cuando el orgasmo me invadi&oacute; mord&iacute; su cuello hasta dejarle un morat&oacute;n.<\/p>\n<p>Sin darme tregua, Alejandro se coloc&oacute; sobre mi que, en la postura del misionero, abierta de piernas recib&iacute; un primer puntazo de su polla muy fuerte. La fuerza de aquel ni&ntilde;ato era descomunal en comparaci&oacute;n con mi marido. Era descomunal, hac&iacute;a mucho que no estaba acostumbrada a semejante follada. Mis gritos de placer se complementaban con el sonido de nuestros cuerpos sudorosos chocando uno contra otro, produciendo el caracter&iacute;stico ruido de una gran follada. Un grito fue el preludio de una abundante corrida.<\/p>\n<p>Alejandro inund&oacute; mi ardiente co&ntilde;o con una exagerada lechada caliente. Los &uacute;ltimos empujones hicieron que mi co&ntilde;o se bosase de semen y &eacute;ste comenzase a salir manchando mis gl&uacute;teos y las s&aacute;banas. Era la primera vez que un semen diferente al de mi marido manchaba nuestro lecho matrimonial. La situaci&oacute;n me excitaba cada vez m&aacute;s. Era la primera vez que le pon&iacute;a los cuernos a mi marido y lo hac&iacute;a con un joven amante que podr&iacute;a ser uno de nuestros hijos.<\/p>\n<p>La capacidad de recuperaci&oacute;n del veintea&ntilde;ero era sorprendente. Acostumbrada al sexo previsible con mi marido, en el que rara vez lo hac&iacute;amos dos veces la misma noche, aquel ni&ntilde;ato ya estaba otra vez dispuesto para otra sesi&oacute;n. Nuestros cuerpos se ve&iacute;an perlados por cientos de gotas de sudor. El torso lampi&ntilde;o y definido de Alejandro era demasiado tentador. Comenc&eacute; a lamer sus pezones mientras acariciaba su polla que comenz&oacute; a reaccionar al tacto de mis manos.<\/p>\n<p>Alejandro se coloc&oacute; de rodillas entre mis piernas de nuevo. Ante &eacute;l me mostr&eacute; como una mujer sedienta de sexo. Con las piernas abiertas para que pudiera ver la dilataci&oacute;n de mi raja vaginal y agarr&aacute;ndole las tetas no dej&eacute; de mirarle de manera provocativa. El me dio golpecitos con su glande en el cl&iacute;toris haciendo que escalofr&iacute;os recorrieran mi columna vertical hasta mi cerebro. El grosor de aquel rabo joven me pon&iacute;a muy perra.<\/p>\n<p>Por fin me coloc&oacute; a cuatro patas. Sus manos agarraron mis caderas y mov&iacute; el culo para excitarlo. Nunca me hab&iacute;a sentido tan excitada y tan puta. Sent&iacute;a como palpitaba mi cl&iacute;toris y mi co&ntilde;o manaba flujo en abundancia. Estaba preparada para que aquel macho joven me poseyese con su dura polla de semental. De un golpe seco, el ni&ntilde;ato me la clav&oacute; hasta el fondo:<\/p>\n<p>-S&iacute; joder, f&oacute;llame como a una perra.<\/p>\n<p>A&uacute;n me estremezco al recordar el nalgazo que me dio y me dej&oacute; marcado el culo con sus dedos. Inmediatamente empez&oacute; a follarme sin compasi&oacute;n, como se follar&iacute;a a una puta. Me agarr&oacute; del pelo, mis tetas se bamboleaban al ritmo que marcaba su cadera empujando su polla contra el fondo de mi vagina. Ten&iacute;a el co&ntilde;o abierto de par en par por el grosor de su nabo y el cabecero golpeaba la pared por la fuerza de sus embestidas. Sent&iacute;a como llegaba hasta mi cerviz.<\/p>\n<p>Aquella sesi&oacute;n de sexo prohibido sacaba lo peor de m&iacute;. Mi lado m&aacute;s oscuro y morboso. Me sent&iacute;a como una zorra pervirtiendo a un joven veintea&ntilde;ero. Yo misma me sorprendo a d&iacute;a de hoy por lo que le propuse:<\/p>\n<p>-&iquest;Quieres darme por culo, ni&ntilde;ato?<\/p>\n<p>Por supuesto Alejandro accedi&oacute; encantado.<\/p>\n<p>Alargu&eacute; mi brazo hasta la mesita de noche y saqu&eacute; del caj&oacute;n un peque&ntilde;o bote de vaselina que guardaba all&iacute;. Yo misma me lubriqu&eacute; el ojete. Me unt&eacute; la vaselina y me introduje un par de dedos. No era virgen pero hac&iacute;a muchos a&ntilde;os que no me sodomizaban.<\/p>\n<p>Me abr&iacute; las nalgas con las manos, coloqu&eacute; mi cabeza en el colch&oacute;n y le ofrec&iacute; una maravillosa visi&oacute;n de mis agujeros dilatados. Alejandro me agarr&oacute; por las caderas y llev&oacute; su capullo hasta la entrada de mi culo. Haciendo fuerza logr&oacute; atravesar mi esf&iacute;nter. Grit&eacute; de dolor antes de que el ni&ntilde;ato comenzase a penetrarme hasta el fondo. Mord&iacute; la almohada cuando comenz&oacute; a acelerar contra mi culo. No pude evitar acariciar mi cl&iacute;toris cuando sent&iacute; que la polla de aquel semental se abr&iacute;a paso en mis entra&ntilde;as. Cada vez m&aacute;s fuerte, cada vez m&aacute;s adentro. Me estaba dando una enculada antol&oacute;gica.<\/p>\n<p>-P&aacute;rteme el culo, ni&ntilde;ato. P&aacute;rtemelo, joder.<\/p>\n<p>Alejandro aceler&oacute; de manera casi imposible. Como si quisiera reventarme, sent&iacute;a que su polla entraba de manera excitante en mi recto. Noto que mojo las bragas solo de recordar como me parti&oacute; el culo aquel jovencito. Alcanc&eacute; un orgasmo bestial en el momento en que sent&iacute; que el t&iacute;o descargaba una gran cantidad de lefa dentro de mi intestino. Otra abundante corrida de Alejandro me llevaba al orgasmo. Cay&oacute; de bruces sobre mi espalda. Yo estaba totalmente relajada. Era el segundo orgasmo que alcanzaba aquella noche. Y la primera vez que me daban por culo en muchos a&ntilde;os. Estaba en la gloria cuando no s&eacute; muy bien que sucedi&oacute;.<\/p>\n<p>De repente Alejandro comenz&oacute; a vestirse y se march&oacute; sin decir palabra. A los pocos d&iacute;as se larg&oacute; de vacaciones y nunca m&aacute;s supe de &eacute;l. Ahora, recuerdo esto, en medio del brindis de mi marido por su 75 aniversario. Habla de nuestra relaci&oacute;n de fidelidad, por supuesto nunca le he dicho nada de aquel mes de agosto en que le puse los cuernos con un veintea&ntilde;ero. Como dice Sabina; hay caprichos de amor que una dama no debe tener.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 10<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span>2 Hoy mi marido cumple 75 a&ntilde;os, 2 m&aacute;s que yo, llevamos 42 felizmente casados. Nos hemos querido, tenemos 2 hijos. Hemos sido un matrimonio feliz y bien avenido. Hemos sido la envidia de muchas parejas amigas. 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