{"id":30703,"date":"2021-08-05T22:00:00","date_gmt":"2021-08-05T22:00:00","guid":{"rendered":""},"modified":"2021-08-05T22:00:00","modified_gmt":"2021-08-05T22:00:00","slug":"aventuras-y-desventuras-humedas-segunda-etapa-fin","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/aventuras-y-desventuras-humedas-segunda-etapa-fin\/","title":{"rendered":"Aventuras y desventuras h\u00famedas: Segunda etapa (Fin)"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"30703\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\"><\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 16<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>Carmen todav&iacute;a era reacia a vender la casa de su madre y segu&iacute;a yendo de vez en cuando a adecentarla. Se manten&iacute;a bastante bien y estaba para entrar a vivir, salvo por los muebles, que obviamente estaban pasados de moda, como dir&iacute;a su marido, &ldquo;las casas de antes no son como las de ahora&rdquo;&hellip; &iexcl;Qu&eacute; antiguo!<\/p>\n<p>Sin embargo el estado de la casa poco importaba. Lo &uacute;nico relevante para la mujer en ese momento, era la buena decisi&oacute;n de no venderla, al menos por el momento. Disfrutarla con su sobrino ya valdr&iacute;a la pena.<\/p>\n<p>Subieron al segundo piso sin parar en el primero. Sergio sigui&oacute; a la mujer, observando el movimiento de su trasero mientras sub&iacute;a cada escal&oacute;n. Volv&iacute;a a estar en plena forma, algo que no se hubiera imaginado despu&eacute;s del largo orgasmo que hab&iacute;a sufrido en el coche. Con el golpeteo de la lluvia y el calor que hac&iacute;a all&iacute; dentro, si no llega a ser por la insistencia de la mujer, se hubiera dormido.<\/p>\n<p>Llegaron a la peque&ntilde;a sala que hab&iacute;a arriba y all&iacute; Carmen sin mediar palabra empuj&oacute; a su sobrino al sof&aacute; tir&aacute;ndose despu&eacute;s encima.<\/p>\n<p>&mdash;Me gustar&iacute;a hablar contigo de muchas cosas. &mdash;la mujer comenz&oacute; a besar con lentitud y dulzura el cuello del chico&mdash; Pero no puedo aguantarme, cari&ntilde;o.<\/p>\n<p>&mdash;Hablamos despu&eacute;s&hellip; o de mientras&hellip; estoy listo para lo que me des.<\/p>\n<p>&mdash;Mi vida&hellip; no sabes lo que te he echado de menos. &iexcl;No lo sabes bien!<\/p>\n<p>La mano traviesa de Carmen baj&oacute; a comprobar lo que se imaginaba, de nuevo su sobrino ten&iacute;a un pene de lo m&aacute;s duro que golpeaba su pierna. Sentir de nuevo la pasi&oacute;n que provocaba en el joven la hizo sonre&iacute;r de orgullo. Le mordi&oacute; el labio llena de un calor que necesitaba soltar como fuera.<\/p>\n<p>&mdash;He tra&iacute;do dos cositas. &mdash;le dijo despu&eacute;s de meter una mano por la camiseta y quit&aacute;rsela&mdash; Una es un lubricante, no quiero que por alg&uacute;n motivo nos hagamos da&ntilde;o y tengamos que parar. La otra es un juguetito&hellip;<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Cu&aacute;l?<\/p>\n<p>Sergio se sent&oacute; en el sof&aacute; mientras que agarrando a su t&iacute;a de sus gl&uacute;teos la colocada a horcajadas encima de &eacute;l.<\/p>\n<p>&mdash;Me compr&eacute; hace poco un succionador de cl&iacute;toris, &iquest;has escuchado sobre eso?<\/p>\n<p>&mdash;S&iacute; &mdash;Sergio sujet&oacute; con cari&ntilde;o el rostro de Carmen y atray&eacute;ndola hac&iacute;a el suyo, le dio un beso tan lento como profundo.<\/p>\n<p>&mdash;Sergio&hellip; &mdash;solt&oacute; Carmen perdiendo la cordura&mdash; &iquest;Vas a utilizarlo conmigo?<\/p>\n<p>&mdash;T&iacute;a, t&uacute; pide, que yo obedezco.<\/p>\n<p>Otro beso en medio de aquella sala olvidada por el tiempo donde tantas tardes pas&oacute; la joven Carmen. Ahora no era tan joven y lo que all&iacute; estaba haciendo ser&iacute;a de lo m&aacute;s reprobable para sus padres, pero poco se acordaba de ellos mientras la lengua de Sergio buscaba la suya.<\/p>\n<p>El joven de nuevo ansioso por el nuevo levantamiento de su pene, abri&oacute; el abrigo de la mujer dej&aacute;ndola &uacute;nicamente con la camisa. Las fuerzas renovadas de Sergio le hac&iacute;an volver a ser el carn&iacute;voro que hab&iacute;a sido todo el camino hasta el pueblo, hambriento de carne humana, la carne de Carmen.<\/p>\n<p>Pos&oacute; cada mano en la parte inferior de cada seno de su t&iacute;a y apret&oacute; el uno contra el otro con los ojos cerca de secarse debido a que no pesta&ntilde;eaba. Eran tan perfectos, que al joven le sorprend&iacute;a que aquello pudiera ser real.<\/p>\n<p>Introdujo su rostro entre ellos y los bes&oacute; con ganas para despu&eacute;s comenzar a pasar su h&uacute;meda lengua por el medio. Carmen le azuzaba para que siguiera, cogi&eacute;ndole del pelo de la nuca y gui&aacute;ndole para que aprendiera como si fuera su cachorro.<\/p>\n<p>Como buen caballero, o eso es lo que Sergio cre&iacute;a, arroj&oacute; literalmente a su t&iacute;a contra el sof&aacute;, qued&aacute;ndose esta tumbada y mirando a su sobrino con el pecho encendido. Con manos &aacute;giles asi&oacute; el pantal&oacute;n de la mujer y tir&oacute; hacia abajo, tanto el vaquero como la ropa interior descubrieron un sexo totalmente rapado y mojado.<\/p>\n<p>No hab&iacute;a tiempo para comentarios, ninguno de los dos estaba para hablar, lo mejor era primero quitarse el terrible fuego que les quemaba y despu&eacute;s&hellip; seguir m&aacute;s tranquilos. El joven arranc&oacute; las botas de cada pie arroj&aacute;ndolas por la sala mientras el pantal&oacute;n quedaba colgado de uno de los tobillos.<\/p>\n<p>Sin pensar que era lo que quer&iacute;a su t&iacute;a, se arrodill&oacute; en la alfombra que tantos a&ntilde;os tendr&iacute;a. Abri&oacute; las piernas de la mujer, exponiendo un sexo que ya hab&iacute;a humedecido la piel de alrededor e incluso cierta parte del trasero.<\/p>\n<p>Carmen fue a decir algo, quiz&aacute; alg&uacute;n comentario ingenioso o simplemente para ordenar un simple &ldquo;c&oacute;memelo&rdquo;. Sin embargo no le dio tiempo, en un instante, la boca de Sergio hab&iacute;a desaparecido porque estaba lamiendo su sexo. La lengua hab&iacute;a hecho contacto con un duro cl&iacute;toris que le llevaba esperando desde la &uacute;ltima vez.<\/p>\n<p>La mujer jade&oacute; y gimi&oacute; en un sonoro tono que recorri&oacute; toda la casa, el saber que estaba sola la iba a hacer desatarse. Los primeros lametazos la hac&iacute;an mover las piernas sin parar, algo que se ocup&oacute; Sergio de detener, agarrando sus muslos con ambas manos. El sexo oral del muchacho era perfecto, Carmen recostada en el sof&aacute; disfrutaba del placer que siempre le proporcionaba el joven. Notaba como la lengua se introduc&iacute;a en su interior, llev&aacute;ndose unos fluidos y dejando otros, para de seguido masajear su cl&iacute;toris de forma sublime.<\/p>\n<p>Acarici&oacute; la cabeza del joven con una mano mientras con otra se acomodaba en el sof&aacute;. Sergio cogi&oacute; la mano que rondaba en su pelo e hizo que se aferrara a los mechones que ten&iacute;a m&aacute;s cerca. Carmen lo entendi&oacute; a la primera y sujetando bien el pelo de su sobrino, le guio como ella quer&iacute;a.<\/p>\n<p>El tiempo que Sergio estuvo de rodillas fue excesivamente corto. Quiz&aacute; apenas unos minutos antes de que su t&iacute;a comenzase a hiperventilar, que las gafas se le movieran y que sus piernas temblasen furiosas. El orgasmo llamaba a la puerta, un buen orgasmo, no como los que ella misma hab&iacute;a logrado en estos meses&hellip; solo satisfactorios.<\/p>\n<p>Este s&iacute; era bueno, tan bueno que se mordi&oacute; el labio superior y mir&oacute; a su sobrino que segu&iacute;a desempe&ntilde;ando su labor mientras la miraba fijamente. Solt&oacute; su mano para que Sergio obrase como mejor quisiera, pero de nuevo el joven la oblig&oacute; a agarrarle de su cabellera para que no se moviera.<\/p>\n<p>Sus labios dibujaron un c&iacute;rculo por donde gemidos m&aacute;s cercanos al mundo animal se escapaban. Como bien quer&iacute;a su sobrino, al notar la explosi&oacute;n en su vagina, apret&oacute; la cabeza que ten&iacute;a bien aferrada contra su sexo, al tiempo que notaba como una lengua se introduc&iacute;a muy hondo. El orgasmo lleg&oacute; e incluso su trasero se levant&oacute; en semejante placer electrizante, dejando &uacute;nicamente quieta la mano que segu&iacute;a ahogando al muchacho.<\/p>\n<p>Se soseg&oacute; despu&eacute;s de medio minuto de sollozos y d&eacute;biles gemidos. El pecho se le mov&iacute;a de forma loca arriba y abajo, mientras su joven amante besaba con dulzura su sexo. Sus labios contactaban con la vagina de su t&iacute;a y al separarse, los fluidos se le pegaban formando lianas infinitas que limpiaba con su lengua. Para Carmen aquello era la definici&oacute;n de erotismo.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Vas a querer descansar? &mdash;el joven de pie, con alguna gota bordeando su barbilla la miraba desafiante&mdash; &iquest;Ya est&aacute;s&hellip; vieja?<\/p>\n<p>La mujer todav&iacute;a tirada en el sof&aacute; sonri&oacute; con mucha malicia, en verdad sab&iacute;a c&oacute;mo picarla y con la respiraci&oacute;n todav&iacute;a a medio recuperar le solt&oacute; como pudo.<\/p>\n<p>&mdash;Ni&ntilde;ato&hellip; cabr&oacute;n&hellip;<\/p>\n<p>Se sent&oacute; en el sof&aacute; y baj&oacute; los pantalones de su amante descubriendo un pene tan grande como en el coche, siempre que lo ve&iacute;a le impactaba y&hellip; le encantaba.<\/p>\n<p>&mdash;Si&eacute;ntate.<\/p>\n<p>Las palabras de Carmen eran &oacute;rdenes para el chico que obedeci&oacute; mientras esta se sentaba encima de sus piernas. La penetraci&oacute;n se sucedi&oacute; con suma rapidez, acopl&aacute;ndose un sexo al otro de forma tan natural que parec&iacute;an miembros reproductores gemelos.<\/p>\n<p>Las manos de Sergio apretaron fuertemente la cadera de la mujer mientras esta se mov&iacute;a sin parar. Gracias al ejercicio que hac&iacute;a en la bicicleta, Carmen aguant&oacute; un buen rato &ldquo;montando&rdquo; a su sobrino, mientras este sacaba los pechos de la mujer. Sergio ni se le ocurri&oacute; perder la ocasi&oacute;n de deleitarse con aquellos senos que le ten&iacute;an enamorado, e introduci&eacute;ndolos en su boca, sabore&oacute; ambos pezones como si fueran caviar.<\/p>\n<p>El tiempo se detuvo para ellos, pasaron en esa misma posici&oacute;n tanto tiempo que se hubieran sorprendido. Sin embargo, les importaba muy poco, era la forma en la que quer&iacute;an estar y si de ellos dependiera, lo har&iacute;an por toda la eternidad.<\/p>\n<p>Carmen logr&oacute; un relajado orgasmo en esta ocasi&oacute;n, uno que le dej&oacute; tumbada sobre su sobrino mientras este respiraba con dificultad. Estaban los dos agotados, tanta tensi&oacute;n era demasiado y decidieron que ser&iacute;a un buen momento para hacer un alto y picar algo de lo que Carmen hab&iacute;a preparado el d&iacute;a anterior.<\/p>\n<p>Pero poco tardaron en quedar satisfechos, porque en el tema sexual para nada lo estaban. Carmen dirigi&oacute; a su hijo a la que una vez fue la cama de sus padres, antigua, con el cabecero enorme y de madera, donde los muelles estaban m&aacute;s viejos que la propia casa. Pero para lo que la quer&iacute;an, serv&iacute;a de maravilla.<\/p>\n<p>&mdash;Vete desnud&aacute;ndote, ahora vengo.<\/p>\n<p>Sac&oacute; de su enorme bolso que m&aacute;s parec&iacute;a una mochila, una caja donde indudablemente estaba el juguetito del que habl&oacute; a su sobrino y otra con el lubricante. Dej&oacute; all&iacute; los accesorios que ten&iacute;a ganas de usar y cogiendo su gran bolso se fue direcci&oacute;n al ba&ntilde;o.<\/p>\n<p>Sergio empez&oacute; a quitarse la ropa, qued&aacute;ndose en pocos segundos como vino al mundo. Se introdujo en la cama que hab&iacute;a dormido alguna vez cuando era peque&ntilde;o y sus abuelos viv&iacute;an. Esper&oacute; con muchas ganas a que su t&iacute;a favorita hiciera acto de presencia tumbado sobre el mullido colch&oacute;n. Mirando al techo, el empalme que cargaba era m&aacute;s que evidente y bajo las sabanas un pene de dieciocho cent&iacute;metros y otros tantos de grosor rogaba por ser usado.<\/p>\n<p>Escuch&oacute; unos pasos, su t&iacute;a se acercaba. La vieja persiana casi bajada al m&aacute;ximo dejaba entrar la luz necesaria para poder ver n&iacute;tidamente aunque lo que predominaba era la oscuridad. Era el ambiente perfecto, incluso el viento huracanado del exterior le daba un aire de secretismo que al joven le encant&oacute;.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Est&aacute;s listo?<\/p>\n<p>Su t&iacute;a con una mano apoyada en la puerta le miraba con unos ojos centelleantes. Hab&iacute;a vuelto del ba&ntilde;o &uacute;nicamente con un conjunto de lo m&aacute;s picante que activ&oacute; los &uacute;ltimos nervios del joven. Las medias sedosas le llegaban hasta el muslo, estaban sujetadas por un ligero en el cual ni siquiera hab&iacute;a braga, ya que Carmen la ten&iacute;a en su mano izquierda.<\/p>\n<p>Sergio reconoci&oacute; el sujetador y las bragas de color rojo al instante, eran las mismas que us&oacute; la primera vez que tuvieron relaciones, mientras su madre dorm&iacute;a la mona a escasos metros. El color rojo estaba sacado del mismo infierno, similar a los labios de la mujer que comenzaba a andar hacia la cama.<\/p>\n<p>Sus preciosos y prefectos senos, se mec&iacute;an a cada paso debido al contoneo de unos tacones de aguja fina. Estaba espectacular, de revista&hellip; tanto que Sergio no pod&iacute;a decir nada que mejorase el silencio.<\/p>\n<p>&mdash;Si te portas bien, te las llevas de regalo &mdash;a&ntilde;adi&oacute; Carmen al lado de la cama mientras se se&ntilde;alaba su ropa interior.<\/p>\n<p>La mujer se subi&oacute; a la cama mientras Sergio contemplaba como esta hab&iacute;a decidido darse un poco de maquillaje en el escusado. Hizo desaparecer las tres o cuatro arrugas que ten&iacute;a y de propina, dio un sombreado sobresaliente a sus ojos.<\/p>\n<p>Sergio la atrajo para s&iacute;, tumb&aacute;ndose la mujer sobre el pecho caliente de su sobrino. Ambos se metieron dentro de las sabanas, la casa era fr&iacute;a y aunque estuvieran ardiendo, tampoco pod&iacute;an cometer imprudencias.<\/p>\n<p>Los besos comenzaron a fluir, ambas lenguas se fund&iacute;an en un baile h&uacute;medo que no ten&iacute;a fin. Sergio abrazaba a su t&iacute;a, aunque sin saber muy bien d&oacute;nde meter unas manos que quer&iacute;an abarcar m&aacute;s de lo que pod&iacute;an. Rozaban su trasero, agarraban su cintura, acariciaban su rostro e incluso apartaba el cabello rubio de su t&iacute;a que se les met&iacute;a entre sus labios.<\/p>\n<p>Poco a poco lo inevitable sucedi&oacute; y el pene de Sergio escuch&oacute; la llamada del sexo opuesto. Pr&aacute;cticamente sin quererlo, los sexos se unieron de la manera m&aacute;s natural y sencilla posible, para que otra vez pudieran retomar el coito.<\/p>\n<p>Una vez sus miembros se hab&iacute;an acomodado Sergio la gir&oacute; y decidi&oacute; comenzar esta vez arriba. Su t&iacute;a se hab&iacute;a dado una buena sesi&oacute;n de ejercicio en el sof&aacute; y ahora le tocaba al joven demostrar la vitalidad de la juventud. Al menos un rato, no pod&iacute;a dejar todo el trabajo a la &ldquo;vieja&rdquo; de Carmen.<\/p>\n<p>Las manos de la mujer rodearon suavemente el cuello de su sobrino mientras las piernas haciendo todo lo contrario se abr&iacute;an ante las primeras acometidas del joven. Con pausa comenzaron un sexo m&aacute;s relajado que de costumbre, con penetraciones m&aacute;s tranquilas, pero mucho m&aacute;s profundas.<\/p>\n<p>Ambos se miraban en la leve oscuridad que les envolv&iacute;an, mientras lo &uacute;nico que se mov&iacute;a era las mantas que tapaban los cuerpos de los amantes. La ventana rug&iacute;a furiosa por el viento del exterior, pero entre ambos solo hab&iacute;a calma y mucho amor.<\/p>\n<p>Sus frentes se empezaron a juntar y ninguno rompi&oacute; el silencio que derramaba amor a cada segundo. Solo al de un buen rato la mujer abri&oacute; tanto los ojos como la boca de forma exagerada. Hab&iacute;a notado en las &uacute;ltimas entradas que estaba a punto y que de nuevo, otro orgasmo se avecinaba, su sobrino en un d&iacute;a le tra&iacute;a la cuenta de todo un mes.<\/p>\n<p>Cerr&oacute; los ojos mientras Sergio no paraba en su lento movimiento y ech&oacute; la cabeza para atr&aacute;s mientras las venas del cuello se le inflamaban de forma grotesca. Un leve suspiro y el temblor de piernas le hicieron saber al joven que la preciosa dama hab&iacute;a llegado, que el orgasmo hab&iacute;a salido y con un tierno beso en los labios, se detuvo.<\/p>\n<p>&mdash;Me tienes pillado el punto &mdash;le coment&oacute; en un susurro cuando se recuper&oacute;.<\/p>\n<p>&mdash;Lo mismo podr&iacute;a decir &mdash;respondi&oacute; Sergio bes&aacute;ndola en el cuello.<\/p>\n<p>&mdash;D&eacute;jame arriba, cielo.<\/p>\n<p>Cambiaron de posici&oacute;n y Carmen se introdujo el pene de su sobrino de nuevo en su delicada vagina. Le cost&oacute; al principio, porque su interior estaba todav&iacute;a muy sensible, pero al de unos minutos comenz&oacute; a notar que pod&iacute;a moverse sin ning&uacute;n problema.<\/p>\n<p>El sexo pas&oacute; en unos cuantos minutos de ser amoroso a convertirse en algo mucho m&aacute;s apasionado. Las caricias hab&iacute;an dejado paso a los fuertes agarres. Sergio apenas mov&iacute;a sus dedos de aquellas dos nalgas que le aplastaban, las sujetaba como si sus manos fueran las garras de un &aacute;guila y Carmen posaba sus u&ntilde;as en el pecho del joven hasta casi herirle.<\/p>\n<p>Mientras el tiempo transcurr&iacute;a y el sol se pon&iacute;a tras el manto casi congelado del pueblo, el sexo se iba intensificando. Sergio ya hab&iacute;a soltado alg&uacute;n que otro cachete a las nalgas de su t&iacute;a que rebotaban agradecidas. Carmen agarraba al joven que ten&iacute;a postrado en la cama con una fuerza leonina mientras mov&iacute;a su cadera sin parar en movimientos r&aacute;pidos y fuertes.<\/p>\n<p>&mdash;Carmen, date la vuelta &mdash;pidi&oacute; Sergio con la respiraci&oacute;n acelerada.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;C&oacute;mo? &mdash;contest&oacute; deteni&eacute;ndose por un momento.<\/p>\n<p>&mdash;En la misma posici&oacute;n, pero mirando para la ventana. O sea al rev&eacute;s.<\/p>\n<p>La mujer asinti&oacute; y se puso como su sobrino requer&iacute;a. Sinti&oacute; de nuevo los dieciocho cent&iacute;metros de Sergio dentro de su cuerpo cuando se sent&oacute; encima de su pene. Aquella postura le proporcionaba m&aacute;s placer y moviendo el trasero comprob&oacute;, que no solo era un poco mejor&hellip; sino much&iacute;simo m&aacute;s.<\/p>\n<p>Sergio trat&oacute; de alcanzar el lubricante que estaba en la mesa. Se le hab&iacute;a ocurrido una idea al tiempo que observaba el trasero de su t&iacute;a subir y bajar. No sab&iacute;a si la mujer estar&iacute;a por la labor, pero su curiosidad era tal que se atrevi&oacute; a preguntar.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Carmen te f&iacute;as de m&iacute;?<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Qu&eacute;? &mdash;la mujer mir&oacute; hacia atr&aacute;s coloc&aacute;ndose totalmente erguida y notando que el miembro se le incrustaba en las entra&ntilde;as&mdash; &iquest;Qu&eacute; quieres?<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Me dejas ponerme un poco de lubricante en el dedo y darte m&aacute;s placer?<\/p>\n<p>Carmen entrecerr&oacute; los ojos sin entender que pod&iacute;a querer su joven amante. Sin embargo se mantuvo en silencio viendo como su sobrino vert&iacute;a una cantidad considerable en su dedo gordo y despu&eacute;s con un gesto le dec&iacute;a que se volviera a poner como unos segundos atr&aacute;s. La mujer con el trasero lo m&aacute;s resping&oacute;n posible, not&oacute; de pronto un dedo muy cerca de una zona que jam&aacute;s hab&iacute;a experimentado.<\/p>\n<p>&mdash;T&uacute; me dices si quieres o no&hellip; &mdash;le coment&oacute; Sergio al ver que Carmen se hab&iacute;a vuelto a girar.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Lo vas a meter? &mdash;vio como el joven asent&iacute;a y ella resopl&oacute; sin saber si aquello le gustar&iacute;a. Pero&hellip; &iquest;Por qu&eacute; no probar algo nuevo?&mdash; Con mucho cuidado&hellip; &iquest;Vale?<\/p>\n<p>No lo dijo del todo convencida, sin embargo se aventur&oacute; a un nuevo est&iacute;mulo, dejando abierta la posibilidad de algo que nunca se hab&iacute;a planteado &ldquo;sexo anal&rdquo;.<\/p>\n<p>&mdash;Solo te lo masajeo, lo meto si me lo pides.<\/p>\n<p>Sergio que solo hab&iacute;a visto algo as&iacute; en sus pel&iacute;culas comenz&oacute; a masajear el ano de su t&iacute;a mientras esta segu&iacute;a en su tarea sexual. Prosiguieron un rato en aquella posici&oacute;n, hasta que Carmen, debido a la doble estimulaci&oacute;n, comenz&oacute; a sentir un escalofr&iacute;o muy agudo en su espalda y sorpr&eacute;ndeteme alcanz&oacute; otro orgasmo.<\/p>\n<p>&mdash;Pa&hellip; Pa&hellip; Para, mi vida. &mdash;Sergio detuvo el masaje y el leve movimiento de cadera&mdash; Tengo que reposar.<\/p>\n<p>Se tir&oacute; en la cama sacando de su sexo el pene que tanto amaba y que ahora se encontraba cubierto de sus fluidos.<\/p>\n<p>&mdash;Estar contigo es lo que mejor me sienta del mundo.<\/p>\n<p>&mdash;No exageres&hellip;<\/p>\n<p>A Carmen le costaba hablar, la respiraci&oacute;n se le hab&iacute;a acelerado de sobremanera y sus pechos sub&iacute;an y bajaban furiosos dentro del sujetador.<\/p>\n<p>&mdash;Ojal&aacute; te tuviera al lado de casa.<\/p>\n<p>&mdash;Nada&hellip; mejor que no &mdash;Carmen se levant&oacute; ba&ntilde;ada en una leve capa de sudor y viendo que su sobrino estaba igual. Daba lo mismo la temperatura del exterior, ellos ard&iacute;an&mdash; No podr&iacute;a seguir este ritmo a diario.<\/p>\n<p>&mdash;Est&aacute;s un poco&hellip; &mdash;Sergio rio maliciosamente mientras su t&iacute;a cambiaba el gesto de su rostro.<\/p>\n<p>&mdash;Ni se te ocurra decirlo.<\/p>\n<p>Con una cara envuelta en una m&aacute;scara de ira Carmen agarr&oacute; el dur&iacute;simo sexo de Sergio. Con sus dedos lo rode&oacute; y lo agarr&oacute; con fuerza para no escuchar la palabra vieja de los labios del joven. Este se estremeci&oacute; y se rio para pedir perd&oacute;n al instante, algo que su t&iacute;a le devolvi&oacute; meti&eacute;ndose los dieciocho cent&iacute;metros en su boca.<\/p>\n<p>&mdash;Solo me faltar&iacute;as t&uacute; all&iacute; &mdash;sigui&oacute; Sergio mientras su t&iacute;a tumbada en la cama le pasaba la lengua por su sexo&mdash;, ser&iacute;a perfecto. &Uacute;ltimamente las cosas me van muy bien, en casa, en los estudios&hellip;<\/p>\n<p>&mdash;Sigue as&iacute; &mdash;Carmen hablaba mientras sus labios h&uacute;medos segu&iacute;an tocando la carne de Sergio&mdash; &iquest;Mi hermana est&aacute; algo m&aacute;s alegre?<\/p>\n<p>&mdash;S&iacute;. &mdash;pensar en Mari mientras su hermana le besaba su obelisco era algo de lo m&aacute;s retorcido&hellip; y que a Sergio le pon&iacute;a a rabiar&mdash; Fuimos un d&iacute;a al cine y todo.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Solos?<\/p>\n<p>&mdash;S&iacute;, no ten&iacute;a con qui&eacute;n ir y la invit&eacute;. &mdash;el pene de Sergio desapareci&oacute; hasta la garganta de Carmen mientras sus ojos azules, id&eacute;nticos a los de Mari no le dejaban de mirar&mdash; Lo pas&eacute; de maravilla y creo que mam&aacute; disfrut&oacute; como una enana.<\/p>\n<p>&mdash;Si yo viviera cerca, &iquest;tambi&eacute;n me invitar&iacute;as al cine?<\/p>\n<p>Sergio agarr&oacute; su pene por la base, haciendo que Carmen soltara las manos de este y se lo dirigi&oacute; hacia sus labios, para despu&eacute;s con una p&iacute;cara sonrisa a&ntilde;adirla.<\/p>\n<p>&mdash;A ti, t&iacute;a, te invito a esto. &iquest;No es mucho mejor?<\/p>\n<p>Carmen lami&oacute; con fuerza, sacando toda la lengua de la boca y dejando un rastro de saliva ardiente por todo el glande. Se hab&iacute;a calentado en un momento y Sergio&hellip; tambi&eacute;n. Sobre todo despu&eacute;s de pensar en su madre, llevaba una temporada con cierta sensibilidad hacia ella y recordarla mientras lo hac&iacute;a con su t&iacute;a no era lo m&aacute;s adecuado. Aunque&hellip; se parec&iacute;an tanto.<\/p>\n<p>El pene sali&oacute; de la boca de la mujer, que se lo hab&iacute;a introducido para succionarlo con ganas. Ech&oacute; la cabeza hacia atr&aacute;s al sacarlo, haciendo que su cabello volara y el sexo duro de su sobrino temblara.<\/p>\n<p>&mdash;Joder&hellip; &iexcl;Qu&eacute; polla tan rica!<\/p>\n<p>Aquella frase, llena de erotismo y lujuria activ&oacute; mucho m&aacute;s a Sergio que todav&iacute;a segu&iacute;a tumbado en la cama. Se levant&oacute; r&aacute;pido y mientras su t&iacute;a esperaba observando cu&aacute;l ser&iacute;a su siguiente movimiento, el joven se puso a su espalda.<\/p>\n<p>&mdash;Agacha el cuerpo, Carmen.<\/p>\n<p>La voz de Sergio sonaba algo ansiosa y su t&iacute;a al ver las intenciones de su sobrino le pas&oacute; el lubricante.<\/p>\n<p>&mdash;&Eacute;chate bien, que con las ganas que llevas a ver si me lo vas a destrozar.<\/p>\n<p>Cada uno de los dieciocho cent&iacute;metros de Sergio, quedaron impregnados de un l&iacute;quido y un olor que costar&iacute;a quitar con solo una ducha. No obstante poco importaba, lo &uacute;nico que era relevante, era meterla en el agujero.<\/p>\n<p>En la posici&oacute;n del perrito, Carmen sinti&oacute; como de golpe la llenaba entera. Tantos meses de espera la hab&iacute;an hecho olvidar la sensaci&oacute;n y apret&oacute; los dientes sintiendo tal magnitud. Sus manos se aferraron a las sabanas y reprimi&oacute; un grito para no asustar al chico.<\/p>\n<p>Ya no hab&iacute;a medias tintas, la penetraci&oacute;n era r&aacute;pida desde el principio. Carmen sent&iacute;a placer, un gusto casi insano que la hac&iacute;a pensar si en verdad aquello no era dolor. Sin embargo no puso trabas, aguantaba las acometidas de un joven que se hab&iacute;a encendido como nunca.<\/p>\n<p>Las manos de Sergio apretaban con fuerzas las enrojecidas nalgas de su t&iacute;a, mientras esta, cent&iacute;metro a cent&iacute;metro avanzaba hacia el cabecero por los implacables golpes de cadera de su sobrino.<\/p>\n<p>Acab&oacute; por agarrarse a este con una mano mientras la vieja madera sonaba de manera estrepitosa. El cabecero golpeaba contra la pared al tiempo que Carmen comenzaba a gemir cada vez m&aacute;s alto. El rugir de los viejos muebles acompa&ntilde;aba el incesante golpe de la madera contra la vieja pared. Todo aquello se un&iacute;a en una sinfon&iacute;a perfecta tanto con el golpeteo de los genitales de Sergio contra el cl&iacute;toris de la mujer, como con los gritos de esta que cada vez eran m&aacute;s exagerados. &iquest;La tempestad del exterior? Era el mero canto de un grillo en medio de un concierto.<\/p>\n<p>&mdash;T&iacute;a &mdash;grit&oacute; Sergio sumido en una lujuria salvaje&mdash;, te voy a meter el dedo.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;C&oacute;mo?<\/p>\n<p>&mdash;En el culo. &mdash;&ldquo;joder&rdquo; pens&oacute; Carmen. Aunque no le dio tiempo a mucho m&aacute;s, porque un dedo gordo y fr&iacute;o de lubricante ya estaba toc&aacute;ndola.<\/p>\n<p>&mdash;Mete poco a poco, yo te mando.<\/p>\n<p>La mujer fue diciendo, &ldquo;m&aacute;s&rdquo; a cada poco, dejando que unos mil&iacute;metros la horadasen lo que nunca hab&iacute;a sido profanado. Sin darse cuenta, con el &uacute;ltimo m&aacute;s, Sergio la contest&oacute;.<\/p>\n<p>&mdash;No hay m&aacute;s, est&aacute; todo.<\/p>\n<p>&mdash;Madre m&iacute;a&hellip; &mdash;susurr&oacute; la mujer roja de lo caliente que estaba&mdash; espera. &mdash;alcanz&oacute; su succionador de cl&iacute;toris sabiendo que era el momento correcto y lo accion&oacute;&mdash; Sigue&hellip; mi vida, ahora sigue hasta que yo te lo ordene.<\/p>\n<p>El juguete encendido comenzando su labor, mientras Sergio prosegu&iacute;a en su inagotable sexo. La penetraci&oacute;n vaginal, m&aacute;s el descubrimiento del masaje anal y el succionador trabajando en su cl&iacute;toris, estaban haciendo que Carmen sintiera m&aacute;s placer que en toda su vida.<\/p>\n<p>Hizo un movimiento nervioso con la mano, rozando el ansia, para que su sobrino se moviera m&aacute;s r&aacute;pido. Este lo hizo mientras las gotas de sudor le recorr&iacute;an el cuerpo y ca&iacute;an de su cara a la espalda de la mujer. El cabecero estaba a punto de reventar, ya fuera este o la pared. Los muelles aguantaban por alg&uacute;n azar caprichoso del destino.<\/p>\n<p>Sergio estaba llevado por un &eacute;xtasis monumental que le hizo darle una cachetada tan fuerte a su t&iacute;a que grit&oacute;. Esa le hab&iacute;a picado y quiz&aacute; dolido un poco, pero era lo que necesitaba en ese momento y no le import&oacute;, porque el orgasmo ya estaba.<\/p>\n<p>&mdash;S&iacute;, s&iacute;, s&iacute;&hellip;<\/p>\n<p>Comenz&oacute; a gritar como alma que lleva el diablo y dej&oacute; caer el succionador mientras sonre&iacute;a de forma apasionada. Sergio sacaba el dedo del interior de la mujer y agarraba de la cintura con fuerza para usar sus &uacute;ltimas fuerzas en aquellos envites. Las manos de la mujer se posaron en el cabecero que no paraba de sonar, esta vez acompasado con el chocar de genitales de Sergio.<\/p>\n<p>Al final ocurri&oacute;, con una mano empuj&oacute; a su sobrino con violencia sac&aacute;ndole de su interior, qued&aacute;ndose ella sola apoyada en el cabecero y moviendo su cadera todav&iacute;a por la inercia del coito. Con las piernas abiertas comenz&oacute; a fluir todo de su cuerpo, tanto que los muslos se le comenzaron a mojar a la par que temblaban.<\/p>\n<p>Carmen que segu&iacute;a moviendo su cuerpo por la mera inercia que hab&iacute;a tenido todo aquel rato, no se dio cuenta de que segu&iacute;a golpeando el cabecero contra la pared. Al final la vieja madera no aguant&oacute; m&aacute;s y cruji&oacute; a la vez que la t&iacute;a soltaba el grito de placer m&aacute;s sonoro de su vida.<\/p>\n<p>El cl&iacute;max era espectacular, el mejor orgasmo de su vida, ante la atenta mirada de Sergio que ve&iacute;a como el cabecero antiguo ca&iacute;a y su t&iacute;a era pose&iacute;da por el placer sin parar de moverse. Sus ojos en blanco, su cuerpo del todo tenso y una fina capa de humedad que recubr&iacute;a su cuerpo la hac&iacute;an la diosa que su sobrino sab&iacute;a que era. Si alguien la hubiera visto, pensar&iacute;a que estaba sufriendo un ataque epil&eacute;ptico, pero el ataque lo estaba sufriendo en su &oacute;rgano reproductor.<\/p>\n<p>Al final, desfallecida sucumbi&oacute; al cansancio. Cay&oacute; en la cama sin reparar ni siquiera que la cama de sus padres hab&iacute;a sido rota, ni que su sobrino a&uacute;n esperaba ser &ldquo;orde&ntilde;ado&rdquo;. Le daba lo mismo, ella estaba surcando el nirvana.<\/p>\n<p>Los minutos pasaron y el temblor ces&oacute;, menos mal, todav&iacute;a alg&uacute;n que otro espasmo le hac&iacute;a palpitar sus piernas sin parar mientras gem&iacute;a en susurros. Carmen se incorpor&oacute; limpi&aacute;ndose un poco de saliva que hab&iacute;a escapado en su momento de m&aacute;ximo placer y lanz&oacute; una ojeada a su sobrino totalmente feliz y con un gesto de leve verg&uuml;enza.<\/p>\n<p>&mdash;Estuvo&hellip; bien&hellip;<\/p>\n<p>Ambos rieron y la mujer qued&oacute; rendida en la cama sin mirar a su sobrino, solo con la vista fija en el techo y descansando de un orgasmo que la hab&iacute;a &ldquo;matado&rdquo;.<\/p>\n<p>Sergio aprovech&oacute; a ponerse de pie y salir un poco de la habitaci&oacute;n. Ten&iacute;a que andar, las piernas se le hab&iacute;an entumecido de tanto ejercicio. Cogi&oacute; el m&oacute;vil y vio una llamada de su madre &ldquo;mierda, se me ha olvidado pegarla un toque&rdquo;.<\/p>\n<p>Sali&oacute; al balc&oacute;n coment&aacute;ndole a su t&iacute;a que iba a hacer una llamada, Carmen ni siquiera le escuch&oacute; y si lo hizo, no estaba para enterarse. El joven marc&oacute; el n&uacute;mero y despu&eacute;s de dos tonos su madre contest&oacute;.<\/p>\n<p>&mdash;Espero que solo sea que se te ha olvidado y que no te haya pasado nada.<\/p>\n<p>&mdash;Lo siento, mam&aacute;. &mdash;pidi&oacute; perd&oacute;n aunque la voz de su madre sonaba m&aacute;s a broma que a reproche&mdash; Con deshacer la mochila, el comer y eso, se me fue. Por cierto, muy rico el bocata.<\/p>\n<p>&mdash;Gracias, cielo, y no pasa nada. &iquest;Te lo est&aacute;s pasando bien?<\/p>\n<p>Sergio abri&oacute; el balc&oacute;n, sin reparar en el temporal que arremet&iacute;a en el exterior y sali&oacute; tal como estaba, totalmente desnudo, por lo menos se ventilar&iacute;a. En la calle nadie le pod&iacute;a ver, lo que ten&iacute;a enfrente era un almac&eacute;n de patatas abandonado y quiz&aacute; alg&uacute;n vecino pudiera observarle, si es que quedaba alguno por aquellas viejas casas. Adem&aacute;s, &iquest;Qui&eacute;n iba a estar en la calle con semejante clima?<\/p>\n<p>&mdash;Me lo estoy pasando de cine. Necesitaba salir un poco y despejarme.<\/p>\n<p>&mdash;Has tenido un mes duro, con lo de Marta y los estudios. &mdash;la voz de Mari sin saber por qu&eacute; le gustaba, parec&iacute;a que no hablara con su madre, sino con una amiga.<\/p>\n<p>&mdash;Aunque tambi&eacute;n he tenido muy buenos momentos, sobre todo cuando fuimos al cine.<\/p>\n<p>&mdash;Fue fant&aacute;stico.<\/p>\n<p>Carmen apareci&oacute; por detr&aacute;s del joven y escuchando la voz de su hermana se mantuvo en silencio. Rode&oacute; el cuerpo de su sobrino con sus brazos y bes&oacute; lentamente su cuello.<\/p>\n<p>&mdash;Mam&aacute;, he pensado en una cosa. &mdash;Carmen le cogi&oacute; la mano que estaba libre y le meti&oacute; de nuevo en la casa cerrando el balc&oacute;n&mdash; Me acuerdo de que me hablaste de que quer&iacute;as ver el rey le&oacute;n.<\/p>\n<p>&mdash;S&iacute;, el musical.<\/p>\n<p>&mdash;Pues he pensado en algo&hellip; &mdash;su t&iacute;a le sent&oacute; en una silla. Arrodill&aacute;ndose delante de &eacute;l, la mujer con todo el descaro y sin avisar, se apart&oacute; el pelo de su rostro y por a saber qu&eacute; vez&hellip; volvi&oacute; a meterse la polla de Sergio en la boca&mdash; Si t&uacute; quieres claro&hellip;<\/p>\n<p>Sergio no pod&iacute;a sacar los ojos de la felaci&oacute;n que su t&iacute;a le hac&iacute;a, quer&iacute;a poner toda su atenci&oacute;n, pero en el tel&eacute;fono esperaba su madre.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Sergio?<\/p>\n<p>&mdash;Perd&oacute;n. &mdash;apret&oacute; los labios para quitarse el placer que le ven&iacute;a&mdash; &iquest;Quieres que vayamos juntos?<\/p>\n<p>&mdash;Pues&hellip; S&iacute;, claro. &mdash;a Mari, a kil&oacute;metros de distancia el coraz&oacute;n se le empez&oacute; a acelerar&mdash; Ya cuando vuelvas si quieres miramos para este verano.<\/p>\n<p>&mdash;No &mdash;contest&oacute; con rapidez Sergio mientras el calor en sus genitales se amontonaba y su t&iacute;a lamia sin parar su prepucio&mdash;. Lo voy a mirar este mismo fin de semana y si se puede, vamos el siguiente.<\/p>\n<p>&mdash;Bueno, no s&eacute;&hellip; &iexcl;Qu&eacute; leches! Vale&hellip; Me gusta la idea. &mdash;Mari se sent&iacute;a m&aacute;s hablando con su amante que con su hijo. Notaba cierta culpabilidad, pero a la vez una insaciable sed por estar a solas con Sergio.<\/p>\n<p>El muchacho se levant&oacute; sin poder aguantar m&aacute;s, se coloc&oacute; delante de su t&iacute;a y mientras le sacaba el pene de la boca, se comenz&oacute; a masturbar delante de ella que segu&iacute;a arrodillada.<\/p>\n<p>&mdash;Pues hecho. Lo gestiono. &mdash;su respiraci&oacute;n comenz&oacute; a ir cada vez m&aacute;s r&aacute;pido, como la mano que sub&iacute;a y bajaba la piel&mdash; Hablamos ma&ntilde;ana. Te aviso cuando salga.<\/p>\n<p>Carmen esperaba paciente mientras aquella situaci&oacute;n le hac&iacute;a perder el norte. El morbo se le sal&iacute;a por los poros al tiempo que ve&iacute;a como su sobrino iba a eyacular sobre ella y hablaba con su hermana por tel&eacute;fono. Pos&oacute; su mano en los genitales del joven acarici&aacute;ndolos mientras mov&iacute;a los labios dici&eacute;ndole en silencio &ldquo;c&oacute;rrete&rdquo;.<\/p>\n<p>&mdash;Vale, mi vida. Gracias por acompa&ntilde;arme.<\/p>\n<p>&mdash;Gracias a ti por ser mi compa&ntilde;era.<\/p>\n<p>Sergio apart&oacute; un poco el tel&eacute;fono de su oreja y aceler&oacute; m&aacute;s su fren&eacute;tica masturbaci&oacute;n. Coloc&oacute; el pene muy cerca de los elevados pechos de su t&iacute;a y unos disparos comenzaron a salir como locos. No fue igual que en el coche, pero Carmen a cada uno que not&oacute;, se estremeci&oacute; de placer.<\/p>\n<p>Con los ojos cerrados el muchacho cay&oacute; sobre la silla con fuerza mientras volv&iacute;a el tel&eacute;fono a su o&iacute;do y lograba escuchar las &uacute;ltimas palabras de Mari.<\/p>\n<p>&mdash;Nos vemos ma&ntilde;ana. Te amo.<\/p>\n<p>Con la mirada algo borrosa y tragando saliva debido a una garganta agarrotaba, Sergio abri&oacute; los ojos, viendo como su t&iacute;a con todos sus fluidos por el pecho, comenzaba a limpiarle su miembro.<\/p>\n<p>Se humedeci&oacute; los labios y pensando en lo mucho que se asemejaban ambas mujeres, pens&oacute; que los momentos tan &iacute;ntimos con su t&iacute;a, ojal&aacute; los tuviera con su madre. Con aquel &uacute;ltimo pensamiento y notando como la lengua de Carmen le limpiaba los &uacute;ltimos rastros, contest&oacute; a su progenitora a cientos de kil&oacute;metros de distancia.<\/p>\n<p>&mdash;Te amo.<\/p>\n<p>FIN SEGUNDA ETAPA<\/p>\n<p>&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;<\/p>\n<p>Antes de nada, os quiero agradecer a todos haberme seguido en esta aventura (y desventura), a los que hab&eacute;is le&iacute;do, comentado, puntuado y a los que llegar&aacute;n. Siento un logro llegar tan lejos con una historia que jam&aacute;s me hubiera imaginado ni poder escribir, aunque tambi&eacute;n es vuestra, de los que me dais alas para seguir.<\/p>\n<p>En este mes de agosto, la historia (como yo) coge vacaciones, espero poder retomarla a finales de septiembre o a principios de octubre, la espera no ser&aacute; larga. Si puedo, espero acabar alg&uacute;n que otro relato que tenga escrito a medias, para que pod&aacute;is disfrutarlo y no dejar sin novedades la cuenta.<\/p>\n<p>Ya con la vuelta, toda la historia terminar&aacute;, con una tercera etapa que cerrar&aacute; la historia de Sergio. Empezar&aacute; sin titubeos, dentro del coche camino a un viaje con su madre que a saber en qu&eacute; acaba, aunque no solo ser&aacute; eso, habr&aacute; muchas cosas m&aacute;s.<\/p>\n<p>Sin m&aacute;s que decir me despido hasta la pr&oacute;xima, un placer que me hay&aacute;is le&iacute;do y espero volver a leernos pronto. Dejadme escrito que os pareci&oacute; esta segunda etapa en general y si os anim&aacute;is, comentarme que esper&aacute;is de la tercera, os leer&eacute; y contestar&eacute; lo antes posible. Si quer&eacute;is m&aacute;s informaci&oacute;n, en mi perfil ten&eacute;is mi Twitter, donde ir&eacute; subiendo m&aacute;s informaci&oacute;n.<\/p>\n<p>&iexcl;&iexcl;&iexcl;Saludos!!!<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 16<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span>Carmen todav&iacute;a era reacia a vender la casa de su madre y segu&iacute;a yendo de vez en cuando a adecentarla. Se manten&iacute;a bastante bien y estaba para entrar a vivir, salvo por los muebles, que obviamente estaban pasados de moda, como dir&iacute;a su marido, &ldquo;las casas de antes no son como las de ahora&rdquo;&hellip; &iexcl;Qu&eacute; [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":16875,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":{"0":"post-30703","1":"post","2":"type-post","3":"status-publish","4":"format-standard","6":"category-amor-filial"},"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/30703","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/users\/16875"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=30703"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/30703\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=30703"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=30703"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=30703"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}