{"id":30763,"date":"2021-08-10T22:00:00","date_gmt":"2021-08-10T22:00:00","guid":{"rendered":""},"modified":"2021-08-10T22:00:00","modified_gmt":"2021-08-10T22:00:00","slug":"de-esposa-perfecta-a-ser-la-puta-del-electricista","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/de-esposa-perfecta-a-ser-la-puta-del-electricista\/","title":{"rendered":"De esposa perfecta a ser la puta del electricista"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"30763\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\">2<\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 9<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>Marianela ten&iacute;a 45 a&ntilde;os, estaba casada desde muy joven con Marcos, el amor de su adolescencia, y ten&iacute;a con &eacute;l tres hermosos hijos. A la vista de quienes los conoc&iacute;an, ellos eran la familia perfecta. Se ve&iacute;an felices, sus hijos eran buenos y alegres, no parec&iacute;a haber nada en ellos que no fuera salido de una pel&iacute;cula rom&aacute;ntica.<\/p>\n<p>Maru, as&iacute; le dec&iacute;an todos a Marianela, era la esposa ideal. Siempre hab&iacute;a tenido a su familia como prioridad, y aunque ten&iacute;a una carrera profesional como psic&oacute;loga, siempre su trabajo ven&iacute;a luego de la familia. Desde muy joven se hab&iacute;a acostumbrado a anteponer los deseos de su marido e hijos a sus propios deseos, y se sent&iacute;a conforme con eso porque se hab&iacute;a convencido de que as&iacute; deb&iacute;a ser.<\/p>\n<p>Pero a pesar de sentirte una privilegiada con su vida de ensue&ntilde;o, su casa grande con jard&iacute;n, sus obedientes hijos y su amorosa pareja, en el fondo se sent&iacute;a aburrida. Su vida perfecta la aburr&iacute;a y ella sent&iacute;a una culpa insoportable cada vez que ese pensamiento se le cruzaba por la cabeza. No pod&iacute;a permitirse sentirse as&iacute;, sent&iacute;a la presi&oacute;n de pensar que su vida era inmejorable, como lo pensaba todo el resto de la gente a su alrededor.<\/p>\n<p>D&iacute;a tras d&iacute;a escuchaba historias excitantes y emocionantes que les suced&iacute;an a sus pacientes y se imaginaba vivi&eacute;ndolas en carne propia. Amantes, viajeros solitarios, proyectos, cambios de vida&hellip; Todas cosas que ella ya hab&iacute;a resignado hac&iacute;a muchos a&ntilde;os. A pesar de ser una mujer muy atractiva, a la que j&oacute;venes y maduros se giraban a mirar, se sent&iacute;a cada vez m&aacute;s vieja.<\/p>\n<p>Una ma&ntilde;ana Maru se despert&oacute; muy excitada sin saber exactamente por qu&eacute;, y despert&oacute; a Marcos suavemente, esperando arrancar el d&iacute;a con un buen sacud&oacute;n.<\/p>\n<p>En su fantas&iacute;a el sexo era mejor que en la realidad. Hac&iacute;a ya mucho tiempo que Marianela y Marcos se hab&iacute;an acostumbrado al sexo marital, hab&iacute;an perdido las ganas de jugar, de probar cosas. A pesar de que nunca hab&iacute;an sido una pareja muy fogosa o creativa en la cama, con los a&ntilde;os la situaci&oacute;n se hab&iacute;a ido apagando cada vez m&aacute;s. Ten&iacute;an sexo muy espor&aacute;dicamente, y cuando lo hac&iacute;an era mon&oacute;tono y breve. Si ten&iacute;a suerte Maru consegu&iacute;a un orgasmo luego de que &eacute;l lo hiciera, e inmediatamente dorm&iacute;an.<\/p>\n<p>Aquella ma&ntilde;ana Maru despert&oacute; a su marido, quien no se mostr&oacute; especialmente motivado, pero sin embargo al sentir el tacto de ella, tuvo una erecci&oacute;n. La bes&oacute; mientras llevaba su mano a la entrepierna de ella, la toc&oacute; durante un rato, y luego le quit&oacute; la ropa interior que llevaba. Sin que ninguno emitiera ni una palabra, &eacute;l se sac&oacute; su b&oacute;xer gris, se subi&oacute; encima de ella y la penetr&oacute;. La embisti&oacute; durante unos minutos y luego se vino dentro de ella. Ella no tuvo un orgasmo esa ma&ntilde;ana, ni &eacute;l se preocup&oacute; por ello. Marcos se levant&oacute; y se meti&oacute; a la ducha para luego ir a trabajar, mientras Maru se limpi&oacute; los restos de semen, frustrada, pensando en que ese ser&iacute;a el tipo de polvo que tendr&iacute;a para siempre.<\/p>\n<p>Esa ma&ntilde;ana ella no ten&iacute;a pacientes, su marido trabajaba y los ni&ntilde;os estaban en la escuela. Estaba sentada en la cocina, fantaseando con tener un sexo salvaje, juvenil, que la hiciera sentir deseada y bien puta. Cosas que no sentir&iacute;a jam&aacute;s en esa vida de cuento de hadas que llevaba. Sinti&oacute; de repente un &iacute;mpetu por cambiar eso, por tener a alguien que la sacara por un rato de su vida de mujer perfecta, de madre perfecta, de aburrimiento y rutina, y la hiciera sentir lujuriosa como hac&iacute;a muchos a&ntilde;os no se sent&iacute;a.<\/p>\n<p>En el medio de ese hilo de pensamientos, se acord&oacute; de Rub&eacute;n. Rub&eacute;n era un electricista que ven&iacute;a siempre que hab&iacute;a alg&uacute;n problema el&eacute;ctrico que solucionar en la casa. Era un hombre de unos 35 a&ntilde;os, alto y fornido, que siempre coqueteaba con ella. A Maru siempre le hab&iacute;a gustado ese coqueteo, quiz&aacute;s porque eran pocos los que coqueteaban con ella en su mon&oacute;tona vida.<\/p>\n<p>Ya todos la conoc&iacute;an como la madre de familia que era, y excepto alg&uacute;n que otro desconocido que trataba de seducirla en alg&uacute;n lugar donde asistiera an&oacute;nimamente, no era algo frecuente. Pero Rub&eacute;n siempre le hac&iacute;a comentarios acerca de que la invitar&iacute;a a cenar si no estuviese casada, o que ojal&aacute; hubiera mujeres como ella disponibles. Quiz&aacute;s a &eacute;l le daba morbo seducir a una mujer casada y no le gustaba ella realmente, quiz&aacute;s simplemente jugaba porque sab&iacute;a que era imposible.<\/p>\n<p>Marianela se vio de repente fantaseando con el electricista, con un sexo violento, agresivo, fuerte, de ese que nunca m&aacute;s tendr&iacute;a con nadie, y menos con Marcos. Estaba harta de limitarse a ser madre y esposa, necesitaba ser otra cosa.<\/p>\n<p>En un impulso, tom&oacute; el tel&eacute;fono celular y le escribi&oacute; un mensaje. &ldquo;Buenos d&iacute;as, Rub&eacute;n. Soy Marianela, de la calle Espa&ntilde;a. Estoy teniendo unos problemas con algunas instalaciones el&eacute;ctricas y quer&iacute;a saber cu&aacute;ndo estabas disponible para venir a revisarlas&rdquo;. Dud&oacute; antes de enviarlo, esperando a que una oleada de lucidez y madurez la frenaran, pero finalmente apret&oacute; ENVIAR. Permaneci&oacute; en la cocina con la mirada casi fija en el aparato, esperando que sonara con la respuesta del electricista.<\/p>\n<p>Unos 15 minutos despu&eacute;s, recibi&oacute; la respuesta. &ldquo;Hola, Maru. Tanto tiempo! Estoy terminando un trabajo cerca de tu casa. Te sirve que pase en una hora?&rdquo;. Marianela tembl&oacute;. Qu&eacute; estaba haciendo? Qu&eacute; le dir&iacute;a al tipo cuando llegara y viera que no hab&iacute;a nada para arreglar? Reley&oacute; el mensaje. &Eacute;l le dec&iacute;a &ldquo;Maru&rdquo; y ya eso la emocionaba. Le respondi&oacute;: &ldquo;En una hora me viene perfecto. Te espero&rdquo;.<\/p>\n<p>Fue a su habitaci&oacute;n, se dio una ducha, y se visti&oacute; linda pero informal, ten&iacute;a que parecer casual. Se puso una tanga negra de encaje y unos jeans que la favorec&iacute;an, marcando sus hermosas piernas y su culo firme, que se hab&iacute;a mantenido muy bien frente al paso de los a&ntilde;os. En la parte superior se puso una remera simple de algod&oacute;n blanca, pero en un acto de provocaci&oacute;n, se la puso sin corpi&ntilde;o.<\/p>\n<p>Casi inmediatamente son&oacute; el timbre. Ella dud&oacute; que fuera Rub&eacute;n porque todav&iacute;a no hab&iacute;a pasado una hora. Se calz&oacute; r&aacute;pidamente y fue a mirar por la mirilla de la puerta. Era &eacute;l. De repente se sinti&oacute; nerviosa como una adolescente inexperta.<\/p>\n<p>Abri&oacute; la puerta y ah&iacute; estaba. Al abrir &eacute;l se acerc&oacute; sonriente y la salud&oacute; con un beso en la mejilla.<\/p>\n<p>&#8211; Maru, c&oacute;mo est&aacute;s? Permiso<\/p>\n<p>&#8211; Hola Rub&eacute;n, llegaste temprano. Estaba terminando de vestirme.<\/p>\n<p>&#8211; S&iacute;, termin&eacute; el trabajo anterior antes de lo previsto. &#8211; dijo y no pudo evitar mirarla sutilmente de arriba a abajo<\/p>\n<p>&Eacute;l vest&iacute;a unos jeans sucios, y una remera gris a trav&eacute;s de la cual se ve&iacute;an sus trabajados brazos y su pecho firme. De repente Marianela sinti&oacute; que un calor se apoderaba de ella. Estaba mejor de lo que ella recordaba, o quiz&aacute;s ya estaba muy caliente con &eacute;l despu&eacute;s de tanto fantasearlo. En sus manos tra&iacute;a una caja de herramientas.<\/p>\n<p>&#8211; Quer&eacute;s tomar algo?<\/p>\n<p>&#8211; Un vaso de agua estar&iacute;a bien<\/p>\n<p>Maru le sirvi&oacute; un vaso de agua y se lo dio.<\/p>\n<p>&#8211; Gracias. Bueno, contame cu&aacute;l es el problema.<\/p>\n<p>Ella no supo qu&eacute; decir. Hizo un prolongado silencio. Rub&eacute;n la mir&oacute; tratando de identificar qu&eacute; estaba pasando.<\/p>\n<p>&#8211; Mir&aacute;, no s&eacute; c&oacute;mo explicarte esta situaci&oacute;n. En realidad no hay ning&uacute;n problema con las instalaciones.<\/p>\n<p>&#8211; No entiendo. Para qu&eacute; me necesit&aacute;s entonces?<\/p>\n<p>&#8211; Para nada. En realidad&hellip; c&oacute;mo te digo&hellip; &#8211; se empez&oacute; a poner nerviosa, no sab&iacute;a bien qu&eacute; hacer o decir.<\/p>\n<p>&#8211; Maru, no entiendo nada.<\/p>\n<p>&#8211; Mir&aacute;. Te voy a explicar. Estuve pensando en vos esta ma&ntilde;ana, y ten&iacute;a ganas de verte. Lo del arreglo era la excusa.<\/p>\n<p>Rub&eacute;n sonri&oacute; con picard&iacute;a, incr&eacute;dulo.<\/p>\n<p>&#8211; As&iacute; que pensabas en m&iacute;? No me digas que te divorciaste por fin&hellip; &#8211; dijo riendo<\/p>\n<p>&#8211; No, no me divorci&eacute;. Pero estuve pensando en cosas de mi vida, de mi matrimonio&hellip; bueno, no te quiero aburrir con eso.<\/p>\n<p>&#8211; A m&iacute;? Vos est&aacute;s aburrida.<\/p>\n<p>&#8211; C&oacute;mo?<\/p>\n<p>&#8211; Est&aacute;s aburrida con Marcos. Es eso, no?<\/p>\n<p>&#8211; Puede ser. Un poco.<\/p>\n<p>&#8211; Bueno, no quiero que hablemos de &eacute;l. Decime qu&eacute; puedo hacer por vos&hellip; &#8211; Dijo seductor, acerc&aacute;ndose a m&iacute;<\/p>\n<p>&#8211; Ehhh&hellip; bueno. No s&eacute;, en realidad&hellip;<\/p>\n<p>&#8211; Marianela. Qu&eacute; quer&eacute;s? Junt&aacute; fuerzas y jugatela. Pedime lo que quieras.<\/p>\n<p>&#8211; Quiero ser tu puta.<\/p>\n<p>Los ojos de Rub&eacute;n se abrieron como platos. No esperaba esa respuesta, y mucho menos de ella.<\/p>\n<p>&#8211; Qu&eacute; pasa? Te dej&eacute; mudo? Escuchaste bien. Quiero que me trates como tu puta. Que me hagas lo que quieras. Que te olvides qui&eacute;n soy. No quiero ser Marianela la madre de familia. Quiero ser tu perra.<\/p>\n<p>Iba a seguir hablando pero Rub&eacute;n se acerc&oacute; a ella mir&aacute;ndola a los ojos, como con furia en los suyos. Una furia caliente, sexual. La tom&oacute; con su mano enorme del cuello, apretando fuerte mientras la miraba a los ojos. La mir&oacute; fijamente unos instantes, mientras la ahorcaba y ve&iacute;a c&oacute;mo le costaba respirar. Marianela estaba muy excitada, expectante. Quer&iacute;a saber qu&eacute; iba a hacer con ella. Estaba dispuesta a todo. De repente solt&oacute; su cuello y con la misma mano le meti&oacute; una cachetada. Fuerte, firme, sonora. Su cabeza se gir&oacute; hacia el costado por el impacto.<\/p>\n<p>&#8211; As&iacute; que quer&eacute;s ser mi puta? Vas a ser mi puta. &#8211; dijo y la escupi&oacute; en la boca que ten&iacute;a entreabierta<\/p>\n<p>A Maru la volv&iacute;a loca que la tratara as&iacute;. Era lo que quer&iacute;a. Sentirse sucia, que la usara, que la deseara.<\/p>\n<p>&#8211; Veo que me recibis sin corpi&ntilde;o &#8211; Dijo Rub&eacute;n mientras apretaba muy fuerte sus tetas por encima de la remera y le hablaba frente a la boca, donde pod&iacute;a sentir su aliento caliente.<\/p>\n<p>S&iacute;&hellip;<\/p>\n<p>&#8211; No hables. No quiero que hables, excepto cuando te pregunte algo. Me entendiste?<\/p>\n<p>Marianela asinti&oacute; con la cabeza, a pesar de que esa era una pregunta y podr&iacute;a haber respondido. Le encantaba su rol de sumisi&oacute;n.<\/p>\n<p>Rub&eacute;n apoy&oacute; a Marianela sobre la mesada de la cocina, la tom&oacute; de la nuca, y la bes&oacute; violentamente. Salvajemente. Sus manos iban de su nuca a su cuello, por momento tiraban de su pelo, luego bajaban con &iacute;mpetu por su cuerpo, amasando sus tetas, su culo. De repente dio un paso para atr&aacute;s y la contempl&oacute;. Ella lo miraba a los ojos expectante, con una sed descontrolada de su cuerpo.<\/p>\n<p>&#8211; Desnudate.<\/p>\n<p>Marianela se quit&oacute; primero la remera mientras los ojos del electricista la miraban fijo. Se quit&oacute; las zapatillas y luego desabroch&oacute; su jean. Lo quit&oacute; despacio. Por &uacute;ltimo se quit&oacute; la tanga de encaje. Rub&eacute;n le tendi&oacute; la mano para que se la entregue.<\/p>\n<p>&#8211; Est&aacute; mojada. Quer&eacute;s que coja, puta. Te mor&iacute;s de ganas de sentir mi verga dura adentro tuyo.<\/p>\n<p>Se acerc&oacute; a Marianela y le meti&oacute; la tanga hecha un bollo en la boca. Despu&eacute;s con un s&oacute;lo movimiento la dio vuelta hasta que ella qued&oacute; de espaldas a &eacute;l. Le apoy&oacute; la verga dura todav&iacute;a cubierta por su jean en el culo.<\/p>\n<p>&#8211; Mir&aacute; c&oacute;mo me ten&eacute;s. &#8211; Le dec&iacute;a mientras se mov&iacute;a roz&aacute;ndola con su bulto.<\/p>\n<p>Llev&oacute; la mano a la entrepierna de ella y la toc&oacute;.<\/p>\n<p>&#8211; Cu&aacute;ntas veces te imagin&eacute; desnuda y as&iacute; de mojada -Dijo y le dio una fuerte nalgada que la tom&oacute; por sorpresa<\/p>\n<p>Ella segu&iacute;a de espaldas y con la tanga en la boca. Escuch&oacute; como &eacute;l desabrochaba su pantal&oacute;n y lo quitaba. Tambi&eacute;n se quit&oacute; el b&oacute;xer.<\/p>\n<p>Volvi&oacute; a rozar el culo de Maru con su pene, esta vez desnudo.<\/p>\n<p>&#8211; Sentila. Mir&aacute; c&oacute;mo est&aacute;. Bien dura, como vos quer&iacute;as.<\/p>\n<p>Agarr&oacute; fuerte a Maru de la nuca y con un movimiento brusco baj&oacute; su espalda para que llevara su torso hacia abajo, sobre la mesada, apuntando con el culo hacia &eacute;l.<\/p>\n<p>&#8211; Mir&aacute; qu&eacute; culo hermoso ten&eacute;s, como para chuparlo todo el d&iacute;a &#8211; le dec&iacute;a mientras le daba nalgadas con la palma de la mano, y le pasaba la lengua por el agujero.<\/p>\n<p>Marianela respiraba agitada y emit&iacute;a leves gemidos. De repente Rub&eacute;n la tom&oacute; de la cintura, y sin previo aviso penetr&oacute; la vagina de Marianela con un movimiento certero, profundo. Maru gem&iacute;a m&aacute;s fuerte, aunque la tanga en su boca imped&iacute;a un poco el sonido. &Eacute;l ten&iacute;a una verga bastante m&aacute;s grande que la de su marido, e inmediatamente not&oacute; la diferencia.<\/p>\n<p>&#8211; A esto quer&iacute;as que viniera, hija de puta? A cogerte como tu marido no te coge?<\/p>\n<p>Rub&eacute;n comenz&oacute; a embestirla con velocidad y fuerza. Marianela gritaba apoyada sobre la mesada mientras &eacute;l la sosten&iacute;a tirando de su cabello bien fuerte.<\/p>\n<p>De repente, mientras la penetraba, llev&oacute; una mano al culo de Maru y comenz&oacute; a tocar su ano. Eso increment&oacute; la excitaci&oacute;n de ella, que segu&iacute;a gritando con el bollo de tela interponi&eacute;ndose.<\/p>\n<p>Rub&eacute;n acariciaba el hoyo, chupaba su dedo y volv&iacute;a a acariciarlo. As&iacute; hasta que ingres&oacute; un dedo en su culo, sin suspender las embestidas vaginales. Maru sent&iacute;a que en poco tiempo acabar&iacute;a.<\/p>\n<p>&#8211; Tocate. &#8211; le dijo el electricista y ella obediente comenz&oacute; a acariciarse el cl&iacute;toris<\/p>\n<p>&Eacute;l le quit&oacute; la prenda de la boca y le dijo:<\/p>\n<p>&#8211; Quiero que te vengas y que cuando lo hagas digas mi nombre.<\/p>\n<p>Sigui&oacute; penetr&aacute;ndola con rapidez y fuerza, con el dedo entrando y saliendo sin dificultad de su culo, mientras ella masturbaba su cl&iacute;toris. Marianela no tard&oacute; mucho en sentir el orgasmo atravesando su cuerpo. Cuando lleg&oacute; al cl&iacute;max, grit&oacute; su nombre.<\/p>\n<p>Rub&eacute;n quit&oacute; su pene erecto y a punto de explotar de su interior, dio vuelta a Marianela frente a &eacute;l y tom&aacute;ndola de los hombros hizo fuerza hacia abajo indicando que se arrodillara. Una vez arrodillada la tom&oacute; fuerte de la cabeza y le penetr&oacute; la boca. Con las manos sobre su cabeza comenz&oacute; a embestirla por la boca, con fuerza, ahog&aacute;ndola, escuchando sus arcadas al llegar a su garganta. &Eacute;l gem&iacute;a mientras dec&iacute;a:<\/p>\n<p>&#8211; Chupala bien, puta de mierda. Te vas a tomar toda mi leche.<\/p>\n<p>Continu&oacute; con sus violentos movimientos dentro de la boca de Maru. Hasta que con un gemido gutural, acab&oacute; en su boca manteniendo la cabeza de ella bien apretada a su pene. Maru, un poco ahogada, logr&oacute; tragar todo su semen.<\/p>\n<p>Sali&oacute; de la boca su boca y le dijo:<\/p>\n<p>&#8211; Contenta, perra?<\/p>\n<p>&#8211; Muy contenta &#8211; dijo, todav&iacute;a arrodillada<\/p>\n<p>&Eacute;l le dio otra cachetada que le dej&oacute; la mano marcada en el rostro.<\/p>\n<p>&#8211; Todav&iacute;a no termin&eacute;.<\/p>\n<p>La llev&oacute; hasta el sill&oacute;n.<\/p>\n<p>&#8211; Ponete en cuatro. Que voy a atender a ese orto que pide a gritos mi verga adentro.<\/p>\n<p>Marianela tembl&oacute; pero no dijo nada. Hac&iacute;a a&ntilde;os que no ten&iacute;a sexo anal. Y este tipo la iba a penetrar salvajemente. Se puso en cuatro. &Eacute;l comenz&oacute; a lamerle el culo mientras con un dedo jugaba con su agujero. Ella comenz&oacute; a excitarse nuevamente.<\/p>\n<p>Rub&eacute;n met&iacute;a su dedo, luego su lengua, escup&iacute;a dentro de su ano. Cada vez el culo se aflojaba m&aacute;s, as&iacute; que empez&oacute; a meter dos dedos, hasta que luego de un rato de gemidos de placer, los dos dedos entraban y sal&iacute;an, babeados. Con la otra mano &eacute;l se masturbaba, ya ten&iacute;a la pija nuevamente enorme y dura, lista para meterse en ese culo. Se par&oacute; detr&aacute;s de ella, sac&oacute; los dedos, y comenz&oacute; a meter el glande, tom&aacute;ndola de las caderas. Maru gem&iacute;a de placer y de dolor. Lenta pero firmemente el electricista introduc&iacute;a su pene en el culo de Maru. Ella chorreaba el sof&aacute; de lo excitada que estaba, y mientras &eacute;l la penetraba ella se masturbaba por delante.<\/p>\n<p>&#8211; Ufff, c&oacute;mo me gusta cogerte el culo, trola. &#8211; Dec&iacute;a al mismo tiempo que golpeaba sus nalgas con ira<\/p>\n<p>Marianela ya sent&iacute;a toda su verga adentro del culo, y no pod&iacute;a m&aacute;s del placer.<\/p>\n<p>&#8211; Me vas a hacer a acabar de nuevo &#8211; dijo ella<\/p>\n<p>&Eacute;l tir&oacute; de su pelo agresivamente y ante el grito de dolor de ella le dijo:<\/p>\n<p>&#8211; Qui&eacute;n carajo te dio permiso para hablar?<\/p>\n<p>Y luego de decir esto empez&oacute; a penetrar su culo con m&aacute;s fuerza y aumentando el ritmo.<\/p>\n<p>Ella gritaba, &eacute;l la sosten&iacute;a del pelo y tambi&eacute;n gem&iacute;a. Por momentos soltaba su pelo y agarraba con su palma el cuello de Maru, haciendo que la asfixia la excitara mucho m&aacute;s.<\/p>\n<p>Ella sinti&oacute; los espasmos del segundo orgasmo atravesando su cuerpo y grit&oacute; m&aacute;s fuerte.<\/p>\n<p>&#8211; Seguro que tu marido no te hace acabar c&oacute;mo yo, no? Decimelo. Decimelo, puta.<\/p>\n<p>&#8211; No, no me hace acabar c&oacute;mo vos &#8211; dijo Marianela entre gemidos<\/p>\n<p>Rub&eacute;n sigui&oacute; penetrando con violencia, aumentando m&aacute;s y m&aacute;s el ritmo. Sus gemidos empezaban a hacerse m&aacute;s fuertes.<\/p>\n<p>&#8211; Te voy a llenar todo el culo de leche, por perra insaciable.<\/p>\n<p>Continu&oacute; hasta que emiti&oacute; un rugido y comenz&oacute; a rebalsar semen del interior de Maru.<\/p>\n<p>Mientras sal&iacute;a de su interior la volvi&oacute; a golpear fuerte en el culo.<\/p>\n<p>&#8211; La puta madre, qu&eacute; orto hermoso para cogerlo. Te lo romper&iacute;a todo el d&iacute;a.<\/p>\n<p>Marianela mir&oacute; el reloj y le dijo:<\/p>\n<p>&#8211; Te ten&eacute;s que ir. Van a llegar mis hijos del colegio.<\/p>\n<p>&Eacute;l sonri&oacute; con sorna.<\/p>\n<p>&#8211; De ser mi puta a ser la madre responsable, qu&eacute; vers&aacute;til Marianela. &#8211; dijo mientras agarraba fuerte su cara y la besaba.<\/p>\n<p>Ella se levant&oacute; y se visti&oacute;. &Eacute;l hizo lo mismo, agarr&oacute; sus herramientas y se dirigi&oacute; a la puerta. Antes de que Maru abriera le dijo:<\/p>\n<p>&#8211; La pr&oacute;xima vez que tengas alg&uacute;n inconveniente con las instalaciones no dudes en llamarme.<\/p>\n<p>&#8211; Gracias por el trabajo, estoy muy conforme. &#8211; respondi&oacute; Maru con media sonrisa mientras abr&iacute;a la puerta<\/p>\n<p>Justo al abrir vio a sus tres hijos que llegaban de la escuela. Rub&eacute;n sali&oacute; y ellos entraron.<\/p>\n<p>&#8211; Qui&eacute;n era ese se&ntilde;or, ma?<\/p>\n<p>&#8211; El electricista que vino a arreglar unas cosas.<\/p>\n<p>&#8211; Ah, y qu&eacute; hay de comer? Tengo mucha tarea.<\/p>\n<p>relatos.candela@gmail.com<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 9<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span>2 Marianela ten&iacute;a 45 a&ntilde;os, estaba casada desde muy joven con Marcos, el amor de su adolescencia, y ten&iacute;a con &eacute;l tres hermosos hijos. A la vista de quienes los conoc&iacute;an, ellos eran la familia perfecta. 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