{"id":30806,"date":"2021-08-12T22:00:00","date_gmt":"2021-08-12T22:00:00","guid":{"rendered":""},"modified":"2021-08-12T22:00:00","modified_gmt":"2021-08-12T22:00:00","slug":"siempre-seras-un-cabron-el-cabron-parte-4","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/siempre-seras-un-cabron-el-cabron-parte-4\/","title":{"rendered":"Siempre ser\u00e1s un cabr\u00f3n (El cabr\u00f3n: Parte 4)"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"30806\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\">1<\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 7<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>En los &uacute;ltimos meses la vida de Ricardo hab&iacute;a pasado a ser m&aacute;s tranquila. Despu&eacute;s de unos meses en los que le saltaron tres problemas al mismo tiempo ahora se hab&iacute;an alineado los astros para que su vida volviera a ser &ldquo;normal&rdquo;. Durante unas semanas, su triple paternidad le hab&iacute;a provocado dolores de cabeza, pero poco a poco todo fue encajando.<\/p>\n<p>El tema m&aacute;s complicado hab&iacute;a sido Andrea. Esta ni&ntilde;ata de 23 a&ntilde;os estuvo amenaz&aacute;ndolo durante un tiempo con &ldquo;tirar de la manta&rdquo; y hacer p&uacute;blico el nombre del padre de su hijo. Ricardo no se pod&iacute;a permitir un esc&aacute;ndalo sexual ante su mujer. Una cosa eran sus infidelidades y otra bien diferente era verse obligado a abandonar a su familia para tener que hacerse cargo de la manutenci&oacute;n de dos hijos. Uno el que ten&iacute;a con su mujer y otro el bastardo que engendraba Andrea. Al final le cost&oacute; convencer a la joven camarera con m&aacute;s de 3.000 pavos. A saber lo que har&iacute;a con el dinero. Aunque lo sospechaba prefiri&oacute; no saberlo.<\/p>\n<p>El otro tema se cuadr&oacute; solo. No es que fuera un problema serio, pero no terminaba de gustarle la idea de que su compa&ntilde;era de trabajo, Carla, gestase una criatura suya. De acuerdo que la mujer le hab&iacute;a dicho que se lo cargar&iacute;a a su marido, pero nunca se sabe c&oacute;mo piensa una mujer, y menos si su matrimonio no funciona y est&aacute; enco&ntilde;ada con un compa&ntilde;ero como era &eacute;l. Por eso, cuando ella le anunci&oacute; que dejaba el estudio de arquitectura para emigrar a Londres junto a su marido, Ricardo sinti&oacute; un enorme alivio. Como si le quitasen un peso de encima.<\/p>\n<p>Su tercera paternidad, aun siendo familiarmente m&aacute;s compleja de aceptar, era menos problem&aacute;tica que ninguna de las otras dos. Su cu&ntilde;ada Ana, la hermana peque&ntilde;a de su mujer, era exactamente igual que &eacute;l. Una mujer morbosa y sexualmente muy activa, de mentalidad tan libre como abierta y le hab&iacute;a dejado m&aacute;s que claro que nunca le complicar&iacute;a la vida. Menos a&uacute;n a su hermana, pese a que su relaci&oacute;n no era todo lo fraternal que debiera. Por otro lado estaban sus padres. Ana nunca descubrir&iacute;a un esc&aacute;ndalo de dimensiones b&iacute;blicas a los ojos de sus padres, personas mayores y conservadoras.<\/p>\n<p>Por todo eso, Ricardo se hab&iacute;a levantado de muy buen humor ese jueves de semana santa. No ten&iacute;an pensado salir de Madrid, pero ser&iacute;an cuatro d&iacute;as para desconectar en familia. Nada de problemas&hellip;<\/p>\n<p>Desayunaba en la cocina mirando en una tablet como se le hab&iacute;a complicado a su Atleti la Liga. De perder en el Pizju&aacute;n y ganar sus perseguidores la sombra de &ldquo;el pupas&rdquo; volver&iacute;a a sobrevolar sobre sus cabezas. Su mujer le sac&oacute; de sus cuentas deportivas:<\/p>\n<p>-&iexcl;Ricardo! &ndash;llam&oacute; su atenci&oacute;n su mujer<\/p>\n<p>-&iquest;Eh? &ndash;contest&oacute; &eacute;l levantando la cabeza de la tablet.<\/p>\n<p>-Te dec&iacute;a que mi hermana Ana va a venir a pasar el puente aqu&iacute; en casa.<\/p>\n<p>-Ah&hellip; vale&hellip; perfecto&hellip;<\/p>\n<p>Ricardo sonri&oacute; a su mujer y volvi&oacute; los ojos al aparato aunque ahora su mente estaba en otro lugar. Se le dibuj&oacute; una sonrisa al recordar a su cu&ntilde;ada Ana. Record&oacute; la primera vez que pas&oacute; unas vacaciones en su casa. Era una jovencita de apenas 19 a&ntilde;os reci&eacute;n cumplidos y entre ellos ya hab&iacute;a habido una tensi&oacute;n sexual m&aacute;s que resuelta. El hombre se asombr&oacute; de su falta de escr&uacute;pulos a la hora de serle infiel a su mujer. Pero a la &ldquo;ni&ntilde;a&rdquo; le iba la marcha. Desde que la desvirgara en casa de sus padres como regalo de su 18 cumplea&ntilde;os.<\/p>\n<p>Pero fue en aquellas primeras vacaciones en su casa cuando comenzaron a tener una relaci&oacute;n de amantes. Ana era una estudiante de medicina con una agitada vida sexual de universitaria. Una chica guapa con un cuerpo trabajado por horas de gimnasio. Aunque no ten&iacute;a demasiado pecho si lo ten&iacute;a bien puesto.<\/p>\n<p>Durante los dos primeros d&iacute;as, las bromas entre ellos ten&iacute;an una enorme carga sexual haciendo referencia al polvo que hab&iacute;an echado un a&ntilde;o antes. Esto hac&iacute;a que Ricardo estuviese excitado todo el tiempo. No perd&iacute;a la oportunidad de mirar a su cu&ntilde;adita y recrearse en el buen culo que se le marcaba con un vaquero de talle bajo. O el virginal escote que asomaba con alguno de los tops que sol&iacute;a vestir.<\/p>\n<p>La noche del viernes al s&aacute;bado, Ricardo se despert&oacute; de madrugada. Despu&eacute;s de un extra&ntilde;o sue&ntilde;o, Ricardo decidi&oacute; levantarse de la cama e ir al ba&ntilde;o. En el trayecto oy&oacute; un ruido proveniente del dormitorio de su cu&ntilde;ada. Pese a que la idea no era la mejor el morbo le pod&iacute;a. El ruido era perfectamente reconocible. Aquellos gemidos ahogados, esos suspiros entrecortados no pod&iacute;an ser otra cosa que una paja. Su cu&ntilde;ada de 19 a&ntilde;os se estaba masturbando en la cama justo en la habitaci&oacute;n contigua a la suya.<\/p>\n<p>Lentamente, se fue acercando a la puerta y los sonidos se hac&iacute;an m&aacute;s identificables. En la penumbra del dormitorio pudo adivinar la figura de aquella joven mujer cubierta solamente por una s&aacute;bana. Ricardo se acerc&oacute; notando como bajo el pantal&oacute;n de deporte con el que dorm&iacute;a se levantaba su polla. A pocos cent&iacute;metros de la cama, su cu&ntilde;ada ya se hab&iacute;a percatado de su presencia y aceleraba el movimiento sobre su cl&iacute;toris bajo la s&aacute;bana.<\/p>\n<p>El hombre se baj&oacute; el pantal&oacute;n y ofreci&oacute; a Ana toda la erecci&oacute;n de su polla. Sin duda, el marido de su hermana estaba mucho mejor dotado que el chico con el que sal&iacute;a actualmente. Ella alarg&oacute; la mano hasta agarrar y comprobar la dureza del miembro de su cu&ntilde;ado. Recorri&oacute; la polla en toda su longitud con suavidad. Su mano comenz&oacute; a masturbarlo.<\/p>\n<p>&Eacute;l se agach&oacute; y se coloc&oacute; de rodillas junto a la cama. Ana se volte&oacute; hacia su cu&ntilde;ado y abriendo las piernas le ofreci&oacute; su sexo. Ricardo le baj&oacute; las bragas y se recre&oacute; oliendo el joven co&ntilde;o de la hermana de su mujer. Ante &eacute;l un sexo cubierto por una fina capa de vellos con un penetrante olor a hembra en celo. Con delicadeza separ&oacute; los labios vaginales y pase&oacute; su lengua por la raja ardiente de la mujer. El suspiro de Ana delataba sus ganas de sexo.<\/p>\n<p>Ricardo comenz&oacute; una magn&iacute;fica comida de co&ntilde;o que Ana recib&iacute;a con placer agarrada a la cabeza de &eacute;l e impidiendo que se separase. El hombre succionaba el cl&iacute;toris de su cu&ntilde;ada y lo trillaba con los labios antes de masajearlo con la lengua. Ana ten&iacute;a que morder la s&aacute;bana para evitar que sus gemidos fueran audibles en el silencio de la madrugada. Un calambre recorri&oacute; su columna cuando el orgasmo le lleg&oacute;. Intent&oacute; cerrar las piernas entorno a la cabeza de &eacute;l que no dejaba de trillar el cl&iacute;toris de su amante.<\/p>\n<p>El hombre se incorpor&oacute; y dirigiendo la cabeza de su polla hacia la entrada del co&ntilde;o de Ana la penetr&oacute; despacio. Pudo sentir la estrechez de su conducto vaginal casi virgen a&uacute;n. Y la humedad caliente que desprend&iacute;a cuando su polla avanz&oacute; con cierto esfuerzo hacia el fondo. La chica, abierta de piernas, ech&oacute; su cabeza hacia atr&aacute;s sinti&eacute;ndose empalada por la polla del marido de su hermana. Ricardo comenz&oacute; a percutir, cada vez m&aacute;s r&aacute;pido contra el co&ntilde;o de Ana. Ella le cogi&oacute; por la nuca y le rode&oacute; con sus piernas. Para evitar gritar por la follada le mordi&oacute; el cuello a riesgo de dejarle una marca inexplicable.<\/p>\n<p>Cuando sinti&oacute; que su cu&ntilde;ado aceleraba las embest&iacute;a contra su co&ntilde;o y ante la inminente corrida, Ana le pidi&oacute; que lo hiciese fuera. Ricardo, sali&oacute; de dentro de la chica y se masturb&oacute; sobre ella. Varios chorros de leche caliente mancharon el cuerpo de su cu&ntilde;ada que se retorc&iacute;a de placer pellizc&aacute;ndose los pezones&hellip;<\/p>\n<p>El sonido del timbre de su casa trajo a Ricardo de sus recuerdos. Segundos despu&eacute;s aparec&iacute;an por la cocina, su mujer y su hermana peque&ntilde;a. Ana estaba embarazada de casi 7 meses y su barriguita era indisimulable. Su pecho hab&iacute;a crecido considerablemente y se ve&iacute;a, al menos a los ojos del hermano de su mujer, tremendamente sexy.<\/p>\n<p>Como varios a&ntilde;os antes, aquella noche, Ricardo tuvo un extra&ntilde;o sue&ntilde;o que le llev&oacute; a despertarse en medio de la madrugada. Sinti&oacute; la necesidad de levantarse y esta vez no tuvo que o&iacute;r ning&uacute;n ruido para ir al dormitorio de su cu&ntilde;ada. Ana le esperaba:<\/p>\n<p>-Sab&iacute;a que no te resistir&iacute;as de venir a verme. &ndash;Dijo Ana entre susurros.<\/p>\n<p>Totalmente desnuda, permanec&iacute;a apoyada sobre la pared y sentada en la cama. Una tenue luz en la mesita de noche le permit&iacute;a ver como se acercaba su cu&ntilde;ado, tambi&eacute;n desnudo y con una tremenda erecci&oacute;n. El hombre pudo admirar como los pechos de Ana hab&iacute;an crecido bastante. Ahora su aureola era de un color marr&oacute;n m&aacute;s oscuro y sus pezones parec&iacute;an m&aacute;s gordos. Su sexo no estaba rasurado y su barriga era redonda. Ricardo se arrodill&oacute; junto a la cama y Ana le ofreci&oacute; su sexo:<\/p>\n<p>-C&oacute;metelo cabr&oacute;n, C&oacute;metelo como hiciste aquella noche.<\/p>\n<p>Ricardo hundi&oacute; su cabeza entra las piernas de su cu&ntilde;ada y comenz&oacute; una magn&iacute;fica comida. Pasando su lengua caliente desde el ano hasta el cl&iacute;toris para luego penetrarla y explorar cada pliegue de la mujer. Esta se retorc&iacute;a de placer, con las piernas abiertas y pellizc&aacute;ndose sus gordos pezones de embarazada. El hombre aprovecho la gran cantidad de flujo vaginal para lubricarse dos dedos y masajear primero y dilatar despu&eacute;s el ano de Ana:<\/p>\n<p>-&iquest;Qu&eacute; quieres cabr&oacute;n? &iquest;Darme por culo? Siempre ser&aacute;s un cabronazo, hijo de puta.<\/p>\n<p>Ricardo se puso de pie y Ana se coloc&oacute; muy cerca del borde de la cama a cuatro patas. Acomod&oacute; su barriga con sus piernas un poco abierta, dado el avanzado estado de gestaci&oacute;n, y coloc&oacute; su cabeza en el colch&oacute;n. De esta manera ofrec&iacute;a al marido de su hermana una excelente visi&oacute;n de sus agujeros. Con las manos separ&oacute; sus nalgas para que su cu&ntilde;ado pudiese ver el ano enrojecido y dilatado:<\/p>\n<p>-Vas a disfrutarlo cabronazo.<\/p>\n<p>Ricardo agarr&oacute; las nalgas de su cu&ntilde;ada y acercando la cabeza escupi&oacute; en el ano de la mujer. Despu&eacute;s coloc&oacute; el glande en el ojete de Ana y presion&oacute;. Sin apenas esfuerzo el esf&iacute;nter de la mujer trag&oacute; cada cent&iacute;metro de aquella polla que no le era desconocida. Un resoplido de Ana acompa&ntilde;&oacute; a un suspiro de Ricardo:<\/p>\n<p>-Joder, cabr&oacute;n, que grande tienes la polla.<\/p>\n<p>-Qu&eacute; guarra eres Ana. No respetas ni que tu hermana est&aacute; durmiendo en la habitaci&oacute;n de al lado.<\/p>\n<p>-P&aacute;rteme el culo, joder. Haz lo que tu mujer no te deja, hijo de puta.<\/p>\n<p>Ricardo comenz&oacute; a bombear sobre el culo de su cu&ntilde;ada. Agarrado a sus caderas mov&iacute;a las suyas cada vez m&aacute;s r&aacute;pido. La imagen era tremendamente excitante. En una habitaci&oacute;n con una tenue luz, una embarazada era sodomizada por el marido de su hermana mientras esta dorm&iacute;a, ajena a todo, en la habitaci&oacute;n de al lado. La mujer se agarraba a las sabanas aguantando las embestidas del hombre que se esforzaba en penetrarla cada vez m&aacute;s profundo. El hombre se deleitaba con el movimiento hipn&oacute;tico de las nalgas de su cu&ntilde;ada cada vez que su pelvis olpeaba contra ellas. Se agarr&oacute; bien a las caderas y, ahogando un grito, echo la cabeza hacia atr&aacute;s y empuj&oacute; todo lo dentro que pudo su capullo para correrse abundantemente en las entra&ntilde;as de la mujer.<\/p>\n<p>Ana sinti&oacute; como se le rellenaba de leche caliente sus intestinos. El marido de su hermana le hab&iacute;a dado por culo hasta correrse dentro de ella. Sent&iacute;a como el capullo de Ricardo estaba incrustado muy dentro de su recto provoc&aacute;ndole escalofr&iacute;os a medio camino entre el dolor y el placer.<\/p>\n<p>El hombre se sali&oacute; con la polla todav&iacute;a dura y con las &uacute;ltimas gotas de semen saliendo del capullo, cay&oacute; rendido en la cama boca arriba. Con mucho m&aacute;s esfuerzo y dolorida, Ana se puso de pie. Andando con trabajo fue al ba&ntilde;o para limpiarse los restos de semen de su cu&ntilde;ado que sal&iacute;a del ano y resbalaba por las piernas.<\/p>\n<p>Unos minutos despu&eacute;s la mujer volvi&oacute; a aparecer por el dormitorio. Ricardo la esperaba tumbado en la cama. El desnudo de la hermana de su mujer era realmente bonito. Sus tetas hab&iacute;an crecido de tama&ntilde;o por culpa del embarazo. La barriga le daba un punto de belleza inexplicable. Su co&ntilde;o aparec&iacute;a totalmente cubierto por una fina capa de rizos negros. Esa naturalidad con la que se mostraba le dio un morbo especial a la situaci&oacute;n para Ricardo que se levant&oacute; y fue al encuentro de Ana. En medio de la habitaci&oacute;n, los dos cuerpos desnudos se abrazaron y se fundieron en un morboso beso. Ricardo se despidi&oacute; y se acost&oacute; junto a su mujer.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 7<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span>1 En los &uacute;ltimos meses la vida de Ricardo hab&iacute;a pasado a ser m&aacute;s tranquila. Despu&eacute;s de unos meses en los que le saltaron tres problemas al mismo tiempo ahora se hab&iacute;an alineado los astros para que su vida volviera a ser &ldquo;normal&rdquo;. 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