{"id":30810,"date":"2021-08-12T22:00:00","date_gmt":"2021-08-12T22:00:00","guid":{"rendered":""},"modified":"2021-08-12T22:00:00","modified_gmt":"2021-08-12T22:00:00","slug":"vacaciones-en-cullera","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/vacaciones-en-cullera\/","title":{"rendered":"Vacaciones en Cullera"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"30810\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\"><\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 12<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>Todos los a&ntilde;os, en el mes de agosto alquilamos un apartamento en Cullera, alejados del bullicio. Est&aacute; ubicado m&aacute;s all&aacute; del faro. Para quienes conozcan la zona, &mdash;como ya saben&mdash; esa &aacute;rea no est&aacute; tan masificada y el exceso de gente no es un problema, puesto que es una zona residencial m&aacute;s all&aacute; de la ciudad.<\/p>\n<p>Nosotros solemos bajar a la playa de buena ma&ntilde;ana, cuando hay poca gente y los rayos del sol son menos da&ntilde;inos. Despu&eacute;s, por la tarde, lo mismo. No me gusta ponerme negra como el tiz&oacute;n.<\/p>\n<p>Hoy, al mirar al horizonte y contemplar la vasta extensi&oacute;n de agua, la superficie se asemeja m&aacute;s a un gigantesco recipiente de aceite, que al agua del mar. No hay olas, excepto las peque&ntilde;as que rompen con timidez en la orilla, producto de la direcci&oacute;n del viento que es de poniente, y eso precede a un d&iacute;a que va a ser tremendamente bochornoso.<\/p>\n<p>Despu&eacute;s de extender las toallas en el suelo nos colocamos la crema protectora y mi esposo se tumba boca abajo para retomar el sue&ntilde;o que le fue interrumpido por mis ansias de un sexo ma&ntilde;anero. Pienso que es la mejor forma de empezar el d&iacute;a, despu&eacute;s de haber liberado endorfinas porque te ayuda a afrontarlo con energ&iacute;a y positividad.<\/p>\n<p>Vi&eacute;ndole, cualquiera dir&iacute;a que no ha dormido en toda la noche. Me quito la parte de arriba del bikini, no me gusta que se me queden las marcas del sol, y mientras me aplico la crema protectora, caigo en la cuenta de que dos j&oacute;venes no pierden detalle de mis frotamientos, o de mis pechos, o m&aacute;s bien, de ambos. Yo sigo a lo m&iacute;o hasta que vuelvo a levantar la vista y compruebo que siguen escrut&aacute;ndome, incluso dir&iacute;a con cierto descaro, por lo que vuelvo a mi tarea intentando no hacer demasiado caso de sus indiscretas miradas, hasta que considero que mi piel ya ha absorbido la crema. Entonces lanzo una &uacute;ltima y furtiva ojeada comprobando la insistencia de los j&oacute;venes de las hormonas revueltas. Me doy la vuelta y me pongo boca abajo imitando a mi esposo. Me siento observada, pero intento pasar del tema. Abro la p&aacute;gina del libro donde lo dej&eacute; la noche anterior y retomo mi lectura.<\/p>\n<p>No soy de las que puede estar horas tumbada al sol. Yo necesito levantarme de vez en cuando, darme un ba&ntilde;o y atemperar mi piel, as&iacute; que le digo a mi marido que voy al agua y &eacute;l responde con un gru&ntilde;ido, pero sin interrumpir su sue&ntilde;o, ni tan siquiera hacer menci&oacute;n de levantar la cabeza. Antes de incorporarme vuelvo a colocarme la parte de arriba del bikini porque no me apetece que a mis admiradores les caiga la baba mientras camino hasta el agua, y cuando me llega a la altura de las caderas, me doy la vuelta y observo a mis seguidores oteando el horizonte, es decir, a m&iacute;.<\/p>\n<p>Al salir del agua regreso sobre mis pasos hasta mi toalla, y pese a que a todas las mujeres nos gusta que nos miren, estoy empezando a sentirme acosada por los dos j&oacute;venes. Deben rondar entre los veintiocho o treinta, no sabr&iacute;a decir. Esta vez no me quito el sujetador. Pienso que ya se han deleitado bastante examinando mis atributos, incluso dir&iacute;a que ya conocen cada sinuosidad. Supongo que para ellos, una mujer madura de cuarenta y tres a&ntilde;os bien conservada es una exquisitez para sus ojos.<\/p>\n<p>Por mi parte he de reconocer que son bastante atractivos, y por qu&eacute; no decirlo, tambi&eacute;n guapos. Uno es rubio y el otro moreno y por ello decido llamar al rubio Zipi y y al moreno Zape.<\/p>\n<p>No me apetece pasar por donde est&aacute;n ellos, pero es el camino que debemos retomar para regresar. Mi raci&oacute;n ma&ntilde;anera de sol ya la tengo cubierta y no quiero quemar mi piel. Por la tarde bajar&eacute; de nuevo. Al pasar por su lado sus miradas se vuelven m&aacute;s discretas, pues el hecho de que mi marido pueda darse cuenta los hace ser m&aacute;s precavidos, de todas formas, Zipi me dedica una traviesa sonrisa al cruzar por su lado, Zape, sin embargo, sigue embelesado con las curvas que dibuja el pareo que me he atado alrededor de la cintura. Mi marido no se ha percatado, o eso creo.<\/p>\n<p>Estoy segura de que mientras nos alejamos sus ojos permanecen sin pesta&ntilde;ear. Puedo notarlo, pero no me doy la vuelta.<\/p>\n<p>Despu&eacute;s de comer nos echamos un rato a hacer la siesta. Tiramos de ventilador porque la brisa de levante hoy no existe. Hace d&iacute;a de poniente con un calor de mil demonios y eso me impide conciliar el sue&ntilde;o, en cambio veo a mi marido respirar fuerte, y es como si el bochorno no fuera con &eacute;l. Cojo mi libro y retomo el cap&iacute;tulo. Leo tres p&aacute;ginas y no logro concentrarme. Mi mente regresa a los acontecimientos de la ma&ntilde;ana. Siento como las miradas de los j&oacute;venes se me clavan como dagas. Me siento deseada y un calor recorre mi cuerpo reclamando caricias. Acaricio mis pezones en busca de placer. Noto como mi sexo se moja reclamando m&aacute;s caricias y meto mis dedos por dentro de las bragas haci&eacute;ndolos resbalar por la raja. Recreo en mi mente las dos lenguas y las cuatro manos que est&aacute;n dando cuenta de mi cuerpo. Una lengua recorre mis pezones y la otra se adentra en la humedad de mi sexo y yo me estremezco. Mi esposo se revuelve en la cama y yo detengo mis caricias al instante, lo que no puedo detener es mi imaginaci&oacute;n, ni tampoco mi excitaci&oacute;n. Mi marido me mira con ojos somnolientos y yo le doy un beso apasionado, &eacute;l se entrega con la misma dedicaci&oacute;n. No s&eacute; qu&eacute; debe pas&aacute;rsele por la cabeza al verme as&iacute;, lo que s&eacute; es que cuando bajo mi mano, su erecci&oacute;n me pone m&aacute;s perraca. Le quito sus gayumbos y me monto a horcajadas sin quitarme las bragas, las hago a un lado y me siento sobre su polla, desliz&aacute;ndome con gran facilidad hasta que mi co&ntilde;o se topa con sus pelotas. Su boca se apropia de mis pezones y me los come con ansia, mientras yo salto alegremente sobre &eacute;l, pero no transcurre ni medio minuto hasta que me veo corri&eacute;ndome como una adolescente.<\/p>\n<p>Mi marido se queda sorprendido de mi rapidez, y yo no lo estoy menos. Estaba caliente, pero parece ser que no era consciente de hasta qu&eacute; punto, o quiz&aacute;s me ha pillado en un momento flojo. Hubiese querido disfrutarlo un poco m&aacute;s, pero ha sido incontrolable.<\/p>\n<p>Lo que no puedo hacer es tirar la piedra y esconder la mano, por tanto, me pone mirando &ldquo;pa Cuenca&rdquo; y me la clava por detr&aacute;s. Yo sigo disfrutando de sus embates, pero no me apetece correrme otra vez, teniendo en cuenta que por la ma&ntilde;ana ya lo hice. No pasa mucho tiempo y en pocos minutos est&aacute; resoplando como un toro y corri&eacute;ndose dentro de m&iacute;.<\/p>\n<p>&mdash;Esto s&iacute; que ha sido un polvo r&aacute;pido, &mdash;me dice y yo respondo afirmativamente sabiendo que es culpa m&iacute;a.<\/p>\n<p>A las siete bajo a la playa, pero por las tardes no me apetece tomar el sol y me dedico una hora a caminar. Unas veces voy hacia la playa &ldquo;El Dosel&rdquo; y otras hacia el faro. Y por las noches salimos a tomar un mojito a alg&uacute;n chiringuito de playa.<\/p>\n<p>Al d&iacute;a siguiente, a las doce de la noche nos pasamos por uno de ellos que est&aacute; a pie de playa. Nos acomodan en una de las mesas y pedimos un mojito para m&iacute; y un cubata para mi marido, y mientras bebo de la pajita me percato de que Zipi y Zape est&aacute;n unas mesas m&aacute;s hacia all&aacute; con un grupo de gente, chicos y chicas. Me doy cuenta de que es Zipi quien est&aacute; observ&aacute;ndome. Yo tambi&eacute;n me quedo mir&aacute;ndole y me saluda asintiendo. Yo lo que hago es esbozar un amago de sonrisa para no ser descort&eacute;s. Al parecer, mi observador le hace una sutil se&ntilde;al a su amigo que yo no percibo. Lo s&eacute; porque inmediatamente se gira hacia m&iacute; y me dedica una sonrisa de oreja a oreja. Yo no s&eacute; si devolv&eacute;rsela o qu&eacute;, por lo que decido no hacerlo. Mi marido me habla, quiz&aacute;s del trabajo, pero yo no estoy prestando demasiada atenci&oacute;n. Escucho su voz, pero no sus palabras. Mi cabeza est&aacute; m&aacute;s pendiente de Zipi y Zape que de lo que dice. &iquest;Pero qu&eacute; es esto? me pregunto, &iquest;seducci&oacute;n a distancia o atracci&oacute;n animal?<\/p>\n<p>Es Zipi el que, al parecer est&aacute; interesado por m&iacute;, despu&eacute;s de su saludo, Zape sigue conversando con su gente. Cada vez que miro hacia all&iacute; tengo los ojos de Zipi encima y estoy poni&eacute;ndome nerviosa porque no s&eacute; como gestionar &eacute;sta situaci&oacute;n. Empiezo a removerme en la silla porque no encuentro una postura que me resulte c&oacute;moda. No s&eacute; si quiero irme o quedarme. Las miradas se cruzan continuamente y yo tengo que disimular e incluso hacer esfuerzos sobrehumanos para mantener la atenci&oacute;n en la conversaci&oacute;n, y despu&eacute;s de tres cuartos de hora quiero irme. Cuando me levanto advierto lo mareada que estoy despu&eacute;s de tres mojitos. Intento no dar un traspi&eacute; y me cojo a mi esposo. Mientras abandonamos el chiringuito Zipi me clava la mirada, aunque lo que yo querr&iacute;a es que me clavara otra cosa. Estoy caliente, no s&eacute; si por los efectos del alcohol o por sentirme deseada por &eacute;l.<\/p>\n<p>Al llegar al apartamento beso a mi marido y me entrego totalmente. No hay pre&aacute;mbulos, simplemente le desnudo y &eacute;l hace lo propio. Nos tumbamos en la cama, &eacute;l se posiciona encima de m&iacute; y me la clava de un estacazo. Yo muevo mi pelvis acompasando sus golpes de cadera e inmediatamente una corriente el&eacute;ctrica baja por mi columna hasta mi co&ntilde;o. Intento no correrme, pero es in&uacute;til, las convulsiones se apoderan de mi sexo golpe&aacute;ndome con un explosivo orgasmo. Vuelvo a parecer una colegiala cuando tiene sexo por primera vez. Mi marido sigue empujando y yo intento moverme para sincronizarme con sus movimientos y para acelerar su placer que no tarda mucho en llegar, ya que, con toda la raz&oacute;n del mundo, &eacute;l prefiere prolongar el acto, pero sobre todo, que ambos encontremos el placer a la vez.<\/p>\n<p>Me pregunta qu&eacute; me pasa, sin embargo no puedo darle una respuesta porque no la tengo. &iquest;O s&iacute;? Lo &uacute;nico que puedo decir es que esos calentones no son normales. Por lo general tengo bastante control sobre mis orgasmos, en cambio, ahora me est&aacute; siendo dif&iacute;cil mantenerlo.<\/p>\n<p>Al d&iacute;a siguiente bajo sola a la playa porque mi marido ha pedido pista para jugar al tenis con un vecino. Yo no tengo ning&uacute;n inter&eacute;s en jugar, y mucho menos en ver como juegan, por consiguiente, cojo mi bolso, con mi toalla, mi pareo, mi crema protectora y mi libro, entre otras cosas y me dirijo a tomar mi raci&oacute;n de sol ma&ntilde;anero.<\/p>\n<p>Antes de aplicarme protector me quito la parte superior del bikini, a continuaci&oacute;n me pongo la crema y me tumbo boca abajo a leer. Estoy abstra&iacute;da en mi lectura y no me doy cuenta de que mi admirador ha colocado su toalla cerca de m&iacute;. Me entero cuando lo tengo al lado y me saluda con un &ldquo;hola&rdquo;. Yo me doy la vuelta y reparo en que no llevo la parte de arriba del bikini, de tal modo que es inevitable que vea mis tetas. Sus ojos se abren de par en par intentando que se llenen de ellas. Yo me cubro, despu&eacute;s me incorporo y ato el lazo detr&aacute;s.<\/p>\n<p>&mdash;Por m&iacute; no lo hagas, &mdash;me dice &eacute;l.<\/p>\n<p>&mdash;No lo hago por ti, &mdash;le respondo.<\/p>\n<p>Me dice que se llama Felipe, pero para m&iacute; es Zipi.<\/p>\n<p>&mdash;Yo me llamo Elsa, &mdash;le digo d&aacute;ndole la mano.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Puedo sentarme? &mdash;me pregunta, y obviamente le digo que s&iacute;.<\/p>\n<p>&mdash;Hoy has venido sola por lo que parece.<\/p>\n<p>&mdash;Las pillas al vuelo, &mdash;le digo intentando hacer una gracia que &eacute;l me r&iacute;e. A continuaci&oacute;n acerca su toalla hasta mi posici&oacute;n y se sienta a mi lado.<\/p>\n<p>&mdash;Te he estado observando estos d&iacute;as, &mdash;comenta, pero antes de que siga le interrumpo.<\/p>\n<p>&mdash;Ya me he dado cuenta de tus miradas.<\/p>\n<p>&mdash;Espero que no te haya molestado.<\/p>\n<p>&mdash;Bueno, no has sido muy discreto que digamos.<\/p>\n<p>&mdash;Tienes que perdonarme, pero es que no lo pod&iacute;a evitar. Eres demasiado atractiva para dejar de hacerlo.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Suele funcionarte ese sistema para ligar?, &mdash;le pregunto.<\/p>\n<p>&mdash;No siempre, &mdash;se sincera. &mdash;&iquest;Ha funcionado?, &mdash;me pregunta, y yo no respondo, pero me sonr&iacute;o y supongo que &eacute;l entiende que s&iacute;.<\/p>\n<p>Aunque vaya con aires de lanzada, estoy un poco nerviosa y decido aplicarme un poco m&aacute;s de crema para tener algo que hacer. &Eacute;l se ofrece a pon&eacute;rmela por la espalda en vista de que mis manos no llegan y yo acepto con ciertas reticencias decorosas, pero encantada de que lo haga.<\/p>\n<p>Empiezo a notar sus dos manos esparciendo la crema y soy consciente de que los movimientos son m&aacute;s lentos de lo que deber&iacute;an para que la piel absorba la crema, sin embargo, me gusta como lo hace. Para m&iacute; son caricias e imagino que sus intenciones van en la misma direcci&oacute;n. Sin decirme nada suelta el lazo del sujetador. Yo tampoco pongo ninguna objeci&oacute;n porque a pesar del frescor de la crema, sus dedos son como fuego en mi piel y la sensaci&oacute;n es tremendamente estimulante. S&eacute; que mi espalda ya no puede absorber m&aacute;s crema, aun as&iacute;, &eacute;l parece no querer dejar sus caricias, por el contrario, desliza sus manos por debajo de mis pechos e intenta llen&aacute;rselas con ellos. Mis terminaciones nerviosas empiezan a agitarse con sus manos en mis tetas, despu&eacute;s traza con sus dedos coraz&oacute;n movimientos circulares en mis pezones y los labios de mi sexo se abren como si tuvieran vida propia. Puedo notar mi humedad, pero tambi&eacute;n percibo como su aproximaci&oacute;n me permite reparar en su erecci&oacute;n en mi espalda.<\/p>\n<p>Estoy muy caliente, pero ahora tengo motivos para estarlo. Tan excitada estoy que dejar&iacute;a que me follara all&iacute; mismo, y es lo que al parecer pretende, ya que me recuesta e intenta meter su mano en mi sexo, pero yo se lo impido porque, pese a que no hay mucha gente en la playa a esas horas, no quiero montar una escena, ni tampoco que nadie vea como Zipi me mete mano u otra cosa.<\/p>\n<p>&mdash;Para, &mdash;le amonesto, cuando en realidad lo que deseo es que me folle. &mdash;Pueden vernos, &mdash;a&ntilde;ado.<\/p>\n<p>&mdash;Vamos a mi apartamento, &mdash;sugiere &eacute;l tan excitado como yo. Yo tambi&eacute;n considero que es lo mejor.<\/p>\n<p>Al levantarse veo la tienda de campa&ntilde;a que forma su ba&ntilde;ador y sonr&iacute;o por no relamerme los labios, &eacute;l en cambio intenta recolocarse su herramienta en una posici&oacute;n m&aacute;s c&oacute;moda y menos llamativa.<\/p>\n<p>Zipi abre la puerta del portal y subimos en el ascensor hasta el tercer piso. Abre y me cede el paso, a continuaci&oacute;n entra &eacute;l y cierra la puerta. No espera a llegar a la habitaci&oacute;n, me coge por la cintura y me atrae hacia &eacute;l bes&aacute;ndome con pasi&oacute;n desmedida. Yo respondo a sus besos y caricias del mismo modo, buscando ambos cada rinc&oacute;n escondido de nuestros cuerpos. Ni siquiera nos planteamos ir a la habitaci&oacute;n. Nos quedamos en el sal&oacute;n y nos deshacemos de las peque&ntilde;as prendas. Zipi me tumba en el sof&aacute; y se coloca encima bes&aacute;ndome los pechos para despu&eacute;s bajar poco a poco por mi barriga. Se detiene en el ombligo y traza varios c&iacute;rculos sobre &eacute;l. Despu&eacute;s desciende por el poquito vello de mi sexo oli&eacute;ndolo y embriag&aacute;ndose de mi aroma. Su lengua abre los pliegues de una raja que a estas alturas est&aacute; encharcada. La recorre de arriba a abajo, alternando el trayecto con ligeras penetraciones de lengua. Despu&eacute;s busca el n&oacute;dulo totalmente expuesto. Por mi parte contorneo el cuerpo moviendo la pelvis en busca de la lengua que me est&aacute; encumbrando a la cima de un inminente cl&iacute;max, pero Zipi detiene la pr&aacute;ctica y se incorpora para colocarse encima de m&iacute; y penetrarme tal y como he fantaseado cada d&iacute;a desde aquel primer encuentro. Yo suspiro de gozo sintiendo su miembro perderse en el fondo de mi co&ntilde;o mientras mis manos recorren su torso, para despu&eacute;s bajar por su cintura, y seguidamente las estiro hasta su duro culo apret&aacute;ndolo con sa&ntilde;a. Un culo sin un solo vello, comparable al de &ldquo;el David de Miguel &Aacute;ngel&rdquo;.<\/p>\n<p>De nuevo, no transcurren ni tres minutos foll&aacute;ndome cuando me vengo sin remedio en medio de jadeos, pero Zipi sigue foll&aacute;ndome sin descanso en busca de un placer que &eacute;l parece no tener ninguna prisa en que le llegue. Me da la vuelta y pongo mi culo en pompa y a su disposici&oacute;n. Apoyo las manos en el respaldo del sof&aacute; y a continuaci&oacute;n me la mete de nuevo y retoma la follada, pero ahora lo hace con m&aacute;s &iacute;mpetu. El furor de los embates logra excitarme otra vez y empiezo a culear queriendo sentir los golpes de su polla dentro de m&iacute;. Por un momento creo que va a terminar, pero me equivoco. Me saca la polla y escucho un plof, despu&eacute;s se sienta en el sof&aacute; a la espera de que lo cabalgue, pero yo quiero saborear su verga y me abalanzo sobre ella. La engullo como si no hubiera un ma&ntilde;ana. Zipi est&aacute; observando como la hago desaparecer en mi garganta y con ello parece que est&eacute; a punto de correrse con mi soberbia mamada, sin embargo aparta la verga de mi glotona boca para evitarlo y, al hacerlo, las babas caen de formando un hilo el&aacute;stico de saliva que va desde la punta de la polla hasta mi lengua. Con la mano lo engancho y lo enroll&oacute; alrededor del miembro para embadurnarlo y lubricarlo. Quiere a toda costa que lo cabalgue y no me hago de rogar. Levanto una pierna, cojo su verga y me la encaro, a continuaci&oacute;n, me dejo caer. El placer regresa y empiezo a saltar de forma r&iacute;tmica en busca de mi segundo orgasmo. Noto su dedo haciendo incursiones en el peque&ntilde;o agujero y siento un goce a&ntilde;adido, con lo que aumento la cadencia de mis saltos. El dedo se adentra por completo en mi ano y lo hace con facilidad porque est&aacute; muy lubricado, con lo cual algo no me cuadra. Me doy la vuelta y me doy cuenta de que es Zape quien est&aacute; dilatando mi ojete y no puedo dar cr&eacute;dito.<\/p>\n<p>Por lo que intuyo, parece ser una encerrona y no s&eacute; qu&eacute; hacer, si enfadarme y largarme indignada o quedarme y que me folle tambi&eacute;n Zape. Desde luego opto por lo segundo. Estoy demasiado excitada para andarme con &ntilde;o&ntilde;eces y decido seguirles la corriente, en consecuencia, Zape a&ntilde;ade otro dedo a la dilataci&oacute;n y el placer aumenta de forma sustancial. Mientras tanto sigo con mi cabalgada intentando que mi cl&iacute;toris roce con su pubis para obtener m&aacute;s placer, de tal manera que levanto un poco m&aacute;s el culo. No he hecho mucho caso a Zape mientras me dilataba el ojete porque he estado pendiente de mi placer, pero al notar que saca sus dedos me doy la vuelta reclamando mi relleno, aunque no tengo que esperar mucho para que se deshaga de sus pantalones y se aproxime a m&iacute; para rellenarme el culo de polla. Mientras intenta met&eacute;rmela, me detengo para facilitarle la labor y con un empuje lento, pero continuo introduce toda la verga en mi culo, haci&eacute;ndome gemir de gusto.<\/p>\n<p>He de decir que es mi segundo s&aacute;ndwich, el primero fue antes de conocer a mi marido en mis tiempos mozos, y tambi&eacute;n tengo que reconocer que lo disfrut&eacute; salvajemente. Ahora, los recuerdos retornan y la sensaci&oacute;n de sentirme empalada por dos pollas me pone muy cachonda. Zape est&aacute; empezando a acelerar el ritmo de la follada y Zipi intenta sincronizarse con &eacute;l, por mi parte, yo estoy en el s&eacute;ptimo cielo gozando de dos pollas fornic&aacute;ndome.<\/p>\n<p>Empiezo a culear queriendo sentir cada cent&iacute;metro de carne dentro de m&iacute;. Estoy encendida y deseo correrme de nuevo, pero es Zipi quien quiere encularme ahora. La &uacute;nica que invierte su posici&oacute;n soy yo. Me doy la vuelta y me siento sobre Zipi encaj&aacute;ndome su polla que ahora entra con facilidad, me tumbo hacia atr&aacute;s, dejo caer mi cabeza y me abro de piernas, seguidamente Zape me la clava en el co&ntilde;o y vuelvo a ver las estrellas, el sol, la luna y todos los planetas con el s&aacute;ndwich de carne que los dos ni&ntilde;atos me est&aacute;n propinando. Los bufidos, los gemidos y los alaridos se escapan de mi boca sin freno, mientras me follan salvajemente como si no hubiera un ma&ntilde;ana.<\/p>\n<p>Soy la primera que se corre entre gritos y jadeos, acto seguido lo hace Zipi resoplando como un miura, y por &uacute;ltimo lo hace Zape derramando su leche en mi &uacute;tero con unos &uacute;ltimos y contundentes golpes de polla.<\/p>\n<p>Menuda follada m&aacute;s salvaje, pienso. Reconozco que ha sido un polvo divino. Me quedo unos instantes extenuada encima del sof&aacute; como si me hubiese ca&iacute;do del techo. A mi lado derecho est&aacute; Zipi igualmente despatarrado y a la izquierda est&aacute; Zape intentando recuperar el resuello. Los tres nos miramos y nos sonre&iacute;mos.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Y t&uacute; de d&oacute;nde has salido?, &mdash;le pregunto a Zape.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;No te ha gustado la sorpresa?, &mdash;me pregunta.<\/p>\n<p>&mdash;Esto ha sido una emboscada.<\/p>\n<p>&mdash;S&iacute;, con artiller&iacute;a pesada, &mdash;responde Zape zarandeando su verga morcillona. Zipi le imita y yo contemplo a ambos hasta que me apodero de sus pollas a media molla.<\/p>\n<p>No me apetece follar de nuevo, pero s&iacute; jugar con sus vergas. Empiezo a moverlas a la vez y noto como se endurecen en mi mano, y en unos instantes est&aacute;n completamente duras y dispuestas para una segunda ronda. Mientras le masturbo, Zipi me mira con lascivia y me baja la cabeza para que se la mame y no me hago de rogar. Me inclino y engullo su polla por completo, despu&eacute;s empiezo a mamarla con entrega y dedicaci&oacute;n. Al mismo tiempo que me embriago mamando y engullendo el enhiesto falo, cojo sus pelotas y las masajeo.<\/p>\n<p>Por su parte, Zape no quiere quedarse al margen, me abre el co&ntilde;o, mira en su interior como si quisiera comprobar algo, y me la mete de un estacazo. Est&aacute; lubricado de su anterior corrida y logra entrar con facilidad. Seguidamente empieza a bombear dentro de m&iacute;, al mismo tiempo que yo me zampo la polla de su amigo.<\/p>\n<p>No me apetec&iacute;a follar otra vez, pero he vuelto a excitarme sin remedio y quiero seguir gozando de los dos ni&ntilde;atos. Dicho y hecho. Al parecer Zape ha le&iacute;do mis pensamientos y saca su verga para incrustarla en el orificio de m&aacute;s arriba, y del mismo modo vuelve a ensart&aacute;rmela en el culo reci&eacute;n lubricado con la anterior corrida de Zipi. Al penetrarme, se me pone la piel de gallina y los pezones duros. Al mismo tiempo que la polla de Zape me da placer, yo me esmero en d&aacute;rselo a Zipi con mi mamada. Me gusta su polla, es elegante y proporcionada. No es un poll&oacute;n y puedo engullirla toda y eso me encanta. La de Zape es un poco m&aacute;s grande y tambi&eacute;n me parece una polla digna de enmarcar. Noto como abre mi ano una y otra vez y me da mucho gusto. El placer es cada vez mayor y de vez en cuando saco la verga de mi boca para gemir, pero no la suelto, sino que sigo masturb&aacute;ndole hasta que escucho un &iexcl;AAHH! y un lechazo se estrella en mi cara. Zipi levanta el culo del sof&aacute; y yo incremento la rapidez de mi mano, por lo que la leche sale sin contenci&oacute;n estamp&aacute;ndose una y otra vez en mi cara. Al otro lado, Zape sigue foll&aacute;ndome el culo con ah&iacute;nco y yo grito sin remilgos. Creo que voy a correrme, pero tengo muchas ganas de hacer pis. Busco mi cl&iacute;toris para a&ntilde;adir m&aacute;s placer. Zape empieza a resoplar m&aacute;s fuerte y eso es se&ntilde;al inequ&iacute;voca de que va a reventar dentro de m&iacute;. No me equivoco, escucho un &iexcl;OOHH! triunfante y yo me vengo a la vez, sin embargo, no puedo contener la orina y me meo con la polla entrando y saliendo de mi ano. Grito de placer como si fuera una hist&eacute;rica y Zipi me mira contemplando mi cara llena de semen, mientras doy gritos como una pose&iacute;da. Debo de dar una imagen poco menos que de zorra, pero me da igual, he gozado como si lo fuera.<\/p>\n<p>Camino hacia mi apartamento como si fuera &ldquo;Las mu&ntilde;ecas de Famosa&rdquo; y al llegar, mi marido est&aacute; tumbado en una hamaca.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Qu&eacute; tal el partido?, &mdash;le pregunto.<\/p>\n<p>&mdash;He perdido los dos primeros sets, &mdash;me contesta, y por un momento he estado a punto de contestarle que yo he ganado bolas, sets y partido.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 12<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span>Todos los a&ntilde;os, en el mes de agosto alquilamos un apartamento en Cullera, alejados del bullicio. Est&aacute; ubicado m&aacute;s all&aacute; del faro. Para quienes conozcan la zona, &mdash;como ya saben&mdash; esa &aacute;rea no est&aacute; tan masificada y el exceso de gente no es un problema, puesto que es una zona residencial m&aacute;s all&aacute; de la [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":16852,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[15],"tags":[],"class_list":{"0":"post-30810","1":"post","2":"type-post","3":"status-publish","4":"format-standard","6":"category-infidelidad"},"a3_pvc":{"activated":false,"total_views":0,"today_views":0},"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/30810","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/users\/16852"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=30810"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/30810\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=30810"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=30810"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=30810"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}