{"id":30822,"date":"2021-08-13T22:00:00","date_gmt":"2021-08-13T22:00:00","guid":{"rendered":""},"modified":"2021-08-13T22:00:00","modified_gmt":"2021-08-13T22:00:00","slug":"gordo-y-sucio","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/gordo-y-sucio\/","title":{"rendered":"Gordo y sucio"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"30822\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\">1<\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 4<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>Lexi sinti&oacute; sus manos manose&aacute;ndole las nalgas con brusquedad; la apretaba fuertemente y sab&iacute;a que como siempre, le causar&iacute;a hematomas, pues su blanca y delicada piel era sensible a esta clase de tratamientos. Sent&iacute;a el roce cerca de su cavidad favorita y sab&iacute;a que Jimmy la estaba lubricando, prepar&aacute;ndola para lo que ven&iacute;a. Era un rutinario ritual, al que estaba acostumbrada. Sab&iacute;a que deb&iacute;a guardar silencio, pues de otra forma, ser&iacute;a reprimida.<\/p>\n<p>Minutos antes, sinti&oacute; que alguien m&aacute;s hab&iacute;a entrado a la peque&ntilde;a habitaci&oacute;n, pues detect&oacute; leves pasos cerca de ella; no hizo intento alguno de quejarse, pues sab&iacute;a que, al jurar obediencia completa a Jimmy, &eacute;l y su invitado ten&iacute;an libertad de obrar a su antojo. Conoc&iacute;a bien a Jimmy, pues era su amo y se ve&iacute;an con frecuencia hace ya m&aacute;s de un a&ntilde;o, pero el otro hombre era una inc&oacute;gnita; adem&aacute;s, la negra pa&ntilde;oleta de seda atada sobre sus ojos y la apretada correa de cuero alrededor de su cuello, le recordaban su calidad de esclava. La venda le imped&iacute;a ver algo del aspecto del segundo hombre, lo que era parte del extra&ntilde;o ritual, pues as&iacute; fuera &eacute;l, repulsivo, no hubiera podido protestar.<\/p>\n<p>Ahora ella sent&iacute;a aquellas cuatro manos desliz&aacute;ndose por su desnudo cuerpo, a veces suavemente, otras con rudeza, haciendo paseos indebidos y tomando aventuras hacia &aacute;reas prohibidas, proporcion&aacute;ndole atrevidas caricias, a las que se somet&iacute;a sin reparo; ella gozaba el intenso momento.<\/p>\n<p>Lexi sinti&oacute; que la halaban del cabello bruscamente hacia atr&aacute;s. Aunque trat&oacute; de estabilizarse con sus manos y brazos, aterriz&oacute; sentada y con fuerza sobre el varonil cuerpo, su espalda contra el musculoso pecho, pudiendo detectar por su olor la proximidad de Jimmy. Su mente se hab&iacute;a subyugado a &eacute;l hac&iacute;a un tiempo y por lo tanto no hab&iacute;a en ella ninguna intenci&oacute;n de rechazo. Jimmy era su due&ntilde;o.<\/p>\n<p>Esta posici&oacute;n era bien conocida por ella, pues as&iacute; era siempre el principio. &Eacute;l, con su conocida brusquedad, empez&oacute; la lenta invasi&oacute;n, a la que, aunque algo dolorosa, Lexi respondi&oacute; gustosa, pues siempre tomaban ese camino. Cuando se conocieron, &eacute;l la oblig&oacute; a la fuerza a hacerlo as&iacute; siempre, pero no tuvo que luchar mucho, pues despu&eacute;s de unas pocas veces, ella, muy d&oacute;cilmente se acostumbr&oacute;, es m&aacute;s, le encant&oacute;, hasta el punto de que, con frecuencia, ella era quien tomaba la iniciativa y se lo demandaba.<\/p>\n<p>&minus;Soy V&iacute;ctor &minus;oy&oacute; Lexi&minus; Dame placer!<\/p>\n<p>Al mover sus manos hacia adelante, se encontr&oacute; con unas caderas masculinas a la altura de su cara. Conceptu&oacute; que el sujeto, haciendo alardes de malabarista, se hab&iacute;a encaramado en algo, para acceder a la altura de su rostro. Su imposibilidad de ver, la obligaron a imagin&aacute;rselo gordo y sucio, pero r&aacute;pidamente desterr&oacute; esos pensamientos, pues era consciente de que ten&iacute;a un compromiso con Jimmy.<\/p>\n<p>Sinti&oacute; en su labio inferior la proximidad de un miembro masculino y con su mano derecha, constat&oacute; que era de gran tama&ntilde;o. Sab&iacute;a exactamente qu&eacute; se esperaba de ella. Lentamente abri&oacute; su boca, invitando al extra&ntilde;o a entrar. Segu&iacute;a pregunt&aacute;ndose c&oacute;mo ser&iacute;a su aspecto, pero adivinaba la mirada severa de Jimmy sobre su nuca, lo que atemorizaba su mente oblig&aacute;ndola a volver a su misi&oacute;n.<\/p>\n<p>Varios minutos hab&iacute;an transcurrido y V&iacute;ctor empez&oacute; a emitir unos leves gemidos, los que le indicaron a Lexi, que su acci&oacute;n era bien recibida. Los movimientos lerdos y pesados pronto adquirieron un ritmo fuerte, tratando de coordinar un poco con los vaivenes de la cabeza de Lexi, aunque sin lograrlo.<\/p>\n<p>Lo compar&oacute; con aquel Leo, a quien s&iacute; pudo ver hace unos d&iacute;as en La Estancia.<\/p>\n<p>La elegancia de Leo, su pasi&oacute;n y su delicadeza, le trajeron recuerdos secretos de aquella semana en la enorme casona, donde dos o tres docenas de hombres hab&iacute;an, de diferentes formas, usado su cuerpo una y otra vez, mientras Jimmy, su amo, observaba tranquilo, con mirada fr&iacute;a y lujuriosa.<\/p>\n<p>La agitada respiraci&oacute;n de V&iacute;ctor dominaba el silencio del peque&ntilde;o cuarto y ella vislumbr&oacute; un final sin gloria, despu&eacute;s de cinco o seis cortos minutos. Lo compar&oacute; con Leo, quien le dec&iacute;a cosas de novios y quien se hab&iacute;a demorado una eternidad para terminar; lo hab&iacute;a hecho con cierta dulzura y delicadeza. No lo olvidaba, pues mientras se corr&iacute;a con fuerza, le hab&iacute;a dicho palabras de amor.<\/p>\n<p>V&iacute;ctor terminaba; ella sinti&oacute; varias fuertes sacudidas y con agilidad se escap&oacute; del suplicio, dejando al indeseable hombre a la deriva, con gritos grotescos y lamentos er&oacute;ticos. No lo ve&iacute;a, pero se lo imaginaba como una alima&ntilde;a. Pero se sinti&oacute; afortunada, pues obten&iacute;a su objetivo principal: complacer a Jimmy, su amo.<\/p>\n<p>Ella y Jimmy continuaron su r&iacute;tmico ritual. &Eacute;l le acariciaba ahora los pechos con algo de brusquedad, para despu&eacute;s deslizar sus manos a las sensuales caderas, mientras ella sub&iacute;a y bajaba con frenes&iacute;.<\/p>\n<p>&minus;Te amo Jimmy! &minus;exclam&oacute; Lexi&minus;<\/p>\n<p>&minus;Al piso puta! &minus;respondi&oacute; &eacute;l&minus; Tienes prohibido hablar as&iacute;!<\/p>\n<p>Lexi cay&oacute; de bruces al piso de piedra.<\/p>\n<p>&minus;Ponte en cuatro! &minus;exclam&oacute; &eacute;l.<\/p>\n<p>Sin esperar, la atac&oacute; con dureza y las fuertes embestidas traseras fueron recibidas con pasi&oacute;n por Lexi, cuyos ojos semi cerrados y sus quejidos profundos, indicaban el alcance de su deseo, a pesar del leve dolor. Minutos despu&eacute;s, Jimmy emiti&oacute; un rugido que pareci&oacute; salir del fondo de sus entra&ntilde;as; ella le correspondi&oacute; con un lamento fuerte y agudo, pero lleno de amor.<\/p>\n<p>Lexi, acostada sobre el duro piso de piedra, sinti&oacute; tensionarse la correa alrededor de su garganta. Hasta ahora no hab&iacute;a visto la habitaci&oacute;n, pero sab&iacute;a que Jimmy la estaba halando y eso la excitaba. Gate&oacute; unos pocos pasos hasta que dej&oacute; de sentir la tensi&oacute;n en su cuello. Se qued&oacute; arrodillada e inm&oacute;vil sobre el fr&iacute;o piso.<\/p>\n<p>Minutos despu&eacute;s, sinti&oacute; que Jimmy le soltaba la pa&ntilde;oleta de la cara; &eacute;l hab&iacute;a atado la correa a una argolla met&aacute;lica en la pared adyacente. Vio a V&iacute;ctor; su desnudez revelaba un hombre de piel clara y cabello negro, muy delgado y atractivo, sentado en un peque&ntilde;o butaco a pocos metros, mir&aacute;ndolos con un erotismo no disimulado. Sonre&iacute;a.<\/p>\n<p>Jimmy hab&iacute;a colocado sobre un peque&ntilde;o coj&iacute;n en el piso frente a ella, un recipiente con agua.<\/p>\n<p>&minus;Bebe perra! &minus;exclam&oacute; con autoridad&minus;, y descansa, porque bien sabes que hay m&aacute;s!<\/p>\n<p>Ella bebi&oacute; y al terminar, removi&oacute; el plato de su lugar y acost&aacute;ndose, reclin&oacute; su cabeza sobre el coj&iacute;n, tratando de conciliar un corto sue&ntilde;o, pues sab&iacute;a que, en menos de una hora, la despertar&iacute;an para continuar&hellip; pero le quedaba el consuelo de que V&iacute;ctor no era&hellip; ni gordo ni sucio. &iexcl;Lo admir&oacute;!<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. 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