{"id":30896,"date":"2021-08-17T22:00:00","date_gmt":"2021-08-17T22:00:00","guid":{"rendered":""},"modified":"2021-08-17T22:00:00","modified_gmt":"2021-08-17T22:00:00","slug":"vaya-aniversario-del-colegio","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/vaya-aniversario-del-colegio\/","title":{"rendered":"Vaya aniversario del colegio"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"30896\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\">3<\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 17<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>Hola nuevamente. Soy Carla, de Arequipa, Per&uacute;. En esta oportunidad les dar&eacute; a conocer un relato de lo que me pas&oacute; en la reuni&oacute;n de promoci&oacute;n por las bodas de plata de mi colegio.<\/p>\n<p>Una ma&ntilde;ana cualquiera me llega un mensaje a mi celular. Era Silvia. Una antigua compa&ntilde;era del colegio, que me dec&iacute;a que &iacute;bamos a cumplir 25 a&ntilde;os de egresadas del cole y que estaban organizando una reuni&oacute;n. Sin m&aacute;s que pedirle permiso a mi esposo para viajar, confirme mi participaci&oacute;n.<\/p>\n<p>Veinticinco a&ntilde;os despu&eacute;s c&oacute;mo se ver&iacute;an todos los compa&ntilde;eritos. En fin, coordin&eacute; con otras amigas hasta que lleg&oacute; el d&iacute;a.<\/p>\n<p>Me vest&iacute; como para la ocasi&oacute;n. Mi vestido se ce&ntilde;&iacute;a de manera ideal a mi cuerpo. No era muy corto, pero si ten&iacute;a unos detalles de transparencia en la parte de arriba desde los hombros hasta el escote, algo medio atrevido pero que de hecho llamar&iacute;a la atenci&oacute;n. En especial la de Ernesto, un antiguo enamorado de colegio. Y es que cuando nos vamos a un reencuentro, lo que m&aacute;s queremos es hacernos notar. Unas pantimedias canelas que realzaban mis muslos, unas sandalias de taco alto y un collar de plata formaban parte de mi atuendo.<\/p>\n<p>Me mir&eacute; al espejo y me gust&oacute; mucho lo que vi. Me maquill&eacute; sin exagerar y me puse una pulserita que me regal&oacute; mi esposo y que hacia juego con el collar. Tom&eacute; una cartera peque&ntilde;a, met&iacute; la tarjeta de invitaci&oacute;n, algo de dinero, mis documentos, un perfumito, mi labial, mi celular, las llaves y llam&eacute; un taxi.<\/p>\n<p>A los cinco minutos, toc&oacute; bocina el taxista. Baj&eacute;, abr&iacute; la puerta decidida a divertirme.<\/p>\n<p>&#8211; Buenas noches, a donde la llevo.<\/p>\n<p>Me extra&ntilde;&oacute; ver un chico apuesto haciendo taxi. A lo m&aacute;s tendr&iacute;a unos 30 a&ntilde;os. Le di la direcci&oacute;n del local y sub&iacute;. Durante el viaje, not&eacute; que quer&iacute;a iniciar una conversaci&oacute;n, pero yo s&oacute;lo pensaba en como ser&iacute;a volverme a encontrar con todos mis amigos.<\/p>\n<p>&#8211; La noche est&aacute; un tanto calurosa no le parece, dijo en voz baja.<\/p>\n<p>Si, un poco contest&eacute;. Pude notar que me buscaba la mirada a trav&eacute;s del retrovisor. Desvi&eacute; mi atenci&oacute;n viendo la costanera.<\/p>\n<p>&#8211; Parece que ser&aacute; una reuni&oacute;n concurrida. Son varias unidades que han salido con ese destino.<\/p>\n<p>Si, parece que ser&aacute; a lo grande. Disculpe cuanto le debo, pregunt&eacute;. Cancel&eacute;. Atentamente se baj&oacute; presuroso para abrirme la puerta.<\/p>\n<p>&#8211; Se&ntilde;orita &ndash; me dijo extendi&eacute;ndome su tarjeta -, se&ntilde;ora lo correg&iacute;. Tal vez me necesite para llevarla de regreso. Hoy hago servicio hasta el amanecer.<\/p>\n<p>Gracias, le dije, guard&eacute; la tarjeta en la cartera. Entr&oacute; al taxi y parti&oacute;. Me arregl&eacute; un poco el vestido, respir&eacute; profundo y me encamin&eacute; a la puerta.<\/p>\n<p>Sent&iacute; raro al entrar al sal&oacute;n de recepci&oacute;n. De pronto sent&iacute; las miradas. Como es obvio todos estaban pendientes de los que iban llegando. Al ver algunas miradas no me qued&oacute; duda que estaban viendo lo que yo quer&iacute;a que vieran: una cuarentona (ya hab&iacute;a cumplido cuarenta y uno) bien plantada a pesar del matrimonio y dos hijos a cuestas, muy distinta a la chica de rizos esponjados, delgada y casi sin nada de pechos que era en mi &eacute;poca colegial.<\/p>\n<p>&#8211; &iexcl;Carlita!, aqu&iacute; &ndash; la voz escandalosa de Jessica. Me acerqu&eacute; a la mesa. Estaban cuatro chicas del quinto &ldquo;C&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; Chicas, como est&aacute;n. Besos y abrazos, reconoci&eacute;ndonos a trav&eacute;s de las miradas y sonriendo a m&aacute;s no poder.<\/p>\n<p>&#8211; Oye amix, est&aacute;s linda flaquita, dijo Patricia. Me hab&iacute;an dicho que estabas regia pero no pens&eacute; tanto, Ernesto se va a poner feliz, sonri&oacute; malintencionadamente.<\/p>\n<p>&#8211; Gracias Patita. Ni digas, que tal est&aacute; ahh?, dije sin pensar mucho lo que dec&iacute;a.<\/p>\n<p>Ernesto fue mi enamorado en la secundaria. Estuvimos casi todo el tercer y cuarto a&ntilde;o. Al final por una tonter&iacute;a suya terminamos. Pero esos casi dos a&ntilde;os fueron realmente lindos. Una adolescente enamorada.<\/p>\n<p>Pronto se unieron a la mesa, los chicos del sal&oacute;n. Pablo, ahora un abogado exitoso, antes un delgadito chiquillo inquieto y enamorado de mi, aunque nunca pasamos a mayores; Ricardo, funcionario de la Southern y tambi&eacute;n un fans de mi adolescencia; Fernando, Sergio y Rodrigo.<\/p>\n<p>&#8211; Wow Carlita, que guapa est&aacute;s, dijo Ricardo. Para demostrar su alegr&iacute;a, me tom&oacute; del brazo y me hizo girar para que los dem&aacute;s aprecien mi hermosura. Y en la cara de mis ex compa&ntilde;eros se pod&iacute;a notar no solo alegr&iacute;a.<\/p>\n<p>Conversamos un buen rato, cont&aacute;ndonos que hab&iacute;a sido de nuestras vidas, de nuestros trabajos, todos ya est&aacute;bamos casados, algunos con hijos, otros no. Me apart&eacute; del grupo dirigi&eacute;ndome al bar, para ver que pod&iacute;a beber.<\/p>\n<p>&#8211; Un buen chilcano te servir&iacute;a para aguantar la conversaci&oacute;n de tus amigos.<\/p>\n<p>Voltee a ver quien me hablaba y zas Ernesto estaba detr&aacute;s de m&iacute;, con su traje que le sentaba de maravilla, su mirada coqueta y esos ojos preciosos que recordaba desde siempre.<\/p>\n<p>&#8211; Hola Ernesto &ndash; titube&eacute; un poco por la emoci&oacute;n de volver a verlo.<\/p>\n<p>&#8211; Hola Carla, de hecho sigues siendo la chica m&aacute;s bonita del colegio. Y t&uacute; el mismo coqueto de siempre.<\/p>\n<p>&#8211; Espero que todav&iacute;a sigas soltera.<\/p>\n<p>&#8211; Lo siento &ndash; le dije mostr&aacute;ndole mi anillo de matrimonio.<\/p>\n<p>&#8211; Pucha, me arruinaste la fiesta con esa noticia, me dijo medio en broma y medio en serio, pero siempre con esa sonrisa coquetona.<\/p>\n<p>&#8211; Nada &ndash;dije- la noche es joven, adem&aacute;s es s&uacute;per temprano para cualquier cosa.<\/p>\n<p>Nos sentamos a conversar. &Eacute;l tambi&eacute;n se hab&iacute;a casado. Trabajaba en una empresa de importaciones, seg&uacute;n me dijo. Ten&iacute;a una ni&ntilde;a de cinco a&ntilde;os, pero seg&uacute;n &eacute;l, su relaci&oacute;n no iba bien encaminada. Yo lo escuchaba atenta, mientras mi mente recordaba los momentos de chicos que hab&iacute;amos pasado juntos. Ernesto fui el primer chico con el que lo hice. Claro, fue una cosa de cinco minutos, algo s&uacute;per r&aacute;pido en el sal&oacute;n de clase a fin de evitar ser descubiertos, pero igual cuenta como la primera vez.<\/p>\n<p>&#8211; Te hab&iacute;a visto en Facebook, pero en vivo y en directo te ves mucho mejor, me dijo.<\/p>\n<p>Sonre&iacute;. Sent&iacute;a las miradas de los compa&ntilde;eros como que esperando un desenlace.<\/p>\n<p>&#8211; Bueno, debo volver a la mesa con los chicos de mi sal&oacute;n, ya conversamos luego y a ver si me sacas a bailar.<\/p>\n<p>Volv&iacute; a la mesa de mi sal&oacute;n, conversamos. La mirada inquisidora de Jessica y Patricia me oblig&oacute; a decirles: est&aacute; lindo no?, que pena que no le va bien con su matrimonio. Si claro dijeron al un&iacute;sono. Re&iacute;mos juntas. Hicimos un brindis por los recuerdos y seguimos conversando, bailando, bebiendo.<\/p>\n<p>Como era obvio, a medida que avanzaba la reuni&oacute;n, los piropos de mis compa&ntilde;eros se hac&iacute;an m&aacute;s presentes, lo que realzaba mi vanidad, y me sent&iacute;a orgullosa de acaparar las lascivas miradas de algunos de ellos. Ser&iacute;a el alcohol, pero me sent&iacute;a bien sabiendo que atra&iacute;a esas miradas, me hac&iacute;an sentir como una loba en celo.<\/p>\n<p>Luego de bailar con un compa&ntilde;ero, me dirig&iacute; nuevamente al bar. Al instante Ernesto apareci&oacute; nuevamente.<\/p>\n<p>&#8211; Vamos que hoy has rayado Carla. Si hubiese adivinado que a tu edad estar&iacute;as as&iacute;, jam&aacute;s te hubiese sido infiel.<\/p>\n<p>&#8211; Si pues, te lo perdiste por meterte con esa tetona de tu sal&oacute;n (me ard&iacute;a que me dejara por esa perra, y solo porque la puta naturaleza no me desarroll&oacute; a tiempo los senos).<\/p>\n<p>&#8211; Me dej&eacute; llevar, t&uacute; sabes, las hormonas. Fui un tarado.<\/p>\n<p>&#8211; Lo fuiste.<\/p>\n<p>&#8211; Pero, lo pasamos bien mientras dur&oacute;. Te acuerdas cuando lo hicimos en el sal&oacute;n de clase?<\/p>\n<p>&#8211; Si lo recuerdo. Una locura no?<\/p>\n<p>-Ven. Vamos a ver el mar. Tom&oacute; una botella de champagne y un par de copas y salimos del sal&oacute;n rumbo a una terraza de donde se pod&iacute;a ver como romp&iacute;an las olas en las pe&ntilde;as.<\/p>\n<p>Bebimos. M&aacute;s de la cuenta. Recordamos aquellos momentos que pasamos juntos, las travesuras que hac&iacute;amos, las cosas que invent&aacute;bamos para poder vernos sin que nuestros padres sepan que &eacute;ramos enamorados. Adentro, la reuni&oacute;n segu&iacute;a. Los bailes, los brindis, los discursos y dem&aacute;s.<\/p>\n<p>&#8211; Salud por nosotros, dijo y llen&oacute; la copa casi hasta el borde.<\/p>\n<p>&#8211; Oye, es demasiado.<\/p>\n<p>&#8211; Vamos Carla, no me vas a decir, que no has tomado antes o ahora eres la esposa, la mujer recta o la se&ntilde;orita perfecta.<\/p>\n<p>&#8211; No, pero, y si me paso de tragos, t&uacute; quieres que me emborrache?<\/p>\n<p>&#8211; No ser&iacute;a mala idea.<\/p>\n<p>&#8211; Tom&eacute; casi todo el contenido de la copa. Hice un gesto raro y le dije, volvamos al sal&oacute;n.<\/p>\n<p>&#8211; No, ni hablar, t&uacute; no vas a ning&uacute;n lado.<\/p>\n<p>Me tom&oacute; de la cintura, me estrech&oacute; en sus brazos y me bes&oacute;. Le correspond&iacute;. R&aacute;pidamente su lengua se abri&oacute; paso en mi boca y entre mordidas de labios seguimos bes&aacute;ndonos. Estaba caliente. Estaba con mi amor de colegio. De pronto su traviesa mano se pos&oacute; en mis nalgas, apret&aacute;ndolas suavemente.<\/p>\n<p>Que buen culo tienes Carla, me dijo. Lo bes&eacute; con pasi&oacute;n. Recuerdas cuando chap&aacute;bamos en la clase. Si, le dije, no puedo olvidarlo. Le mord&iacute; el labio. Me abraz&oacute;, Me acarici&oacute; toda, cuando de pronto sent&iacute; su mano apretando mi seno.<\/p>\n<p>&#8211; Ahora si las tienes bien puestas mi amor. No contest&eacute;. Sigui&oacute; manose&aacute;ndome a su antojo e intent&oacute; subirme el vestido, pero lo ce&ntilde;ido del mismo o su premura en hacerlo se lo impidi&oacute;.<\/p>\n<p>&#8211; Aqu&iacute; no dije. Mierda, como que aqu&iacute; no. No se por que lo dije.<\/p>\n<p>&#8211; Vamos al ba&ntilde;o de atr&aacute;s. Me tom&oacute; de la mano y me llev&oacute; casi sin darme cuenta.<\/p>\n<p>Abri&oacute; el &uacute;ltimo de los ba&ntilde;os, entramos, cerr&oacute;, y sus manos recorr&iacute;an una vez m&aacute;s mi cuerpo. Me subi&oacute; el vestido, dejando a la vista mi calzoncito rosado que conten&iacute;a apenas mi conchita s&uacute;per mojada. Me introdujo un dedo, rob&aacute;ndome el primer gemido de aquella terrible noche. Ya no hab&iacute;a forma de dar marcha atr&aacute;s. Pose mi mano en su entrepierna sintiendo la verga dura de Ernesto. A&uacute;n recuerdo que no era grande cuando lo hicimos aquella primera vez, al contrario me parec&iacute;a peque&ntilde;a. Claro, al igual que mis senos, seguramente se habr&iacute;a desarrollado a&ntilde;os despu&eacute;s. La saque de su encierro y empec&eacute; a masturbarlo. No pasaba por mi mente que alguien pudiera descubrirnos, que mis amigas no supieran tanto tiempo nada de mi. Solo deseaba ser pose&iacute;da. Me arrodille lo m&aacute;s que pude. Adivin&oacute; mis intenciones. Pude ver su rostro de alegr&iacute;a. Se la chup&eacute;, la lam&iacute; desde la base hasta llegar a su glande, literalmente envolv&iacute;a su verga con mis labios.<\/p>\n<p>Mientras estaba comi&eacute;ndome esa deliciosa verga con mucho af&aacute;n, se escuch&oacute; un ruido. Estaban entrando al ba&ntilde;o. Se o&iacute;an voces. Ernesto me puso en pie, se guard&oacute; la verga. Eran voces de chico. Poco a poco me baje el vestido.<\/p>\n<p>&#8211; El pendejo del Ernesto se pas&oacute; no? Has visto como se puso cuando vio a la Carla. Y encima ha apostado con Javier que se la vuelve a tirar como cuando eran chiquillos. Soltaron tremendas carcajadas. Pero dej&aacute;ndose de huevadas, la Carla esta para cacharla nom&aacute;s, dijo una de las voces. Si, esa cojuda se ha puesto bien rica no m&aacute;s, la suerte del huev&oacute;n de su marido, contest&oacute; la otra voz. Desde que se fue a Arequipa ya perd&iacute; contacto, pero la Esperanza dice que se le han subido los humos a la abogadita. Ni modo, ojal&aacute; el Ernesto la haga linda y gane la apuesta. Son&oacute; el agua de los urinarios y poco a poco el ba&ntilde;o qued&oacute; nuevamente en silencio.<\/p>\n<p>Es de locos, como de la lujuria de hace minutos empezaba a sentir un odio extra&ntilde;o hacia Ernesto.<\/p>\n<p>&#8211; Por fin se fueron, dijo. El muy imb&eacute;cil se acerc&oacute; para volver a besarme. Lo detuve.<\/p>\n<p>&#8211; Eres un hijo de puta, le dije, acompa&ntilde;ando mi frase con una cachetada. Abr&iacute; la puerta empuj&aacute;ndolo y sal&iacute; del ba&ntilde;o. No sab&iacute;a donde iba, estaba como escapando. Me sent&iacute;a un objeto. Yo que me sent&iacute;a una loba en celo, ahora me sent&iacute;a una perra. Me sent&iacute;a rabiosa. No s&eacute; como aparec&iacute; en el sal&oacute;n. Fui una vez m&aacute;s al bar y de un solo trago me beb&iacute; un vaso de whisky.<\/p>\n<p>&iexcl;Maldito hijo de puta! En el fondo me molestaba que hubiera estado a punto de tirar con Ernesto solo para que ganara una apuesta, aunque desde que me enter&eacute; de la fiesta se me cruz&oacute; esa posibilidad en la cabeza.<\/p>\n<p>Me tom&eacute; otro vaso m&aacute;s y me serv&iacute; un tercero con el cual me un&iacute; a un grupo de amigos. De pronto lo vi con sus amigos del quinto &ldquo;A&rdquo;. Empec&eacute; a coquetear con cualquiera. Sal&iacute;a a bailar con uno y otro. Beb&iacute;a brindando por todo.<\/p>\n<p>Jessica me apart&oacute; hacia un costado y me pregunt&oacute; por que estaba comport&aacute;ndome as&iacute;. Le cont&eacute; que Ernesto me hab&iacute;a hecho objeto de una apuesta. No vale la pena me dijo. Vamos a nuestro grupo y olv&iacute;dalo. Ya quedaban pocas personas. Poco a poco se hab&iacute;an ido retirando. El grupo lo conform&aacute;bamos seis personas. Patricia y Sergio pidieron un taxi y se fueron. Pablo, Ricardo, Jessica y yo nos quedamos a&uacute;n. Yo estaba demasiado mareada pero hacia lo imposible para no mostrarlo.<\/p>\n<p>Amanec&iacute;a, cuando Jessy recibi&oacute; una llamada de su esposo para recogerla. Flaquita te llevo?, me pregunt&oacute;. Gracias amiguita, pero quiero quedarme un ratito m&aacute;s. Gracias. Ya hablamos ma&ntilde;ana. Se despidi&oacute; y nos quedamos conversando con Pablo y Ricardo.<\/p>\n<p>&#8211; Carla, bailamos?, pregunt&oacute; Pablito. Claro. Esa canci&oacute;n me gusta.<\/p>\n<p>Mientras bail&aacute;bamos, era una salsa rom&aacute;ntica, me dice Pablo: Carla, que pas&oacute; con Ernesto. Se pelearon? T&uacute; sabes que siempre ha sido un tarado. Ya desde el cole cuando te dej&oacute; por Sara, y por su culpa nunca pudimos ser enamorados.<\/p>\n<p>&#8211; T&uacute; lo has dicho. Es un tarado. Ya lo sab&iacute;a y ahora lo confirm&eacute;. No s&eacute; qu&eacute; hubiese pasado si te hubiera dado esa oportunidad a ti y no a &eacute;l, pero era una chiquilla pues.<\/p>\n<p>&#8211; Me hubieras hecho muy feliz. Ya despu&eacute;s me fui a estudiar pero no pod&iacute;a olvidarte y si vine hoy desde Lima fue para poder ver a la ni&ntilde;a que me rob&oacute; el coraz&oacute;n. Y al verte, vaya que est&aacute;s buena. Disculpa que te lo diga as&iacute;, pero que afortunado mi amigo Richard. Quien dir&iacute;a que te casar&iacute;as con mi compa&ntilde;ero de promoci&oacute;n de la universidad. Es un buen tipo y se sac&oacute; la loter&iacute;a contigo.<\/p>\n<p>&#8211; No lo dej&eacute; terminar de hablar y lo bes&eacute;. Mi mente estaba demasiado confundida y mi cuerpo ten&iacute;a una serie de sensaciones, de esas que me llevan a hacer las locuras de las que me arrepiento despu&eacute;s cuando llego a casa. Necesito un trago, dije.<\/p>\n<p>Me trajo un vaso de whisky. Me lo beb&iacute; en sorbos grandes.<\/p>\n<p>&#8211; Carla, te parece si ya nos vamos. Has bebido demasiado. No. No quiero llegar a casa de mam&aacute; todav&iacute;a. Y si vamos a tu casa?, pregunt&eacute;. Vamos pues, que se te pase un poco y ya de ah&iacute; a tu casa.<\/p>\n<p>Me tom&oacute; por la cintura y nos acercamos a los pocos asistentes que quedaban. Nos despedimos de todos, prometi&eacute;ndonos reunirnos para los treinta a&ntilde;os.<\/p>\n<p>Ricardo, t&uacute; eres el amigo elegido, as&iacute; que vamos en tu camioneta a mi casa. Me sorprendi&oacute; lo que dijo, pero efectivamente Ricardo hab&iacute;a sido el que menos hab&iacute;a bebido de todos. Subimos a la camioneta y al toque llegamos a la casa de Pablo. El aire de la brisa del mar me puso peor de lo que estaba. Al bajar del auto casi me voy contra el suelo. Los tacos no ayudaban para esa tarea. Entramos. Para ser su departamento de soltero, estaba bien arreglado.<\/p>\n<p>&#8211; Carlita, ay&uacute;dame a preparar unos piscos sour. Ricardito ponte algo de m&uacute;sica, orden&oacute; Pablo.<\/p>\n<p>Ya en la cocina, mientras buscaba los limones, se me acerc&oacute; y me bes&oacute; con pasi&oacute;n. Yo estaba hecha, as&iacute; que no me negu&eacute; en lo absoluto y lo bes&eacute; tambi&eacute;n. Ya no me daba cuenta del tiempo. No s&eacute; que tanto rato estuvimos chapando, ni en que momento me hab&iacute;a bajado el cierre del vestido y &eacute;ste ya estaba cediendo por uno de los hombros.<\/p>\n<p>&#8211; No pues Pablito. Me dejan en la sala y ustedes se divierten y lo peor es que no invitan, exclam&oacute; Ricardo, sonriente.<\/p>\n<p>&#8211; Jam&aacute;s Ricardito, los patas compartimos todo, verdad Carlita? Me qued&eacute; muda. A&uacute;n en mi borrachera sab&iacute;a lo que se ven&iacute;a, pero ni por eso abr&iacute; la boca. Solo atin&eacute; a besarlo una vez m&aacute;s.<\/p>\n<p>Pablo, desliz&oacute; su mano por mis hombros, haciendo que el vestido dejara al descubierto mis senos; mientras Ricardo detr&aacute;s de m&iacute; me besaba la espalda mientras con sus manos tiraba del vestido hacia abajo, hasta que mi vestidito qued&oacute; en el suelo, dej&aacute;ndome con los pechos al aire y solo cubierta por mi calzoncito rosado y mis medias.<\/p>\n<p>&#8211; Que delicia Carla. Siempre so&ntilde;&eacute; con este momento. Cuantas pajas me hice de chico pensando en ti, y ahora por fin ser&aacute;s m&iacute;a, balbuce&oacute; Pablo, que no dejaba de morderme los pezones.<\/p>\n<p>&#8211; Y pensar que a ninguno de los dos nos diste pelota y todo por el cojudo del Ernesto. Pero la vida nos da revancha Carlita. Estas bodas de plata las vamos a recordar el resto de nuestras vidas, dijo Ricardo, mientras me abr&iacute;a las nalgas lami&eacute;ndome la concha desde atr&aacute;s.<\/p>\n<p>De pronto estaba arrodillada frente a ellos, ya desnudos (nunca supe en que momento se desvistieron), y mi tarea era meterme la verga de cada uno calculando un mismo tiempo para cada uno. Solo sent&iacute;a de vez en cuando que me agarraban de la cabeza forz&aacute;ndome contra su miembro lo que me provocada arcadas. Besaba y lam&iacute;a esos test&iacute;culos que parec&iacute;an reventar de lo hinchados que estaban. Mientras se la chupaba a Pablo, con la mano masturbaba a Ricardo y viceversa.<\/p>\n<p>Sin pensarlo m&aacute;s, hice que Pablo se sentara en el sof&aacute; mientras sent&aacute;ndome sobre &eacute;l me clav&eacute; su verga, comenzando a subir y bajar torpemente por mi estado de ebriedad, mientras Ricardo me chupaba los pezones y me lam&iacute;a los senos. Ni hablar, Carlita, t&uacute; s&iacute; sabes ahh, dijo Ricardo. Nooo, grit&eacute;. Yo no&#8230; yo soy una mujer casada. Soy una se&ntilde;ora, por favor, dije, tratando de justificar mi pericia.<\/p>\n<p>Empec&eacute; a moverme m&aacute;s r&aacute;pido sobre la verga de Pablo. Las sensaciones que ten&iacute;a eran intensas. Pablo me hizo una se&ntilde;al para levantarse y se recost&oacute; en la alfombra. Me tom&oacute; de las manos y poco a poco me hizo sentar sobre esa deliciosa verga, cuando de pronto un dedo travieso de Ricardo acariciaba la abertura de mi ano.<\/p>\n<p>&#8211; Nooo. Por ah&iacute; no, por favor &ndash; fue lo &uacute;nico que recuerdo haber dicho como respuesta a esa caricia.<\/p>\n<p>Si la mujer disfruta del sexo anal puede ser ver verdad o mentira, dependiendo de cada mujer y de su experiencia personal. Yo ya lo hab&iacute;a hecho algunas pocas veces y lo hab&iacute;a disfrutado; pero no quer&iacute;a quedar ante mis ex compa&ntilde;eros como una experimentada.<\/p>\n<p>Ese dedo travieso, recorri&oacute; todo el borde de mi ano, haciendo c&iacute;rculos, hasta que finalmente logro introducir un dedo. Me qued&eacute; inm&oacute;vil por unos segundos para luego continuar degustando la verga de Pablo. Luego entr&oacute; un segundo dedo. Sent&iacute; un escupitajo, ya que algo de saliva me cay&oacute; en la espalda. Sab&iacute;a lo que ven&iacute;a.<\/p>\n<p>&#8211; Me hubiera gustado tener vaselina, dijo Ricardo, lament&aacute;ndose.<\/p>\n<p>&#8211; La Carlita es aguantadora no m&aacute;s, contest&oacute; Pablo mientras me chupaba los senos.<\/p>\n<p>Yo estaba ajena a la conversaci&oacute;n de mis amantes. As&iacute; como estaba la cosa, flaco favor me hac&iacute;a decir que era una se&ntilde;ora. Un punzante dolor en mi ano me volvi&oacute; a la realidad. Con movimientos de cadera casi circulares y empujando suavemente hacia atr&aacute;s mi trasero consegu&iacute; que la verga de Ricardo entrara poco a poco hasta el fondo de mis v&iacute;sceras. Cuando ya estuvo totalmente adentro, empezamos a movernos acompasadamente, permitiendo que mientras la verga de uno sal&iacute;a permitiera a la verga del otro entrar sin mayor dificultad.<\/p>\n<p>Mis ex compa&ntilde;eros me penetraban por rato lento y por ratos se pon&iacute;an violentos y me la empujaban fuerte, Ricardo me jalaba de los pelos y me la introduc&iacute;a de una hasta el fondo, ya no sab&iacute;a si seguir&iacute;a as&iacute; cuando de pronto volv&iacute;a con el mete saca lento y tortuoso.<\/p>\n<p>Mmm, ahhh, auuu, es lo &uacute;nico que sal&iacute;a de mis labios, incapaz de controlar lo que sent&iacute;a. M&aacute;s&hellip;m&aacute;s. Chicos por favor un poco m&aacute;s para su compa&ntilde;erita. No sab&iacute;a lo que dec&iacute;a.<\/p>\n<p>No sab&iacute;a si era la verga de Pablo que no dejaba en paz mis pliegues vaginales de tanto mete saca, o el grosor de la verga de Ricardo rasg&aacute;ndome el ano en cada penetraci&oacute;n, lo que me estaba llevando al orgasmo. Por un momento vino a mi mente la imagen de mi esposo y algo de consciencia se apoder&oacute; de mi sabi&eacute;ndome lo perra que estaba siendo. Todo en conjunto fue lo que me condujo a un delicioso y culposo orgasmo.<\/p>\n<p>&#8211; Oye Pablito quiero probar la conchita de Carla. Hay espacio doctor?. Yo creo que s&iacute;, Carlita es de conchita generosa, contest&oacute; Pablo.<\/p>\n<p>Ricardo me la sac&oacute; del culito y fue acomod&aacute;ndola poco a poco en mi conchita. Sent&iacute;a como se agrandaba la pobre. Y as&iacute;, poco a poco me estaba comiendo dos vergas a la vez. No lo hab&iacute;a experimentado nunca. Me vine otra vez m&aacute;s.<\/p>\n<p>Estuvieron bombe&aacute;ndome un momento m&aacute;s. No se cuanto. No ten&iacute;a idea del tiempo. S&oacute;lo escuch&eacute; la voz de Pablo gimiendo y diciendo me voy a correr, a lo que Ricardo, retir&oacute; su verga y de pronto sent&iacute; un chorro calientito en mis entra&ntilde;as.<\/p>\n<p>Ricardo se puso de pie, mientras yo intentaba levantarme sintiendo como la sustancia blanca rodaba lentamente por la cara interna de mis muslos. Me tom&oacute; de la cabeza y me dirigi&oacute; hacia su verga. Empec&eacute; a chup&aacute;rsela mientras Pablo se serv&iacute;a un trago. No pas&oacute; mucho para que un torrente de semen inundara mi boca. La abundancia del l&iacute;quido seminal me gener&oacute; ganas de vomitar. Igual me tragu&eacute; todo el semen que pude y escup&iacute; solo un poco.<\/p>\n<p>Pablo me acerc&oacute; un vaso de pisco sour. Para el mal sabor de boca Carlita, me dijo. No lo dud&eacute; y me lo aplique de un solo sorbo. Me incorpor&eacute; y lo abrac&eacute; con ternura. Ricardo se uni&oacute; a nosotros y as&iacute; abrazados estuvimos unos segundos.<\/p>\n<p>No s&eacute; si el trago o la sesi&oacute;n que me propinaron, o la mezcla de todo hizo que me de vuelta todo. Casi no pod&iacute;a caminar derecha.<\/p>\n<p>Por momentos me volv&iacute;a la lucidez. Avergonzada y como pude me puse el calz&oacute;n y me sub&iacute; el vestido y ped&iacute; ayuda para que me pusieran mis sandalias de tac&oacute;n. Ten&iacute;a una sensaci&oacute;n de adormecimiento y sue&ntilde;o. Me recost&eacute; en el sof&aacute; y empec&eacute; a cabecearme.<\/p>\n<p>&#8211; Ricardo y ahora que hacemos con esta cojuda. Yo no pienso llevarla as&iacute; a su casa. Ll&eacute;vatela t&uacute; en la camioneta.<\/p>\n<p>&#8211; Est&aacute;s huev&oacute;n. Es tu amorcito de colegio. Asume pues.<\/p>\n<p>&#8211; Esta puta se va a quedar dormida. Ya son casi las cuatro de la ma&ntilde;ana, conchasumadre que hacemos.<\/p>\n<p>Media somnolienta y entreabriendo los ojos s&oacute;lo atin&eacute; a decirles: chicos, no se preocupen. En mi cartera tengo una tarjeta de un taxista, voy a llamarlo. Pablo cual es tu direcci&oacute;n, le pregunt&eacute;. Llam&eacute;. Al&oacute;, si por favor, me puedes hacer un servicio, le dict&eacute; la direcci&oacute;n.<\/p>\n<p>Ya chicos en cinco minutos llega el taxi, no se preocupen por mi. Los quiero mucho. Se portaron muy bien, pero igual yo voy saliendo para que me recoja de la esquina, as&iacute; se liberan de esta putita, dije en tono de molestia.<\/p>\n<p>&#8211; Chau preciosa. Hasta la pr&oacute;xima reuni&oacute;n de ex alumnos, me dijo Pablo, mientras me nalgueaba.<\/p>\n<p>Como pude sal&iacute; de la casa. Intentaba caminar pero me sent&iacute;a tan mareada que me costaba demasiado. Sent&iacute; frio. La brisa de la ma&ntilde;ana golpeaba mi cuerpo. Mis piernas ya no ten&iacute;an la protecci&oacute;n de mis medias. Dios sabe donde se habr&iacute;an quedado. Sent&iacute; algo h&uacute;medo. Me toqu&eacute; el muslo y sent&iacute; algo pegajoso. Segu&iacute; caminando y ni bien llegu&eacute; a la esquina las luces del taxi me anunciaron su llegada.<\/p>\n<p>&#8211; Buenas noches. Que tal estuvo la reuni&oacute;n? Bien, bien, contest&eacute;. Y sub&iacute; con esfuerzo. Parece que se pas&oacute; un poco de copas. Pero est&aacute; bien, de vez en cuando hay que darse un gustito. Aj&aacute;, balbuce&eacute;.<\/p>\n<p>Mientras me llevaba a casa, se me cerraban los ojos y como que me quer&iacute;a cabecear un poco. Ya las luces de la ma&ntilde;ana como que quer&iacute;an aparecer. Abr&iacute; los ojos y est&aacute;bamos por el malec&oacute;n. Para un momento por favor. Quiero ver el amanecer. Me baj&eacute; del taxi, y tropez&aacute;ndome por los tacos y las piedras avanc&eacute; desde la vereda hasta casi la orilla. Hac&iacute;a muchos a&ntilde;os que no contemplaba el amanecer frente al mar. Una ligera brisa mov&iacute;a mi cabellera, extend&iacute; los brazos como para sentirla en su plenitud, cuando de pronto siento una presi&oacute;n en mi espalda y unas manos en mis senos acarici&aacute;ndolos.<\/p>\n<p>&#8211; Un amanecer casi tan lindo como usted se&ntilde;ora.<\/p>\n<p>No dije nada, ni retir&eacute; sus manos. Dej&eacute; que siguiera acarici&aacute;ndome los senos, volte&eacute; la cara ligeramente buscando la suya y lo bes&eacute;. El ni corto ni perezoso, aprovechando la situaci&oacute;n, me besaba con todo y lengua. Me abraz&oacute; por detr&aacute;s, me mord&iacute;a el cuello, yo solo me dejaba, soltando de vez en cuando un gemido.<\/p>\n<p>Como te llamas, le pregunt&eacute;. Mario. Para servirla, contest&oacute; de inmediato. Mira que preciosa la inmensidad del mar. Hace buen tiempo que no amanec&iacute;a en la playa, sabes. De joven sol&iacute;amos pasar buenos momentos con mi enamorado contemplando el mar, el ruido de las olas y la brisa ligera del amanecer.<\/p>\n<p>&#8211; Yo podr&iacute;a ayudarla a recordar esos bonitos momentos si usted me lo permite? Sonre&iacute;, y le dije, por supuesto que te lo permito.<\/p>\n<p>Ni bien termin&eacute; de hablar, me tom&oacute; del talle, se acerc&oacute; frente a mi y me bes&oacute; con intensidad, jug&oacute; a su antojo con mi lengua dentro de la boca. Mientras tanto subi&oacute; mi vestido hasta la cintura y prontamente deslizaba mi calzoncito hacia las rodillas. Me alz&oacute; de los muslos y me subi&oacute; hasta su cintura mientras con una de sus manos acomodaba su verga en mi conchita, hasta que lo consigui&oacute;. No fue dif&iacute;cil, ya que la pobre estaba suficientemente h&uacute;meda. No vi ese pedazo de carne, pero por lo que sent&iacute;a era un chico dotado. Estuvimos as&iacute; un rato, hasta que me la sac&oacute; y me hizo hacia adelante como para bajarme de mi gloria.<\/p>\n<p>-Vamos al auto, me dijo.<\/p>\n<p>Camin&eacute; tomada de la mano, con el vestido remangado hasta la cintura y con mi calzoncito enganchado en uno de mis zapatos. Apenas llegamos al auto me inclin&oacute; sobre la maletera, mis brazos sintieron el fr&iacute;o intenso del metal. Me abri&oacute; las nalgas con los dedos y me clav&oacute; una vez m&aacute;s esa verga que a&uacute;n no ve&iacute;a. Empez&oacute; a darme por detr&aacute;s tan fuerte que por momentos sent&iacute;a que el auto se ir&iacute;a cuesta abajo por la costanera. Se notaba que &eacute;l la estaba pasando muy bien ah&iacute; atr&aacute;s, ya que a pesar de todo pod&iacute;a escuchar su gemidos en cada embate que me propinaba.<\/p>\n<p>Todo iba bien, cuando de pronto, una voz se dej&oacute; escuchar: &iexcl;oigan cochinos! v&aacute;yanse a un hotel sinverg&uuml;enzas. Gir&eacute; la cabeza, y vi al panadero. Un se&ntilde;or que pedaleaba su triciclo repartidor de pan. Me hizo pensar en la hora. Ser&iacute;an las 5 de la ma&ntilde;ana. Mario me tom&oacute; de la cintura, me volte&oacute; como para que no me pudieran ver el rostro y me condujo hacia el auto. Abri&oacute; la puerta trasera y me dijo, ponte en cuatro mi amor. Como pude me acomod&eacute; de rodillas en el asiento posterior dejando hacia afuera mi trasero.<\/p>\n<p>&#8211; Te va a doler un poquito me dijo, pero te lo tengo que hacer.<\/p>\n<p>Para mis adentros, solo pensaba en lo bien que la estaba pasando. No le contest&eacute;. Mi respuesta fue levantar un poco m&aacute;s el culito para que le fuera m&aacute;s f&aacute;cil ensartarme. Sin m&aacute;s, me puso la verga en mi culito y a la menor presi&oacute;n se abri&oacute; mi ano, ya dilatado gracias a Ricardo, dejando entrar esa verga que me provoc&oacute; un ayyy de esos llenos de placer. Me dio de alma, a pesar de todo se escuchaba unos sonidos raros como de vac&iacute;o cuando me la sacaba antes de volverla a meter. Al estar en esa posici&oacute;n pude ver a trav&eacute;s de la luna del asiento que ya hab&iacute;a m&aacute;s claridad y s&oacute;lo deseaba que acabara para poder ir a casa. Para mi suerte mientras pensaba en ello, y en un &uacute;ltimo empuj&oacute;n, sent&iacute; el semen dentro de mi y un sonido de &iexcl;termin&eacute;&iexcl; de Mario. Empec&eacute; a retroceder a gatas, hasta que pude poner un pie en la vereda. Me agach&eacute; buscando la herramienta que me hab&iacute;a dado placer y no me equivoqu&eacute;. Era gruesa y grande. Aun le brotaba algo de semen, as&iacute; que entend&iacute; que mi deber era ser agradecida y proceder a limpiarla. Me la met&iacute; en la boca y la succion&eacute; con fruici&oacute;n, la relam&iacute;a y relam&iacute;a, sintiendo ese agradable sabor a semen mezclado con el caracter&iacute;stico olor de mi orificio. Me incorpor&eacute; y al hacerlo el semen de mi hoyito bajo raudamente por mi pierna hasta la altura de las rodillas. Me baj&eacute; el vestido. Quise besarlo, pero se apart&oacute;. Supongo que no querr&iacute;a que lo bese despu&eacute;s de hab&eacute;rsela chupado. &iexcl;Ll&eacute;vame a casa! pr&aacute;cticamente le implor&eacute;. Me tom&oacute; de la mano, abri&oacute; la puerta del copiloto y me hizo sentar. Subi&oacute; al auto y encendi&oacute; el motor, mientras yo trataba de desenredar mi calzoncito. Lo consegu&iacute;. Toma, le dije. Para que me recuerdes con cari&ntilde;o.<\/p>\n<p>Mi casa estaba cerca, as&iacute; que no tardamos mucho en llegar. Ya estaba pr&aacute;cticamente todo claro. Baj&eacute; del taxi, abr&iacute; la cartera, saque las llaves y le dije &aacute;breme. Ya est&aacute;s bien abierta mamita, me contest&oacute; sonriendo. Tonto, &aacute;breme la puerta que no puedo hacerlo yo. Abri&oacute;, me mir&oacute; con ternura. Le acarici&eacute; el rostro, lo bes&eacute;. Un beso lindo. Ma&ntilde;ana, nooo, m&aacute;s tarde viajo a Arequipa, vienes a recogerme por favor. A las 11:30 am para que me lleves al terminal. Por supuesto, como t&uacute; me ordenes. Nos besamos una vez m&aacute;s. Entr&eacute;.<\/p>\n<p>Trat&eacute; de cerrar la puerta y subir las escaleras sin hacer ruido. Estaba hecha un desastre. Sent&iacute;a h&uacute;medo entre los dedos del pie y al verme not&eacute; un grumo de semen entre las tiritas de mis sandalias. &iexcl;Carla eres t&uacute; mi hijita! Si mam&iacute;, ve a descansar no m&aacute;s, yo me voy a recostar un ratito. Me avisas para desayunar. Todo bien mamita. La reuni&oacute;n s&uacute;per linda. Ya te cuento.<\/p>\n<p>Me recost&eacute; en la cama. Ten&iacute;a la sensaci&oacute;n de vomitar, pero ya no estaba mareada. Tom&eacute; el celular para ver la hora. Eran las cinco y media de la ma&ntilde;ana. Y ten&iacute;a m&aacute;s de diez mensajes de mi esposo, y otros tantos de Jessy.<\/p>\n<p>Me arm&eacute; de valor, entr&eacute; al ba&ntilde;o, me met&iacute; un dedo en la garganta para provocarme el v&oacute;mito. Me quit&eacute; el vestido y me di una ducha con agua caliente. Ya m&aacute;s despejada llam&eacute; a mi amiga y le cont&eacute; m&aacute;s o menos mi faena, suplic&aacute;ndole para que recoja mi vestido y me lo guarde. Y llam&eacute; a Richard. Le invent&eacute; que no hab&iacute;a se&ntilde;al en el local por la playa, y mil cosas m&aacute;s, que llegu&eacute; cansada y me dorm&iacute; al toque. En fin. Se puso y se sent&iacute;a muy molesto. Dorm&iacute; un poco.<\/p>\n<p>A la hora indicada lleg&oacute; el taxi. Me desped&iacute; de mi mami y sub&iacute; al auto.<\/p>\n<p>&#8211; Descansaste, me pregunt&oacute;<\/p>\n<p>&#8211; Un poco, estoy s&uacute;per cansada, pero no quer&iacute;a que mi mami me vea as&iacute;, total ya me duermo en el viaje. Y t&uacute;, c&oacute;mo est&aacute;s?<\/p>\n<p>&#8211; Feliz. No he dejado de pensar en ti. Gir&oacute; el rostro y me dio un piquito.<\/p>\n<p>&#8211; Mario, yo, soy casada y me gustar&iacute;a que seas prudente, me entiendes no?<\/p>\n<p>&#8211; Por supuesto. Nadie sabr&aacute; lo bien que la pasamos, salvo ese panadero de mierda, jajaja<\/p>\n<p>Me sonre&iacute; a carcajadas. Record&eacute; la cara del se&ntilde;or grit&aacute;ndonos.<\/p>\n<p>Llegamos al terminal. A&uacute;n faltaban quince minutos para partir. Mientras nos acomodamos para esperar antes de subir al bus, me tom&oacute; de la cintura y me dijo: me gustas mucho, yo quisiera ser t&uacute;&hellip; No, mi amor. No puedo, ya te dije, soy casada, pero lo que si puedo es ser muy cari&ntilde;osa contigo cada vez que venga a ver a mi mamita, o cada vez que vayas a Arequipa. Lo mir&eacute; a los ojos. Vi en los suyos realmente amor. Creo que el chico se hab&iacute;a enamorado. Total, que m&aacute;s da. Le pod&iacute;a dar quince minutos de enamorados, pens&eacute;. Lo bes&eacute; y dej&eacute; que &eacute;l me tomara de la cintura jugueteando como dos chiquillos, bes&aacute;ndonos, ri&eacute;ndonos, sin importar nada.<\/p>\n<p>Son&oacute; el celular. Era Richard. Mi esposo le dije- mientras le retiraba la mano y me pon&iacute;a a su costado.<\/p>\n<p>&#8211; Al&oacute; mi amor? Si estoy esperando. A&uacute;n no subimos, pero ya falta poco&hellip; Gordito me perdonas por haberme portado mal anoche?&#8230; no volver&aacute; a pasar, te lo prometo. Te llamo apenas parta. Besitos.<\/p>\n<p>Me volv&iacute; y lo abrac&eacute; nuevamente. Mientras le tocaba coquetamente el rostro, le dije, es que mi esposito se enoj&oacute; por que no lo llam&eacute; anoche; pero no pod&iacute;a por que alguien me ten&iacute;a ocupadita pues&hellip; en todo caso deber&iacute;a enojarse contigo no crees? Se sonri&oacute;. No pues con el panadero ya tuvimos suficiente. Otro sapo m&aacute;s, ya no. Y nos re&iacute;mos, mientras me acariciaba disimuladamente las nalgas.<\/p>\n<p>Hora de partir. Le di el mejor beso que pude, no sin antes decirle: ya tiene mi n&uacute;mero en tu celular. Si viajas a Arequipa, ll&aacute;mame, no te vas a arrepentir. Te lo prometo. Lo bes&eacute; una vez m&aacute;s y sub&iacute;.<\/p>\n<p>Acomod&eacute; la mochila que llevaba, me sent&eacute; en el asiento de la ventana, pidi&eacute;ndole permiso a un se&ntilde;or de unos 60 a&ntilde;os que ya estaba sentado al costado. Mientras el bus iniciaba la marcha me desped&iacute;a de Mario movi&eacute;ndole la mano y d&aacute;ndole besitos volados. El agitaba la suya tambi&eacute;n. Ni bien sali&oacute; el bus del terminal, cog&iacute; el celular y llam&eacute;. Gordito? si mi amor, acabo de partir, pides algo de comer para cuando llegue si. Te extra&ntilde;&eacute; mi amor, me hubiera gustado que hubieses podido venir&hellip; Ya mi amor. Te quiero mucho mi gordito. Chau. El caballerito mi miraba sin entender, como pidi&eacute;ndome una explicaci&oacute;n.<\/p>\n<p>Reclin&eacute; el asiento un poco. Suspir&eacute; profundo. Me sent&iacute;a vac&iacute;a, como mi coraz&oacute;n. Cada vez que le era infiel a mi esposo, me preguntaba por qu&eacute; lo hac&iacute;a. No ten&iacute;a respuesta. Pero continuaba haci&eacute;ndolo. Me acomod&eacute; en el apoya brazos y la ventana. Empec&eacute; a llorar.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 17<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span>3 Hola nuevamente. Soy Carla, de Arequipa, Per&uacute;. En esta oportunidad les dar&eacute; a conocer un relato de lo que me pas&oacute; en la reuni&oacute;n de promoci&oacute;n por las bodas de plata de mi colegio. Una ma&ntilde;ana cualquiera me llega un mensaje a mi celular. Era Silvia. Una antigua compa&ntilde;era del colegio, que me dec&iacute;a [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":17543,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[4],"tags":[],"class_list":{"0":"post-30896","1":"post","2":"type-post","3":"status-publish","4":"format-standard","6":"category-confesiones"},"a3_pvc":{"activated":false,"total_views":0,"today_views":0},"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/30896","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/users\/17543"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=30896"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/30896\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=30896"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=30896"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=30896"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}