{"id":30909,"date":"2021-08-17T22:00:00","date_gmt":"2021-08-17T22:00:00","guid":{"rendered":""},"modified":"2021-08-17T22:00:00","modified_gmt":"2021-08-17T22:00:00","slug":"buena-chica-parte-3","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/buena-chica-parte-3\/","title":{"rendered":"Buena chica (Parte 3)"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"30909\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\"><\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 12<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>Rosana escucha m&uacute;sica en sus auriculares mientras pedalea en una de esas bicicletas del gimnasio con pantalla. Ha elegido su paseo virtual favorito. As&iacute; que imagina que va con su bicicleta por Monument Valley. Lleva unas mallas de camuflaje muy ajustadas y una camiseta de tirantes blanca y, despu&eacute;s de media hora pedaleando, ya est&aacute; sudando a chorros. Mientras ella mira la pantalla y escucha m&uacute;sica zen un par de tipos que tiene detr&aacute;s le miran el culo. Ese culo redondo y prieto. Irresistible. Ella sabe que la miran. Sabe el efecto que produce su trasero con esas mallas que son m&aacute;s como una segunda piel. No le importa. Es m&aacute;s, le gusta saber el efecto que provoca.<\/p>\n<p>Otros treinta minutos despu&eacute;s se dirige a las duchas justo cuando le llega un mensaje.<\/p>\n<p>Ernesto: Quiero verte este jueves. En la oficina, despu&eacute;s del trabajo.<\/p>\n<p>Ernesto llevaba m&aacute;s de dos semanas sin escribirle ni pedirle nada. Pensaba que ya estar&iacute;a satisfecho despu&eacute;s de lo que pas&oacute; en los ba&ntilde;os del garito de mierda al que la llev&oacute;. En la oficina se hab&iacute;an cruzado un par de veces, pero poco m&aacute;s. Casi dir&iacute;a que &eacute;l la estaba evitando. Pero el pedazo de mierda acaba escribi&eacute;ndole otra vez.<\/p>\n<p>Rosana: Este jueves no puedo. Imposible.<\/p>\n<p>En dos segundos le llega un mensaje. Es una de las fotos que le hizo la noche que se corri&oacute; en su cara de rodillas. Un primer plano de su cara llena de su semen.<\/p>\n<p>Rosana: En serio no puedo. Tengo una cena con cliente.<\/p>\n<p>Ernesto: Esa foto es la primera que le mandar&eacute; a tu marido. Luego el video con la polla de Rodrigo en tu boca, despu&eacute;s en el que dices a c&aacute;mara que eres mi puta&hellip;<\/p>\n<p>Rosana: &iquest;Vas a tenerme as&iacute; toda la vida? Eres un hijo de puta.<\/p>\n<p>Silencio.<\/p>\n<p>Rosana: Joder de verdad no puedo el jueves. Es importante esa puta cena. Pero este fin de semana mi marido se va de viaje. As&iacute; que puedes follarme en mi casa. Premio gordo desgraciado. Pero est&aacute; ser&aacute; la &uacute;ltima puta vez que lo haces. &iquest;Trato hecho?<\/p>\n<p>No es la primera vez que Rosana tiene que follar con alguien que no quiere. Ya lo hizo antes de casarse con su marido. No por chantaje claro. Pero si por otras diversas razones. Normalmente por conseguir algo a cambio. Y si tiene que hacerlo ser&aacute; en sus propios t&eacute;rminos. Con sus propias reglas.<\/p>\n<p>Pasan unos minutos sin que Ernesto conteste. Pero al final lo hace.<\/p>\n<p>Ernesto: Ok.<\/p>\n<p>Rosana monta en el coche y se dirige a su casa. Le encanta su Maserati y el efecto que provoca. Puede ver la envidia de los dem&aacute;s cuando se monta en &eacute;l. Sobre todo, por ser mujer. Se siente poderosa en ese coche.<\/p>\n<p>Llega a su casa en apenas diez minutos. Su maravillosa casa con piscina en uno de los barrios m&aacute;s caros de la ciudad. Ama su casa de tres plantas. Su estilo minimalista y funcional. Contempor&aacute;neo. Adora su piscina techada que puede usar en invierno. Su jacuzzi. Su armario lleno de ropa cara. Gucci, Chanel, Louis Vuitton&hellip; Es m&aacute;s grande que muchos apartamentos en el centro de la ciudad. Le encanta su bodega llena de vinos de todas partes. Agarra una botella de Vega Sicilia y se sirve una copa. Le encanta estar sola en su casa tomando una copa de vino en la terraza del jard&iacute;n, despu&eacute;s de una buena sesi&oacute;n de ejercicio. A&uacute;n sudada y extenuada, pero con esa agradable sensaci&oacute;n del deber cumplido.<\/p>\n<p>Coge una foto enmarcada de la repisa encima de la chimenea y se dirige a la terraza. Se sienta con su copa y mira la foto. Una foto de su boda. Ella y su marido, m&aacute;s j&oacute;venes. Parece que hace un mill&oacute;n de a&ntilde;os. Y a la vez parece que fue ayer.<\/p>\n<p>Rosana no es una mujer hip&oacute;crita. Y aunque jam&aacute;s lo confesar&iacute;a no ama a su marido. Esa es la verdad. Nunca lo ha amado. Ni siquiera se ha sentido atra&iacute;da por &eacute;l. Pero si ama todo lo que implica estar casada con &eacute;l. Si &eacute;l no tuviera todo esto jam&aacute;s le habr&iacute;a dado la m&aacute;s m&iacute;nima oportunidad. Su marido es una inversi&oacute;n. Una inversi&oacute;n que le ha costado su esfuerzo. Una inversi&oacute;n que no quiere perder.<\/p>\n<p>Apura su copa de vino y vuelve a dejar la foto en su sitio. Se dirige al ba&ntilde;o de su habitaci&oacute;n para darse una ducha. Ama su ducha de hidromasaje.<\/p>\n<p>Varios d&iacute;as despu&eacute;s Ernesto conduce hacia casa de Rosana despu&eacute;s de que ella le mande su ubicaci&oacute;n. Es s&aacute;bado y le ha dicho a su mujer que pasar&aacute; el d&iacute;a en la oficina. Es fin de trimestre y tienen que hacer balance. Cualquier cosa. La verdad es que la noche en los ba&ntilde;os del bar se qued&oacute; bastante desconcertado. Aunque nunca lo reconocer&iacute;a, ni siquiera a s&iacute; mismo, perdi&oacute; su rol dominante en esos ba&ntilde;os. Eso le incomodaba en su subconsciente y tard&oacute; bastante tiempo en volver a busca a Rosana. Finalmente, en su cabeza, aquella noche ella estaba tan caliente, tan deseosa de que se la follara, tan borracha, que hab&iacute;a dejado que su excitaci&oacute;n la controlara. Pero aqu&iacute; el que mandaba era &eacute;l. As&iacute; que volvi&oacute; a ejercer el poder que le daban esos videos y fotos que ten&iacute;a de ella.<\/p>\n<p>La primera barrera para entrar en la casa es la puerta exterior. Ernesto tiene que presionar el intercomunicador que hay fuera. Rosana contesta y le abre el port&oacute;n. Nada m&aacute;s entrar se da cuenta que estos hijos de puta tienen a&uacute;n m&aacute;s dinero del que pensaba. La casa es un disparate. Por mucho dinero que tengas soy yo el que se est&aacute; follando a tu mujer, se dice a s&iacute; mismo pensando en el marido de Rosana.<\/p>\n<p>Aparca justo frente a la puerta principal y entra en la casa. La puerta est&aacute; abierta. Rosana espera dentro. Con una copa de vino y un vestido ligero, como de jugar al tenis. Va descalza y tiene el pelo recogido en una improvisada coleta. No se ha maquillado. Desde luego no se ha puesto guapa para la ocasi&oacute;n. Ernesto se arrepiente de no haberle dicho como ten&iacute;a que vestir, pero, aun as&iacute;, ella sigue estando tremenda. Tiene un aire juvenil con ese vestido informal que le favorece. Ella no le ofrece nada. Solo le mira con cara de asco.<\/p>\n<p>&#8211; Llegas pronto. &iquest;Tan necesitado est&aacute;s? Si claro. Casi me olvido de lo pat&eacute;tico que eres.<\/p>\n<p>&#8211; Creo que deber&iacute;as a empezar a cuidar tu tono cuando me hablas. Vas a empezar a respetarme.<\/p>\n<p>Ernesto siente curiosidad y le pide que le ense&ntilde;e la casa. &iquest;En serio? Joder. Le contesta ella. Pero accede y le da un peque&ntilde;o tour. M&aacute;s all&aacute; de la envidia y la rabia que le invade seg&uacute;n ella le va ense&ntilde;ando, le llama la atenci&oacute;n todas las fotos de ellos que hay por todas partes. La pareja feliz. En cada habitaci&oacute;n, en todos los formatos y tama&ntilde;os. Est&aacute; claro que para su marido ella es un trofeo m&aacute;s que exhibir. Eso hace que se le ponga tiesa. Ahora soy yo el que se est&aacute; follando a tu mujercita, vuelve a pensar.<\/p>\n<p>El tour acaba en la habitaci&oacute;n de matrimonio. Solo esa habitaci&oacute;n es casi m&aacute;s grande que todo su apartamento. Y eso le llena de rabia de nuevo. Agarra a Rosana por el brazo.<\/p>\n<p>&#8211; Voy a follarte aqu&iacute; mismo, zorra. En la cama donde duermes con tu marido.<\/p>\n<p>Ella le aparta bruscamente. Confiada.<\/p>\n<p>&#8211; Eso lo haremos m&aacute;s tarde. Ahora ven conmigo.<\/p>\n<p>De nuevo es ella la que decide. La que toma las riendas. A Ernesto le toca las pelotas, pero va detr&aacute;s de ella. Quiere foll&aacute;rsela en esa cama y lo va a hacer. Pero de momento hace lo que le dice. Le lleva escaleras abajo a un despacho en la primera planta. Es evidentemente de su marido, muy cl&aacute;sico y masculino, con una gran mesa de roble y un retrato gigante detr&aacute;s. La pareja feliz.<\/p>\n<p>Ella se apoya en la mesa de roble. Mirando hacia el retrato. Se sube su vestidito y le ofrece su culo. No lleva bragas.<\/p>\n<p>&#8211; S&eacute; que te mueres de ganas de hac&eacute;rmelo por detr&aacute;s. Hazlo ahora. Tienes mi permiso capullo.<\/p>\n<p>&iquest;Permiso? Deber&iacute;a arrastrarla ahora mismo a su cama de matrimonio y hacerle lo que le d&eacute; la gana. No necesita el permiso de nadie. Pero ese culo es irresistible. Y la mujer m&aacute;s incre&iacute;ble que ha visto en su vida le pide que se lo folle. Se saca la polla del pantal&oacute;n y se la restriega por el tremendo culazo. Pone la punta de su polla en el agujero del culo de Rosana, a&uacute;n cerrado.<\/p>\n<p>&#8211; &iquest;Qu&eacute; haces desgraciado? Primero ch&uacute;palo. Tienes que dilatarlo.<\/p>\n<p>Una vez m&aacute;s obedece. No tiene el control. Ese culo le domina. As&iacute; que se agacha y hunde su rostro entre sus nalgas. Est&aacute; all&iacute; un buen rato jugando con su lengua y sus dedos. Ella gime. Disfruta. Su culo se abre poco a poco.<\/p>\n<p>&#8211; Ahora. M&eacute;tela ahora pedazo de mierda.<\/p>\n<p>Se la mete del tir&oacute;n. Despacio. Pero de una. Ella gime. Empieza a follarle el culo. El mejor culo que se ha follado en su vida. Frente al retrato gigante con su marido. Eso le pone a&uacute;n mas cachondo si es que eso es posible.<\/p>\n<p>&#8211; Vamos dilo &ndash; Le insta Rosana.<\/p>\n<p>&#8211; &iquest;El qu&eacute;?<\/p>\n<p>&#8211; Dile a mi marido como te gusta romperme el culo. Lo tienes ah&iacute; delante.<\/p>\n<p>Duda un segundo. Pero, de nuevo, ella tiene raz&oacute;n. No hay nada que le ponga m&aacute;s que saber que le est&aacute; petando el culo a esta zorra en el despacho de su esposo.<\/p>\n<p>&#8211; Mira como le meto la polla a tu mujercita capullo. Mira como le rompo el culo. Mira como le gusta.<\/p>\n<p>Acelera sus movimientos. Le da cada vez m&aacute;s duro. Su verga entra y sale de su culo dilatado. Su tono de voz sube y sube hasta acabar pegando gritos.<\/p>\n<p>&#8211; Mira como le follo el culo a tu mujer. Puede que tengas todo esto. Pero soy yo el que le est&aacute; follando el culo en tu despacho de mierda. Mira como le gusta, mira como se la clavo, m&iacute;ralo gilipollas, aggghhh, ahhh, me voy a correr joder.<\/p>\n<p>Se saca el rabo y se corre a borbotones. Otra vez en sus nalgas como el otro d&iacute;a.<\/p>\n<p>&#8211; &iquest;Llevas aqu&iacute; apenas 20 minutos y ya te has corrido? Casi ni me he enterado de que me la has metido. Eres a&uacute;n m&aacute;s pat&eacute;tico de lo que pensaba. Te espero fuera.<\/p>\n<p>Rosana se larga del despacho y le deja all&iacute;. Limpi&aacute;ndose como puede con unos pa&ntilde;uelos que hab&iacute;a encima de la mesa.<\/p>\n<p>El d&iacute;a sigue con una din&aacute;mica parecida. Rosana decide donde, como y cuando se la folla. Ernesto se resiste a perder el control, pero acaba siempre sucumbiendo. Follan en la mesa de la cocina, en el cochazo de su marido aparcado en el garaje, en la piscina. Ella le hace comerle el co&ntilde;o bien largo en el jacuzzi. Le humilla verbalmente sin descanso. En cada polvo. En cada momento. Despu&eacute;s de todo el d&iacute;a follando Ernesto est&aacute; agotado. No da para mucho m&aacute;s.<\/p>\n<p>&#8211; Agarra algo en la cocina para comer. Quiero que recuperes fuerzas. Las vas a necesitar. Cuando acabes sube a la habitaci&oacute;n de matrimonio. &ndash; Le dice Rosana y desaparece escaleras arriba.<\/p>\n<p>A pesar de estar exhausto &eacute;l vuelve a hacer lo que le dice. La idea de foll&aacute;rsela en la cama donde duerme con su marido le pone demasiado cachondo como para dejar pasar la oportunidad. Se hace un s&aacute;ndwich sencillo con lo que encuentra y sube escaleras arriba.<\/p>\n<p>Al llegar a la habitaci&oacute;n se encuentra a Rosana haciendo unos nudos con unas cuerdas al cabecero de la cama. C&oacute;mo sab&iacute;a &eacute;l lo que le gusta a esta zorra. La va a atar y se la va a follar de todas las maneras posibles en la cama donde se acuesta con su marido. Pensaba que no le quedaban fuerzas, pero se le pone dura de nuevo solo con la idea.<\/p>\n<p>Rosana se ha cambiado de ropa. Ahora s&iacute;, se ha vestido para la ocasi&oacute;n. Lleva unas bragas negras con liguero y nada m&aacute;s, se ha maquillado y sus labios lucen un rojo intenso, el pelo suelto y liso le cae sobre sus hombros. Impresionante.<\/p>\n<p>Unos minutos despu&eacute;s el que est&aacute; atado a la cama es Ernesto y no ella. De nuevo no sabe como ha acabado en esa situaci&oacute;n. Se maldice a s&iacute; mismo. Pero un &uacute;ltimo vistazo a Rosana con esa pinta de zorra le hace olvidarse de todo. Justo antes de que ella le tape los ojos con un pa&ntilde;uelo negro de seda. Es obvio que no es la primera vez que ella hace esto. Sabe lo que hace. Por mucho que lo intente le es imposible desatarse. Est&aacute; inmovilizado. Rosana acaba su trabajo at&aacute;ndole cada una de las piernas a los soportes de la cama. Le deja las piernas completamente abiertas. En ese momento &eacute;l no le da demasiada importancia. Iluso.<\/p>\n<p>Como es l&oacute;gico el no poder ver incrementa los otros sentidos de Ernesto. Cuando ella empieza a lamerle los pezones se le eriza toda la piel del cuerpo. Nota el peso de sus pechos en su barriga y se estremece seg&uacute;n ella va bajando lamiendo cada cent&iacute;metro de su piel. Si no fuera porque ya se ha corrido varias veces no habr&iacute;a tardado en hacerlo cuando ella empieza a lamerle las pelotas. El cosquilleo en su polla es tremendo cuando ella se la mete en la boca. Siente su saliva lubricando todo su rabo. Se lo hace despacio. Usa su lengua. Su saliva. Sus manos. A nivel sensitivo Ernesto no hab&iacute;a sentido tanto placer en su vida. Est&aacute; zorra sabe lo que hace.<\/p>\n<p>Es entonces cuando ella baja m&aacute;s all&aacute; de sus pelotas y empieza a lamerle el ano lentamente.<\/p>\n<p>&#8211; Que cojones haces. Ni se te ocurra hacer nada ah&iacute;.<\/p>\n<p>Por supuesto ella no le hace caso. Hace c&iacute;rculos con su lengua alrededor del agujero de su culo. Le mete un poco la punta de la lengua. Lo llena de saliva. Empieza a meterle un dedo poco a poco.<\/p>\n<p>&#8211; Te he dicho que pares. Qu&eacute; co&ntilde;o haces hija de puta. No me toques el culo joder. No soy un puto maric&oacute;n. &iexcl;Para! &iexcl;Paraaa!<\/p>\n<p>Grita como un loco, como un cerdo en el matadero, desatado, acojonado. Intenta con todas sus fuerzas liberarse, pero es imposible. Rosana para por unos segundos y se acerca a su o&iacute;do.<\/p>\n<p>&#8211; Deja de gritar como una nenaza pat&eacute;tico imb&eacute;cil.<\/p>\n<p>Rosana le mete algo en la boca para dejar de o&iacute;r sus alaridos. &Eacute;l no lo sabe, pero son sus bragas negras. Y vuelve a lo suyo. Ahora le mete el dedo entero en el culo. Empieza a masajearle la pr&oacute;stata a la vez que se mete su polla en la boca. Sube y baja su cabeza r&iacute;tmicamente. Mete y saca su dedo del culo siguiendo el mismo ritmo. El hace ruidos guturales, se retuerce, se desespera.<\/p>\n<p>Y pierde el control de su cuerpo. Sus piernas empiezan a temblar. Su culo deja de rechazar el dedo de Rosana. Siente un inmenso placer que empieza en su ano y le recorre todo el cuerpo. Todo su ser se estremece. Acaba de tener el primer orgasmo seco de su vida. Aunque &eacute;l no tenga ni puta idea de lo que ha pasado. Sigue berreando. Pero los sonidos que salen de su boca, llena de braga, son de placer. Aunque &eacute;l nunca lo reconocer&iacute;a.<\/p>\n<p>Rosana saca su dedo. Por unos segundos siente que ella se ha ido hacia otro sitio de la habitaci&oacute;n. Intuye que el armario. &iquest;Qu&eacute; cojones hace ahora esta puta zorra? El vuelve a intentar gritar. Suplica que le desate. Pero en realidad no se entiende una mierda de lo que dice.<\/p>\n<p>Oye los pasos de ella volviendo. Los zapatos de tac&oacute;n resuenan por toda la habitaci&oacute;n. Se acerca a &eacute;l y le quita la venda de los ojos. Lo que ve le deja completamente helado. Se le revuelven las tripas. Vuelve a berrear desesperado, lucha con todas sus fuerzas contra sus ataduras. Ella se queda frente a &eacute;l, esperando a que se canse de berrear.<\/p>\n<p>Est&aacute; de pie. Sigue con su liguero y sus tacones, pero en vez de las bragas ahora lleva un arn&eacute;s. Juguetea con la polla negra y erecta que le cuelga entre las piernas. Frente a la cara de Ernesto. Compr&oacute; ese arn&eacute;s hace a&ntilde;os para intentar usarlo con su marido. Pero &eacute;l le dijo que si se hab&iacute;a vuelto loca. Adem&aacute;s de aburrido e insulso su marido es extremadamente tradicional en la cama. Pero s&iacute; que lo ha usado un par de veces con dos de sus amantes. Lo de Rodrigo fue una cosa improvisada. En los otros dos ella sab&iacute;a muy bien lo que buscaba. No hay nada que le ponga m&aacute;s cachonda que romperle el culo a un hombre. Y si es un machito Alfa como el que tiene ahora mismo atado a la cama, mucho mejor.<\/p>\n<p>Cuando Ernesto se cansa de gritar ella se ubica entre sus piernas. De nuevo empieza a masajearle el culo. Aunque ya est&aacute; dilatado de antes prefiere trabaj&aacute;rselo bien antes de meterle la verga. Escupe y lo llena de saliva. Mete la puntita. &Eacute;l vuelve a revolverse. Ahora mete un poquito m&aacute;s. &Eacute;l intenta chillar con m&aacute;s fuerza. Se la clava hasta el fondo. &Eacute;l mueve la cabeza a un lado a otro desesperado. Ella saca la polla negra despacio, y la vuelve a meter, la saca y la vuelve a meter. Ahora entra como la seda.<\/p>\n<p>&#8211; &iquest;Te gusta pedazo de mierda? &iquest;Te gusta que te la meta por el culo?<\/p>\n<p>Su culo est&aacute; abierto completamente para ella. Ahora ella acelera sus movimientos. Le folla salvajemente. De nuevo el cuerpo de Ernesto convulsiona. Su cuerpo le vuelve a traicionar y tiene otro orgasmo terriblemente intenso. Su polla sigue erecta, lo ha estado todo el tiempo. A ese primer orgasmo le sigue otro. Y otro.<\/p>\n<p>&#8211; Claro que te gusta. Te mueves como una putita. &iquest;Te gusta que te rompa el culo? Si, te encanta. Mira como te tiemblan las piernas. Sab&iacute;a que te iba a gustar zorrita.<\/p>\n<p>Ella le folla y le folla sin parar. Ahora le agarra la polla y le hace una fastuosa paja mientras le rompe el culo. &Eacute;l no para de tener orgasmos. Su cara refleja una mezcla de terror, resignaci&oacute;n y absoluta perplejidad ante la reacci&oacute;n de su cuerpo. Finalmente explota en una corrida voluptuosa, eterna, suelta leche como un volc&aacute;n en erupci&oacute;n. Todo su cuerpo se contrae. Un latigazo le corre toda la espalda. Tiene el orgasmo m&aacute;s incre&iacute;ble de su vida. Aunque nunca lo reconocer&iacute;a.<\/p>\n<p>Rosana se la saca y se quita el arn&eacute;s. Deja la polla negra encima de su barriga, llena de su propio semen. Parece como si esa polla se hubiera corrido encima de &eacute;l. Y le observa. Follado. Usado. Humillado como una vulgar zorrita. Ella sab&iacute;a. Tiene un sexto sentido. Puede oler a los hombres que quieren ser usados en la cama, incluso aunque ellos no lo sepan. Sabe que teclas tiene que tocar para tener un hombre como ese totalmente a su merced. Se chupa los dedos y se los mete en el co&ntilde;o. Se masturba mirando a su esclavo, humillado. Cuando est&aacute; a punto de correrse le quita por fin las bragas de la boca. Se sienta en su cara y restriega sus jugos por su boca, se corre como loca encima de &eacute;l.<\/p>\n<p>Ernesto conduce de vuelta a casa totalmente humillado. Se siente usado, violado. Apenas puede andar hacia el coche por el dolor de culo que le queda. Pensaba en matarla cuando le desatar&aacute; despu&eacute;s de lo que le ha hecho. Pero est&aacute; tan en shock que apenas hace y dice nada. Se viste como puede y se larga de all&iacute;. Conduce hacia casa. Devastado. Sin entender como su propio cuerpo ha podido reaccionar de esa manera. Neg&aacute;ndose a s&iacute; mismo los m&uacute;ltiples orgasmos que acaba de tener mientras esa hija de puta le follaba el culo.<\/p>\n<p>Esa misma noche le manda un mensaje a Rosana.<\/p>\n<p>Ernesto: Eres libre. He borrado todas tus fotos y videos. Puedes estar tranquila. No quiero volver a saber nada de ti.<\/p>\n<p>El lunes en la oficina apenas se cruzan. El evita a toda costa encontrarse con ella. A veces es inevitable. En cuanto puede el desaparece. La semana avanza hasta que llega el jueves. Ernesto est&aacute; en su despacho, apenas a 15 minutos para largarse de all&iacute;. Intenta acabar r&aacute;pido para salir a su hora. Ya no est&aacute; c&oacute;modo en la oficina. La presencia de Rosana le hace sentir humillado. Esa hija de puta le foll&oacute; el culo. A veces lo piensa y no se lo puede creer. De repente le llega un mensaje.<\/p>\n<p>Rosana: Quiero que te quedes esta tarde en la oficina. Tenemos que hablar.<\/p>\n<p>Ernesto: No tengo nada que hablar contigo. Ya te dije que se acab&oacute;. D&eacute;jame en paz.<\/p>\n<p>Pasan un par de minutos y ella le manda un archivo. Es un video. Se ve perfectamente en primer plano como Rosana le folla el culo. Se ve perfectamente su cara. Se oyen sus gemidos. Su culo lleno de polla negra entrando y saliendo. La muy hija de puta lo estaba grabando y &eacute;l no se enter&oacute; en ning&uacute;n momento.<\/p>\n<p>Rosana: Te vas a quedar esta tarde en la oficina. Tengo todo grabado. Y quiero decir todo. Si no te quedas mandar&eacute; el video a tu mujer. Y despu&eacute;s a toda la oficina. Y despu&eacute;s lo subir&eacute; online a todas partes, para que todo el mundo vea como te follo. Cuando se vaya todo el mundo ir&eacute; a tu despacho. Si no est&aacute;s all&iacute; esper&aacute;ndome ya sabes lo que hay.<\/p>\n<p>Por supuesto Ernesto se queda. Pasan un par de horas hasta que est&aacute;n completamente solos. Pero finalmente ya s&oacute;lo quedan ellos. Rosana aparece en la puerta de su despacho. Lleva un vestidito ligero y suelto que le llega a la mitad de las pantorrillas. Tienen cierto aire angelical con su pelo recogido en una coleta.<\/p>\n<p>&#8211; Que cojones quieres ahora hija de puta.<\/p>\n<p>Rosana levanta poco a poco su vestido, despacio, hasta que asoma una polla negra y erguida. Lleva puesto el mismo arn&eacute;s que el otro d&iacute;a.<\/p>\n<p>&#8211; B&aacute;jate los pantalones y pon tu culo en pompa putilla.<\/p>\n<p>&#8211; Ni de co&ntilde;a pedazo de mierda.<\/p>\n<p>&#8211; Puedes hacer lo que te d&eacute; la gana. Pero ya sabes lo que pasar&aacute; despu&eacute;s sino obedeces.<\/p>\n<p>Por mucho que le joda Ernesto sabe que no tiene otra salida. Que va a hacer. &iquest;Llamar a la polic&iacute;a? &iquest;Matarla? Lleno de ira se levanta insultando a Rosana sin parar. Pero obedece. Se baja los pantalones y apoya las manos en la mesa.<\/p>\n<p>&#8211; Levanta el culo zorra.<\/p>\n<p>Pone el culo en pompa. Ella le escupe en el ano y empieza a introducir su polla negra poco a poco.<\/p>\n<p>&#8211; Ahora coge el tel&eacute;fono. Quiero que llames a tu mujer.<\/p>\n<p>&#8211; No jodas. No jodas hija de puta.<\/p>\n<p>&#8211; Shhh tranquilo. Yo no voy a hacer ruido. Si controlas tus orgasmos ella no se dar&aacute; cuenta.<\/p>\n<p>Le clava la polla hasta el fondo. El agarra el tel&eacute;fono y busca el contacto de su mujer.<\/p>\n<p>&#8211; &iexcl;Eres una mierda, una zorra de mierda!<\/p>\n<p>Justo cuando el presiona el bot&oacute;n de llamada ella se inclina y le susurra al o&iacute;do.<\/p>\n<p>&#8211; Si, lo soy. Y t&uacute; no eres m&aacute;s que una puta. Una puta que se deja follar el culo por los despachos.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 12<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span>Rosana escucha m&uacute;sica en sus auriculares mientras pedalea en una de esas bicicletas del gimnasio con pantalla. Ha elegido su paseo virtual favorito. As&iacute; que imagina que va con su bicicleta por Monument Valley. 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