{"id":30980,"date":"2021-08-20T22:00:00","date_gmt":"2021-08-20T22:00:00","guid":{"rendered":""},"modified":"2021-08-20T22:00:00","modified_gmt":"2021-08-20T22:00:00","slug":"luze-1","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/luze-1\/","title":{"rendered":"Luze (1)"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"30980\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\"><\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 4<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>Hace unos ocho meses invit&eacute; a cenar a mi casa a Luze, con tres o cuatro mujeres m&aacute;s; ella vino sola, no conoc&iacute;a al grupo y nos hab&iacute;amos visto s&oacute;lo una vez, en casa de un conocido. Cocin&eacute; para todas, pero no me fij&eacute; en Luze, aunque tampoco me interesaba ninguna de las asistentes. Eran s&oacute;lo mis amigas. Me esmer&eacute; en mi labor culinaria para ellas y cenamos delicioso. Siempre presto mucha atenci&oacute;n al buen desempe&ntilde;o de mi afici&oacute;n predilecta.<\/p>\n<p>Se fueron todas muy tarde, despu&eacute;s de bastante licor. Una de ellas manej&oacute; su auto, a Luze le orden&eacute; un Uber. Media hora despu&eacute;s, casi a media noche, son&oacute; mi celular. Era Luze.<\/p>\n<p>Su voz delataba que estaba bastante ebria. Yo me encontraba recogiendo mi limitado desorden, pues soy bastante met&oacute;dico cuando tengo un evento as&iacute; en casa.<\/p>\n<p>Conversamos por unos minutos y detect&eacute; que se le dificultaba hacerlo, pues no pod&iacute;a conectar una frase con otra.<\/p>\n<p>&minus;Tengo una confesi&oacute;n que hacerte Rafa, me gustar&iacute;a que nos vi&eacute;ramos &minus;dijo.<\/p>\n<p>Casi no nos conoc&iacute;amos, pero aunque sorprendido, siempre estaba listo a recibir algo as&iacute;, pues le prestaba mucha atenci&oacute;n a mi carisma delante de las mujeres. Esta vez, supe que alguien, en este caso ella, hab&iacute;a mordido el anzuelo.<\/p>\n<p>&minus;Me encantar&iacute;a Luze &minus;le contest&eacute;&minus; pero para hacerlo, te anticipo que debes estar dispuesta a darme sexo, mucho sexo.<\/p>\n<p>Despu&eacute;s de algunos segundos de silencio, dijo &minus;debo ir a dormir&minus;, y se despidi&oacute;.<\/p>\n<p>Pens&eacute; en ella, en su cuerpo y en detalles que hab&iacute;a observado. Pose&iacute;a un magn&iacute;fico f&iacute;sico, le calcul&eacute; unos setenta a&ntilde;os bien vividos, pues observ&eacute; cierta elegancia en su vestir, adem&aacute;s de un comportamiento que denotaba seguridad personal. Mientras segu&iacute;a haciendo mi labor de limpieza, pens&eacute; que una mujer como ella, deber&iacute;a ser una leona brava en la cama. Pero conclu&iacute; que mi comentario le hab&iacute;a intimidado y que por consiguiente&hellip; la hab&iacute;a perdido, a lo que no prest&eacute; importancia, pues para mi, era s&oacute;lo una m&aacute;s.<\/p>\n<p>Soy un hombre mayor y no soy selectivo con la edad de una mujer, pues considero que cada etapa de la vida de ellas, te proporciona sorpresas para las que no est&aacute;s preparado. Pero tengo una preferencia especial hacia mujeres mayores, bastante mayores, por decirlo as&iacute;.<\/p>\n<p>Una mujer mayor, estoy hablando de las que cuyo elevador ya pas&oacute; hace rato el quinto piso y tal vez el sexto, tiene encantos, que solo hombres sensatos pueden apreciar, descubrir y admirar. Sus cuerpos, ya han sufrido las inclemencias del paso de los a&ntilde;os, pero ellas saben que todo ser humano est&aacute; expuesto al mismo fen&oacute;meno, de manera que, con la frente alta, enfrentan con seguridad a alg&uacute;n candidato que empiece a merodear alrededor de ellas, sabiendo que las arruguitas y los m&uacute;sculos flojos de &eacute;l, acompa&ntilde;ados de la infalible celulitis, ser&aacute;n acompa&ntilde;antes de los suyos propios. Pero cuidado! Ellas no se preocupan ya por sus cuerpos; creo que les llevan esa gran ventaja a las j&oacute;venes. Adem&aacute;s, por su experiencia, pueden manejar muy bien la seducci&oacute;n, la coqueter&iacute;a y especialmente la pasi&oacute;n, como si fueran naipes en un juego de p&oacute;ker.<\/p>\n<p>Las hay que han enviudado una vez y hasta dos veces; han enterrado a uno&hellip; o dos. Las hay divorciadas una o m&aacute;s veces; estas son las que m&aacute;s experiencia tienen en relaciones humanas, pues han atravesado varios caudalosos r&iacute;os, por lo tanto, saben nadar contra la corriente.<\/p>\n<p>Pasaron algo as&iacute; como ocho meses y Luze hab&iacute;a pasado a la historia. Nunca pensaba en ella y si lo hubiera hecho, hubiera recordado su inmediata reacci&oacute;n ante mi insinuaci&oacute;n de sexo. Cierta noche, solo en casa y algo hundido en aburrici&oacute;n, decid&iacute; llamarla a darle un saludo. Hablamos por un largo rato y sin presi&oacute;n alguna de ella o m&iacute;a, concertamos que, en un par de d&iacute;as, yo ir&iacute;a a visitarla a su apartamento.<\/p>\n<p>All&iacute; llegu&eacute;; la animada conversaci&oacute;n vari&oacute; entre muchos temas, en los que no inclu&iacute; sexo ni erotismo. Es m&aacute;s, no se me pasaba por la mente plan alguno, ni intenci&oacute;n de presionarla sexualmente; sin embargo, observaba en ella gestos y movimientos que insinuaban bastante coqueter&iacute;a; no dejaba de mirarme fijamente a los ojos y debo aqu&iacute; confesar que al principio mi mente no alberg&oacute; deseo alguno hacia Luze, pero despu&eacute;s de una hora y de dos o tres copas de vino, detect&eacute; que definitivamente ella continuaba lanz&aacute;ndome dardos llenos de doble sentido y sutileza, lo que me anim&oacute; a aceptar sus continuas insinuaciones. Ten&iacute;a un cuerpo peque&ntilde;o, atractivo y delgado y una cara bonita y agradable; a pesar de su edad, pens&eacute; que all&iacute; hab&iacute;a un buen potencial, por lo tanto, mi car&aacute;cter de macho siendo provocado empez&oacute; a responder a sus ataques.<\/p>\n<p>Ella se me aproxim&oacute; a servir otra copa de vino y no puedo explicar c&oacute;mo, nuestros cuerpos se unieron y se produjo una explosi&oacute;n. Todo sucedi&oacute; como si, tanto ella, como yo, hubi&eacute;ramos estado aguantando una lujuria secreta. Nuestras bocas se enloquecieron y nuestras lenguas se trenzaron en una lucha sin cuartel, hasta el punto que me sorprend&iacute;. Me pregunt&eacute; por qu&eacute; una mujer con tal &iacute;mpetu hab&iacute;a respondido negativamente, durante aquella llamada telef&oacute;nica hace ocho meses.<\/p>\n<p>Con mi mano izquierda la atraje de la nuca y la otra, vol&oacute; hacia su bajo vientre, donde sobre su falda, empec&eacute; mi exploraci&oacute;n entre sus piernas, a lo que no se resisti&oacute;. Necesitaba averiguar que tan lejos ir&iacute;a y si era lo que yo deseaba. Con destreza, segu&iacute; mi viaje bajo su ropa, hacia su vagina y oh sorpresa, al posar mi mano all&iacute;, sent&iacute; a trav&eacute;s de la braga, una humedad que contestaba mis dudas. Sus abundantes flujos vaginales me dec&iacute;an que estaba ante la tigresa que yo deseaba. Dos minutos despu&eacute;s, ya estaba arrodillado sobre la mullida alfombra y pr&aacute;cticamente le arranqu&eacute; la falda y con fuerza deslic&eacute; las bragas hac&iacute;a abajo, para descubrir un co&ntilde;o que parec&iacute;a una muy tupida selva amaz&oacute;nica. Al observar mi accionar, ella se sent&oacute; en el sof&aacute; adyacente y mir&aacute;ndome fijamente a los ojos, abri&oacute; las piernas, ofreci&eacute;ndome aquel deseado manjar; con entusiasmo, empec&eacute; mi faena. El embriagante olor de su co&ntilde;o me embrujaba y detect&eacute; cierto temblor en su cuerpo, lo que me impuls&oacute; a comerme con esmero a Luze.<\/p>\n<p>&mdash;Ay qu&eacute; rico, Ay qu&eacute; rico, Ay qu&eacute; rico! Me gusta, Ay qu&eacute; rico! Quiero m&aacute;s! Quiero m&aacute;s Rafa! C&oacute;meme!<\/p>\n<p>Despu&eacute;s de diez minutos, sent&iacute; su fuerte corrida y pens&eacute;: &minus;Luze es, no s&oacute;lo una mujer muy ardiente, sino la Puta Salvaje que he estado buscando.<\/p>\n<p>Querido lector, este es s&oacute;lo el principio de una serie de er&oacute;ticos encuentros con Luze.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 4<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span>Hace unos ocho meses invit&eacute; a cenar a mi casa a Luze, con tres o cuatro mujeres m&aacute;s; ella vino sola, no conoc&iacute;a al grupo y nos hab&iacute;amos visto s&oacute;lo una vez, en casa de un conocido. Cocin&eacute; para todas, pero no me fij&eacute; en Luze, aunque tampoco me interesaba ninguna de las asistentes. 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