{"id":30982,"date":"2021-08-20T22:00:00","date_gmt":"2021-08-20T22:00:00","guid":{"rendered":""},"modified":"2021-08-20T22:00:00","modified_gmt":"2021-08-20T22:00:00","slug":"mi-novia-luci-de-santa-a-puta-iii","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/mi-novia-luci-de-santa-a-puta-iii\/","title":{"rendered":"Mi novia Luci, de santa a puta (III)"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"30982\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\">8<\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 23<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>Nota: Gracias a los que leyeron mis dos relatos anteriores, en especial a los que se tomaron la molestia de comentar, eso me motiv&oacute; mucho para seguir escribiendo. Aqu&iacute; est&aacute; la tercera parte de la historia. Creo que es una buena conclusi&oacute;n para la historia de Luci. Qued&oacute; un poco larga, pero no quise dejar muchos cabos sueltos. Saludos cordiales.<\/p>\n<p>Entr&eacute; al motel y busqu&eacute; la habitaci&oacute;n que mi esposa me hab&iacute;a indicado. Me estacion&eacute; al lado de un Mustang rojo, sub&iacute; por unas escaleras y toqu&eacute; un timbre. La puerta se abri&oacute; y Luciana sali&oacute; a recibirme con una sonrisa en los labios. Yo esperaba encontrarla empapada en sudor y leche, pero estaba vestida, maquilla y peinada, como si acabara de arreglarse, como si acabase de salir de la casa. Se me aceler&oacute; el coraz&oacute;n. Una cosa era verla en fotos y otra muy diferente, verla en vivo, vestida as&iacute;, tan puta, tan sensual, con sus pantalones de cuero y sus tacones que hac&iacute;an resaltar sus nalgas. La tom&eacute; de la cintura y le bes&eacute; la boca y el cuello.<\/p>\n<p>&mdash;Amor, aun no es tarde &mdash;le dije&mdash;. V&aacute;monos a la casa y hagamos de cuenta que esto nunca pas&oacute;. Te prometo que nunca hablar&eacute; al respecto.<\/p>\n<p>&mdash;No, Ismael, esto tiene que pasar &mdash;me agarr&oacute; la verga&mdash;. Va a pasar. No hay vuelta atr&aacute;s. Mira c&oacute;mo te pones de duro. Est&aacute;s bien puto enfermo.<\/p>\n<p>Me tom&oacute; de la mano y me llev&oacute; al interior de la habitaci&oacute;n. Hab&iacute;a una tenue luz rojiza, ol&iacute;a a perfume y sonaba una m&uacute;sica sensual. Ernesto estaba sentado en un amplio sof&aacute;, fum&aacute;ndose un cigarro y bebi&eacute;ndose una copa de whisky. Me examin&oacute; de pies a cabeza con indiferencia y me sent&iacute; tan avergonzado, que evit&eacute; cruzar miradas con &eacute;l. Estaba casi desnudo, solo llevaba un b&oacute;xer negro en el que se marcaba su enorme bulto. Su musculatura era impresionante: ten&iacute;a pecho de toro, abdomen marcado, brazos enormes y piernas como troncos.<\/p>\n<p>Luciana me sirvi&oacute; una copa, me encendi&oacute; un cigarro y me hizo sentarme en el borde de la cama, frente al sof&aacute; en el que yac&iacute;a Ernesto. Me dio un beso en los labios y me susurr&oacute; al o&iacute;do: &laquo;Disfruta el espect&aacute;culo&raquo;. Entonces se dio la vuelta, se alej&oacute; contoneando las nalgas y comenz&oacute; a bailar al comp&aacute;s de la m&uacute;sica. Se acariciaba el cuerpo y me sonre&iacute;a. No hab&iacute;a ternura en su mirada, solo lujuria. Primero se quit&oacute; las zapatillas y luego, lentamente, movi&eacute;ndose como una golfa de putero, se despoj&oacute; de la blusa. Desabroch&oacute; su pantal&oacute;n y dej&oacute; que callera al suelo para despu&eacute;s patearlo hacia m&iacute;. Me dej&oacute; contemplarla en lencer&iacute;a unos segundos, pero pronto me dio la espalda, camin&oacute; hacia Ernesto, se sent&oacute; anchada sobre &eacute;l y lo bes&oacute;. Sent&iacute; un escalofr&iacute;o recorrerme la espalda, pero a su vez, un morbo inmenso.<\/p>\n<p>Mi esposa y Ernesto se besaban con pasi&oacute;n y deseo, como un par de animales, mientras &eacute;l acariciaba sus nalgas, su cintura, su vientre y sus pechos. En ese momento me saqu&eacute; la verga y comenc&eacute; a masturbarme.<\/p>\n<p>Luciana se arrodill&oacute;, le quit&oacute; el b&oacute;xer a Ernesto y comenz&oacute; a mamarle su enorme pito, que exhib&iacute;a unas venas monstruosas y apenas si le cab&iacute;a en la boca. Mientras ella chupaba, &eacute;l le quit&oacute; el brasier y se estir&oacute; para acariciarle las nalgas y meterle los dedos. Me dieron ganas de acercarme a mi esposa, quitarle la tanga y penetrarla en esa posici&oacute;n, pero no quise interrumpirlos.<\/p>\n<p>Ernesto tom&oacute; un cond&oacute;n de una mesita cercana y se lo puso. Luciana se levant&oacute;, se empin&oacute; y se quit&oacute; la tanga y los ligeros. Ten&iacute;a cuerpo como de guitarra: unas caderas enormes y una cintura peque&ntilde;a. Empuj&oacute; a Ernesto para que se recostara, se mont&oacute; sobre &eacute;l y se ensart&oacute; su enorme verga, que entr&oacute; sin problemas. Luciana solt&oacute; un gemido de placer. Ernesto la tom&oacute; de la cintura. Yo me masturbaba como loco, como un adolescente viendo su primera pel&iacute;cula porno.<\/p>\n<p>Mientras mi esposa lo cabalgaba, Ernesto le daba nalgadas, le chupaba los pechos y la llamaba puta. Me dio un poco de envidia, ya que conmigo jam&aacute;s hab&iacute;a hecho tal posici&oacute;n, quiz&aacute; porque mi verga no era tan descomunal. No s&eacute; qu&eacute; me excit&oacute; m&aacute;s, si los gemidos de placer de mi esposa, o el ver c&oacute;mo tremendo pito le entraba y sal&iacute;a, pero sent&iacute;a que iba a explotar, ya estaba a punto de venirme.<\/p>\n<p>Luciana y Ernesto cambiaron m&uacute;ltiples veces de posici&oacute;n, pero no parec&iacute;an exhaustos. Al final, Luciana se arrodill&oacute; frente a m&iacute; y Ernesto le derram&oacute; su corrida en la boca, la cara y el pecho, mientras ella me ve&iacute;a y me sonre&iacute;a. Me levant&eacute; y camin&eacute; hacia Luci con intenci&oacute;n de que me la mamara, pero Ernesto me prohibi&oacute; acercarme. No le di importancia. Derram&eacute; mi corrida en la alfombra. Las piernas me fallaron y ca&iacute; hincado.<\/p>\n<p>Ernesto le dijo a mi esposa algo al o&iacute;do, tras lo cual, ella se levant&oacute;, se acerc&oacute; a m&iacute; y me bes&oacute; en los labios. Al sentir ese asqueroso sabor a leche ajena, intent&eacute; separarme, pero ella me sujet&oacute; la cabeza con una fuerza inusitada. Fue una sensaci&oacute;n por dem&aacute;s extra&ntilde;a. Me dej&eacute; llevar durante algunos segundos, pero no quer&iacute;a que Luciana tuviera una percepci&oacute;n err&oacute;nea de mis deseos, de modo que pronto la apart&eacute; con firmeza. Ernesto parec&iacute;a furioso, enardecido, pero mi esposa solt&oacute; una risotada, se acerc&oacute; a &eacute;l y se le llev&oacute; de la mano al ba&ntilde;o.<\/p>\n<p>Los segu&iacute;, pero Ernesto, furioso, me cerr&oacute; la puerta en la cara. No entend&iacute;a qu&eacute; pasaba; sin embargo, al poco rato sali&oacute; Luciana para explicarme que s&iacute; me permitir&iacute;an entrar, pero solo para grabarlos con el celular de Ernesto, que quer&iacute;a tener evidencia para mostr&aacute;rsela a sus amigos. No s&eacute; por qu&eacute;, pero la idea de que mi esposa fuese exhibida como una puta, tal como Mar se exhib&iacute;a para m&iacute;, me encendi&oacute; de nuevo.<\/p>\n<p>Los grab&eacute; desnudos en el jacuzzi, con sus cuerpos llenos espuma, mientras se besaban, acariciaban y cog&iacute;an como animales, sin el m&aacute;s m&iacute;nimo pudor. Para ese punto, Luciana me ignoraba por completo. Al final, Ernesto se corri&oacute; en su boca y le orden&oacute; que me besara, pero me negu&eacute; con firmeza, cosa que a &eacute;l no le hizo ninguna gracia.<\/p>\n<p>Poco despu&eacute;s del amanecer, nos vestimos, recobramos la compostura y bajamos al estacionamiento para despedirnos. Ellos iban tomados de la mano y yo los segu&iacute;a. Al lado del Mustang rojo de Ernesto, comenzaron a besarse como dos adolescentes. Mi esposa le acariciaba el bulto y &eacute;l le acariciaba las nalgas.<\/p>\n<p>De pronto se separaron y entonces comenz&oacute; el conflicto. Ernesto se me qued&oacute; viendo con despiadada frialdad. Por primera vez en toda la noche, me dirigi&oacute; la palabra directamente.<\/p>\n<p>&mdash;A partir de hoy, tu esposa ser&aacute; mi amante de planta &mdash;me dijo con desprecio&mdash;. Me la voy a coger dos o tres veces por semana. A veces te permitiremos ver, pero no siempre, que no somos tus juguetes. Se te avisa para que no tengamos problemas.<\/p>\n<p>Hasta ese momento, yo estaba extasiado por la lujuria de aquella noche intensa, por la excitaci&oacute;n, pero semejante comentario me devolvi&oacute; a la realidad.<\/p>\n<p>&mdash;Est&aacute;s bien pendejo &mdash;le espet&eacute; de inmediato&mdash;. &iquest;Y se puede saber con el permiso de qui&eacute;n pretendes hacer eso? Una cosa es que nos hayas servido para cumplir una fantas&iacute;a y otra muy diferente, que vayas a traer de puta a mi mujer.<\/p>\n<p>&mdash;No te molestes en querer recuperar algo de dignidad, cornudo &mdash;Ernesto tom&oacute; a mi esposa de la cintura y la acerc&oacute; a &eacute;l&mdash;. Luciana necesita un hombre de verdad, no a un pendejo que ocupa que otro se la coja para que est&eacute; satisfecha.<\/p>\n<p>&mdash;Es suficiente, wey. No va por ah&iacute;. Ya estuvo, ya nos vamos &mdash;me acerqu&eacute; para llevarme a Luci, pero Ernesto se adelant&oacute; y se puso entre nosotros&mdash;. &Aacute;brete, wey.<\/p>\n<p>&mdash;Puede que t&uacute; seas su marido, pero a partir de hoy, yo soy su hombre.<\/p>\n<p>El primer golpe se lo asest&eacute; en la garganta y el segundo en la quijada. Aturdido, confundido, Ernesto alz&oacute; la guardia y contraatac&oacute;, pero sus golpes eran lentos, torpes y ebrios, de manera que los esquiv&eacute; uno a uno. No s&eacute; si fue porque &eacute;l estaba tomado, o porque yo estaba cegado por la ira, pero pronto romp&iacute; su guardia con una lluvia de ataques fren&eacute;ticos. Ernesto recibi&oacute; tantos golpes en la cabeza, que cay&oacute; al suelo de espaldas. Estaba a punto de empezar a patearlo cuando Luciana, desesperada y con l&aacute;grimas en los ojos, se me acerc&oacute; para detenerme.<\/p>\n<p>&mdash;Ya estuvo, Ismael. &iexcl;Eres un idiota! &iexcl;Tampoco ten&iacute;as por qu&eacute; pegarle! &iquest;Ya est&aacute;s contento? &iquest;Ya te sientes muy hombre?<\/p>\n<p>&mdash;Pues la neta s&iacute;, s&iacute; me siento muy hombre, &iquest;c&oacute;mo la ves?<\/p>\n<p>Pate&eacute; a Ernesto hasta que sus costillas crujieron. Le saqu&eacute; el celular del pantal&oacute;n y lo arroj&eacute; contra la pared. Obligu&eacute; a mi esposa a subirse a la moto. Conduje a ciento cincuenta kil&oacute;metros por hora hasta que Luciana me amenaz&oacute; con lanzarse si no me deten&iacute;a. Me estacion&eacute; al lado de un riachuelo. Luciana sali&oacute; corriendo hacia el agua, pero r&aacute;pidamente la alcanc&eacute; y la detuve abraz&aacute;ndola por la espalda.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Est&aacute;s loca o qu&eacute; te pasa? &iquest;Te ibas a aventar al agua? No me chingues, Luciana, ni siquiera sabes nadar bien. &iquest;Te ibas a matar por ese pendejo? &iexcl;Responde, puta madre!<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;Su&eacute;ltame, culero! &iexcl;Su&eacute;ltame! &mdash;Luciana se retorc&iacute;a entre mis brazos con fuerza y furia, pero poco a poco se fue relajando&mdash;. Su&eacute;ltame, Ismael, en buena onda. &mdash;de pronto, Luci estall&oacute; en llanto y se dej&oacute; caer sobre sus rodillas. Yo me hinqu&eacute; a su lado y la abrac&eacute;&mdash;. &iquest;Oh, dios m&iacute;o, qu&eacute; hemos hecho?<\/p>\n<p>Dej&eacute; que Luciana sollozara en mi pecho mientras le acariciaba la espalda. Tard&oacute; algunos minutos en tranquilizarse, pero por fortuna volv&iacute; a ver esa mirada tierna de la que estaba tan enamorado, aunque estaba llena de l&aacute;grimas.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Amor, podr&aacute;s perdonarme por lo que pas&oacute;? &mdash;Me pregunt&oacute; Luciana, con la cara roja por la verg&uuml;enza&mdash;. No era mi intenci&oacute;n faltarte al respeto, solo quer&iacute;a que disfrutaras, pero Ernesto lo malinterpret&oacute; todo&hellip; Oh, mi dios, he sido tan, tan tonta&hellip;<\/p>\n<p>&mdash;No hay nada que perdonar, hermosa. Solo fue un desliz. Y no me molest&oacute;&hellip; lo que hiciste con &eacute;l&hellip; Pero ese culero me quer&iacute;a humillar y eso es algo que no voy a permitir. Estate tranquila, que todo est&aacute; bien entre nosotros. M&aacute;s adelante, tal vez, podr&iacute;amos intentarlo con otra persona&hellip;<\/p>\n<p>&mdash;No &mdash;me interrumpi&oacute; Luciana con firmeza&mdash;. Todo esto ha sido un tremendo error y nunca se repetir&aacute;.<\/p>\n<p>Luci pas&oacute; algunos d&iacute;as algo apenada conmigo, ni siquiera se atrev&iacute;a a mirarme a los ojos, pero cuando le regal&eacute; un ostentoso celular nuevo, las cosas volvieron, m&aacute;s o menos, a la normalidad. Ve&iacute;amos pel&iacute;culas, jug&aacute;bamos nintendo, and&aacute;bamos en moto y cog&iacute;amos en cualquier rinc&oacute;n de la casa, pero cada vez que yo mencionaba la posibilidad de repetir la experiencia con otra persona, mi esposa se enfurec&iacute;a tanto, que me aplicaba la ley del hielo durante varias horas. Aquel tema se hab&iacute;a vuelto tab&uacute; entre nosotros.<\/p>\n<p>Nuestros encuentros sexuales se vieron mejorados desde la noche del baile. En s&iacute;, nada hab&iacute;a cambiado, pero tan solo con recordar a mi esposa siendo cogida por Ernesto como una zorra desgraciada, yo me pod&iacute;a tan caliente, que me la cog&iacute;a por tanto tiempo y con tanta fuerza, que Luci quedaba completamente satisfecha.<\/p>\n<p>Y sin embargo, no pod&iacute;a sacarme de la cabeza la idea de repetir la experiencia, en un ambiente m&aacute;s controlado esta vez. En cierta ocasi&oacute;n, mientras cog&iacute;amos en el sof&aacute; de nuestra sala, aun a sabiendas de que pod&iacute;a generar un conflicto, le plante&eacute; la posibilidad. Esta vez, en lugar de enojarse, mi esposa se limit&oacute; a responder tranquilamente.<\/p>\n<p>&mdash;Quieres que yo coja con otro wey para t&uacute; poder cogerte a otra vieja, &iquest;verdad?<\/p>\n<p>&mdash;No, para nada. No va por ah&iacute;. T&uacute; eres mi fantas&iacute;a. Sentir&eacute; placer mirando tu placer.<\/p>\n<p>&mdash;Ay, aja, si bien que te ganan los celos. Adem&aacute;s, al rato que te llegues a enojar conmigo, me lo estar&aacute;s echando en cara. No quiero problemas. Pero si t&uacute; te cogieras a otra vieja, estar&iacute;amos a mano&hellip;<\/p>\n<p>&mdash;Esto no se trata de estar a mano, enserio. Solo&hellip; vuelve a hacer realidad mi fantas&iacute;a&hellip; Te prometo que no te lo voy a reclamar y que no te lo voy a cobrar. Lo &uacute;nico que te pido es que sea con alguien cabal, no con un wey que vaya a salir igual de pendejo que el Ernesto.<\/p>\n<p>&mdash;Est&aacute;s bien puto enfermo, pero lo voy a pensar, aunque no te prometo nada.<\/p>\n<p>A partir de ese d&iacute;a, para no hostigar a Luciana y darle tiempo para pensarlo, no habl&eacute; m&aacute;s al respecto. Estaba convencido de que, una vez que meditara las cosas, mi esposa acceder&iacute;a a mi propuesta. Ahora el &uacute;nico problema era encontrar al candidato perfecto. No pod&iacute;a ser alguien del pueblo, ya que no quer&iacute;a que anduvi&eacute;semos metidos en chismes. Y, al mismo tiempo, tampoco pod&iacute;a ser un completo desconocido, ya que no me pod&iacute;a arriesgar a que resultara igual de idiota que Ernesto. &iquest;Entonces qui&eacute;n?<\/p>\n<p>La respuesta lleg&oacute; en el momento menos esperado.<\/p>\n<p>Mis padres celebraron su vig&eacute;simo quinto aniversario de matrimonio con una enorme fiesta en el patio de su casa. Yo invit&eacute; a Leonardo para que me acompa&ntilde;ara y mi esposa invit&oacute; a Melisa, cuyo marido, pens&aacute;bamos, segu&iacute;a embarcado. De vez en cuando, la muy maldita se me quedaba viendo y esbozaba una sonrisa burlona. Sin duda, por los mensajes que Luciana le hab&iacute;a enviado la noche del baile, Melisa ahora me consideraba un cornudo pat&eacute;tico, pero mientras no me lo dijera a la cara, por m&iacute; no hab&iacute;a ning&uacute;n problema. Obviamente, ella no sab&iacute;a que yo estaba al tanto de todo.<\/p>\n<p>Melisa iba ataviada con un pantal&oacute;n de cuero y una blusa bien entallada, que dejaba en evidencia su figura curvil&iacute;nea. Era m&aacute;s alta, nalgona, chichona y rellenita que mi Luciana, pero sin llegar a ser gorda. Sin duda su plan era aprovechar la ausencia de su marido para, por fin, cumplir su fantas&iacute;a de cogerse a Leonardo. Conversaban, beb&iacute;an y re&iacute;an como viejos amigos. De vez en cuando se toqueteaban las manos, los brazos y las piernas. La blusa de Melisa dejaba descubierta la espalda y Leonardo no perd&iacute;a la oportunidad de acarici&aacute;rsela. Mi esposa y yo ve&iacute;amos sus coqueteos y re&iacute;amos.<\/p>\n<p>&mdash;Me voy a coger a Melisa, wey &mdash;me dijo Leonardo en cierto punto de la fiesta, mientras ella y Luciana andaban por el ba&ntilde;o&mdash;. Pr&eacute;stame una habitaci&oacute;n de tu casa.<\/p>\n<p>&mdash;A huevo que s&iacute;. No hay ning&uacute;n problema.<\/p>\n<p>Apenas regresaron las mujeres, Leonardo se llev&oacute; a Melisa a bailar, pero Luciana y yo nos separamos y fuimos a comprobar que todo estuviera bien entre los invitados, labor que nos correspond&iacute;a como hijo y nuera de los festejados.<\/p>\n<p>Mientras iba de mesa en mesa verificando que todo estuviera bien, a veces desviaba la mirada hacia la pista, donde Leonardo y Melisa, aprovechando la oscuridad y el gent&iacute;o, bailaban casi bes&aacute;ndose.<\/p>\n<p>Me detuve en la mesa de mis padrinos para saludarlos. Una cosa llev&oacute; a la otra y termin&eacute; tom&aacute;ndome una botella con ellos. Mi padrino se enorgullec&iacute;a de m&iacute; por estar estudiando la maestr&iacute;a y mi madrina lamentaba que no estuviera libre para su hija. Estuve sentado all&iacute; durante casi una hora, hasta que Luci, asustada y p&aacute;lida, apareci&oacute; ante m&iacute;.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Qu&eacute; pasa, amor? &mdash;Le pregunt&eacute;&mdash;. Parece que hubieras visto un fantasma.<\/p>\n<p>&mdash;Ven conmigo.<\/p>\n<p>La segu&iacute; hasta un rinc&oacute;n apartado.<\/p>\n<p>&mdash;No me preguntes c&oacute;mo, porque no voy a poder responderte &mdash;me dijo&mdash;pero Ram&oacute;n, el marido de Melisa, acaba de llegar a la fiesta busc&aacute;ndola. Est&aacute; bien emputado y trae un machete. Me da miedo que la agarre a planazos si la encuentra. Lo hice sentarse en la entrada, le destap&eacute; una cerveza y le dije que ir&iacute;a a buscarla.<\/p>\n<p>&mdash;Hay que distraerlo mientras Leonardo se la lleva para la casa.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Est&aacute;s imb&eacute;cil o qu&eacute; te pasa? Si Ram&oacute;n no encuentra a Melisa aqu&iacute;, nuestra casa ser&aacute; el primer lugar en el que la va a buscar. No quiero que ni t&uacute;, ni tu amigo, se vayan a meter en problemas por defenderla. Tampoco la podemos llevar a su casa porque el marido la va a madrear ah&iacute;. Necesito que te la lleves a casa de sus papas.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Yo? No mames. Que se la lleve el Leo.<\/p>\n<p>&mdash;A ver, Ismael, piensa. &iquest;T&uacute; qu&eacute; crees que va a pasar si Ram&oacute;n encuentra a Melisa con un wey al que ni siquiera conoce? En cambio, si la llega a encontrar contigo, pues f&aacute;cilmente le puedes inventar que te la llevaste porque uno de sus pap&aacute;s se puso mal.<\/p>\n<p>&mdash;La neta Melisa ni siquiera me cae tan bien. Adem&aacute;s, sus pinches pap&aacute;s viven en otro pueblo. Yo digo que no nos metamos y que arregle sus problemas como pueda.<\/p>\n<p>&mdash;Melisa ser&aacute; lo que t&uacute; quieras, pero conmigo siempre se ha portado bien. Adem&aacute;s, no seas tonto, no lo hagas por ella, hazlo por ti. As&iacute; me dar&aacute;s tiempo de cumplirte tu fantas&iacute;a. Aprovecha que ya estoy peda y caliente.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Mi fantas&iacute;a? &mdash;Abr&iacute; los ojos de par en par&mdash;. &iquest;Hablas enserio? &iquest;Lo vas a hacer? &iquest;Aqu&iacute; y ahora? &iquest;Pero con qui&eacute;n?<\/p>\n<p>&mdash;No ser&iacute;a justo que Leonardo se quedara caliente por culpa del marido de Melisa.<\/p>\n<p>La verga se me puso como piedra.<\/p>\n<p>&mdash;Tienes raz&oacute;n. No ser&iacute;a justo. Mientras yo voy a botar a Melisa con sus padres, ay&uacute;dalo en lo que puedas, como buena amiga.<\/p>\n<p>&iquest;C&oacute;mo no lo hab&iacute;a visto? &iexcl;Leonardo era el candidato perfecto! No era del pueblo, de modo que no nos iba a meter en chismes. Tampoco era un completo desconocido, as&iacute; que no se portar&iacute;a como un imb&eacute;cil con mi Luciana. Era alto, barbado y fornido, tal como Ernesto, as&iacute; que sin duda era del agrado de mi esposa. Adem&aacute;s, Melisa ya lo hab&iacute;a calentado, por lo tanto, Luci ten&iacute;a las de ganar si intentaba seducirlo.<\/p>\n<p>&mdash;Ismael, voy a hacer esto, pero no quiero que tengas problemas con tu amigo &mdash;me dijo Luciana, seria&mdash;, as&iacute; que creo que lo mejor es que &eacute;l no sepa que t&uacute; est&aacute;s de acuerdo. Por lo tanto, si quieres que esto pase, necesito que te quedes haci&eacute;ndote pendejo por ah&iacute;. Te prometo que te mantendr&eacute; informado y que tomar&eacute; muchas fotos.<\/p>\n<p>Tom&eacute; a Luciana de la cintura y la bes&eacute;. Me emocionaba saber que otro hombre se la coger&iacute;a esa noche. Me pregunt&eacute; si en realidad era tan urgente que llevara a Melisa con sus padres, o si mi esposa se estaba aprovechando de la situaci&oacute;n para poder coger a gusto. Muy en el fondo, deseaba que fuera la segunda, pues eso terminaba de confirmar que mi Luciana hab&iacute;a pasado de ser una novia santa a una esposa puta.<\/p>\n<p>Melisa y Leonardo estaban sentados en un sof&aacute; de la sala de mis padres, en completo silencio. Ambos luc&iacute;an decepcionados. &laquo;Ni te imaginas lo que te espera, wey&raquo;, pens&eacute; mientras observaba a mi amigo.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;No se supon&iacute;a que tu esposo andaba embarcado? &mdash;Le espet&eacute; a Melisa con desprecio&mdash;. &iquest;Por qu&eacute; vino el hijo de la verga a dar guerra a la fiesta de mis pap&aacute;s?<\/p>\n<p>&mdash;No tengo ni puta idea &mdash;dijo Melisa con tristeza&mdash;. A m&iacute; me dijo que volver&iacute;a hasta dentro de diez d&iacute;as. No s&eacute; si lo regresaron o si me tendi&oacute; una trampa. Sea como sea, estoy acabada. Mi cu&ntilde;ada me acaba de mandar un mensaje dici&eacute;ndome que ni se me ocurra volver a la casa, porque les lleg&oacute; al chisme de que enga&ntilde;&eacute; a mi esposo durante la noche del baile.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Y es verdad?<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;Por supuesto que no es verdad, idiota! &iquest;C&oacute;mo te atreves a pensarlo? Preg&uacute;ntale a Luciana. Ella estuvo conmigo toda la noche. &iquest;Verdad, Luci?<\/p>\n<p>&mdash;Es correcto &mdash;dijo Luciana, que se acerc&oacute; a Melisa y la abraz&oacute; mientras me miraba sonriendo&mdash;. Meli, al menos de momento, no tiene caso que intentes volver a la casa de la familia de tu esposo. Lo m&aacute;s prudente es que te vayas con tus pap&aacute;s. All&aacute; estar&aacute;s a salvo. Ni te molestes en rezongar. Ismael va a llevarte.<\/p>\n<p>&mdash;P-pero&hellip; Luci, recuerda que&hellip;<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;Pero nada! No queremos que ese loco te vaya a hacer algo. Agarra tus cosas, que mi marido te va a llevar en su moto. Mientras m&aacute;s lejos est&eacute;s, mejor.<\/p>\n<p>Melisa asinti&oacute;, resignada y triste. Se despidi&oacute; de Leonardo con un beso en la mejilla y de Luciana con un fuerte abrazo. Salimos de la casa por la parte trasera y nos dimos a la fuga en mi moto.<\/p>\n<p>En un sendero flanqueado por ca&ntilde;averales, Melisa balbuceaba algo sobre haber arruinado su matrimonio, pero no le prest&eacute; atenci&oacute;n. En mi mente solo hab&iacute;a espacio para la fantas&iacute;a. Me pregunt&eacute; qu&eacute; har&iacute;a Luci para seducir a Leonardo. &iquest;Ser&iacute;a directa, o se ir&iacute;a por la tangente para que &eacute;l hiciera el primer movimiento? &iquest;Y si, por lealtad a m&iacute;, Leo la rechazaba? No, era imposible. As&iacute; como no hab&iacute;a dudado en cogerse a Mar a pesar de que Sagardi estaba enamorado de ella, tampoco dudar&iacute;a en cogerse a mi mujer.<\/p>\n<p>La situaci&oacute;n era por dem&aacute;s obscena. Pr&aacute;cticamente hab&iacute;a separado a mi amigo de su ligue para que pudiera cogerse a mi mujer. De pronto me sent&iacute; como en mis a&ntilde;os universitarios, ansioso de recibir el mensaje de una mujerzuela en el que me mostrara c&oacute;mo se la estaban cogiendo. Aunque tambi&eacute;n deseaba que Luci, adem&aacute;s de eso, me mantuviera al tanto de todo el juego previo.<\/p>\n<p>Una vez que llegamos al pueblo donde viv&iacute;an sus pap&aacute;s, Melisa me pidi&oacute; que me detuviera en una tienda para comprar cigarros. Hab&iacute;a unos adolescentes tomando en la acera, que le silbaron y le hicieron comentarios soeces, pero ni siquiera por eso dej&oacute; ella de contonear las nalgas mientras caminaba. Ten&iacute;a buenas piernas y buenas caderas. Llevaba descubierta la espalda y se le marcaba la tanga sobre el pantal&oacute;n de cuero. Uno de los borrachos me dijo que qu&eacute; buena estaba mi vieja.<\/p>\n<p>&mdash;Te la cambio por una caguama. &mdash;le dije sonriendo.<\/p>\n<p>&mdash;Por una vieja con ese culo, si quieres te pago un cart&oacute;n. &mdash;respondi&oacute; &eacute;l con suma seriedad, como si no estuviera bromeando, de modo que pas&eacute; a ignorarlo. Aprovech&eacute; el momento para revisar mi tel&eacute;fono. Ya ten&iacute;a tres mensajes de Luci.<\/p>\n<p>Luciana: Amor, ya nos vamos para la casa. Leonardo me llevar&aacute; y me acompa&ntilde;ar&aacute; hasta que regreses jejeje. Ah&iacute; t&uacute; sabr&aacute;s a qu&eacute; hora vayas a aparecer.<\/p>\n<p>Luciana: Amor, vamos a abrir una botella de whisky para que Leo me cuente sus penas. Est&aacute; muy triste porque Melisa se tuvo que ir. A ver si puedo consolarlo jejeje.<\/p>\n<p>Luciana: Amor, m&aacute;rcame en cuanto puedas.<\/p>\n<p>Al leer el &uacute;ltimo mensaje de Luci, me emocion&eacute; demasiado. Me imagin&eacute; que ya estaba cogiendo con Leonardo y que quer&iacute;a mostrarme. Sin embargo, descart&eacute; la idea de inmediato. Luciana no quer&iacute;a que &eacute;l supiera que yo estaba al tanto de todo. Me dispuse a llamarla para averiguar qu&eacute; quer&iacute;a, pero justo en ese momento, Melisa caminaba de vuelta. Pude haberme alejado para hablar en privado, pero uno de los borrachos se levant&oacute; de la acera, se acerc&oacute; a ella y le dio una nalgada tremenda. Melisa respondi&oacute; abofete&aacute;ndolo. El tipo la tom&oacute; de la cintura e intent&oacute; besarla a la fuerza, pero yo me acerqu&eacute;, lo apart&eacute; empuj&aacute;ndolo, lo tom&eacute; del cuello y lo arrincon&eacute; contra una pared. Sent&iacute; que yo mismo hab&iacute;a provocado esa situaci&oacute;n con mi broma est&uacute;pida, de modo que le apret&eacute; la garganta hasta que casi se ahoga, entonces lo solt&eacute;, cay&oacute; sobre sus rodillas e inhal&oacute; una bocanada de aire. Sus amigos me rodearon, insult&aacute;ndome y reclam&aacute;ndome. Pens&eacute; que se armar&iacute;a una trifulca, pero el due&ntilde;o de la tienda sali&oacute; y nos amenaz&oacute; con llamar a la polic&iacute;a si no nos larg&aacute;bamos. Melisa me tom&oacute; de la mano, me llev&oacute; hasta la moto y nos fuimos tan r&aacute;pido como nos lo permiti&oacute; el motor.<\/p>\n<p>Melisa me indic&oacute; qu&eacute; calles tomar para llegar a la casa de sus pap&aacute;s. La fachada me impresion&oacute;. Se notaba que los due&ntilde;os eran gente de bastante de dinero. Hasta ese momento yo hab&iacute;a pensado que Melisa ven&iacute;a de una familia humilde y que debido a eso, se hab&iacute;a escapado con el primer pendejo que le hab&iacute;a hablado bonito.<\/p>\n<p>Ella tra&iacute;a llave, de manera que entramos y nos acomodamos en la sala: un lugar amplio con enormes y elegantes sillones. Melisa encendi&oacute; dos cigarros, sirvi&oacute; dos copas y se sent&oacute; frente a m&iacute;.<\/p>\n<p>&mdash;Gracias por traerme y por defenderme de esos borrachos.<\/p>\n<p>&mdash;Te traje porque mi esposa me lo pidi&oacute; y te defend&iacute; porque yo tuve la culpa de lo que pas&oacute;. Uno de esos pendejos me dijo que estabas bien buena y yo respond&iacute; que te cambiar&iacute;a por una caguama. Sospecho que eso envalenton&oacute; a su amigo para hacer lo que hizo. Si las cosas se hubieran dado de otro modo, te habr&iacute;a dejado a tu suerte.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Por qu&eacute; eres tan imb&eacute;cil conmigo? &iquest;Qu&eacute; te he hecho para que me trates as&iacute;?<\/p>\n<p>No supe qu&eacute; responder, de modo que simplemente cambi&eacute; la conversaci&oacute;n.<\/p>\n<p>&mdash;Llama a tus pap&aacute;s para explicarles la situaci&oacute;n y largarme.<\/p>\n<p>&mdash;Mi pap&aacute; tiene covid y mi mam&aacute; est&aacute; con &eacute;l en el hospital. En esta casa no hay nadie. Ya se lo hab&iacute;a platicado a Luci, pero creo que por los nervios, se le olvid&oacute;.<\/p>\n<p>Luci no era dada a olvidar esa clase de cosas, pero no le prest&eacute; atenci&oacute;n al detalle.<\/p>\n<p>&mdash;Sea como sea, ya est&aacute;s bien lejos del pendejo de tu marido. Lo que aun no entiendo es qu&eacute; madre pas&oacute;. Dices que tu cu&ntilde;ada te coment&oacute; que les lleg&oacute; el rumor de que enga&ntilde;aste a tu esposo en el baile, &iquest;no?<\/p>\n<p>&mdash;Pero eso es mentira.<\/p>\n<p>&mdash;Aqu&iacute; el punto es que es demasiada coincidencia que justo hoy que les lleg&oacute; ese rumor, haya aparecido tu marido de la nada para hac&eacute;rtela de pedos. Porque como bien dices, o nunca subi&oacute; a plataformas, o te tendi&oacute; una trampa.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Y eso qu&eacute; importa ya? Como hayan sido las cosas, ya me chingaron.<\/p>\n<p>&mdash;Pues yo ya te acompa&ntilde;&eacute; y me asegur&eacute; de que estuvieras bien. Ya no tengo vela en este entierro. Tengo que regresar con mi esposa.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Est&aacute;s celoso de que la Luci se haya quedado a solas con tu amigo? &mdash;Melisa esboz&oacute; una sonrisa maligna&mdash;. No te culpo. Est&aacute; bien guapo el wey.<\/p>\n<p>&mdash;Y luego preguntas por qu&eacute; te trato como te trato.<\/p>\n<p>&mdash;No te enojes conmigo, si solo fue un chascarrillo inocente. Todos sabemos que tu mujer es una santa. Santa Luciana. Uno puede hasta prenderle una vela y rezarle.<\/p>\n<p>Qu&eacute; mujer tan maldita. No pod&iacute;a sacarse de la cabeza lo que hab&iacute;a pasado en el baile y usaba el sarcasmo para burlarse de m&iacute;. Pero lejos de molestarme, aquello me emocion&oacute;, pues me excitaba el hecho de que Melisa supiera las puterias de Luci.<\/p>\n<p>&mdash;Hagamos una cosa &mdash;continu&oacute; Melisa&mdash;. Esp&eacute;rame un par de minutos en lo que paso al ba&ntilde;o y me pongo c&oacute;moda. Luego vete si quieres.<\/p>\n<p>Melisa se bebi&oacute; su whisky de un trago, se levant&oacute; y se fue. No pude evitar mirarla contonear las nalgas como puta. Siento que ya ni siquiera lo hac&iacute;a aprop&oacute;sito. Ten&iacute;a la puteria tan arraigada, que le sal&iacute;a de forma natural. Aprovech&eacute; el momento para sacar mi tel&eacute;fono y llamar a Luciana. Ella tard&oacute; algunos segundos en responder.<\/p>\n<p>&mdash;Amor, qu&eacute; bueno que me marcas, ya estaba muy preocupada &mdash;Mi esposa susurraba, de modo que infer&iacute; que se hab&iacute;a alejado de Leo para hablar conmigo&mdash;. &iquest;Ya llegaron con los pap&aacute;s de Melisa?<\/p>\n<p>&mdash;Llegamos a su casa, pero sus padres no est&aacute;n. Melisa dice que su pap&aacute; se enferm&oacute; de covid y que su mam&aacute; est&aacute; cuid&aacute;ndolo en el hospital.<\/p>\n<p>&mdash;Es cierto, algo me hab&iacute;a comentado ella al respecto. No s&eacute; c&oacute;mo pude olvidarlo. Lo bueno es que ya est&aacute; bien lejos de su marido. El wey se fue bien emputado de la fiesta de tus pap&aacute;s. Hasta se puso a rayar el machete en la calzada.<\/p>\n<p>&mdash;No hablemos m&aacute;s de ese pendejo. Mejor plat&iacute;came qu&eacute; est&aacute;s haciendo. &iquest;Para qu&eacute; quer&iacute;as que te marcara con tanta urgencia?<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Pensaste que ya estaba echando el primer palo con el Leo, verdad? &mdash;Luciana solt&oacute; una risotada&mdash;. Lo siento, pero no. Lamento decepcionarte. Tu amigo como que tiene pena conmigo. Creo que no quiere traicionarte. Pero ya ceder&aacute;. Me puse algo m&aacute;s ligero que el vestido que me llev&eacute; a la fiesta. El wey no deja de mirarme las piernas y el escote. Yo creo que con un par de tragos m&aacute;s, se animar&aacute; a intentar algo. Te ped&iacute; que me llamaras para decirte que busques alg&uacute;n lugarcito y te pongas c&oacute;modo, porque en un rato te voy a mandar unas fotos interesantes y querr&aacute;s darte cari&ntilde;o. Te iba a decir que te fueras al motel del pueblo de Melisa, pero en vista de que no est&aacute;n sus pap&aacute;s, qu&eacute;date un rato all&iacute;, con ella, as&iacute; sirve que le haces compa&ntilde;&iacute;a. Yo te aviso cuando te vaya a mandar las fotos para que le pidas prestado el ba&ntilde;o.<\/p>\n<p>&mdash;Vale, me parece bien, pero no te tardes mucho. No sabes c&oacute;mo me tienes.<\/p>\n<p>&mdash;Te dejo, no vaya a sospechar algo el Leo, bye.<\/p>\n<p>Colgamos la llamada y me qued&eacute; pensando. &iquest;Qu&eacute; estaba pasando por la mente retorcida de Luci? &iquest;Qu&eacute; clase de fotos obscenas iba a mandarme? &iquest;Pretend&iacute;a que me la chaqueteara en el ba&ntilde;o de su amiga?<\/p>\n<p>Un par de minutos despu&eacute;s, cuando regres&oacute; Melisa, yo ya me hab&iacute;a acabado el primer vaso de whisky y me hab&iacute;a servido el segundo.<\/p>\n<p>&mdash;Perd&oacute;name por ser tan impertinente &mdash;me dijo&mdash;. S&eacute; que no te caigo muy bien, pero la neta me da miedo quedarme sola. En este pueblo todos nos conocemos y no vaya a ser que los borrachos de la tienda vengan a hacerme algo. &iquest;Me podr&iacute;as acompa&ntilde;ar durante un rato, hasta que me sienta segura?<\/p>\n<p>La petici&oacute;n de Melisa me sorprendi&oacute;, pero me ca&iacute;a como anillo al dedo, de manera que no me hice mucho del rogar. La &uacute;nica condici&oacute;n que le puse es que mantuviera mi vaso lleno de whisky. Adem&aacute;s, le hice saber que no me gustaba beber solo.<\/p>\n<p>Melisa hablaba sobre su esposo y sobre sus dem&aacute;s relaciones. Entre m&aacute;s beb&iacute;a, m&aacute;s confianza agarraba conmigo. Yo al principio no le prestaba mucha atenci&oacute;n. Estaba m&aacute;s bien concentrado en mi tel&eacute;fono, esperando las fotos de Luci, pero poco a poco, la pl&aacute;tica se fue tornando m&aacute;s y m&aacute;s interesante.<\/p>\n<p>&mdash;Perd&iacute; la virginidad en esta misma casa, con dos primos &mdash;me confes&oacute;&mdash;. Ellos ten&iacute;an quince y yo catorce. Nos encerramos en mi cuarto y nos pusimos a jugar cartas, pero en vez de apostar dinero, apostamos prendas. Los malditos se pusieron de acuerdo para que yo fuese la primera en quitarse todo. Cuando me dejaron encuera, comenzaron los castigos. Primero solo eran cosas simples, como besos de piquito o caricias en la espalda, pero esos calientes no tardaron mucho en ir m&aacute;s all&aacute;. De pronto me pusieron como castigo besarme de lengua con ambos, luego dejarme chupar los pechos por ambos. Una cosa llev&oacute; a la otra y cuando me di cuenta, ya les estaba haciendo una mamada a los dos. A esas alturas, ya nos hab&iacute;a quedado claro que terminar&iacute;amos cogiendo.<\/p>\n<p>&mdash;Te besaron al mismo tiempo, te chuparon las tetas al mismo tiempo y te recibieron una mamada al mismo tiempo. &iquest;Tambi&eacute;n te la metieron al mismo tiempo?<\/p>\n<p>&mdash;No, fue primero uno y despu&eacute;s el otro &mdash;le dio un trago a su whisky&mdash;. A partir de ese d&iacute;a, todas las tardes despu&eacute;s de la prepa, ven&iacute;amos a mi casa a coger. A veces ellos invitaban a alg&uacute;n amigo y me agarraban entre los tres. Mi plan era seguir cogiendo a lo desgraciado en la universidad, pero cuando cumpl&iacute; diecisiete a&ntilde;os, se me ocurri&oacute; la est&uacute;pida idea de escaparme con el Ram&oacute;n, que en aquella &eacute;poca trabajaba de alba&ntilde;il en la casa de mi madrina. S&iacute;, ya ni me digas nada, que s&eacute; muy bien que estoy toda pendeja.<\/p>\n<p>&mdash;Al menos tu infierno ya lleg&oacute; a su fin.<\/p>\n<p>&mdash;La neta yo ya sab&iacute;a que pronto nos dejar&iacute;amos, ese wey es bastante celoso y abusivo, pero nunca me imagin&eacute; que fuera a pasar as&iacute;, tan de repente &mdash;le dio un trago a su whisky&mdash;. Y lo que m&aacute;s me emputa no es que ese pendejo haya hecho su escandalo a la fiesta de tus pap&aacute;s, ni que su familia me vaya a traer en chismes, sino que no pude quitarme las ganas de cogerme a tu amigo Leo.<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;Ya sali&oacute; el peine! &mdash;dije con una risotada.<\/p>\n<p>&mdash;Eso s&iacute;, lo dej&eacute; con la verga bien parada, porque me la arrimaba mientras bail&aacute;bamos. A ver si el wey no se agarra a otra vieja en la fiesta.<\/p>\n<p>&mdash;A lo mejor. Tal vez ya hasta est&aacute;n cogiendo.<\/p>\n<p>&mdash;Pues brindemos por esa vieja, sea real o imaginaria &mdash;alz&oacute; su copa&mdash;. &iexcl;Salud! &iexcl;Ojala que ella disfrute de ese hombre! &mdash;Vaci&oacute; su vaso de un trago&mdash;. Qu&eacute; puto coraje, la neta. Lo calent&eacute; yo para que otra se lo cogiera. Puto Ram&oacute;n. Esta iba a ser mi noche.<\/p>\n<p>&mdash;Como si no pudieran verse otro d&iacute;a.<\/p>\n<p>&mdash;Pues s&iacute;, wey, pero ese no es el punto. Yo ya ten&iacute;a planeado hasta el m&aacute;s m&iacute;nimo detalle, desde la lencer&iacute;a que traigo puesta, hasta la canci&oacute;n que le bailar&iacute;a para calentarlo, hasta c&oacute;mo le restregar&iacute;a las nalgas en su verga.<\/p>\n<p>Melisa cerr&oacute; los ojos, se sujet&oacute; los pechos y se lami&oacute; los labios. Yo sent&iacute; un escalofr&iacute;o. Lo bueno de estar con ella era que, con sus historias y fantas&iacute;as, estaba haciendo un magn&iacute;fico trabajo para mantenerme caliente hasta recibir el mensaje de Luci.<\/p>\n<p>Melisa se recost&oacute;, abri&oacute; los ojos y se me qued&oacute; viendo. Cruzamos miradas y sonre&iacute;mos. Sus ojos verdes siempre me hab&iacute;an gustado, pero jam&aacute;s me hab&iacute;a detenido a contemplarlos con tanta atenci&oacute;n. Con el &iacute;ndice de la mano diestra me indic&oacute; que me acercara. Me levant&eacute; y me sent&eacute; a su lado. Chocamos las copas y brindamos por el amor.<\/p>\n<p>&mdash;Si yo fuera Luciana &mdash;me dijo Melisa&mdash;, estar&iacute;a muy celosa de que mi marido se hubiera ido con otra vieja.<\/p>\n<p>&mdash;Si t&uacute; fueras Luciana, ya ni te acordar&iacute;as de tu marido, sino que estar&iacute;as en chinga cogiendo con el Leo.<\/p>\n<p>Melisa me pidi&oacute; que le platicara sobre m&iacute; y sobre mi maestr&iacute;a, de manera que empec&eacute; a hablar al respecto, pero mientras lo hac&iacute;a, ella me acariciaba una pierna. Yo fing&iacute; que no me daba cuenta e intent&eacute; no darle importancia, pero su mano sub&iacute;a cada vez m&aacute;s. Discretamente la abrac&eacute; y comenc&eacute; a acariciarle la espalda desnuda. Mis dedos oscilaban entre su cuello y su cintura. Ella no dijo nada, solo sigui&oacute; acariciando mi pierna mientras fing&iacute;a ponerle atenci&oacute;n a mi pl&aacute;tica.<\/p>\n<p>Se me hizo bastante curioso que mientras con nuestras palabras ten&iacute;amos una conversaci&oacute;n normal, con nuestras caricias habl&aacute;bamos de algo completamente distinto. Nuestras bocas dec&iacute;an una cosa y nuestros cuerpos otra. La situaci&oacute;n lleg&oacute; a su cl&iacute;max cuando ella finalmente se anim&oacute; a ponerme la mano sobre el bulto. Yo met&iacute; la mano bajo su pantal&oacute;n de cuero y le acarici&eacute; las nalgas.<\/p>\n<p>Entonces ella me bes&oacute;.<\/p>\n<p>Mil ideas pasaron por mi cabeza. Aquello estaba bastante podrido. Melisa era amiga de mi esposa. Pero Luci estaba cogiendo con otro wey. Pero yo le hab&iacute;a dicho que no quer&iacute;a que ella cogiera con otros para yo hacer lo mismo. Pero Melisa estaba bien buena, bien peda y bien caliente. Pero no quer&iacute;a traicionar a mi esposa.<\/p>\n<p>Nos besamos durante m&aacute;s de dos minutos, hasta que mi celular son&oacute; y me apart&eacute; de Melisa para revisarlo. Me hab&iacute;a llegado un mensaje de Luci.<\/p>\n<p>Luciana: Amor, en un momento te mando las fotos. Ve poni&eacute;ndote c&oacute;modo.<\/p>\n<p>Aquello hab&iacute;a sido un golpe de suerte. Una vez que me llegaran las fotos de Luci, me har&iacute;a tremenda chaqueta en el ba&ntilde;o de Melisa. Despu&eacute;s de eso me quedar&iacute;a sin ganas y pensar&iacute;a con m&aacute;s claridad, de modo que no traicionar&iacute;a a mi mujer con su amiga.<\/p>\n<p>&mdash;Ahorita seguimos platicando &mdash;le dije a Melisa, como si nada hubiera pasado&mdash;. Pero necesito pasar al ba&ntilde;o.<\/p>\n<p>&mdash;Est&aacute; al final del pasillo, a la izquierda. Pero no te tardes, que est&aacute; buena la conversaci&oacute;n.<\/p>\n<p>Sent&iacute; pena por Melisa ya que, por segunda vez aquella noche, se quedar&iacute;a con ganas de divertirse. &laquo;Ya encontrar&aacute; la manera de superarlo&raquo;, pens&eacute;.<\/p>\n<p>Me encerr&eacute; en el ba&ntilde;o y le escrib&iacute; a Luciana que ya me mandara las fotos. En menos de un minuto, me llegaron varias im&aacute;genes por Messenger. Sin embargo, hab&iacute;a algo extra&ntilde;o: no eran fotos de mi esposa cogiendo con Leo, como yo hab&iacute;a pensado, sino capturas de pantalla de una conversaci&oacute;n de Whatsapp entre ella y Melisa, que se remontaba casi hasta la noche del baile.<\/p>\n<p>Melisa: &iquest;Qu&eacute; andas haciendo, pinche Luci? &iquest;No me quieres acompa&ntilde;ar en la tarde a ponerme unas u&ntilde;as al sal&oacute;n?<\/p>\n<p>Mi esposa tard&oacute; varias horas en responder.<\/p>\n<p>Luciana: Hola, Meli, disc&uacute;lpame por tardar tanto responder, lo que pasa es que me estaban cogiendo jejeje. No te puedo acompa&ntilde;ar porque casi no puedo ni caminar jejeje.<\/p>\n<p>Melisa: Pinche Luci, ya andas de puta otra vez jejeje, no te bast&oacute; con cogerte al Ernesto. &iquest;Y ahora con qui&eacute;n te fuiste de zorra?<\/p>\n<p>Luciana respondi&oacute; con unas fotos en las que sal&iacute;a cogiendo con un wey, pero a &eacute;l no se le ve&iacute;a la cara, solo el cuerpo y la verga.<\/p>\n<p>Melisa: Pues no la tiene tan grande, eh, pero tiene bonito cuerpo, delgadito y marcadito. Me gustan un chingo los weyes as&iacute;. Se parece a un primo que me cog&iacute;a. Pero a&uacute;n no me has dicho qui&eacute;n es.<\/p>\n<p>Luciana: Es mi marido jejeje. Si quieres te lo presto, wey, jejeje.<\/p>\n<p>A continuaci&oacute;n, Luci mand&oacute; una foto cabalgando al wey. Esta vez s&iacute; se le ve&iacute;a la cara. En efecto, era yo.<\/p>\n<p>Melisa: &iexcl;Pinche Luci asquerosa! C&oacute;mo me mandas eso, no mames. Ya no hay pudor, de veras. Yo qu&eacute; madre quiero andar viendo las miserias de tu esposo. Aunque s&iacute; est&aacute; chido el wey jejeje. La neta tienes mucha suerte por ese lado, no como yo con el barrig&oacute;n de mi marido.<\/p>\n<p>Luciana: Dime la neta, Melisa. &iquest;Si te lo coger&iacute;as?<\/p>\n<p>Melisa: Pues si no fuera tu marido, a huevo que s&iacute; jejeje.<\/p>\n<p>Las siguientes capturas de pantalla eran de una conversaci&oacute;n de esa misma noche. Me imagino que Melisa se hab&iacute;a escrito con Luci cuando pas&oacute; a comprar cigarros y cuando pas&oacute; al ba&ntilde;o, porque estando conmigo, no hab&iacute;a tocado su celular.<\/p>\n<p>Luciana: Oye, Meli, no te vayas a enojar, pero el Leo se qued&oacute; muy tristecito porque te fuiste, as&iacute; que voy a ver si lo puedo consolar jejeje. &iquest;No hay problema, verdad?<\/p>\n<p>Melisa: Pinche Luci, no te pases de pendeja. Ese hombre era m&iacute;o. No quiero ser tu hermana de leche, no mames.<\/p>\n<p>Luciana: Pues s&iacute;, wey, pero el que se fue a la villa, perdi&oacute; su silla. Ni modo. As&iacute; es esto. Necesito que me hagas el paro con mi marido. Distr&aacute;emelo un rato, por fa, &iquest;s&iacute;?<\/p>\n<p>Melisa: No mames, wey, &iquest;c&oacute;mo me haces esto? Se siente bien pinche culero. Pr&aacute;cticamente te est&aacute;s aprovechando de mi desgracia. &iquest;Qu&eacute; te parecer&iacute;a que yo aprovechara el momento para cogerme a tu marido?<\/p>\n<p>Luciana: &iexcl;Pues c&oacute;getelo! Jejeje. Por m&iacute; no hay ning&uacute;n problema. No soy celosa.<\/p>\n<p>Melisa: No me provoques, wey.<\/p>\n<p>Luciana: Si quieres intentarlo, adelante, pero no te vayas a poner triste cuando fracases. Mi marido solo tiene ojos para m&iacute; jejeje.<\/p>\n<p>Melisa: No seas ilusa, pinche Luci, parece que no conoces a los hombres.<\/p>\n<p>Luciana: Haz lo que quieras, wey, pero hazme el paro, de amigas. La neta me voy a coger al Leo. Distrae a mi marido.<\/p>\n<p>Melisa: Muy bien, pero despu&eacute;s no quiero problemas entre t&uacute; y yo.<\/p>\n<p>Luciana: No te enojes, pinche Melisa jejeje. Mira, ya que calentaste al Leo para m&iacute;, te voy a dar un consejo para estar a mano. Si quieres calentar a mi esposo, plat&iacute;cale tus puterias, eso le mama el wey jejeje. Solo cu&eacute;ntale una o dos historias y ya ver&aacute;s.<\/p>\n<p>Si hubiera estado pensando con claridad, me habr&iacute;a ofendido por la manera en la que Luciana hab&iacute;a manipulado las cosas para que Melisa y yo termin&aacute;ramos encamados, pero estaba demasiado emocionado y demasiado caliente, de modo que no iba a desperdiciar la oportunidad que Luciana me hab&iacute;a puesto en bandeja de plata.<\/p>\n<p>Regres&eacute; a la sala y Melisa me sonri&oacute;. Me acerqu&eacute; a ella, la tom&eacute; de la mano, la hice ponerse de pie y la bes&eacute; en la boca. Primero la ten&iacute;a sujeta de la cintura, pero no tard&eacute; mucho en poner mis manos en sus nalgas y apret&aacute;rselas. Su lengua en mi garganta se sent&iacute;a sublime, as&iacute; como su mano en mi entrepierna. Me quit&eacute; la camisa y le quit&eacute; a ella la blusa. Nos acariciamos los torsos desnudos. Sus pechos apenas si cab&iacute;an en mis manos.<\/p>\n<p>&mdash;Vamos &mdash;me dijo ella con un susurro&mdash;, que te voy a ense&ntilde;ar el lugar donde me cog&iacute;an mis primos y sus amigos.<\/p>\n<p>Me llev&oacute; de la mano hasta su habitaci&oacute;n. Entramos bes&aacute;ndonos y desvisti&eacute;ndonos. Nuestros pantalones y zapatos cayeron al suelo. Melisa me hizo sentarme en el borde de la cama y me dej&oacute; contemplar su lencer&iacute;a translucida. Sus pezones eran hermosos.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Te pusiste esa madre para el Leo? &mdash;La pregunt&eacute;.<\/p>\n<p>&mdash;S&iacute; &mdash;reconoci&oacute; ella&mdash;, pero me la quitar&eacute; para ti.<\/p>\n<p>Melisa se me acerc&oacute;, se arrodill&oacute; frente a m&iacute; y me baj&oacute; el b&oacute;xer. Primero observ&oacute; mi verga, luego la juguete&oacute; y finalmente se la meti&oacute; a la boca. La mamaba de manera magnifica, mir&aacute;ndome desde abajo con cara de puta, abriendo la boca solo lo necesario y lubricando con su saliva para facilitar el trabajo. Su lengua se mov&iacute;a en una especie de remolino sobre mi cabeza pelada. Yo solo gem&iacute;a y me dejaba consentir. Todo parec&iacute;a irreal, como en un sue&ntilde;o. Nunca me la hab&iacute;an mamado as&iacute;, ni Luciana, ni Mariana.<\/p>\n<p>Melisa se levant&oacute; y se dio la vuelta. Me encant&oacute; c&oacute;mo se le met&iacute;a la tanga entre sus nalgotas. Me recost&eacute; y ella comenz&oacute; a regresarme las nalgas en la verga. Yo la sujetaba de la cintura, marcando el ritmo. Estaba s&uacute;per erecto. Jam&aacute;s hab&iacute;a tenido la verga tan pelada. Sent&iacute;a que iba a venirme en cualquier momento, pero yo quer&iacute;a que aquello durase toda la noche&hellip; No, quer&iacute;a que durase para siempre.<\/p>\n<p>Me levant&eacute; y arroj&eacute; a Melisa sobre la cama. Le quit&eacute; la tanga, le abr&iacute; las piernas y le hund&iacute; mi lengua en lo m&aacute;s profundo de su ser. Estuve as&iacute; por algunos minutos, pero pronto pas&eacute; a meterle los dedos y lamerle el cl&iacute;toris. Ella gem&iacute;a como una desquiciada. Si sus pap&aacute;s hubiesen estado en la casa, sin duda nos habr&iacute;an sorprendido. Con mi mano libre me chaqueteaba la verga. Ella se acariciaba los pechos y se los lam&iacute;a.<\/p>\n<p>Cuando sent&iacute; que estaba lo suficientemente mojada, proced&iacute; a penetrarla en la t&iacute;pica posici&oacute;n del misionero. Mi verga entr&oacute; sin problema alguno. Ella solt&oacute; un gemido de placer. Mientras la embest&iacute;a le mordisqueaba los labios, las orejas y el cuello. Ella susurraba que quer&iacute;a ser mi puta para siempre.<\/p>\n<p>Nos separamos para cambiar de posici&oacute;n. Puse a Melisa en cuatro y la penetr&eacute; con fuerza. Mientras la embest&iacute;a tom&aacute;ndola de la cintura, llam&aacute;ndola puta y nalgue&aacute;ndola, ella grababa con su celular. Advert&iacute; que le mand&oacute; el video a Luciana por Whatsapp. No intent&eacute; detenerla. Quer&iacute;a ver la reacci&oacute;n de mi esposa.<\/p>\n<p>Al poco rato Luci respondi&oacute; con otro video. Estaba desnuda sobre la cama, abierta de piernas y con una verga enorme entr&aacute;ndole y sali&eacute;ndole. Se mord&iacute;a los labios y ten&iacute;a las mejillas rojas. Al final, la verga enorme sali&oacute; de su interior y derram&oacute; una corrida obscena sobre su vientre, pecho y cara.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Ya viste lo que est&aacute; haciendo Santa Luciana? &mdash;Me pregunt&oacute; Melisa mostr&aacute;ndome el video&mdash;. &iquest;Ya viste para qui&eacute;n calent&eacute; al Leo?<\/p>\n<p>Lejos de molestarme, comenc&eacute; a embestir a Melisa con m&aacute;s fuerza. Al mismo tiempo que me la cog&iacute;a, le estimulaba el cl&iacute;toris y el culo. Cuando tuvo su primer orgasmo, solt&oacute; un alarido tan fuerte que seguro despert&oacute; a los vecinos. Le avis&eacute; que estaba a punto de venirme y ella me pidi&oacute; que se los echara en la cara. Lo grabamos y le mandamos el video a mi esposa, que respondi&oacute; con una foto de ella mam&aacute;ndole la verga al Leo.<\/p>\n<p>Nos pasamos toda la noche cogiendo e intercambiando fotos y videos con mi esposa. Varias veces me corr&iacute; dentro de Melisa. Con el amanecer, nos fuimos a dormir y despertamos a media tarde. Pens&eacute; que Melisa estar&iacute;a cohibida conmigo, pero en vez de eso, me llev&oacute; el desayuno a la cama, me trat&oacute; como a su marido y me confes&oacute; que ten&iacute;a la fantas&iacute;a de mamarme la verga con Luci.<\/p>\n<p>Cuando llegu&eacute; a mi casa, ya era de noche de nuevo. Me hab&iacute;a pasado toda la tarde caminando con Melisa en un parque. Leonardo ya se hab&iacute;a marchado de mi casa y mi esposa me esperaba con la cena hecha. Sin embargo, apenas la vi, me le fui encima y le arranqu&eacute; la ropa. Ella me masturb&oacute; a m&iacute; y yo a ella, mientras nos cont&aacute;bamos con lujo de detalles c&oacute;mo hab&iacute;an estado nuestras respectivas noches.<\/p>\n<p>&mdash;Tengo que confesarte algo &mdash;me dijo Luciana mientras le met&iacute;a los dedos&mdash;. Yo fui quien le avis&oacute; al esposo de Melisa que ella estar&iacute;a con otro macho en la fiesta. Hace como una semana le mand&eacute; un mensaje an&oacute;nimo y le dije que fuera a ver con sus propios ojos c&oacute;mo era de zorra su esposa. Tambi&eacute;n fui yo la persona que le dijo a su cu&ntilde;ada que ella se hab&iacute;a ido de puta la noche del baile. Todo con tal de que la corrieran de su casa y se fuera contigo.<\/p>\n<p>&mdash;Eres una perra sin coraz&oacute;n &mdash;le espet&eacute; casi con desprecio, pero sin dejar de masturbarla&mdash;. Arruinaste el matrimonio de Melisa solo para que yo me la cogiera.<\/p>\n<p>&mdash;El matrimonio de Melisa estaba arruinado desde hace a&ntilde;os. Desde la primera vez que Ram&oacute;n le puso una mano encima. Lo &uacute;nico que yo hice fue sacarla de su infierno. Deber&iacute;a agradecerme por ello. Ahora podr&aacute; unirse a nuestro juego del amor.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Y cuando ella te pidi&oacute; que la acompa&ntilde;aras al sal&oacute;n a ponerse u&ntilde;as, para qu&eacute; le mandaste las fotos donde est&aacute;bamos cogiendo t&uacute; y yo?<\/p>\n<p>&mdash;Porque necesitaba plantearle la idea de que a m&iacute; no me molestar&iacute;a que se acostara contigo. Adem&aacute;s, para que se diera la situaci&oacute;n de anoche, necesitaba que comenzara a verte como hombre. Ahora estamos a mano. Un palo t&uacute; y un palo yo.<\/p>\n<p>&mdash;Ah&iacute; te equivocas, mi amor. Porque si las cuentas no me fallan, han sido dos cogidas para ti y solo una para m&iacute;. Me tienes que recompensar.<\/p>\n<p>&mdash;Es correcto &mdash;Luciana esboz&oacute; una sonrisa coqueta&mdash;. &iquest;Qu&eacute; tal te vendr&iacute;a volver a cogerte a tu amiga Mar?<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 23<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span>8 Nota: Gracias a los que leyeron mis dos relatos anteriores, en especial a los que se tomaron la molestia de comentar, eso me motiv&oacute; mucho para seguir escribiendo. Aqu&iacute; est&aacute; la tercera parte de la historia. Creo que es una buena conclusi&oacute;n para la historia de Luci. 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