{"id":31056,"date":"2021-08-24T22:00:00","date_gmt":"2021-08-24T22:00:00","guid":{"rendered":""},"modified":"2021-08-24T22:00:00","modified_gmt":"2021-08-24T22:00:00","slug":"el-crucero-04-despertando-en-alta-mar","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/el-crucero-04-despertando-en-alta-mar\/","title":{"rendered":"El crucero (04): Despertando en alta mar"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"31056\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\">2<\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 9<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>El sol entra por el balc&oacute;n, te hace sudar cuando toca tu piel, intentas desperezarte, pero unas cadenas te lo impiden, est&aacute;s tumbada con tus mu&ntilde;ecas y tobillos encadenados a las patas de la cama, te relames los labios a&uacute;n con sabor a Nuria, a Juan, a rabo, cierras los ojos y recuerdas la noche, notabas en tu espalda, en tu culo la humedad de la cubierta 12, tumbada en el suelo, mirabas las estrellas mientras eras manoseada y magreada por conocidos y extra&ntilde;os, jadeabas y te retorc&iacute;as de placer con aquellas manos, bocas y vergas jugando contigo, penetr&aacute;ndote y disfrutando de ti, Nuria sonre&iacute;a mientras se entreten&iacute;a con cornuda, cerca de vosotras, rabo agotado y exhausto, era exprimido una y otra vez, el l&aacute;tigo golpeaba su lomo mientras otras esclavas le acariciaban, masturbaban su verga hasta que se le empinaba nuevamente, listo para satisfacer otra ama o due&ntilde;o que quisiese disfrutar de &eacute;l.. Hacia las dos de la madrugada, Nuria te miro, ya no quedaba nadie que desease usarte, envuelta en semen y orina, te relam&iacute;as los labios, te acariciabas los pechos, mientras dolorida y agotada sonre&iacute;as a tu due&ntilde;a. Volvimos al camarote, una hora m&aacute;s tarde, llamar&oacute;n a la puerta, era Rosa, no pod&iacute;a ni moverse, la boca dolorida, el co&ntilde;o irritado y un culo tan abierto que apenas si lo notaba.<\/p>\n<p>Nos cont&oacute; que eran m&aacute;s de cien hombre y mujeres, por suerte no estaba sola, eran media docena de hembras y dos machos, todos entregados y dispuestos para el placer de una tripulaci&oacute;n que hac&iacute;a semanas que no ten&iacute;a nadie con quien desfogarse. En la ducha, Juan la iba limpiando, lavando, acariciando, mientras ella se hab&iacute;a de sostener en &eacute;l porque apenas si pod&iacute;a aguantarse en pie, al final se dej&oacute; caer en una de las camas, durmi&eacute;ndose al instante. Entonces Juan te acaricio y te dijo que te merec&iacute;as un premio, y acercando a rabo, le ordeno a cornuda que lo excitase de nuevo, ser&aacute; &eacute;l quien termine la noche dentro de ti, miraste a tu macho encadenado, y con una mueca de impaciencia, sonre&iacute;ste mientras cornuda de rodillas, iba lamiendo y relamiendo aquella verga totalmente fl&aacute;cida y dolorida, hasta que consigui&oacute; volverla a empinar.<\/p>\n<p>Al ver que te has despertado, Nuria se acerca a ti, y te besa en los labios, le encanta el sabor de tu boca, de tus besos, t&uacute; sacas la lengua, buscas sus caricias, sus manos, su sexo restreg&aacute;ndose en ti. Ella juega con tus pechos, los acaricia, los estruja y los orde&ntilde;a, mientras te dice que hoy a las 12 tienes hora en el gimnasio, pero a las 10 ya iremos a ver qu&eacute; tal se les da la carrera a nuri, zuleia i margot. No entiendes nada pero sonriendo afirmas con la cabeza,<\/p>\n<p>Juan te desata, y tras despertar a cornuda, deja dormir a Rosa y a rabo que enroscado a los pies de su due&ntilde;a, restriega en ella su hocico. Los dem&aacute;s vais hacia el bufete Shibari, hoy vais a desayunar sentadas con nosotros, queremos saber c&oacute;mo est&aacute;is, como ha sido este primer d&iacute;a de crucero. En una de las mesas, nos veis, estamos Ra&uacute;l, Jacques y yo, y sentadas junto a nosotros zuleia, margot y nuri. Os hemos guardado sillas, y enseguida os un&iacute;s a nosotros. Cuando explicas lo del nuevo nombre, nuri se emociona, recuerda muy bien a su amiga, a trisky, con quien comparti&oacute; una amistad que tan solo un accidente absurdo de carretera, rompi&oacute;.<\/p>\n<p>Dejamos que se&aacute;is vosotras quienes elij&aacute;is el desayuno para todos, cog&eacute;is las bandejas y entre risas y bromas corr&eacute;is hacia el bufet, vais cogiendo de todo un poco, cornuda elige boller&iacute;a, zuleia i margot prefieren frutas i nuri y t&uacute; pastas saladas. Una vez en la mesa empezamos a comer, a charlar, a o&iacute;ros, queremos que nos cont&eacute;is vuestras sensaciones, vuestras ilusiones y miedos, margot con la mirada baja dice que est&aacute; asustada e ilusionada pensando en el hierro quemando su piel, nuri i zuleia la animan mientras le ense&ntilde;an las marcas de sus nalgas, cornuda cuenta lo orgullosa que est&aacute; de su victoria de ayer, y tu cogida del brazo de Nuria algo sonrojada le dices que te has corrido m&aacute;s veces en estas &uacute;ltimas horas, que en todos los meses que estuviste con Luna. El desayuno sigue entre bromas y risas, Charlamos, re&iacute;mos, os acariciamos y vosotras a nosotros, mientras luc&iacute;s orgullosas vuestros cuerpos desnudos, azotados y sumisos. Ra&uuml;l mira el reloj, y dice que ya es hora de irse, os hemos apuntado a las distintas carreras de esta ma&ntilde;ana, Han sacado del gimnasio 10 cintas de correr y las han puesto en la cubierta 12, habr&aacute; 3 carreras y vosotras participareis en la segunda y la tercera.<\/p>\n<p>Antes de irnos todas quer&eacute;is pasar por el ba&ntilde;o, luego vamos ya hacia la cubierta 12, hay bastante gente, decenas de personas que se arremolinan alrededor de las m&aacute;quinas de cintas, se oyen gritos y aplausos, acaba de terminar la primera de las carreras, la de las esclavas mayores de 60 a&ntilde;os, que agotadas est&aacute;n tiradas por el suelo jadeando, con sus pieles ajadas azotadas y sus caras arrugadas desencajadas, solo una de ellas intenta sonre&iacute;r tras haber ganado, mientras su due&ntilde;o la masturba con una verga de cuero inmensa.<\/p>\n<p>Sus due&ntilde;os se las van llevando y llega la segunda de las carreras, os contamos en que consiste la prueba; una hora corriendo en la cinta a pleno sol, con las manos atadas a la espalda, y una cadena que une vuestros pezones al aparato con unas pinzas met&aacute;licas, cada corredora se elimina cuando cae y se sueltan las pinzas. Nuri no quer&iacute;a perderse esta carrera, es solo una hora, pero otra vez se va a enfrentar a zuleia. Margot abrazada a su marido, chilla un poco cuando le ponen las pinzas de cocodrilo en sus pezones, endurecidos tras un rato con Jacques acarici&aacute;ndolos. Luego le atan las manos a la espalda, y la ponen junto al resto de animales. De pronto nuri y zuleia tienen un sobresalto, entre las hembras, esta shanga, la gran favorita de hace 20 a&ntilde;os, saluda con la cabeza, mientras luce orgullosa su collar verde, el que solo permite a su due&ntilde;o usarla.<\/p>\n<p>Me pongo tras de ti, tras tantos a&ntilde;os juntos, sigue excit&aacute;ndome ver tu culo cimbreando a cada paso, hoy no hay carro, ni l&aacute;tigos, solo una peque&ntilde;a fusta para irte recordando lo que eres, una hembra en celo, dispuesta a entregarle una nueva victoria a tu due&ntilde;o. A tu lado esta margot, Jacques nos sonr&iacute;e, para ellos es la primera experiencia en una competici&oacute;n, al otro lado tienes a zuleia, i junto a ella shanga, que seria y concentrada espera ya el inicio de la salida, con su due&ntilde;o acarici&aacute;ndole el culo. Tragas saliva, tanto zuleia como tu llevas muchas horas con castigos y juegos, este era solo uno m&aacute;s, pero la presencia de vuestra rival os hace desear m&aacute;s que nunca volver&aacute; a vencer.<\/p>\n<p>Suena una silbato, y las cintas empiezan a rodas, al principio lentamente, no os cuesta nada seguir el ritmo, pero tras 5 minutos, acelera, empiezas a sudar, a jadear, margot tambi&eacute;n est&aacute; nerviosa no quiere ser la primera en caer. Al cuarto de hora, est&aacute;s tan sedienta que con la boca abierta y reseca intentas beber tu propio sudor, la cinta empieza a elevarse, a empinar la carrera, y el ritmo no para, al contrario acelera m&aacute;s y m&aacute;s, oyes un par de chillidos, dos de las participantes acaban de caer, sigues corriendo, cada vez m&aacute;s concentrada, m&aacute;s dispuesta a no dejar que gane Xanga, A la media hora, a&uacute;lla de dolor margot, que acaba de caer, solo qued&aacute;is 4 hembras en esta carrera para animales de 40 a 60 a&ntilde;os.<\/p>\n<p>Quedan m&aacute;s de 20 minutos y el calor, la sed y el agotamiento empieza a hacer que dudes de ti, de tus fuerzas, zuleia a tu lado est&aacute; jadeando como t&uacute;, y xanga aunque lo disimula, tambi&eacute;n esta ba&ntilde;ada en sudor y con la boca abierta. La gente no deja de animaros, de gritar, todos apuestan sobre cu&aacute;l ser&aacute; la siguiente en caer, A menos cuarto, cae la &uacute;ltima de vuestras competidoras, solo qued&aacute;is vosotras 3, la cinta acelera a&uacute;n m&aacute;s, apenas si puedes seguir el ritmo, tambi&eacute;n les cuesta a tus rivales, y a 10 minutos del final, un traspi&eacute;s te hace caer, chillas de dolor y rabia, cuando ves que las pinzas saltan de tus pechos. Zuleia corre como la gacela africana que siempre ha sido, a su lado xanga no afloja, el aparato va al m&aacute;ximo y ellas resisten entre los aplausos de la gente, apenas quedan 5 minutos, y las dos van dando bandazos, pero siguen en pie, con sus patas doloridas y sus cuerpos agotados, pero el l&aacute;tigo, la rabia y el pundonor las mantiene en pie, y a dos minutos para el final, un aullido rompe la carrera, es xanga, no ha podido m&aacute;s y ha ca&iacute;do agotada. La cinta se para, y zuleia cae de rodillas, saltan las pinzas mientras ella se muerde los labios para no chillar, empapada en sudor y l&aacute;grimas, con su culo y su espalda azotados, a 4 patas, intenta recuperar un poco el aire, todas la abraz&aacute;is, la bes&aacute;is, le dais agua y ella girando la cabeza, intenta sonre&iacute;r a Ra&uuml;l, que se acerca orgulloso y la besa en sus labios abiertos y resecos, mientras le acaricia sus pechos doloridos.<\/p>\n<p>Sin tiempo a recuperarte de la emoci&oacute;n y los nervios, ya te atan las manos a la espalda, es tu turno, llega la carrera de los 20 a los 40 a&ntilde;os, miras a t&uacute; alrededor, diez mujeres, tan esclavas como t&uacute;, esper&aacute;is nerviosas a que terminen de limpiar el sudor de las hembras anteriores. Chillas cuando Nuria te pone las pinzas en tus pezones, tambi&eacute;n Juan est&aacute; preparando a cornuda, y a las 12 en punto empez&aacute;is a moveros lentamente, son los primeros cinco minutos de calentamiento, nerviosa, inquieta, intentas concentrarte, tras de ti, con una peque&ntilde;a fusta Nuria va controlando tu ritmo, te dice lo que hacer en cada instante, Juan dirige la carrera de cornuda, que no tarda en abrir la boca y jadear. Empapadas en sudor veis como el tiempo apenas pasa, a los 20 minutos la cinta ya se eleva, coges aire, eren joven, fuerte y decidida, pero el dolor en tus patas es tan intenso que apenas si puedes correr sin morderte los labios para no gritar. Antes de la media hora ya han ca&iacute;do tres de las participantes,<\/p>\n<p>Nuria te azota el lomo, prefiere que pienses en su fusta, en sus castigos que en tu cuerpo agotado. Poco a poco van cayendo las distintas esclavas, el sudor moja tus heridas, tus azotes, solo tu orgullo te hace seguir, corres con todas tus fuerzas, no puedes reservar nada, vas al l&iacute;mite, sonr&iacute;es con cada nuevo chillido, con cada nueva esclava que cae, pero no es momento de pensar, Nuria te azota cada poco, sabe d&oacute;nde golpear, donde castigarte para que te enfades m&aacute;s y m&aacute;s y conviertas tu rabia en fuerza para tus piernas. Solo quedan diez minutos, y tres hembras. Miras a cornuda que entre temblores sigue corriendo, el sudor moja sus pies y el la goma de la cinta por donde corre, no ves a tu otra rival, esta tras de ti, en la segunda fila de cintas, solo puedes esperar un chillido, un grito, y que no sea el tuyo!!!.<\/p>\n<p>Cornuda patina con su propio sudor y cae, las cintas saltan y ella se aprieta los pechos intentado calmar el dolor intenso de sus tetas. Entre l&aacute;grimas te mira, te sonr&iacute;e, tambi&eacute;n mira atr&aacute;s, una joven japonesa sigue corriendo con la boca abierta, intentando coger el m&aacute;ximo de aire en esta ma&ntilde;ana de aire enrarecido, calor y sudor. El reloj se acerca a la hora, y la traspasa, prorroga de 15 minutos, las dos gru&ntilde;&iacute;s, os quej&aacute;is, pero las fustas os devuelven a la &uacute;nica cosa en la que hab&eacute;is de pensar, en correr m&aacute;s que vuestra rival. Un corro de gente os rodea, nuri, zuleia i cornuda no dejan de animarte, de gritar tu nombre, Nuria sigue gestionando los azotes, no muchos, solo los suficientes para mantenerte pendiente de la carrera, de fondo oye como a la japonesa la azotan mucho m&aacute;s, est&aacute; medio desvanecida y solo el castigo y los gritos de su due&ntilde;o la hacen resistir. T&uacute; tambi&eacute;n vas dando bandazos, pero al final oyes el chillido de tu rival cuando vencida cae redonda, salt&aacute;ndole las pinzas de los pechos, y entre los aplausos de todos, te dejas caer, como zuleia chillas de dolor cuando las pinzas saltan de tus pechos, pero al instante, los besos de nuria, la botella de agua que te dan, y las caricias de todas tus compa&ntilde;eras compensan todo el dolor que sientes en tus pechos, en tus piernas, en tus nalgas. Nuria te levanta en volandas y te abraza con todas sus fuerzas, sientes sus pechos junto a los tuyos, su sexo restreg&aacute;ndose en el tuyo, notas su lengua recorriendo tu boca, mientras sus manos se aferran a tus nalgas que ella misma ha castigado.<\/p>\n<p>Necesitas un buen rato para recuperarte, luego uno de los organizadores cuelga una medalla entre tus pechos, y felicita a Nuria por el magn&iacute;fico ejemplar de que dispone. Entre besos y caricias, Nuria te dice que hoy comeremos en el restaurante Corinne, hay un espect&aacute;culo muy especial y no puede perd&eacute;rselo. Juan y cornuda se nos unen, y en la puerta del restaurante encontramos a Rosa y rabo que nos esperan desde hace unos pocos minutos. El camarero nos acompa&ntilde;a hasta nuestra mesa, Rosa y &eacute;l no dejan de mirarse, de sonre&iacute;rse, seguro que ayer &eacute;l tambi&eacute;n fue uno de los que disfruto de ella. Sentados en una de las mesas delanteras, tenemos una excelente visi&oacute;n del escenario, y en pocos instantes un miembro de la tripulaci&oacute;n nos da la bienvenida, y nos anima a disfrutar del concurso de precisi&oacute;n del l&aacute;tigo, Nuria te da un beso, y te dice que disfrutes de la comida, ella tiene &ldquo;su concurso&rdquo;. Tambi&eacute;n Rosa deja a rabo, y va can ella.<\/p>\n<p>Junto con media docena de amos, se dirigen al escenario entre los aplausos de la gente, se apagan todas las luces, y desde el techo empiezan a descender unas cadenas, de cada una de ellas cuelga una esclava o un sumiso, las c&aacute;maras les enfocan sus rostro, asustadas, inquietas, con sus cuerpos brillando de sudor y nervios, se muerden los labios mientras muestran sus pechos, sus nalgas, todo su cuerpo encadenado. Las cadenas paran cuando las esclavas tocan con sus pies el suelo, se nota el dolor en sus rostros, llevaban bastante tiempo colgadas y hasta que todo ha estado preparado para el espect&aacute;culo no las han hecho bajar.<\/p>\n<p>Entre las hembras, reconoces a margot, est&aacute; seria, asustada, pero es decidida y valiente, no piensa rendirse, aunque hoy ella y el resto solo son dianas donde demostrar la punter&iacute;a. Cada uno llevara 75 pinzas de madera repartidas por el cuerpo, y el due&ntilde;o o ama, que con menos azotes haga saltarlas todas ganar&aacute; el concurso. Empieza a girar el bombo, ser&aacute; la suerte quien decida quien azota a quien. Mientras las bolas giran, unos operarios, encadenan los tobillos de las esclavas a unas argollas en el suelo, han de estar con las patas bien separadas, muchas de las pinzas estar&aacute;n en su co&ntilde;o, en sus patas, en sus nalgas y culo.<\/p>\n<p>Nuria saca el n&uacute;mero 5, mira hacia la esclava, no la conoce, pero ella asustada baja la mirada, Nuria coge la bolsa con las pinzas, y empieza a llenar su piel, pero antes le da un beso largo y suave en sus labios, le gusta el sabor de su boca, el temblor de su cuerpo, sopesa sus pechos, no son muy grandes, pero si lo suficientes para llenarlos de pinzas, con cada nueva pinza, la chica tiembla un poco m&aacute;s, traga saliva, aprieta los pu&ntilde;os, mientras nota las manos de Nuria acariciando su sexo, entrando sus dedos en &eacute;l, la zorrita est&aacute; a punto de correrse, el miedo, el castigo, solo hacen que acrecentar su deseo. Tras tocarla un buen rato, Nuria se limpia la mano en su cara. Poco a poco el cuerpo se va llenando de pinzas, por delante, por detr&aacute;s, est&aacute; casi lista. Nuria mira a margot, es Rosa la afortunada que la va a azotar, tambi&eacute;n cuelga llena de pinzas, sus pechos algo m&aacute;s grandes, han permitido llenar un poco m&aacute;s esta zona. Rosa besa a su esclava, margot abre la boca y entrega su lengua y sus labios a su due&ntilde;a, mientras nota como la mano de su ama mueve dolorosamente las pinzas que tiene clavadas en su sexo.<\/p>\n<p>Tras preparar a los animales, empieza el espect&aacute;culo, en la mesa t&uacute; no puedes evitar masturbarte, envidias a aquellas mujeres, te enfada no ser tu quien reciba los azotes de tu due&ntilde;a, te excita verlas e imaginarte en su lugar, pero Juan tira de tus cabellos y te acerca a &eacute;l, t&uacute; te quejas quieres ver el espect&aacute;culo, pero el tras darte una sonora bofetada, te dice que tranquila que lo veras todo, separa un poco la silla de la mesa, y te muestra su verga dura y empinada, cogi&eacute;ndote por las nalgas te empala en ella, gru&ntilde;es un poco, pero te encanta, sonrojada oyes como comenta con uno de los camareros que la ha metido hasta el fondo de lo mojada que estas, y con los primeros latigazos en el escenarios, empiezas a moverte, a estrujar, a orde&ntilde;ar aquella verga con tus sexo empapado, mientras sus manos van tocando, magreando y orde&ntilde;ando tus tetas.<\/p>\n<p>Empiezan a saltar las primeras pinzas entre los chillidos de las hembras, que tiemblan de dolor a cada nuevo azote, a cada pellizco de las pinzas saltando de sus pechos, de su sexo o de sus nalgas, la gente aplaude y anima a las distintas amas, Rosa tambi&eacute;n sabe c&oacute;mo azotar, como hacer que las pinzas vayan saltando entre los aullidos desesperados de margot. Y t&uacute; clavada a Juan, no puedes evitar correrte una y otra vez, mientras notas su placer lechoso y caliente moj&aacute;ndote, llen&aacute;ndote, resbalando por tus muslos hasta las bocas de cornuda y rabo, que arrodillados bajo la mesa, no dejan de lamer tus piernas y las de su se&ntilde;or&hellip;.<\/p>\n<p>(Continuar&aacute;)<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. 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