{"id":31073,"date":"2021-08-25T22:00:00","date_gmt":"2021-08-25T22:00:00","guid":{"rendered":""},"modified":"2021-08-25T22:00:00","modified_gmt":"2021-08-25T22:00:00","slug":"van-gogh-alive-the-experience","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/van-gogh-alive-the-experience\/","title":{"rendered":"Van Gogh Alive: The Experience"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"31073\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\"><\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 11<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>&mdash;Esto es el timo del siglo, &mdash;me digo a m&iacute; misma en un tono apenas audible, mientras maldigo por lo bajo.<\/p>\n<p>&mdash;Desde luego que s&iacute;, &mdash;me responde otro visitante situado a mi derecha.<\/p>\n<p>Rondar&aacute; los cuarenta. Me sobrepasa media cabeza. A pesar de la penumbra puedo ver que lleva una perilla a lo &ldquo;Iron Man&rdquo; que me resulta de lo m&aacute;s varonil. Tengo que fijar un poco m&aacute;s la mirada para cerciorarme de que no es Robert Downey junior.<\/p>\n<p>Mientras tanto, en las pantallas se van sucediendo las im&aacute;genes de los cuadros de Van Gogh, y yo estoy deseando irme porque me siento estafada, pero intento no mostrar un talante de gamberra y procuro mantener la compostura ante las decenas de personas que contemplan el espect&aacute;culo embelesadas, pero tambi&eacute;n ante mi interlocutor.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Sab&iacute;as que la exposici&oacute;n era virtual?, &mdash;le pregunto por si es que he sido yo la &uacute;nica pardilla que ha comprado unas entradas para una exposici&oacute;n que no es lo que cre&iacute;a.<\/p>\n<p>&mdash;S&iacute;, lo que no sab&iacute;a es que fuera tan mala. Me esperaba otra cosa, la verdad.<\/p>\n<p>&mdash;Entonces estamos de acuerdo los dos en que &ldquo;Van Gogh Alive &#8211; The Experience&rdquo; es el timo de la estampita, &mdash;le digo, puesto que me parece m&aacute;s interesante la conversaci&oacute;n que mantengo con Robert Downey que seguir prestando atenci&oacute;n a los audiovisuales, y lo m&aacute;s importante, siendo algo que ya me s&eacute; de memoria. En cambio, la sabionda con gafas de culo de botella que est&aacute; a mi izquierda nos reprende con una rega&ntilde;ina, dici&eacute;ndonos que no ha pagado la entrada para o&iacute;rnos a nosotros. Ambos nos re&iacute;mos por lo bajo y seguimos a lo nuestro, pero moderando el tono.<\/p>\n<p>&mdash;Seguramente yo no le&iacute; la letra peque&ntilde;a y pens&eacute; que iba a ver una exposici&oacute;n en vivo y en directo de sus pinturas. Llevo a&ntilde;os queriendo ir a &Aacute;msterdam a ver su obra. S&oacute;lo he visto algo de ella en el museo de Orsay en Par&iacute;s, y cuando me enter&eacute; que ven&iacute;a a Madrid no dej&eacute; escapar la oportunidad, pero me encuentro con este desprop&oacute;sito.<\/p>\n<p>&mdash;Yo s&iacute; que sab&iacute;a que era un espect&aacute;culo virtual con algunas representaciones de sus cuadros, como por ejemplo &ldquo;El dormitorio de Arl&eacute;s&rdquo;, pero tampoco es lo que esperaba, la verdad.<\/p>\n<p>&mdash;Cr&eacute;eme que estoy tremendamente decepcionada, por no decir indignada. He hecho el viaje desde Valencia &uacute;nicamente para ver este tru&ntilde;o.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Has venido sola?, &mdash;me pregunta.<\/p>\n<p>&mdash;S&iacute;. Mi marido no ha podido acompa&ntilde;arme porque ten&iacute;a guardia en el hospital, y yo no he querido perd&eacute;rmela, &mdash;respondo.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Es m&eacute;dico?<\/p>\n<p>&mdash;S&iacute;, cirujano.<\/p>\n<p>&mdash;Pues no deber&iacute;a dejar viajar sola a una mujer tan guapa, &mdash;me dice.<\/p>\n<p>&mdash;Gracias por el cumplido, pero ya soy mayor para viajar sola, &mdash;le digo.<\/p>\n<p>&mdash;S&iacute; que lo eres s&iacute;, &mdash;me replica, mientras una fugaz mirada suya transita por un escote que no existe, dado el exceso de abrigo. Por cierto, me llamo Elsa.<\/p>\n<p>&mdash;Roberto, &mdash;me dice, y yo me sonr&iacute;o. Casualidades de la vida.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Por qu&eacute; te r&iacute;es?, &mdash;me pregunta, y yo le respondo que no tiene importancia. No quiero decirle a&uacute;n que se parece a Robert Downey Junior, y mucho menos que se llama como &eacute;l.<\/p>\n<p>La mujer vuelve a increparnos y nos corta el rollo, supongo que no m&aacute;s que nosotros a ella, y por eso invito a mi nuevo amigo a abandonar el C&iacute;rculo de Bellas Artes, y &eacute;ste acepta encantado.<\/p>\n<p>Al salir, sigue lloviendo y hace un fr&iacute;o de justicia. La temperatura es de un grado y yo, acostumbrada al ambiente templado de la costa, me tapo la cara con las solapas de mi abrigo. Son las siete y media de la tarde y los dos estamos de acuerdo en que nuestra mejor opci&oacute;n es tomar un caf&eacute; con leche caliente en cualquier cafeter&iacute;a antes que estar en la calle soportando un fr&iacute;o inclemente. &Eacute;l es de Madrid y est&aacute; acostumbrado a las bajas temperaturas de la sierra, pero yo no. Mientras caminamos hacia la cafeter&iacute;a me parece estar haci&eacute;ndolo por Siberia y cuando accedemos al interior, el calor me acoge con un abrazo.<\/p>\n<p>Yo pido un caf&eacute; con leche hirviendo y &eacute;l un caf&eacute; solo, despu&eacute;s nos damos cuenta de que tenemos mucho en com&uacute;n.<\/p>\n<p>Robert Downey junior es profesor de historia del arte en la facultad de Geograf&iacute;a e Historia en la Complutense y yo soy directora creativa en una agencia, escribo cr&iacute;ticas de arte en una revista y dirijo una galer&iacute;a. Le hago saber entonces que tiene un aire a &ldquo;iron man&rdquo; y logro arrancarle una sonora y contagiosa carcajada que se me contagia, de tal modo que nuestros vecinos de mesa voltean la cabeza ante nuestro manifiesto estado de alegr&iacute;a.<\/p>\n<p>Detecto que empieza a existir una qu&iacute;mica especial entre nosotros, aunque ahora que lo pienso, ha sido as&iacute; desde el principio, sin embargo, es en este momento que me doy cuenta de que me encuentro muy a gusto con &eacute;l y a &eacute;l parece ocurrirle lo mismo.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Y t&uacute; est&aacute;s casado?, &mdash;le pregunto, no s&eacute; exactamente para qu&eacute;. Entiendo que es todo un t&oacute;pico, pero &eacute;l sabe que lo estoy, y tambi&eacute;n sabe a qu&eacute; atenerse en ese sentido, y por tanto, yo no puedo decir lo mismo.<\/p>\n<p>&mdash;S&iacute;, &mdash;responde. &mdash;Me pasa un poco como a ti. Mi mujer parece que siempre tiene alguna puta que confesar, perd&oacute;n por la expresi&oacute;n, &mdash;se disculpa. &mdash;Compramos las entradas para venir juntos, pero como el arte no entra dentro de sus prioridades, ha preferido irse a Valencia a unas ponencias. Ella es de matem&aacute;ticas.<\/p>\n<p>&mdash;Pues podemos emparejarlos. Mi marido tambi&eacute;n est&aacute; en Valencia, y tambi&eacute;n es de ciencias &mdash;le digo sin pensar mis palabras.<\/p>\n<p>&mdash;Eso estar&iacute;a bien. T&uacute; y yo disfrutando del arte y ellos a su ciencia&mdash;me dice agregando a su contestaci&oacute;n una c&oacute;mplice sonrisa.<\/p>\n<p>&mdash;No se puede decir que hayamos disfrutado mucho de la exposici&oacute;n. Ha sido un tru&ntilde;o.<\/p>\n<p>&mdash;No hay mal que por bien no venga. &iquest;No dicen eso? Si no hubiese sido as&iacute; no estar&iacute;amos aqu&iacute; tomando una caf&eacute;, y desde luego, yo no estar&iacute;a disfrutando de tu grata compa&ntilde;&iacute;a.<\/p>\n<p>&mdash;Gracias, &mdash;le digo mostrando mi mejor sonrisa.<\/p>\n<p>&mdash;Es la verdad, &mdash;me declara, esbozando la suya en un gesto que me enamora.<\/p>\n<p>Robert Downey me cae fenomenal y me siento bien con su compa&ntilde;&iacute;a. Podr&iacute;a estar todo el d&iacute;a contemplando ese rostro anguloso, adornado con una perilla que parece recortada a laser, una mirada enigm&aacute;tica que expresa seguridad en s&iacute; mismo, pero al mismo tiempo me transmite confianza. Su arrolladora personalidad hace que me embelese con cada gesto suyo. Su risa me contagia y no puedo evitar sonre&iacute;r cuando &eacute;l lo hace. &iquest;Qu&eacute; me est&aacute; pasando? Ni que fuera yo una adolescente que queda prendada mientras le pide un aut&oacute;grafo a su actor favorito.<\/p>\n<p>Ahora tengo calor y me molesta el su&eacute;ter. La verdad, no s&eacute; si es por la elevada temperatura del local o porque mis hormonas se han disparado, pero tengo unos calores que creo que se me reflejan en la cara. Los tonos rosados de mi piel mudan en matices rojizos, de modo que le pido disculpas y voy al aseo, me bajo los pantalones y las bragas y me siento en la taza, pero antes de orinar toco mi sexo y compruebo lo gelatinosa que est&aacute; mi raja y la placentera sensaci&oacute;n que me da pasar mi dedo por ella. Se me han ido las ganas de orinar, ahora lo que tengo son ganas de follar. Empiezo a frotarme la raja en un reiterado vaiv&eacute;n y hundo dos dedos dentro de m&iacute; con una facilidad pasmosa, despu&eacute;s los saco y los lamo embriag&aacute;ndome de mis flujos e imagino que es la polla de &ldquo;iron man&rdquo; rezumando los suyos. Vuelvo a llevar mi mano a mi sexo y me detengo en mi n&oacute;dulo del placer para frotarlo con firmeza. No puedo parar de hacerlo hasta que alguien entra en el lavabo y me corta el rollo. Puedo o&iacute;r el chorro de pis y se me va la libido, de modo que me limpio mis caldos con el papel, me subo las bragas, a continuaci&oacute;n los pantalones y salgo de la peque&ntilde;a estancia para lavarme las manos. Despu&eacute;s recompongo un poco mi atuendo y vuelvo a la mesa junto a mi don Juan.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Te parece bien que cenemos juntos?, &mdash;me pregunta cuando me siento. Supongo que es el camino correcto a seguir antes de que acabemos retozando en la cama. Soy yo la que est&aacute; dispuesta a saltarme el tr&aacute;mite de la cena porque yo tambi&eacute;n tengo hambre, pero mis apetitos son de otra &iacute;ndole. Tengo que continuar ofreci&eacute;ndole mi mejor cara de mujer ilustrada en arte y no el de una libertina que no puede mantener las piernas cerradas.<\/p>\n<p>Cualquiera pensar&aacute; que soy una mujer muy dada al libertinaje. No es eso. Lo que ocurre es que Robert Downey junior parece haberme hechizado con una p&oacute;cima.<\/p>\n<p>Cenamos en la Tagliatela. Yo he pedido una ensalada Caprese y &eacute;l una pizza de no s&eacute; cuantos quesos. Para el vino elegimos un Protos (Ribera del Duero) y cae la botella entera mientras cenamos. Por supuesto, el tema m&aacute;s recurrente es el arte, sin embargo, en la sobremesa se aventura a dar un paso m&aacute;s, y no s&eacute; si es porque lleva una cogorza como yo, o porque ha decidido que ya va siendo hora.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;En qu&eacute; hotel te hospedas?, &mdash;me pregunta.<\/p>\n<p>&mdash;En Vincci Soho, &mdash;le digo.<\/p>\n<p>&mdash;Est&aacute; cerca, &mdash;comenta. S&eacute; que lo est&aacute;. Tan s&oacute;lo tiene que ped&iacute;rmelo y en cinco minutos podemos estar retozando en la cama, pero no lo hace y le maldigo.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Te apetece que tomemos unas copas en un pub que conozco? No est&aacute; lejos, &mdash;me pregunta.<\/p>\n<p>&ldquo;Lo que me apetece es follar contigo hasta desfallecer y que no sigas haciendo el mindundi&rdquo;, es lo que pienso, pero no es lo que digo.<\/p>\n<p>&mdash;Me parece bien, &mdash;le contesto.<\/p>\n<p>Roberto pide la cuenta y no me deja pagar, y yo, por supuesto, me dejo mimar. Cuando me levanto me doy cuenta de que el vino se me ha subido a la cabeza y doy un traspi&eacute;. &Eacute;l me coge al vuelo y quedamos uno frente al otro como dos tontos enamorados. Bueno, yo s&iacute; que lo parezco. Sus labios quedan frente a los m&iacute;os y no puedo evitar comerle la boca. &Eacute;l me devuelve el beso y nos quedamos morre&aacute;ndonos unos segundos mientras los comensales de otras mesas nos miran, pero me da igual. Parezco quedarme sin aire con el beso. El sabor a caf&eacute; de su beso me embriaga, pero tambi&eacute;n activa mis terminaciones nerviosas, endurece mis pezones y puedo sentir como mi raja se abre como los p&eacute;talos de una flor en primavera.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Te apetece ir al pub?, &mdash;le pregunto.<\/p>\n<p>&mdash;No, &mdash;responde tajante, y salimos del local en direcci&oacute;n a mi hotel.<\/p>\n<p>Al entrar en la habitaci&oacute;n nos deshacemos de los abrigos, me coge por la cintura y retomamos el beso que dejamos a medias en La Tagliatela.<\/p>\n<p>Sus manos se pasean por mi espalda y una de ellas desciende buscando mis curvas.<\/p>\n<p>&mdash;Me gustas mucho, &mdash;se sincera el profesor de historia del arte.<\/p>\n<p>&mdash;T&uacute; a m&iacute; tambi&eacute;n, &mdash;le respondo entregada, y ambos nos dejamos caer en la cama para seguir con el magreo.<\/p>\n<p>Roberto me quita el su&eacute;ter atropelladamente. Despu&eacute;s hace lo mismo con el sujetador. Admira mis pechos erguidos, los coge y los lame, primero uno, despu&eacute;s el otro. Una mano furtiva se desliza hasta mi entrepierna, deteni&eacute;ndose en ella y apret&aacute;ndomela a trav&eacute;s de la tela del pantal&oacute;n, mientras disfruto de sus caricias a la espera de que me desnude completamente. No se hace de rogar. Me desabrocha el pantal&oacute;n, me lo quita y me quedo con mis diminutas bragas. Es ahora que la vista de Robert Downey se deleita contemplando mi desnudez. Su ansiedad le impide esperar a que yo le desnude. Se pone en pie, se quita la chaqueta, despu&eacute;s la camisa y yo me recreo un breve instante contemplando su anatom&iacute;a. No posee un cuerpo de gimnasio, pero su gen&eacute;tica le ha dotado de un f&iacute;sico fibroso perfectamente modelado.<\/p>\n<p>Roberto se deshace de los pantalones apresuradamente. Yo me relamo esperando el premio y &eacute;l se muestra desnudo exhibiendo una erecta verga que parece una percha adornando su cincelada anatom&iacute;a.<\/p>\n<p>Mi cuerpo vuelve a segregar fluidos. &Eacute;l se pone encima de m&iacute; para que restreguemos nuestra piel desnuda. Las manos de Roberto colisionan con las m&iacute;as en su ruta de exploraci&oacute;n por ambas fisionom&iacute;as. Mis manos se aferran a su culo y lo aprieto con sa&ntilde;a hasta hacer que se queje.<\/p>\n<p>&Eacute;l me besa, explora mi boca y luego sigue su camino hacia el l&oacute;bulo de la oreja, desciende por el cuello, entretanto, su mano acaricia mi est&oacute;mago y circunvala el monte de venus para deslizarse por la pierna. Su lengua repasa mis pezones, luego se descuelga por mi barriga dando repetidas vueltas por el ombligo buscando la humedad de mis pliegues y yo ahogo la respiraci&oacute;n cuando la lengua encuentra la guarida. Me aparta las piernas y degusta mi esencia salada. Huele, lame y se embelesa con la ambros&iacute;a. Mis manos cogen su cabeza y la aproximo hacia m&iacute;, buscando su lengua con los movimientos de pelvis. Roberto se aplica en la tarea de devorar la gustosa almeja, a la vez que soba mis turgentes pechos. A continuaci&oacute;n, baja la mano por la planicie de mi abdomen, acariciando cada resquicio de mi piel.<\/p>\n<p>Despu&eacute;s me incorporo y tumbo a mi amante en la cama, ensamblo mi co&ntilde;o en su boca, y del mismo modo me pongo a la altura de su polla para engullirla, acopl&aacute;ndonos en un perfecto sesenta y nueve. Mis flujos resbalaban directamente en la boca de Roberto, y su miembro desaparece en la m&iacute;a. Me deleito y me excito cada vez m&aacute;s hasta que abrazo el anhelante momento en el que &ldquo;iron man&rdquo; me penetre. Pienso que puedo estar ovulando y le pregunto si tiene condones, pero es evidente que ninguno de los dos ven&iacute;amos preparados para la batalla. No me queda otra que pedirle que no eyacule dentro.<\/p>\n<p>Cojo su miembro y me lo meto, de tal manera que le muestro mis nalgas mientras salto sobre &eacute;l, a la vez que contempla mis gl&uacute;teos en forma de coraz&oacute;n y se aferra a ellos. Noto que le faltan manos para magre&aacute;rmelos. Simult&aacute;neamente me dedica las palabras m&aacute;s complacientes que pueda escuchar acerca de mi trasero. Despu&eacute;s de un rato saltando encima de &eacute;l, me doy la vuelta y vuelvo a acoplarme recorriendo su torso con las manos, al mismo tiempo que vuelvo a brincar sobre su polla.<\/p>\n<p>Roberto se incorpora para cambiar la posici&oacute;n y compartir el m&aacute;gico momento mientras nos besamos. A continuaci&oacute;n me acuesto, abro las piernas y vuelve a penetrarme, iniciando un nuevo bombeo, entretanto le presiono su culo, se lo ara&ntilde;o con fiereza e incluso le provoco heridas con mis u&ntilde;as, como si fuese una gata en celo. Ambos movemos nuestra pelvis al comp&aacute;s, y durante unos minutos, el ajetreo p&eacute;lvico se hace progresivamente m&aacute;s fren&eacute;tico hasta que libero mi orgasmo.<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;No pares! &iexcl;Sigue! &mdash;le ruego cuando mis terminaciones nerviosas confluyen al un&iacute;sono en mi sexo, dej&aacute;ndome llevar por el placer.<\/p>\n<p>Mi orgasmo no remite, pero Roberto se contiene con la &uacute;nica finalidad de no cortar mi placer, y cuando yo consumo el cl&iacute;max, &eacute;l saca la verga de mi co&ntilde;o y eyacula sobre m&iacute; dos potentes lechazos en mi cuello y dos m&aacute;s livianos en mi barriga. Despu&eacute;s se tumba a mi lado totalmente extenuado.<\/p>\n<p>&mdash;Ha sido maravilloso, &mdash;se&ntilde;ala &eacute;l.<\/p>\n<p>&mdash;S&iacute;, &mdash;subrayo yo.<\/p>\n<p>&mdash;D&eacute;jame que te limpie.<\/p>\n<p>Coge varios cl&iacute;nex y se esmera en limpiarme las salpicaduras. Yo deslizo un dedo por los restos de mi cuerpo y saboreo el l&iacute;quido.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Te gusta el semen? &mdash;me pregunta sorprendido.<\/p>\n<p>&mdash;S&iacute;, &mdash;digo relami&eacute;ndome el dedo pringoso&mdash;y tu verga tambi&eacute;n, &mdash;a&ntilde;ado.<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;Joder, Elsa! Como me pones.<\/p>\n<p>Roberto vuelve a tener una erecci&oacute;n sin ning&uacute;n tipo de contacto, y yo me llevo el miembro a la boca realiz&aacute;ndole la mejor de las mamadas.<\/p>\n<p>&mdash;Vas a hacer que me corra de nuevo, &mdash;me dice entre jadeos.<\/p>\n<p>&mdash;No. Quiero que me folles otra vez.<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;Joder! Estar&iacute;a haci&eacute;ndolo toda la noche.<\/p>\n<p>&mdash;Soy tuya toda la noche, &mdash;le digo, pero no lo digo como t&oacute;pico. Lo hago porque me sale del coraz&oacute;n.<\/p>\n<p>&mdash;Madre del amor hermoso, &mdash;exclama Roberto que no da cr&eacute;dito a mi fogosidad, aunque no sabe que hay algo m&aacute;s que fogosidad en mis palabras.<\/p>\n<p>Por un momento me olvido de mi marido y de que soy una mujer casada, excepto de lo que me apetece hacer el amor con mi &ldquo;iron man&rdquo;. Me incorporo y me pone de espaldas, apoyando las manos en la cama, de tal manera que le muestro mis encantos, moviendo el culo de un lado a otro.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;A qu&eacute; esperas?, &mdash;le reprendo.<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;Joder! &mdash;exclama fascinado Roberto con las vistas que le muestro.<\/p>\n<p>En esos momentos desea ser un pulpo para poder atender todo lo que le ofrezco. Se agarra la polla, la acerca a mi gruta y yo deslizo mi mano por debajo para cogerlo y acompa&ntilde;arlo. Los dos suspiramos de placer con aquella primera estocada y, tanto el ritmo como los jadeos empiezan a ser constantes y en&eacute;rgicos. Me retuerzo y contorsiono mis caderas, intentando sentir cada cent&iacute;metro de su polla en todos los rincones de mi cavidad. Despu&eacute;s de un cuarto de hora sacudiendo sin descanso, Roberto abandona la posici&oacute;n y se tumba. Yo vuelvo a apoderarme de su verga y me coloco encima para cabalgar de nuevo sobre &eacute;l, al mismo tiempo que Roberto acaricia mis tetas y las besa. Sus manos van y vienen repasando mis carnes. Las nalgas son atendidas, los pechos son abordados y mi cintura es dibujada con el perfil que van trazando sus manos al descender. Yo me apoyo en su torso atl&eacute;tico mientras salto briosa sobre su verga. Despu&eacute;s de otro cuarto de hora brincando, acelero el ritmo ante la inminencia de un orgasmo que me alcanza, de tal modo que lo recibo con una explosi&oacute;n de placer que recorre mis ingles entre espasmos y contracciones.<\/p>\n<p>El cl&iacute;max me deja sin energ&iacute;a para continuar. Me quedo quieta encima de &eacute;l un instante. No puedo moverme, pero me gusta sentirlo dentro, aunque ya haya culminado mi placer. &Eacute;l desea continuar e intenta moverse en mi interior, pero yo no respondo a sus meneos. Cuando me repongo un poco lo descabalgo y atenazo la enhiesta verga con mi mano para empezar a masturbarle, entretanto le digo las frases m&aacute;s ardientes que ninguna otra mujer, al parecer le ha regalado jam&aacute;s.<\/p>\n<p>Me deslizo hacia abajo y encierro en mi boca el glande hinchado y amoratado, y me dedico a &eacute;l como si fuera un helado que se est&aacute; derritiendo y se precisa atrapar la crema para que no se deslice. Acto seguido intento engullir todo el cimbrel dentro de mi boca. Lo consigo un instante, pero tengo que sac&aacute;rmelo enseguida para no ahogarme. Cuando logro la haza&ntilde;a, empiezo a mamar su polla con fruici&oacute;n, mientras con mis dedos &iacute;ndice y pulgar formo un anillo que me ayuda a masturbarlo, &mdash;al mismo tiempo que se la chupo&mdash; logrando en pocos minutos que eyacule dentro de mi boca. Pese a ello, no abandono el falo, de ese modo no desperdicio nada de su esencia. Cuando lo tengo todo en la boca me trago su simiente y me relamo los labios sin que &eacute;l pierda detalle.<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;Incre&iacute;ble! &mdash;admite satisfecho. &mdash;Mi mujer nunca ha hecho algo as&iacute;, ni en sue&ntilde;os.<\/p>\n<p>Yo no digo nada. No quiero meter ciza&ntilde;a. Simplemente le dedico una sonrisa, y &eacute;l me la devuelve mientras me limpia con un pa&ntilde;uelo el reguero de semen que cae por la comisura de mis labios. Despu&eacute;s acerca sus labios a los m&iacute;os me besa sin importarle el hecho de haber tenido hace un instante su esperma en la boca y hab&eacute;rmelo tragado.<\/p>\n<p>Yo padezco de insomnio y no suelo dormir m&aacute;s de cinco horas, pero esa noche duermo nueve seguidas como un lir&oacute;n. Es la cegadora luz del sol de la ma&ntilde;ana entrando por la ventana la que me despierta. Estiro el brazo para abrazarme a Roberto, pero no est&aacute;. Me levanto bruscamente y lo busco en el ba&ntilde;o, pero constato que se ha marchado y no logro entender por qu&eacute; lo ha hecho sin decirme nada, hasta que me percato que ha dejado una nota encima de la mesita. La cojo y la miro, aunque no me atrevo a leerla, sin embargo tengo que hacerlo. La mantengo unos instantes en la mano como si el hecho de leerla fuese a hacerme da&ntilde;o. No me atrevo. S&eacute; que me he enamorado y lo que ponga no me va a consolar, pero finalmente cedo, me limpio los ojos con el pu&ntilde;o y empiezo a leer con ojos llorosos:<\/p>\n<p><em>&ldquo;Es curioso lo sencillo que result&oacute; decirte hola, y lo complicado que es tener que decirte adi&oacute;s. Aunque ya nunca volvamos a estar juntos, quiero que sepas que siempre te tendr&eacute; en mi coraz&oacute;n&rdquo;<\/em><\/p>\n<p>Si me hubiese dado la oportunidad de decirle que le quiero, quiz&aacute;s no se hubiera ido. Me maldigo a m&iacute; misma por haber sido tan est&uacute;pida.<\/p>\n<p>Ahora s&eacute; que lo hubiese dejado todo por &eacute;l, pero ya es tarde.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 11<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span>&mdash;Esto es el timo del siglo, &mdash;me digo a m&iacute; misma en un tono apenas audible, mientras maldigo por lo bajo. &mdash;Desde luego que s&iacute;, &mdash;me responde otro visitante situado a mi derecha. Rondar&aacute; los cuarenta. Me sobrepasa media cabeza. A pesar de la penumbra puedo ver que lleva una perilla a lo &ldquo;Iron Man&rdquo; [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":16852,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[15],"tags":[],"class_list":{"0":"post-31073","1":"post","2":"type-post","3":"status-publish","4":"format-standard","6":"category-infidelidad"},"a3_pvc":{"activated":false,"total_views":0,"today_views":0},"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/31073","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/users\/16852"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=31073"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/31073\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=31073"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=31073"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=31073"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}