{"id":31076,"date":"2021-08-26T22:00:00","date_gmt":"2021-08-26T22:00:00","guid":{"rendered":""},"modified":"2021-08-26T22:00:00","modified_gmt":"2021-08-26T22:00:00","slug":"el-regalo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/el-regalo\/","title":{"rendered":"El regalo"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"31076\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\">1<\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 76<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>Lo que a continuaci&oacute;n narro ocurri&oacute; hace unos a&ntilde;os. M&aacute;s adelante explicar&eacute; cuando porque es muy importante. Yo y mi amiga Leonor estudi&aacute;bamos en Salamanca, nos hab&iacute;amos conocido en primero de carrera. Mi nombre es Ana y a partir de aqu&iacute; intentar&eacute; no ser muy espec&iacute;fica en datos que pudiesen revelar, no tanto mi identidad, como la de mi amiga y su familia. La verdad es que yo nunca he ocultado que soy lesbiana pero guardo un enorme respeto por todos aquellos que prefieren mantener su condici&oacute;n sexual en un &aacute;mbito privado.<\/p>\n<p>Como dec&iacute;a, Leonor y yo nos conocimos en nuestro primer a&ntilde;o en Salamanca. Las dos &eacute;ramos de pueblos distintos no demasiado lejos, pero dadas las terribles comunicaciones por tren y carretera nuestros padres decidieron que lo mejor era que nos qued&aacute;semos a vivir en Salamanca durante el curso para que as&iacute; nos centr&aacute;semos en nuestros estudios. Nuestras familias no se conoc&iacute;an por lo que podemos decir que fue el destino el que nos uni&oacute;. Me explico: nuestros padres alquilaron el piso en el que pasamos todos esos a&ntilde;os a trav&eacute;s de una agencia, y por supuesto, la &uacute;nica condici&oacute;n era que la otra inquilina fuese chica. Por lo tanto las dos acabamos compartiendo una peque&ntilde;a pero c&oacute;moda buhardilla no lejos del centro.<\/p>\n<p>Desde el principio de nuestra convivencia Leonor, Leo como yo la llamaba, supo &#39;&#39;lo m&iacute;o&#39;&#39;. Cuando se lo confes&eacute; a los pocos d&iacute;as de vivir juntas, solt&oacute; una enorme carcajada. Te crees que no me hab&iacute;a dado cuenta? me dijo. Me dej&oacute; desconcertada. Pero tanto se me nota le pregunt&eacute;. Pues s&iacute;, me dijo. Me miras las tetas a todas horas. Y s&iacute;, era cierto, de la anatom&iacute;a de Leo si algo sobresal&iacute;a eran dos enormes pechos que eclipsaban su bonita cara llena de pecas, ojos azules, pelo largo muy liso y de un casta&ntilde;o casi rubio que le daba un aspecto n&oacute;rdico. Por abajo su culo tampoco estaba nada mal. Ni grande ni peque&ntilde;o pero muy bien acompa&ntilde;ado por unos muslos que si aparec&iacute;an m&aacute;s gruesos de lo habitual pero muy proporcionados con unas preciosas piernas que para m&iacute; tortura y placer sol&iacute;a lucir casi todos los d&iacute;as del a&ntilde;o con unas minifaldas que quitaban el hipo.<\/p>\n<p>C&oacute;mo dec&iacute;a tras mi confesi&oacute;n y su carcajada cre&iacute; que nuestros caminos se separar&iacute;an ah&iacute;, pero no. Leonor me dijo que no le importaba en absoluto, que aunque a ella le gustaba una buena polla m&aacute;s que nada en el mundo respetaba mi opci&oacute;n sexual y se sent&iacute;a incluso alagada por mis miradas. Y claro que se sent&iacute;a alagada, durante todos esos a&ntilde;os, tuve mil oportunidades de disfrutar en la distancia de su cuerpo. Llegu&eacute; a conocerlo palmo a palmo. Leo disfrutaba sinti&eacute;ndose observada. Como todo el mundo sabe Salamanca es una ciudad en la que hace fr&iacute;o casi todo el a&ntilde;o pero en casa nunca pas&aacute;bamos frio; Leo pon&iacute;a siempre la calefacci&oacute;n al m&aacute;ximo y nos pas&aacute;bamos todo el tiempo en tanga y camiseta. Ella disfrutaba cuando la m&iacute;a saturada del jugo de mi chochito cambiaba de color y transparentaba al pegarse a mis labios que yo en aquellos a&ntilde;os llevaba afeitados &#39;&#39;al cero&#39;&#39;. Sol&iacute;a pasarme horas y horas empapada con el cl&iacute;toris inflamado y los pechos duros como piedras. Era tal mi excitaci&oacute;n que aunque me masturbaba un par de veces al d&iacute;a, a los pocos minutos mi cuerpo ped&iacute;a m&aacute;s y m&aacute;s. Mi momento favorito del d&iacute;a era cuando ella se iba a la ducha. Aunque cerraba la puerta, la antigua cerradura, m&aacute;s grande que las de ahora me ofrec&iacute;a un puesto en primera fila para recrearme. Ella sol&iacute;a pasarse casi una hora en el ba&ntilde;o cada noche. Yo me acomodaba tras la puerta con mis piernas abiertas y con cuidado de no calentarme demasiado r&aacute;pido jugaba con la entrada de mi co&ntilde;o hasta que no pod&iacute;a m&aacute;s y me corr&iacute;a observando a mi diosa. Muchas veces la suerte me sonre&iacute;a y Leo tambi&eacute;n se masturbaba al otro lado de aquella puerta que para m&iacute; era el para&iacute;so. Sol&iacute;a llevarse objetos de cualquier tipo para frotarse y meterse por el co&ntilde;o, yo acab&eacute; por hacer lo mismo y adem&aacute;s descubr&iacute; que alguno pod&iacute;a serme de gran utilidad dada mi postura frente a la cerradura. Mi favorito era una cuchara grande de metal que sujetaba por el mango con la que trabajaba la entrada de mi vagina, llegue a meterla en el congelador en alguna ocasi&oacute;n y cuando estaba mi chochito bien caliente me la acercaba con cuidado para disfrutar esa sensaci&oacute;n de frio, aunque ni as&iacute; apagaba ese fuego que me hacia acabar en el suelo muchas veces al correrme. Alguna vez dejaba objetos en el ba&ntilde;o para que ella se los encontrase y estos acabasen en su co&ntilde;o. Cuando funcionaba me excitaba much&iacute;simo. Buena parte del utillaje de la cocina acabo pas&aacute;ndose por nuestros conos pues luego yo me los llevaba a mi habitaci&oacute;n y volv&iacute;a a darles un nuevo uso. Recuerdo una botella de cristal para decoraci&oacute;n que todav&iacute;a ol&iacute;a a su co&ntilde;o y me relam&iacute; de placer con ella durante un buen rato. Nunca supe si ella conoc&iacute;a mi vicio por aquella cerradura. Y tuve oportunidades para pregunt&aacute;rselo pero siempre prefer&iacute; quedarme con la duda.<\/p>\n<p>Ella, en aquella &eacute;poca nunca mostr&oacute; inter&eacute;s por m&iacute;, en el aspecto sexual. Me confesaba divertirse al saber que yo la deseaba, lo hac&iacute;a sin mala intenci&oacute;n, no me hac&iacute;a sentir mal ni humillada ni nada por el estilo, yo aceptaba la situaci&oacute;n e incluso rechace alguna pretendiente que surgi&oacute; en aquellos primeros anos en la facultad porque aquella extra&ntilde;a relaci&oacute;n con Leonor me llenaba. Yo, la verdad, no estoy nada mal. Mido un metro sesenta y cinco, soy morena de pelo, buen pecho no demasiado grande y eso si mi culo es mi parte favorita: grande, carnoso con forma de melocot&oacute;n, buenos muslos&#8230; no me considero guapa pero de haber querido, con los hombres hubiese tenido mucho &eacute;xito. Lo noto en sus miradas. Pero nunca me han interesado.<\/p>\n<p>A quien si le interesaban y mucho eran a mi amiga Leonor.<\/p>\n<p>Tras nuestros dos primeros a&ntilde;os de convivencia, en que hab&iacute;a flirteado con un par de chicos empez&oacute; a salir, y claro a traerse a casa, a un chico un par de a&ntilde;os mayor que ella. Tengo que decir que evidentemente esto no me gustaba, no es que yo estuviese enamorada de Leo, que no lo estaba, pero me sent&iacute;a como el ni&ntilde;o al que le quitan su juguete favorito. Lo &uacute;nico positivo de aquello fue que yo empec&eacute; a centrarme un poco m&aacute;s en los estudios y pasaron muchos meses en los que mi desenfreno masturbatorio descendi&oacute; en picado. Ellos sol&iacute;an follar como locos un par de noches por semana, a veces sent&iacute; la curiosidad de acercarme a su habitaci&oacute;n a echar un vistazo pero no era algo que me llenase tanto como cuando est&aacute;bamos solas las dos aunque separadas por la puerta del ba&ntilde;o.<\/p>\n<p>Esto cambio para mi sorpresa un d&iacute;a. A eso de media noche me levante para ir al ba&ntilde;o y al pasar por delante de su habitaci&oacute;n note un ruido extra&ntilde;o. No era el traqueteo habitual de Leo y su novio follando a todo trapo, la cama hacia mucho m&aacute;s ruido de lo habitual. La curiosidad me pudo. Abr&iacute; ligeramente la puerta y vi a Leonor con su novio y otro chico al que cre&iacute; reconocer de la facultad. El otro chico, un estudiante portugu&eacute;s de origen africano, estaba tendido boca arriba en la cama con Leo encima, tumbada de espaldas sobre &eacute;l. Su novio completaba la escena por encima. Me fij&eacute; y aunque no hab&iacute;a demasiada luz vi como alternativamente los dos met&iacute;an sus pollas por el co&ntilde;o y el culo de mi amiga. Ella gem&iacute;a de placer, si no me hubiese despertado para mear ella me habr&iacute;a despertado igual con esos gemidos. El chico negro la penetraba con al menos veinte cent&iacute;metros de polla que entraban por su agujero de atr&aacute;s con tremenda facilidad. A los dos o tres segundos este retiraba su verga y su novio desde arriba hund&iacute;a su polla en el co&ntilde;o, por como sonaba ese agujero tambi&eacute;n gozaba de muy buena lubricaci&oacute;n. As&iacute; estuvieron varios minutos. Yo me quede en la puerta oculta tras la rendija y enseguida note que mi raja ped&iacute;a guerra. Ten&iacute;a un pijama viejo puesto porque era invierno, sin nada debajo. Hac&iacute;a meses que apenas me masturbaba y casi sin querer al acercar las yemas de mis dedos y apartar los labios para acariciarme la entrada, estos se colaron hacia dentro primero dos y luego un tercero, era como si mi co&ntilde;o se los tragase. Cuando volv&iacute; a prestar atenci&oacute;n a lo que ocurr&iacute;a en aquella cama Leo ten&iacute;a ya las dos pollas dentro simult&aacute;neamente. Estaba totalmente desnuda abierta de piernas con dos pollas entrando y saliendo al mismo tiempo de su culo y vagina. Se la ve&iacute;a feliz, quiz&aacute;s era una de esas fantas&iacute;as que ahora pod&iacute;a marcar como conseguida en su curriculum. Todos hemos visto alguna vez una peli porno con alguna penetraci&oacute;n doble e incluso actrices profesionales del cine X tienen problemas para rodar ese tipo de escenas, se las nota incomodas. Leonor al contrario gozaba cada segundo. Al cabo de unos minutos cuando creo que ya hab&iacute;a tenido varios orgasmos los chicos deshicieron la postura y se pusieron uno a cada lado de Leo, ella irgui&oacute; su torso, apoyo su espalda contra el respaldo de la cama y como si tuviesen todo ensayado de antemano agarr&oacute; cada polla con una mano y empez&oacute; a com&eacute;rselas. Su cara reflejaba felicidad, tan pronto se met&iacute;a toda la polla negra de su lado izquierdo en la boca como la dejaba y se iba a por la de su novio que esperaba en su moflete derecho. En cuanto a mi consegu&iacute; no correrme r&aacute;pidamente. Intentaba no tocar ni mi cl&iacute;toris ni la parte exterior de mi vulva. Ten&iacute;a ya toda mi mano derecha dentro menos el pulgar. Nunca antes hab&iacute;a notado mi cono tan, no s&eacute;, el&aacute;stico por dentro, parec&iacute;a de silicona, suave, h&uacute;medo, flexible. Su jugo llegaba ya a mis rodillas por la parte interna de mis muslos. Quer&iacute;a sacar ya mi mano y frotarme el cl&iacute;toris hasta hacerlo sangrar. Pero quer&iacute;a esperar y hacerlo cuando Leonor acabase el espect&aacute;culo que me estaba dando. Y no me hizo esperar, not&eacute; que aquellas dos pollas tampoco pod&iacute;an m&aacute;s y estaban a punto de estallar. Parec&iacute;a que hasta para correrse hab&iacute;an ensayado porque por un momento pens&eacute; que iban a hacerlo sobre sus enormes melones pero no, Leo agarr&oacute; fuerte las dos pollas y se las puso delante de su boca abierta casi entre los dientes. Los chicos la regaron casi al unison&oacute;. La mayor parte de la leche lleno su boca. Resplandec&iacute;a blanca en la tenue luz que iluminaba la habitaci&oacute;n desde la calle. Ella lejos de darse por vencida todav&iacute;a ten&iacute;a ganas de m&aacute;s. Dejo salir todo el semen de su boca y poco a poco fluyo hasta sus pechos. Se lo reparti&oacute; con las manos hasta embadurnar los dos pezones. Luego se los frot&oacute; y pellizc&oacute; durante unos minutos como si fuesen dos cl&iacute;toris. Yo me corr&iacute; en ese momento, a pesar del frio ten&iacute;a el pijama empapado de sudor y de mis jugos, casi no pod&iacute;a andar llegue como pude a mi cama y ya m&aacute;s c&oacute;moda rememore lo que hab&iacute;a visto y como segu&iacute;a muy cachonda y mi chocho ya no pod&iacute;a mas empec&eacute; a acariciarme el culo, mi enorme culo, no sin dificultad por su tama&ntilde;o consegu&iacute; llegar al ano y tras juguetear con mi dedo unos minutos acabe meti&eacute;ndome el mango de un cepillo con un poco de crema que remato mi noche m&aacute;s caliente en mucho tiempo con un orgasmo anal.<\/p>\n<p>Al d&iacute;a siguiente ninguna de las dos fuimos a clase. Yo no pod&iacute;a casi caminar y me dol&iacute;a el culo. Cuando por la ma&ntilde;ana me di cuenta del tama&ntilde;o del cepillo me asuste y pens&eacute; que realmente deb&iacute;a estar muy caliente la noche anterior. De todos modos al verlo me puse cachonda de nuevo y me dije que al menos hab&iacute;a valido la pena. Con el paso de los d&iacute;as Leonor se fue colgando m&aacute;s y m&aacute;s por su novio. Desde la noche del tri&oacute; yo estaba preocupada por ella, por un lado me preguntaba qu&eacute; clase de novio era aquel que compart&iacute;a a su novia con otro hombre y al mismo tiempo me avergonzaba de mi misma y me ve&iacute;a como una mojigata llena de prejuicios y chapada a la antigua. Precisamente yo no era ejemplo de ortodoxia sexual. Todos estos pensamientos, bastante parad&oacute;jicos, me hicieron alejarme un poco de la hasta entonces mi Diosa. Pasaron los meses y los a&ntilde;os y poco a poco ambas fuimos avanzando con nuestras carreras. A&uacute;n as&iacute; and&aacute;bamos las dos ya por encima de los veinticuatro y aun nos faltaban varias asignaturas para nuestra graduaci&oacute;n. Fue en el ultimo invierno que deb&iacute;amos pasar juntas en aquella buhardilla cuando Leo recibi&oacute; en muy poco tiempo dos duros golpes que la sumieron en una especie de depresi&oacute;n que yo, como pude, intent&eacute; hacerle pasar del mejor modo posible. Por un lado su novio de ya varios anos rompi&oacute; con ella, no le pregunt&eacute; por qu&eacute; ni ella quiso cont&aacute;rmelo pero lo cierto es que ella ve&iacute;a en esa relaci&oacute;n un futuro que probablemente su novio nunca hab&iacute;a contemplado. Por otro lado Leo se enter&oacute;, casi por casualidad, de la muerte de su madre biol&oacute;gica, con la que apenas hab&iacute;a convivido y que casi no recordaba pero aun as&iacute; esto la afect&oacute; much&iacute;simo. Ella hab&iacute;a sido adoptada muy peque&ntilde;a, adoraba a sus padres adoptivos, su padre se dedicaba a negocios relacionados con la agricultura y la ganader&iacute;a, pod&iacute;a decirse que era un hombre rico. Su madre, bastante m&aacute;s joven que su padre, ten&iacute;a negocios relacionados con la peleter&iacute;a y esto era en lo &uacute;nico que chocaba con su hija adoptiva que odiaba ese mundo y jur&oacute; desde muy joven que nunca se pondr&iacute;a una de esas prendas. Por lo dem&aacute;s, como digo, se adoraban.<\/p>\n<p>A Leonor le llev&oacute; varios meses ir saliendo de ese peque&ntilde;o gran hoyo en el que hab&iacute;a ca&iacute;do, yo estuve como dec&iacute;a muy pendiente de ella en todo momento. Perd&iacute; muchas clases incluso por estar a su lado. Nos hab&iacute;amos hecho muy amigas, llev&aacute;bamos ya casi cinco a&ntilde;os conviviendo casi todo el a&ntilde;o, salvo en verano, que cada una nos volv&iacute;amos con nuestros padres. Lo que le ocurr&iacute;a a la una afectaba a la otra. Yo segu&iacute;a haci&eacute;ndome mis pajas a su costa, pero no con la frecuencia del principio. Verla triste no me excitaba.<\/p>\n<p>Creo que era un lunes por la noche, ya en primavera cuando Leo empez&oacute; a salir a flote. Llegamos juntas a casa despu&eacute;s de clase. Como cada d&iacute;a despu&eacute;s de mi ducha me puse mi tanga y una camiseta, era nuestro uniforme oficial para estar en casa, as&iacute; lo llam&aacute;bamos. Me fui al sof&aacute; e iba a poner la tele, esta no se hab&iacute;a encendido a&uacute;n cuando vi en ella reflejada a Leonor. Me sorprendi&oacute; verla casi desnuda, sin camiseta, solo con un tanga, nuevo por cierto, color purpura, min&uacute;sculo como todos los suyos.<\/p>\n<p>Hab&iacute;a tardado una decima de segundo en darme la vuelta y la tenia detr&aacute;s m&iacute;a, casi desnuda, a cent&iacute;metros. Yo la hab&iacute;a visto cientos de veces desnuda, pero no a esa distancia, sin la puerta del ba&ntilde;o entre nosotras. Estaba incre&iacute;ble, sus pechos cada vez me gustaban mas, con los a&ntilde;os se hab&iacute;an ca&iacute;do un poquito y eso a m&iacute; me encantaba. Adem&aacute;s hab&iacute;a cogido un poco de peso y su culo lucia mucho m&aacute;s que a&ntilde;os atr&aacute;s. Sin decir nada se sent&oacute; a mi lado en el sof&aacute;, y como ve&iacute;a que yo no sab&iacute;a que decir brome&oacute; como sol&iacute;a hacer antes sobre el color de mi tanga, dec&iacute;a que nunca me las compraba blancas porque ese color delataba la calentura de mi rajita que enseguida las empapaba. Ten&iacute;a raz&oacute;n llevaba siempre tangas oscuros.<\/p>\n<p>Tienes calor? Le pregunt&eacute; medio en broma.<\/p>\n<p>No, me dijo. En realidad quer&iacute;a tener un detalle contigo.<\/p>\n<p>.<\/p>\n<p>Pues lo has tenido y muy bueno. Sabes que esas dos sandias me vuelven loca, le contest&eacute;.<\/p>\n<p>No, me refiero a un detalle real, material. Tr&aacute;eme unas tijeras para desenvolverlo.<\/p>\n<p>Hac&iacute;a tiempo que no ve&iacute;a una sonrisa as&iacute; en su cara, mir&eacute; a m&iacute; alrededor y no vi ning&uacute;n paquete ni nada parecido a un regalo pero decid&iacute; seguirle el juego y me levant&eacute; a por unas tijeras. Con la excitaci&oacute;n que ten&iacute;a tarde en encontrarlas. Cuando regres&eacute; me sent&eacute; de nuevo a su lado y ella se giro en el sof&aacute; hacia m&iacute; y abri&oacute; sus piernas indic&aacute;ndome con un gesto su co&ntilde;ito afeitado bajo la tanga.<\/p>\n<p>Por una vez el triangulo de tela no era transparente, ella siempre eleg&iacute;a los tangas m&aacute;s atrevidos, pero yo sab&iacute;a que aquella raja siempre estaba perfectamente depilada. Yo no sab&iacute;a qu&eacute; hacer, estaba m&aacute;s cachonda de lo que hab&iacute;a estado jam&aacute;s, Leo hizo con dos de sus dedos el gesto de la tijera, indic&aacute;ndome que cortase el tanga por el triangulito. As&iacute; lo hice, y por su chocho vi asomar un enorme vibrador. Me qued&eacute; a cuadros. Sin esperarlo, para nada, hab&iacute;a llegado el momento de quitarme el calent&oacute;n que duraba ya a&ntilde;os. Mi primera reacci&oacute;n fue preguntarle, como una tonta, como pod&iacute;a caminar con aquello dentro. No dej&eacute; que respondiese a la pregunta, cuando abri&oacute; la boca mi lengua estaba ya llegando a su garganta. Nos dimos un morreo que debi&oacute; durar m&aacute;s de cinco minutos. Nuestras lenguas s&uacute;per calientes se hac&iacute;an un nudo, llegamos a hacernos da&ntilde;o sin querer al chocar nuestros dientes, &#39;&#39;mi&#39;&#39; vibrador segu&iacute;a dentro de Leo pero hicimos un peque&ntilde;o alto para encenderlo, mi co&ntilde;o ard&iacute;a al frotarlo contra el muslo de mi diosa, dejaba caer todo el peso de mi cuerpo sobre mi rajita que se aplastaba contra aquel muslo que ya estaba completamente mojado con mi jugo. Nuestro morreo se convirti&oacute; en algo m&aacute;s parecido a un beso, yo me mor&iacute;a por bajarme a sus tetones pero su boca me atra&iacute;a y mi primer orgasmo estaba a punto de llegar. Agarr&eacute; a Leo por la parte superior de sus brazos y us&aacute;ndolos como punto de apoyo recorr&iacute; con mi co&ntilde;o todo el camino que iba desde su rodilla hasta su cadera varias veces, ella empez&oacute; a sobarme las tetas y chuparme los pezones y mov&iacute;a su muslo ligeramente para darme todav&iacute;a m&aacute;s placer. El sof&aacute; se movi&oacute; casi un metro cuando me corr&iacute;, ca&iacute; rendida sobre Leo, mi boca volvi&oacute; a besar su boca, y no perd&iacute; tiempo alguno para viajar hasta sus pechos que ahora estaban debajo de los m&iacute;os, ca&iacute;dos hacia los lados, parec&iacute;an dos flanes, nunca los hab&iacute;a tenido tan cerca. Agarr&eacute; uno de ellos primero y lo sob&eacute; y sob&eacute; mientras me com&iacute;a su pez&oacute;n, duro y enorme. Podr&iacute;a haberme dedicado a ello durante d&iacute;as pero tambi&eacute;n quer&iacute;a seguir hacia abajo, me faltaban manos y bocas para realizar todo lo que mi cerebro calenturiento me ped&iacute;a en esos momentos. Decid&iacute; intentar calmarme y regalarle a Leonor un buen orgasmo, se lo merec&iacute;a, imagin&eacute; que aquella era su primera relaci&oacute;n l&eacute;sbica y quer&iacute;a que fuese el polvo de su vida. Era dif&iacute;cil porque ella no paraba de hablar, me dec&iacute;a cosas que ni me atrevo a escribir aqu&iacute;, y me pon&iacute;a todav&iacute;a m&aacute;s cachonda. Acab&eacute; acerc&aacute;ndome a su co&ntilde;o para ver lo que hab&iacute;a por all&iacute;. Estaba rasurado como siempre, el vibrador se hab&iacute;a salido ligeramente hacia afuera y por los lados sal&iacute;a tanta &#39;&#39;gelatina&#39;&#39; que pod&iacute;a hab&eacute;rmela comido con una cucharilla.<\/p>\n<p>Lo apague y retire hacia afuera dej&aacute;ndolo sobre el vientre de Leo, ella lo cogi&oacute; y se lo llevo a su boca para disfrutar de su jugo, la muy golosa estuvo callada durante varios minutos. Yo me lleve lo mejor: al quitar el vibrador de su agujero trajo tras de s&iacute; un torrente de sus jugos, parec&iacute;a semen, blanco y espeso, una parte me lo cen&eacute; en ese momento, otra parte fui extendi&eacute;ndolo con mi lengua por todo el co&ntilde;o y me puse a la tarea de llevar a mi diosa al orgasmo. Fui trabajando con paciencia el cl&iacute;toris y la entrada alternativamente con mi lengua hasta que por su respiraci&oacute;n note que ya estaba a punto y le provoque el orgasmo pas&aacute;ndole toda la superficie de mi lengua varias veces de abajo a arriba, presionando con fuerza. Casi me desencajo la mand&iacute;bula, como dec&iacute;a antes quer&iacute;a que ella recordase ese d&iacute;a durante toda su vida. Leo tuvo que cerrar sus piernas al correrse. Mi cabeza se quedo atrapada entre ellas y yo empec&eacute; a re&iacute;rme. Ella no se re&iacute;a, por sus ojos me di cuenta que segu&iacute;a disfrutando del orgasmo, volv&iacute; a buscar su boca con la m&iacute;a y ella me pidi&oacute; que le dejase lamer mis labios y mi cara llenos del sabor de su co&ntilde;o.<\/p>\n<p>Estuvimos bes&aacute;ndonos durante un buen rato. Mi conejito ped&iacute;a cuidados de nuevo y Leo me solt&oacute; algo as&iacute; como: Anita, me lo estoy pasando muy bien pero mi co&ntilde;o quiere algo m&aacute;s que caricias y un poco de l&aacute;tex. La pregunta era ret&oacute;rica pues antes de que yo abriese la boca ella hab&iacute;a salido del sal&oacute;n. La o&iacute; acercarse a la puerta del piso y luego estuvo un momento en la cocina. Cuando volvi&oacute; al sal&oacute;n me di cuenta que por muy guarra que yo llegase a ser, nunca podr&iacute;a competir con ella. En su mano tra&iacute;a un bate de beisbol que llevaba a&ntilde;os junto a la entrada de casa, quiz&aacute;s propiedad de los antiguos vecinos. Mi cara le hizo gracia, me quede con la boca abierta. Me pas&oacute; el bate, y mientras se recostaba boca arriba en el sof&aacute; me susurraba: Ana, f&oacute;llame, f&oacute;llame bien, ll&eacute;name el chocho. Agarre el bate con mis manos por la parte m&aacute;s gruesa y me puse a la tarea. Mi rajita ten&iacute;a que esperar. Leonor enseguida me hizo un gesto: no quer&iacute;a el lado &#39;&#39;delgadito&#39;&#39;, su fantas&iacute;a era con el extremo gordo. Solt&eacute; un uff. Ten&iacute;a miedo de hacerle da&ntilde;o. Empec&eacute; con cuidado, acomode el bate sobre la vagina que abri&oacute; todo lo que pudo, ten&iacute;a un pie en el suelo y el otro casi en la parte superior del respaldo del sof&aacute;. Fui presionando y gir&aacute;ndolo suavemente ella movi&oacute; un poco las caderas y aquello entr&oacute; poco a poco hacia adentro, sin prisa, cuando ten&iacute;a ya unos diez cent&iacute;metros dentro agarre bien el bate con las dos manos y me puse a follarla con &eacute;l, note que pod&iacute;a llegar ya al fondo de su vagina y que la madera estaba ya totalmente embadurnada de su leche as&iacute; que pude sac&aacute;rselo y penetrarla de nuevo, ya mucho m&aacute;s f&aacute;cil. Ella no perd&iacute;a detalle, me miraba, miraba al bate, se miraba sus pechos, creo que la excitaba mas el verse as&iacute; abierta de piernas frente a m&iacute; con todo aquello dentro que el propio bate en s&iacute;. Segu&iacute; d&aacute;ndole un buen rato, mi raja ya goteaba de nuevo. Le ped&iacute; a Leo irnos a la cama para estar m&aacute;s c&oacute;modas, yo me lleve el vibrador y nada mas tumbarnos en la cama ella me pidi&oacute; que continuase con el bate y le metiese el vibrador por detr&aacute;s. Me negu&eacute; rotundamente, no quer&iacute;a acabar la noche en urgencias. Ella me lo ped&iacute;a por favor de una manera que era muy dif&iacute;cil decir que no. Ana, me dijo, p&iacute;deme lo que quieras a cambio. Yo no ped&iacute; nada porque ya ten&iacute;a todo lo que quer&iacute;a. Finalmente llegamos a un acuerdo. La situaci&oacute;n era un poco grotesca pero tambi&eacute;n divertida. El vibrador acabo empotrado hasta el fondo en su culazo y el extremo mas delgado del bate en su co&ntilde;o. Aguant&oacute; varios minutos y acab&oacute; corri&eacute;ndose envuelta en sudor, su cama estaba empapada, tuve que ayudarle a caminar hasta mi cama, sus piernas segu&iacute;an temblando un buen rato despu&eacute;s. Mi Leonor era una mujer agradecida y me obsequi&oacute; con otra hora inolvidable, el &uacute;ltimo orgasmo de la noche fue m&iacute;o, con el vibrador esta vez en mi culito y su mano por delante, con paciencia, con maestr&iacute;a, me llev&oacute; al para&iacute;so.<\/p>\n<p>Estuvimos hablando un buen rato antes de dormirnos. Yo le di las gracias por el regalo y de repente se puso seria, casi trascendente, me dijo: Anita, te debo un regalo pero uno grande, lo m&aacute;s grande posible y aun as&iacute; no conseguir&eacute; compensar todo lo que me has dado t&uacute; todos estos a&ntilde;os, especialmente este &uacute;ltimo. Lo de esta noche ha sido muy divertido, hace tiempo que te hab&iacute;a comprado el vibrador y quer&iacute;a d&aacute;rtelo de un modo original pero muy pronto espero ofrecerte algo que te haga tan feliz como t&uacute; me has hecho a m&iacute;. Yo s&eacute; cuando Leo dice algo en serio y me dej&oacute; descolocada. Su familia tiene much&iacute;simo dinero, mis padres tambi&eacute;n tienen una buena posici&oacute;n, aunque a otro nivel, ninguna de las dos ten&iacute;amos grandes necesidades materiales. Como a cualquier chica joven nos gustaba la ropa, y pod&iacute;amos comprar toda la que necesit&aacute;bamos, ambas ten&iacute;amos coche, aunque solo los utiliz&aacute;bamos en verano, en fin, podr&iacute;a citar cincuenta cosas m&aacute;s que aunque ella me regalase no justificar&iacute;an la trascendencia de sus palabras. Le habl&eacute; claro: Me asustas un poco cuando te pones tan seria. No soy desagradecida pero sabes que tu amistad es el mejor regalo que puedes hacerme. No necesito m&aacute;s. Quiero tenerte cerca el resto de mi vida, aunque te cases y tengas ocho ni&ntilde;os yo quiero seguir ah&iacute;, ser&eacute; la t&iacute;a Anita, tu marido me odiar&aacute;. Leo cambi&oacute; su expresi&oacute;n y sonri&oacute; de nuevo. Vale t&iacute;a Anita, me dijo, no tienes ni idea de lo que puede ser. No todo se compra y vende necesariamente. Te va a encantar y no me va a costar ni una peseta. Un perro!, exclame yo. Leo solt&oacute; una carcajada y grit&oacute; un largo No.<\/p>\n<p>Dormimos juntas y yo me dorm&iacute; pensando en las palabras de Leonor, mi mejor amiga y tambi&eacute;n la persona m&aacute;s obstinada que conoc&iacute;a La conoc&iacute;a tan bien que sab&iacute;a que ese regalo llegar&iacute;a, tarde o temprano, y esto me produc&iacute;a cierta desaz&oacute;n.<\/p>\n<p>Nuestra relaci&oacute;n fue, si es posible, todav&iacute;a mejor a partir de ese d&iacute;a. El verano se acercaba y cada vez pas&aacute;bamos m&aacute;s tiempo juntas. Apenas un par de fines de semana nos fuimos a visitar cada una a nuestros respectivos padres. Hac&iacute;a varios veranos que Leo me invitaba a su casa en verano. Sus padres sol&iacute;an veranear en un peque&ntilde;o pueblo en la costa portuguesa. Un domingo por la noche cuando ambas regresamos de visitar a la familia le di la buena noticia a Leo. Mis padres se iban de crucero durante casi un mes para celebrar con varios a&ntilde;os de retraso sus bodas de plata. Nos abrazamos y nos pusimos a saltar y chillar en el sal&oacute;n como chiquillas.<\/p>\n<p>Las dos volvimos a tener alguna relaci&oacute;n espor&aacute;dica Leo se trajo a un par de chicos a casa, de uno en uno, quiero decir. Con el segundo me avis&oacute; al mediod&iacute;a y me dijo si quiz&aacute;s me apetecer&iacute;a participar, yo declin&eacute; y me lanz&oacute; una de sus habituales diatribas: que lesbiana eres. Lo bueno era que siempre adornaba este tipo de comentarios con un beso en la boca. As&iacute; era muy dif&iacute;cil tom&aacute;rselo a mal. Yo por mi parte, tambi&eacute;n tuve mi rollito. Un d&iacute;a invite a casa a una chica que trabajaba en la fruter&iacute;a, cerca de casa, en la que sol&iacute;amos comprar. Era una chica muy guapa de unos treinta a&ntilde;os, un poco gordita. Sus padres eran los due&ntilde;os y hac&iacute;a mucho tiempo que sol&iacute;a hacer lo posible por atenderme para entablar conversaci&oacute;n. Varias veces nos hab&iacute;amos dicho que ten&iacute;amos que quedar para charlar y tomar algo y finalmente me decid&iacute;. No estaba segura de que fuese de las m&iacute;as, ella ten&iacute;a novio, pero me atra&iacute;a bastante. Al mediod&iacute;a le ped&iacute; a Leo que si pod&iacute;a quedarse en su habitaci&oacute;n y dejarnos solas por la noche.<\/p>\n<p>-Leo. Quien es ella? La conozco?<\/p>\n<p>-Ana. La chica de la fruter&iacute;a<\/p>\n<p>-Leo. La gordita?<\/p>\n<p>-Ana. Si la gordita.<\/p>\n<p>-Leo. Y vas a poder tu sola (sonrisa picara)<\/p>\n<p>-Ana. Si necesito ayuda te aviso.<\/p>\n<p>-Leo. Pero es lesbi?<\/p>\n<p>-Ana. Pues (dudando) no estoy segura.<\/p>\n<p>-Leo. (Divertida) Pues a estas alturas yo no quiero cambiar de fruter&iacute;a, empl&eacute;ate a fondo y d&eacute;jala satisfecha.<\/p>\n<p>-Ana. No s&eacute;, ya tanteare el terreno antes de lanzarme. Espero no quedarme con el calent&oacute;n.<\/p>\n<p>-Leo. (Medio en broma medio en serio) Si la cosa no va vente a mi habitaci&oacute;n, tengo la regla pero te hago un favor.<\/p>\n<p>Acompa&ntilde;&oacute; sus palabras con un explicito movimiento de sus dedos. Yo contest&eacute; con un beso en su mejilla.<\/p>\n<p>Desde nuestro polvo inaugural hab&iacute;amos dormido varias veces juntas, no quer&iacute;amos hacerlo habitual, ser&iacute;a caer en la rutina. No &eacute;ramos pareja. Eso lo hac&iacute;a especial, era como una cita. Por supuesto esas noches eran muy largas, por la ma&ntilde;ana sol&iacute;amos repetir, nunca nos levant&aacute;bamos sin habernos regalado tres o cuatro corridas la una a la otra. Por la noche mi cita fue bien, mi amiga la frutera ten&iacute;a un desnudo impresionante y me excito much&iacute;simo cuando me di cuenta que Leo nos espiaba desde la puerta entreabierta. Est&aacute;bamos las dos con nuestros co&ntilde;os pegados haciendo la tijera cuando vi que la puerta se abr&iacute;a unos cent&iacute;metros, la chica estaba tan caliente que no hubiese o&iacute;do un terremoto, por una vez yo era la observada y no al rev&eacute;s. Leo se quedo all&iacute; un buen rato, luego lo primero que me dijo fue que si no hubiese tenido la regla se hubiese unido y habr&iacute;amos tenido fruta gratis el resto de nuestras vidas. La chica se fue a eso de las doce. Quedamos en que hab&iacute;a que repetirlo. Por suerte, para ella fue solo sexo, porque yo lo hab&iacute;a pasado bien pero nada m&aacute;s. La desped&iacute; y me fui disparada a meterme en cama con Leo. Me solt&oacute; lo del tri&oacute; nada m&aacute;s entrar. Ella me estaba esperando, le pregunte si quer&iacute;a que me diese una ducha y ella contesto comi&eacute;ndome la boca y lamiendo mi cara. Deliciosa, me dijo, sabe a fruta. Est&aacute;bamos solas, nadie pod&iacute;a o&iacute;rnos, pero en cama siempre habl&aacute;bamos bajito.<\/p>\n<p>-Ana. Pero t&uacute; no eras hetero?<\/p>\n<p>-Leo. Y lo soy, me susurro. Entre miles de millones de mujeres solo me gustas t&uacute;, eso es ser hetero con un peque&ntilde;o tropiezo.<\/p>\n<p>-Ana. Y lo de que te hubieses hecho un tri&oacute; con mi amiga?<\/p>\n<p>-Leo. Ya, pero te habr&iacute;a pedido permiso. Ser&iacute;a m&aacute;s un halago hacia a ti que otra cosa.<\/p>\n<p>Me hablaba en un tono que me recordaba a la casi ni&ntilde;a que conoc&iacute; a&ntilde;os atr&aacute;s cuando comenzamos a vivir juntas. Era casi imposible hablar en serio con ella sobre nosotras, enamorarme hubiese sido una locura, ni ella misma ten&iacute;a claro lo que sent&iacute;a por mi y, si lo ten&iacute;a, no encajaba en ninguna convenci&oacute;n social para definirlo. No hab&iacute;a palabra en el diccionario para adjudicarle a lo nuestro, &eacute;ramos novias, amigas, hermanas o nada de eso.<\/p>\n<p>A la ma&ntilde;ana siguiente estaba claro que nadie me sub&iacute;a al para&iacute;so como Leo. Nos despertamos abrazadas, era s&aacute;bado y estuvo jugando con mi rajita durante m&aacute;s de una hora, me llevaba casi hasta el orgasmo y paraba cuando estaba a un solo roce de explotar. Dejaba que me enfriase un poco y volv&iacute;a a la carga, escuchaba mi respiraci&oacute;n, su boca y sus dedos mandaban en mi vagina, me aceleraba y frenaba como si fuese un simple mecanismo en sus manos, ella estaba en mi cerebro. Llegaba a un punto en que yo intentaba acercar la mano a mi cl&iacute;toris y correrme ya de una vez porque no pod&iacute;a m&aacute;s pero ella, que era m&aacute;s fuerte, me agarr&oacute; con firmeza y me orden&oacute; darme la vuelta. Estuvo acariciando mi culo varios minutos, vigilaba mis brazos para que no los acercara a mi vulva. Con su lengua empez&oacute; a lamerme el ojete con mucho cuidado y untando sus dedos en mi conito se los lubricaba tan bien que sin necesidad de crema hidratante enseguida acabo meti&eacute;ndome dos de sus dedos por detr&aacute;s. Era toda una experta los met&iacute;a y quitaba con total facilidad. Mi vagina se beneficiaba de c&oacute;mo me follaban aquellos dos dedos y yo mov&iacute;a mis caderas como si fuese un caballo salvaje, Leo pon&iacute;a todo el peso de su cuerpo sobre mi espalda y sujetaba mi brazo derecho pero ni as&iacute; pod&iacute;a contenerme. Yo le suplicaba correrme ya pero ella se acercaba a mi o&iacute;do y me dec&iacute;a que no quer&iacute;a que aquello se acabase nunca y eso me calentaba todav&iacute;a m&aacute;s. Al final se apiad&oacute; de m&iacute; y me ofreci&oacute; elegir como quer&iacute;a correrme. Est&aacute;bamos las dos jadeando, Leo dej&oacute; que me diese la vuelta y en cuanto pude llev&eacute; mi mano al chocho y empec&eacute; a frotarlo como nunca antes, ella se rindi&oacute; y me dejo hacer, no pod&iacute;a besarme en la boca porque yo necesitaba aire, me hubiese ahogado pero me besaba en las mejillas, cuello y orejas. Me sorprend&iacute; a mi misma al no correrme en menos de cinco segundos, aguante quiz&aacute;s un minuto o dos frot&aacute;ndome todo lo r&aacute;pido que pod&iacute;a Por fin me corr&iacute; diciendo gracias, gracias sin parar y apret&aacute;ndome mi cuerpo contra el de Leo. Estaba rendida intente corresponderle a Leo pero no pude, ella se masturbo a mi lado. Levaba el tampax puesto y se corri&oacute; enseguida toc&aacute;ndose el cl&iacute;toris Nos dormimos de nuevo toda la ma&ntilde;ana y nos despertamos por la tarde muertas de hambre. Fue un gran d&iacute;a .<\/p>\n<p>Julio lleg&oacute; y solo tres d&iacute;as antes de irnos de vacaciones a Portugal el padre de Leonor nos visit&oacute; para pasar un par de d&iacute;as con su hija. Se alojo en un hotel no lejos de nuestra casa. Se iba a Madrid durante unos d&iacute;as y luego de viaje de negocios a Argentina, Uruguay y Brasil por un mes. Yo ya lo conoc&iacute;a y fue muy amable conmigo, les acompa&ntilde;e a comer y cenar el primer d&iacute;a en los mejores restaurantes de la ciudad, nos llevo de compras, hizo varios regalos a Leo sobre todo un bolso car&iacute;simo y alguna joya. Era un hombre muy educado, sesenta y cinco a&ntilde;os, hab&iacute;a triunfado en los negocios pero no pensaba en retirarse y disfrutar de lo conseguido, al contrario estaba lleno de planes y so&ntilde;aba con que Leo se hiciese cargo alg&uacute;n d&iacute;a de sus negocios. Hab&iacute;a llegado a Salamanca en el coche de Leo para dej&aacute;rselo a ella y se fue a Madrid en un coche de alquiler con ch&oacute;fer. El segundo d&iacute;a les deje solos para que pudiesen hablar de sus cosas. Yo hab&iacute;a recibido tambi&eacute;n la visita de mi madre unos d&iacute;as antes, quer&iacute;a despedirse de m&iacute; antes de irse de crucero con mi padre y la tuvimos en casa un interminable fin de semana. No paraba de preguntar a Leo si yo ten&iacute;a novio, porque yo no le contaba nada y Leo dec&iacute;a: bueno, algo hay lo que pasa es que Anita es muy reservada. A ella le parec&iacute;a divertido, a mi no me hac&iacute;a gracia, pero que iba a decirle? No se&ntilde;ora, a su hija me la estoy tirando yo y tambi&eacute;n la gordita que atiende la fruter&iacute;a al final de la calle. Se hubiese muerto all&iacute; mismo.<\/p>\n<p>Prefiero no dar detalles sobre nuestros estudios, ni hablar de graduaciones, asignaturas etc&#8230;<\/p>\n<p>Mis padres estaban a punto de comprar el piso en el que viv&iacute;amos de alquiler as&iacute; que dejamos nuestras cosas en &eacute;l, adem&aacute;s todav&iacute;a deber&iacute;amos pasar alg&uacute;n tiempo en all&iacute; al a&ntilde;o siguiente. Nos hubiese resultado duro despedirnos de aquella casa, Leonor se alegro much&iacute;simo cuando le coment&eacute; lo de la compra.<\/p>\n<p>Antes de continuar me gustar&iacute;a describir la casa de Leo en la que pasamos aquel maravilloso verano. Es el lugar en el que he sido m&aacute;s feliz en toda mi vida.<\/p>\n<p>Estaba situada a apenas un kil&oacute;metros del peque&ntilde;o pueblo a orillas del Atl&aacute;ntico. Era una casa de tres plantas, la &uacute;nica de esa altura en todo el pueblo y probablemente en toda esa zona. Eso la hac&iacute;a parecer un castillo, majestuosa en lo alto de un peque&ntilde;o acantilado. A apenas 100 metros de distancia un estrecho y empinado camino bajaba hacia la playa. Hab&iacute;a sido construida en los a&ntilde;os 70 por los abuelos paternos de Leo. Ella hab&iacute;a veraneado all&iacute; desde que era capaz de recordar e incluso ten&iacute;a algunos amigos en el pueblo. La casa ten&iacute;a tres plantas m&aacute;s s&oacute;tano. La primera estaba enteramente dedicada a garaje, un peque&ntilde;o trastero, y una despensa con un gran congelador donde se guardaban todo tipo de precocinados, tambi&eacute;n hab&iacute;a vinos y licores en abundancia y muchas m&aacute;s cosas, parec&iacute;a un peque&ntilde;o supermercado. Un viejo deportivo era el &uacute;nico &#39;&#39; inquilino &#39;&#39;del garaje, se encontraba a medio restaurar, su padre hab&iacute;a empezado hac&iacute;a a&ntilde;os y era su eterno proyecto inacabado, su Escorial. La madre de Leo siempre dejaba su coche, un gran todoterreno, fuera. La primera planta estaba dedicada casi por completo a cocina y comedor m&aacute;s un peque&ntilde;o tendedero con una lavadora, all&iacute; la pared ten&iacute;a huecos por donde entraba la brisa del mar pero no la lluvia. Acab&oacute; siendo uno de mis lugares favoritos. La cocina no parec&iacute;a en absoluto la de una casa de veraneo, al contrario, estaba equipada con los mejores utensilios y electrodom&eacute;sticos de aquel momento. Ten&iacute;a un gran ventanal justo detr&aacute;s del fregadero y la encimera desde el que en d&iacute;as sin niebla pod&iacute;an verse varios kil&oacute;metros de costa hacia el sur. Sol&iacute;amos comer all&iacute;, aunque al lado ten&iacute;amos un enorme comedor. Estaba decorado con bastante buen gusto, mesa para comer, un enorme sof&aacute;, rodeado de varias butacas muy c&oacute;modas donde sol&iacute;amos dormir la siesta si no hac&iacute;a buen d&iacute;a. Otro ventanal en la pared opuesta al de la cocina ofrec&iacute;a otra vista de postal pero hacia el norte del pueblo. Tambi&eacute;n hab&iacute;a un televisor con un Dvd y un receptor de sat&eacute;lite, aunque apenas lo utiliz&aacute;bamos. Por &uacute;ltimo en esta planta hab&iacute;a un cuarto de ba&ntilde;o que hab&iacute;a sido a&ntilde;adido hacia pocos a&ntilde;os ya que la casa fue construida con uno solo en la tercera planta y un peque&ntilde;o despacho. En esta &uacute;ltima planta hab&iacute;a tres habitaciones, eso s&iacute; bastante grandes las tres, dos de ellas estaban abuhardilladas y la m&aacute;s grande conten&iacute;a ahora el ba&ntilde;o original de la casa, en la reforma se le hab&iacute;a incluido una enorme ba&ntilde;era que ten&iacute;a justo encima dos ventanas en el techo que era en realidad el tejado. Esa era la habitaci&oacute;n de la madre de Leo y ten&iacute;a tambi&eacute;n un vestidor repleto de toda su ropa, eso s&iacute; ni una sola prenda de piel pues ella sab&iacute;a que eso la pod&iacute;a enfrentar con su hija. Aunque en ese momento no lo sab&iacute;amos incluso estaba comenzando el proceso para vender su negocio. Su habitaci&oacute;n ten&iacute;a tambi&eacute;n una gran caja fuerte en la pared, me pareci&oacute; curioso que no tuviese un cuadro encima, es lo que todos hemos visto siempre en el cine. En un descansillo, entre las tres habitaciones, por una puerta de aluminio se llegaba a una terraza llena de macetas con flores, que la se&ntilde;ora que ven&iacute;a por la ma&ntilde;ana a hacer algo de limpieza cuidaba durante todo el a&ntilde;o. Tambi&eacute;n se pod&iacute;a desayunar o cenar all&iacute; en una peque&ntilde;a mesa y no faltaban unas tumbonas para tomar el sol. Hab&iacute;a tambi&eacute;n varias sombrillas y un toldo que pod&iacute;a cubrir gran parte de la azotea. La vista era incre&iacute;ble desde all&iacute; arriba. Casi daba v&eacute;rtigo mirar hacia abajo, a la altura de la casa se sumaba la del peque&ntilde;o acantilado a un extremo de la playa en cuya parte norte nos encontr&aacute;bamos. A lo lejos se ve&iacute;a el peque&ntilde;o pueblo repleto de casas de planta baja que se api&ntilde;aban en torno al puerto. Aparte de esto ni un solo rastro m&aacute;s de actividad humana. Ni casas, ni coches, ni campings, ni urbanizaciones a pie de playa &#8230; solo m&aacute;s y m&aacute;s kil&oacute;metros de costa hasta donde la vista alcanzaba. La casa ten&iacute;a un s&oacute;tano, con (sorpresa) una piscina climatizada. Sol&iacute;a tener el agua a unos veinticinco grados para evitar problemas de condensaci&oacute;n y aunque apenas ten&iacute;a un par de metros de ancho si ten&iacute;a unos doce de largo, casi la longitud de la vivienda. Con la iluminaci&oacute;n del fondo azul de la piscina el s&oacute;tano parec&iacute;a m&aacute;s una habitaci&oacute;n de lujo que otra cosa. No faltaba detalle, a un lado hab&iacute;a un gran mueble bar repleto de bebidas, tambi&eacute;n una nevera, otro mueble con toallas y m&aacute;s tumbonas y una peque&ntilde;a mesa. La madre de Leonor disfrutaba mucho con el agua. Por eso me extra&ntilde;o que estando rodeada la casa por unos muros de unos cuatro metros de altura y teniendo un enorme jard&iacute;n de unas tres hect&aacute;reas no se hubiesen construido una piscina. Supongo que estando el mar al lado de casa no les habr&iacute;a parecido necesario. El jard&iacute;n estaba repleto de &aacute;rboles, por lo que no necesitaba grandes cuidados. Muchos de estos &aacute;rboles hab&iacute;an sido tra&iacute;dos por su padre de sus viajes. En una zona m&aacute;s cercana a la casa si hab&iacute;a un huerto de apenas cinco por cinco metros donde Lara cultivaba tomates. Se me olvida mencionar que la piscina ocupaba solo una parte del s&oacute;tano, un tabique con una hilera de peque&ntilde;as ventanas opacas en su parte superior y una puerta de metal con un gran candado guardaba la &uacute;nica estancia de la casa a la que en principio no ten&iacute;amos acceso.<\/p>\n<p>Tras casi seis horas de viaje con varias paradas para comer, repostar y consultar el mapa de carreteras, por fin Leo, que conduc&iacute;a, reconoci&oacute; el lugar donde nos encontr&aacute;bamos. No est&aacute;bamos perdidas. Empez&aacute;bamos a dudar de los lugares por d&oacute;nde pas&aacute;bamos, quiz&aacute;s el padre de Leo, con el que ella siempre hab&iacute;a hecho el viaje, siguiese otra ruta, pero Leo dijo conocer ya aquella zona. Est&aacute;bamos a media hora de casa. Por si acaso yo hab&iacute;a llamado a Laura, la madre de Leo, mientras ella repostaba en la &uacute;ltima parada que hab&iacute;amos hecho. Quer&iacute;amos tranquilizarla, por si se nos hac&iacute;a tarde. La cobertura para los m&oacute;viles era bastante desigual durante todo el viaje.<\/p>\n<p>Por fin vas a conocer a mi madre, me dijo Leo. Ten&iacute;a raz&oacute;n. A las dos nos parec&iacute;a incre&iacute;ble que nunca, en tantos a&ntilde;os hubi&eacute;semos coincidido. Yo hab&iacute;a hablado con ella much&iacute;simas veces, sobre todo los primeros a&ntilde;os cuando todav&iacute;a no ten&iacute;amos m&oacute;viles, luego menos porque en vez de llamar a casa lo hac&iacute;a al de su hija. El caso es que varias veces que se hab&iacute;a acercado a Salamanca para visitar a Leonor yo estaba en casa de mis padres. Ella tiene much&iacute;simas ganas de verte, se alegr&oacute; de que tus padres se vayan de crucero y te dejen sola, me dijo Leo. Ya sabes que yo tambi&eacute;n. Mi amiga hab&iacute;a estado callada durante todo el d&iacute;a, podr&iacute;a decir incluso varios d&iacute;as. La notaba preocupada, pero no sab&iacute;a por qu&eacute;. Intent&eacute; tenderle mi mano durante el viaje varias veces para saber que ocurr&iacute;a pero fue en vano.<\/p>\n<p>Finalmente a lo lejos apareci&oacute; la casa de Leo. Pudimos verla bastante antes que el pueblo. Leo acerc&oacute; el coche al enorme portal de la finca, yo busqu&eacute; en la guantera el mando a distancia que lo abr&iacute;a y por fin entramos. La madre de Leonor nos esperaba a medio camino hacia la casa. En ese momento mi coraz&oacute;n empez&oacute; a latir a toda pastilla. Supongo que todos tenemos un ideal de hombre o mujer, cuando digo ideal doy por supuesto que esa persona no va a existir, es solo eso: una idea, una enso&ntilde;aci&oacute;n. Cuando yo fantaseo me excita pensar en una mujer a la que le pongo cara, pechos, culo, piernas, no necesariamente por este orden; es mi fantas&iacute;a y elijo lo mejor, le pongo un buen par, si es mi sue&ntilde;o por qu&eacute; voy a conformarme con unas tetitas pudiendo tener dos buenos melones. Pues bien lo terrible es que mi fantas&iacute;a exist&iacute;a y estaba all&iacute; de pie esperando a que bajase del coche para abrazarme. Y as&iacute; lo hizo, primero se fundi&oacute; en un abrazo con Leo, que continu&oacute; con el coche los cincuenta metros que nos separaban de la casa y luego vino hacia m&iacute; y me beso en las mejillas antes de abrazarnos. Mi coraz&oacute;n lat&iacute;a tan fuerte que pod&iacute;a o&iacute;rlo. Me encant&oacute; el olor de su cuello, era un perfume que no conoc&iacute;a pero ya era mi favorito desde ese momento. Lara era una mujer muy guapa, ojos marrones, pelo casta&ntilde;o recogido en una trenza, piel ligeramente morena por las dos semanas que llevaba ya de vacaciones, me encantaban sus brazos, especialmente esas manos grandes pero de finos dedos. Llevaba puesto un vestido de los de ir a la playa, casi hasta la rodilla, parec&iacute;a algod&oacute;n, liger&iacute;simamente transparente, de color blanco con franjas azules horizontales, bastante apretado, tirantes que dejaban sus hombros a la vista con poco escote por arriba y dos grandes aberturas por los lados que llegaban hasta sus caderas. La madre de Leo ten&iacute;a una figura incre&iacute;ble, much&iacute;simo m&aacute;s alta que nosotras, casi un metro ochenta, no llevaba sujetador y me mareaba al ver aquellos pechos, en eso se parec&iacute;a a su hija, aunque fuese adoptada, ambas compet&iacute;an en talla de sujetador con, quiz&aacute;s un par de tallas a favor de la madre. Aunque aparentaba mucho menos de cuarenta yo sab&iacute;a que Lara ten&iacute;a cuarenta y seis, a&uacute;n as&iacute; esas dos tetas se aguantaban perfectamente erguidas, solo ligeramente aplastadas a los lados por aquel vestido que claramente estaba un par de tallas por debajo de lo que cualquier mujer menos segura de s&iacute; misma se atrever&iacute;a a lucir.<\/p>\n<p>Tragu&eacute; saliva y tras los saludos subimos parte del equipaje que tra&iacute;amos a las habitaciones de la tercera planta. Leo y yo cogimos las maletas m&aacute;s pesadas y Lara una mochila m&iacute;a y una bolsa de deporte de su hija. El mundo se par&oacute; cuando me encontr&eacute; subiendo escaleras arriba. Leo me cedi&oacute; amablemente el paso y Lara sub&iacute;a delante de m&iacute;. Entonces pude contemplar lo que hasta ese momento solo hab&iacute;a intuido. Delante de mis ojos, a apenas unos cent&iacute;metros, ten&iacute;a el culo m&aacute;s impresionante que en mi vida hab&iacute;a visto. Era un culazo al l&iacute;mite. Era todo lo grande que pod&iacute;a ser sin llegar a lo grotesco, pero no lo era porque sus formas eran perfectas. Redondito, parec&iacute;a mullido como una almohada de algod&oacute;n. Las nalgas se mov&iacute;an como flanes escaleras arriba. Un tanga tan ajustado como el vestido gritaba estoy aqu&iacute;, envidiame. La naturaleza me regal&oacute; una imagen que a&uacute;n arde dentro de mi cerebro a&ntilde;os despu&eacute;s: al llegar al primer descansillo del primer piso el sol del atardecer atraves&oacute; la fina tela de aquel vestido y lleg&oacute; a mis ojos mostr&aacute;ndome aquellas caderas y piernas que completaban la anatom&iacute;a de mi mujer diez. Aquellos muslos que las aberturas del vestido dejaban ver eran lo suficientemente gruesos para acompa&ntilde;ar con solvencia semejante trasero, m&aacute;s gruesos o m&aacute;s delgados tambi&eacute;n hubiesen desafinado en una partitura que sonaba muy bien de principio a fin. El resto de las piernas de Lara hablaban de una mujer que se quer&iacute;a y se cuidaba, depiladas a la cera, con ese brillo inconfundible y sobre todo aquella piel tan joven, tan sedosa, ni rastro de celulitis ni varices, incluso en la frontera entre muslos y nalgas que el vaiv&eacute;n del vestido me dejaba ver. Seguramente particip&eacute; en la conversaci&oacute;n mientras sub&iacute;amos pero ni me acuerdo. Al final el mundo arranc&oacute; de nuevo, llegamos al descansillo del tercer piso y tuve que separar mi cara de aquella escultura. No me gustan mucho expresiones machistas como mujer&oacute;n o maciza pero reconozco que no hay adjetivos mucho mejores para definir aquel cuerpo. Y dicho esto Lara vista en conjunto era una mujer, si no delgada en absoluto pasada de peso , su vientre era la envidia de cualquier veintea&ntilde;era como nosotras, cuello y cara estilizados. Era un sue&ntilde;o de mujer. Me duele definirla como si fuese un objeto, un purasangre en un concurso equino, pero ya tendr&eacute; tiempo m&aacute;s adelante de hablar de la mujer que hab&iacute;a dentro de ese cuerpo a la que pronto valor&eacute; como ser humano, m&aacute;s all&aacute; de ese f&iacute;sico que tan impresionada acababa de dejarme.<\/p>\n<p>Deb&iacute; parecer tonta mirando al suelo cuando Lara nos pregunt&oacute; si &iacute;bamos a compartir habitaci&oacute;n o no. Sent&iacute;a en mis mejillas ese calor que acompa&ntilde;a a la rojez de la piel. Ten&iacute;a miedo que ellas notasen el shock que acababa de experimentar. Me tranquilic&eacute; al ver que las dos jadeaban despu&eacute;s de subir hasta la tercera planta. Hice un comentario, algo as&iacute; como: guau la pr&oacute;xima vez nos traemos menos equipaje y levant&eacute; la vista. Mis ojos se cruzaron con los de Leo y su sonrisa p&iacute;cara me dec&iacute;a: a m&iacute; no me enga&ntilde;as. Qu&eacute; bien te lo has pasado escaleras arriba. Me conoc&iacute;a demasiado bien. Pod&iacute;a leer mi mente.<\/p>\n<p>Mami, si no te importa ya decidimos mientras ven&iacute;amos hacia aqu&iacute; usar las dos habitaciones. A m&iacute; me parece perfecto, dijo Lara.<\/p>\n<p>Lara se llamaba en realidad Laura pero desde ni&ntilde;a empezaron a llamarla as&iacute;. Leo arrastr&oacute; su equipaje hasta su habitaci&oacute;n de todos los a&ntilde;os y Lara me acompa&ntilde;o a m&iacute; para ayudarme a instalarme. Su voz era suave como su piel. Estuvimos unos veinte minutos poniendo mi ropa en los armarios, me ofreci&oacute; todo aquello que pudiese necesitar y no me hubiese tra&iacute;do. En tan poco tiempo ya me resultaba una persona muy cercana. Su car&aacute;cter era muy parecido al de Leo, bromeando continuamente, abierta, sincera, segura de s&iacute; misma, generosa y adem&aacute;s muy joven de actitud ante la vida. Mis padres ten&iacute;an un par de a&ntilde;os m&aacute;s que ella pero una moral mucho m&aacute;s cerrada. Tras preguntarme si pod&iacute;a dejarme sola unos minutos para bajar a ducharse en el ba&ntilde;o de abajo, nos ofreci&oacute; a Leo y a m&iacute; la enorme ba&ntilde;era que su ba&ntilde;o ten&iacute;a. Me imagino que estar&eacute;is muy cansadas. De acuerdo mami grito Leo desde su habitaci&oacute;n.<\/p>\n<p>En ese momento me di cuenta de que Leo hab&iacute;a recuperado su habitual buen humor. La habitaci&oacute;n de Lara estaba abierta y al fondo tambi&eacute;n el cuarto de ba&ntilde;o ten&iacute;a su puerta abierta con la enorme ba&ntilde;era ya llena de agua tibia. Me llev&eacute; mi bata y tras desnudarnos nos metimos en la ba&ntilde;era y empezamos a charlar.<\/p>\n<p>-Ana. Me alegro de que est&eacute;s m&aacute;s animada. Me hab&iacute;as preocupado estos &uacute;ltimos d&iacute;as, sobre todo hoy. Ahora te veo feliz. Echabas de menos a tu madre?<\/p>\n<p>-Leo. No. Olv&iacute;dalo. Algo me preocupaba y ahora ya no. Tambi&eacute;n un poco cansada. No te preocupes. Y t&uacute; qu&eacute; tal? Qu&eacute; te parece mi madre?<\/p>\n<p>-Ana. Me encanta. Tan amable, me ha ayudado con todo mi equipaje, me hace sentir muy bienvenida.<\/p>\n<p>Mientras yo hablaba Leo esbozaba esa sonrisa suya que tan bien conoc&iacute;a.<\/p>\n<p>-Leo. Sabes que no me refiero a eso.<\/p>\n<p>-Ana. Es muy guapa pero sabes que solo tengo ojos para ti.<\/p>\n<p>-Leo. No me digas esas cosas que no soy de piedra.<\/p>\n<p>En ese momento ella salto hacia mi lanzando un mont&oacute;n de agua fuera de la ba&ntilde;era y empez&oacute; a hacerme cosquillas y meterme mano, era algo que hac&iacute;a muy a menudo. No la rechace pero ten&iacute;a miedo que su madre subiese y nos sorprendiste en esa tesitura. Leo par&oacute; y se qued&oacute; a mi lado rode&aacute;ndome con su brazo sobre mis hombros. Nos quedamos en silencio mirando al cielo a trav&eacute;s de las ventanas del techo, justo encima de la ba&ntilde;era. Ya era de noche pero hac&iacute;a calor. Leo separ&oacute; mis piernas y meti&oacute; su mano bajo el agua, le gustaba saber si mi conejito estaba h&uacute;medo. Lo hac&iacute;a algunas veces desde nuestra primera noche . Aun dentro del agua sus dedos notaron perfectamente lo resbaladizo de mi co&ntilde;ito. Yo hice lo mismo. Ella tambi&eacute;n estaba caliente. Note que hac&iacute;a tiempo que no se depilaba, me gusto el tacto distinto al habitual. O&iacute;mos subir a Lara, se hab&iacute;a duchado y preparado algo para cenar. Nos habl&oacute; desde la habitaci&oacute;n sin entrar en el ba&ntilde;o.<\/p>\n<p>-Lara. Chicas, vais a dormir en la ba&ntilde;era<\/p>\n<p>-Leo. Se est&aacute; tan bien.<\/p>\n<p>Lara se acerc&oacute; al dintel de la puerta, llevaba una bata blanca de seda preciosa que le cubr&iacute;a hasta la mitad de los muslos. Ahora ten&iacute;a el pelo suelto y todav&iacute;a mojado. Las dos la miramos con admiraci&oacute;n. Parec&iacute;a una actriz de Hollywood.<\/p>\n<p>-Lara. Lo s&eacute; cari&ntilde;o, ten&eacute;is que estar muy cansadas. He preparado unas ensaladas, solo falta ali&ntilde;arlas. Cuando os parezca bien baj&aacute;is.<\/p>\n<p>Las dos le dimos las gracias y prometimos bajar enseguida. En cinco minutos est&aacute;bamos secando, recogiendo y limpiando el ba&ntilde;o que Lara nos hab&iacute;a cedido. Era precioso, grande, con azulejos azules y blancos a distintos niveles. Poni&eacute;ndote de pie en la ba&ntilde;era pod&iacute;as ver el mar. No hac&iacute;a nada de fr&iacute;o y la noche era estrellada, sin una sola nube en el cielo.<\/p>\n<p>Al acabar de secarnos me surgi&oacute; una duda. Todo apuntaba a que Leo iba a bajar de uniforme, tanga y una mini camiseta de tirantes, pero yo no sab&iacute;a que ponerme.<\/p>\n<p>-Ana. Leo vas a bajar as&iacute;?<\/p>\n<p>-Leo. Si, se est&aacute; muy bien. Todav&iacute;a hace calor. Por qu&eacute;?<\/p>\n<p>-Ana. Yo no s&eacute; qu&eacute; ponerme. No s&eacute; qu&eacute; va a pensar tu madre si bajo medio desnuda como t&uacute;.<\/p>\n<p>-Leo. Ana te quiero mucho y no quiero ofenderte pero mi madre no es como tus padres, de misa de domingo y comer pescado en semana Santa.<\/p>\n<p>Leo me habl&oacute; con mucho cari&ntilde;o, con voz muy suave, estaba detr&aacute;s de m&iacute; sec&aacute;ndome la espalda y me beso en el hombro con mucha suavidad. Ten&iacute;a raz&oacute;n mis padres eran de moral bastante estricta. Yo hab&iacute;a estudiado en colegios religiosos desde los diez a&ntilde;os.<\/p>\n<p>Uy, nos hemos puesto demasiado serias dijo Leo. Empiezo a hablar como una vieja. Mira ponte lo que quieras pero te aseguro que lo qu&eacute; somos nosotras, se refer&iacute;a a su madre y ella, te vas a cansar de vernos el culo todo el verano. Leo sali&oacute; disparada del ba&ntilde;o ri&eacute;ndose y gritando: el ba&ntilde;o me ha abierto el hambre. Me qued&eacute; sola y opt&eacute; por el t&eacute;rmino medio. Me puse una de las pocas bragas que ten&iacute;a y que por suerte hab&iacute;a puesto en mi equipaje. Era casi transparente por detr&aacute;s y por supuesto oscura, pero un azul bastante bonito. Antes de bajar me sequ&eacute; mi rajita con una toallita, estaba empapada.<\/p>\n<p>Baj&eacute; y Lara y Leo me esperaban sentadas en el sof&aacute; frente al enorme televisor que presid&iacute;a esa parte del sal&oacute;n. Me mareaba ver a Lara ahora en bata que apenas llegaba un poco m&aacute;s abajo de su cintura. Me pareci&oacute; que no llevaba nada debajo. El pecho derecho casi se sal&iacute;a de su sitio, estaba anudada de un modo muy descuidado, adem&aacute;s como sol&iacute;a hacer su hija iba descalza y eso era algo que a m&iacute; me encend&iacute;a todav&iacute;a m&aacute;s. Las tres nos fuimos a la cocina y esta vez yo me adelant&eacute;. Y mi culazo fue el protagonista.<\/p>\n<p>Mientras cen&aacute;bamos Lara nos puso al corriente del problema que ten&iacute;a con la se&ntilde;ora que cada ma&ntilde;ana ayudaba en casa.<\/p>\n<p>-Lara. Haber ni&ntilde;as os cuento la situaci&oacute;n. F&aacute;tima tiene a su hija a menos de una semana de dar a luz y no va a poder venir m&aacute;s que dos o tres d&iacute;as m&aacute;s. Tenemos dos opciones, F&aacute;tima puede ayudarnos a contratar a alguien nuevo, pero evidentemente ser&iacute;a meter una persona desconocida en casa, la otra opci&oacute;n es que nosotras nos distribuyamos las tareas.<\/p>\n<p>Las dos al un&iacute;sono apoyamos la segunda opci&oacute;n. Nos repartimos las tareas. Cada una se ocupar&iacute;a de su habitaci&oacute;n y yo y Leo ayudar&iacute;amos a Lara con la suya, mucho mayor y con el ba&ntilde;o que usar&iacute;amos para evitar, especialmente de noche tener que bajar al de la segunda planta. Yo me ocupar&iacute;a de la colada, Lara de cocinar, Leo de pasar el aspirador etc..<\/p>\n<p>Era ya tarde y est&aacute;bamos muy cansadas, recogimos la mesa, pusimos el lavaplatos y tras comprobar Lara que tanto el portal de la finca como la &uacute;nica puerta que tiene la casa estaban correctamente cerradas subimos juntas hacia las habitaciones. Esper&eacute; un momento para ver si Lara o Leo cerraban sus puertas, Lara dej&oacute; la suya abierta pues el ba&ntilde;o estaba en su habitaci&oacute;n y Leo tambi&eacute;n as&iacute; que yo hice lo mismo. Me quit&eacute; la camiseta y me met&iacute; en bragas en cama. El silencio era absoluto, no se o&iacute;a ni el ruido del mar, ten&iacute;a sue&ntilde;o pero tambi&eacute;n estaba muy excitada. Las im&aacute;genes de Lara iban pasando r&aacute;pidamente por mi cabeza. La cena hab&iacute;a sido muy agradable, hab&iacute;amos charlado como si nos conoci&eacute;ndonos de toda la vida, hab&iacute;a disfrutado viendo aquellas piernas, aquellos muslos. Aquellos melones inquietos debajo de la seda movi&eacute;ndose como flanes. O&iacute; la fuerte respiraci&oacute;n de Leo, conoc&iacute;a ese jadeo, yo no pod&iacute;a dormir tampoco con mi co&ntilde;ito latiendo como si fuese un segundo coraz&oacute;n. La habitaci&oacute;n de Leo estaba pegada a la m&iacute;a, su jadeo me pon&iacute;a a&uacute;n m&aacute;s cachonda, me quit&eacute; las bragas y me puse a darle un buen masaje a mi cl&iacute;toris, quer&iacute;a correrme r&aacute;pido, hacia horas que ya no pod&iacute;a m&aacute;s con las ganas. O&iacute; a Leo, se corri&oacute; enseguida y yo tard&eacute; muy poco m&aacute;s.<\/p>\n<p>Dorm&iacute; de un tir&oacute;n, me despert&eacute; triste, preocupada. Era absurdo, no hab&iacute;a sido un sue&ntilde;o, mi mujer ideal exist&iacute;a, la has conocido ayer me dec&iacute;a y debe seguir en alg&uacute;n sitio de esta casa. Intent&eacute; quitarme esa angustia y me fui hacia su habitaci&oacute;n, adem&aacute;s me estaba meando. Vi su cama vac&iacute;a, por suerte porque iba completamente desnuda, se me hab&iacute;a olvidado ponerme algo. Volv&iacute; a la habitaci&oacute;n y cog&iacute; mi bata, volv&iacute; al ba&ntilde;o y luego me lanc&eacute; escaleras abajo. Leo estaba todav&iacute;a dormida. Encontr&eacute; a Lara en la cocina, necesitaba asegurarme que mi imaginaci&oacute;n calenturienta no me hab&iacute;a jugado una mala pasada. Lara estaba sentada en la mesa de la cocina desayunando. Al verme se levant&oacute; preocupada.<\/p>\n<p>-Lara. Cari&ntilde;o te encuentras bien ? Est&aacute;s completamente blanca.<\/p>\n<p>-Ana. S&iacute;, bueno he tenido una pesadilla y me he levantado algo angustiada.<\/p>\n<p>Ella me abraz&oacute; y peg&oacute; mi cara contra sus pechos. Sent&iacute; sus brazos rode&aacute;ndome, me tranquilic&eacute; al ver que todo segu&iacute;a en su sitio. La ca&iacute;da de la bata sobre su cuerpo delataba la presencia de aquel culazo, segu&iacute;a en su sitio, mi tortura continuaba. Llevaba una bata m&aacute;s bonita todav&iacute;a que la del d&iacute;a anterior, de estilo oriental, roja y con motivos dorados. Corta, muy corta. Poco a poco iba perdiendo la verg&uuml;enza que siempre tuve cuando me gustaba alguna chica mayor que yo y empec&eacute; a mirar con menos disimulo. Cuando nos separamos la cadena de mi cuello se enganch&oacute; en la bata y esta se abri&oacute; casi del todo. Lara me dijo cuidado Anita y se acerc&oacute; de nuevo a m&iacute; para evitar romperla. Arqueo sus brazos y encontr&oacute; el cierre de la cadena en mi nuca, lo abri&oacute; y est&aacute; vez si pude apartarme. Delante de m&iacute; deshizo completamente el nudo de la bata para poder acercar a sus ojos la zona, al nivel del pecho, donde mi cadena segu&iacute;a enmara&ntilde;ada. Venc&iacute; mi timidez y me recree en la vista, Lara no llevaba nada debajo, me qued&eacute; mirando el co&ntilde;o m&aacute;s goloso que he visto en mi vida. No me sorprendi&oacute; que estuviese casi totalmente depilado, sab&iacute;a que Lara se hab&iacute;a hecho la depilaci&oacute;n l&aacute;ser el verano anterior, algo bastante novedoso y exclusivo en aquella &eacute;poca, lo m&aacute;s goloso para m&iacute; era lo marcada que ten&iacute;a la vulva, carnosa, con muy poco vello, parec&iacute;a un melocot&oacute;n amarillo, jugoso, quiz&aacute;s la depilaci&oacute;n, que solo dejaba ya crecer vello en los labios externos ayudaba a crear aquel efecto. Se me hizo la boca agua pensar que delicioso ser&iacute;a comerse aquel manjar. No prest&eacute; atenci&oacute;n a los pechos ni a los muslos ni a aquella barriguita tan hermosa, me qued&eacute; hipnotizada mirando y guardando cada detalle para dedicarle mi pr&oacute;xima paja.<\/p>\n<p>-Lara. Ya esta cari&ntilde;o.<\/p>\n<p>-Ana. Gracias.<\/p>\n<p>-Lara. Te gusta?<\/p>\n<p>Se refer&iacute;a a su pubis. Conteste tomando la pregunta en el estricto sentido est&eacute;tico.<\/p>\n<p>-Ana. Me encanta. Est&aacute; precioso.<\/p>\n<p>-Lara. La verdad es que s&iacute; y resulta muy c&oacute;modo pero su sacrificio cuesta. Son muchas sesiones de laser.<\/p>\n<p>-Ana. Duele?<\/p>\n<p>-Lara. Bueno, a mi edad si una quiere cuidarse hay un precio que pagar.<\/p>\n<p>-Ana. No digas eso. Tu edad es perfecta. Est&aacute;s incre&iacute;ble.<\/p>\n<p>La bata segu&iacute;a abierta y yo continuaba mirando a alternativamente sus ojos y su co&ntilde;o cuando las dos nos asustamos. Leo romp&iacute;a aquel silencio con un sonoro: buenos d&iacute;as, si molesto me vuelvo a la cama.<\/p>\n<p>Las tres nos re&iacute;mos, la bata se cerr&oacute; y Leo nos dio una buena palmada a cada una en el culo.<\/p>\n<p>-Leo. Me alegro que hay&aacute;is intimado tan r&aacute;pido (ri&eacute;ndose y mir&aacute;ndome). Has visto el co&ntilde;ito de trescientos mil escudos.<\/p>\n<p>-Lara. Bueno ha sido un peque&ntilde;o accidente.<\/p>\n<p>-Leo. Lo s&eacute;, os he o&iacute;do desde el sal&oacute;n. Me alegro mucho de que os llev&eacute;is tan bien.<\/p>\n<p>-Ana. Pero qu&eacute; es eso de los trescientos mil escudos?<\/p>\n<p>-Lara. Bueno, es el precio del tratamiento, me lo hice el a&ntilde;o pasado aqu&iacute; en Portugal.<\/p>\n<p>Continuamos charlando mientras desayun&aacute;bamos. Lara ya hab&iacute;a acabado y se puso a recoger algo la cocina. Yo, tras el mal comienzo del d&iacute;a me sent&iacute;a ahora feliz. Lo ten&iacute;a todo. Las dos mujeres que mas me hab&iacute;an gustado en mi vida y yo, solas en aquella casa, el d&iacute;a era radiante, no eran ni las nueve y ya hac&iacute;a calor.<\/p>\n<p>Aunque innecesario precisar fechas s&iacute; que tengo la sensaci&oacute;n de que en un tiempo m&aacute;s cercano nada hubiese sido igual a como lo fue en aquel verano. La sensaci&oacute;n de aislamiento que viv&iacute;amos nos hac&iacute;a estar m&aacute;s unidas, un tel&eacute;fono fijo en el sal&oacute;n con un supletorio en la habitaci&oacute;n de Lara era toda nuestra comunicaci&oacute;n con el mundo. Internet todav&iacute;a estaba naciendo, las tres ten&iacute;amos ya un m&oacute;vil gsm pero en aquel lugar de la costa portuguesa faltaban a&ntilde;os para que llegase el servicio. Aparte de la televisi&oacute;n y un equipo de m&uacute;sica solo la lectura y la conversaci&oacute;n eran nuestro entretenimiento. No nos pas&aacute;bamos el d&iacute;a pendientes de redes sociales ni p&aacute;ginas web ni smartphones. El tiempo discurr&iacute;a despacio, los d&iacute;as parec&iacute;an eternos, pero eternos no significa aburridos, de eso estoy muy segura.<\/p>\n<p>Leo hab&iacute;a bajado medio desnuda y yo segu&iacute;a con las bragas transparentes del d&iacute;a anterior. Lara nos dijo: chicas a las diez llega F&aacute;tima y seria una falta de respeto que nos pase&aacute;semos as&iacute; por la casa, mientras ella est&eacute; aqu&iacute;, poneros algo, luego ya si os apetece os cambi&aacute;is de nuevo y sois libres de vestir como os apetezca. As&iacute; lo hicimos, sabia por Leo que su madre apreciaba mucho a su empleada, de hecho, hab&iacute;amos tra&iacute;do varios regalos para F&aacute;tima desde Salamanca por encargo de su madre. Cuando subimos a cambiarnos Leo tuvo la idea de bajar a la playa, a dar un paseo o quiz&aacute;s tomar el sol. A m&iacute; no me apetec&iacute;a demasiado, prefer&iacute;a quedarme con su madre en casa, pero acced&iacute;. Nos pusimos los bikinis, el m&iacute;o naranja y azul &eacute;l de Leo, eran de los que se atan con lazo a un lado y sujetador de triangulo. Creo que eran la misma talla por lo que los tetones de Leo parec&iacute;an a punto de salirse y a m&iacute; no llegaba casi a taparme ni la raja de mi culazo. Antes de bajar a la playa pedimos a Lara unos pareos, y nos dej&oacute; dos iguales. Tuvimos que terminar de descargar el coche y subir a casa lo que hab&iacute;amos dejado la tarde anterior y en menos de diez minutos ya est&aacute;bamos paseando sobre la arena. Al quedarnos solas tem&iacute; que Leo llevase la conversaci&oacute;n hacia lo que hab&iacute;a sucedido por la ma&ntilde;ana. Yo segu&iacute;a pensando en aquel pubis depilado y aquellos labios que parec&iacute;an hechos para mi boquita y ya estaba lo suficientemente caliente como para que ella me encendiese todav&iacute;a m&aacute;s. De momento tuve suerte, la playa todav&iacute;a estaba casi vac&iacute;a. Leo conoc&iacute;a a algunas de las personas con las que nos cruz&aacute;bamos y saludaba graciosamente en portugu&eacute;s, lo hablaba, para mi sorpresa bastante bien. Llegamos caminando por la playa al peque&ntilde;o embarcadero por donde los barcos eran sacados del agua cada d&iacute;a, no exist&iacute;a lo que conocemos como un puerto propiamente. A esa hora casi no hab&iacute;a nadie pero vimos a un chico que se acercaba r&aacute;pidamente caminando, Leo lo reconoci&oacute; y corri&oacute; hacia &eacute;l se saludaron y vinieron hacia m&iacute;, el chico me dio dos besos al estilo espa&ntilde;ol e hizo el esfuerzo de hablarme en castellano. No ten&iacute;a m&aacute;s de dieciocho a&ntilde;os era guapo, no demasiado alto y por sus manos y sus brazos se ve&iacute;a que ya no se dedicaba a estudiar sino a trabajar en el mar.<\/p>\n<p>Los tres juntos continuamos paseando por la playa ya alej&aacute;ndonos hacia el otro lado del pueblo, caminamos unos die minutos, poco a poco yo me fui quedando atr&aacute;s deliberadamente, lo suficiente para que pudiesen charlar sin escucharles. Les segu&iacute; durante un rato hasta que vi correr a Leo de vuelta hacia a m&iacute;. Repiti&oacute; mi nombre varias veces como siempre que me ped&iacute;a algo y junto las dos palmas de sus manos como rezando. Sab&iacute;a que esa era la llave para que yo no hiciese preguntas y accediese r&aacute;pidamente.<\/p>\n<p>-Leo. Ves ese hueco entre las rocas con arena.<\/p>\n<p>-Ana. Si lo veo.<\/p>\n<p>-Leo. S&uacute;bete a la roca y vigila que no venga nadie.<\/p>\n<p>Pregunt&eacute; absurdamente para qu&eacute;. Cuando llegu&eacute; a mi puesto de vigilancia Leo ya estaba sacando de los vaqueros del chico su polla y empezando a dar leng&uuml;etazos en su glande. A ella el tama&ntilde;o si le parec&iacute;a importante porque era la tercera polla que ve&iacute;a entre sus manos y todas eran de categor&iacute;a XXL. Yo estaba a unos dos metros de altura, pr&aacute;cticamente sobre ellos. Intentaba mirar a m&iacute; alrededor por si ven&iacute;a alguien pero no era f&aacute;cil concentrarse en la vigilancia. Me gustaba ver la cara redondita, preciosa de Leo mientras se met&iacute;a toda la polla en la boca, todav&iacute;a llevaba el bikini y el pareo y su larga melena lisa brillaba al sol pareciendo m&aacute;s rubia de lo habitual. El miedo a que yo tuviese que interrumpirlos hizo que ella enseguida se desatase uno de los lazos de bikini en su muslo y se tumbase sobre la toalla extendida en la arena. Se apart&oacute; el triangulo del bikini que segu&iacute;a atado a su otro muslo y el chico la penetr&oacute; sin contemplaciones, hasta el fondo, sin cuidado alguno, me doli&oacute; hasta a m&iacute;, si no llega a estar muy bien lubricada le habr&iacute;a hecho mucho da&ntilde;o. Ella solt&oacute; un grito que parec&iacute;a de placer, yo me tranquilic&eacute;, el chico no parec&iacute;a tener gran experiencia como amante, o quiz&aacute;s fuese la prisa, lo que si ten&iacute;a era la polla dura como el acero, la sacaba totalmente del co&ntilde;o de Leo y la met&iacute;a violentamente hasta el fondo de nuevo, una y otra vez. Ella debajo, el encima. Yo segu&iacute;a mirando y reprimiendo mis ganas, los ve&iacute;a desde arriba, el chico de espaldas a m&iacute;. Ve&iacute;a el cono de Leo y aquella polla que segu&iacute;a taladr&aacute;ndola. Ella de vez en cuando me miraba y me hac&iacute;a sentir parte del polvo. Pon&iacute;a sus ojos en los m&iacute;os y parec&iacute;a decirme: me gusta mucho mas contigo ah&iacute; mirando. Follaron como posesos unos diez minutos y el chico cuando ya parec&iacute;a estar a punto agarr&oacute; su polla y&eacute;ndose hacia las tetas de Leo, ella hab&iacute;a perdido la parte de arriba del bikini hacia un rato y el portuguesito se las hab&iacute;a comido mientras la penetraba, bastante torpemente, en mi opini&oacute;n. Pero Leo no estaba de acuerdo. Pronuncio un no, no, no, dentro, dentro, y la polla volvi&oacute; a su cueva. Aquel chico deb&iacute;a llevar tiempo sin descargar porque desde que note por la cara de Leo que empezaba a correrse todav&iacute;a dio varias embestidas mas, cada una de ellas lanzaba los pechos de mi amiga hacia el cielo y ca&iacute;an de nuevo haciendo un sonido muy caracter&iacute;stico. Leo se puso r&aacute;pido el bikini dio unas chupadas a la polla, que todav&iacute;a continuaba goteando algo de leche y se despidi&oacute; del chico. Este me mir&oacute; y me dio las gracias, le salud&eacute; con la mano, como despidi&eacute;ndome y se fue por un sendero entre las rocas que yo no me hab&iacute;a ni percatado de que exist&iacute;a. Menuda vigilante estaba hecha. Baj&eacute; de mi atalaya y ayud&eacute; a Leo a recoger sus cosas, la ayude a atarse bien el lazo del bikini, ella jadeaba todav&iacute;a. No dije nada, empezaba a darme cuenta de que ella no buscaba en los hombres lo mismo que buscaba en m&iacute;, eran sexualidades diferentes, no sabr&iacute;a explicar las diferencias pero conmigo no follaba como con los chicos y no me refiero a las obvias diferencias anat&oacute;micas. Camin&aacute;bamos en silencio de vuelta a casa. Leo ten&iacute;a en su cara una mueca de satisfacci&oacute;n y orgullo.<\/p>\n<p>Por fin me atrev&iacute; a romper aquel silencio.<\/p>\n<p>-Ana. Supongo que te lo hab&iacute;as tirado ya antes. Cu&aacute;ntos a&ntilde;os tiene?<\/p>\n<p>-Leo. Unos 19. Hace a&ntilde;os que follamos tres o cuatro veces cada a&ntilde;o. Es muy torpe pero tiene la mejor polla en todo el pueblo.<\/p>\n<p>-Ana. Me hace gracia la resignaci&oacute;n con que lo dices.<\/p>\n<p>-Leo. Que quieres, esto es muy peque&ntilde;o y me he pasado aqu&iacute; todos los veranos de mi vida. Eso son unos tres a&ntilde;os seguidos de tiempo. Por eso estoy tan feliz de que est&eacute;s aqu&iacute; conmigo, bueno, con nosotras, mam&aacute; tambi&eacute;n est&aacute; encantada de que seamos una m&aacute;s.<\/p>\n<p>-Ana. (Sonriendo) Me halagas mucho. Me hac&eacute;is sentir muy bien.<\/p>\n<p>Leo cambi&oacute; de tema. Cerr&oacute; sus ojos e hizo un gesto de placer.<\/p>\n<p>-Leo. Tengo el semen saliendo del co&ntilde;o , me encanta. Noto los labios internos embadurnados de &eacute;l. Se mezcla con mi lechecita y me encanta la sensaci&oacute;n. L&aacute;stima que haya tanta gente, porque tengo una fantas&iacute;a que me gustar&iacute;a hacer realidad contigo.<\/p>\n<p>-Ana. (Tap&aacute;ndome los o&iacute;dos con las manos y acelerando el paso) No, no, no, ni se te ocurra. No quiero escucharte.<\/p>\n<p>-Leo (corriendo detr&aacute;s de m&iacute;). Vale, olv&iacute;dalo. No he dicho nada.<\/p>\n<p>Me alcanz&oacute; y con una palmada en mi culo me lanz&oacute; sendero arriba hacia casa. Ya est&aacute;bamos llegando.<\/p>\n<p>Tocamos el timbre y saludamos a F&aacute;tima a la que Leo acercaba a casa en su coche. Estar&iacute;a de vuelta en veinte minutos para comer. Nosotras subimos a casa y nos duchamos juntas en el ba&ntilde;o de abajo . Al final acced&iacute; a masturbar a Leo pero su fantas&iacute;a no era esa. Utilic&eacute; mi mano y no mi boca como ella quer&iacute;a. Casi todo el semen estaba ya en la tela del bikini pero reconozco que el tacto de sus labios internos ten&iacute;a algo de especial. Est&aacute;bamos las dos de pie en la ducha, yo jugaba con los labios del chocho de Leo y aceleraba para que se corriese pronto, pod&iacute;a o&iacute;r el coche de su madre a trav&eacute;s de la ventana abierta. Leo estaba tan cachonda que no paraba de hablar. Me dec&iacute;a que la primera ocasi&oacute;n que tuviese se tirar&iacute;a una buena polla y luego se deshar&iacute;a r&aacute;pido del chico para que yo me comiese su co&ntilde;ito. Yo le dec&iacute;a, por favor cari&ntilde;o c&oacute;rrete ya. Tu madre est&aacute; llegando. Frotaba y frotaba mi mano entera contra su co&ntilde;o pero no llegaba. No quer&iacute;a dejarla con el calent&oacute;n pero ella aguantaba y aguantaba sin correrse. Yo me hab&iacute;a puesto a cien. Cuando su madre deb&iacute;a estar ya en la cocina por fin lleg&oacute; al orgasmo. Tuve que taparle la boca con mi mano o se la hubiese o&iacute;do en Lisboa . Se le doblaron las rodillas y rozando su espalda contra los azulejos se acurruco en el plato de la ducha. Besaba mis rodillas y se apretaba contra mi pierna como un perrito. Susurraba gracias repetidamente, yo me sent&iacute;a orgullosa y agach&aacute;ndome le susurre: a que ning&uacute;n hombre te hace las pajas como yo. La ayud&eacute; a levantarse y salimos r&aacute;pidamente de la ducha . Se nos hab&iacute;a olvidado subir a por ropa limpia as&iacute; que salimos del ba&ntilde;o solo con una toalla . Lara se acercaba al sal&oacute;n en ese momento porque ya empezaba a dudar de que estuvi&eacute;semos en casa. Reaccion&oacute; con aparente normalidad al vernos medio desnudas. Con mi toalla o me tapaba el culo o las tetas. Lara iba a la azotea del tercer piso para ver si el calor nos permitir&iacute;a comer all&iacute;. Nosotras tambi&eacute;n sub&iacute;amos. Esta vez fui yo la que le puse a mi madurita el culo delante de su cara al subir. Fue solo una planta pero quer&iacute;a que me lo viese, estaba bastante blanco despu&eacute;s del invierno pero as&iacute; parec&iacute;a a&uacute;n mayor, me sub&iacute; la toalla hasta las axilas y dej&eacute; que mi culazo fuese el protagonista. Leo sub&iacute;a delante de m&iacute; con el culo al aire tambi&eacute;n, que bien me lo estaba pasando, yo empezaba a fantasear con la idea de que la madre de Leo fuese al menos la mitad de guarra que su hija. Pero de momento era solo eso, una fantas&iacute;a. Lara decidi&oacute; que hac&iacute;a demasiado calor en la azotea y baj&oacute; para poner la mesa en la cocina. Leo y yo estuvimos un rato en mi habitaci&oacute;n buscando algo que ponernos.<\/p>\n<p>-Leo. Debes estar muy caliente. Siento no haber tenido tiempo de ocuparme de ti.<\/p>\n<p>-Ana. Me ganas dos a cero hoy.<\/p>\n<p>-Leo. Ya tendr&aacute;s tiempo de empatar.<\/p>\n<p>Bajamos a comer y nos prometimos que era el &uacute;ltimo d&iacute;a que no ayud&aacute;bamos con la casa. Aunque F&aacute;tima a&uacute;n volver&iacute;a al d&iacute;a siguiente, Lara se mostr&oacute; agradecida y nos ofreci&oacute; vino para comer, las dos preferimos agua, quiz&aacute;s en la cena, dije yo y Leo asinti&oacute;. Lara se hab&iacute;a cambiado tambi&eacute;n y llevaba un vestido estampado con flores por encima de la rodilla. La tela era s&uacute;per ligera, quiz&aacute;s tul o algo parecido y muy transparente. Se ve&iacute;a perfectamente su tanga amarillo, muy bonito pero min&uacute;sculo. Aquel enorme melocot&oacute;n segu&iacute;a llamando mi atenci&oacute;n, hipnotiz&aacute;ndome, no pod&iacute;a dejar de mirar aquellas nalgas. Intent&eacute; llevar la conversaci&oacute;n hacia el tema de nuestras medidas, quer&iacute;a saber si ella se hab&iacute;a medido el contorno del culo, pero no funcion&oacute;. Solo yo me lo hab&iacute;a medido. Me sent&iacute; infantil. Pero estaba tan caliente&#8230;<\/p>\n<p>Estuvimos charlando un buen rato, segu&iacute;amos en la cocina donde corr&iacute;a una brisa que mitigaba un poco el tremendo calor. Todo lo que ten&iacute;amos que hacer era cuidar que las ventanas se mantuviesen abiertas sin golpearse para refrescar la casa. Leo y yo est&aacute;bamos en tanga, yo llevaba una blusa que solo me llegaba a la cintura, sin sujetador. Leo tanga tambi&eacute;n y un top sin tirantes verde que amenazaba con caerse en cualquier momento. Eran ya m&aacute;s de las cuatro y decidimos quedarnos en casa por la tarde. Lara propuso tomar el sol en la azotea. Leo se qued&oacute; conmigo recogiendo la cocina y Lara se fue a su habitaci&oacute;n para hacer un par de llamadas.<\/p>\n<p>Mientras yo recog&iacute;a la mesa ella se qued&oacute; en silencio, sentada todav&iacute;a, me miraba mientras me mov&iacute;a, se recreaba en mis curvas, no lo hac&iacute;a disimuladamente sino con una mueca de orgullo. Fui yo la que rompi&oacute; el silencio.<\/p>\n<p>-Ana. Por favor Leo, ya estoy muy muy cachonda. Si sigues mirando vamos a tener que fregar el suelo por donde yo pase.<\/p>\n<p>-Leo. Perdona pero cada d&iacute;a estas mejor. Lo siento .<\/p>\n<p>Hablamos en voz baja y Leo estaba un poco seria. Levant&eacute; mi mano.<\/p>\n<p>-Ana. Pero no te preocupes, nada que estos deditos no puedan solucionar.<\/p>\n<p>-Leo. Tengo una curiosidad.<\/p>\n<p>-Ana. Me dan miedo tus curiosidades.<\/p>\n<p>-Leo. Qu&eacute; te ha calentado m&aacute;s lo de &eacute;sta ma&ntilde;ana aqu&iacute; en la cocina o lo de la playa y luego la ducha.<\/p>\n<p>-Ana. (Haci&eacute;ndome la despistada). A que te refieres ?<\/p>\n<p>-Leo. (Cambiando de humor e incapaz de ocultar una sonrisa) Bueno, ya sabes, lo de mi madre. El co&ntilde;o de trescientos mil escudos.<\/p>\n<p>-Ana. No voy a negar que tiene un pubis incre&iacute;ble, me encanta.<\/p>\n<p>-Leo. Solo el pubis?<\/p>\n<p>-Ana. (Divertida). A donde quieres llegar?<\/p>\n<p>-Leo. No s&eacute;, antes pensaba que mam&aacute; es como un compendio de nosotras dos. Mis tetas, tu culo, mi pelo, tus muslos y piernas .<\/p>\n<p>-Ana. En lo de las tetas estoy de acuerdo, en lo de los muslos ya me gustar&iacute;a a m&iacute; y el culo no se lo he visto. Y d&eacute;jalo ya que me estoy poniendo roja.<\/p>\n<p>Leo sigui&oacute; insistiendo en la raz&oacute;n de mi calent&oacute;n, yo me mor&iacute;a de ganas de gritar: si, me gusta tu madre, me la tirar&iacute;a ahora mismo, podr&iacute;a com&eacute;rmela a trocitos, me vuelve loca&#8230; pero a pesar de la confianza que nos ten&iacute;amos no me atrev&iacute;a. Fue Lara la que me rescat&oacute; dando una voz desde el piso de arriba.<\/p>\n<p>-Lara. Chicas, cuanto se tarda en recoger tres platos?<\/p>\n<p>Subimos r&aacute;pidamente. En la azotea nos esperaba Lara, hab&iacute;a abierto el toldo parcialmente y ten&iacute;amos una zona de sombra y otra m&aacute;s peque&ntilde;a donde daba el sol. Yo me acomod&eacute; a la sombra en una tumbona leyendo, Leo se puso al sol, se quit&oacute; tanga y top y se solt&oacute; su larga melena, estaba incre&iacute;ble, Lara se hab&iacute;a cambiado y ten&iacute;a un bikini negro, muy elegante aunque no demasiado sexy. Advirti&oacute; a Leo de que se pusiese crema por todo el cuerpo especialmente en pubis y pechos . En ese momento Leo se fij&oacute; en el bikini de Lara.<\/p>\n<p>-Leo. Mami, pero t&uacute; en bikini. Y adem&aacute;s debe tener m&aacute;s a&ntilde;os que yo.<\/p>\n<p>-Lara. Hija con una exhibicionista en la familia es suficiente.<\/p>\n<p>Yo solt&eacute; una carcajada.<\/p>\n<p>-Leo. Mami, me ayudas con la crema.<\/p>\n<p>Lara se acerc&oacute; a poner protector solar en la espalda de Leo.<\/p>\n<p>-Lara. Ana, no tomas el sol?<\/p>\n<p>-Ana. M&aacute;s tarde.<\/p>\n<p>-Lara. Podr&iacute;a pedirte que me pusieses crema ?<\/p>\n<p>Contest&eacute; con un por supuesto. Respir&eacute; hondo y me acerque a su tumbona que estaba a un metro de la m&iacute;a aunque al sol. Ella se tumbo boca abajo y empec&eacute; a embadurnarla. Que sensaci&oacute;n, ya hab&iacute;a puesto en ella cuatro de mis sentidos y ahora pod&iacute;a experimentar el del tacto, solo me faltaba el gusto. Empec&eacute; por los hombros, apretando un poquito, como dando un peque&ntilde;o masaje, Lara mostr&oacute; su aprobaci&oacute;n con un: gracias, que gusto. Se relaj&oacute;, pude notarlo, continu&eacute; por los om&oacute;platos y al llegar al cierre del sujetador del bikini me pidi&oacute; que lo desenganchase.<\/p>\n<p>-Lara. Ser&aacute; mejor que me lo quite, me est&aacute; apretando un poco.<\/p>\n<p>-Ana. Si que tienes un poco marcada la espalda.<\/p>\n<p>-Lara. Necesito comprar un bikini nuevo. Debe hacer siglos que no me compro uno.<\/p>\n<p>-Ana. Yo tambi&eacute;n. Tengo dos y no me gusta c&oacute;mo me queda ninguno. Bueno la parte de arriba bien, pero de abajo me hacen un culo horrible.<\/p>\n<p>-Lara. Por favor Anita no seas tonta, tienes un cuerpo incre&iacute;ble, ese culo no puede estar horrible ni con el bikini m&aacute;s feo del mundo.<\/p>\n<p>Leo intervino divertida desde su hamaca.<\/p>\n<p>-Leo. Yo no me atrevo a opinar. En culos vosotras sois las expertas.<\/p>\n<p>-Lara. Nos tienes envidia?<\/p>\n<p>La conversaci&oacute;n continu&oacute; animadamente. El cierre del sujetador cay&oacute; y yo lo apart&eacute; a un lado. Lara segu&iacute;a boca abajo y se acomod&oacute; los pechos que sobresal&iacute;an hacia los lados. Deb&iacute; gastar medio envase de protector, al terminar con la espalda me atrev&iacute; a ponerle tambi&eacute;n en los laterales casi en el vientre y en la zona de las axilas donde arrancaban aquellas tetazas que desafiaban al tiempo y la gravedad. Deseaba continuar hacia abajo pero Lara se irgui&oacute; y me dio las gracias no sin antes decirme que alg&uacute;n d&iacute;a tendr&iacute;a que darle un masaje pues lo hac&iacute;a muy bien. Eso est&aacute; hecho, contest&eacute; mientras me volv&iacute;a a mi sitio a la sombra. Me acomod&eacute; y volv&iacute; a mi libro. Lara se puso crema en el resto del cuerpo y yo not&eacute; como los jugos de mi rajita llegaban ya a mi ojete, me toqu&eacute; un momento disimuladamente y aquello parec&iacute;a aceite. Iba a ir al ba&ntilde;o para intentar apagar algo el fuego que ten&iacute;a entre mis piernas cuando Leo se levant&oacute; y se ofreci&oacute; a traer algo de beber. Las tres aceptamos, le ofrec&iacute; ayuda pero Leo ya iba escaleras abajo. Volvi&oacute; enseguida con nuestras bebidas favoritas, ron cola para nosotras y gin tonic para su madre. Entonces vi como Leo derramaba a prop&oacute;sito la mayor parte del gin tonic sobre el culo de Lara. Estaba helado y su madre se llev&oacute; un buen susto. Leo se disculp&oacute; y su madre que boca abajo no hab&iacute;a visto nada pens&oacute; que se trataba de un accidente. Entonces Leo me sorprendi&oacute;, me dej&oacute; boquiabierta, me sent&iacute; en lo alto de un tobog&aacute;n lanzada cuesta abajo a toda velocidad. Ayud&oacute; a Lara a quitarse la braga del bikini y la anim&oacute; a tomar un rato el sol en el culo. Yo no pod&iacute;a mirar a otro lado, estaban a poco m&aacute;s de un metro de m&iacute;, la cabeza de Lara casi a la altura de mis pies y sus piernas m&aacute;s alejadas. Me gustaba demasiado para volver la vista a mi libro, hab&iacute;a visto ya todo aquel cuerpo pero lo mejor acababa de mostr&aacute;rmelo Leo cuando menos me lo esperaba. Leo ten&iacute;a raz&oacute;n, aquel culazo necesitaba un poco de sol, estaba muy blanco pero tambi&eacute;n all&iacute; la calidad de su piel era superior, ni un solo granito, nada de celulitis, las dos enormes nalgas no ca&iacute;an hacia los lados incluso tumbada se manten&iacute;an firmes. Durante muchas noches desde entonces me dorm&iacute; imagin&aacute;ndome que lo acariciaba. Casi me mareo cuando Leo agarr&oacute; el protector solar y dej&oacute; caer un buen chorro en cada nalga, puso una de sus rodillas sobre la tumbona y empez&oacute; a magrear aquel culazo, nunca he tenido un orgasmo sin tocarme pero si alguna vez he estado cerca fue en aquel instante. Leo me miraba y extend&iacute;a la crema suavemente por la raja llegando casi al ojete. Yo no pod&iacute;a m&aacute;s. Por la postura de Leo inclinada, sus dos tetazas colgaban sobre los muslos de su madre, Lara parec&iacute;a muy relajada, casi dormida, y la mirada de Leo que se clavaba en la m&iacute;a me resultaba muy muy morbosa. Me pon&iacute;a muy cachonda ver moverse aquellos dos flanes al ritmo que marcaban las manos de Leonor. Esto dur&oacute; un par de minutos. Leo segu&iacute;a mir&aacute;ndome, su expresi&oacute;n era de estar disfrutando de lo lindo, le pon&iacute;a much&iacute;simo excitarme pero usar a su madre para hacerlo era un plus que a&ntilde;ad&iacute;a m&aacute;s pimienta. Al fin acab&oacute; el magreo con una sonora palmada en el culo de Lara. Leo me envi&oacute; un beso y acerc&oacute; su tumbona a las nuestras para seguir tomando el sol. Yo pregunt&eacute; a Lara si pod&iacute;a usar su ba&ntilde;o. O&iacute; un por supuesto y sal&iacute; disparada, cerr&eacute; con llave y me arrodille a un lado de la puerta donde estaba el cesto de la ropa sucia, levante la tapa de mimbre y encima de todo encontr&eacute; el vestido y el tanga que apenas media hora antes estaban sobre la piel de la mujer de mis sue&ntilde;os. Al instante not&eacute; en el vestido su aroma tan especial, aquel perfume. Me lo puse, me quedaba grande, no pesaba nada. Se me puso carne de gallina, los pezones se me erizaron, podr&iacute;a haber colgado dos perchas en ellos. Mi co&ntilde;o rebosaba ya. Me acerqu&eacute; a la cara el tanga amarillo que Lara hab&iacute;a llevado todo el d&iacute;a , vi en la parte que cubre la vulva que ella hab&iacute;a pasado un d&iacute;a excitante tambi&eacute;n, se notaba que al llevarlo un poco apretado aquella zona hab&iacute;a estado entre sus labios y absorbido el jugo de aquel manjar. Me lo puse, me lo quit&eacute;, lo ol&iacute;, me lo com&iacute;, me lo met&iacute; en el agujero de mi co&ntilde;o y con &eacute;l dentro empec&eacute; a pajearme, me sent&eacute; en el v&aacute;ter y abr&iacute; la tapa para no manchar el suelo, no ten&iacute;a demasiado tiempo as&iacute; que ni siquiera intent&eacute; retrasar el orgasmo, me pellizqu&eacute; el cl&iacute;toris varias veces, no consegu&iacute;a agarrarlo de resbaladiza que estaba mi vagina, saqu&eacute; parte del tanga del co&ntilde;o y me seque un poco. Pude ag&aacute;rramelo entre el &iacute;ndice y el pulgar. Estaba hinchado y muy al descubierto, tire de &eacute;l y lo zarandee con fuerza, estaba tan caliente que el dolor me daba placer, debajo la entrada del co&ntilde;o ya estaba inundada de nuevo, por mi cabeza pasaron las im&aacute;genes de Leo y Lara, me las imaginaba comi&eacute;ndome el co&ntilde;o una y la boca la otra, me daba igual, las intercambiaba a mi antojo, nunca me hab&iacute;a ocurrido algo tan morboso. Me corr&iacute; maltratando mi cl&iacute;toris, deb&iacute; hacer bastante ruido, me dej&eacute; caer lentamente al suelo reventada, empapada en sudor, saque con cuidado el tanga de mi co&ntilde;ito, lo acerqu&eacute; a mi cara, ahora nuestros olores estaban unidos en &eacute;l.<\/p>\n<p>Me tom&eacute; un par de minutos para recuperarme, me sequ&eacute; la rajita varias veces con mucho cuidado porque estaba muy sensible, refresqu&eacute; mi cara con un poco de agua y volv&iacute; a la azotea solo con mi tanga. Mis diosas segu&iacute;an como las hab&iacute;a dejado, Leo me sonri&oacute; y yo le hice un gesto de que iba a matarla por lo que hab&iacute;a hecho. Pero mi cara de placer dec&iacute;a todo lo contrario, dec&iacute;a gracias , dec&iacute;a quiero que esto no acabe nunca. Lara y Leo estaban desnudas y yo no quer&iacute;a ser menos, me quit&eacute; el tanga y Leo me puso crema en la espalda. Yo lo hice en el resto de mi cuerpo, Lara segu&iacute;a adormilada, yo quer&iacute;a que cuando se diese la vuelta me viese bien, quer&iacute;a que viese mi co&ntilde;o entreabierto, mojado otra vez, yo estaba tan cachonda que me daba todo igual. En unos minutos ella se dio la vuelta, llevaba gafas de sol, alz&oacute; el respaldo de su tumbona y mi desnudo empeque&ntilde;eci&oacute; frente a aquel mujer&oacute;n, la que me ense&ntilde;o su rajita fue ella, levant&oacute; una rodilla arqueando su pierna izquierda y su co&ntilde;azo se abri&oacute; lo suficiente para ver que estaba muy bien lubricado, sus labios internos brillaban al sol. Yo no sab&iacute;a donde ella pon&iacute;a sus ojos pero yo que no ten&iacute;a gafas mir&eacute; descaradamente aquel co&ntilde;o, aquellos pechos , aquellas piernas.<\/p>\n<p>La tarde fue avanzando, tras un buen rato nos movimos a la zona de sombra, en la azotea est&aacute;bamos a salvo de miradas indiscretas y Lara me puso todav&iacute;a m&aacute;s cachonda al pasearse desnuda. Baj&oacute; a por el gin tonic que antes no pudo tomarse y subi&oacute; de nuevo, trajo tambi&eacute;n algo de agua y se puso a regar las plantas. Leo estaba muy orgullosa de su madre, la ve&iacute;a feliz, mientras Lara hab&iacute;a bajado a la cocina me confes&oacute; que el motivo de su preocupaci&oacute;n los d&iacute;as anteriores a venirnos a Portugal era el temor a que su madre y yo no congeni&aacute;semos. Yo me sorprend&iacute;.<\/p>\n<p>-Ana. Pero por qu&eacute; no &iacute;bamos a congeniar?<\/p>\n<p>-Leo. No s&eacute;. Os conozco a las dos y sab&iacute;a que os ibais a llevar muy bien pero me agobiaba la idea de que algo no funcionase.<\/p>\n<p>-Ana. Pues ya ves que todo va sobre ruedas.<\/p>\n<p>-Leo. Si y me alegro mucho.<\/p>\n<p>-Ana. Pero lo del magreo en el culo no te lo perdono en la vida.<\/p>\n<p>-Leo. No seas hip&oacute;crita. Seguro que te has hecho una buena paja. Tan malo no habr&aacute; sido.<\/p>\n<p>Mientras dec&iacute;a esto se me acerc&oacute; y hundi&oacute; un dedo en la entrada de mi co&ntilde;o. Le fue muy f&aacute;cil. Se lo acerc&oacute; a la boca y lo lami&oacute;.<\/p>\n<p>-Leo. Espero que sigas pensando en m&iacute; de vez en cuando para tus pajas.<\/p>\n<p>-Ana. Por qu&eacute; no iba a hacerlo?<\/p>\n<p>-Leo. Lo hiciste antes en el ba&ntilde;o pensando en m&iacute;?<\/p>\n<p>-Ana. (No pod&iacute;a mentirle) Pues s&iacute; y no. Me conoces demasiado. Espero que no te moleste. T&uacute; no eres tonta, sabes el tipo de mujer que me gusta. Me corr&iacute; pensando en tu madre.<\/p>\n<p>-Leo. (Orgullosa y sonriente) Gracias por la sinceridad. Pero ni me molesta ni me sorprende y no es la primera vez que veo como mi madre atrae a hombres y mujeres . Aunque nadie ha tenido tu suerte.<\/p>\n<p>-Ana. Estoy muy cachonda me encantar&iacute;a pasar la noche contigo.<\/p>\n<p>En ese momento Lara sub&iacute;a con su gin tonic poniendo fin a nuestra conversaci&oacute;n.<\/p>\n<p>Aquella noche no pude dormir con Leo. Era una locura pensar que, al menos yo, iba a ser capaz de pasar la noche con ella y no foll&aacute;rmela varias veces. El resto de la tarde fue muy excitante tambi&eacute;n. Cenamos algo, las tres bebimos un poco de vino y acabamos bajando al s&oacute;tano para ba&ntilde;arnos en la piscina. Nos ba&ntilde;amos desnudas, me di cuenta de que iba a tener muchas oportunidades de contemplar aquel cuerpazo que llevaba ya veinticuatro horas ocupando el centro de mi vida. Mi primer d&iacute;a completo all&iacute; finalizo con horas de masturbaci&oacute;n bajo mi s&aacute;bana, deb&iacute; dormirme ya muy tarde, de madrugada, tan excitada estaba que me corr&iacute;a, intentaba dormir pero despu&eacute;s de un rato recordando todo lo que hab&iacute;a ocurrido durante el d&iacute;a mi mano se iba de nuevo hacia mi co&ntilde;ito h&uacute;medo y vuelta a empezar. La &uacute;ltima fue por detr&aacute;s meti&eacute;ndome uno de esos bol&iacute;grafos de varios colores primero y luego el mango de un cepillo. En realidad todas las noches eran un poco iguales, me costaba dormirme, los d&iacute;as fueron pasando y las escenas que Leo y sobre todo Lara protagonizaban me manten&iacute;an cachonda a todas horas. El car&aacute;cter de Lara me gustaba m&aacute;s cada d&iacute;a que pas&aacute;bamos juntas. Ten&iacute;a la sensaci&oacute;n de que la conoc&iacute;a de toda la vida. Por las ma&ntilde;anas nos ocup&aacute;bamos de las tareas de casa, yo hac&iacute;a la colada y esto me permit&iacute;a comprobar en su ropa interior que Lara tambi&eacute;n mojaba su tanguita todos los d&iacute;as, me preguntaba por la causa de su magn&iacute;fica lubricaci&oacute;n, me gustaba fantasear con que yo era esa causa pero, quien sabe, a lo mejor era simplemente algo natural en ella o quiz&aacute;s yo exageraba y el tanga no hab&iacute;a estado tan mojado como yo cre&iacute;a. Pero al d&iacute;a siguiente mi fantas&iacute;a volv&iacute;a siempre a confirmarse, llegaba uno de mis momentos favoritos en que me hac&iacute;a cargo de los cestos de ropa sucia y a escondidas disfrutaba de los tanguitas de Lara, me encantaba olerlo y lamerlo. La tercera o cuarta noche, como Lara dorm&iacute;a solo con un mini camis&oacute;n, fui al ba&ntilde;o y cog&iacute; el tanga que se hab&iacute;a quitado hac&iacute;a un rato para llev&aacute;rmelo a mi habitaci&oacute;n. Al menos introduje una novedad en mi desenfreno masturbatorio de cada noche. A la ma&ntilde;ana siguiente me lo met&iacute; en el co&ntilde;o y as&iacute; lo llev&eacute; de vuelta a su sitio sin ser descubierta. Me pon&iacute;a my cachonda tambi&eacute;n el momento en que tend&iacute;a la ropa cada d&iacute;a, el tendedero estaba un poco alto para mi estatura y Lara ven&iacute;a a ayudarme siempre. Me recreaba vi&eacute;ndola a contraluz, intentaba poner la lavadora temprano y tender la ropa cuando el sol todav&iacute;a no estaba muy alto. Sus ropas sol&iacute;an ser al menos ligeramente transparentes y, no s&eacute;, aun pudiendo verla desnuda varias veces al d&iacute;a aquel momento ten&iacute;a algo de especial, quiz&aacute;s el modo en que abr&iacute;a las piernas y levantaba los brazos era lo que m&aacute;s me calentaba.<\/p>\n<p>Por las tardes sol&iacute;amos bajar a la playa, a mi no me gustaba, me pon&iacute;a celosa viendo como los hombres miraban a mis dos tesoros. Leo adem&aacute;s hacia topless y se convert&iacute;a en la expectaci&oacute;n de una playa, por otra parte no demasiado concurrida. La vuelta a casa sol&iacute;amos hacerla por separado, Lara se quedaba un rato con sus amigos del pueblo y nosotras nos adelant&aacute;bamos para preparar la cena. Nos duch&aacute;bamos en el ba&ntilde;o de la segunda planta pues el de la habitaci&oacute;n de Lara solo ten&iacute;a la enorme ba&ntilde;era. Todos los d&iacute;as me promet&iacute;a a mi misma que iba a sugerirle a Lara hacerlo juntas pero llegado el momento de la verdad no pod&iacute;a, que raz&oacute;n pod&iacute;a darle para hacerlo? No hab&iacute;a escasez de agua ni nada por el estilo, estaba pasando un verano maravilloso y no quer&iacute;a estropearlo intentando tirarme a la madre de mi mejor amiga.<\/p>\n<p>Tras unos diez d&iacute;as de vacaciones Lara propuso acercarnos a Lisboa, eran unas dos horas de coche. La idea no me sedujo en un principio pero al final me lo pas&eacute; bien. Salimos temprano en el todoterreno de Lara, ella hab&iacute;a hecho multitud de veces ese trayecto. Al norte de la ciudad dejamos el coche en un parking y nos movimos en taxi el resto del d&iacute;a. Fue en el primer taxi que tomamos donde me di cuenta que tarde o temprano acabar&iacute;a cayendo en la tentaci&oacute;n de intentar acostarme con Lara. Ella llevaba un vestido de lino blanco de cintura alta que le realzaba mucho el busto. No era demasiado corto, casi llegaba hasta la rodilla, pero al sentarnos las tres en la parte trasera del taxi, yo en el centro y Lara a mi lado, nuestros muslos se tocaron. Yo llevaba una minifalda vaquera y tuve la sensaci&oacute;n de que Lara dejaba su muslo desnudo a prop&oacute;sito para que tocase el m&iacute;o. Adem&aacute;s llamaba mi atenci&oacute;n sobre distintos lugares por los que pas&aacute;bamos para que yo me inclinase hacia su ventanilla y tenerme m&aacute;s cerca. El contacto de nuestras piernas fue el&eacute;ctrico, algo flu&iacute;a entre nuestros muslos y de su cuello sal&iacute;a aquel perfume que me excitaba tanto. El recorrido se me hizo corto y sal&iacute; del taxi pensando que aquello empezaba a convertirse en una tortura.<\/p>\n<p>Visitamos varios lugares preciosos, Lara nos llevo a comer a uno de sus restaurantes favoritos, donde la conoc&iacute;an de haber estado all&iacute; muchas veces, los camareros se deshac&iacute;an en atenciones hacia ella, yo me mor&iacute;a de celos. La tarde la dedicamos a algunas compras. Nos separamos un rato de Leo y entramos a comprarnos un bikini en una boutique. Decidimos comprarnos el mismo, muy simple , braguita con lazos a los lados, muy poca tela por atr&aacute;s, aunque no era tipo tanga y tri&aacute;ngulos arriba tambi&eacute;n bastante peque&ntilde;os, el color era un bonito rosa muy claro. Nos dieron varias tallas para probar, se refirieron a m&iacute; como si fuese hija de Lara y ninguna de las dos corregimos a la trabajadora de la boutique. Nos acercamos al probador y cuando iba a cederle el paso a Lara para que se probase primero, ella, con una sonrisa, me puso la mano en la espalda y suavemente me empujo hacia adentro y entr&oacute; conmigo. Yo llevaba todo el d&iacute;a fuera de casa y mi vagina deb&iacute;a desprender un magnifico aroma porque la sent&iacute;a empapada hacia horas, fue lo primero que pens&eacute; al quedarnos all&iacute; solas. Lara descart&oacute; uno de los bikinis porque las chicas de la tienda se hab&iacute;an olvidado de ponerle la tira sanitaria a la braguita. Nos desnudamos, yo estaba completamente roja y ella se dio cuenta.<\/p>\n<p>-Lara. Anita acabo de darme cuenta que quiz&aacute;s no te apetec&iacute;a que entr&aacute;semos juntas a probar.<\/p>\n<p>-Ana. No, no eso. Me encanta que nos probemos cosas juntas. Es que acabo de darme cuenta que tengo la vagina un poco h&uacute;meda y voy a poner perdida la braguita del bikini.<\/p>\n<p>-Lara. (Sonriendo y con un tono de voz tranquilizante). Tranquila, no eres la &uacute;nica, pero tiene f&aacute;cil soluci&oacute;n.<\/p>\n<p>Mientras dec&iacute;a esto se acerc&oacute; su dedo coraz&oacute;n a su co&ntilde;o y se toco levemente, mostr&aacute;ndome a continuaci&oacute;n su dedo lechoso. Cogi&oacute; dos salva slips de su bolso y me lo sujet&oacute; contra mi co&ntilde;o mientras yo me pon&iacute;a el bikini. Mi rubor despareci&oacute; y mi co&ntilde;o empez&oacute; a latir y segregar m&aacute;s y m&aacute;s jugo. Lara me pas&oacute; el segundo salva slip y yo repet&iacute; la operaci&oacute;n esta ve en su chocho. Era algo totalmente innecesario, cada una pod&iacute;a haberse colocado su salva slip. Era la primera vez que ella no me hablaba en tono maternal. De repente &eacute;ramos dos mujeres, dos amigas. Nos ayudamos mutuamente a colocarnos el bikini. Nuestras pieles se tocaron de nuevo y la electricidad volvi&oacute; a fluir. Yo toqu&eacute; ligeramente sus nalgas por primera vez, quer&iacute;amos comprobar si el bikini cubr&iacute;a su raja. Nos miramos y remiramos en el espejo.<\/p>\n<p>-Lara. Imposible, nunca encontrar&eacute; un bikini de este tipo que cubra mi pandero.<\/p>\n<p>-Ana. Te queda perfecto, yo incluso probar&iacute;a una talla menos.<\/p>\n<p>-Lara. Gracias por el cumplido.<\/p>\n<p>-Ana. No es un cumplido. Es la verdad. Tienes un culo perfecto. Mira el m&iacute;o, es enorme tambi&eacute;n. Pues yo estoy feliz con &eacute;l, es lo que m&aacute;s me gusta de mi cuerpo. Bueno en tu caso todo tu cuerpo es perfecto, tu piel es seda pura, tus pechos son los que muchas mujeres pagar&iacute;an por tener, eres guap&iacute;sima pero seguro que tu culo es lo mejor.<\/p>\n<p>Tuve que parar porque me estaba lanzando. Lara me contest&oacute; poniendo sus ojazos fijamente en m&iacute; sonriendo y con un gesto de cierta sorpresa.<\/p>\n<p>-Lara. Vaya, gracias, me has arreglado el d&iacute;a. Ni me acuerdo de la &uacute;ltima vez que alguien me ha dicho algo as&iacute;. Sabes qu&eacute;? Me llevo una talla menos. Si no me atrevo a bajarlo a la playa me lo pongo en casa.<\/p>\n<p>Al acabar esta frase me dio un beso, en la mejilla, casi en la comisura de los labios. Segu&iacute;amos desnudas y yo estuve a punto de devolv&eacute;rselo en los labios. Me contuve por un momento. Empezamos a vestirnos, yo cog&iacute; el sujetador de Lara y en silencio esper&eacute; a que se pusiera el tanga, cuando estaba lista desde atr&aacute;s pas&eacute; mis brazos bajo los suyos, mis pechos tocaron su espalda, puse el sujetador delante de sus tetas y ella se las coloc&oacute; dentro de las copas, yo se lo abroch&eacute; atr&aacute;s y separ&eacute; mis pezones empalmados de su espalda, note que a ella se le eriz&oacute; la piel. Mientras Lara se pon&iacute;a su bonito vestido yo me puse mi falda vaquera y mi camiseta, no llevaba sujetador y mis pezones se marcaban much&iacute;simo. Est&aacute;bamos listas, Lara recogi&oacute; su bolso del suelo del probador y cuando levant&oacute; la cabeza, acerqu&eacute; mi cara a la suya y le di un beso en los labios. No fue un beso a traici&oacute;n, ella pudo haberlo rechazado pero no lo hizo. Fueron apenas un par de segundos. Su reacci&oacute;n, al menos, no fue darme un bofet&oacute;n. Yo, que lo hice casi si pensar, no sab&iacute;a a d&oacute;nde mirar. Ella no dijo nada. Salimos del probador y Lara pag&oacute; los dos bikinis, yo no me atrev&iacute; a decir nada, deber&iacute;a haber intentado pagar el m&iacute;o o al menos dar las gracias pero estaba muda. Su tono de voz al hablar con la dependienta era relajado y distendido pero yo me tem&iacute;a que aquel d&iacute;a fuese el &uacute;ltimo de mis vacaciones con Lara y Leo. Me arrepent&iacute; profundamente de lo que hab&iacute;a hecho. Creo que por primera vez en muchos d&iacute;as se me sec&oacute; el co&ntilde;o. En los tres o cuatro minutos que permanecimos en la boutique se me pasaron todo tipo de ideas por la cabeza, alguna tan peregrina como hacerle ver a Lara que quer&iacute;a devolverle su beso en la mejilla y accidentalmente le plant&eacute; uno en los labios. Era absurdo, yo incluso me hab&iacute;a humedecido los labios antes de lanzarme. Por otra parte ella tuvo oportunidad de rechazarme y no lo hizo, tal vez lo mejor era asumir lo que hab&iacute;a hecho y simplemente pedir perd&oacute;n y prometer que no volver&iacute;a a ocurrir. Tras aquellos eternos minutos, salimos a la calle, yo en silencio caminaba al lado de Lara sin mirarla, Lara sac&oacute; su m&oacute;vil del bolso y llam&oacute; a Leo para quedar en alg&uacute;n lugar, Leo estaba comprando un regalo para un amigo del pueblo que cumpl&iacute;a a&ntilde;os. Me tranquilic&eacute; al o&iacute;r que Lara le dec&iacute;a que nos lo est&aacute;bamos pasando muy bien, y que hab&iacute;amos estado comprando unos bikinis. Por fin consegu&iacute; mirar a Lara de nuevo, su cara estaba relajada, no sonre&iacute;a pero su expresi&oacute;n no era ni mucho menos de enfado. Me habl&oacute; con cari&ntilde;o, casi agradecimiento.<\/p>\n<p>-Lara. Gracias de verdad por lo que me has dicho antes, se que tus halagos son sinceros, ni mi marido me hace sentir tan hermosa como t&uacute;. Eres un sol, no me extra&ntilde;a que Leo te quiera tanto.<\/p>\n<p>Yo ten&iacute;a ganas de decirle tantas cosas. Pero me qued&eacute; callada, no era cuesti&oacute;n de tentar mi suerte de nuevo. Quiz&aacute;s ella solo quer&iacute;a ser amable y zanjar el tema al ver lo avergonzada que yo me encontraba, as&iacute; que no iba a continuar tir&aacute;ndole los tejos.<\/p>\n<p>Leo lleg&oacute; en apenas unos minutos y continuamos tras tomar un caf&eacute; con nuestras compras. Yo me separ&eacute; de ellas esta vez para comprar una c&aacute;mara digital, eran novedad en aquella &eacute;poca y la necesitaba para mis estudios. Tambi&eacute;n aprovech&eacute; y compr&eacute; algo para Lara y Leo, quer&iacute;a agradecerles lo magn&iacute;ficas anfitrionas que estaban siendo. Para Leo compr&eacute; unos pendientes de oro blanco y para Lara un enorme pa&ntilde;uelo de seda. Cuando regres&eacute; al punto de encuentro con ellas me preguntaba si Lara habr&iacute;a compartido con su hija lo del beso. Era cuesti&oacute;n de ver a Leo y sabr&iacute;a si era as&iacute; o no. Fue no, Leo no sab&iacute;a nada, si lo supiese me habr&iacute;a lanzado su p&iacute;cara mirada que yo conoc&iacute;a tan bien.<\/p>\n<p>Llegamos a casa casi a media noche tan cansadas que yo ni siquiera me duche. Dejamos nuestras compras sobre la mesa del sal&oacute;n y nos fuimos a la cama. Yo me dorm&iacute; pensando en aquel probador y en que hab&iacute;a besado a mi diosa. No me masturbe, empezaba a echar de menos el roce con otra piel, toc&aacute;ndome lo hab&iacute;a pasado muy bien en tantas ocasiones, pero desde el primer d&iacute;a de vacaciones con Leo en la ducha, todo mi sexo hab&iacute;a sido solitario. Varias noches estuve a punto de sucumbir a la tentaci&oacute;n y asaltar la cama de Leo, pero no me atrev&iacute;a, su madre dorm&iacute;a a apenas unos metros de nuestras habitaciones. Ya de madrugada fui al ba&ntilde;o de la habitaci&oacute;n de Lara como sol&iacute;amos hacer por las noches, ella dorm&iacute;a, estuve observ&aacute;ndola un momento. Me apetec&iacute;a tanto meterme en su cama.<\/p>\n<p>A la ma&ntilde;ana siguiente nos levantamos bastante tarde. De nuevo hacia un d&iacute;a radiante. Yo baj&eacute; antes que Leonor y me encontr&eacute; a Lara en la cocina. Me acerqu&eacute; a ella, todas las ma&ntilde;anas nos abraz&aacute;bamos y bes&aacute;bamos en la mejilla pero ese d&iacute;a me bes&oacute; en los labios, fueron un par de segundos. Yo sent&iacute; un cosquilleo en el est&oacute;mago y le di un abrazo enorme, no sab&iacute;a lo que ese beso significaba pero mi abrazo era de agradecimiento, ella me hac&iacute;a sentirme muy bien, FELIZ. Era la primera vez que sent&iacute;a algo as&iacute; por una mujer.<\/p>\n<p>Me pas&eacute; un buen rato pensando si aquel beso era maternal, de amiga o de amante o si simplemente Lara se hab&iacute;a dado cuenta de mi mal rato el d&iacute;a anterior y quer&iacute;a darle normalidad a lo que era un simple beso.<\/p>\n<p>Esperamos a Leo y cuando baj&oacute; les entregue sus regalos. Lara estaba encantada con su pa&ntilde;uelo, llevaba uno de sus mini camisones y se lo prob&oacute; por encima. Leo tambi&eacute;n se mostr&oacute; muy agradecida por sus pendientes pero en cinco segundos ya hab&iacute;a puesto sus ojos en la c&aacute;mara digital.<\/p>\n<p>-Leo. Guau, una c&aacute;mara digital.<\/p>\n<p>-Lara. Y que tiene de particular?<\/p>\n<p>-Ana. Pues que no tiene carrete, las fotos se pueden ver en un ordenador o en la tele.<\/p>\n<p>En menos de cinco minutos, sin desayunar ni nada, ten&iacute;a a Leo delante de m&iacute; posando con sus melones al aire de la ma&ntilde;ana. Le hice unas diez u once fotos y las descargamos en mi port&aacute;til mientras desayun&aacute;bamos. Lara se lament&oacute; sonriente.<\/p>\n<p>-Lara. Pero hija de donde te viene ese gusto por el exhibicionismo?<\/p>\n<p>Leo ech&oacute; un vistazo de arriba a abajo a su madre con su camisoncito, s&uacute;per escotado que apenas consegu&iacute;a contener sus enormes tetones, uno casi estaba completamente fuera y le solt&oacute; un: y t&uacute; me lo preguntas?<\/p>\n<p>Las tres soltamos una carcajada al un&iacute;sono y Lara me hizo prometer que yo me ocupar&iacute;a de tener las fotos a buen recaudo. Las fotos hab&iacute;an quedado muy bien y Leo quer&iacute;a seguir jugando con ella pero al terminar el desayuno Lara nos dijo que tocaba limpieza as&iacute; que nos dedicamos a las tareas de la casa durante el resto de la ma&ntilde;ana y dejamos la sesi&oacute;n de fotos para la tarde. Lara se cambi&oacute; y apareci&oacute; con unos vaqueros impresionantes, Leo y yo nos quedamos con la boca abierta, yo por el tipazo que le hac&iacute;an y Leo porque nunca hab&iacute;a visto a su madre en vaqueros y con camiseta.<\/p>\n<p>Despu&eacute;s de comer son&oacute; el tel&eacute;fono, era el padre de Leo que llamaba desde Uruguay, tras una breve conversaci&oacute;n con &eacute;l Leo dej&oacute; a su madre al tel&eacute;fono y nos subimos a la azotea. La tarde no era tan calurosa como los d&iacute;as anteriores pero no hab&iacute;a nada de viento y se estaba muy bien. Leo quer&iacute;a que la inmortalizara completamente desnuda. Se quit&oacute; los shorts playeros que llevaba y la camiseta, no ten&iacute;a ropa interior, apoy&oacute; su espalda en la pared de la casa y se agarr&oacute; las tetas con las dos manos, yo empec&eacute; a disparar, realmente se hab&iacute;a convertido en una mujer de bandera desde que nos hab&iacute;amos conocido cuando era casi una ni&ntilde;a, su larga melena estaba m&aacute;s rubia que nunca tras largos d&iacute;as de sol, su piel morena casi color miel. Hac&iacute;a tiempo que no se depilaba a fondo, el monte de Venus si lo ten&iacute;a perfectamente rasurado pero los labios ten&iacute;an un pelo, si no abundante si m&aacute;s de lo que yo le hab&iacute;a visto nunca. Me gustaba, era una novedad y result&oacute; muy fotog&eacute;nico porque le hice varios primeros planos con las piernas ligeramente abiertas. Tir&eacute; unas treinta fotos, en muchas posiciones, su cara de viciosa al posar me pon&iacute;a muy cachonda y aunque llevaba d&iacute;as atontada besando el suelo por donde pisaba su madre, una no era de piedra. En cuanto Leo pos&oacute; para su &uacute;ltima foto empez&oacute; a insistir en que era mi turno. Lara se uni&oacute; a nosotras en ese momento y yo no dud&eacute; en lanzarme. Me quit&eacute; todo menos el tanga y Leo empez&oacute; a disparar, yo no pod&iacute;a poner una cara de zorrita como ella y me limite a sonre&iacute;r. Lara me observaba con una sonrisa y Leo me ped&iacute;a que me quitase el tanga y le dejase fotografiar mi culazo desnudo, yo acced&iacute; y me tumbe boca abajo en una colchoneta con una de mis rodillas algo doblada para mostrarle tambi&eacute;n mi co&ntilde;o abierto. Tras otras treinta o cuarenta fotos ya no quedaba ni un cent&iacute;metro de mi piel sin retratar. Lara me hizo un sitio a su lado y me sent&eacute; junto a ella en una tumbona, me pas&oacute; su brazo por encima de mis hombros y me beso en mi pelo.<\/p>\n<p>-Lara. Tienes que haber salido guap&iacute;sima. Me encanta esa sonrisa, eres muy fotog&eacute;nica.<\/p>\n<p>-Ana. Gracias, pero no s&eacute; si me atrever&eacute; a ver las fotos. Quiz&aacute;s lo mejor sea borrarlas.<\/p>\n<p>-Lara. De eso ni hablar, yo quiero verlas<\/p>\n<p>Leo intervino entonces.<\/p>\n<p>-Leo. Ahora t&uacute; mama.<\/p>\n<p>-Lara. Ni hablar, yo no tengo veinte a&ntilde;os.<\/p>\n<p>-Ana. Lara, vas a salir mucho mejor que nosotras, si no te gusta borraremos las fotos.<\/p>\n<p>Yo ment&iacute;a descaradamente, si aquella mujer, que me volv&iacute;a loca, se pon&iacute;a delante de mi c&aacute;mara ni por todo el oro del mundo borrar&iacute;a esas fotos.<\/p>\n<p>Lara accedi&oacute; pero diciendo que de desnudarse nada, como mucho algo sugerente. Se fue a su habitaci&oacute;n y cambi&oacute; vaqueros y camiseta por un vestido blanco, tipo t&uacute;nica, de tela transparente totalmente abierto por los lados, solo con unos hilos casi invisibles que dejaban ver todo su cuerpo desde las axilas hasta las piernas, no ten&iacute;a apenas escote pero por los laterales se ve&iacute;an aquellas enormes peras, casi hasta los pezones. Yo empec&eacute; a quitar fotos y a decirle lo incre&iacute;ble que estaba, ten&iacute;a gafas de sol y me acerque para quit&aacute;rselas, le dije que su sonrisa no era la misma sin ver aquellos preciosos ojos, ella me mir&oacute; y obedeci&oacute; con un gesto de agradecimiento por mis palabras. Leo me pidi&oacute; que les hiciese una juntas y se puso delante de su madre diciendo que ten&iacute;a una idea. Sin m&aacute;s levant&oacute; la t&uacute;nica de Lara y se la quit&oacute;, las dos desnudas se pusieron frente a m&iacute; con Leo delante tapando a su madre, la foto qued&oacute; muy bien. Yo no pod&iacute;a m&aacute;s, llevaba un par de d&iacute;as sin masturbarme y todo aquello me ten&iacute;a al rojo, entonces Lara, ya desnuda me pidi&oacute; que continuase, se tumb&oacute; sobre una toalla grande blanca, su piel estaba ya muy morena e incluso las marcas del bikini que ten&iacute;a los primeros d&iacute;as estaban desapareciendo. Para empezar se puso boca abajo con los brazos bajo su cara, yo tuve una gran idea, fruto de mi calent&oacute;n, le pregunt&eacute; si ten&iacute;a alg&uacute;n aceite hidratante y Lara indic&oacute; a Leo donde encontrarlo. Leo me lo trajo y se disculp&oacute; diciendo que ten&iacute;a que ir al ba&ntilde;o. Me gui&ntilde;o un ojo y me hizo un gesto como diciendo: voy a tardar.<\/p>\n<p>Yo dej&eacute; la c&aacute;mara y estruje el bote de aceite sobre la espalda de Lara. Me sent&eacute; a su lado y empec&eacute; a extender el aceite.<\/p>\n<p>-Lara. (Suspirando) Que bien, creo que prefiero un buen masaje a la sesi&oacute;n fotogr&aacute;fica.<\/p>\n<p>-Ana. T&uacute; tranquila. Puedes tenerlas las dos cosas.<\/p>\n<p>-Lara. Anita me encanta como me cuidas, eres tan dulce, tan buena, nunca desde el d&iacute;a que nos conocimos te has quejado de nada, siempre est&aacute;s pendiente de m&iacute;, pasas m&aacute;s tiempo conmigo que mi propia hija.<\/p>\n<p>-Ana. Tengo que ponerte en el culito o prefieres hacerlo t&uacute;.<\/p>\n<p>-Lara. Culito? Cari&ntilde;o mi trasero no admite diminutivos pero s&iacute; que estar&aacute; encantado de recibir un buen magreo.<\/p>\n<p>Era la primera vez que me hac&iacute;a un comentario as&iacute;, tan directo.<\/p>\n<p>Entonces puse bastante aceite sobre mi objeto de deseo y me puse a magrearlo, fue cuando me di cuenta de su verdadero tama&ntilde;o, necesitaba una eternidad para rodearlo por completo con mi mano, empezaba donde la nalga se une con el muslo e iba describiendo un c&iacute;rculo, pasando por la cintura, para acabar en la parte inferior de la otra nalga. Sus piernas estaban bastante abiertas y su carnoso co&ntilde;o a la vista, tent&aacute;ndome, por detr&aacute;s se ve&iacute;a precioso, la depilaci&oacute;n l&aacute;ser hab&iacute;a incluido la zona entre el ojete y la parte inferior de la vagina, solo ten&iacute;a algo de vello sobre los labios, solo me atrev&iacute; a aceitar la raja, llegu&eacute; a tocar casi su ojete pero no fui capaz de m&aacute;s, tem&iacute;a qu&eacute; Leo regresase y me pillara con las manos en la masa, una cosa era el juego que se tra&iacute;a utilizando a su madre para calentarme y otra llegar y encontrarme sob&aacute;ndole el co&ntilde;o a Lara. Disfrut&eacute; mucho de todos modos, todav&iacute;a me quedaban los muslos y los trabaj&eacute; a conciencia. Al final me limpi&eacute; las manos y tir&eacute; las fotos, todo su cuerpo brillaba, y su moreno destacaba much&iacute;simo sobre la toalla blanca, saqu&eacute; varias de su culo muy de cerca, su co&ntilde;o estaba empapado y yo quer&iacute;a creer que yo era la causa del calent&oacute;n de mi diosa. Lara se dio la vuelta y se embadurn&oacute; de aceite por delante. Contin&uacute;e tirando fotos, pechos, co&ntilde;o por delante, que paja voy a hacerme en cuanto me quede a solas pens&eacute;. Leo regres&oacute; y tomamos el sol un rato, la tarde fue empeorado y bajamos a la piscina del s&oacute;tano hasta la hora de cenar.<\/p>\n<p>Despu&eacute;s de cenar tuvimos que cerrar todas las ventanas que normalmente estaban abiertas. Leo estaba impaciente por ver las fotos as&iacute; que yo las pas&eacute; a mi port&aacute;til y de &eacute;l a un DVD. Me guard&eacute; una copia en el disco duro. Eran unas cien fotos. Nos acomodamos las tres en el gran sof&aacute; frente al televisor y Lara nos puso unos licores. Nos tapamos las tres con un par de mantas porque la temperatura hab&iacute;a ca&iacute;do bastante. Leo y yo est&aacute;bamos en tanga y camiseta como siempre y Lara con una bata de raso blanca sin nada debajo. Yo en medio estaba calentita, Lara se apretujaba contra m&iacute;, nuestros muslos se daban calor mutuo. Hoy todos estamos hartos de hacer fotos pero en aquel momento nos caus&oacute; verdadera impresi&oacute;n vernos en el enorme televisor por primera vez totalmente desnudas. Las fotos iban pasando lentamente empezando por Leo, al principio nos re&iacute;amos, silb&aacute;bamos y sobre todo Leo hac&iacute;a todo tipo de comentarios subidos de tono pero poco a poco el silencio fue imponi&eacute;ndose al jolgorio. Cuando llegaron mis fotos Lara agarr&oacute; mi mano y dijo: que guapa mi Anita, te comes la c&aacute;mara con esos ojazos. Mientras a mi lado derecho no me cre&iacute;a que Leonor se estaba acariciando el co&ntilde;o bajo la manta, se abri&oacute; un poco de piernas y puso su pierna encima de la m&iacute;a agarrando mi mano y llev&aacute;ndola al interior de su muslo. Yo no me ruboric&eacute; por una vez y acerque mis dedos a su almejita, era puro aceite, yo no era la &uacute;nica necesitada de un buen meneo. Leo segu&iacute;a a lo suyo cuando llegaron las fotos de Lara y las dos exclamamos un halago que ella agradeci&oacute; besando el anverso de mi mano izquierda y qued&aacute;ndose con ella. All&iacute; estaba yo, en la gloria, Leo me ten&iacute;a agarrado el otro brazo y llevaba mi mano a su co&ntilde;o. Yo me preguntaba si pretend&iacute;a correrse all&iacute; mismo y notaba que cuanto m&aacute;s desnuda aparec&iacute;a Lara en la pantalla m&aacute;s se excitaba, adem&aacute;s su chocho empezaba a hacer ruido de h&uacute;medo que estaba. Cuando el Dvd lleg&oacute; al final not&eacute; que se colocaba el tanga que se hab&iacute;a apartado a un lado y se levantaba para irse a la cama. Me invit&oacute; a subir con ella y acept&eacute;, yo me mor&iacute;a por un orgasmo y aunque me hubiese gustado quedarme all&iacute; con Lara, que se hab&iacute;a puesto otro licor, la invitaci&oacute;n de Leo supon&iacute;a una gran tentaci&oacute;n. Subimos, nos lavamos los dientes y para m&iacute; sorpresa Leo me pidi&oacute; prestado el port&aacute;til para ver las fotos en su habitaci&oacute;n. Yo acced&iacute; y me di cuenta que no estaba invitada, Leo cerr&oacute; por primera vez en todas las vacaciones su puerta y me dej&oacute; con el calent&oacute;n. Encima me dio un buen morreo a cambio del PC para acabar de ponerme a mil. Estuve a punto de bajar de nuevo al sal&oacute;n pero pens&eacute; que Lara quiz&aacute;s quer&iacute;a estar sola. Me met&iacute; bajo las s&aacute;banas y me quit&eacute; el tanga, el co&ntilde;o estaba tan bien lubricado que el jugo llegaba ya a mi agujero de atr&aacute;s, as&iacute; que empec&eacute; a meterme un dedo por el culo para no correrme enseguida. Empec&eacute; a repasar lo excitante que hab&iacute;a sido el d&iacute;a y lo que m&aacute;s cachonda me pon&iacute;a era que Leo estaba en la habitaci&oacute;n de al lado paje&aacute;ndose con nuestras fotos. Me fui calentando m&aacute;s y m&aacute;s y ya ten&iacute;a un par de dedos en mi culo. No pod&iacute;a dejar de pensar en ellas pero all&iacute; estaba, sola como tantas veces. Mi excitaci&oacute;n era tan fuerte que me levant&eacute; de m&iacute; cama y me iba directa a tocar a la puerta de Leo cuando vi a trav&eacute;s de mi ventana la luz del televisor del sal&oacute;n reflejada en los &aacute;rboles del jard&iacute;n. Cambi&eacute; de opini&oacute;n, fui al ba&ntilde;o de Lara, me lav&eacute; las manos y me limpi&eacute; el co&ntilde;ito que rebosaba jugo, busqu&eacute; el tanga de Lara en su cesto de la ropa sucia y juguete&eacute; un poco con &eacute;l como hac&iacute;a casi todos los d&iacute;as. Volv&iacute; a mi habitaci&oacute;n y me puse el tanga m&aacute;s sexy que ten&iacute;a y una camiseta my corta. Baj&eacute; en silencio las escaleras hasta la segunda planta, por suerte antes de abrir la puerta que separaba las escaleras del sal&oacute;n ech&eacute; un vistazo a trav&eacute;s de unos peque&ntilde;os cristales circulares y transl&uacute;cidos que adornaban los extremos de la puerta, desde all&iacute; se ve&iacute;a perfectamente el sof&aacute; iluminado por el enorme televisor y a Lara acariciando una de sus tetazas, la ten&iacute;a fuera de la bata, una de sus manos sujetaba el enorme pecho sobre su palma como si fuese una bandeja y con la otra rozaba la yema de su dedo contra la aureola y el pez&oacute;n. Yo ya la hab&iacute;a visto desnuda, mis labios ya hab&iacute;an besado los suyos, aunque a&uacute;n no supiese que tipo de besos eran los nuestros, mis manos hab&iacute;an magreado ya su trasero y sus muslos pero aquella escena era la primera evidencia directa de que aquella mujer tambi&eacute;n sent&iacute;a, tambi&eacute;n gozaba, tambi&eacute;n necesitaba sexo para poder conciliar el sue&ntilde;o. Su cara miraba fijamente el televisor y por un reflejo en una ventana al fondo del sal&oacute;n vi perfectamente que era el DVD con las fotos lo que estaba viendo, incluso pod&iacute;a distinguir de qu&eacute; foto se trataba, enseguida se terminaron pero con el mando a distancia lanz&oacute; de nuevo el disco. Aparecieron las primeras fotos de Leo y el morbo me invadi&oacute; de nuevo, Lara segu&iacute;a acarici&aacute;ndose el pecho y con su mirada fija en la pantalla. Me fascinaba la relaci&oacute;n que ten&iacute;an madre e hija, yo sab&iacute;a que Leo solo se hab&iacute;a acostado con una mujer en su vida y era yo pero casi todos aquellos d&iacute;as de vacaciones hab&iacute;a estado tentada de preguntar a Leo por la relaci&oacute;n con su madre. No fui capaz, era algo demasiado personal por muy amigas y amantes que fu&eacute;semos. De lo que tampoco fui capaz fue de traspasar la puerta, la tentaci&oacute;n era muy fuerte pero me falt&oacute; valor. Lara no ten&iacute;a prisa alguna, estuvo as&iacute; varios minutos y yo met&iacute; mi mano entre el tanga y mi co&ntilde;o. Su paciencia me contagi&oacute; y estuve un rato acarici&aacute;ndome por fuera sin tocar apenas labios ni cl&iacute;toris. Luego ya no pude resistir m&aacute;s al ver como ella agarraba el pecho con las dos manos y se lo llevaba a la boca, era algo que aunque yo era capaz de hacer, ni de lejos con su facilidad. El tama&ntilde;o de sus tetas le permit&iacute;a com&eacute;rselas muy c&oacute;modamente y ella se sac&oacute; la otra y alternativamente se llevaba los pezones a la boca y succionaba como si fuesen un chupete. De vez en cuando apartaba la mirada del la tele y se las observaba, las separaba, jugueteaba con ellas y volv&iacute;a a juntarlas, sus aureolas eran enormes y los pezones ten&iacute;an ahora el tama&ntilde;o de una peque&ntilde;a aceituna. Me excit&oacute; mucho que cuando vi en el reflejo que llegaban mis fotos ella fijase de nuevo su mirada en la pantalla. Dej&oacute; sus pechos y vi desaparecer su mano derecha bajo la manta con la que se tapaba de cintura para abajo, le&iacute; en su cara perfectamente que acababa de tocar su co&ntilde;o por su gesto de placer. Sus ojos estaban clavados en mi cuerpo que iba apareciendo en distintas posturas, ya no pude m&aacute;s y me corr&iacute; en cuanto mis dedos empezaron a trabajar la entrada de mi chochito. No fue la corrida de mi vida, me gusto y punto. En el fondo deseaba hacer realidad mi deseo de follar con ella que no hab&iacute;a hecho m&aacute;s que aumentar desde el d&iacute;a que la conoc&iacute;. Lara segu&iacute;a jugando con su co&ntilde;o ya hacia un rato, lentamente, sin prisa alguna, su sexualidad parec&iacute;a totalmente distinta a la m&iacute;a, en aquel rato yo podr&iacute;a haberme corrido ya varias veces y tener el chocho tan sensible que ya habr&iacute;a recurrido a la parte de atr&aacute;s, pero aunque aquella maldita manta me tapaba la vista de su vagina me parec&iacute;a, por el movimiento de su brazo y la apertura de sus piernas, que se estaba metiendo alguno de sus estilizados dedos, lo hac&iacute;a lentamente en cualquier caso. Segu&iacute; all&iacute; en silencio otros veinte minutos, entregada a mi tarea de voyeur, me daba igual que Leo pudiese bajar y sorprenderme, es mas pensaba hablar con ella y averiguar, al menos, si Lara conoc&iacute;a mi condici&oacute;n de lesbiana, eso me ayudar&iacute;a a valorar su actitud hacia m&iacute;, por ejemplo el hecho de probarse el bikini conmigo o pedirme que le untase aceite en su cuerpo. Me estaba meando as&iacute; que sub&iacute; arriba al ba&ntilde;o de Lara, quer&iacute;a bajar de nuevo, me daba mucho morbo ver como se corr&iacute;a y con qu&eacute; fotos lo hac&iacute;a, antes r&aacute;pidamente cog&iacute; mi bata de mi habitaci&oacute;n y eche un vistazo r&aacute;pido a la de Leo. Su puerta estaba ahora abierta y por su respiraci&oacute;n deb&iacute;a llevar un buen rato dormida. En un minuto estaba de nuevo espiando a mi diosa, la encontr&eacute; ya mucho mas excitada, su brazo se mov&iacute;a de otra manera, como si en vez de hacer movimientos de fuera adentro con sus dedos, estuviese ya acariciando la entrada de su magn&iacute;fica almeja o quiz&aacute;s sus labios internos que yo me imaginaba brillantes, ros&aacute;ceos y h&uacute;medos como la primera vez que los vi mientras tom&aacute;bamos el sol. Su vulva estaba aun tapada por la manta pero una de sus piernas sal&iacute;a hacia un lado, se hab&iacute;a recostado en el sof&aacute;. Me maravillaba una vez m&aacute;s la tersura de su piel, aquel pedazo de muslo estaba firme, ni rastro de flacidez. Tuve tiempo de empezar a sobarme de nuevo, su aguante me empezaba a dar envidia, se tocaba y tocaba con tal control que cre&iacute; que amanecer&iacute;a antes de que Lara se corriese. Lentamente fue respirando cada vez m&aacute;s r&aacute;pidamente, casi jadeando, y cuando por en&eacute;sima vez aparecieron mis fotos me di cuenta que el final llegaba, apart&oacute; la manta bruscamente hacia un lado y se abri&oacute; bastante m&aacute;s de piernas, pude ver su co&ntilde;azo abierto completamente y su mano que volaba arriba y abajo a velocidad de v&eacute;rtigo, su cara estaba completamente roja, casi desencajada, llevaba quiz&aacute;s m&aacute;s de una hora toc&aacute;ndose el chocho y aun aguanto minutos y minutos frot&aacute;ndose con una dureza que yo no aguantar&iacute;a ni unos segundos. Lara, como pod&iacute;a, aguantaba su mirada clavada en mis im&aacute;genes y casi en una de las ultimas se corri&oacute; con un grito mudo de placer que aun as&iacute; reson&oacute; en el silencio absoluto de la noche. Se derrumb&oacute; hacia un lado en el sof&aacute;, se hab&iacute;a metido varios dedos dentro en el momento del orgasmo y su mano segu&iacute;a atrapada entre sus piernas ahora cerradas, sus pechos sub&iacute;an y bajaban mientras trataba de recuperar el aliento y respiraba r&aacute;pida y profundamente, la ve&iacute;a feliz, se quedo as&iacute; un par de minutos mientras su respiraci&oacute;n se normalizaba y despacio sac&oacute; su mano del chocho y se la llevo empapada a la boca. Se lamio los dedos y se tapo con la manta. Yo ni me hab&iacute;a tocado, hab&iacute;a estado observando sin perder detalle, no quer&iacute;a distraerme con nada. Sub&iacute; las escaleras feliz, Lara se hab&iacute;a corrido viendo mi cuerpo desnudo en aquellas fotos que todav&iacute;a conservo, al menos sab&iacute;a que yo la excitaba y mucho. Me met&iacute; en cama muerta de frio y enseguida o&iacute; como Lara sub&iacute;a y entraba en su habitaci&oacute;n, eran m&aacute;s de las tres de la madrugada y yo intente emular a mi diosa con una paja lenta pero explosiva como la suya. Fue en vano, no tard&eacute; ni cinco minutos, empec&eacute; a fantasear con la imagen de nosotras tres en el sof&aacute; y Leo besando a su madre y me corr&iacute; sin remedio. Esta vez fue mucho m&aacute;s placentera que la anterior y me dorm&iacute; profundamente.<\/p>\n<p>Me despertaron las ganas de orinar a la ma&ntilde;ana siguiente, pens&eacute; que ser&iacute;a muy temprano pues todo estaba casi a oscuras todav&iacute;a. Casi me muero de verg&uuml;enza al ver en mi reloj de la mesita que eran casi las doce. Salte de la cama y fui al ba&ntilde;o, ni Lara ni Leo estaban en sus habitaciones. Fuera estaba lloviendo y no se ve&iacute;a casi nada alrededor de la casa con la cortina de agua que ca&iacute;a, adem&aacute;s hacia bastante viento. Me lave la cara y me fui hacia la cocina lament&aacute;ndome porque me gustaba bajar antes que Leo y encontrarme a Lara sola, su beso y su abrazo eran el mejor de muchos buenos momentos cada d&iacute;a. Tuve suerte y Lara estaba sola, la vi con pantis por primera vez, hacia bastante frio, eran negros y se ajustaban perfectamente a sus maravillosas piernas, adem&aacute;s llevaba una falda bastante corta con vuelos y acampanada de color beige. Ella tambi&eacute;n hab&iacute;a dormido m&aacute;s de la cuenta ayudada por la tormenta. Me disculp&eacute; y me acerque a ella dispuesta a cobrarme mi beso de cada ma&ntilde;ana que &uacute;ltimamente era en los labios. Nos abrazamos primero y luego yo me puse de puntillas y nuestras caras se acercaron, por primera vez saque un poco mi lengua y toque sus labios con ella, nos separamos y nos miramos a los ojos sin miedo tras el beso, Lara estaba feliz, sonriente y relajada y yo ten&iacute;a un cosquilleo por todo mi cuerpo.<\/p>\n<p>-Lara. No te preocupes cari&ntilde;o yo acabo de bajar. La &uacute;nica que ha madrugado es Leo y se ha ido hace un rato con el coche.<\/p>\n<p>-Ana. Con esta tormenta?<\/p>\n<p>-Lara. Pues s&iacute;. Me ha pedido que las disculpes y te llamar&aacute; luego. Yo todav&iacute;a estaba en cama cuando se ha ido.<\/p>\n<p>-Ana. Ha donde habr&aacute; ido con este tiempo?<\/p>\n<p>-Lara. (Sonriendo y abraz&aacute;ndome de nuevo) Me encanta que te preocupes por ella. Todos estos a&ntilde;os, aun sin conocerte, me daba mucha tranquilidad saber que estabas t&uacute; con ella. Pero no hay motivo de preocupaci&oacute;n, estar&aacute; en el pueblo con sus amigos, con esta tormenta los barcos no han salido y ma&ntilde;ana es s&aacute;bado as&iacute; que es como un d&iacute;a festivo para esta gente.<\/p>\n<p>-Ana. Bueno, espero que est&eacute; bien. Asusta un poco esta oscuridad y por las ventanas no se ve nada, apenas los arboles del jard&iacute;n.<\/p>\n<p>-Lara. Pues esto no es nada, probadamente empeore a lo largo del d&iacute;a, todos los veranos tenemos un par de d&iacute;as as&iacute;.<\/p>\n<p>Yo hab&iacute;a bajado en bata y Lara, aparte de su preciosa falda que le daba un aspecto juvenil, llevaba una chaqueta de punto blanca muy bonita con solo el sujetador debajo de color rosa. Casi nunca llevaba sujetador en casa. El hecho de estar solas en casa me hacia olvidar mi sincera preocupaci&oacute;n por Leo.<\/p>\n<p>-Ana. Me encanta este sujetador, es precioso. Te queda muy bien as&iacute; con la chaqueta medio desabrochada.<\/p>\n<p>-Lara. (Poni&eacute;ndose ambas manos sobre los pechos) Gracias, sabes que en casa nunca me lo pongo pero no quer&iacute;a que estas dos se enfriasen. Y t&uacute; te vas a congelar con esa batita.<\/p>\n<p>-Ana. Es que apenas me he tra&iacute;do nada m&aacute;s que ropa muy ligera, no me esperaba m&aacute;s que sol y calor.<\/p>\n<p>-Lara. No te preocupes, antes de desayunar vamos a bajar al garaje a poner la calefacci&oacute;n y luego subimos y te dejo algo de ropa. Tardar&aacute; un par de horas pero la casa acabara calent&aacute;ndose, la caldera es un poco lenta pero en semana santa la utilizamos un par de d&iacute;as y funcionaba perfectamente.<\/p>\n<p>As&iacute; hicimos y conseguimos poner a funcionar la vieja caldera que solo se usaba para la calefacci&oacute;n. Subimos a su habitaci&oacute;n y Lara abri&oacute; su vestidor, aun no viviendo all&iacute; ten&iacute;a una cantidad fenomenal de ropa.<\/p>\n<p>-Lara. Creo que lo mejor ser&aacute; buscar algo el&aacute;stico como unas mallas porque nuestras tallas son bastante distintas.<\/p>\n<p>-Ana. Me encantar&iacute;a ponerme pantis como t&uacute;, me encanta el tacto que tienen.<\/p>\n<p>-Lara. En ese caso creo que tienes suerte porque el a&ntilde;o pasado me equivoque de talla al comprar unos y luego no los devolv&iacute;. Deben estar en el fondo de alg&uacute;n caj&oacute;n.<\/p>\n<p>Ella empez&oacute; a revolver los cajones de ropa interior y enseguida los encontr&oacute;. Me quite la bata y el tanga y empec&eacute; a pon&eacute;rmelos. Eran negros.<\/p>\n<p>-Ana. Me van perfectos y son de los caros tienen un tacto incre&iacute;ble.<\/p>\n<p>-Lara. Yo te confieso que si alguna prenda me pone un poco cachonda son los pantis desde luego.<\/p>\n<p>-Ana. Bueno a m&iacute; los tangas lo confieso, pero los pantis me encantan tambi&eacute;n.<\/p>\n<p>Nos re&iacute;mos y Lara se puso a buscar algo mas para m&iacute;. Nuestra confianza mutua segu&iacute;a aumentando. Lara me dio una chaqueta de punto con motivos navide&ntilde;os, a ella le hubiese quedado por la cintura pero a m&iacute; me hac&iacute;a de vestido y ya no necesitaba nada m&aacute;s.<\/p>\n<p>Cuando bajamos a la cocina nos dimos cuenta de que casi era hora de comer y no de desayunar. Las dos ten&iacute;amos hambre y decidimos preparar unas tortillas francesas y una peque&ntilde;a ensalada. Yo me ocup&eacute; de la ensalada y Lara empez&oacute; a preparar la tortilla. Ella junto a la encimera, casi d&aacute;ndome la espalda, y yo en la mesa de la cocina. Su cuerpo se cimbreaba ligeramente al batir los huevos, su enorme culo daba m&aacute;s campana a la falda del que esta ya ten&iacute;a y sus nalgas se notaban dentro movi&eacute;ndose como flanes. Yo par&eacute; mi trabajo y la observe descaradamente. Ella not&oacute; mi mirada pero no dijo nada, par&oacute; un momento y se subi&oacute; un poco m&aacute;s la falda en la cintura dejando sus muslos mucho m&aacute;s a la vista, sigui&oacute; batiendo los huevos y me hablo con voz suave.<\/p>\n<p>-Lara. Podr&iacute;as acercarte y subirme un poco los pantis, yo tengo las manos llenas de huevo.<\/p>\n<p>Yo me acerqu&eacute; a ella, sus manos estaban limpias. Le levant&eacute; la falda, vi que no llevaba nada debajo de los pantis, no hab&iacute;a nada que subir, estaban perfectamente ajustados, eran como una segunda piel. Separe mis manos lo suficiente para abarcar sus caderas y las apret&eacute; fuerte con las palmas de mis manos. Apret&eacute; mi cuerpo contra el suyo, ella segu&iacute;a con los huevos aunque su respiraci&oacute;n se volvi&oacute; larga y profunda. Sub&iacute; su chaqueta y bese su espalda, una de mis manos pas&oacute; de la cadera a su nalga y con la otra acaricie su vientre, yo me pegaba a ella todo lo que pod&iacute;a casi la estrujaba. En ning&uacute;n momento me rechaz&oacute;, pero me pidi&oacute; tranquilidad susurrando.<\/p>\n<p>-Lara. Tranquila, tranquila, no tengas prisa.<\/p>\n<p>-Ana. Pero Leo podr&iacute;a volver en cualquier momento.<\/p>\n<p>-Lara. No te preocupes, Leo no va a volver, la conozco.<\/p>\n<p>-Ana. Como lo sabes, te lo ha dicho ella?<\/p>\n<p>-Lara. No pero es mi hija, a veces yo s&eacute; antes que ella lo que va a hacer.<\/p>\n<p>Seguimos un momento abrazadas susurrando mientras la tormenta arreciaba y el agua golpeaba los ventanales de la cocina. Ahora s&iacute; que parec&iacute;amos aisladas del resto del mundo.<\/p>\n<p>Lara se gir&oacute; y nuestras lenguas se anudaron. Estuvimos bes&aacute;ndonos unos minutos, yo no pod&iacute;a creerme que fu&eacute;semos a follar, lo que hab&iacute;a empezado como una fantas&iacute;a se estaba convirtiendo en realidad. Algunas veces me hab&iacute;an gustado madres de mis amigas pero con un tipazo as&iacute; jam&aacute;s. No pod&iacute;amos parar, nos com&iacute;amos la boca y nos met&iacute;amos mano, yo le suplicaba a Lara irnos a la cama, pero ella me ped&iacute;a tranquilidad. Nos separamos y acabamos de preparar la comida. Nos re&iacute;mos mucho al darnos cuenta de lo que nos hab&iacute;amos preparado: tortilla. Yo le confes&eacute; a Lara que ten&iacute;a miedo de que se lo pensara mejor y no quisiese seguir adelante. Su contestaci&oacute;n fue dejar el tenedor sobre su plato, levantarse y quitarse los pantis. La casa empezaba a estar templada. Se acerc&oacute; a m&iacute; y pude ver el cord&oacute;n de unas bolas chinas que sal&iacute;a de su enorme co&ntilde;o, se sac&oacute; las bolas empapadas en jugo y me las ofreci&oacute;. Yo no dud&eacute; un momento y empec&eacute; a chuparlas, estaban calentitas, quise tocar su chocho pero ella se alejo hacia el tendedero. Hac&iacute;a much&iacute;simo fr&iacute;o all&iacute;, pero a Lara le dio igual, se desnud&oacute; del todo y empez&oacute; a recoger del tendedero la ropa del d&iacute;a anterior.<\/p>\n<p>-Lara. Me excitabas mucho todos estos d&iacute;as cuando me observabas aqu&iacute; en el tendedero.<\/p>\n<p>-Ana. Qu&eacute; verg&uuml;enza, te dabas cuenta?<\/p>\n<p>-Lara. Nada de verg&uuml;enza. Esperaba cada d&iacute;a que me pidieses ayuda con la colada y cuando acababa me ten&iacute;a que ir al ba&ntilde;o a masturbarme.<\/p>\n<p>Mientras Lara hablaba yo me sent&eacute; en una vieja silla y empec&eacute; a acariciarme el co&ntilde;ito por encima de mis pantis , hac&iacute;a fr&iacute;o pero Lara segu&iacute;a su tarea completamente desnuda. De vez en cuando se daba la vuelta para mostrarme su tesoro, aquel enorme culo, que yo por fin iba a saborear.<\/p>\n<p>-Ana. Con lo que me hubiese gustado acompa&ntilde;arte, por qu&eacute; no hemos hecho esto antes?<\/p>\n<p>-Lara. Pues yo no estaba segura de lanzarme y supongo que t&uacute; tampoco, es normal el tener miedo a ser rechazada. Y luego est&aacute; la diferencia de edad, que tampoco ayuda y que soy la madre de tu mejor amiga.<\/p>\n<p>-Ana. Y por qu&eacute; hoy? Porque estamos solas, varias veces lo hemos estado durante estos d&iacute;as.<\/p>\n<p>-Lara. Bueno eso es algo m&aacute;s complicado cari&ntilde;o.<\/p>\n<p>En ese momento me levant&eacute; y fui hacia ella. Nos abrazamos y la bes&eacute;, est&aacute;bamos las dos heladas.<\/p>\n<p>-Ana. Me apetece un ba&ntilde;o calentito. Por qu&eacute; no subimos y me cuentas lo que sea.<\/p>\n<p>Mientras sub&iacute;amos Lara contoneaba su culo escalera arriba y yo le di un par de palmadas en las nalgas, me estaba comportando como un fontanero.<\/p>\n<p>La sensaci&oacute;n de meternos juntas en la ba&ntilde;era con el agua calentita fue deliciosa, yo baj&eacute; r&aacute;pidamente a por una botella de vino blanco.<\/p>\n<p>Lara me dej&oacute; de piedra cuando me cont&oacute; una historia que a m&iacute; se sonaba mucho. Al parecer hac&iacute;a tiempo que Leo le hablaba de un regalo que iba a hacerle y que la har&iacute;a muy feliz, Lara imagin&oacute; todo tipo de obsequios incluido un nieto, pero esa ma&ntilde;ana cuando Leo fue a su habitaci&oacute;n a despedirse antes de salir hacia el pueblo le anunci&oacute; que yo era su regalo.Yo pretend&iacute; no saber nada, no quise decirle que yo tambi&eacute;n hab&iacute;a recibido la misma promesa y que ella era tambi&eacute;n mi regalo.<\/p>\n<p>-Ana. Por favor Lara, dime que no os hab&eacute;is enfadado por mi culpa.<\/p>\n<p>-Lara. No, nada de eso. Me dej&oacute; boquiabierta, no supe qu&eacute; decir. Me dio un abrazo y se fue.<\/p>\n<p>-Ana. Me muero de ganas de follar, no quiero saber m&aacute;s. No voy a preguntarte si soy la primera mujer con la que te acuestas ni que sientes por m&iacute; ni nada. Quiero follar hasta que no podamos m&aacute;s.<\/p>\n<p>-Lara. Perdona Anita pero necesitaba cont&aacute;rtelo, estoy bastante confundida, todav&iacute;a no s&eacute; muy bien c&oacute;mo hemos acabado las dos aqu&iacute; metidas en esta ba&ntilde;era, siento que Leo te ha tra&iacute;do aqu&iacute; para que te acuestes conmigo y eso me inquieta y me encanta al mismo tiempo. Y, por cierto, nunca me he acostado con una mujer, vas a tener que ser mi maestra.<\/p>\n<p>Era evidente que Lara conoc&iacute;a mi pasi&oacute;n por las mujeres, y si era cierto que yo era la primera, iba a recordarme toda su vida. Est&aacute;bamos juntas sentadas en la ba&ntilde;era, yo me sent&eacute; sobre sus muslos y estuve jugando con sus tetas unos minutos le ped&iacute; a Lara que se comiese una como hab&iacute;a hecho la noche anterior y yo chupe el pez&oacute;n de la otra, ten&iacute;a que sujetarla con las dos manos y me impresionaba su peso. La vieja caldera poco a poco iba caldeando el ambiente en la casa y se estaba ya muy bien. Entre la ba&ntilde;era y la pared hab&iacute;a un espacio que permit&iacute;a sentarse e incluso tumbarse, estaba cubierto con l&aacute;minas de madera. Yo me sal&iacute; del agua y me sent&eacute; con mi espalda apoyada en la pared, doble mis piernas y apoy&eacute; los codos sobre las rodillas. Lara, sin salir del agua se acerc&oacute; a mi chocho abierto de par en par para ella. Me encanta es precioso me dijo y yo le contest&eacute; poniendo un tono imperativo: vamos a ver que sabes hacer cari&ntilde;o. Una vez m&aacute;s hizo gala de su paciencia y empez&oacute; suavemente a mordisquear mis labios externos con mucho cuidado, estaban bastante peludos para lo que en mi era habitual, el resto de la vulva s&iacute; me la hab&iacute;a depilado un par de d&iacute;as antes. Para ser el primer co&ntilde;o que se com&iacute;a Lara lo hac&iacute;a muy bien, a pesar de haber estado en el agua enseguida le regal&eacute; una buena dosis de mi miel, ver su cabeza entre mis piernas y tocar su pelo me pon&iacute;a cachond&iacute;sima y su lengua sab&iacute;a donde tocar para subirme la temperatura sin que me corriese, aquella mujer sab&iacute;a lo que hac&iacute;a, sin duda hab&iacute;a pasado horas y horas experimentando con su chocho para llegar a tener tal control de la masturbaci&oacute;n. A los pocos minutos yo me mor&iacute;a por correrme pero ella no me dejaba acercar mi mano para masajear el cl&iacute;toris. Su lengua entraba varios cent&iacute;metros en mi vagina y ya dentro la mov&iacute;a hacia los lados y arriba y abajo, me daba mucho placer pero sab&iacute;a que as&iacute; tardar&iacute;a en correrme. Lara ocup&oacute; mi lugar fuera del agua y se puso en la misma postura, yo me met&iacute; en el agua y su enorme co&ntilde;o qued&oacute; frente a m&iacute;, pude ver bien el precioso depilado, casi total, solo sus labios ten&iacute;an un vello muy cortito y suave, tard&eacute; nada en hundir mi boquita en aquel agujero, pod&iacute;a meter mis labios en la entrada y llegar muy adentro con mi lengua, Lara grito de placer, yo abr&iacute; sus labios agarr&aacute;ndolos hacia fuera con mis dedos y me dije que ya era hora de que alguien se corriese all&iacute;. Llegu&eacute; a frotar toda mi cara por su vagina y acab&eacute; con ella llena del n&eacute;ctar que no paraba de salir de su enorme almeja. Lara me interrumpi&oacute; disculp&aacute;ndose de una manera tan educada y fina que me hizo mucha gracia, dada la situaci&oacute;n: se estaba orinando. Hizo un adem&aacute;n de levantarse para acercarse al v&aacute;ter pero yo la par&eacute; con un gesto que ella entendi&oacute; perfectamente. Estas segura? me pregunto, Claro que estaba segura continu&eacute; con mi trabajo y cada vez su delicioso co&ntilde;o estaba m&aacute;s suave, m&aacute;s carnoso y m&aacute;s y m&aacute;s h&uacute;medo, y encima ven&iacute;a aquella lluvia que yo esperaba con impaciencia, Lara tardo un par de minutos pero finalmente de su uretra sali&oacute; a toda presi&oacute;n un chorro calentito que me empapo la cara, yo segu&iacute; lamiendo su co&ntilde;o como si nada, Lara ten&iacute;a muchas ganas porque su meada no se acababa nunca, tuve tiempo de hacer algo que me encantaba, bloquear con mi lengua su salida para que fuese hacia los lados y empapar sus ingles. Con la meada Lara se volvi&oacute; loca, su paciencia y su saber hacer se terminaron ah&iacute;, yo me acerqu&eacute; a su cara y nos dimos un morreo, mi cara estaba empapada de su meada, nos salimos de la ba&ntilde;era y nos secamos atropelladamente, en menos de un minuto est&aacute;bamos sobre su cama, la dos est&aacute;bamos tan calientes que no pod&iacute;amos hacer nada que no fuese un sesenta y nueve, Lara debajo y yo encima, nos corrimos casi a la vez, yo utilic&eacute; mis dedos para llevarla al orgasmo , frotando su raja desde la entrada hasta el cl&iacute;toris, ella me hizo correrme solo con su boca.<\/p>\n<p>Las dos sentimos la necesidad de abrazarnos, Lara se dio la vuelta y nos besamos una vez m&aacute;s, las dos saboreamos el sabor de nuestro propio co&ntilde;o en la boca de la otra. Ten&iacute;amos la luz apagada y la habitaci&oacute;n estaba en penumbra, no eran m&aacute;s de las cinco pero nos dimos cuenta que la tormenta no dejaba de ir a m&aacute;s. Est&aacute;bamos muertas de hambre, apenas hab&iacute;amos comido algo al mediod&iacute;a. Lara no hab&iacute;a tenido bastante y me lo hizo saber.<\/p>\n<p>-Lara. (Meti&eacute;ndose dos dedos en su vagina). En mi vida he tenido mi juguetito as&iacute;. Es como si metiese mis dedos en un tarro de Nivea.<\/p>\n<p>-Ana. (Metiendo mis dedos en su co&ntilde;o). Solo que est&aacute; calentito. Me encanta.<\/p>\n<p>-Lara. Haber el tuyo. Tambi&eacute;n est&aacute; muy bien, pero no como el m&iacute;o. Me encanta como me follas. Nunca he tenido un orgasmo como este y en la ba&ntilde;era me has vuelto loca,<\/p>\n<p>-Ana. Gracias pero eres t&uacute; y &eacute;ste cuerpazo que me pone a cien. Pero no me creo que nunca hayas estado con otra mujer. Te veo muy desenvuelta.<\/p>\n<p>-Lara. (Ri&eacute;ndose). Te lo juro. Siempre me han gustado las mujeres pero nunca he tenido la ocasi&oacute;n. Pero la vida me ha compensado poni&eacute;ndome una princesita como t&uacute; a mi disposici&oacute;n, porque ya te aviso que la noche va a ser muy larga.<\/p>\n<p>-Ana. Cari&ntilde;o, te parezco infantil si te pregunto cuando empec&eacute; a gustarte. T&uacute; a m&iacute; me pusiste cachonda desde el primer d&iacute;a nada m&aacute;s verte.<\/p>\n<p>-Lara. En eso te gano. Yo hace casi un a&ntilde;o que me masturbo pensando en ti.<\/p>\n<p>-Ana. Como un a&ntilde;o? Si nos conocemos hace unos d&iacute;as.<\/p>\n<p>En ese momento son&oacute; el tel&eacute;fono, Lara me dijo que deb&iacute;a ser su hija y me dej&oacute; que hablase con ella, me dio un beso y baj&oacute; al s&oacute;tano a bajar la calefacci&oacute;n. Yo cog&iacute; el tel&eacute;fono de la mesita junto a la cama y efectivamente era Leo. Se o&iacute;a fatal, parec&iacute;a mentira que llamase desde el pueblo a apenas un kil&oacute;metro.<\/p>\n<p>-Leo. Que tal todo va bien, has abierto tu regalo?<\/p>\n<p>-Ana. Leo por un lado quiero matarte y por el otro comerte a besos. Porque te has ido, vas a venir a dormir? Estoy preocupada por ti, el tiempo est&aacute; empeorando.<\/p>\n<p>-Leo. Ayer comprend&iacute; que ten&iacute;a que darte un empuj&oacute;n, la ten&iacute;as a punto y en vez de lanzarte te quedaste mirando tras la puerta, te ped&iacute; el ordenador para que pusieses tu atenci&oacute;n en ella pero ni as&iacute;.<\/p>\n<p>-Ana. Es que para ti todo es muy f&aacute;cil pero yo no soy as&iacute;. Pero tranquila hoy no te he defraudado. Pero, por favor vente para casa.<\/p>\n<p>-Leo. De eso nada, hoy duermo con dos buenas pollas. No te preocupes yo estoy perfectamente. Que lo pas&eacute;is muy bien. Ah, y dile a mi madre que ya puede abrir la caja. Un beso, te quiero.<\/p>\n<p>Colgu&eacute; el tel&eacute;fono y baj&eacute; en busca de Lara. Sub&iacute;a del s&oacute;tano tras haber bajado un poco la calefacci&oacute;n y tra&iacute;a una cajita de pescado rebozado para cenar. Ya no hac&iacute;a nada de fr&iacute;o y las dos est&aacute;bamos desnudas.<\/p>\n<p>-Ana. Leo se queda a dormir en el pueblo.<\/p>\n<p>-Lara. Te dije que ten&iacute;amos tiempo. Pero veo que est&aacute;s preocupada y no hay motivo. Ella va a estar bien Anita. No necesito explicarte m&aacute;s, t&uacute; la conoces bien.<\/p>\n<p>-Ana (M&aacute;s tranquila). Lo s&eacute; pero me asusta un poco esta tormenta. Y ahora tienes que contarme lo de antes. Hace un a&ntilde;o ni me conoc&iacute;as.<\/p>\n<p>-Lara. Bueno yo intentar&eacute; explic&aacute;rtelo, cr&eacute;eme que no es f&aacute;cil pero a cambio t&uacute; tienes que vestirte para m&iacute;, me vuelve loca ese culazo pero tambi&eacute;n me encantar&iacute;a que te pusieses algo sexy.<\/p>\n<p>-Ana. De acuerdo pero yo no tengo lencer&iacute;a ni nada especialmente sexy.<\/p>\n<p>Subimos a su habitaci&oacute;n, por mi nos hubi&eacute;semos quedado en pelotas, me gustaba pasearnos desnudas por todos los rincones de la casa. En ese momento record&eacute; lo de la caja y se lo dije a Lara, ella se acerc&oacute; a la gran caja fuerte empotrada en la pared y abri&oacute; la pesada puerta tras introducir el c&oacute;digo. Al fondo hab&iacute;a una caja dorada que yo recordaba haber visto entre el equipaje de Leonor. Lara la abri&oacute; y las dos lanzamos una exclamaci&oacute;n. Dentro hab&iacute;a un conjunto con una preciosa mini tanga de color blanco, medias a juego y un camis&oacute;n de gasa completamente transparente y muy corto, debajo una nota dec&iacute;a: el blanco te sienta muy bien.<\/p>\n<p>-Lara. (Sorprendida y divertida) Vaya, a esta hija m&iacute;a no se le escapa detalle. El d&iacute;a que llegasteis Leo me pidi&oacute; que guardase esta caja y me hizo prometer que no la abrir&iacute;a. Te das cuenta de lo que esto significa? Leo lo ten&iacute;a todo planeado.<\/p>\n<p>Lo que Lara dec&iacute;a era m&aacute;s que evidente y tambi&eacute;n lo era que la dos est&aacute;bamos encantadas en el papel de marionetas. Pero la caja conten&iacute;a algo m&aacute;s que mi conjunto, tambi&eacute;n hab&iacute;a algo para Lara, cuando lo vimos parec&iacute;a una gran polla de l&aacute;tex pero venia tambi&eacute;n con un arn&eacute;s para coloc&aacute;rsela en la cintura y follar. Ninguna de las dos hab&iacute;amos visto algo as&iacute; antes y nos quedamos con los ojos abiertos. Una nota dec&iacute;a simplemente: para Lara.<\/p>\n<p>Nos quedamos un rato sin saber que decir y Lara rompi&oacute; el silencio con un tono positivo.<\/p>\n<p>-Lara. Bien ser&aacute; mejor que cenemos algo, hay que reponer fuerzas.<\/p>\n<p>-Ana. Voy a mi habitaci&oacute;n a ponerme mi regalo, y t&uacute; que te vas a poner?<\/p>\n<p>-Lara. Te dejo que elijas.<\/p>\n<p>-Ana. Muy f&aacute;cil, donde est&aacute;n las bolas chinas?<\/p>\n<p>-Lara. Creo que en el ba&ntilde;o.<\/p>\n<p>Entr&eacute; en el ba&ntilde;o y lav&eacute; con cuidado las bolas, se las di a Lara.<\/p>\n<p>-Lara. Ya esta, solo esto?<\/p>\n<p>Se sinti&oacute; muy halagada. Yo quer&iacute;a ver su cuerpo al natural, aquellas tetas que cuando se inclinaba casi llegaban a su ombligo, sus caderas cada vez me gustaban mas, sus pies desnudos eran una debilidad que yo ten&iacute;a y su culo parec&iacute;a hablarme y pedirme que me ocupase de &eacute;l. Enseguida baje con mi conjunto, Leo se hab&iacute;a gastado un buen dinero, el tacto era tan suave que solo pon&eacute;rtelo ya te erotizaba. Entr&eacute; en la cocina y me encontr&eacute; a Lara en vaqueros y camiseta.<\/p>\n<p>-Lara. Cari&ntilde;o, no te enfades, pero me da miedo el aceite de la sart&eacute;n, en cuanto acabe me desnudo. La bolas est&aacute;n ya en su sitio. Caray que buena estas con ese camisoncito, Leo tiene buen gusto para la lencer&iacute;a.<\/p>\n<p>-Ana. Los vaqueros te sientan muy bien pero desnuda me haces sentir una privilegiada, supongo que muy poca gente te ha visto y encontrarme entre ellas es algo muy especial, eres la mujer m&aacute;s espectacular que jam&aacute;s ver&eacute;, eres inmejorable.<\/p>\n<p>No pod&iacute;amos estar m&aacute;s de cinco minutos sin morrearnos y meternos mano, a este paso no cenar&iacute;amos nunca. Despu&eacute;s de un nuevo magreo, Lara me envi&oacute; al sal&oacute;n a preparar la peque&ntilde;a mesa que hab&iacute;a entre el sof&aacute; y el televisor para cenar all&iacute;. Finalmente nos pusimos a cenar, y Lara abri&oacute; una botella de vino. Por fin iba a satisfacer mi curiosidad.<\/p>\n<p>-Lara. No s&eacute; por d&oacute;nde empezar pero bueno supongo que es evidente que mi matrimonio ha sido un &eacute;xito en muchos aspectos pero no en el sexual. Hace a&ntilde;os que mi marido y yo ni siquiera dormimos juntos, no voy a darte m&aacute;s detalles porque no quiero aburrirte. El caso es que mi &uacute;nica fuente de placer estos &uacute;ltimos anos son mis dedos y alg&uacute;n juguete. Cuando me toco prefiero pensar en mujeres y no en hombres, no siempre pero cada vez m&aacute;s. Hace unos meses Leo empez&oacute; a hablarme de ti cada vez que nos ve&iacute;amos, por supuesto antes me hablaba de ti pero de otra manera. &Uacute;ltimamente incluso te describ&iacute;a con detalle, me hablaba de tu culo, dec&iacute;a que era tan grande y tan bien hecho como el m&iacute;o, tus pechos, tu pelo incluso lo bien depilado que ten&iacute;as el co&ntilde;ito. Pon&iacute;a tanta pasi&oacute;n en sus descripciones que una noche no pude m&aacute;s y en mi imaginaci&oacute;n te hice de todo, tuve el mejor orgasmo en mucho tiempo y a partir de entonces eres el centro de todas mis fantas&iacute;as. Cuando me dijo que ibas a pasar aqu&iacute; el verano se me puso un nudo en el estomago y no pude comer en varios d&iacute;as. Era una mezcla de nervios, excitaci&oacute;n, ansiedad. Me sent&iacute;a rid&iacute;cula por la ilusi&oacute;n que ten&iacute;a por verte. Cuando llegaste me tranquilic&eacute; bastante al ver c&oacute;mo era tu car&aacute;cter, pero me intranquilic&eacute; al ver tu cuerpo y lo guapa que eras. Sab&iacute;a que iba a sufrir al no poder hacer realidad mis fantas&iacute;as.<\/p>\n<p>Lara me puso muy cachonda. Yo quer&iacute;a saber que fantas&iacute;as eran esas y hacerlas realidad.<\/p>\n<p>-Ana. Que te imaginabas? Ahora puedes hacerlo realidad.<\/p>\n<p>-Lara. Muchas cosas, lo de comernos el co&ntilde;o mutuamente ya lo hemos hecho, pero con el tiempo acab&eacute; excit&aacute;ndome much&iacute;simo con algo tan simple como que sal&iacute;amos juntas a cenar, me masturbaba pensando en nosotras cenando en un bonito restaurante, paseando y bes&aacute;ndonos sin parar. No te cuento nada m&aacute;s me da mucha verg&uuml;enza.<\/p>\n<p>Lara me hablaba sin mirarme a la cara, su rubor me divert&iacute;a y me gustaba, yo la besaba en el cuello.<\/p>\n<p>-Ana. Te dijo Leo que yo era lesbiana desde el principio?<\/p>\n<p>-Lara. No desde el principio, pero hace ya tiempo, varios anos.<\/p>\n<p>-Ana. Y por qu&eacute; crees que ella sab&iacute;a que yo te gustar&iacute;a, no hubiese sido m&aacute;s l&oacute;gico que lo intentase con un chico.<\/p>\n<p>Me di cuenta de lo personal que pod&iacute;a resultar la pregunta y me disculpe. Lara me interrumpi&oacute;.<\/p>\n<p>-Lara. No te preocupes, si hemos estado follando toda la tarde tienes todo el derecho a preguntar lo que quieras. No hay nada que ocultar, tranquila. Leo no es tonta, me conoce bien, supongo que se habr&aacute; fijado en como miro a las mujeres, ella es muy observadora y, bueno, una vez me sorprendi&oacute; en la playa comi&eacute;ndome con la mirada a una chica que hacia topless.<\/p>\n<p>-Ana. Y ya est&aacute;?<\/p>\n<p>-Lara. (Divertida).Y que esperabas, que me hubiese sorprendido haciendo una orgia en mi cama con diez jovencitas?<\/p>\n<p>Nos re&iacute;mos y terminamos r&aacute;pidamente de cenar, no me convenci&oacute; demasiado la explicaci&oacute;n de Lara, lo de los regalos dejaba bien claro que Leo estaba muy convencida de que lo m&iacute;o con Lara funcionar&iacute;a pero estaba tan caliente que solo pensaba en follar. Terminamos de cenar, Lara segu&iacute;a en vaqueros y un top con tirantes, me daba pena desnudarla, estaba tan buena con vaqueros. Nos acabamos el vino y Lara tomo la iniciativa. Se puso de rodillas en el suelo y empez&oacute; a besarme los muslos, luego meti&oacute; su cabeza bajo mi camis&oacute;n y fue besando mi vientre hasta llegar a mis tetas, deje que jugase con ellas unos minutos, luego le quite el top y me tumbe en el sof&aacute;, le susurre que se pusiese encima de m&iacute;, de rodillas, con sus tetones colgando. Podr&iacute;a jugar con ellos durante horas, chup&eacute; sus pezones con fuerza, ten&iacute;a miedo de hacerle da&ntilde;o, pero Lara empez&oacute; a contarme mientras suspiraba como una noche se hab&iacute;a puesto dos pinzas de la ropa en ellos mientras se pajeaba pensando en mi, entonces chupe y chupe sin miedo, ella gritaba pero me ped&iacute;a que no parase, con su rodilla metida entre mis piernas apretaba mi resbaladiza vulva. Lara se subi&oacute; al sof&aacute; y encajo sus piernas con las m&iacute;as para juntar nuestros chochos, conseguimos que se tocasen, nuestros cuatro muslos juntos eran lo m&aacute;s excitante de la postura, me gustaba tener su co&ntilde;o pegado al m&iacute;a pero yo pensaba en no defraudar a Leo y subir a probar su regalo. Subimos a la habitaci&oacute;n de Lara y lo sacamos de la caja, fuimos al ba&ntilde;o y lo lavamos juntas. Se me hacia la boca agua viendo como Lara enjabonaba aquella polla de l&aacute;tex. Volvimos a la habitaci&oacute;n y ayud&eacute; a Lara a coloc&aacute;rselo en la cintura. Se quit&oacute; las bolas chinas y se las comio sin compartirlas conmigo. La parte trasera de la polla ten&iacute;a una zona para masajear su co&ntilde;o mientras me penetrase. Yo me hab&iacute;a metido de todo por el chocho pero cuando Lara me penetr&oacute; sobre la cama sent&iacute; que era diferente, su cuerpo encima m&iacute;a, sus pechos otra vez colgando sobre m&iacute;, me agarre a sus nalgas y ella empez&oacute; a follarme poco a poco, la polla era bastante grande pero entraba sin ning&uacute;n problema, Lara estaba muy cachonda, al principio nos re&iacute;amos por lo ins&oacute;lita que nos resultaba la escena pero las risitas dejaron paso a nuestros jadeos, cuanto m&aacute;s me follaba Lara mas placer recib&iacute;a ella del reverso de la base del falo, par&oacute; un momento para ofrecerme la polla, yo la chup&eacute; como hab&iacute;a visto hacer a su hija varias veces, estaba empapada de mi jugo. Lara continu&oacute; foll&aacute;ndome y ofreci&eacute;ndomela para com&eacute;rmela varias veces m&aacute;s. Al final se volvi&oacute; loca y me follo con tal fuerza que mi cono goteaba, empape la sabana, yo acerque mi mano como pude al cl&iacute;toris y me corr&iacute; en unos segundos. No estoy seguro si Lara lo hizo tambi&eacute;n pero cay&oacute; sobre mi jadeando empapada en sudor, su piel ard&iacute;a y no tuvimos fuerzas ni para besarnos. La primera en moverse fue Lara, se quito el arn&eacute;s, la polla aun estaba empotrada en mi chocho, la sac&oacute; con cuidado y empez&oacute; a chuparla, yo aun disfrutaba de mi orgasmo pero al ver sus labios redondearse para met&eacute;rsela en la boca ya pensaba en el siguiente. Nos besamos y me ofrec&iacute; a Lara para lo que apeteciese, pens&eacute; que me pedir&iacute;a que ahora la follase yo pero su respuesta fue: hazme lo que m&aacute;s te apetezca, ese es mi deseo. Estas segura? Le pregunte. Su respuesta fue afirmativa. Fui a mi habitaci&oacute;n y volv&iacute; con mi ordenador port&aacute;til, lo coloqu&eacute; sobre la mesita de noche y empec&eacute; a reproducir aleatoriamente las fotos del d&iacute;a anterior. Lara se gir&oacute; hacia su lado izquierdo sentada sobre la cama, yo me puse en su espalda las dos apoy&aacute;ndonos sobre las almohadas, la abrac&eacute; y bes&eacute; su espalda y su cuello. Le susurre que ayer me hab&iacute;a quedado con ganas de verlas juntas en el sal&oacute;n.<\/p>\n<p>-Lara. Estuviste espi&aacute;ndome?<\/p>\n<p>-Ana. Me corr&iacute; dos veces mientras lo hac&iacute;a. Vas a castigarme?<\/p>\n<p>No hubo m&aacute;s respuesta que un profundo suspiro. Yo agarr&eacute; su enorme trasero y empec&eacute; a acariciarlo sin prisa. Lara se acomodo para que lo tuviese a mi entera disposici&oacute;n. Enseguida mi impaciencia me pudo y empec&eacute; a masajearle el ojete, tome algo del abundante jugo de su chocho en mi dedo y fui meti&eacute;ndoselo poco a poco, ella mov&iacute;a sus caderas para exponer mejor su mercanc&iacute;a y al final con una pierna flexionada y la otra m&aacute;s estirada, dejo a la vista la entrada del culo y el chocho. Me hubiese gustado hacerle una fotograf&iacute;a en esa postura. Lara no se cansaba de mirar nuestras fotos y su respiraci&oacute;n me excitaba much&iacute;simo, yo ya pod&iacute;a meter y sacar mi dedo con total facilidad, la postura me permit&iacute;a besar su cuello y su espalda. Cuando Leo aparec&iacute;a en pantalla Lara aprovechaba para girar su cabeza y besarme, pero a la tercera yo le ordene fijar su vista en la pantalla.<\/p>\n<p>-Ana. (En tono imperativo). Esta es mi fantas&iacute;a, ahora mando yo.<\/p>\n<p>-Lara. Os hab&eacute;is acostado alguna vez?<\/p>\n<p>-Ana. Bastantes, y pienso seguir follando con ella pero de ti estoy enamorada y de ella no, contigo es distinto pero, si puedo, quiero seguir tir&aacute;ndome a las dos, no quiero que esto se acabe aqu&iacute;.<\/p>\n<p>Era la primera vez que le confesaba a Lara que aquello para m&iacute; era algo m&aacute;s que sexo. Dej&eacute; que girase la cabeza y me dio un beso y empez&oacute; a repetir &ldquo;te quiero&rdquo; sin parar. Yo me centre en su agujero de nuevo, a mi me encantaba correrme por detr&aacute;s y quer&iacute;a que ella tuviese el m&aacute;ximo placer posible. La entrada de su culo estaba a punto para meter un segundo dedo y ten&iacute;a a mano suficiente lubricante en su almeja, lo embadurn&eacute; bien y los dos entraron con facilidad, Lara ten&iacute;a su atenci&oacute;n puesta en las fotos de nuevo. A m&iacute; me apetec&iacute;a horrores tocarme pero necesitaba la otra mano para apartar una de las nalgas y clavar mis dedos en su culo. Ella estaba muy relajada y yo no pod&iacute;a m&aacute;s, me dol&iacute;a la mano. La deje un momento y fui al ba&ntilde;o en busca de un cepillo cuando vi la polla de l&aacute;tex, era un poco grande pero por probar no perd&iacute;a nada. La hund&iacute; en su cono para lubricarla y la saque cremosa, sin problema la punta entro en su culo pero me di cuenta que algo tan gordo no iba a darle el placer que yo quer&iacute;a, mientras se me ocurr&iacute;a algo me baje y estuve lamiendo su cono y la entrada del culo, ella empez&oacute; a jadear y me dijo que era la primera lengua que acariciaba su ojete. Note que sus nalga y su espalda ten&iacute;an la piel de gallina decid&iacute; seguir besando y lamiendo su ano porque ve&iacute;a que se estaba volviendo loca, se hab&iacute;a olvidado del ordenador y se puso boca arriba tumbada sobre la cama pidi&eacute;ndome que me pusiese el arn&eacute;s con la polla. Yo me apresur&eacute; y en cuanto estuve lista ella abri&oacute; sus piernas y las levanto agarr&aacute;ndoselas por detr&aacute;s de las rodillas. Yo ten&iacute;a miedo de hacerle da&ntilde;o, primero se la met&iacute; hasta el fondo por el chocho pero eso no era lo que Lara quer&iacute;a, la saque y fui meti&eacute;ndosela con cuidado hasta llegar al fondo, ella gritaba, yo no sab&iacute;a si de dolor o placer, si la sacaba me ped&iacute;a que la metiese de nuevo, me tranquiliz&oacute; ver que entraba ya y sal&iacute;a con toda facilidad y me concentre en darle todo el placer que se merec&iacute;a. La follaba alternativamente con fuerza y mas suavemente, agarraba sus tremendos muslos con mis manos y besaba sus gemelos y sus tobillos. Sus tetas no paraban de moverse y ella se las agarraba porque parec&iacute;a que iban a salir volando. Se meti&oacute; los dedos en el co&ntilde;o y me los dio a lamer, luego se los lami&oacute; ella. Poco a poco fui dej&aacute;ndome caer sobre su pecho y nos besamos, o m&aacute;s bien nos chupamos nuestras lenguas, not&eacute; su brazo buscando el cl&iacute;toris y empezando a frotarlo, yo le ped&iacute; que no lo hiciese, quer&iacute;a que se corriese solo por detr&aacute;s, ella me dijo: cari&ntilde;o ya me he corrido dos veces.<\/p>\n<p>Yo no lo hab&iacute;a notado pero dej&eacute; que se tocase y segu&iacute; foll&aacute;ndola por detr&aacute;s. Esta vez solt&oacute; un grito desgarrador que me asusto y busc&oacute; mi boca casi llorando para besarme, saqu&eacute; la polla de su culo y dej&eacute; que me besase todo lo que quisiese. Separamos nuestras bocas y ella cayo rendida frente a m&iacute;. Ten&iacute;a la respiraci&oacute;n acelerad&iacute;sima y vi que no le quedaba ni un gramo de energ&iacute;a. Me masturb&eacute; mientras la contemplaba delante de mi completamente desnuda, ella reuni&oacute; fuerzas y se puso boca abajo para que yo me corriese viendo su enorme trasero, me miraba con deseo, yo de reojo ve&iacute;a las fotos que pasaban todav&iacute;a en mi port&aacute;til, la cara de Leo parec&iacute;a mirarme desde la pantalla, sus ojos preciosos se clavaban en mi. Me corr&iacute; pensando en las dos y en qu&eacute; nos deparar&iacute;a el futuro inmediato. Seriamos capaces las tres de manejar aquella situaci&oacute;n a partir del d&iacute;a siguiente?<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 76<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span>1 Lo que a continuaci&oacute;n narro ocurri&oacute; hace unos a&ntilde;os. M&aacute;s adelante explicar&eacute; cuando porque es muy importante. 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