{"id":31096,"date":"2021-08-27T22:00:00","date_gmt":"2021-08-27T22:00:00","guid":{"rendered":""},"modified":"2021-08-27T22:00:00","modified_gmt":"2021-08-27T22:00:00","slug":"pati-parte-1","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/pati-parte-1\/","title":{"rendered":"Pati (Parte 1)"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"31096\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\"><\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 10<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>Al finalizar la tarde, acompa&ntilde;&eacute; a mi querido amigo Alberto hasta la puerta de mi oficina.&nbsp; Quince minutos m&aacute;s tarde, recib&iacute; su WhatsApp.<\/p>\n<p>&minus;Carajooo Rafa, Pati est&aacute; preciosa, me imagino que te la est&aacute;s cogiendo no?<\/p>\n<p>&minus;Esta noche te contesto por correo electr&oacute;nico &minus;le respond&iacute;, despu&eacute;s de pensarlo un par de minutos.<\/p>\n<p>Hubiera podido contestarle a mi amigo &minus;Siii Alberto, s&iacute; me la cojo! Incre&iacute;ble!<\/p>\n<p>Pero quer&iacute;a contarle mi extraordinaria historia con detalles, aunque no quer&iacute;a ufanarme delante de &eacute;l ni subirme al pedestal de Depredador Sexual, por el que tengo fama. Esta es una copia de aquel correo.<\/p>\n<p>&lt;Alberto, desde que Pati empez&oacute; a trabajar para mi, hace ya algo m&aacute;s de seis meses, me pareci&oacute; muy bonita, aunque algo t&iacute;mida y reservada, lo que era normal, pues apenas nos conoc&iacute;amos. Por su hoja de vida, me enter&eacute; de que tiene veinticinco a&ntilde;os, reci&eacute;n cumplidos. Durante la corta entrevista, le not&eacute; gestos enigm&aacute;ticos, los que no me detuve a analizar, pues mi prioridad era encontrar con rapidez a alguien que me proporcionara un servicio adecuado, el que me dar&iacute;a tranquilidad. Sus magn&iacute;ficas referencias en trabajo de oficina, me dieron el sosiego necesario para ofrecerle sin dudarlo, un trabajo estable y cre&iacute;, bien remunerado dentro de mis posibilidades. La contrat&eacute; para trabajar el d&iacute;a completo, los martes y viernes. Los d&iacute;as restantes ella trabajaba en un almac&eacute;n de abarrotes. De esta forma empez&oacute; la historia que aqu&iacute; te narro y comparto.<\/p>\n<p>Despu&eacute;s de dos o tres semanas, el desempe&ntilde;o laboral de Pati me satisfac&iacute;a. Desde aquella &eacute;poca, los gestos enigm&aacute;ticos a los que me refer&iacute; antes, se hicieron m&aacute;s notorios y llegu&eacute; a interpretarlos como una leve coqueter&iacute;a, pero sent&iacute;a que era injusto calificarlos as&iacute;, sin tener fundamento alguno.<\/p>\n<p>A causa de mi soledad en esta dura ciudad, tiendo a buscar seres humanos con quienes compartir conversaciones y ratos, gente que me proporcione algo de compa&ntilde;&iacute;a. As&iacute;, ocupando mi peque&ntilde;a sala, la que uso frecuentemente con clientes, esquina preferencial de mi querida oficina, un Viernes al final del d&iacute;a la invit&eacute; a salir de su peque&ntilde;o cub&iacute;culo de trabajo y a compartir conmigo un descanso, durante el que planeaba conversar de variados temas, triviales y rutinarios.<\/p>\n<p>En ese entonces, hab&iacute;a empezado a mirarla m&aacute;s y a observar sus caracter&iacute;sticas f&iacute;sicas, las que comenzaron a atraerme enormemente. Observ&eacute; que, siendo bastante baja de estatura, ten&iacute;a un bello cuerpo, unos senos peque&ntilde;os, los que me imaginaba bien formados, tal vez coronados por hermosos pezones grandes y negros, mi gran fantas&iacute;a, los que hubieran sido puntos focales para alg&uacute;n pintor famoso, adem&aacute;s, de unas nalgas prominentes, que me hab&iacute;an empezado a martillar hace alg&uacute;n tiempo la mente, con una frecuencia maligna. Desde el principio me encant&oacute; su largo y negro pelo, sus ojos tambi&eacute;n negros, su tez morena y hasta el modo como mov&iacute;a sus bellas manos, las que le he elogiado mucho, a lo que ella siempre ha respondido con uno de aquellos gestos enigm&aacute;ticos a los que me refiero. Enigm&aacute;ticos, pues recibe mis cumplidos con la galanter&iacute;a de siempre, pero con frialdad. Ante cualquier elogio o cualquier detalle, se comportaba indiferente; te parecer&aacute; extra&ntilde;a esta mezcla, indiferencia con un aire de coqueter&iacute;a.<\/p>\n<p>Uno de esos iiernes al final del d&iacute;a, Pati se acerc&oacute; a la salita y se sent&oacute; en una de las sillas. Me atrev&iacute; a sacar de mi bar, una botella de Baileys; le ofrec&iacute; un trago del delicioso y suave licor, el que acept&oacute; gustosa; como sabes, dicho licor tiene un bajo contenido de alcohol. Esto se convirti&oacute; en una especie de costumbre. Los viernes, a eso de las cinco de la tarde, muy cumplidamente, yo sacaba las dos copitas y la botella y las colocaba sobre la peque&ntilde;a mesa de centro. Te cuento m&aacute;s Alberto, desde hace unas semanas, ella es quien, sin hab&eacute;rselo solicitado, se encarga cuidadosamente de dicho ritual. Debo agregarte que, por lo general, nos tomamos la botella completa, la que sin falta, me apresuro a reemplazar en un par de d&iacute;as.<\/p>\n<p>Nuestras conversaciones variaron mucho y con frecuencia llegaron a invadir temas levemente sexuales, los que yo abordaba y manejaba sutilmente, pues quer&iacute;a tomar las cosas con calma; sin embargo, ella no aparentaba sufrir alteraci&oacute;n alguna, por el contrario, y en mi opini&oacute;n, los disfrutaba con atenci&oacute;n e inter&eacute;s.<\/p>\n<p>Debo confesarte que durante dichas charlas, despu&eacute;s de pocos minutos, sent&iacute;a que mi miembro estaba hecho un pantano, pues siempre he sido altamente sexual y hoy en d&iacute;a, a pesar de mi edad, se me altera muy f&aacute;cil y frecuentemente la bilirrubina, pues me mojo s&oacute;lo escribi&eacute;ndote esta confesi&oacute;n, Alberto.<\/p>\n<p>En esas ocasiones, me preguntaba con curiosidad, si ella estar&iacute;a tan mojada como yo. Lo ignoro. Muchas veces quise gritarle, &minus;&iexcl;Pati, qu&iacute;tate esa puta blusa pues te quiero chupar tus lindos senos, tus bellas tetas! &minus;las que me imaginaba como dije antes, coronadas por esos bellos pezones negros que tanto deseaba.<\/p>\n<p>Pati insisti&oacute; siempre en presentarme una imagen suya, inocente y virginal, a pesar de haberme confesado y aceptado, haber tenido sexo varias veces, no s&eacute; cuantas&hellip; no s&eacute; con quien&hellip; y no quiero saberlo.<\/p>\n<p>&minus;Me imagino que una mujer de tu edad ha tenido sexo, &iquest;cierto?&minus; le pregunt&eacute;.<\/p>\n<p>&minus;Don Rafael, es mi vida privada &minus;dijo.<\/p>\n<p>&minus;Pati, de donde yo vengo, de California, las muchachas est&aacute;n activas casi desde los diecis&eacute;is a&ntilde;os; no me digas que una mujer como t&uacute; es virgen! &minus;exclam&eacute;.<\/p>\n<p>Sonre&iacute;a con picard&iacute;a, pero siempre me revelaba muy poco y pretend&iacute;a ser muy ingenua, aunque se refer&iacute;a a ciertos episodios, los que recordaba con cierta diversi&oacute;n.<\/p>\n<p>Me cont&oacute; varias historias, una de ellas, de una fiesta de tres parejas las que, celebrando el cumplea&ntilde;os de una de las muchachas, terminaron entrando a un motel en el sur de la ciudad.<\/p>\n<p>&minus;Me contar&iacute;as qu&eacute; pas&oacute; esa vez, Pati? &minus;pregunt&eacute; con gran curiosidad.<\/p>\n<p>&minus;No don Rafael, como se le ocurre? &minus;dijo&minus;. S&oacute;lo s&eacute; que hab&iacute;amos tomado mucho.<\/p>\n<p>Varias veces pens&eacute; pedirle que me quitara el &ldquo;don&rdquo;, pero era dif&iacute;cil, pues de vez en cuando, recib&iacute;a clientes en mi oficina y esto presentar&iacute;a problemas, t&uacute; sabes por qu&eacute; Alberto.<\/p>\n<p>&minus;&iquest;Hace cu&aacute;nto tiempo sucedi&oacute; eso? &minus;pregunt&eacute; con insistencia.<\/p>\n<p>&minus;Hace un a&ntilde;o o algo as&iacute; &minus;contest&oacute;.<\/p>\n<p>Decid&iacute; seguir mi investigaci&oacute;n.<\/p>\n<p>&minus;Pero cu&eacute;ntame, ya me dijiste que estaban all&iacute;, en el motel, cierto? Qu&eacute; pas&oacute; all&iacute;? Tuviste sexo con alguno de ellos? Ten&iacute;as all&iacute; una pareja, un predilecto o a tu novio?<\/p>\n<p>&minus;No, todos &eacute;ramos amigos &minus;dijo&minus;. S&oacute;lo s&eacute; que, despu&eacute;s de un largo rato, casi dos horas, yo era la menos popular. Ellos, descansaban y segu&iacute;an; cog&iacute;an, se chupaban, cambiaban de pareja, no paraban. Eran tres hombres contra dos mujeres, muy alicorados, todos. Ten&iacute;an un peque&ntilde;o radio que desped&iacute;a una m&uacute;sica horrible y desde adentro, un empleado hab&iacute;a tra&iacute;do la segunda botella de aguardiente. Yo, algo asustada, me quer&iacute;a ir a casa, pero no lo hice, pues no pod&iacute;a salir sola a esa hora, especialmente en esa localidad, parte de esta complicada ciudad.<\/p>\n<p>&minus;No entiendo lo que dices; siendo t&uacute; lo que eres, siendo tan bella, c&oacute;mo pod&iacute;as ser la m&aacute;s impopular esa noche? &minus;pregunt&eacute; con ansiedad&minus;. Estaban con ropa Pati?<\/p>\n<p>&minus;Ellos segu&iacute;an tomando, casi todos desnudos, yo estaba s&oacute;lo en brasier y calzones. &minus;dijo&minus;. Pero me quer&iacute;a ir a casa.<\/p>\n<p>&minus;Pati, me muero por oir&aacute; lo de la impopularidad, por qu&eacute; lo mencionas? &minus;pregunt&eacute;&minus;.<\/p>\n<p>&minus;Bueno, don Rafael, muy reci&eacute;n llegados all&iacute;, uno de ellos, Ramiro, a quien he conocido por alg&uacute;n tiempo, pero quien no me atrae, me persigui&oacute;, me toc&oacute;, me bes&oacute; y me manose&oacute; un buen rato, hasta que me hizo como dar ganas. Creo que a causa del alcohol, yo misma me quit&eacute; los calzones.<\/p>\n<p>&minus;M&aacute;mame la verga Pati, &minus;orden&oacute;&minus;. Le hice saber que estaba totalmente loco. Nunca lo hab&iacute;a hecho, ni lo har&iacute;a ahora, menos con ese idiota.<\/p>\n<p>Ramiro trat&oacute; de met&eacute;rmelo sin cond&oacute;n, a lo que me rebel&eacute; y acab&oacute; meti&eacute;ndomelo con cond&oacute;n. A los pocos minutos lo rechac&eacute;, pues, adem&aacute;s de ser muy brusco, muy pronto le detect&eacute; un mal aliento horrible, de manera que, para su sorpresa, me apart&eacute; de &eacute;l&hellip; y de ellos.<\/p>\n<p>&minus;En los siguientes minutos, &minus;continu&oacute;&minus;, pude observar c&oacute;mo, entre ellos, hac&iacute;an el sexo y se cambiaban las chicas, hicieron de todo; se hac&iacute;an el sexo oral, los unos a los otros. Miguel, se me aproxim&oacute; y me dijo:<\/p>\n<p>&minus;Quiero comerte, qu&iacute;tate los calzones! &minus;a lo que me negu&eacute; rotundamente.<\/p>\n<p>&minus;Don Rafael, yo nunca he entendido el tal sexo oral. No permitir&iacute;a que me lo hicieran, ni mucho menos, lo har&iacute;a. &minus;dijo Pati&minus;. Cinco minutos despu&eacute;s, me encontr&eacute; sola en un peque&ntilde;o asiento a un lado de la enorme cama. La fiesta se hab&iacute;a acabado para mi.<\/p>\n<p>&minus;Un rato despu&eacute;s, &minus;continu&oacute; Pati&minus;, vi con sorpresa a Miguel, introduci&eacute;ndole dedos por el trasero a Amanda, quien era la mayor de nosotras por cuatro o cinco a&ntilde;os. Con curiosidad, o&iacute; que ella emit&iacute;a altos y raros quejidos, los que no llegu&eacute; a comprender; estaba bien tomada.<\/p>\n<p>&minus;Sin embargo, cuando a veces me re&uacute;no con amigas a contar experiencias y hablar porquer&iacute;as, muchas de ellas afirman que les gusta todo eso. Hablan de sus novios, dicen que hacen el sexo oral y anal, repiten una y otra vez que les encanta. A mi me aterran todas esas pr&aacute;cticas, no las har&iacute;a y adem&aacute;s las rechazo.<\/p>\n<p>&minus;No sabes de lo que te pierdes Pati, &minus;me dicen con frecuencia.<\/p>\n<p>Esa noche, cuando ella sali&oacute; de mi oficina, me masturb&eacute; con furia en aquella soledad&hellip; y despu&eacute;s de limpiar y recoger un poco, me fui a casa con mi mente alborotada y llena de recuerdos er&oacute;ticos&hellip; de ella.<\/p>\n<p>Historias como esta y varias otras, me inclinaban a pensar que no era tan mojigata como se presentaba ante mi. Pero me molestaban terriblemente, me lastimaban y quisiera gritarle que me daban enormes celos enterarme de que otros idiotas inexpertos y faltos de ternura y respeto, seguramente alicorados, se hubieran acercado a su bello cuerpo, desperdiciando su belleza y sin preocuparse siquiera por darle placer alguno, pensando s&oacute;lo en ellos. Que horror!<\/p>\n<p>En aquella &eacute;poca, como Pati s&oacute;lo venia martes y viernes, cada vez que llegaba, mis ojos perforaban los suyos con un mensaje profundo, lleno de pasi&oacute;n y por qu&eacute; no, de lujuria; ella me lo devolv&iacute;a y yo lo recib&iacute;a con benepl&aacute;cito, creyendo que era correspondido&hellip; pero seguramente no lo era. Ojal&aacute; lo hubiera sido. Me encantaba verla llegar los martes&hellip; era como un alivio al no haberla visto por el fin de semana. No conoc&iacute;a sus actividades, pero me acordaba de sus historias y el s&oacute;lo hecho de pensar que alg&uacute;n hijodeputa alicorado se la hubiera cogido y le hubiera mamado el co&ntilde;o&hellip; si ella lo hubiera permitido, me horadaba el cerebro.<\/p>\n<p>Hubiera querido confesarle a Pati, que una tremenda obsesi&oacute;n se hab&iacute;a apoderado de mi, pues no pod&iacute;a dejar de pensar en proporcionarle un enorme placer, arranc&aacute;ndole la ropa y haci&eacute;ndole el sexo oral. &iexcl;So&ntilde;aba con ense&ntilde;arle, comerla all&aacute; abajo y provocarle un orgasmo que no pudiera olvidar nunca y que le hiciera recordar mi nombre por mucho tiempo! &iquest;Me explico Alberto? Sin embargo, ella expresaba con frecuencia su repulsi&oacute;n por ese acto, al que yo me hab&iacute;a tomado la libertad de bautizar &ldquo;el Acto Sublime&rdquo;, mi definici&oacute;n propia, hace muchos a&ntilde;os. Ella afirmaba que nunca lo hab&iacute;a hecho y que, adem&aacute;s, no quisiera que se lo hicieran. Dec&iacute;a que no lo permitir&iacute;a. Dud&eacute; dicha afirmaci&oacute;n, pues no pod&iacute;a creer que los imb&eacute;ciles con quienes hab&iacute;a estado en el pasado, hubieran dejado de comerle esa fuente de placer, desperdiciando tan hermoso manjar. Mi deseado manjar!!!<\/p>\n<p>Me atrev&iacute;a a pensar que cuando perforaba sus ojos con los m&iacute;os, ella podr&iacute;a adivinar todo lo que aqu&iacute; describo, pues cr&eacute;eme Alberto, &minus;&iexcl;Se lo dec&iacute;a con mi mirada! &iexcl;Se lo impon&iacute;a! &ndash; Le dec&iacute;a que la deseaba tanto, que me molestaba mucho estar tan cerca a ella sin poderla tocar y besar; que su recuerdo envenenaba mis momentos de soledad; quisiera decirle que quer&iacute;a sentir el olor de su cuerpo y que me la quer&iacute;a coger hasta quedar sin fuerzas, interrumpiendo a ratos para com&eacute;rmela abajo unos minutos y entonces continuar hasta terminar, levantarme a mirar y admirar su bello e incomparable cuerpo, para despu&eacute;s, voltearla para de nuevo mirar y admirar sus hermosas nalgas, esas que me han embrujado por tanto tiempo. Pero me daba temor a causa de mi inmenso deseo, el no durar un buen rato sin venirme, lo suficiente para que ella se me corriera mientras la miraba a los ojos y disfrutaba su momento de lujuria; por eso le quer&iacute;a brindar mi boca antes, &iexcl;y por qu&eacute; no&hellip; tambi&eacute;n despu&eacute;s de que se me corriera!<\/p>\n<p>Nuestras conversaciones hab&iacute;an tomado tonos m&aacute;s altos, pues ella, con una gran estrategia, me invitaba a que yo tambi&eacute;n le compartiera mis experiencias sexuales. Lo comenc&eacute; a hacer con gran tacto, escogiendo er&oacute;ticos pero sutiles episodios, dejando en blanco partes fundamentales de los relatos, con el fin de hacerla preguntar e indagar, es decir, haci&eacute;ndola descubrirse. Me esmer&eacute; en un &aacute;rea que como sabes, me hab&iacute;a confesado era no solo inexplorada, sino rechazada por ella, el sexo oral, el que como te mencion&eacute; antes, me atrev&iacute; a bautizar&hellip; &ldquo;el Acto Sublime&rdquo;!!!<\/p>\n<p>Una de esas tardes, descubr&iacute; que este era como nuestro quinto &ldquo;viernes&rdquo;, hablando y conversando. Ca&iacute; en cuenta que nunca le hab&iacute;a expresado mi enorme deseo por ella y lament&eacute; que nunca la hab&iacute;a besado. Conceptu&eacute; que deb&iacute;a, mejor a&uacute;n, que ten&iacute;a que lanzar un ataque inmediato, atrapar mi presa, ante la que me hab&iacute;a agazapado por varias semanas&hellip; y que deb&iacute;a devor&aacute;rmela, antes de que se me escapara. Hoy era el d&iacute;a y as&iacute;, el momento del ataque lleg&oacute;.<\/p>\n<p>Durante la conversaci&oacute;n, en un momento inesperado me le acerqu&eacute; y tom&aacute;ndola de la nuca, le estamp&eacute; un c&aacute;lido beso en sus labios, el que recibi&oacute; con agrado; me tranquilic&eacute;, pues todav&iacute;a ignoraba cual hubiera sido su reacci&oacute;n ante mi ataque. Ella abri&oacute; ligeramente la boca y por primera vez sent&iacute; su pasi&oacute;n, lo que me anim&oacute; a seguir mi invasi&oacute;n. La bes&eacute; por varios minutos y al recibir su lengua, constat&eacute; que no estaba oponiendo ninguna resistencia, por el contrario, se hab&iacute;a acomodado en la silla para facilitar mi accionar. Con pericia, le desaboton&eacute; la blusa y el brasier, descubriendo sus bellas tetas; qu&eacute; momento tan grande, pues descubr&iacute; esos grandes y oscuros pezones, con los que hab&iacute;a so&ntilde;ado tantas veces mientras me masturbaba.<\/p>\n<p>Continu&eacute; escarbando su boca con mi lengua y para mi fortuna, sent&iacute; una respiraci&oacute;n c&aacute;lida y excitada. Sent&iacute; tambi&eacute;n sus brazos abrazando mi torso, lo que me indicaba mi buen camino. Lanc&eacute; una de mis manos hacia su bajo vientre, hacia su tan deseado co&ntilde;o y sent&iacute; con felicidad, que abr&iacute;a sus piernas, aceptando mi ataque. Con dificultad corr&iacute; hacia un lado su calz&oacute;n, para detectar que estaba muy, pero muy empantanada; la acarici&eacute; con desespero y mir&aacute;ndola profundamente a los ojos, me llev&eacute; mis dedos a la boca, chup&aacute;ndolos con deleite, una, dos y tres veces.<\/p>\n<p>&minus;Don Rafael&hellip; no haga eso &minus;dijo.<\/p>\n<p>&minus;&iquest;Patica, quisieras explorar el sexo oral conmigo? Quiero comerte, te va a encantar &minus;le dije&minus;. S&eacute; que lo rechazas, pero estoy dispuesto a guiarte.<\/p>\n<p>&minus;Don Rafael&hellip; &minus;contest&oacute;.<\/p>\n<p>&minus;S&eacute; que lo deseas Patica &minus;me atrev&iacute; a decir con voz de mando&minus;. Estaba seguro de que esta batalla estaba m&aacute;s que ganada, aunque a veces lo hab&iacute;a dudado. Sab&iacute;a que estaba casi dominada&hellip; y rendida a mis pies!!!<\/p>\n<p>Despu&eacute;s de un minuto de silencio, expres&eacute;:<\/p>\n<p>&minus;Pati, espero una respuesta. Quieres?<\/p>\n<p>&minus;Si, don Rafael, si quiero, pero estoy nerviosa, adem&aacute;s, que pensar&aacute; usted de mi?<\/p>\n<p>Me limit&eacute; a horadar sus ojos con mi mirada e ignor&eacute; su est&uacute;pido comentario.<\/p>\n<p>&minus;Qu&eacute; debo hacer? &minus;dijo con nerviosismo.<\/p>\n<p>Por los siguientes minutos, muy seguro de mi triunfo, proced&iacute; a terminar de desvestir a esta mujer que me embrujaba, que me hab&iacute;a tenido inundada la mente de lujuria por los &uacute;ltimos seis meses, la culpable de que mi verga hubiera sufrido muchos orgasmos solitarios y quien hab&iacute;a sido la due&ntilde;a de mi ser, por tanto tiempo. Mientras la desvest&iacute;a, la besaba, sent&iacute;a su deseada boca y mi lengua se enloquec&iacute;a jugando con la suya. Descubr&iacute; para mi reposo, que no era tan mojigata como se presentaba ante mi; sent&iacute; sus manos en mi cara y nuca y su fuerte respiraci&oacute;n me animaba a proseguir mi cometido.<\/p>\n<p>Cuando termin&eacute; de desnudarla, proced&iacute; a quitarme todo con velocidad, dejando al descubierto mi verga, que gritaba de deseo. Coloqu&eacute; a Pati sobre la mullida sillita, la recost&eacute; contra la parte de atr&aacute;s y para mi sorpresa, descubr&iacute; que su co&ntilde;o no estaba depilado, lo que me indicaba que en realidad, no era una mujer promiscua, por lo menos, eso cre&iacute;a yo. Mi experiencia hoy en d&iacute;a, es que muchas de ellas se liberan de la indeseada pelamenta, s&oacute;lo por higiene y comodidad.<\/p>\n<p>Sin embargo, si me hicieran parte de una encuesta para investigar mi preferencia, no podr&iacute;a responder, pues para mi, un co&ntilde;o es un co&ntilde;o y me apasionan, peludos, as&iacute; como depilados.<\/p>\n<p>La proximidad de su cueva de amor, su olor y su incre&iacute;ble humedad, me llevaron hacia un estado, que cre&iacute; nunca hab&iacute;a experimentado antes, aunque me hab&iacute;a comido cientos de co&ntilde;os en el pasado. Pero este era especial! La abrac&eacute;, la bes&eacute; en la boca con pasi&oacute;n y le repet&iacute; diez veces cuanto la he deseado; mientras me com&iacute;a su bella vagina, le narr&eacute; cuantos videos sexuales he mirado, donde mi alborotada imaginaci&oacute;n ha reemplazado su carita y su cuerpo con los de la actriz porno en la pantalla de mi compu, cambiando su bella vulva por la de la idiota esa frente a mi. Le dije que me he so&ntilde;ado lamiendo cada cent&iacute;metro de su piel, chupando su sexo con pasi&oacute;n por horas sin parar, hasta hacerla correr varias veces, mientras me he deleitado oyendo esa sinfon&iacute;a er&oacute;tica emitida por sus adorables quejas repletas de pasi&oacute;n; interrump&iacute; mi fogoso accionar para decirle, &minus;Patita, &iquest;Si ves que te gusta? &iexcl;Yo lo sab&iacute;a! &minus;Ella guard&oacute; silencio.<\/p>\n<p>Al final, deleit&eacute; mi boca y mi ser, saboreando por largos minutos sus deliciosos jugos. Me esmer&eacute; en mi accionar y creo que sent&iacute; hacerla correr dos veces, pues su cuerpo tembl&oacute; y sent&iacute; su bella vagina contraerse, pero para mi sorpresa&hellip; en silencio! Nunca sent&iacute; el deleite de o&iacute;r la sinfon&iacute;a er&oacute;tica que yo esperaba, emitida por las adorables quejas repletas de pasi&oacute;n, de una mujer sinti&eacute;ndose comida hasta lograr un grandioso orgasmo.<\/p>\n<p>&minus;&iquest;Te gust&oacute; Patita, disfrutaste? &minus;le pregunt&eacute; directamente.<\/p>\n<p>&minus;Si, don Rafael &minus;contest&oacute; simplemente, bajando la mirada.<\/p>\n<p>&minus;&iquest;Solamente si? &minus;increp&eacute;.<\/p>\n<p>&minus;No se&ntilde;or, lo disfrut&eacute; mucho, pero estoy avergonzada! &minus;Contest&oacute;, mir&aacute;ndome a los ojos.<\/p>\n<p>&minus;No tienes por qu&eacute; estarlo, pues estuviste divina; repetir&iacute;as la experiencia Patita? &minus;pregunt&eacute;.<\/p>\n<p>&minus;Si don Rafael, me gust&oacute; mucho, pero no hoy. Ahora veo por qu&eacute; usted la bautiz&oacute; &ldquo;el acto sublime&rdquo;. &minus;respondi&oacute; bajando la mirada de nuevo.<\/p>\n<p>No se me pas&oacute; por la mente cog&eacute;rmela, pues no ten&iacute;a condones y sab&iacute;a que aquello hubiera sido un problema con ella. Adem&aacute;s, conceptu&eacute; que por ese d&iacute;a era suficiente.<\/p>\n<p>&minus;Patita, tienes mucho que aprender, pues tu silencio&hellip; no ayuda! &minus;respond&iacute;.<\/p>\n<p>&minus;Est&aacute;s dispuesta a cambiar? Quieres cambiar?<\/p>\n<p>&minus;Si don Rafael, &minus;contest&oacute;.<\/p>\n<p>&minus;Debes entender, &minus;le dije&minus;, que un orgasmo s&oacute;lo permite un rugido er&oacute;tico o una expresi&oacute;n soez, no una palabra suave. No guardes silencio, d&eacute;jate llevar y grita con lujuria. Adem&aacute;s, si tienes sed de sexo&hellip; expr&eacute;salo. Esos son mis consejos, s&iacute;guelos.<\/p>\n<p>Ella recost&oacute; su cabeza en mi hombro&hellip; y se sonri&oacute;. Hab&iacute;a experimentado y disfrutado recibir sexo oral y llegu&eacute; a creerle que era la primera vez que alguien le chupaba su hermosa cueva de amor. El siguiente paso ser&iacute;a ense&ntilde;arle a darlo. Esper&eacute; a que se fuera, para desahogarme&hellip; como de costumbre.<\/p>\n<p>En el futuro, te compartir&eacute; m&aacute;s correos, Alberto, pero ahora estoy de prisa, pues hoy es viernes y debo salir a comprar mi botella de Baileys. Espero tu comentario!!!&gt;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 10<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span>Al finalizar la tarde, acompa&ntilde;&eacute; a mi querido amigo Alberto hasta la puerta de mi oficina.&nbsp; Quince minutos m&aacute;s tarde, recib&iacute; su WhatsApp. &minus;Carajooo Rafa, Pati est&aacute; preciosa, me imagino que te la est&aacute;s cogiendo no? &minus;Esta noche te contesto por correo electr&oacute;nico &minus;le respond&iacute;, despu&eacute;s de pensarlo un par de minutos. 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