{"id":31098,"date":"2021-08-27T22:00:00","date_gmt":"2021-08-27T22:00:00","guid":{"rendered":""},"modified":"2021-08-27T22:00:00","modified_gmt":"2021-08-27T22:00:00","slug":"serendipia","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/serendipia\/","title":{"rendered":"Serendipia"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"31098\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\"><\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 11<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>Me inici&eacute; escribiendo relatos er&oacute;ticos hace varios a&ntilde;os, cuando estudiaba en la Universidad y cay&oacute; en mis manos un juego de fotocopias de un libro con relatos de este tipo. Estaba separado por cap&iacute;tulos, al parecer dedicados a las diferentes mujeres con quienes convivi&oacute; el autor (no tuve fotocopias de la portada o p&aacute;gina legal donde pudiese conocer m&aacute;s datos). En tributo a este recuerdo, publico dos de ellos. Va el segundo.<\/p>\n<p>Esa ma&ntilde;ana, despu&eacute;s de dejar a tus hijos en la escuela, te dirigiste a la universidad. Hab&iacute;an pasado muchos a&ntilde;os desde que suspendiste tus estudios; siempre acudiste puntualmente, hasta que tu primer embarazo imposibilit&oacute; que continuaras asistiendo. Pero un a&ntilde;o antes de divorciarte, cuando tu hija la mayor cumpli&oacute; ocho a&ntilde;os, volviste a la escuela donde tras muchos tr&aacute;mites aceptaron tu reingreso. Varios de los profesores actuales hab&iacute;an sido tus compa&ntilde;eros de clase y todos ellos te brindaron su apoyo al saber que deseabas terminar la licenciatura. Los j&oacute;venes te ve&iacute;an con sorpresa por tu edad, pero tambi&eacute;n con envidia pues los maestros te ten&iacute;an muchas consideraciones. Nunca hab&iacute;as sido una alumna brillante y ahora se sumaban los a&ntilde;os de inercia que impusieron tus tareas de madre y ama de casa. Fueron muchas las horas nocturnas (una vez que cumpl&iacute;as con tus obligaciones de madre y esposa) que debiste dedicar al estudio de asignaturas ya cursadas; afortunadamente tus ex compa&ntilde;eros de clase te brindaban asesor&iacute;as personalizadas cuando se las ped&iacute;as.<\/p>\n<p>Precisamente por el trato personal que te daban en sus cub&iacute;culos, te percataste de que tambi&eacute;n te miraban como mujer: eras bella, bien formada y si hab&iacute;a un exceso de carne, &eacute;sta se encontraba en los lugares que eran m&aacute;s atractivos para los hombres, quienes, entre explicaci&oacute;n y explicaci&oacute;n, miraban hacia tu escote o hacia tus piernas. El profesor ante el pizarr&oacute;n del cub&iacute;culo y t&uacute;, sentada en un sill&oacute;n al lado del escritorio, sonre&iacute;as al tiempo que &ldquo;descuidadamente&rdquo; cruzabas las piernas para que tu falda corta les permitiera ver tan all&aacute; como sus ojos buscaban.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Ya entendiste? &mdash;te pregunt&oacute; Alejandro.<\/p>\n<p>&mdash;S&iacute;, creo que ya &mdash;contestaste viendo hacia las notas que ten&iacute;as en el cuaderno.<\/p>\n<p>&mdash;Entonces haz este ejercicio &mdash;te orden&oacute;, escribiendo en el pizarr&oacute;n un problema de mediana dificultad.<\/p>\n<p>Cuando &eacute;l solt&oacute; la tiza, t&uacute; comenzaste a transcribir el problema en tu cuaderno. &Eacute;l arrastr&oacute; un sill&oacute;n con ruedas en las patas y lo acomod&oacute; cerca del pizarr&oacute;n, quedando frente a ti para disfrutar del excelente panorama que le ofrec&iacute;as. &ldquo;Ahora yo te ense&ntilde;o&rdquo;, pensaste cuando de reojo miraste c&oacute;mo se arrellanaba en el asiento. Despu&eacute;s de cinco minutos y tres l&iacute;neas escritas, no pudiste continuar.<\/p>\n<p>&mdash;No entiendo lo que debo hacer ahora. Ya inici&eacute; el procedimiento, pero no s&eacute; c&oacute;mo seguir. Mira&#8230; &mdash;le expresaste al tiempo que tomabas el cuaderno para mostr&aacute;rselo.<\/p>\n<p>&Eacute;l, sin levantarse de su asiento, se impuls&oacute; apoy&aacute;ndose en la pared y detuvo el sill&oacute;n casi frente a ti. Abriste las piernas para que sus rodillas quedaran entre las tuyas. Vio lo que hab&iacute;as escrito y te dio instrucciones sobre c&oacute;mo continuar. As&iacute;, tan cercanos, la temperatura de ambos ascendi&oacute; conforme la soluci&oacute;n del problema progresaba.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Ya ves que s&iacute; se puede? &mdash;te anim&oacute; apret&aacute;ndote la rodilla con su mano y t&uacute; le sonre&iacute;ste.<\/p>\n<p>&mdash;Claro que s&iacute; se puede&mdash; dijiste ensanchando la sonrisa y bajaste la mirada hacia la mano que, temblorosa, te acariciaba.<\/p>\n<p>&mdash;Bueno, eso es todo por ahora. Es necesario que hagas muchos problemas. En caso de dudas, adem&aacute;s de acudir a las asesor&iacute;as con mi ayudante, puedes venir conmigo.<\/p>\n<p>&mdash;Yo prefiero contigo&#8230; &mdash;precisaste y le diste un beso en la mejilla, antes de tomar tus cuadernos. Al levantarte, pasaste tu pecho a unos mil&iacute;metros de su cara y &eacute;l pudo aspirar a plenitud el aroma que desped&iacute;as.<\/p>\n<p>Ese semestre hab&iacute;as elegido tres materias, todas ellas eran obligatorias. En cada una siempre hubo qui&eacute;n te resolviera las dudas personalizadamente. Era com&uacute;n que las mujeres vistieran pantal&oacute;n de mezclilla, t&uacute; contrastabas por usar falda o vestido, pero en el asiento tus posiciones eran iguales a las que c&oacute;modamente ten&iacute;an tus j&oacute;venes compa&ntilde;eras: poniendo uno de los pies sobre la banca de adelante, abr&iacute;as las piernas, te sentabas sobre una de ellas, etc&eacute;tera, como si tambi&eacute;n trajeras pantal&oacute;n. Sin embargo, cuando llevabas pantal&oacute;n, lo acompa&ntilde;abas de una playera ajustada y sin usar sost&eacute;n, pero esas veces te sentabas en la fila delantera. El semestre termin&oacute; con un ocho y dos nueves, que se tradujeron a una &ldquo;B&rdquo; y dos &ldquo;MB&rdquo; respectivamente. Las calificaciones no reflejaban tanto lo aprendido como el esfuerzo que dedicaste a las materias; claro que eso no era lo que pensaban tus condisc&iacute;pulos.<\/p>\n<p>Al semestre siguiente, donde llegabas a la mitad de los cr&eacute;ditos de la carrera, incluiste obligatoriamente una materia del &aacute;rea de f&iacute;sica, deber&iacute;as aprobar &eacute;sta para tener derecho a continuar con la segunda mitad del plan de estudios; por esta raz&oacute;n era una asignatura temida por muchos; no tanto por su dificultad acad&eacute;mica sino que, a m&aacute;s de la mitad, les parec&iacute;a intrusiva al programa de la carrera. El profesor era menor que t&uacute;, al menos en cinco a&ntilde;os. Desde la primera clase te diste cuenta de la gran dificultad que ten&iacute;a para apartar la mirada de tus piernas, as&iacute; que, para no importunarlo, te sentaste con mucha propiedad &mdash;excepci&oacute;n hecha cuando deber&iacute;an realizar de manera individual alg&uacute;n ejercicio, all&iacute; no hab&iacute;a problema en aportarle algo de distracci&oacute;n&mdash;. Tus primeras calificaciones fueron bajas, aunque aprobatorias; sin embargo, al tener m&aacute;s obst&aacute;culos en la comprensi&oacute;n de la asignatura, le solicitaste ayuda, que obviamente te dio invit&aacute;ndote a su cub&iacute;culo. A la tercera sesi&oacute;n de asesor&iacute;a, la cercan&iacute;a era muy &iacute;ntima cuando te guiaba en la soluci&oacute;n de un problema.<\/p>\n<p>&mdash;Aqu&iacute; debes hacer el producto vectorial antes de efectuar la integraci&oacute;n &mdash;te precis&oacute;, acerc&aacute;ndose por tu espalda extendi&oacute; su mano sobre lo que escrib&iacute;as y coloc&oacute; su mejilla junto a la tuya.<\/p>\n<p>Voltearon a verse y simult&aacute;neamente decidieron darse un beso.<\/p>\n<p>&mdash;D&eacute;jame seguir con esto, porque si no aprendo, seguramente me repruebas &mdash;le susurraste&mdash;. Despu&eacute;s tendremos tiempo para otra cosa&hellip; &mdash;concluiste promisoriamente.<\/p>\n<p>Las siguientes dos veces que te dio ayuda, las asesor&iacute;as terminaron desparramando muchas caricias bajo las ropas. En ambas, despu&eacute;s que te retiraste, &eacute;l se sent&oacute; queriendo precisar si s&oacute;lo era un deseo, que le surg&iacute;a al ver tus piernas o al seguir el movimiento de los pezones bajo tu blusa sin sost&eacute;n y era acicateado por tu olor en la cercan&iacute;a, o tal vez realmente se estaba enamorando de ti. T&uacute; tambi&eacute;n estabas confusa, pues no distingu&iacute;as si se trataba de satisfacer tu instinto sexual o si era una estrategia que segu&iacute;a tu inconsciente para no reprobar.<\/p>\n<p>El d&iacute;a del &uacute;ltimo examen, al igual que la mayor&iacute;a de los alumnos, empleaste todo el tiempo en resolver los problemas y ten&iacute;as la seguridad de que no te ir&iacute;a bien. Adem&aacute;s, hab&iacute;as llevado pantal&oacute;n para evitar que t&uacute; misma te distrajeras en el juego que a ambos les agradaba: ense&ntilde;ar.<\/p>\n<p>El profesor ya se hab&iacute;a dado cuenta de c&oacute;mo el grupo resolv&iacute;a el examen, pues continuamente pasaba entre las filas viendo lo que cada quien estaba contestando. Algunas veces se sentaba para descansar y ve&iacute;a hacia tus piernas, extra&ntilde;ando profundamente que no llevaras falda y las abrieras descaradamente al tiempo que le esbozabas una sonrisa que &eacute;l siempre correspond&iacute;a.<\/p>\n<p>&mdash;Bien, termin&oacute; el tiempo. Por favor, p&oacute;nganle nombre a su examen y entr&eacute;guenmelo.<\/p>\n<p>&mdash;No, profesor, denos otra hora m&aacute;s &mdash;clamaban tus compa&ntilde;eros.<\/p>\n<p>&mdash;No es posible, ya est&aacute;n esperando afuera los que tienen clase aqu&iacute;.<\/p>\n<p>&mdash;D&iacute;gales que se vayan a otro sal&oacute;n, o v&aacute;monos nosotros a otra parte &mdash;insist&iacute;an.<\/p>\n<p>&mdash;Lo siento mucho, no puedo esperar m&aacute;s, pero les puedo garantizar que quienes ya aprobaron los dos primeros ex&aacute;menes no van a salir reprobados.<\/p>\n<p>Ante esa aclaraci&oacute;n, el profesor recibi&oacute; varios ex&aacute;menes en alud.<\/p>\n<p>&mdash;Pero podemos mejorar la calificaci&oacute;n si nos da m&aacute;s tiempo &mdash;suplicaron los m&aacute;s renuentes.<\/p>\n<p>&mdash;O empeorarla si no me los dan ahorita &mdash;contest&oacute; el profesor, recibiendo las &uacute;ltimas hojas que le entregaron de mala gana.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Cu&aacute;ndo sabremos nuestra calificaci&oacute;n? &mdash;le preguntaste al tiempo que cruzaban la puerta.<\/p>\n<p>&mdash;La pr&oacute;xima semana &mdash;dijo encamin&aacute;ndose hacia su cub&iacute;culo y t&uacute; lo seguiste.<\/p>\n<p>&mdash;Pens&eacute; que ibas a calificar ahorita.<\/p>\n<p>&mdash;No soy tan r&aacute;pido &mdash;replic&oacute;.<\/p>\n<p>&mdash;Claro que no es inmediato, pero yo me podr&iacute;a esperar a que lo hicieras.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Qu&eacute; no tienes algo qu&eacute; hacer hoy?<\/p>\n<p>&mdash;No, al menos en tres horas &mdash;contestaste.<\/p>\n<p>&mdash;Bien, pero te invito primero a caminar un poco &mdash;actividad que &eacute;l practicaba una o dos veces al d&iacute;a.<\/p>\n<p>&mdash;Bueno &mdash;aceptaste y &eacute;l abri&oacute; la puerta del cub&iacute;culo, entraron, tom&oacute; su portafolios y meti&oacute; en &eacute;l los ex&aacute;menes.<\/p>\n<p>&mdash;Puedes dejar aqu&iacute; tus cosas &mdash;te indica con voz baja acarici&aacute;ndote la mejilla, despu&eacute;s de cerrar la puerta con seguro.<\/p>\n<p>Le correspondiste con un beso en su mano. Dejaste tu bolso y cuadernos sobre el escritorio. Te abraz&oacute; y su nariz comenz&oacute; a recorrer tu pelo, aspirando el aroma que lo incitaba a&uacute;n m&aacute;s. Volteaste y se fundieron en un beso. Sin separar las bocas, las manos de ambos recorr&iacute;an el cuerpo del otro, pronto se atrevieron a meter las manos bajo las ropas. Tu espalda y pecho eran recorridos lascivamente, de la misma forma en que t&uacute; met&iacute;as una mano bajo el pantal&oacute;n para acariciarle las nalgas y con la otra sobabas su espalda. Sentiste en tu pubis c&oacute;mo crec&iacute;a su erecci&oacute;n al mismo tiempo que percib&iacute;as c&oacute;mo se ampliaba tu humedad. Al o&iacute;r que tocaron a la puerta, se separaron. &Eacute;l se arregl&oacute; la camisa y abri&oacute;. Era el profesor con quien compart&iacute;a el cub&iacute;culo.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Est&aacute;n trabajando? Aqu&iacute; traigo varios ex&aacute;menes &mdash;pregunt&oacute; al entrar, dando a entender que necesitaba ponerse a calificar.<\/p>\n<p>&mdash;Ya nos vamos. Regreso como a la una, por si alguien me busca &mdash;respondi&oacute; manteniendo la puerta abierta para que salieras.<\/p>\n<p>&mdash;Hasta luego &mdash;dijiste a salir. No obtuviste respuesta, porque el reci&eacute;n llegado estaba entrampado en adivinar el perfume que usabas y percibi&oacute; cuando pasaste junto a &eacute;l. Pobre, crey&oacute; que era esencia sint&eacute;tica, nunca podr&iacute;a encontrar esa fragancia subyugante en otro envase distinto a tu cuerpo.<\/p>\n<p>Enfilaron a la salida de la escuela, atravesaron el estacionamiento lleno de autos y, despu&eacute;s de caminar unos metros por la estrecha banqueta del circuito exterior, tomaron una vereda amplia, la cual se fue estrechando conforme la vegetaci&oacute;n se tup&iacute;a. Te tom&oacute; de la mano para evitar que resbalaras.<\/p>\n<p>&mdash;Aqu&iacute; hay muchas piedras &mdash;dijiste al sentir la incomodidad de traer zapatos deportivos con suela delgada.<\/p>\n<p>&mdash;Pues s&iacute;, todo esto es el pedregal, que incluye a Ciudad Universitaria &mdash;aclar&oacute; sarc&aacute;stico al ponerse tras de ti y tomarte de las caderas con ambas manos.<\/p>\n<p>&mdash;Yo pens&eacute; que caminar&iacute;amos por el circuito.<\/p>\n<p>&mdash;A m&iacute; me gusta m&aacute;s caminar por donde no tenga qu&eacute; preocuparme de los veh&iacute;culos &mdash;replic&oacute;.<\/p>\n<p>&mdash;Ya no s&eacute; d&oacute;nde estamos, los &aacute;rboles me tapan los edificios. &iquest;Est&aacute;s seguro de que no vamos a perdernos?<\/p>\n<p>&mdash;Conozco bien este camino, llega a las pe&ntilde;as que est&aacute;n atr&aacute;s del Espacio Escult&oacute;rico &mdash;dijo para tranquilizarte.<\/p>\n<p>&mdash;Pues est&aacute; muy accidentado y solitario.<\/p>\n<p>&mdash;S&iacute;, pero me gusta por lo solitario&hellip; &mdash;te dijo entrelazando sus manos sobre tu ombligo; peg&oacute; su cuerpo para que sintieras tras las ropas qu&eacute; tan parado ten&iacute;a el pene y te dio un beso en la mejilla para despu&eacute;s lamer el l&oacute;bulo de tu oreja.<\/p>\n<p>&mdash;Mhh&hellip; me est&aacute; dando calor&hellip; &mdash;precisaste moviendo tu trasero sobre el bulto que le crec&iacute;a m&aacute;s con cada caricia que le hac&iacute;an tus nalgas.<\/p>\n<p>&mdash;Ya mero llegamos, caminemos otro poco m&aacute;s &mdash;dijo d&aacute;ndote un empuj&oacute;n con su bajo vientre, al tiempo que te deten&iacute;a de las tetas.<\/p>\n<p>A los pocos minutos de caminar dificultosamente &mdash;por seguir pegados, con sus manos viajando de arriba abajo por el frente de tu cuerpo, bajo tu blusa, &uacute;nica prenda superior, y sobre el pantal&oacute;n entallado que tra&iacute;as&mdash;, llegaron a unas grandes rocas de lava negra, rodeadas de matorrales. Quedaron frente a frente. Se besaron y acariciaron lo suficiente para que quitarse las ropas fuera ya una exigencia. Comenzaron a hacerlo y sus pechos pudieron sentir el roce de la piel. Despu&eacute;s de un beso m&aacute;s su boca se prendi&oacute; de una de tus tetas y mutuamente se desabrocharon los pantalones; te los baj&oacute; de golpe con todo y pantaletas donde se apreciaba el brillo de tu humedad, y cuando su cara pas&oacute; por tu mata lo enardeci&oacute; la fragancia que desped&iacute;a tu vulva. Se termin&oacute; de bajar el pantal&oacute;n y casi de inmediato, de pie, te penetr&oacute; cuando separaste un poco las piernas, pues estabas sumamente mojada y excitada. A los pocos segundos supiste que &eacute;l hab&iacute;a terminado: suspendi&oacute; el movimiento, qued&oacute; exhausto, separo sus manos de tu excelso trasero y sentiste c&oacute;mo sali&oacute; fl&aacute;cido su miembro. T&uacute; segu&iacute;as encendida, tu lengua sigui&oacute; lamiendo los vellos de su pecho, pero &eacute;l ya no reaccion&oacute; a tu petici&oacute;n impl&iacute;cita. Se agach&oacute;, bes&oacute; tu vientre, levemente fofo en aras de la maternidad consumada doblemente, te subi&oacute; las pantaletas y despu&eacute;s el pantal&oacute;n. Te abraz&oacute; antes de que se cubrieran el torso y te dio un beso m&aacute;s; todo lo hizo en silencio sin percatarse del enojo que te caus&oacute; la frustraci&oacute;n Cuando sentiste m&aacute;s mojada la pantaleta, seguramente porque tu flujo arrastr&oacute; al abundante esperma que &eacute;l hab&iacute;a descargado, hiciste una mueca de sonrisa al tener la claridad de que t&uacute; no podr&iacute;as enamorarte de alguien as&iacute;; &eacute;l, confundiendo tu gesto, te correspondi&oacute; con una aut&eacute;ntica sonrisa de satisfacci&oacute;n y te bes&oacute; la nariz. Regresaron tomados de la mano por el mismo camino, callados, pero la satisfacci&oacute;n que resplandec&iacute;a en su rostro hizo que tu enojo tardara m&aacute;s en calmarse.<\/p>\n<p>Ya no se encontraba el otro maestro en el cub&iacute;culo cuando ustedes llegaron. &Eacute;l se sent&oacute; y t&uacute; preferiste permanecer de pie. Sac&oacute; los ex&aacute;menes del portafolios, mir&oacute; r&aacute;pidamente cada una de las hojas del tuyo y, aunque hab&iacute;a errores evidentes que implicaban una calificaci&oacute;n reprobatoria, s&oacute;lo musitaba algunas cosas que le&iacute;a y asent&iacute;a con la cabeza. Al terminar de mirar tu examen escrut&oacute; la lista, vio las calificaciones anteriores, tom&oacute; la pluma y anot&oacute; &ldquo;B&rdquo; (bien) en el acta de examen sin darte tiempo a que preguntaras algo.<\/p>\n<p>&mdash;Pues ya pasaste &mdash;dijo sin m&aacute;s, llen&oacute; la boleta correspondiente y al cruzar la calificaci&oacute;n de &ldquo;B&rdquo; precis&oacute;: &mdash;&ldquo;B&rdquo; de bien, aunque si se tratara de f&iacute;sico y no de f&iacute;sica, pondr&iacute;a &ldquo;MB&rdquo;, &iexcl;muy bien!<\/p>\n<p>Te extendi&oacute; la boleta acompa&ntilde;&aacute;ndola de una sonrisa. Aunque te molest&oacute; su comentario, pues sentiste que hab&iacute;as pagado por la calificaci&oacute;n ya que estabas segura de que tu promedio dif&iacute;cilmente alcanzar&iacute;a una &ldquo;S&rdquo; (suficiente), no mostraste tu enojo. &ldquo;Gracias&rdquo;, dijiste al tomar tu bolso y los cuadernos que hab&iacute;as dejado sobre el escritorio cuando salieron al paseo.<\/p>\n<p>&mdash;Gracias por las clases &mdash;precisaste&mdash;, por lo que me ense&ntilde;aste, por todo&hellip; &mdash;y t&uacute; misma te interrumpiste, pues te dieron ganas de ser sarc&aacute;stica para mostrar la frustraci&oacute;n que tuviste, pero preferiste reprimir cualquier comentario al respecto.<\/p>\n<p>&Eacute;l se sinti&oacute; halagado y se levant&oacute; para darte un &uacute;ltimo beso, pero t&uacute;, sin dejar de sonre&iacute;rle, abriste la puerta y moviste la mano para acompa&ntilde;ar el &ldquo;adi&oacute;s&rdquo; que dijiste al salir, sin darle oportunidad de algo m&aacute;s.<\/p>\n<p>En esa semana, de manera espor&aacute;dica, volv&iacute;an tus inquietudes y, cuando te fue posible, dedicaste algunos minutos a pensar sobre lo acontecido en ese semestre. Como ya viv&iacute;as solamente con tus hijos, pensabas que tal vez la falta de compa&ntilde;&iacute;a masculina orill&oacute; a que tus coqueteos fructificaran en nexos m&aacute;s &iacute;ntimos. Concluiste que no deber&iacute;as tener relaciones formales con nadie, aunque no te negar&iacute;as alg&uacute;n &ldquo;acost&oacute;n&rdquo; cuando lo necesitaras, sin embargo, lo que hab&iacute;a pasado no te garantizaba que siempre pudieras quedar satisfecha.<\/p>\n<p>Pasaron los meses y, aunque tuviste algunos encuentros sexuales con dos personas m&aacute;s y varios &ldquo;fajes&rdquo;, no fuiste m&aacute;s afortunada que en las mediocres relaciones que hab&iacute;as tenido con tu esposo. &ldquo;Probablemente tu problema es de frigidez&rdquo;, te dijo una psic&oacute;loga y recomend&oacute; que tomaras una terapia grupal. En ella supiste que deb&iacute;a existir un placer sexual m&aacute;s intenso y que val&iacute;a la pena insistir.<\/p>\n<p>Tuviste varias proposiciones, incluso una de ellas la consideraste seriamente, pero antes de que pudieras corresponderla, la dicha lleg&oacute; sin darte cuenta, donde menos lo esperabas. As&iacute; es el amor, llega de improviso&hellip; Tu vida cambi&oacute; radicalmente; hiciste cosas que jam&aacute;s imaginaste, barriste con muchos tab&uacute;es sin darte cuenta. No hab&iacute;a duda, el disfrute te hac&iacute;a llorar de felicidad. En las vacaciones de primavera tuvieron una semana de luna de miel y pasearon felices recorriendo varios lugares. Cuando regresaron, buscaron todos los sitios que hab&iacute;an formado parte de sus historias para llenarlos de amor. &Eacute;l conoci&oacute; la casa de tus padres, te hizo el amor en tu cama de ni&ntilde;a, y te llev&oacute; a la que fue la suya, las impregnaron de frenes&iacute; para regocijar a los fantasmas infantiles y a las fantas&iacute;as adolescentes con la humedad de su ternura, queriendo transmitir hacia su pasado esa dicha, tendiendo un puente intemporal de amor.<\/p>\n<p>Al terminar las vacaciones, regresaron tus hijos. Volviste a la escuela y al trabajo. Tambi&eacute;n &eacute;l procuraba no alterar de golpe la situaci&oacute;n de tu hogar. Se ve&iacute;an diariamente, en ocasiones llegaba muy noche, dorm&iacute;a a tu lado y sal&iacute;a antes de que los ni&ntilde;os se levantaran. Una noche que lo recibiste en mameluco, te lo abri&oacute; baj&aacute;ndote el cierre del frente mientras te besaba y, sin despegar su boca de la tuya, te acost&oacute; sobre el sof&aacute;. Te penetr&oacute; euf&oacute;rico, gritaste de felicidad, pero cuando &eacute;l estaba a punto de venirse te separaste al escuchar ruidos: tu hija se despert&oacute; al escuchar tus aullidos de amor. Al parecer ella no se dio cuenta de la presencia de tu acompa&ntilde;ante, porque la luz de la sala estaba apagada y, en la oscuridad, ya estabas de pie y con el mameluco cerrado, entre ella y &eacute;l; en tanto escuchaba los cuchicheos de la pl&aacute;tica que sosten&iacute;as con tu hija, se preguntaba qu&eacute; hab&iacute;a pasado. La fuiste a dormir mientras &eacute;l, ya repuesto de su euforia y la sorpresa, sali&oacute; de tu casa. &ldquo;La explicaci&oacute;n, si se llegara a necesitar, ser&iacute;a que mi hija tuvo una enso&ntilde;aci&oacute;n&rdquo;, dijiste c&iacute;nicamente en el grupo de terapia la siguiente tarde.<\/p>\n<p>Se esmeraban en estar juntos el mayor tiempo posible, incluso procuraban usar un solo auto. Una vez que tu amante pas&oacute; por ti a donde estudiabas, escucharon una voz que te llamaba, voltearon y vieron que alguien corr&iacute;a hacia ustedes.<\/p>\n<p>&mdash;Esp&eacute;rame, amor &mdash;ordenaste y te adelantaste a recibir al profesor de f&iacute;sica que ped&iacute;a hablar contigo.<\/p>\n<p>&ldquo;S&iacute;, despu&eacute;s nos vemos&rdquo;, fue lo &uacute;nico que tu amante pudo escuchar antes de que despacharas a tu interlocutor.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Qu&eacute; pas&oacute;? &mdash;pregunt&oacute; intrigado al ver que regresabas malhumorada.<\/p>\n<p>&mdash;Nada. &iexcl;Pinche g&uuml;ey, que espere sentado pues se va a cansar&hellip;!<\/p>\n<p>Llegaron en silencio al auto. Te abri&oacute; la puerta. Cuando &eacute;l subi&oacute; para quedar al volante de tu carro, despu&eacute;s de que te abrocharse el cintur&oacute;n de seguridad, los recuerdos removieron a&uacute;n m&aacute;s el enojo que sentiste aquella vez en las pe&ntilde;as.<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;Pinche g&uuml;ey! &mdash;repetiste.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Qu&eacute; te dijo o qu&eacute; te hizo? &mdash;insisti&oacute;.<\/p>\n<p>&mdash;Nada, s&oacute;lo quiere coger. &iexcl;Est&aacute; jodido! Hace como seis meses me llev&oacute; a las pe&ntilde;as, me calent&oacute; un poco, me baj&oacute; los calzones y, sin nada m&aacute;s, me cogi&oacute;, se vino luego y ya. Me dej&oacute; toda caliente. No lo volv&iacute; a buscar m&aacute;s. Ahora que otra vez me vio, me est&aacute; invitando a volver a dar un paseo. &ldquo;S&iacute;, despu&eacute;s&rdquo;, le dije. &iexcl;Ya mero que voy a querer otra vez&hellip;! &mdash;explicaste, entre m&aacute;s detalles, sin mayor recato y presa todav&iacute;a del enojo que te trajo el recuerdo.<\/p>\n<p>Tu amante, despu&eacute;s de escucharte, sonri&oacute;. &Eacute;l se sent&iacute;a afortunado de amarte, de haber encontrado a una mujer que lo llenaba y, tambi&eacute;n, de poder satisfacerte completamente. Antes de echar a andar el motor te bes&oacute; apasionadamente, al tiempo que su mano acarici&oacute; tu rodilla y fue subi&eacute;ndola&hellip;<\/p>\n<p>&mdash;La verdad, yo lo entiendo, una mujer como t&uacute; no debe desperdiciarse &mdash;te susurr&oacute; en el o&iacute;do mientras su dedo acariciaba tu cl&iacute;toris. Tu vagina comenz&oacute; a humedecerse.<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;V&aacute;monos, porque aqu&iacute; nos pueden ver! &mdash;exigiste riendo y le retiraste la mano que te acariciaba.<\/p>\n<p>Aunque nunca se lo dijiste, &eacute;l no estaba ajeno a la b&uacute;squeda de amor que hab&iacute;as hecho, eran muchos los indicios para inferirlo, y hoy ten&iacute;a una comprobaci&oacute;n m&aacute;s; tambi&eacute;n lo percibi&oacute; una ma&ntilde;ana, a pleno sol, en tu auto, pues en ese mismo estacionamiento de la escuela donde estudiabas hab&iacute;an hecho el amor a petici&oacute;n tuya, y cuando se retiraban le expresaste: &ldquo;ya te cog&iacute; donde yo quer&iacute;a: en mis terrenos&rdquo;, como recordando algo que alguna vez hiciste o quiz&aacute; dejaste pendiente. Ciertamente hubiera repetido la acci&oacute;n este d&iacute;a, pero se lo impediste. Esta vez, al salir del estacionamiento, &eacute;l te dio una explicaci&oacute;n sobre lo que pudo haberle pasado a tu profesor de f&iacute;sica.<\/p>\n<p>&mdash;Eres tan hermosa y est&aacute;s tan buena, que se calent&oacute; excesivamente, por haberte acariciado durante el camino. As&iacute;, al llegar a las pe&ntilde;as y tenerte para s&iacute;, se vino de inmediato, seguramente mucho hasta quedarse sin fuerzas, pues penetrarte acariciando tus nalgas es el mayor de los placeres, me consta, y por eso no tuvo tiempo de pensar en satisfacerte. Desde luego que le gust&oacute; y quiso repetirlo, lo cual no quiere decir que s&oacute;lo te quiera para eso. Pero qu&eacute; bueno que nadie pudo convencerte antes que yo de que le entregaras tu amor.<\/p>\n<p>Al terminar de hablar, solt&oacute; la palanca de velocidades, tom&oacute; tu mano y le dio un beso. Con la misma mano le acariciaste la cara. Te sent&iacute;as dichosa por haber encontrado a alguien con quien compartir esa hermosa locura que, desde antes adivinabas, deber&iacute;a existir, la de dar y recibir amor y sexo, simult&aacute;neamente. En el perif&eacute;rico, cuando &eacute;l estaba concentrado en conducir, tuviste tiempo de recorrer una a una las pocas veces que &ldquo;hiciste el amor&rdquo; &mdash;as&iacute;, entre comillas&mdash; con otros. No pudiste evitar que salieran unas l&aacute;grimas cuando recordaste a tu terapeuta afirmar que no cre&iacute;a que hubieses solucionado el problema de frigidez tan r&aacute;pido, &quot;incluso aceptando que &eacute;l fuera tan especial como t&uacute; aseguras&quot;, refiri&eacute;ndose a quien entonces ten&iacute;a un mes de andar contigo y ahora te acompa&ntilde;aba. Esa semana hab&iacute;an tomado la decisi&oacute;n de vivir juntos. S&iacute;, tuviste muy buena suerte de encontrarte con tu verdadera media naranja.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 11<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span>Me inici&eacute; escribiendo relatos er&oacute;ticos hace varios a&ntilde;os, cuando estudiaba en la Universidad y cay&oacute; en mis manos un juego de fotocopias de un libro con relatos de este tipo. Estaba separado por cap&iacute;tulos, al parecer dedicados a las diferentes mujeres con quienes convivi&oacute; el autor (no tuve fotocopias de la portada o p&aacute;gina legal [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":2646,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[7],"tags":[],"class_list":{"0":"post-31098","1":"post","2":"type-post","3":"status-publish","4":"format-standard","6":"category-erotismo-y-amor"},"a3_pvc":{"activated":false,"total_views":0,"today_views":0},"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/31098","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/users\/2646"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=31098"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/31098\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=31098"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=31098"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=31098"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}