{"id":31113,"date":"2021-08-28T22:00:00","date_gmt":"2021-08-28T22:00:00","guid":{"rendered":""},"modified":"2021-08-28T22:00:00","modified_gmt":"2021-08-28T22:00:00","slug":"de-marido-comprensivo-a-cornudo-miron","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/de-marido-comprensivo-a-cornudo-miron\/","title":{"rendered":"De marido comprensivo a cornudo mir\u00f3n"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"31113\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\">5<\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 10<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>Estoy convencido que todo se puede gestionar a trav&eacute;s de la comunicaci&oacute;n, pero, en nuestro caso, hablar de sexo con mi esposa sigue, aun, siendo un tanto complicado. Somos abiertos para hablar de muchas otras cosas, pero ciertamente no de lo sexual. Educados ambos bajo par&aacute;metros religiosos y conductas muy conservadoras, ser totalmente abiertos sobre los gustos o preferencias en este aspecto no siempre fluye de manera natural. Muchas veces me he preguntado, entonces, &iquest;c&oacute;mo fue que result&eacute; compartiendo los encuentros sexuales de mi esposa? Y la respuesta se remonta a los momentos en que la relaci&oacute;n matrimonial experiment&oacute; crisis y buscamos soluciones para superar los inconvenientes.<\/p>\n<p>Habi&eacute;ndonos casado muy j&oacute;venes y sin experiencia alguna en muchos sentidos, ambos miembros de la pareja deber&iacute;amos aprender y crecer paralelamente para construir una verdadera relaci&oacute;n de compromiso y hacer que el v&iacute;nculo funcionara hacia el futuro. Cada cual estaba aportando lo suyo, pero, tambi&eacute;n cada cual ten&iacute;a guardados sus pendientes, muy personales, que en alg&uacute;n momento saldr&iacute;an a relucir. Y en el fondo de todo, ciertamente hab&iacute;a la necesidad de experimentar. &iquest;C&oacute;mo as&iacute; que el hombre tiene libertad para tener sus aventuras y nosotras no? Se habr&aacute; preguntado mi esposa. &iquest;Por qu&eacute; &eacute;l si puede acostarse con otras y yo no? Muchas de esas preguntas habr&iacute;an partido de supuestos, lo que se comenta entre esposas, las infidelidades descubiertas de los maridos y, tambi&eacute;n, la curiosidad por saber c&oacute;mo es aquello; lo prohibido.<\/p>\n<p>Recuerdo que Xiomara, una amiga en el trabajo con quien establecimos una relaci&oacute;n de confianza muy cercana, alg&uacute;n d&iacute;a me pregunt&oacute; si yo sab&iacute;a algo sobre los clubes swinger. Ni Idea fue mi respuesta, &iquest;por qu&eacute; preguntas? Un muchacho con el que salgo me ha propuesto ir ah&iacute;, pero me cogi&oacute; por sorpresa y no supe que decir. Me hice la indiferente y le respond&iacute; que iba a mirar c&oacute;mo andaba de tiempo. Pues, nada s&eacute; del tema, pero averiguamos, le respond&iacute;. Me puse, entonces, a buscar de qu&eacute; se trataba el tema, qu&eacute; sitios hab&iacute;a en la ciudad y qu&eacute; podr&iacute;a esperar en su cita. Y, claro, mi esposa, d&aacute;ndose cuenta de mi inter&eacute;s por averiguar para otra, y m&aacute;s sobre aquel tema, despert&oacute; sus alarmas. Fui extremadamente inocente y hasta muy honesto, lo reconozco, porque le dije que yo no sab&iacute;a nada del tema y que le hab&iacute;a prometido, a la otra, averiguar. Eso era todo.<\/p>\n<p>Y eso era todo, porque no hab&iacute;a con ella, la otra, ning&uacute;n compromiso. Hoy, escribiendo este relato, encuentro natural que mi esposa se hubiera sentido desplazada, tan solo por el hecho de que yo tuviera con la otra mujer ese tipo de confianza y ella, siendo la esposa, no. Supongo que pasaron por su cabeza miles de im&aacute;genes y pensamientos y eso, por supuesto, condicion&oacute; sus respuestas cada vez que habl&aacute;bamos. De nada sirvi&oacute; haberle mostrado abiertamente los resultados de mis averiguaciones, sin ning&uacute;n secreto, porque sospechaba que detr&aacute;s de aquello hab&iacute;a algo m&aacute;s profundo en mi relaci&oacute;n con aquella mujer. Y eso desat&oacute; la desconfianza.<\/p>\n<p>Mi amiga rechaz&oacute; la invitaci&oacute;n, porque tal vez su pareja no era del agrado para avanzar en la propuesta, pero, en lo que a m&iacute; respecta, las consecuencias de aquel simple hecho no se har&iacute;an esperar. Por una parte, la rendici&oacute;n de cuentas permanente ante mi esposa por lo que hac&iacute;a o dejaba de hacer en el trabajo se empez&oacute; a volver agobiante, a qu&eacute; hora sal&iacute;a, d&oacute;nde estaba, con qui&eacute;n estaba, hasta el punto de llegar a considerar a mi amiga una mujer mucho m&aacute;s receptiva, considerada, abierta y confiable. Y, en ese ambiente, claro, mi ayuda para superar sus curiosidades, expuestas m&aacute;s espont&aacute;nea y abiertamente, aparentemente sin inter&eacute;s alguno, tuvieron m&iacute; respuesta y llegamos a tener nuestros encuentros sexuales, dejando claro que aquello no iba a pasar de ah&iacute;.<\/p>\n<p>En esas circunstancias, y sin saber por qu&eacute;, mi esposa result&oacute; enredada con un profesor universitario. El tipo era un hombre apuesto, con pinta de modelo, comprensivo con ella y su situaci&oacute;n, de manera que, ante mi aparente indiferencia, su presencia llen&oacute; m&iacute; ausencia afectiva en el momento preciso y, creo yo, el v&iacute;nculo lleg&oacute; a ser tan intenso, que incluso lleg&oacute; a plantearse la posibilidad de formar pareja. Sin embargo, como dicen en nuestro pa&iacute;s, de eso tan bueno no dan tanto, y pronto fueron claras las intenciones de aquel de llevar a la cama a m&iacute; mujer, quien en ese momento estaba necesitaba llenar otro tipo de necesidades y no precisamente sexo. As&iacute; que su experiencia fue agridulce.<\/p>\n<p>Hablamos sobre lo que estaba pasando y, tratando de que cada uno entendiera la condici&oacute;n del otro, pareci&oacute; claro que yo si hab&iacute;a tenido oportunidades y ella, por el contrario, no. Y, refiri&eacute;ndonos a su v&iacute;nculo con el profesor, y si tanto le encantaba, &iquest;por qu&eacute; no hab&iacute;a aprovechado la situaci&oacute;n para tener una experiencia con &eacute;l? Porque me sentir&iacute;a mal, respondi&oacute;. Creer&iacute;a que me estaba traicionando y faltando a m&iacute; compromiso matrimonial. Y, en ese punto, mucho hablamos sobre la necesidad de separar una cosa de la otra. Una era la satisfacci&oacute;n de una curiosidad y deseo f&iacute;sico, y otra, permanecer fiel a su compromiso matrimonial. Ella, seg&uacute;n confesar&iacute;a despu&eacute;s, consideraba que no podr&iacute;a haber disfrute sexual con una persona, actuando fuera del matrimonio.<\/p>\n<p>As&iacute; que, tratando de llenar experiencias y hablar desde otra perspectiva, propuse que conoci&eacute;ramos gente y que, dado que aquello le causaba curiosidad, acudi&eacute;ramos a los famosos clubes swinger. La agenda, entonces, se llen&oacute; de citas, especialmente los viernes en la noche, contactando hombres que pudieran estar interesados en el tema. Sin embargo, por raro que parezca, los encuentros no progresaban para nada. Nos limit&aacute;bamos a mirar y las reuniones se prolongaban en charlas interminables, pero que no pasaban de la idea a la acci&oacute;n. Entre otras cosas, mirando hacia atr&aacute;s, porque nosotros, quienes propici&aacute;bamos los encuentros, no propon&iacute;amos nada.<\/p>\n<p>Pasado el tiempo, sin embargo, lleg&oacute; el d&iacute;a en que uno de esos muchachos ciertamente mostr&oacute; tener experiencia, y fue &eacute;l quien nos llev&oacute; a un sitio y se dio ma&ntilde;as, de manera muy respetuosa, de iniciar a m&iacute; mujer, por decirlo as&iacute;, en este tipo de aventuras. El, con mi consentimiento, la llev&oacute; a la sala de fantas&iacute;as, para que, t&iacute;midamente en principio, ella fuera descubriendo poco a poco el disfrute que la situaci&oacute;n le podr&iacute;a proporcionar. El muchacho se baj&oacute; los pantalones, se sent&oacute; en un sof&aacute; y expuso su pene. Hizo que mi esposa se colocara de rodillas, frente a &eacute;l, en medio de sus piernas, y la fue guiando para que ella le acariciara y le mamara su miembro. Despu&eacute;s, ella confiar&iacute;a que aquello la hab&iacute;a excitado y que nunca pens&oacute; que eso fuera posible con una persona que no fuera su marido.<\/p>\n<p>Y, continuando la aventura, el muchacho la convenci&oacute; para que se dejara penetrar. Ella accedi&oacute;, pero no muy convencida y con muchas prevenciones. As&iacute; que aquello se dio un tanto forzado y no se percibi&oacute; en ella real disfrute. As&iacute; que aquello se hizo, m&aacute;s bien, para no quedar mal con el muchacho y, acorde a lo que hab&iacute;amos conversado previamente, mostrarse como una mujer adulta, decidida y madura. Y despu&eacute;s de aquello, aparte de otras experiencias soft, no hubo nada m&aacute;s significativo.<\/p>\n<p>Fuimos a vivir un a&ntilde;o en Santo Domingo, Rep&uacute;blica Dominicana, y, teniendo opciones de explorar y tener otro tipo de aventuras, las cosas se tomaron con calma y la atenci&oacute;n se dedic&oacute; a otras cosas, conociendo el pa&iacute;s y sus sitios de atracci&oacute;n tur&iacute;stica, pero nada que ver con el tema sexual. Sin embargo, el prop&oacute;sito trazado segu&iacute;a presente y se aprovech&oacute; la estad&iacute;a all&iacute; para tomar fotograf&iacute;as de ella, en poses sugerentes, usando lencer&iacute;a o semidesnuda, y montarlas en p&aacute;ginas de contactos. Y fue a trav&eacute;s de ese medio que alguien, en alg&uacute;n momento, coment&oacute; una de sus fotograf&iacute;as. Yo di respuesta a su comentario y fue as&iacute; como se estableci&oacute; el v&iacute;nculo con este muchacho.<\/p>\n<p>Su fantas&iacute;a era tener sexo con una mujer casada estando el marido presente. Y, bueno, cre&iacute; que sus deseos coincid&iacute;an con los nuestros, as&iacute; que procur&eacute; que ella y &eacute;l se conversaran y conocieran virtualmente, antes de poder concretar algo real, porque &eacute;l se encontraba en nuestro pa&iacute;s y, nosotros, en Rep&uacute;blica Dominicana. Ellos, curiosamente, se entendieron bien desde el principio. El muchacho era mulato y a m&iacute; esposa le agrad&oacute;. Incluso, contrario a lo que uno esperar&iacute;a, en las fotograf&iacute;as que recibi&oacute; de &eacute;l se le ve&iacute;a vestido.<\/p>\n<p>Despu&eacute;s, por lo que pude conversar con &eacute;l, y no por lo que me hubiera contado mi mujer, me confi&oacute; que, en aquellas conversaciones virtuales, algo hab&iacute;a habido de exhibicionismo sexual a trav&eacute;s de la webcam, de modo que &eacute;l ya la hab&iacute;a visto a ella, y ella a &eacute;l. Eso fue posible porque aquel muchacho era due&ntilde;o de un caf&eacute; internet y ten&iacute;a espacio para estar bastante tiempo frente a los computadores, de manera que utiliz&oacute; esa herramienta para seducir a mi mujer y convencerla en llevar adelante la experiencia.<\/p>\n<p>Casi seis meses despu&eacute;s de aquello, el ansiado encuentro por fin se dio. Nos encontramos en una discoteca y claro fue, desde el principio, la atracci&oacute;n que aquel hombre produc&iacute;a en mi mujer. &Eacute;l era, por decirlo as&iacute;, el objeto de sus deseos, y el tipo de hombre por el que hab&iacute;a estado esperando para un encuentro sexual, de modo que todo pareci&oacute; fluir m&aacute;s f&aacute;cil. No obstante, en un momento dado, pareci&oacute; que el final de aquella situaci&oacute;n dependiera de m&iacute; y no de ellos, quienes hab&iacute;an construido el v&iacute;nculo a trav&eacute;s de sus contactos virtuales. Tuve que preguntarle a ella, &iquest;Lo quieres hacer? S&iacute;, fue su respuesta.<\/p>\n<p>No me import&oacute; ver a aquel joven disfrutando de mi mujer en la pista de baile, a la vista de todos, pero s&iacute; llegu&eacute; a dudar de su respuesta al verla tan dubitativa y, en alg&uacute;n sentido, pidiendo m&iacute; aprobaci&oacute;n. Por eso su s&iacute; me aviv&oacute; m&aacute;s la curiosidad y las ganas de ver en qu&eacute; finalizaba todo aquello. Al fin y al cabo, si finalmente se hac&iacute;a realidad, qued&aacute;bamos a mano. No habr&iacute;a, como en efecto no ha habido, motivo de reclamos, de celos, de querer controlar al otro.<\/p>\n<p>El trayecto al motel alborot&oacute; a&uacute;n m&aacute;s el morbo que despertaba en m&iacute; esta experiencia. El estar instalados los tres en la parte trasera de un taxi no fue impedimento para que aquel muchacho empezara a besuquear a mi esposa y recorriera con sus manos todas las partes de su cuerpo. Era su fantas&iacute;a. Disponer de la esposa de otro en frente del marido. Y ella aceptaba de buen agrado aquella embestida, de manera que poco pod&iacute;a hacer yo para intervenir en eso. Estaba sucediendo lo que por mucho tiempo se hab&iacute;a previsto tan solo como una fantas&iacute;a, pero esa noche se estaba haciendo realidad.<\/p>\n<p>Llegados al motel, el intercambio entre ellos dos se hizo m&aacute;s evidente. El la sent&oacute; en la cama, frente a &eacute;l, y dej&oacute; que ella, a su ritmo, dictara lo que seguir&iacute;a a continuaci&oacute;n. Y ella, en efecto, sab&iacute;a su papel, sab&iacute;a lo que segu&iacute;a y sab&iacute;a lo que quer&iacute;a. Cuidadosamente y con delicadeza fue aflojando el cintur&oacute;n de aquel, bajando su pantal&oacute;n y palpando dentro del pantaloncillo su miembro, como si se tratar&aacute; de algo muy fr&aacute;gil, exponi&eacute;ndolo a continuaci&oacute;n. Estaba fascinada, como tambi&eacute;n lo estaba yo, no tanto por lo que estaba viendo, un miembro espl&eacute;ndido a la vista, grande y erecto, sino por imaginar que mi esposa lo fuera a mamar. Y ella, contrario a lo que yo esperaba, porque no es lo que acostumbra en los preliminares conmigo, as&iacute; lo hizo.<\/p>\n<p>Fue realmente delicioso y muy excitante ver c&oacute;mo ella literalmente devoraba aquel miembro con su boca, mientras aquel macho, disfrutando de lo lindo, se deleitaba con las mamadas que mi esposa le procuraba y que parec&iacute;an no parar. Ella chupaba con especial atenci&oacute;n su glande, grande, en forma de hongo, que parec&iacute;a explotar con las caricias de la lengua de mi mujer. Pero &eacute;l quer&iacute;a m&aacute;s y, tomando su cabello, la guiaba para que su pene fuera m&aacute;s profundo dentro de su boca. Y ella, obediente, lo permit&iacute;a. &iquest;Por qu&eacute; no protesta? Me preguntaba yo, &iquest;si por acciones menos atrevidas que estas me ha reclamado en alg&uacute;n momento? Pero ella no reparaba en eso. Disfrutaba la aventura y disfrutaba ser el objeto sexual de aquel.<\/p>\n<p>Despu&eacute;s de aquello terminaron de desnudarse. Me impresion&oacute;, debo decirlo, el cuerpo bien formado y trabajado de ese muchacho. Llegu&eacute; a pensar que era mucho hombre para esa hembra. En realidad, se ve&iacute;a el contraste. El, alto, acuerpado, musculoso, exhibiendo un miembro proporcionalmente grande con respecto a su cuerpo, y ella, m&aacute;s bajita, m&aacute;s menuda, aparentemente indefensa, m&aacute;s blanca. Por mi cabeza pas&oacute; la idea de que su miembro era muy grande para su vagina y que quiz&aacute; la penetraci&oacute;n le iba a causar alg&uacute;n dolor. Pero no fue as&iacute;.<\/p>\n<p>Ella, desnuda frente a &eacute;l, propici&oacute; la penetraci&oacute;n. Se acomod&oacute; de espaldas en la cama y abri&oacute; sus piernas, invitando t&aacute;citamente a que aquel la penetrara, como en efecto sucedi&oacute;. &Eacute;l tambi&eacute;n fue cuidadoso e introdujo su miembro en la vagina de mi mujer con mucha delicadeza, yendo de a poco. Pero ella estaba tan excitada y lubricada, que su pene entr&oacute; sin dificultad alguna. Y el gesto esperado de dolor se convirti&oacute; en una sensaci&oacute;n placentera, lo que hizo que ella lo tomara por sus nalgas y lo guiara para que la penetrara m&aacute;s profundamente.<\/p>\n<p>El movimiento del cuerpo de aquel, penetr&aacute;ndola a ella, me excit&oacute; sobre manera. El contraste del color de su piel con el de ella y la longitud del miembro que ingresaba y sal&iacute;a constantemente del cuerpo de mi mujer era fascinante. Y verla a ella como se contorsionaba en respuesta a los movimientos de aquel, simplemente cautivaba la vista y agudizaba los sentidos para identificar qu&eacute; pasaba a cada instante. En ese, su primer encuentro sexual oficial con un extra&ntilde;o, totalmente dispuesta y entregada a la experiencia, curiosamente no emiti&oacute; ning&uacute;n gemido. La expresi&oacute;n de su cara y las contorsiones de su cuerpo confirmaban lo bien que lo estaba pasando, pero nada m&aacute;s.<\/p>\n<p>Y despu&eacute;s de aquello, pasado su primer intercambio sexual entre ellos, y despu&eacute;s de un descanso, ella tom&oacute; el control de las acciones y, mont&aacute;ndose sobre el pene de aquel, se movi&oacute; de lo lindo al ritmo de sus personales y particulares sensaciones. Su cadera era verdaderamente una batidora, para complacencia y agrado de su macho, quien gozaba a plenitud su atrevimiento. Jam&aacute;s me imagin&eacute; que mi esposa fuera capaz de comportarse como lo estaba haciendo, dejando atr&aacute;s tanto recato e inhibiciones. Realmente, esa noche, podr&iacute;a decir que hab&iacute;a visto a otra persona, otra mujer diferente a la que cotidianamente conviv&iacute;a conmigo.<\/p>\n<p>Esa expresi&oacute;n liberada de su sexualidad y su comportamiento con los hombres no se detuvo. Nuestra manera de comunicarnos en pareja no cambi&oacute; en realidad. Simplemente aparecieron c&oacute;digos no verbales, que, debidamente interpretados, daban a entender el real significado de lo que pasaba por su interior. Y, eso, de verdad, me sorprende incluso ahora, pues no s&eacute; cu&aacute;l ser&aacute; la pr&oacute;xima expresi&oacute;n que debo traducir para interpretar sus gustos o deseos. En otra ocasi&oacute;n, recordando las proezas acaecidas en ese primer encuentro con su amante, me inform&oacute; que se hab&iacute;a puesto en contacto con &eacute;l y que ten&iacute;a deseos de verle, pues hac&iacute;a tiempo nada se sab&iacute;a de &eacute;l. &iquest;Prop&oacute;sito? Pregunt&eacute;, esperando que me dijera que se quer&iacute;a revolcar con &eacute;l o algo parecido. Conversar y saber qu&eacute; ha sido de &eacute;l fue su respuesta.<\/p>\n<p>Y, con esa idea, fuimos a verle. Incluso ella, contrario a como ha sido en otras ocasiones, fue vestida de manera muy convencional. Nada de vestido insinuante ni atrevido, nada de lencer&iacute;a. De verdad, le cre&iacute;. Pens&eacute; que &iacute;bamos a conversar, tomarnos un caf&eacute; y pasar el tiempo. Sin embargo, una vez frente a frente, se desat&oacute; la calentura y, sin siquiera haber previsto o planeado nada, el encuentro termin&oacute; entre s&aacute;banas. Y, para complementar, la despedida de ambos se dio bajo la ducha con agua caliente, extendiendo a&uacute;n m&aacute;s los coqueteos, lo toqueteos y el intercambio sexual. Casi no acaban. No lo esperaba. Me vi sorprendido.<\/p>\n<p>O, como en otra ocasi&oacute;n, que, a rega&ntilde;adientes, acept&oacute; asistir a un encuentro con un muchacho que hab&iacute;amos contactado por internet, simplemente con el prop&oacute;sito de conocerlo. Era un d&iacute;a jueves. La primera impresi&oacute;n no pareci&oacute; favorable y ella, durante la conversaci&oacute;n, se mostr&oacute; muy indiferente y evasiva. Y, como ya creo conocerla un poco, me ausent&eacute; por un rato y le dije al muchacho, bueno, voy al ba&ntilde;o. Si quiere tener sexo con ella esta noche, tendr&aacute; que convencerla, as&iacute; que ah&iacute; los dejo un rato. &iexcl;D&eacute;jelo de mi cuenta! Dijo &eacute;l.<\/p>\n<p>Conversaron un rato, bailaron otro tanto y, cuando regres&eacute;, pregunt&eacute;. &iquest;Vas a hacer algo con &eacute;l? Pero, ser&iacute;a un ratico, contest&oacute; ella. &iquest;Acaso no tienes vuelo ma&ntilde;ana? Me dijo. &iexcl;Ahora no importa eso! repliqu&eacute;. &iquest;Quieres o no quieres estar con &eacute;l? S&iacute;, fue su categ&oacute;rica respuesta. As&iacute; que salimos en b&uacute;squeda de un sitio donde poder realizar el encuentro. Al llegar all&aacute;, sin demora, cada uno se desnud&oacute; por separado y nuestro nuevo amigo, excitado como estaba con la aventura, r&aacute;pidamente mont&oacute; a mi mujer y empez&oacute; a disfrutar de ella como se le antoj&oacute;. Y ella, encantada, no paraba aquello.<\/p>\n<p>Despu&eacute;s de penetrarla varias veces y haberla hecho experimentar orgasmos en diferentes posiciones, el muchacho se tom&oacute; un descanso. Ella, mostr&oacute; su gusto, qued&aacute;ndose all&iacute;, tendida en la cama, esperando, tal vez, una nueva atenci&oacute;n. Entonces, viendo que el tiempo hab&iacute;a pasado y ciertamente ten&iacute;a compromisos laborales muy temprano, me atrev&iacute; a intervenir. Bueno, dije, si queda algo pendiente, mejor se apuran, porque ya nos tenemos que ir. El muchacho se incorpor&oacute;, dirigi&eacute;ndose a ella, sin decir nada, tan solo enarbolando su miembro erecto. Y ella, tampoco sin decir nada, abri&oacute; de nuevo sus piernas para recibirle. Y otra vez presenci&eacute; una faena casi interminable. Estaba insaciable. Y eso me coment&oacute; el muchacho: Esta comeloncita la se&ntilde;ora &iquest;no?<\/p>\n<p>De manera que me aficion&eacute; a ser sorprendido, a no estar cierto de lo predecible y a esperar ver algo nuevo cada vez, a seguirle la corriente. Me encanta. Aquel muchacho se volvi&oacute; su corneador regular. El tipo no es muy guapo, no en comparaci&oacute;n con el primer moreno con el que tuvo su primera experiencia. &iquest;Qu&eacute; te gusta de &eacute;l? Pregunt&eacute;. Su vigor, su resistencia, su virilidad. Una manera de decir, ese tipo me hace sentir lo m&aacute;ximo, muchas veces. Y, a partir de ah&iacute;, por decirlo as&iacute;, mi mujer ha explotado sexualmente y el corneador ha sido la herramienta para que ella se sienta realizada y m&aacute;s segura en ese aspecto.<\/p>\n<p>Yo no la pude convencer de atreverse a muchas cosas, pero &eacute;l s&iacute;. Muchas veces el evento ya est&aacute; coordinado y acordado. Yo solo soy informado de lo que va a suceder. Y no me opongo para nada a eso. De alguna manera me releva de algunas responsabilidades. As&iacute; que, hoy en d&iacute;a todav&iacute;a tengo que traducir sus expresiones, porque no siempre lo que dice con palabras ilustra lo que est&aacute; sintiendo o deseando. Y de esa manera pas&eacute; de ser un marido comprensivo a un cornudo mir&oacute;n.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 10<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span>5 Estoy convencido que todo se puede gestionar a trav&eacute;s de la comunicaci&oacute;n, pero, en nuestro caso, hablar de sexo con mi esposa sigue, aun, siendo un tanto complicado. Somos abiertos para hablar de muchas otras cosas, pero ciertamente no de lo sexual. 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