{"id":31121,"date":"2021-08-29T22:00:00","date_gmt":"2021-08-29T22:00:00","guid":{"rendered":""},"modified":"2021-08-29T22:00:00","modified_gmt":"2021-08-29T22:00:00","slug":"el-crucero-05-latigos-y-cuerdas","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/el-crucero-05-latigos-y-cuerdas\/","title":{"rendered":"El crucero (05): L\u00e1tigos y cuerdas"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"31121\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\">4<\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 8<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>El l&aacute;tigo llega a mil&iacute;metros de la piel,&nbsp; lo justo para que salten las pinzas sin marcar la esclava, en caso de empate, quien m&aacute;s haya precisado en los azotes, mayor puntuaci&oacute;n tendr&aacute;. Entre temblores margot se retuerce de dolor cuando de un solo golpe Rosa ha hecho saltar tres de las pinzas de su sexo, ha quedado una peque&ntilde;a marca del cuero en su piel, pero ha valido la pena. Nuria no se queda atr&aacute;s y con un par de golpes en las tetas de su hembra, hace saltar de manera limpia 5 pinzas m&aacute;s. El resto de esclavas tambi&eacute;n a&uacute;llan y chillan de dolor, mientras sus amos y amas van despoj&aacute;ndolas de las pinzas que llenaban sus cuerpos, pero la precisi&oacute;n y destreza queda muy lejos de Nuria y Rosa que siguen dominando la prueba.<\/p>\n<p>Desde la mesa, orgullosa de tu due&ntilde;a, no dejas de mirarla, mientras sientes las manos de Juan en tus nalgas, en tus pechos, en tus mejillas y t&uacute;, sumisa y caliente bailas satisfecha al ritmo de su verga anclada en ti. Solo quedan 2 pinzas en el pecho derecho de la sumisa de Nuria, y una en el pez&oacute;n izquierdo de margot. La primera en lanzar el l&aacute;tigo es Rosa que hace saltar la pinza, margot se muerde los labios para no chillar a&uacute;n m&aacute;s, mientas un escozor brutal quema su piel. Rosa hace una mueca de desagrado, adem&aacute;s de la pinza, ha rozado el pecho de la esclava, que ahora luce una llamativa l&iacute;nea roja. Nuria se concentra, mira la cara asustada de su v&iacute;ctima, y lanza un golpe que hace saltar las dos pinzas entre los aplausos del p&uacute;blico, aunque para ello tambi&eacute;n ha tenido que marcar un poco la piel de la hembra, que colgando de sus cadenas, solloza con la cara oculta entre sus cabellos.<\/p>\n<p>El resto de amas ha quedado muy lejos, as&iacute; que la victoria est&aacute; entre Nuria y Rosa, un miembro del equipo de animaci&oacute;n har&aacute; de jurado, se acerca a margot, le levanta el rostro, ella intenta limpiarse las l&aacute;grimas con la lengua, mientras &eacute;l empieza a mirar cada cent&iacute;metro de su piel, decenas de marcas rojas, dibujan los lugares donde estaban las pinzas, pero no es esto lo que busca, sino las l&iacute;neas rojos del l&aacute;tigo cuando la imprecisi&oacute;n de Rosa ha hecho que impactase en la piel de la esclava, le levanta una de las patas, en sus pantorrilla hay una, otra en su sexo, y un par m&aacute;s en nalgas y tetas, en total 4 marcas suaves pero marcas al fin y al cabo. Ahora es el turno de Nuria, el jurado empieza a mirar su perrita sumisa, tiene un par de marcas en sus pechos, otra en su co&ntilde;o, y rebuscando encuentra una casi imperceptible en uno de sus costados. En total 4, empate.<\/p>\n<p>Suenan las cadenas y el resto de hembras azotadas suben hacia el techo por el mismo lugar por donde bajaron, Pero margot y la perrita de Nuria, a&uacute;n se han de usar para el desempate. El mismo juez pone 5 pinzas en las axilas, pezones y sexo de cada una de ellas, esta vez no importa marcar la piel de las hembras, cuenta la velocidad, son 5 azotes, y la primera que termine gana, evidentemente si ha hecho saltar todas las pinzas.<\/p>\n<p>Empieza la cuenta atr&aacute;s, 5,4&hellip; Los l&aacute;tigos a punto, las esclavas temblando y un silencio total entre el p&uacute;blico, 3,2&hellip; por los altavoces solo se oye el jadear tembloroso de las sumisas 1, Ya!!!, los l&aacute;tigos vuelan de manera incre&iacute;blemente r&aacute;pida al comp&aacute;s de los chillidos de las esclavas, las pinzas van saltando, y en apenas unos instantes, Rosa termina su castigo, aunque su cara seria denota su enfado, un momento despu&eacute;s nuria hace caer la &uacute;ltima pinza, la del sexo de su esclava, Los focos se entretienen en las esclavas, llorando, temblando, entre sollozos, margot luce medio desenganchada una pinza en una de sus axilas. T&uacute; no puedes evitarlo te levantas y gritas orgullosa que aquella es tu due&ntilde;a!!! tu ama!!! Juan te coge por los hombros y de un golpe te hace sentarte, clav&aacute;ndote nuevamente su verga dentro de ti, te revuelves enfadada mientras &eacute;l te retuerce uno de tus pechos para que te est&eacute;s quieta, y t&uacute; entre gru&ntilde;idos y gimoteos le obedeces. Mientras, en el escenario, las correas de las esclavas se tensan y vuelven a izarlas, hasta desaparecer en el falso techo por donde salieron hace ya un buen rato.<\/p>\n<p>Nuria y Rosa vuelven a la mesa, entre las felicitaciones y los aplausos de toda la gente del comedor. Una vez sentadas, cornuda se acerca sumisa y d&oacute;cil a Rosa y empieza a leng&uuml;etear las piernas y el sexo de la mujer de su amo, que con una media sonrisa, agradece los elogios de Nuria, cuando le dice que solo la mala suerte hizo que aquella &uacute;ltima pinza no terminase de caer. Uno de los animadores se acerca a ellas y les dice que tranquilas, antes de que termine el crucero tendr&aacute;n nuevas oportunidades para poner a prueba su punter&iacute;a. Uno de los camareros trae un cubo con los restos de la comida, para que t&uacute;, cornuda y rabo pod&aacute;is comer un poco. Pero lo hab&eacute;is de hacer r&aacute;pido, muy pronto se os van a llevar, para un nuevo espect&aacute;culo que se est&aacute; preparando.<\/p>\n<p>Mientras comes, notas los pies de Nuria acariciando tu culo, te gusta el tacto suave de sus dedos, el dedo gordo jugando en tu agujero empapado del placer de Juan, te contorneas, gimes un poco, mientras la miras relami&eacute;ndote tu cara sucia y marrana. Y tal como os hab&iacute;an dicho, media hora despu&eacute;s, unos marineros os vienen a buscar, con una fusta os van apremiando para que salg&aacute;is r&aacute;pido de debajo de la mesa, corr&eacute;is junto a un grupo de una treintena de esclavas, y d&oacute;ciles y sumisas segu&iacute;s hacia una zona interior entre correazos y bromas por parte de la tripulaci&oacute;n. En la mesa, Nuria, Rosa y Juan contin&uacute;an una sobremesa que se alarga hasta pasadas las 4 de la tarde.<\/p>\n<p>Luego paseando por el barco, en uno de los bares, Ra&uuml;l, Jacques y yo tambi&eacute;n estamos solos, nuestras perritas tambi&eacute;n participan en el espect&aacute;culo de esta noche, os un&iacute;s al grupo, y charlando de todo un poco va pasando el rato. En aquel mismo momento en la sala m&aacute;s grande del barco, est&aacute;n terminando de quitar las butacas y las mesas. En el centro uno de los maestros m&aacute;s conocidos del &ldquo;Shibari&rdquo; esta ordenando aqu&iacute; y all&aacute; lo que quiere y como lo quiere, centenares de metros de cuerdas, miles de nudos, y casi un centenar de hembras y machos sumisos, formar&aacute;n un telara&ntilde;a gigante, que llenar&aacute; por completo el recinto. En un rinc&oacute;n junto a cornuda y rabo estas t&uacute;, nerviosa, sudorosa, notas como el miedo y la incertidumbre te excita m&aacute;s y m&aacute;s, en una sensaci&oacute;n extra&ntilde;a, a la vez inquietante y placentera. En otro rinc&oacute;n ves a nuri, zuleia i margot, les sonr&iacute;es y les saludas t&iacute;midamente con tu mano, mientras ponen unas correas en tus mu&ntilde;ecas, al instante tiran de ti, te levantan en vilo, tus pechos atados se unen a uno de los tobillos de una mulata, a rabo lo atan cabeza abajo, sus mu&ntilde;ecas y tobillos est&aacute;n atadas a otros animales, cuando ellos se muevan, e&eacute;l tambi&eacute;n. Todo es un gran engranaje de cuerdas y nudos, cada esclava que se mueve hace que otras lo hagan y viceversa. A cornuda tardan algo m&aacute;s en atarla, ser&aacute; uno de los expositores junto a la puerta, la ponen cabeza abajo, sus tobillos se atan a otras hembras con la misma funci&oacute;n, sus patas separadas, su lengua atada al suelo, y en su sexo, un pu&ntilde;ado de programas de informaci&oacute;n del acto. Entre gru&ntilde;idos y jadeos, Las cuerdas van tens&aacute;ndose cada vez m&aacute;s, formando una gran telara&ntilde;a que lo envuelve todo, y que da una belleza pl&aacute;stica y una sensualidad incre&iacute;ble a todo el grupo, todo est&aacute; calculado, pechos, rabos y culos en perfecta armon&iacute;a, vergas que se empinan con los contorneos de otros animales, pechos que se tensan hasta el l&iacute;mite atados a sexos y culos listos para ser penetrados.<\/p>\n<p>Tras un rato en cubierta, decidimos ir hacia el teatro, falta poco menos de media hora y tenemos mucha curiosidad por como habr&aacute; quedado &ldquo;la telara&ntilde;a&rdquo;. En la puerta decenas de amos esperamos pacientemente a la hora en punto, apenas cinco minutos, ya empieza a sonar una suave m&uacute;sica relajante, y los focos van girando iluminando tenuemente los cuerpos suspendidos entre los correajes, que con unas poleas se han tensado de manera espectacular, realmente parec&eacute;is las v&iacute;ctimas de una inmensa ara&ntilde;a en su tela. Los focos no dejan de girar lenta, muy lentamente, ahora te iluminan a ti, tus piernas abiertas se mueven al ritmo de un los pechos de tus compa&ntilde;eras,<\/p>\n<p>Se abren las puertas, y justo al entrar, el artista hace una se&ntilde;al, y centenares de vibradores se activan en vuestros culos y co&ntilde;os, os empez&aacute;is a mover, a gemir, haciendo que todo el conjunto cobre vida, Rosa y Nuria no dejan de aplaudir, el espect&aacute;culo est&aacute; superando cualquier expectativa. A m&aacute;s de 4 metros del suelo, empiezas a gru&ntilde;ir, el placer de tus consoladores se une al dolor de tus pechos movi&eacute;ndose al ritmo del placer y del deseo de dos esclavas cuyas patas est&aacute;n atadas a tus ubres. Juan r&iacute;e divertido al reconocer el co&ntilde;o de su esclava, aquella peca junto a su vulva la delata, luego le mira la cara y ella con su boca abierta y babeando intenta sonre&iacute;r mientras la gente va cogiendo distintos folletos que llenan su entrepierna. Cornuda no puede evitar mojar los papeles mientras cabeza abajo, siente tantas manos acarici&aacute;ndola, cogiendo y poniendo papeles en ella, algunos se entretienen en jugar con su vulva, con su cl&iacute;toris, otros prefieren poner sus botas en aquellas lenguas atadas, o sus pies descalzos, algunos tiran de las correas que atan sus pechos, mientras por los altavoces se anima a la gente, a tocar, pellizcar, azotar, jugar, cada animal atado es parte de un espect&aacute;culo vivo que sus amos van creando a cada instante, Nuria quiere probar la lengua de cornuda, pone su pie izquierdo en la boca de la hembra que sumisa deja que su lengua inm&oacute;vil sirva de felpudo h&uacute;medo y caliente a quien quiera usarla.<\/p>\n<p>Los distintos due&ntilde;os van se&ntilde;alando aqu&iacute; y all&aacute;, cuando reconocen a sus hembras, las tetas de margot i nuri est&aacute;n justo encima de nuestras cabezas, un par de j&oacute;venes se entretienen tirando de ellas, orde&ntilde;&aacute;ndolas, y con cada nuevo tir&oacute;n, gritos aqu&iacute; y all&aacute; demuestran lo entreligadas que est&aacute;n las esclavas. En uno de los rincones hay unas cerbatanas, para los que quieran probar punter&iacute;a con las hembras colgadas m&aacute;s arriba. Juan decide probar suerte contigo, pone el peque&ntilde;o dardo en la punta, te mira, y apunta a tus pechos, pero el tiro se desv&iacute;a y se clava en una de las nalgas de una mulata que esta junto a ti, toda la zona se mueve y vibra con los movimientos de dolor de la chica.<\/p>\n<p>De pronto uno de los esclavos, no puede evitar correrse, y como una fuente su leche va saltando de hembra en hembra hasta gotear en el suelo, a unas les moja la espalda, a otras sus pechos, incluso una intenta relamer lo que ha ca&iacute;do cerca de su boca. Ahora es Nuria quien prueba suerte en zuleia que tambi&eacute;n est&aacute; en la parte superior. El dardo se clava en su vientre, y ella grita de dolor, el hecho de que las puntas est&eacute;n mojadas en alcohol ayuda a hacerl que os movais y grit&eacute;is a&uacute;n m&aacute;s. Alguien se ha aferrado a las tetas de nuri, la est&aacute;n orde&ntilde;ando como si fuera una vaca, ella se muerde los labios mientras siente aquellos dedos presionando y pinzando sus pezones. En la puerta un amo, decide apuntar su meada a la boca de cornuda, que pronto tiene toda su cara empapada de orina, entres las risas de la gente, esto anima a otros due&ntilde;os, que no tardan en ir mojando las caras rojas tras tanto rato cabeza abajo de los animales del expositor.<\/p>\n<p>El espect&aacute;culo dura algo m&aacute;s de una hora, cada vez m&aacute;s, las sumisas y esclavos gritan, lloran, se retuercen de dolor, los cuerpos de las que est&aacute;n m&aacute;s cerca del suelo, se llenan de manos, de bocas, de vergas, y las que est&aacute;n m&aacute;s arriba, sienten los pinchazos intensos de los dardos de las cerbatanas, y tambi&eacute;n las punzadas de las afiladas puntas de largas ca&ntilde;as listas para dar placer a sus due&ntilde;os. El autor cuenta algunos trucos de las ataduras, mientras muestra de manera gr&aacute;fica donde poner los nudos para que el dolor sea m&aacute;s intenso o suave, tambi&eacute;n como gozar de culos y co&ntilde;os movi&eacute;ndose al ritmo de las correas<\/p>\n<p>Tras un buen rato disfrutando del espect&aacute;culo, decidimos ir ya hacia el comedor, se acerca la hora de cenar, y como cada noche, tenemos la misma mesa reservada, por los altavoces anuncian que sumisos y esclavas ser&aacute;n entregados a sus due&ntilde;os durante la cena. Al llegar, c&oacute;modamente sentados nos recibe el camarero cubano, Rosa no deja de mirarlo, de insinuarse, mientras &eacute;l la felicita a ella y a Nuria por el excelente resultado del concurso de azotes. El men&uacute; como siempre excelente, y la amabilidad y simpat&iacute;a una constante, aunque se le nota sin ning&uacute;n disimulo que las atenciones a Rosa, son m&aacute;s intensas, se palpa la complicidad entre los dos, Suena la m&uacute;sica y al girar la mirada, vemos que llegan nuestras sumisas, como el resto de mesas, aplaudimos la llegada de las perritas y esclavos. Escocida y dolorida te acercas a Nuria, que te acaricia el rostro, mientras que Juan tambi&eacute;n da algunos mimos a cornuda. Rosa tira de la verga de rabo y lo mete bajo la mesa, mientras le dice que esta noche habr&aacute; sorpresa, el asiente con la cabeza mientras va lamiendo el sexo cada vez m&aacute;s empapado de su due&ntilde;a.<\/p>\n<p>Tras terminar con los postres, Nuria te coge por tu collar y te lleva junto a su boca, te besa hasta el fondo de tu paladar, mientras con su otra mano acaricia uno de tus pechos, luego dice que ma&ntilde;ana ser&aacute; un d&iacute;a duro, hacemos parada en la costa africana y se ha apuntado a una de las excursiones, as&iacute; que mejor ir a descansar, y tras despedirse de Juan y Rosa, tirando de ti, te lleva hacia el camarote. En la mesa, Rosa espera a que venga el camarero, y al llegar, ella pone el collar negro sobre la mesa, y le pregunta si le apetece ayudarla a pon&eacute;rselo, Juan r&iacute;e, parece el t&iacute;tulo de una pel&iacute;cula &ldquo;ama de d&iacute;a, sumisa de noche&rdquo;. Rosa sonr&iacute;e y con sus manos levanta sus cabellos, nota las manos grandes y fuertes de su cubano tensando el collar en su piel hasta hacerla gemir un poco, ella se levanta y deja caer su vestido, luego se arrodilla y le besa las botas. El cada vez m&aacute;s excitado coge sus ubres y la levanta en vilo, mientras ella le dice que hoy adem&aacute;s de ella, tambi&eacute;n tendr&aacute;n de propina a rabo, que asustado mira sorprendido a su due&ntilde;a. El camarero le retuerce uno de sus pechos y le dice que ya sabe el camino, y ella a 4 patas, junto a su esclavo se dirige desnuda, orgullosa y sumisa hacia el interior de la zona restringida al personal del barco&hellip;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. 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