{"id":31128,"date":"2021-08-29T22:00:00","date_gmt":"2021-08-29T22:00:00","guid":{"rendered":""},"modified":"2021-08-29T22:00:00","modified_gmt":"2021-08-29T22:00:00","slug":"sofi-y-la-chaise-longue","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/sofi-y-la-chaise-longue\/","title":{"rendered":"Sofi y la chaise longue"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"31128\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\"><\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 2<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>Sofi no toc&oacute; el timbre, pero supe que estaba ah&iacute;. Conociendo cada cent&iacute;metro de su topograf&iacute;a, adivin&eacute; que debajo de ese tapado que la cubr&iacute;a desde el cuello hasta los pies, estaba completamente triste. Lo dej&oacute; caer al piso y dio tres pasos hasta acostarse en la chaise longue que era m&aacute;s de ella que m&iacute;a.<\/p>\n<p>-Es c&oacute;moda, pero no va con la decoraci&oacute;n de la casa -le hab&iacute;a dicho yo el d&iacute;a que inesperadamente la trajo de regalo.<\/p>\n<p>-Tu decoraci&oacute;n -dijo con un suspiro resignado, no combina con nada que sea bello, y yo necesito un lugar donde sentarme.<\/p>\n<p>En todo ese tiempo creo haberme sentado una o dos veces, pero me daba algo de pudor; ella ten&iacute;a raz&oacute;n, ni la decoraci&oacute;n ni yo est&aacute;bamos a la altura de esa pieza.<\/p>\n<p>Sofi no suele usar mucha ropa cuando viene a casa, m&aacute;s bien ninguna, y yo nunca entend&iacute; porqu&eacute;, pero jam&aacute;s hicimos alg&uacute;n comentario al respecto. Es innegable que es el ser humano mejor dise&ntilde;ado que haya visto, y tal vez sea esta cualidad de inalcanzable lo que todos estos a&ntilde;os me hizo verla como algo irreal.<\/p>\n<p>Nos miramos a los ojos en silencio, como solemos hacer, y ah&iacute; ocurri&oacute;. Primero imperceptible, pero ganando volumen r&aacute;pidamente, una l&aacute;grima pase&oacute; por su mejilla y cay&oacute; al suelo, dejando un hoyo tan profundo que seguramente perfor&oacute; la corteza terrestre. Sin aviso ni voluntad de mi parte, mi mano le acarici&oacute; la mejilla con el dorso mientras ella empezaba a hacerse un ovillo. Si a alguien pudiera sorprenderle la desnudez habitual de Sofi, ya ser&iacute;a demasiado decirle que por primera vez, despu&eacute;s de a&ntilde;os de conocernos, ten&iacute;amos alguna clase de contacto f&iacute;sico.<\/p>\n<p>Su cara era la de siempre, pero la tristeza era in&eacute;dita, y a pesar de sentir algo de su pena, tocarla fue una sensaci&oacute;n rara y muy agradable; mucho m&aacute;s cuando empec&eacute; a acariciarle el pelo y ella empez&oacute; a ronronear. Se aceler&oacute; mi respiraci&oacute;n y perd&iacute; la visi&oacute;n perif&eacute;rica; solo ve&iacute;a mi mano sobre su nuca y sent&iacute;a como se iban erizado sus pelos y los m&iacute;os hasta sentirse como agujas. Todav&iacute;a guiada por una consciencia propia, mi mano fue bajando por su espalda hasta la cintura, con s&oacute;lo las yemas de mis dedos haciendo contacto con su piel, cada vez m&aacute;s viva. Cuando llegu&eacute; a sus nalgas, gir&oacute; sobre s&iacute; misma y qued&oacute; acostada boca arriba, con los brazos a los costados y las piernas ligeramente abiertas.<\/p>\n<p>Puse mis manos sobre sus sienes, y mientras le tironeaba muy suavemente el pelo bes&eacute; sus ojos cerrados hasta beber todas sus l&aacute;grimas. Deslic&eacute; mi cara por la suya, despu&eacute;s el cuello, los hombros y enterr&eacute; la cabeza entre sus pechos. Baj&eacute; las manos y me qued&eacute; jugando con sus pezones, que iban hinch&aacute;ndose y endureci&eacute;ndose al ritmo de su respiraci&oacute;n. Segu&iacute; mi viaje hacia el sur de su cuerpo y llegu&eacute; al destino que no hab&iacute;a buscado, pero que reconoc&iacute; sin dudar. En mi imaginaci&oacute;n, mi boca se abr&iacute;a y la lengua comenzaba a moverse con frenes&iacute; golpeando su cl&iacute;toris, pero nada de eso ocurri&oacute;; cuando mis labios hicieron contacto con esos labios en la geograf&iacute;a de las pasiones, no hicieron otra cosa que acariciarlos delicadamente, casi con miedo de romperlos, haciendo caso a los gemidos de Sofi, que no ped&iacute;an otra cosa.<\/p>\n<p>Para mi sorpresa, en la boca me qued&oacute; el inconfundible gusto de sus l&aacute;grimas. Ella sonre&iacute;a sin decir nada, se incorpor&oacute;, y sin ponerse el tapado se fue en silencio como hab&iacute;a llegado. S&eacute; que por la calle nadie la vio desnuda porque estaba completamente cubierta de felicidad.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. 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