{"id":31144,"date":"2021-08-30T22:00:00","date_gmt":"2021-08-30T22:00:00","guid":{"rendered":""},"modified":"2021-08-30T22:00:00","modified_gmt":"2021-08-30T22:00:00","slug":"infidelidad","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/infidelidad\/","title":{"rendered":"\u00bfInfidelidad?"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"31144\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\"><\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 10<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>Aunque ya viv&iacute;an juntos en tu casa, &eacute;l a&uacute;n conservaba su departamento como estudio en el cual se refugiaba cuando requer&iacute;a tiempo y silencio para escribir o analizar profundamente alg&uacute;n tema. Era impensable mudar su biblioteca y dem&aacute;s mobiliario hacia tu casa pues no cabr&iacute;an. Seguramente al siguiente a&ntilde;o, cuando aceptaras la propuesta de matrimonio que te hizo, buscar&iacute;an una casa amplia donde todos tuvieran un espacio propio; sus ingresos se lo permit&iacute;an f&aacute;cilmente.<\/p>\n<p>Esa tarde, se despidi&oacute; sin darse tiempo para hacerte el amor, y fue a encerrarse con sus notas y libros. Hab&iacute;a prometido escribir un ensayo para una publicaci&oacute;n peri&oacute;dica que frecuentemente recurr&iacute;a a &eacute;l por ser capaz de satisfacer con mucha calidad las solicitudes urgentes y encasilladas a alg&uacute;n tema espec&iacute;fico; esa capacidad, que deb&iacute;a hacer sentir orgullo a cualquier escritor, le disgustaba por la tensi&oacute;n que generaba, pero pagaban bien y puntualmente. Hab&iacute;a pasado la noche anterior leyendo los papers que consigui&oacute; en las bibliotecas de algunos institutos de investigaci&oacute;n sobre el tema que deb&iacute;a comentar, y se meti&oacute; a la cama en la madrugada. En la ma&ntilde;ana lo dejaste dormir, despert&aacute;ndolo cuando ya sal&iacute;as al trabajo.<\/p>\n<p>Tampoco te agradaban sus ausencias, por muy justificadas que pudieran estar, romp&iacute;an el ritmo de amor al que te hab&iacute;a acostumbrado. Seguramente no se trataba de un superhombre, pero gozabas su cuerpo tres veces al d&iacute;a. Sin embargo, cuando se concentraba en los libros sufr&iacute;as su olvido. Algunas noches, cuando le&iacute;a en el escritorio de tu casa, lo interrump&iacute;as desnud&aacute;ndolo y recorriendo su cuerpo con las manos, que pronto dejaban el lugar en el bajo vientre a los mimos de tu lengua; despu&eacute;s, con tu mano lo tomabas del pene erecto para conducirlo a tu cama. Por ello dec&iacute;as, que se aislaba en su estudio, &ldquo;donde esta vieja caliente no se lo pueda llevar a la cama&rdquo;, m&aacute;s que para buscar el silencio, cuando ten&iacute;a un compromiso que le obligaba a trabajar.<\/p>\n<p>Esa noche dormiste inc&oacute;moda, ya hab&iacute;a pasado un d&iacute;a sin que tus entra&ntilde;as sintieran el calor h&uacute;medo que te daba haci&eacute;ndote explotar en m&uacute;ltiples orgasmos, antes de que, sollozante de felicidad, durmieras en sus brazos. Al sonar el despertador muy de ma&ntilde;ana y no sentir su cuerpo sobre ti, &mdash;como acostumbraba hacer para apagarlo, y, ya encima, te penetraba antes de levantarse sudoroso para meterse a la ducha donde lo alcanzabas&mdash;, te levantaste m&aacute;s temprano. Fuiste puntual al dejar a los ni&ntilde;os en su escuela, y al trabajo llegaste antes que los dem&aacute;s. Al terminar tu corta jornada laboral, te desplazaste hacia tu escuela, para asistir a dos clases. Antes de retirarte, pasaste a la biblioteca por un par de libros que necesitabas, fue in&uacute;til, todos los ejemplares estaban prestados. Fuiste al cub&iacute;culo de uno de los profesores para ped&iacute;rselos.<\/p>\n<p>El maestro te recibi&oacute; cordialmente y con varios piropos; no era gratuito, estaba enamorado de ti y ya te lo hab&iacute;a dicho. Cuando &eacute;l solicit&oacute; que fueran novios, hab&iacute;as sido algo cruel en tu respuesta, la cual resaltaba los cuatro a&ntilde;os m&aacute;s de edad que ten&iacute;as, &ldquo;No estoy para tener novio de &lsquo;manita sudada&rsquo;, eso ya pas&oacute; para m&iacute;&rdquo;, contestaste dej&aacute;ndolo perplejo; pero insisti&oacute; en que su proposici&oacute;n era real, que deseaba tratarte con mayor formalidad. &ldquo;Est&aacute; bien, qu&eacute; te parece si en el pr&oacute;ximo periodo vacacional salimos juntos, aunque te advierto que podr&iacute;a ser con mis hijos, en caso de que no se fueran con su pap&aacute;, as&iacute; tendr&iacute;as oportunidad de conocer la verdadera formalidad&rdquo;, prometiste retadoramente. &Eacute;l acept&oacute;, y sus planes incluyeron la visita a su tierra natal para que conocieras a sus padres. As&iacute;, qued&oacute; establecido que viajar&iacute;an a Oaxaca. Al principio te pareci&oacute; que tu broma podr&iacute;a llegar muy lejos, no deseabas tener relaciones formales con nadie; sin embargo, Fernando se ve&iacute;a con buenas intenciones. Todo parec&iacute;a ir bien, aunque tus actividades s&oacute;lo les permitieron alg&uacute;n paseo dominical con los ni&ntilde;os, ambos esperar&iacute;an las vacaciones de primavera, para tratarse como &eacute;l quer&iacute;a, pero pronto apareci&oacute; en tu vida el hombre con quien ahora compart&iacute;as la vida familiar. El destino quiso que fuera &eacute;ste y no Fernando con quien disfrutaras las vacaciones. No obstante, jam&aacute;s hubo un reclamo al incumplimiento de tu promesa y, aunque de trato espor&aacute;dico, continu&oacute; la amistad.<\/p>\n<p>&mdash;Necesito que me prestes unos libros, el lunes tengo examen &mdash;precisaste extendi&eacute;ndole la hoja donde estaban anotados los t&iacute;tulos.<\/p>\n<p>&mdash;No los tengo aqu&iacute;, est&aacute;n en mi casa. Como siempre, estudian en el &uacute;ltimo minuto &mdash;contest&oacute; despu&eacute;s de leer la hoja.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Qu&eacute; esperabas, una rata de biblioteca? &iquest;A qu&eacute; hora sales?<\/p>\n<p>&mdash;Ya acab&eacute; de dar clase, si quieres vamos por ellos.<\/p>\n<p>Asientes y &eacute;l recoge las cosas que habr&aacute; de llevarse, cierra con llave el escritorio, el estante y los libreros. Salen rumbo al estacionamiento donde est&aacute; tu auto, sabes que &eacute;l viaja en cami&oacute;n.<\/p>\n<p>&mdash;Te va a convenir, pues vas a llevar chofer exclusiva &mdash;dices cuando abres la puerta del lado izquierdo, mientras &eacute;l espera del lado contrario.<\/p>\n<p>Al meterte al autom&oacute;vil, se sube tu falda y el aprecia una porci&oacute;n generosa de tus muslos tras el vidrio, no la bajas y te inclinas para quitar el seguro de la puerta donde &eacute;l entrar&aacute;. Mientras sube, baja el vidrio para disminuir el bochorno del calor que se ha encerrado en el carro. Tienes que flexionarte para pasar atr&aacute;s tu bolsa y los cuadernos, entre los asientos, y la falda deja ver mejor tus piernas. Una vez puestas las cosas atr&aacute;s, tienes que erguirte para acomodar tus ropas, pero en la maniobra necesariamente se sube a&uacute;n m&aacute;s la falda dejando ver incluso una peque&ntilde;a parte de tu tri&aacute;ngulo, cubierto con la pantaleta blanca. Fernando no deja de mirar tus piernas.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Ya? &mdash;pregunta cuando logras acomodarte.<\/p>\n<p>&mdash;Ya, &iexcl;se acab&oacute; el cinito! &iquest;Quer&iacute;as ver m&aacute;s, pinche Fernando? &mdash;le preguntas con fingida molestia y le lanzas una sonrisa.<\/p>\n<p>&mdash;S&iacute;, pero me conformo con eso &mdash;afirma sonriendo.<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;Uy, qu&eacute; barato me va a salir el &ldquo;pr&eacute;stamo interbibliotecario&rdquo;!<\/p>\n<p>&mdash;No, lo que pasa es que prefiero que manejes bien, llegando a la casa te cobro&hellip; &mdash;contesta en el mismo tono con que lo bromeaste.<\/p>\n<p>Durante el camino te dirige para que tomes las v&iacute;as adecuadas, hasta que llegan a su casa.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Quieres tomar algo? &mdash;pregunta una vez que est&aacute;n adentro, y le pides un refresco.<\/p>\n<p>El departamento es peque&ntilde;o, hay libros en los dos cuartos; los que necesitas est&aacute;n en uno de los libreros de la rec&aacute;mara, adonde te pasa. Te se&ntilde;ala el librero y va hacia la cocina. Al regresar trae dos vasos con refresco de cola, te encuentra semiacostada, recargada en un codo viendo unos libros, tu falda se ha vuelto a subir. Te incorporas para tomar el vaso con una mano y con la otra bajas tu falda. Platican sobre algunos de los libros que pusiste en la cama. &Eacute;l ha arrimado un banco para quedar frente a los tomos que reposan sobre el colch&oacute;n.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;C&oacute;mo te va con tu pareja? &mdash;pregunta cambiando por completo el rumbo de la pl&aacute;tica.<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;Muy bien!, me tiene bien atendida.<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;Ah!, &iquest;tendida?<\/p>\n<p>&mdash;Tambi&eacute;n, cada vez que me ve.<\/p>\n<p>&mdash;Y pensar que no nos fuimos a Oaxaca como lo planeamos porque &eacute;l, saliendo qui&eacute;n sabe de d&oacute;nde, se interpuso entre los dos.<\/p>\n<p>&mdash;B&aacute;jale, no te pongas tr&aacute;gico. &iquest;No te fuiste de vacaciones a Oaxaca?<\/p>\n<p>&mdash;S&iacute;, pero solo&hellip;<\/p>\n<p>&mdash;Hubieras invitado a otra&hellip;<\/p>\n<p>&mdash;No. Era contigo con quien yo quer&iacute;a salir.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Para qu&eacute;?<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Para qu&eacute; crees? &mdash;te pregunt&oacute; acarici&aacute;ndote la pierna.<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;Quieto! &mdash;le dijiste d&aacute;ndole un manazo.<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;Ay!<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Crees que por prestarme unos libros ya vas a poder hacer lo que quieras?<\/p>\n<p>&mdash;No es por los libros, es porque te quiero, porque me gustas y verte en mi cama, donde muchas veces so&ntilde;&eacute; tenerte, me pone muy cachondo.<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;Pues no!&hellip; al menos que te cueste un poco de trabajo &mdash;dices al haberse despertado tu libido por la caricia de su mano, pues te hizo desear lo que no hab&iacute;as tenido en m&aacute;s de 40 horas.<\/p>\n<p>&mdash;Bueno, estoy dispuesto a que me cueste, &iquest;c&oacute;mo le hago? &mdash;pregunta, intuyendo que tu propuesta va en serio.<\/p>\n<p>&mdash;Aver&iacute;gualo &mdash;dices al poner tu vaso en el bur&oacute;.<\/p>\n<p>Te inclinas para seguir viendo los libros y tu falda asciende. Cruzas la pierna y queda al descubierto la parte de la pantaleta que te cubre la nalga. &Eacute;l se excita mucho y no puede evitar tocarse el pene sobre la ropa, pues se le ha parado bastante. De reojo miras c&oacute;mo se acaricia con discreci&oacute;n y t&uacute; tambi&eacute;n te excitas. Volteas sonriendo a mirar c&oacute;mo presiona con su mano el bulto que sigue creciendo.<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;Hay g&uuml;ey! Ya d&eacute;jate de sobar que me calientas.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;No que te tienen bien atendida?<\/p>\n<p>&mdash;S&iacute;, pero desde ayer me dej&oacute; sin pan, siendo que me acostumbr&oacute; a comer tres veces al d&iacute;a &mdash;dices pensando en que un &ldquo;acost&oacute;n&rdquo; no debe ser malo&mdash;. Te voy a dar chance, pinche Fernando, pero primero me satisfaces, porque si te vienes antes, me cae que te capo&hellip;<\/p>\n<p>&mdash;Te cumplo con todo gusto &mdash;dice abalanz&aacute;ndose sobre ti para besarte.<\/p>\n<p>&Eacute;l queda encima, se besan y acarician. Haz abierto las piernas para sentir mejor su erecci&oacute;n en el movimiento de sube y baja que hace sobre tu pubis.<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;Encu&eacute;rate, cabr&oacute;n! &mdash;le ordenas euf&oacute;rica y se levanta para desvestirse presto. T&uacute; s&oacute;lo te has podido quitar el chaleco de seda y los zapatos cuando &eacute;l ya est&aacute; completamente desnudo. Te ayuda a despojarte r&aacute;pidamente de la ropa y se incrementa tu humedad al mirar c&oacute;mo se balancea su miembro por los movimientos r&aacute;pidos que hace. Te quitas los calzones mientras &eacute;l baja el cierre de tu vestido, quedas solamente con sost&eacute;n y as&iacute; te acuesta. Tomas su pene para dirigirlo hacia tu vagina y entra de sopet&oacute;n pues ya est&aacute;s muy mojada. Se mueven y viene, casi de inmediato, tu primer orgasmo. &ldquo;&iexcl;No fue en Oaxaca, pero ya me cogiste, cabr&oacute;n. Ya se te hizo!&rdquo;, le gritas mientras te vienes. Fernando hace esfuerzos sobrehumanos para no eyacular, pues mira con deleite y suma excitaci&oacute;n las muecas que delatan el furor en tu rostro. Sin soltarse, se voltean para que t&uacute; quedes encima. Te sigues moviendo desaforadamente, voltea hacia el espejo vertical de cuerpo completo que tiene en la pared y aprecia el oleaje de tus amplias nalgas, s&oacute;lo se ve esa parte, pero la visi&oacute;n es soberbia. Tienes un par de orgasmos m&aacute;s y quedas exhausta. Reposas sobre &eacute;l. Su miembro sigue enhiesto, pero respeta tu paz, limit&aacute;ndose a acariciarte las nalgas. Sube las manos y desabrocha el sost&eacute;n, te levantas un poco para que pueda quit&aacute;rtelo por completo; vuelves a descansar sobre &eacute;l.<\/p>\n<p>&mdash;As&iacute; est&aacute; mejor, &mdash;dice cuando siente tus pezones en su pecho.<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;Ay, ya me hac&iacute;a falta! &mdash;exclamas. Te remueves un poco m&aacute;s, regode&aacute;ndote con lo que sientes en tu interior. Le presionas varias veces con tu vagina mientras lo besas, antes de consentir que concluya:&mdash; &iexcl;Ahora s&iacute;!, puedes venirte.<\/p>\n<p>Te baja hacia el colch&oacute;n, lame tu pecho, pone una almohada bajo de ti, la cual recibe parte del abundante flujo que hab&iacute;a escurrido en tu entrepierna. Se acomoda para subir tus pies a los hombros y te penetra lentamente. &ldquo;&iquest;Armas al hombro?&rdquo;, preguntas. &ldquo;Pero qu&eacute; hermosas armas&rdquo;, contesta besando tus piernas. Te acaricia las tetas antes de pasar las manos bajo tus brazos para tomarte de los hombros. Su movimiento se acelera, soportas la incomodidad de estar muy doblada hasta que eyacula. Cierra los ojos, le prietas el miembro con tu vagina y crees sentir otro chorro m&aacute;s cuando gime. Sudoroso, baja lentamente tus piernas y, sin salirse de ti, quita la almohada para recargar todo su peso un momento sobre el tuyo. Cierras las piernas y le aprisionas los test&iacute;culos; &eacute;l sonr&iacute;e por tu maldad. Aprietas m&aacute;s y hace una mueca de dolor.<\/p>\n<p>Al rato reposan boca arriba, &eacute;l tiene su mano sobre el vello de tu pubis y con el dedo cordial acaricia tu cl&iacute;toris.<\/p>\n<p>&mdash;Si ya no vas a poder otra vez, mejor no me calientes&#8230; &mdash;le dices tomando su pene cubierto con algunas escamas que los l&iacute;quidos dejaron al secarse; est&aacute; fl&aacute;cido y lo sueltas despectivamente al terminar de hablar.<\/p>\n<p>&mdash;S&iacute; puedo, pero dame una hora para reponerme.<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;S&aacute;cate, qu&eacute; una hora ni qu&eacute; nada! Tengo que ir a darles de comer a mis nenes &mdash;concluyes, levant&aacute;ndote para vestirte.<\/p>\n<p>Fernando se convence de que ya no podr&aacute; hacer m&aacute;s, aunque sabe que el transporte escolar recoge a tus hijos y que en la casa la muchacha que te ayuda los recibe y les da de comer. No objeta nada y tambi&eacute;n se viste. Vuelve a reclamarte que no hayas salido con &eacute;l en las vacaciones de primavera.<\/p>\n<p>&mdash;Me la pas&eacute; mejor con mi amor &mdash;le retobas lanz&aacute;ndole la camisa que recogiste al otro lado de la cama&mdash;, y despu&eacute;s de esto, aunque no estuvo mal, creo que fue buena la elecci&oacute;n.<\/p>\n<p>&mdash;Entonces, si lo quieres, &iquest;por qu&eacute; cogiste conmigo?<\/p>\n<p>&mdash;Porque que estaba caliente, llevaba casi dos d&iacute;as de que &eacute;l no me cog&iacute;a. Me ha acostumbrado a hacer el amor tres veces al d&iacute;a. Antes ni necesitaba esto, pod&iacute;an pasar meses sin que me inquietara, pero &eacute;l me hizo descubrir que soy muy caliente.<\/p>\n<p>&mdash;Te creo, confieso que desde que andas con &eacute;l te ves m&aacute;s antojable. Y conste que no soy el &uacute;nico que lo dice, Alejandro tambi&eacute;n se qued&oacute; con las ganas&hellip;<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;No me vayas a hacer publicidad, cabr&oacute;n! S&eacute; que a ti te la deb&iacute;a y ya que estaba aqu&iacute;, y caliente, pues me compadec&iacute;&hellip; &mdash;le aclaras sonriendo&mdash;. A decir verdad, si no lo hubiera puesto su dios en mi camino, hubiera ca&iacute;do contigo, o tal vez con Alejandro&hellip; &iexcl;Adem&aacute;s Alejandro ya tiene a su g&uuml;era!<\/p>\n<p>&mdash;Que se parece mucho a ti, hasta parecen gemelas, aunque se nota una gran diferencia.<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;Qu&eacute; se va a parecer a m&iacute;! Ya quisiera Alejandro algo as&iacute;.<\/p>\n<p>&mdash;La verdad t&uacute; te ves mejor y est&aacute;s m&aacute;s rica.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Ya te la cogiste?<\/p>\n<p>&mdash;No. Solamente digo que se parecen, ella no se me antoja, pero t&uacute; me vuelves loco con s&oacute;lo verte, m&aacute;s cuando est&aacute;s cerca y siento tu olor a mujer&hellip;<\/p>\n<p>&mdash;Loco s&iacute; est&aacute;s, pero no es por mi culpa.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Qu&eacute; te habr&aacute; dado tu gal&aacute;n? Desde que andas con &eacute;l te ves m&aacute;s hermosa, m&aacute;s alegre y jovial&#8230; Para decirlo en dos palabras: m&aacute;s hembra.<\/p>\n<p>&mdash;Me da lo mismo que me diste ahorita, pero mucho mejor&hellip;<\/p>\n<p>&mdash;No lo dudo. Se ve que se aman mucho, aunque me duela.<\/p>\n<p>&mdash;Pues vieras que no duele nada, al contrario&hellip;<\/p>\n<p>Siguieron intercambiando bromas y veras en el corto tiempo que se vistieron. Al terminar de abrocharte los zapatos te levantaste para retirarte.<\/p>\n<p>&mdash;Adi&oacute;s y gracias &mdash;le dijiste despu&eacute;s de abrir la puerta de tu auto, mostrando los libros que te prest&oacute;.<\/p>\n<p>&mdash;Gracias a ti, por traerme, por la venida.<\/p>\n<p>&mdash;Pinche Fer&hellip; &iexcl;Alburero! &mdash;le gritas al tiempo de arrancar tu veh&iacute;culo.<\/p>\n<p>Al llegar a tu casa, tu pareja est&aacute; revisando su correo electr&oacute;nico para ver si ya hab&iacute;a confirmaci&oacute;n del art&iacute;culo que envi&oacute; en la madrugada. Lo besas en la mejilla y, antes de que se levante para abrazarte, le pides que te espere. Saludas a los ni&ntilde;os, quienes ya est&aacute;n haciendo la tarea, y de inmediato te metes al cuarto de ba&ntilde;o. Despu&eacute;s de usar el bidet, piensas mejor las cosas y decides darte tambi&eacute;n un regaderazo. &Eacute;l termina su sesi&oacute;n en Internet, satisfecho por la confirmaci&oacute;n, pues el art&iacute;culo, en la primera lectura, hab&iacute;a sido aprobado por el editor. Apaga la computadora y va a la rec&aacute;mara. Cierra con seguro la puerta para que tus hijos no importunen y al empezar a desnudarse escucha el chapaleo del agua, lo cual le extra&ntilde;a. Obviamente hay algo raro, pero como te not&oacute; acalorada al llegar no sigue pregunt&aacute;ndose qu&eacute; pasaba. Desnudo te espera en la cama. Cuando sales, envuelta en una toalla, pregunta el porqu&eacute; de que te hubieras dado una ducha a esa hora. &ldquo;Es que en la ma&ntilde;ana me levant&eacute; tarde y no pude ba&ntilde;arme. Ya mero me cerraban la escuela de los nenes, llegu&eacute; barri&eacute;ndome al home&rdquo;, le mientes. Te quita la toalla, se hinca para besar y lamer tu vulva, pero le disgusta el excesivo olor del jab&oacute;n &mdash;te hab&iacute;as lavado muy bien para evitar cualquier delaci&oacute;n&mdash;, vuelve a ponerse de pie para besarte y recibes una sesi&oacute;n m&aacute;s de amor, todo lo que &eacute;l hab&iacute;a acumulado despu&eacute;s de un d&iacute;a de no verte&hellip;<\/p>\n<p>En la noche, despu&eacute;s de enviar un correo electr&oacute;nico donde aprobaba las escasas e intrascendentes modificaciones que le hicieron a su escrito, deja la computadora para ir a la cama, te encuentra con la piyama puesta, con un libro cerrado entre las manos y muy pensativa.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Qu&eacute; pasa, mi amor? &iquest;Hay algo que no entiendas de ese libro? &mdash;te pregunta tom&aacute;ndolo para leer el t&iacute;tulo: &ldquo;Naive set theory&rdquo; &mdash; &Eacute;ste lo llev&eacute; en primer semestre, &iquest;Acaso lo ven en quinto o sexto ustedes?<\/p>\n<p>&mdash;No. Estaba consultando el &ldquo;axioma de elecci&oacute;n&rdquo;. En mi escuela lo llevamos en tercero.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Y qu&eacute; pensabas?<\/p>\n<p>&mdash;Nada qu&eacute; ver con lo del libro. Ayer pasaron varias cosas en la terapia de grupo. La sesi&oacute;n, en un momento se desvi&oacute; hacia las fantas&iacute;as y empezaron a preguntar si alguien hab&iacute;a fantaseado con hacer el amor con alguno de los del grupo &mdash;explicas.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Y qu&eacute; pas&oacute;?<\/p>\n<p>&mdash;Somos cuatro mujeres y tres hombres, adem&aacute;s de la terapeuta que no est&aacute; mal, y todos los hombres hab&iacute;an deseado hacer el amor conmigo. S&oacute;lo uno dijo que tambi&eacute;n con la terapeuta.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;C&oacute;mo son las mujeres? &mdash;pregunta creyendo saber d&oacute;nde est&aacute; la respuesta.<\/p>\n<p>&mdash;Normales, ninguna es mayor que alguno de los hombres y hay dos que son muy bonitas.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Y la tercera?<\/p>\n<p>&mdash;La tercera soy yo &mdash;replicas mir&aacute;ndolo fijamente y liberas una sonrisa coqueta.<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;La m&aacute;s hermosa, seguramente! &mdash;dice antes de relamer tu sonrisa.<\/p>\n<p>&mdash;Gracias, amor, pero es cierto que ellas s&iacute; son bonitas y j&oacute;venes &mdash;aclaraste&mdash;. &iquest;Por qu&eacute; tendr&aacute;n deseos de cogerme a m&iacute; y no a ellas?<\/p>\n<p>&mdash;Yo te veo hermosa, pero hay algo m&aacute;s atractivo: resultas antojable a cualquiera&hellip; se te nota lo puta&hellip; &mdash;te dice encimando su cuerpo para darte un beso que correspondes metiendo tu lengua en su boca, pero resuena en tu mente esa expresi&oacute;n que oyes por segunda vez en el d&iacute;a: &ldquo;eres antojable&rdquo;.<\/p>\n<p>&mdash;Yo no veo d&oacute;nde est&aacute; el problema. A prop&oacute;sito, &iquest;t&uacute; qu&eacute; dijiste sobre tus fantas&iacute;as? &mdash;pregunta cuando le liberas los labios.<\/p>\n<p>&mdash;Que no hab&iacute;a tenido, aunque aclar&eacute; que antes de conocerte s&iacute; so&ntilde;&eacute; que hac&iacute;a el amor con uno de ellos, y que al despertar me acarici&eacute; lujuriosamente el sexo recordando el sue&ntilde;o, pero que ahora ya no he tenido algo parecido.<\/p>\n<p>&mdash;As&iacute;, de repente, &iquest;ya no te resulta atractivo tu compa&ntilde;ero de terapia?<\/p>\n<p>&mdash;No, &eacute;l no y solamente fue en ese sue&ntilde;o. Pero despu&eacute;s aclararon que las fantas&iacute;as las tenemos todos, y que es com&uacute;n detenerse all&iacute;; incluso si se avanza m&aacute;s, debe distinguirse que una cosa es una relaci&oacute;n afectiva o sentimental con alguien y otra distinta es el &ldquo;acost&oacute;n&rdquo;.<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;Y t&uacute; qu&eacute; piensas?<\/p>\n<p>&mdash;Yo estoy segura de que eso es cierto. El &ldquo;acost&oacute;n&rdquo; lo tienes porque est&aacute;s caliente y no pasa de ah&iacute;.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Ser&aacute;? &mdash;pregunta. Su mirada penetra en la tuya de manera enigm&aacute;tica y sientes que ha descubierto tu desliz, despu&eacute;s cierra los ojos y su lengua entra en tu boca&hellip;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 10<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span>Aunque ya viv&iacute;an juntos en tu casa, &eacute;l a&uacute;n conservaba su departamento como estudio en el cual se refugiaba cuando requer&iacute;a tiempo y silencio para escribir o analizar profundamente alg&uacute;n tema. Era impensable mudar su biblioteca y dem&aacute;s mobiliario hacia tu casa pues no cabr&iacute;an. Seguramente al siguiente a&ntilde;o, cuando aceptaras la propuesta de matrimonio [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":2646,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[15],"tags":[],"class_list":{"0":"post-31144","1":"post","2":"type-post","3":"status-publish","4":"format-standard","6":"category-infidelidad"},"a3_pvc":{"activated":false,"total_views":0,"today_views":0},"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/31144","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/users\/2646"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=31144"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/31144\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=31144"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=31144"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=31144"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}