{"id":31259,"date":"2021-09-06T00:10:11","date_gmt":"2021-09-06T00:10:11","guid":{"rendered":""},"modified":"2021-09-06T00:10:11","modified_gmt":"2021-09-06T00:10:11","slug":"si-te-la-pone-seguro-querras-repetir","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/si-te-la-pone-seguro-querras-repetir\/","title":{"rendered":"Si te la pone, seguro querr\u00e1s repetir"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"31259\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\">2<\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 16<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>La vida, a veces, parece injusta. Un refr&aacute;n, enunciado o sentencia que se expande a trav&eacute;s del espacio y del tiempo exige tener un autor conocido. Ese alguien que, conociendo las leyes naturales las maneja, domina y aplica. Aquel que a&uacute;na un cierto atractivo con un velo enigm&aacute;tico, y as&iacute; impulsa a la imaginaci&oacute;n a buscar una soluci&oacute;n en medio de las muchas posibles.<\/p>\n<p>&lt;Si te la pone, seguro querr&aacute;s repetir&gt;<\/p>\n<p>En la expresi&oacute;n anterior, el que la pone, es Jos&eacute; Alfredo Garc&iacute;a, es decir yo, cadete, ordenanza, ejecutivo, gerente de producci&oacute;n y hombre de confianza del due&ntilde;o de un taller de costura que emplea a unas veinte mujeres, cifra que puede aumentar seg&uacute;n los compromisos.<\/p>\n<p>Qui&eacute;n invent&oacute; y quien difundi&oacute; la expresi&oacute;n es un misterio, la cuesti&oacute;n es que se propag&oacute;. La hip&oacute;tesis m&aacute;s veros&iacute;mil es que se trat&oacute; de una broma salida de cauce, que con el andar aument&oacute; su volumen y se convirti&oacute; en verdad indiscutible por obra del todopoderoso rumor. L&oacute;gicamente el beneficiado fui yo.<\/p>\n<p>Estoy en los treinta y desde los dieciocho trabajo en esta empresa, cuyo due&ntilde;o es don Manuel, a quien debo casi todo lo bueno que soy y tengo.<\/p>\n<p>Por l&iacute;mite de edad estaba terminando mi estad&iacute;a en el orfanato y, buscando trabajo, toqu&eacute; a la puerta del taller. La suerte me hizo estar en el lugar y momento justos, pues necesitaban un pe&oacute;n de limpieza. El due&ntilde;o me hizo una buena cantidad de preguntas, dici&eacute;ndome al final.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Voy a hablar a la instituci&oacute;n donde est&aacute;s, si confirmo lo que me dijiste, ma&ntilde;ana empez&aacute;s a trabajar. No te voy a registrar en ning&uacute;n lado pues estar&aacute;s a prueba los pr&oacute;ximos dos a&ntilde;os, y en ese tiempo ten&eacute;s que terminar el secundario y trabajar. Me voy a encargar de que sigas viviendo ah&iacute;, y te advierto que si mostr&aacute;s fallas importantes en cualquiera de las dos actividades te pongo en la calle en un abrir y cerrar de ojos&rdquo;.<\/p>\n<p>&Eacute;l sigui&oacute; de cerca mi maduraci&oacute;n, marcando pautas, orient&aacute;ndome en situaciones dudosas y haci&eacute;ndome progresar, laboral y personalmente. Esa formaci&oacute;n a su lado molde&oacute; mi personalidad, que una empleada, sin saber que la escuchaba, describ&iacute;a por tel&eacute;fono.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Es robusto, cara de pocos amigos, amigo de pocas palabras, tremendamente ceremonioso y educado. Ninguna de las empleadas recuerda una mirada suya fija en trasero o tetas, y eso que abundan. Jam&aacute;s se le escuch&oacute; una palabra de doble sentido o mostr&oacute; un gesto de avance varonil, tan comunes en los hombres cuando est&aacute;n rodeados de mujeres. Parece m&aacute;s amargo que pedo de perro. Su vestimenta habitual es ropa de trabajo, que siempre lleva limpia y planchada&rdquo;.<\/p>\n<p>Esa descripci&oacute;n abonaba lo suficiente la posibilidad que, la fama de semental, hubiera tenido origen en una broma, pues mi apariencia hac&iacute;a suponer un mont&oacute;n de cosas, menos esa.<\/p>\n<p>Yo, desde la actividad elemental de limpieza, inici&eacute; un lento pero sostenido avance, tanto laboral cuanto en relaci&oacute;n al entorno.<\/p>\n<p>Enorme era el chalet, rodeado de jard&iacute;n, donde viv&iacute;an Don Manuel y su esposa, con edificio destinado a los caseros, un matrimonio mayor pronto a retirarse. Al cabo de siete a&ntilde;os, el patr&oacute;n, juzgando que era confiable, dispuso que su reemplazo iba a ser yo, y para ello nada mejor que residir en una habitaci&oacute;n de esa amplia casa que ten&iacute;a ingreso independiente. As&iacute; me hice cercano al chofer del due&ntilde;o, Ricardo, que hab&iacute;a cruzado los cuarenta, ten&iacute;a fama de mujeriego, y a m&iacute;, quince a&ntilde;os menor, me contaba algunas aventuras amorosas. Pasado un tiempo, en una de esas charlas avanz&oacute; con otro tema.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Hace rato que te vengo observando y veo que sos reservado, y se nota porque escuchas chismes pero no los repet&iacute;s. Adem&aacute;s evit&aacute;s hablar por hablar. Tengo una propuesta para hacerte, pero antes necesito saber algo. C&oacute;mo te llev&aacute;s con el sexo y las mujeres?<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Pienso que bien, aunque tengo poca experiencia. De vez en cuando visito alguna amiga, cuando las ganas aprietan&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;C&oacute;mo est&aacute;s de armamento?&rdquo;<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Estimo que aceptable, m&aacute;s o menos una cuarta de largo, y pulgar e &iacute;ndice apenas se tocan&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Bien, esto es serio, por lo cual, tu normal discreci&oacute;n ahora debe ser total. Desde hace un tiempo presto servicios sexuales a tres se&ntilde;oras casadas que tienen necesidades insatisfechas. Todas arriba de los cuarenta, educadas, agradables y muy generosas. &Uacute;ltimamente estoy sintiendo el esfuerzo cuando las tres coinciden en la misma semana, sobre todo porque una de ellas insume mucha tarea para quedar satisfecha. Si te anim&aacute;s y consigo que acepte, me gustar&iacute;a transfer&iacute;rtela&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Yo encantado, pero tendr&iacute;as que instruirme para que no te haga quedar mal&rdquo;.<\/p>\n<p>Su risa s&uacute;bita me desconcert&oacute;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Vos sabes que te aprecio y que no se me ocurrir&iacute;a burlarme, insultarte u ofenderte de cualquier manera, por eso va mi ruego de que no te sientas inc&oacute;modo por lo que voy a decir&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Yo tambi&eacute;n te aprecio, por eso no entiendo la carcajada&rdquo;:<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Ahora me explico. La fama que ten&eacute;s hace parecer una broma tu pedido de instrucci&oacute;n&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Pero bien sab&eacute;s que es un invento de no s&eacute; qui&eacute;n&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Hablemos en serio. La mitad de los hombres del planeta quisieran tener y poder emplear ese capital para gozar y producir, y vos que lo ten&eacute;s, no lo us&aacute;s ni demostr&aacute;s inter&eacute;s en sacarle jugo. Francamente sos un bicho rar&iacute;simo y estoy orgulloso que seas mi amigo&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Gracias&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Vos no necesitas instrucci&oacute;n. S&iacute; te voy a contar algunas reglas del oficio&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;La primera. Reserva. Pod&eacute;s ser el mejor amante del mundo, tener la pija m&aacute;s hermosa y grande, poseer todas las cualidades imaginables, pero si se te afloja la lengua y ella se entera, todo se va al carajo&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;La segunda. Placer. Prioritariamente est&aacute; destinado a la mujer. El tuyo solo tiene importancia si va asociado al de la dama&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;La tercera. Higiene. Ten&eacute;s que oler a hombre, pero a hombre limpio. Ning&uacute;n perfume debe opacar ese aroma que vuelve locas a algunas mujeres.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;La cuarta. Respeto. La mujer puede decir lo que quiera sobre su familia. Vos, aun conociendo a los integrantes, no deb&eacute;s opinar.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;La quinta. Remuneraci&oacute;n. Tocar ese tema es la mejor manera de arruinar la reuni&oacute;n. Su generosidad ha superado habitualmente mi deseo y mi imaginaci&oacute;n.<\/p>\n<p>La propuesta de Ricardo a Laura fue recibida con un inicial escozor, el cual se disip&oacute; al enterarse de mi inexperiencia, y al saber que tendr&iacute;a la tarea de ense&ntilde;arme, creci&oacute; el entusiasmo, pues podr&iacute;a moldearme a su gusto.<\/p>\n<p>En la primera reuni&oacute;n nos insumi&oacute; un cierto tiempo conocernos, y as&iacute; ella se enter&oacute; que no ten&iacute;a compromiso habiendo estado solo con tres mujeres, que siempre usaba preservativo, y que las relaciones hab&iacute;an sido satisfactorias para ambas partes. Luego vino la pregunta dif&iacute;cil, que contest&eacute; seg&uacute;n consejo de mi predecesor.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Cu&aacute;l es tu idea de remuneraci&oacute;n&rdquo;.<\/p>\n<p>&ldquo;No tengo, pero Ricardo me dijo que ese tema es la mejor manera de arruinar una reuni&oacute;n&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Y si te trampeo?&rdquo;<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Si consigo darte placer y obtener el m&iacute;o, es imposible que logres trampearme&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Puedo no pagarte despu&eacute;s&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Sin pretenderlo ya lo hiciste&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Te resulto deseable?&rdquo;<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Mucho&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Mi imaginaci&oacute;n, la novedad, y los quince d&iacute;as de abstinencia que llevo me tienen en un estado de excitaci&oacute;n espantosa. Har&iacute;as lo que te voy a pedir?&rdquo;<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Si est&aacute; a mi alcance, seguro&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Desprendete el pantal&oacute;n y clavame&rdquo;<\/p>\n<p>Dicho eso se levant&oacute; del sill&oacute;n, meti&oacute; las manos por debajo del vestido amplio que llevaba y baj&aacute;ndose la bombacha la sac&oacute; moviendo los pies. Me mir&oacute; fijamente con facciones serias, se puso de rodillas sobre la alfombra apoyando luego los codos, con una mano levant&oacute; el ruedo hasta la cintura y poniendo la cara entre las manos me dijo con voz suplicante.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Por favor no me hagas esperar, que me muero de ganas por tenerte bien adentro&rdquo;.<\/p>\n<p>Lo que ten&iacute;a ante m&iacute; superaba ampliamente lo que pod&iacute;a imaginar. Sus nalgas levantadas mostrando netamente la hendidura que las separaba. Desde el orificio estriado del ano, a tres o cuatro dedos se ofrec&iacute;a abierta de par en par la conchita, ense&ntilde;ando el l&iacute;quido viscoso que lentamente bajaba desde el orificio y, siguiendo por el canal, ba&ntilde;aba el botoncito que se ergu&iacute;a por encima del capuch&oacute;n.<\/p>\n<p>Con pantal&oacute;n y calzoncillo a medio muslo me arrodill&eacute; detr&aacute;s, dos dedos de una mano abrieron la entrada y ah&iacute; apoy&eacute; mi glande. Su retroceso, concretando la penetraci&oacute;n, fue en simult&aacute;neo con gemidos, gritos y contracciones vaginales, finalizando con un tremendo orgasmo. Yo no pude aguantar semejantes est&iacute;mulos sin acompa&ntilde;ar a Laura. As&iacute; fue que me corr&iacute; profusamente en el fondo de su canal.<\/p>\n<p>En una de las citas, en su departamento pues el esposo hab&iacute;a viajado, estaba acompa&ntilde;ada por otra se&ntilde;ora, Claudia, amiga desde la adolescencia. Una hermosa mujer que compet&iacute;a en belleza con la due&ntilde;a de casa. La conversaci&oacute;n con ambas fue muy agradable y cordial, pues las dos, con una cultura muy superior a la m&iacute;a, evitaban tocar temas que dificultaran mi participaci&oacute;n. La que m&aacute;s hablaba era la visita.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Me dijo Laura que trabaj&aacute;s en un taller&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;S&iacute;, es un taller de costura, en el que hago de todo un poco, menos coser&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;De qui&eacute;n es&rdquo;.<\/p>\n<p>-&ldquo;De don Manuel Berm&uacute;dez&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Ah, s&iacute; lo conozco. En otro negocio es socio de mi marido. La conoc&eacute;s a su se&ntilde;ora?&rdquo;<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;S&iacute;, es toda una dama&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Es una flor de puta&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;No lo creo&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Y por supuesto, Manuel es el rey de los cornudos&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Claudia, si fueras hombre ya tendr&iacute;as nariz y mand&iacute;bula quebradas, pero pegarte a vos no puedo. Solo me queda irme. Laura, te ruego me disculpes, vuelvo en otro momento&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Si te vas no esperes que te llame&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;No hay problema, que sigan bien&rdquo;.<\/p>\n<p>Caminando hacia la salida escucho pasos apurados y unas manos que me toman del brazo. Era Claudia.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Por favor, no te vayas, esto ha sido una broma que se me fue de las manos. Con Cecilia somos amigas desde la juventud y la quiero much&iacute;simo. A Manuel lo quiero y admiro ya que es un hombre maravilloso. A ambos los envidio por haber sabido generar una lealtad como la tuya. Y adem&aacute;s sos un hijo de puta que me est&aacute;s haciendo llorar&rdquo;.<\/p>\n<p>Todo eso me lo dijo con la cabeza apoyada en mi hombro sin levantar la vista. Cuando elev&oacute; su cara para mirarme, mostrando las l&aacute;grimas que bajaban, la tom&eacute; de los hombros apoy&aacute;ndola en mi pecho mientras ella me abrazaba la cintura. As&iacute; estuvimos un momento, ambos cuerpos soldados y mis manos acariciando su espalda. Y en un abrir y cerrar de ojos me encuentro, con mis pies entre los de ella, sus brazos en mi cuello, mis manos en sus nalgas, ambas bocas en &aacute;vido encuentro y las pelvis embisti&eacute;ndose mutuamente. De ese momento, nacido espont&aacute;neamente, nos sac&oacute; la voz de Laura.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Frenen par de salidos, Jos&eacute; vos viniste para estar conmigo y a vos Claudia te invit&eacute; para que lo conozcas, no para que me reemplaces&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Ten&eacute;s raz&oacute;n, pero su tristeza despert&oacute; mi ternura y todo lo que sigui&oacute;&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Es verdad Laura, no fue intencional&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Sin embargo se mov&iacute;an como si hubieran practicado toda la semana&rdquo;.<\/p>\n<p>Lentamente me aproxim&eacute; al sill&oacute;n donde estaba la due&ntilde;a de casa, arrodill&aacute;ndome ante sus piernas que permanec&iacute;an juntas, apoyando las manos sobre sus muslos, cubiertos por la falda suelta que vest&iacute;a.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Por favor, no te enojes, dej&aacute; que me haga perdonar&rdquo;.<\/p>\n<p>Lentamente empec&eacute; a correr la falda para que el ruedo fuera dejando descubierta la piel totalmente blanca. Mi primer beso, solo de labios, fue en las rodillas.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;No, no sigas&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Por qu&eacute; preciosa, si sab&eacute;s que me encanta saborear tus piernas&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Mentira, me bes&aacute;s as&iacute; porque sab&eacute;s que me vuelve loca, lo hac&eacute;s de puro perverso&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Algo de eso puede haber, pero me enloquece de gusto ver c&oacute;mo te retorc&eacute;s con solo besarte la entrepierna por encima de la ropa&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Pervertido, tu vocaci&oacute;n de s&aacute;dico es la que te lleva al interior de mis muslos. Soltame las manos degenerado, &iexcl;no me corr&aacute;s la bombacha!&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Qu&eacute; vas a hacer si te suelto&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Bien que lo sab&eacute;s desgraciado, voy a sepultar tu boca en mi conchita. Asqueroso, lam&eacute; fuerte, mordeme el botoncito, apretame las tetas, hijo de puta me corrooo&rdquo;.<\/p>\n<p>Por suerte sac&oacute; las manos que ten&iacute;a entrelazadas en mi nuca y pude respirar normalmente, quedando con mi mejilla sobre los vellos del pubis, mientras ella parec&iacute;a desmayada. Que estaba repuesta supe porque tom&aacute;ndome de ambas mejillas, me llev&oacute; a juntar nuestras bocas, en un beso sin urgencias, suave, delicado, rozando lo amoroso, sencilla muestra de hembra satisfecha.<\/p>\n<p>Dos d&iacute;as despu&eacute;s me avisaron que la se&ntilde;ora de don Manuel deseaba hablar conmigo. Naturalmente concurr&iacute; de inmediato. La empleada que abri&oacute;, me hizo pasar a la sala donde me iban a recibir.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;La se&ntilde;ora me dijo que va a tomar t&eacute;, vos qu&eacute; quisieras servirte?&rdquo;<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Un caf&eacute;, por favor&rdquo;.<\/p>\n<p>Tras corta espera sali&oacute; la se&ntilde;ora, pidi&eacute;ndome que me sentara a su lado en el sill&oacute;n grande, pues quer&iacute;a hablar en voz baja. Vest&iacute;a una blusa suelta que ca&iacute;a m&aacute;s abajo de la cintura de la amplia falda. Ambas prendas blancas. Servido t&eacute; y caf&eacute; dej&oacute; libre hasta el d&iacute;a siguiente a la empleada.<\/p>\n<p>Cuando dijo para qu&eacute; me llamaba qued&eacute; paralizado. Con toda suerte ella conserv&oacute; la calma y su mirada tranquila me permiti&oacute; hablar.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Se&ntilde;ora, no entiendo, qu&eacute; raz&oacute;n puede haber para que el se&ntilde;or Manuel acepte a un cualquiera como yo teniendo sexo con su esposa?<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Interrogante largo de contestar y lo voy a hacer en dos partes. Yo tengo cuarenta a&ntilde;os, veinte menos que mi esposo. Recordar&aacute;s que hace unos dos a&ntilde;os a &eacute;l lo operaron y todav&iacute;a sigue un tratamiento que no sabemos cu&aacute;ndo terminar&aacute;. Incluso alguna vez lo acompa&ntilde;aste vos cuando yo no pod&iacute;a. Era un c&aacute;ncer de pr&oacute;stata y como consecuencia de eso dej&oacute; de estar en condiciones de tener relaciones &iacute;ntimas. Buen tiempo despu&eacute;s, cuando &eacute;l vio que en determinados momentos yo sent&iacute;a y reprim&iacute;a mis deseos de sexo, me convenci&oacute; de satisfacerme con alg&uacute;n profesional. En mala hora acept&eacute;, porque el contratado, al enterarse de quienes &eacute;ramos intent&oacute; un chantaje. Por supuesto Manuel inform&oacute; a la empresa, quienes tomaron cartas en el asunto, ofreciendo adem&aacute;s devolver lo cobrado y una compensaci&oacute;n por las molestias. Mi marido les dijo que con no saber m&aacute;s de ese tipo era suficiente. As&iacute; sucedi&oacute;, y como si fuera poco el encuentro, en lugar de ser placentero me asque&oacute;, cosa que por supuesto me call&eacute;, pues hubiera sido aumentar el dolor de mi marido. Me pude hacer entender?&rdquo;<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Perfectamente&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Sigamos. Hace un mes Claudia me cont&oacute; la relaci&oacute;n que mantienen y la verdad es que no pod&iacute;a salir de mi asombro. Nunca te imagin&eacute; en eso&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Se&ntilde;ora, el &uacute;nico compromiso de lealtad que tengo es hacia su esposo y hacia usted, pues lo que soy y tengo se los debo. Ignoro todo sobre ese matrimonio y jam&aacute;s nombro o hago alusi&oacute;n al marido de Claudia a quien no conozco ni de vista. Con ella tengo una cordial relaci&oacute;n en la que ambos obtenemos placer y adem&aacute;s es muy generosa conmigo. Sobre su proceder no me atrevo a opinar. En esto sigo el refr&aacute;n de una se&ntilde;ora del orfanato: &lt;M&aacute;s sabe loco en casa propia que cuerdo en casa ajena&gt;&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Es lo mismo que me dijo mi amiga ayer y por eso te hice venir. Sigo la explicaci&oacute;n. Cuando hace poco Manuel me propuso nuevamente contratar a otro aqu&iacute;, o que viaj&aacute;ramos a alg&uacute;n lado, le agradec&iacute; dici&eacute;ndole que cuando fuera oportuno yo se lo dir&iacute;a. Mi esposo tiene muchos amigos leales, pero todos con un dejo de inter&eacute;s. Los que no me han desnudado con la mirada es porque ven mal o no tienen esperanzas de poder. Leal como vos, que en doce a&ntilde;os me has mirado limpiamente, nos respetaste en todo momento, jam&aacute;s un intento de aprovecharte de tu situaci&oacute;n, no digo que no hay. Simplemente yo no conozco. Ven&iacute; en mi ayuda y no me trates de usted&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Por favor, apoyate en el espaldar y cerr&aacute; los ojos. As&iacute; podremos disminuir la verg&uuml;enza inicial. No es sencillo, para quien es empleado, tener de golpe la confianza suficiente para acariciar el cuerpo de la esposa de su patr&oacute;n. Imagino que vos sentir&aacute;s algo parecido pues nuestra relaci&oacute;n es larga en el tiempo, pero siempre distante&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Es verdad, pero desde el comienzo, he valorado tu proceder y eso gener&oacute; un afecto sincero&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Te ruego que si algo que hago te provoca rechazo o incomodidad me lo digas. Dejame que te desprenda el corpi&ntilde;o y lo saque deslizando los breteles hasta los codos. Es una imagen cargada de sensualidad y casi seguro que tus pezones se endurecer&aacute;n al simple contacto con la prenda. Con los p&aacute;rpados bajados, dej&aacute; que la imaginaci&oacute;n te haga contemplar, como si fueras un tercero mirando, mis dedos movi&eacute;ndose sobre la tela recorriendo tus pechos&rdquo;.<\/p>\n<p>Miraba su cara mientras mov&iacute;a la mano acariciando, apretando, tironeando sus pezones, cuando note fruncido su ce&ntilde;o.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Te incomoda?&rdquo;<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Para nada, solo que tengo sensaciones casi olvidadas, y por cierto deliciosas. Qu&eacute; excitante es el ejercicio de verme desde afuera disfrutando. Por favor quiero tu boca en mis tetas&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Vamos a complementar el trabajo de mis labios. Ven&iacute;, que tus nalgas se ubiquen al borde del asiento quedando yo entre tus piernas. As&iacute;, a trav&eacute;s de la ropa, frot&aacute; tu conchita recorriendo el lomo de mi pija, mientras atiendo tus pechos&rdquo;.<\/p>\n<p>Es lo que hice, con lengua y manos, dedicado a esos globos deliciosos, sorbiendo, mordiendo apretando y retorciendo, haciendo alternancia entre leve dolor y caricia placentera. Los gemidos y sus manos en mis nalgas incrementando la presi&oacute;n entre los sexos me hicieron levantar la vista, para encontrar su cara desencajada, el cuello tensado y la cabeza volcada hacia atr&aacute;s.<\/p>\n<p>&#8211; &iexcl;&ldquo;Las tetas, las tetas, apretalas fuerte que me corro, m&aacute;s, m&aacute;s, estoy acabandoooooo!&rdquo;<\/p>\n<p>La laxitud de su cuerpo, confirmada por el relajamiento de sus facciones, me hizo pensar que el placer alcanzado hab&iacute;a sido enorme, y me sent&iacute; feliz por ella, pero m&aacute;s deseoso a&uacute;n de gozar en su interior. Tras corto lapso abri&oacute; los ojos mir&aacute;ndome con expresi&oacute;n de ternura.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;No hiciste intento de besarme&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;No, no lo hice. Muchas personas le otorgan al beso una carga amorosa bastante mayor respecto del simple deseo sexual, y por eso no quise entrar en un terreno que pueda tener vedado. Prefiero pensar que permanece dentro de lo posible antes que enfrentar una negativa.&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Me cumplir&iacute;as un deseo?&rdquo;<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;El que quieras&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;El pr&oacute;ximo orgasmo quiero sentirlo con tus labios cubriendo los m&iacute;os mientras chupo tu lengua y, si es posible, sintiendo tu leche inundar el fondo de mi vagina&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Entonces tendremos que coordinarlo porque estoy en estado de explotar. Permitime que te prepare&rdquo;.<\/p>\n<p>Ella segu&iacute;a en el sill&oacute;n recuper&aacute;ndose del orgasmo. Las nalgas en el borde, apoyando hombros y cabeza en el respaldo. Las piernas abiertas, tapadas por la falda que ca&iacute;a entre las dos, fue el espacio elegido para ubicarme de rodillas, mientras sus facciones relajadas contemplaban el movimiento de mis manos corriendo hacia arriba el ruedo. El desplazamiento de la prenda fue lo suficientemente lento para ir besando, alternadamente, la piel descubierta de cada muslo. Cuando hizo su aparici&oacute;n la bombachita, tambi&eacute;n blanca, hice que cada rodilla tocara un hombro para que mis labios pudieran hacer atr&aacute;s lo que antes hab&iacute;an realizado delante. Esta parte de la caricia la recibi&oacute; con el cuello sobre un apoyabrazo, la cabeza volcada hacia atr&aacute;s, con ojos cerrados y boca abierta.<\/p>\n<p>Me di cuenta que mi boca hab&iacute;a conseguido la maduraci&oacute;n conveniente cuando sus manos en mi nuca parec&iacute;an querer introducirme en la vagina. Despu&eacute;s de beber con deleite sus jugos levant&eacute; la cabeza.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;&iexcl;Por qu&eacute; par&aacute;s!&rdquo;<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Porque tengo que cumplir tu pedido. Me voy a sentar para ubicarte a caballo de mis piernas. Ten&eacute;s que coordinar la penetraci&oacute;n de mi miembro en tu conchita y de mi lengua en tu boca&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Ni loca, quien mucho abarca poco aprieta. Primero voy a deleitarme con cada mil&iacute;metro de pija que vaya entrando, y lo voy a disfrutar m&aacute;s, viendo tu esfuerzo por no correrte. Reci&eacute;n cuando comience mi orgasmo te comer&eacute; la lengua&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;No te conoc&iacute;a esa vena de maldad&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Yo tampoco, pero es una delicia tenerte en mi poder&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;No quiero acabar dej&aacute;ndote a mitad de camino&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Abandonate, estoy igual que vos, d&eacute;jate ir que seguro te acompa&ntilde;o&rdquo;.<\/p>\n<p>As&iacute; fue. Apenas entrada la cabecita comenc&eacute; las palpitaciones, expulsando semen mientras sus m&uacute;sculos produc&iacute;an contracciones semejando un orde&ntilde;e. La recuperaci&oacute;n del esfuerzo la hicimos en la misma posici&oacute;n. Ambos agotados de tanto placer.<\/p>\n<p>Una semana despu&eacute;s me llam&oacute;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Est&aacute;s en tu casa?&rdquo;<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;S&iacute; se&ntilde;ora&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Por favor, dej&aacute; entornada la puerta, ah&iacute; voy&rdquo;.<\/p>\n<p>Me sent&eacute; a esperarla en el comedor de frente al ingreso. En menos de cinco minutos empuj&oacute;, entr&oacute;, cerr&oacute; con llave y apoy&oacute; su espalda contra la puerta. Me acerqu&eacute; atray&eacute;ndola hasta tenerla pegada y con su cabeza en mi hombro. Esa postura me permiti&oacute; recorrer desde la oreja hasta la base del cuello con besos cortos mientras mis manos se mov&iacute;an por la espalda, las nalgas, los costados y su entrepierna.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Esto no est&aacute; bien, pero no tengo fuerzas para sobreponerme. Estoy loca de deseo. Las ganas de sentir el placer que sab&eacute;s darme me han desequilibrado&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Somos dos los descontrolados&rdquo;.<\/p>\n<p>Me arrodill&eacute; y, mientras levantaba el ruedo del vestido, besaba sus muslos blancos. Al llegar a su pelvis la hice tomar el vestido para tener mis manos libres y acariciar su sexo que se ofrec&iacute;a desnudo. Mi boca ocup&oacute; el lugar de las manos y en poco tiempo sus quejidos aumentaron de volumen preanunciando el orgasmo. La tuve que sostener para que no cayera al suelo.<\/p>\n<p>En brazos la llev&eacute; hasta la mesa acost&aacute;ndola de espaldas.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;As&iacute; quiero tenerte para disfrutar observando tu placer&rdquo;.<\/p>\n<p>La deslic&eacute; hasta que sus nalgas quedaron al borde y llev&eacute; sus rodillas a tocar los hombros. La penetraci&oacute;n me llev&oacute; su tiempo, pues cada gesto, cada sonido, cada movimiento de p&aacute;rpados, ocasionaba una detenci&oacute;n para disfrutar el instante. Llegado al fondo sigui&oacute; el retroceso y as&iacute; varias veces hasta que habl&oacute;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Ahora, ahora hasta el final, las tetaaaas apretalas fuerteeee, acabo, acabooooo&rdquo;.<\/p>\n<p>Imposible frenar mi corrida, as&iacute; que la acompa&ntilde;e derramando toda mi leche en el conducto que tiernamente me acog&iacute;a. Cuando vi que se estaba reponiendo la cubr&iacute; ayud&aacute;ndola a levantarse. Cuando volvi&oacute; del ba&ntilde;o ya arreglada tom&oacute; su tel&eacute;fono para hablar con don Manuel.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Hola querido, me dijiste que te llamara dici&eacute;ndote c&oacute;mo estaba. Estoy bien y satisfecha. Corporalmente disfrut&eacute;, pero an&iacute;micamente disfrut&eacute; m&aacute;s porque &eacute;l es obra tuya. En todo momento se condujo con la nobleza que vos le inculcaste. Gracias mi amor &ldquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;&iquest;Est&aacute; bien don Manuel?&rdquo;<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Seguro que no, aunque lo calle. Estas cosas siempre duelen. En este caso, la profundidad de su amor por mi probablemente atempere el dolor&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Espero que esto no me aparte de su afecto&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Seguro que no. Ahora deseo reunir fuerzas para no llamarte de nuevo ni venir ac&aacute;. Manuel es el amor de mi vida y no pienso agregarle m&aacute;s dolor al que ya sufre por la enfermedad&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Te entiendo y creo que ten&eacute;s raz&oacute;n&rdquo;.<\/p>\n<p>Me desped&iacute; de ella con un abrazo de sincero afecto, apart&aacute;ndome de inmediato, pues si lo prolongaba seguramente el cuerpo me hubiera traicionado.<\/p>\n<p>Mis reuniones con las dos se&ntilde;oras amorosas siguieron sin alteraciones. En una de ellas con Claudia tuve que hacer un buen esfuerzo para permanecer impasible.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Ayer salimos a tomar el t&eacute; con Cecilia&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Qu&eacute; bueno, y c&oacute;mo anduvo la reuni&oacute;n&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Hermosa. Por supuesto, ni ella ni vos lo van a aceptar, y est&aacute; perfecto que permanezcan callados. Pero la cara radiante de mi amiga indica claramente que est&aacute; muy bien cogida. De ah&iacute;, a concluir que vos sos el responsable, resulta m&aacute;s sencillo que obtener cuatro sumando dos m&aacute;s dos. Como los quiero a ambos esta es la primera y &uacute;ltima vez que toco el tema, sean felices. Ahora ven&iacute; y haceme explotar de placer como sab&eacute;s hacerlo.<\/p>\n<p>La enfermedad de don Manuel progres&oacute; mucho y eso lo obligaba a permanecer en cama. Algo m&aacute;s de un mes de la segunda y &uacute;ltima reuni&oacute;n con Cecilia, el patr&oacute;n me mand&oacute; llamar. Fui de inmediato y cuando me hizo sentar al lado del lecho se me encogi&oacute; el coraz&oacute;n ante el color ceniza de su piel, que se apreciaba pegada a los huesos. La expresi&oacute;n de su cara era de afecto para conmigo y eso mitig&oacute; mi tristeza. Despu&eacute;s de charlar sobre temas diversos habl&oacute; sobre lo que yo tem&iacute;a.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Hubo alg&uacute;n inconveniente entre vos y Cecilia, o tuvieron alguna diferencia?&rdquo;<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Ninguna se&ntilde;or&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Qu&eacute; raro, ayer le pregunt&eacute; c&oacute;mo andaban las relaciones y me dijo que no le interesaba reanudarlas. Jos&eacute;, siempre fuiste transparente para m&iacute;. Qu&eacute; pas&oacute;?&rdquo;<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Se&ntilde;or, usted es el &uacute;nico con quien puedo no observar la norma de reserva que me ense&ntilde;ara. La segunda vez que nos reunimos, su se&ntilde;ora dijo que iba a juntar fuerzas para no verme m&aacute;s, porque su marido era el amor de su vida. Y lo cumpli&oacute;&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Ves Jos&eacute;, porqu&eacute; la quiero tanto?&rdquo;<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;S&iacute; se&ntilde;or&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Me har&iacute;as un favor enorme?&rdquo;<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Delo por hecho se&ntilde;or&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Estoy seguro que no me queda mucho tiempo. Cuando ya no est&eacute;, los buitres se van a pelear por Cecilia. Una mujer joven, sin compromiso, hermosa y con plata es un manjar sumamente apetecible. En la medida de tus posibilidades cuidala. Cambiemos de tema. C&oacute;mo te va en ese trabajo poco com&uacute;n que ten&eacute;s?&rdquo;<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Bien, ambas se&ntilde;oras son un encanto&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;A los dos maridos los conozco bien y desde hace mucho. Se pelean a ver qui&eacute;n es m&aacute;s putero. Gastan fortunas en mocosas a las que s&oacute;lo les interesa su dinero. Me parece muy bien que ambas esposas gasten algo en procurar lo que en la casa no encuentran. Haceles perder el sentido de tanto placer, lo merecen. Visitame cada tanto&rdquo;.<\/p>\n<p>Cumpl&iacute; con su indicaci&oacute;n de visitarlo, aunque no muchas veces, pues al poco tiempo falleci&oacute;. Dos d&iacute;as despu&eacute;s de las exequias nos cit&oacute; a su estudio el abogado de don Manuel, quien muy previsoramente hab&iacute;a puesto todo a nombre de su esposa evitando los largos y costosos juicios sucesorios. La gran sorpresa fue recibir los papeles que me acreditaban como propietario de la casa habitada por m&iacute; y del taller de costura. Pero eso no fue lo m&aacute;s importante, lo simplemente maravilloso fue recibir el abrazo de Cecilia dici&eacute;ndome cuanto se alegraba de la decisi&oacute;n de su esposo.<\/p>\n<p>El proceso de recuperaci&oacute;n llev&oacute; el tiempo l&oacute;gico de quien pierde a un ser muy querido, compa&ntilde;ero de toda la vida. Poco a poco fue regresando a las reuniones con sus amistades con espor&aacute;dicas salidas a tomar el te o comer. Yo fui el favorecido en un almuerzo dominical. El s&aacute;bado siguiente acept&oacute; mi invitaci&oacute;n a cenar y dentro de la charla distendida y agradable, cuyo prop&oacute;sito era mitigar su soledad, me solt&oacute; una bomba.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Ayer me habl&oacute; por tel&eacute;fono uno de los socios de Manuel que alguna vez lo fren&eacute; por insinuarse. El pretexto de la llamada era saber c&oacute;mo estaba, pero realmente ten&iacute;a otro motivo. Sus palabras fueron &lt;Te vi almorzando con un empleado de su esposo. Debieras elegir mejor&gt;. Le di la raz&oacute;n en cuanto siempre se puede mejorar y, sabiendo la respuesta, le ped&iacute; que me avisara cuando supiera de algo superior. Por supuesto me dijo que &eacute;l estaba disponible. Quer&eacute;s saber mi contestaci&oacute;n?&rdquo;<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Encantado&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Le dije que en estos momentos su altura estaba al nivel de tus zapatos, que cuando estuviera por llegar a los tobillos, despu&eacute;s de tiempo y esfuerzo, me avisara y ah&iacute; hablar&iacute;amos&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;No s&eacute; qu&eacute; decir&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Ni falta que hace. Me ayudar&iacute;as a concretar una travesura nueva para m&iacute;?&rdquo;<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Con todo gusto&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Por favor, llevame al orgasmo con tus caricias&rdquo;.<\/p>\n<p>Mientras hablaba tom&oacute; mi mano llev&aacute;ndola, debajo del mantel, al centro de sus muslos descubiertos, pues el ruedo de su falda estaba casi en la cintura.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Me dej&aacute;s guiarte?&rdquo;<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Encantado&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Apretame los labios como si quisieras cerrarlos y llevarlos hacia arriba, luego abri&eacute;ndolos hacia abajo. As&iacute;. M&aacute;s, que de esa manera el botoncito va a asomarse saliendo del capuch&oacute;n. Segu&iacute; que es una delicia, ya me estoy mojando&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Y yo pienso saborear tus jugos chup&aacute;ndome los dedos&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;De acuerdo, pero no te demores&rdquo;.<\/p>\n<p>Volv&iacute; a acariciar el tesoro que me ofrec&iacute;a. Esta vez recorriendo con mi dedo medio la divisoria entre los labios deteni&eacute;ndome algo en el cl&iacute;toris, que levemente sobresal&iacute;a. Ese recorrido por fuera termin&oacute; cuando ella me forz&oacute; a ingresar presionando mi mu&ntilde;eca.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;No voy a permitir tu intenci&oacute;n de torturarme. Pon&eacute; la yema de dos dedos en la entrada de la vagina. Ahora yo voy a manejar la acci&oacute;n. As&iacute;, en c&iacute;rculo recorriendo el ingreso, aunque mi conchita se muera por ser penetrada. Ya, ya, adentro que me corro. Madre santa, que placer!&rdquo;<\/p>\n<p>Despu&eacute;s de borrar algunos rastros y habiendo acomodado mi miembro, ped&iacute; la cuenta y salimos. Esa noche dormimos en casa. Primera vez en mi existencia que me despierto, al otro d&iacute;a, al lado de una mujer con la que hice el amor. Quedamos en no quemar etapas, que nuestra uni&oacute;n fuera fruto de la natural maduraci&oacute;n, y as&iacute; cada paso tendr&iacute;a proyecci&oacute;n de futuro.<\/p>\n<p>Al d&iacute;a siguiente las llam&eacute; a Laura y Claudia pidi&eacute;ndoles un momento para charlar con ellas pero no por tel&eacute;fono. Ambas me respondieron que lo har&iacute;an encantadas pero no estaban dispuestas a quedarse con la intriga hasta el momento de la reuni&oacute;n. Al no tener otra opci&oacute;n les expliqu&eacute; que me hab&iacute;a enamorado, y que me sent&iacute;a mal conmigo mismo si manten&iacute;a la relaci&oacute;n que me un&iacute;a a ellas. Las dos lo tomaron bien, quedando en llamarme. Al rato son&oacute; el tel&eacute;fono, era Claudia dici&eacute;ndome que la finalizaci&oacute;n de esa etapa ameritaba una reuni&oacute;n a todo lujo y ser&iacute;a una cena en un restaurant el s&aacute;bado a la noche. M&aacute;s tarde le coment&eacute; a Cristina sobre la cena y le pareci&oacute; muy bien.<\/p>\n<p>Llegu&eacute; unos minutos antes del horario convenido y me ubicaron en la mesa reservada con cuatro lugares previstos, lo que me llam&oacute; la atenci&oacute;n. Si hab&iacute;a algo que predominaba en el lugar era el lujo y la distinci&oacute;n. Estaba en esas cavilaciones cuando las vi llegar. Laura abr&iacute;a la marcha y Claudia la cerraba, en el medio Cecilia. Esto s&oacute;lo pod&iacute;a ser iniciativa de la que ven&iacute;a al final.<\/p>\n<p>La reuni&oacute;n fue hermosa, distendida, digna de ser recordada. Fiel a su costumbre de romper toda regla Claudia hizo su intervenci&oacute;n<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Cecilia y Jos&eacute; sepan que esta comida es invitaci&oacute;n de nuestros maridos. En la cena de anoche les pedimos permiso para pagar con la extensi&oacute;n de sus tarjetas de cr&eacute;dito. A vos amiga te conocen, pero cuando supieron que ven&iacute;a un hombre quisieron saber de qui&eacute;n se trataba. Yo respond&iacute; que era el macho que nos atend&iacute;a cuando ellos estaban ausentes. Con la tranquilidad del que se cree irremplazable mi esposo pregunt&oacute; si era alguien conocido. Respond&iacute; que s&iacute; y le dije tu nombre. Sab&eacute;s cu&aacute;l fue la reacci&oacute;n de estos dos inconcientes?&rdquo;<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Ni idea&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Largaron una carcajada y despu&eacute;s alabaron nuestro sentido del humor&rdquo;.<\/p>\n<p>Inevitablemente llor&eacute; de risa.<\/p>\n<p>Ya consumidos los postres trajeron champa&ntilde;a para el brindis. Los motivos fueron variados en torno de la leal amistad, no faltando la intervenci&oacute;n ingeniosa de quien llevaba la voz cantante.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Mi brindis es por la desgraciada que se apropi&oacute; de nuestro macho. Jos&eacute;, por favor, alguna vez, en nombre nuestro, dale placer doloroso para que aprenda&rdquo;.<\/p>\n<p>Yo levant&eacute; la copa, sin mover un m&uacute;sculo de la cara, con la vista fija en alg&uacute;n punto del espacio y diciendo interiormente &lt;Gracias Dios m&iacute;o por tanto bien gratuito&gt;.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 16<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span>2 La vida, a veces, parece injusta. Un refr&aacute;n, enunciado o sentencia que se expande a trav&eacute;s del espacio y del tiempo exige tener un autor conocido. Ese alguien que, conociendo las leyes naturales las maneja, domina y aplica. 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