{"id":31274,"date":"2021-09-07T01:49:16","date_gmt":"2021-09-07T01:49:16","guid":{"rendered":""},"modified":"2021-09-07T01:49:16","modified_gmt":"2021-09-07T01:49:16","slug":"aventura-con-la-veinteanera-del-gimnasio-parte-i","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/aventura-con-la-veinteanera-del-gimnasio-parte-i\/","title":{"rendered":"Aventura con la veintea\u00f1era del gimnasio (Parte I)"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"31274\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\"><\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 16<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>Cuando llevas muchos a&ntilde;os de matrimonio digamos que las cosas comienzan a ir cuesta abajo en la cama. Siempre he querido mucho a mi mujer, desde que la conoc&iacute; supe que era la mujer con la que quer&iacute;a pasar mi vida. Es atenta, lista, divertida y mi mejor amiga, pero nos casamos cuando los dos ten&iacute;amos veinte a&ntilde;os y ahora, con casi cincuenta, las cosas no son lo que eran.<\/p>\n<p>Al empezar a salir las cosas nos iban muy bien en la cama. Tanto Alicia como yo siempre hemos sido muy activos sexualmente y nunca hemos pasado por periodos de sequ&iacute;a&hellip; hasta llegar a los cuarenta. No fue algo que not&aacute;semos al principio, simplemente se nos fueron apagando las ganas hasta llegar a un punto donde el sexo se volvi&oacute; mon&oacute;tono, rutinario y desapasionado. Nos tir&aacute;bamos en la cama los domingos y tras veinte minutos de toqueteos y un par de movimientos d&aacute;bamos por concluido el tema. Para cuando nos percatamos de la falta de pasi&oacute;n est&aacute;bamos tan embebidos por la rutina que no pudimos hacer nada por modificarla.<\/p>\n<p>La falta de apetito con mi mujer nunca ha afectado a mis deseos generales, de hecho, el no poder satisfacerme con ella solo aument&oacute; mi libido. Me pasaba el d&iacute;a cachondo y pensando en todas las cosas que har&iacute;a a las mujeres con las que me cruzaba, tanto en casa como en el trabajo. De hecho, mi ardor subi&oacute; tanto que comenc&eacute; a masturbarme como en mis tiempos de adolescente. Desesperado por reducir mis ganas me apunt&eacute; al gimnasio para quemar energ&iacute;a y ponerme en forma.<\/p>\n<p>Digamos en confianza que no fue la decisi&oacute;n m&aacute;s brillante que tuve, aunque s&iacute; me puse en forma. &iquest;Por qu&eacute; digo entonces que no fue una decisi&oacute;n brillante? Porque me pasaba el d&iacute;a rodeado de jovencitas atractivas, de cuerpos esculturales y con ropa ce&ntilde;ida que dejaba poco o nada a la imaginaci&oacute;n. La calentura era tal que tras terminar mis ejercicios ten&iacute;a que ir a una de las duchas individuales para poder casc&aacute;rmela a gusto, con la imagen de alguna de esas veintea&ntilde;eras haciendo deporte.<\/p>\n<p>De entre todas ellas, hab&iacute;a una que ocupaba mis fantas&iacute;as con m&aacute;s fuerza que las dem&aacute;s. Se llamaba Nuria y era todo lo contrario a lo que hab&iacute;a sido mi mujer de joven. Alicia siempre hab&iacute;a sido rubia, bajita y de piel clara, con unas tetas rellenas y firmes, pero nada del otro mundo y un culo peque&ntilde;o. Nunca hab&iacute;a sido especialmente escultural, pero me enamor&eacute; de ella y su personalidad fue suficiente. Nuria por el contrario era una belleza de piel morena y espesa melena negra que normalmente llevaba recogido en una cola de caballo alta y firme. No alcanzaba mi metro noventa, pero s&iacute; estar&iacute;a en un metro setenta y cinco m&aacute;s que aceptable. Sus pechos eran firmes, grandes y turgentes, su cintura estrecha de avispa, nalgas redondas y elevadas y piernas bonitas y bien torneadas.<\/p>\n<p>Sol&iacute;amos coincidir ya que ambos &iacute;bamos al gimnasio por la noche. Siempre &eacute;ramos los mismos cuatro gatos a esas horas por lo que terminamos estableciendo algo parecido a la amistad. Nunca pens&eacute; en que pasase de ah&iacute;, pero poco a poco comenc&eacute; a quedarme m&aacute;s tarde de lo que deb&iacute;a solo para hablar con ella o acompa&ntilde;arla hasta casa. Era fresca, divertida, descarada y con un punto de malicia que me volv&iacute;a loco. Adem&aacute;s, la ropa ce&ntilde;ida que siempre usaba sumado al calor de su cuerpo juvenil y prohibido la volv&iacute;a tan irresistible que al volver a casa siempre iba con una erecci&oacute;n de caballo que no bajaba hasta que me masturbaba furiosamente en el ba&ntilde;o. La situaci&oacute;n lleg&oacute; a tal punto que los domingos, cuando me acostaba con Alicia, era la cara de Nuria la que ve&iacute;a en lugar de la suya, y solo consegu&iacute;a excitarme pensando en ella. Eventualmente hasta dej&eacute; de acostarme con mi mujer y debo confesar que a ninguno de los dos nos import&oacute;. Nos quer&iacute;amos, pero la pasi&oacute;n hab&iacute;a muerto.<\/p>\n<p>Nuria y yo, por el contrario, parec&iacute;amos cogernos confianza a pasos agigantados. Poco importaba que ella tuviese veinte a&ntilde;os y yo cuarenta y nueve, qued&aacute;bamos a tomar un caf&eacute; antes del gimnasio, entren&aacute;bamos juntos y despu&eacute;s por la noche la acompa&ntilde;aba andando hasta casa mientras ella se colgaba de mi brazo y bromeaba conmigo como si fuese uno de sus amigos m&aacute;s j&oacute;venes. Cada d&iacute;a esperaba con ansias encontr&aacute;rmela en el gimnasio y ya no me cortaba a la hora de mirarla mientras se ejercitaba.<\/p>\n<p>Los meses pasaron hasta que un d&iacute;a, v&iacute;speras de las vacaciones de Navidad, cuando la acompa&ntilde;aba hasta su casa sugiri&oacute; que pas&aacute;semos por un parque cercano a su domicilio. A esas alturas ya solo pensaba en pasar m&aacute;s tiempo con ella, y el ce&ntilde;ido vaquero que se hab&iacute;a puesto ese d&iacute;a hac&iacute;a que verla caminar fuese una delicia, ya que sus nalgas se mov&iacute;an de una forma sensual e hipn&oacute;tica. Paseamos cogidos del brazo por el parque, se mostraba inusualmente callada y me tem&iacute; que algo malo pasase o que fuese a afear mi conducta hacia ella, ya que no cesaba de com&eacute;rmela con los ojos a la m&iacute;nima oportunidad.<\/p>\n<p>&mdash; Juan Luis&hellip; tengo algo que decirte.<\/p>\n<p>&mdash; Bueno Nuria, dime, supongo que somos amigos y tenemos confianza &mdash;. Ya estaba convencido de que lo que quer&iacute;a era pedirme que dejase de mirarla como lo hac&iacute;a.<\/p>\n<p>&mdash; S&eacute; que nuestra amistad es rara, y m&aacute;s por la diferencia de edad, pero&hellip; &mdash; Hizo una pausa mordi&eacute;ndose el labio, sus preciosos ojos azules se clavaron en los m&iacute;os y levant&oacute; esa carita de duende. &mdash; Creo que estoy enamorada de ti.<\/p>\n<p>Me qued&eacute; en silencio, completamente pasmado. S&iacute; que era cierto que ten&iacute;amos mucha confianza, pero pensaba que me ve&iacute;a m&aacute;s como a un padre o un t&iacute;o soltero que como a un posible romance. Me cogi&oacute; las manos y toquete&oacute; mi anillo de compromiso, haciendo que girase en mi dedo. Mir&eacute; sus manos en las m&iacute;as y sent&iacute; que una erecci&oacute;n se abr&iacute;a paso en mis pantalones, presionando y pulsando. Sigui&oacute; hablando con voz de profunda tristeza y empez&oacute; a sollozar.<\/p>\n<p>&mdash; Entiendo que est&aacute;s casado, as&iacute; que no te preocupes, no intentar&eacute; nada ni har&eacute; nada. No quiero estropear tu matrimonio, as&iacute; que siempre me portar&eacute; como siempre&hellip;<\/p>\n<p>No la dej&eacute; seguir. La empuj&eacute; contra un banco y sent&aacute;ndola en &eacute;l la bes&eacute; con pasi&oacute;n. Mi polla presionaba mis pantalones y pod&iacute;a ver sus ojos desorbitados por la sorpresa mientras mi lengua exploraba su boca, dominante, sin dejarla decir nada ni retirarse. Enroll&eacute; su coleta en mi mu&ntilde;eca y sosteni&eacute;ndola por ella mord&iacute; sus labios hasta escuchar un gemido y como relajaba el cuerpo bajo mi otro brazo.<\/p>\n<p>&mdash; Nuria, me encantas, me vuelves loco. Amo a mi mujer, pero tambi&eacute;n me gustas t&uacute;. &mdash;Asinti&oacute; poco convencida de lo que la dec&iacute;a, creo que a&uacute;n algo aturdida por el beso. Acarici&eacute; su nuca con mi mano sin soltarla del pelo y la bes&eacute; suavemente de nuevo. &mdash; No quiero mentirte: no voy a dejar a mi mujer, pero si aceptas podemos ser amantes.<\/p>\n<p>Aguard&eacute; sin dejar de acariciarla, esperando su respuesta. Por dentro estaba muy nervioso, pero por fuera me manten&iacute;a tranquilo. Hab&iacute;a dicho que estaba enamorada y eso a la larga pod&iacute;a darme problemas, pero hac&iacute;a meses que no ten&iacute;a relaciones sexuales con nadie que no fuese mi mano y la verdad es que no pod&iacute;a pensar en esas posibles consecuencias. Solo quer&iacute;a saber si ella aceptar&iacute;a y en si acabar&iacute;a teniendo ese cuerpo joven y enloquecedor a mi disposici&oacute;n.<\/p>\n<p>&mdash; Me parece bien&hellip; &mdash; La chica traviesa hab&iacute;a desaparecido moment&aacute;neamente, reemplazada por una chica m&aacute;s t&iacute;mida e insegura que me encandilaba. Me obligu&eacute; a mantenerme sereno mientras me acercaba m&aacute;s a ella.<\/p>\n<p>&mdash; Nuria, no ser&iacute;amos una pareja oficial, ser&iacute;as un segundo plato para m&iacute;. Tengo familia, mujer, hijos de tu edad, m&aacute;s o menos. No les dejar&eacute; por ti, por una aventura. Yo solo busco algo f&iacute;sico contigo. &mdash; Sab&iacute;a que estaba tensando mucho el hilo, pero deb&iacute;a saber hasta d&oacute;nde llegar&iacute;amos de antemano. Un beso era algo inocente, si quer&iacute;a m&aacute;s, deb&iacute;a saber que ella no me traicionar&iacute;a al no obtener lo que quer&iacute;a.<\/p>\n<p>&mdash; Lo s&eacute;, me parece bien aun as&iacute;. Te quiero.<\/p>\n<p>No pude contenerme m&aacute;s, volv&iacute; a besarla y desabrochando el grueso anorak que siempre se pon&iacute;a en invierno met&iacute; la mano dentro de ese interior c&aacute;lido y apres&eacute; uno de sus pechos. Llevaba un grueso jersey, pero no me import&oacute;. Bajo la lana notaba sus pechos subir y bajar. Eran m&aacute;s grandes de lo que imaginaba, mi mano no consegu&iacute;a abarcar toda su teta por lo que la apret&eacute; con m&aacute;s fuerza, mientras ella gem&iacute;a y enredaba las manos en mi pelo. Levant&eacute; su jersey y dej&eacute; su piel morena expuesta al aire fr&iacute;o, subiendo la mano hasta apresar la carne suave y blanda por encima del sost&eacute;n de encaje, baj&eacute; la copa hasta que su pez&oacute;n qued&oacute; al aire y le acarici&eacute; con mis dedos fr&iacute;os. Notaba su cuerpo temblar por la baja temperatura, pero tambi&eacute;n por la excitaci&oacute;n, mi erecci&oacute;n estaba en su punto &aacute;lgido y tan apretada que me dol&iacute;a incluso.<\/p>\n<p>&mdash; No sabes cu&aacute;nto he deseado tu cuerpo, siempre que est&aacute;s en el gimnasio no puedo dejar de mirarte, de desearte.<\/p>\n<p>Gimi&oacute; m&aacute;s alto y esta vez fue su lengua la que explor&oacute; mi boca, con ansias. Acostumbrado a un sexo desapasionado y rutinario esto era como acercarse a una hoguera, ardiente y fascinante. Pellizqu&eacute; su tierno pez&oacute;n y lo retorc&iacute; con suavidad entre mis dedos. Era tan sensible, se eriz&oacute; y endureci&oacute; al instante, respondiendo a la excitaci&oacute;n y el deseo que ambos sent&iacute;amos. Mordisque&eacute; su cuello extasiado e inspir&eacute; hondo su aroma para que se grabase en mi mente, con el af&aacute;n de poder recrearlo esta noche en la intimidad de mi ba&ntilde;o.<\/p>\n<p>&mdash; Esta noche me correr&eacute; gracias a ti, nena. Usar&eacute; tu imagen para masturbarme.<\/p>\n<p>Recuperando su af&aacute;n travieso se separ&oacute; de m&iacute; y se levant&oacute; el jersey a&uacute;n m&aacute;s, pese al fr&iacute;o. Llev&oacute; sus manos a su espalda y soltando el cierre de la prenda consigui&oacute; sacarlo sin desnudarse, una habilidad que siempre me ha parecido sumamente er&oacute;tica. Me tendi&oacute; la prenda y con los sensibles pechos expuestos al aire g&eacute;lido sonri&oacute; y las agarr&oacute;, posando como toda una furcia para m&iacute;.<\/p>\n<p>&mdash; S&aacute;came una foto.<\/p>\n<p>Sonriendo como un lobo saqu&eacute; el m&oacute;vil y me hinch&eacute; a sacar fotos de sus pechos perfectos, su cara de zorra y una en la que ella misma pellizcaba sus pezones. Con cierta dulzura coloqu&eacute; de nuevo la ropa en su lugar y la di un beso mientras camin&aacute;bamos hasta su portal. All&iacute; nos despedimos como siempre, entre las sombras del parque hab&iacute;amos tenido intimidad, pero ahora deb&iacute;amos ser prudentes, sin embargo, cuando me abraz&oacute; no pudo evitar susurrarme al o&iacute;do un &ldquo;te quiero&rdquo;.<\/p>\n<p>Fui hasta casa casi levitando de placer. Por fin se har&iacute;an realidad todas mis fantas&iacute;as con esa excitante veintea&ntilde;era. Nada m&aacute;s llegar fui directo al ba&ntilde;o, encendiendo la ducha para crear una coartada de sonido con el agua que ca&iacute;a. Coloqu&eacute; el m&oacute;vil donde pudiese ver las fotos de sus tetas perfectas y sacando el sost&eacute;n me lo acerqu&eacute; a la nariz para olerle mientras me masturbaba casi con rabia, fantaseando con que la follaba y me la tiraba de mil formas diferentes. Me corr&iacute; dentro de las copas del sujetador y en un impulso maligno saqu&eacute; una foto de la prenda y se la envi&eacute; por WhatsApp.<\/p>\n<p>Cuando me estaba duchando recib&iacute; un nuevo mensaje. Al abrirlo pude ver una foto que me cort&oacute; la respiraci&oacute;n y me endureci&oacute; de nuevo. Nuria estaba completamente desnuda, delante de un espejo de cuerpo entero y con las piernas abiertas. Revelaba un co&ntilde;o perfecto, pulcro y recogido, casi virginal. Se lo abr&iacute;a con los dedos y pod&iacute;a ver como sal&iacute;a de &eacute;l la humedad. Recib&iacute; otra foto y esta era un primer plano de ese co&ntilde;o delicioso, m&aacute;s abierto y con dos de sus dedos dentro. El tercer mensaje era un audio, baj&eacute; el volumen y unos deliciosos gemidos llenaron la ducha. Se estaba tocando, pensaba en mi y se tocaba mientras. Era toda una zorra joven y cachonda y aquello me pon&iacute;a.<\/p>\n<p>Me pas&eacute; los &uacute;ltimos d&iacute;as antes de navidad en una burbuja de felicidad. Ahora solo &iacute;bamos al gimnasio d&iacute;a s&iacute; d&iacute;a no, aprovechando los d&iacute;as sueltos para subir a&uacute;n m&aacute;s la calentura en las sombras de los parques de la ciudad donde el fr&iacute;o y la noche bastaban para tener intimidad. Ella siempre parec&iacute;a dispuesta a ense&ntilde;arme su joven cuerpo y yo estaba m&aacute;s que encantado de poder tocarla. Todas las noches la enviaba fotos de mi erecci&oacute;n y mi corrida, siempre en el sost&eacute;n que me dio el primer d&iacute;a, y ella me enviaba fotos, v&iacute;deos y audios en los que se tocaba, se desnudaba o se penetraba con un consolador rosa que ten&iacute;a, siempre mirando a c&aacute;mara sin ning&uacute;n pudor. Ambos pasamos los d&iacute;as de navidad con la familia. Alicia y yo tuvimos sexo ese mismo d&iacute;a, pero despu&eacute;s de haber probado la miel que me ofrec&iacute;a Nuria las caricias de mi esposa me sab&iacute;an a hiel y vinagre, aun as&iacute; cumpl&iacute; hasta darla un orgasmo. No mentir&eacute;, pas&eacute; dos d&iacute;as realmente agradables con mi mujer y mis hijos, pero ansiaba que Nuria me mandase esas fotos que ahora eran mi m&aacute;s preciado tesoro. El d&iacute;a veintis&eacute;is quedamos de nuevo en el parque de siempre, hambrientos de nuestro contacto.<\/p>\n<p>&mdash; Tengo un regalo de navidad para ti. &mdash;Canturre&oacute; en cuanto me vio llegar.<\/p>\n<p>Ese d&iacute;a estaba m&aacute;s bonita que nunca. Vest&iacute;a un vestido de pana gruesa de color celeste, a juego con sus ojos, con la falda apenas unos cent&iacute;metros por debajo de sus firmes nalgas y tan ce&ntilde;ido que era un milagro que pudiese respirar, con unas medias de color negro y unos botines negros tambi&eacute;n. En lugar del grueso anorak llevaba un elegante abrigo negro de lana y una bufanda de punto de color gris. La larga melena estaba suelta y bien cepillada y no llevaba maquillaje.<\/p>\n<p>&mdash; &iquest;Un regalo? Yo no tengo nada para ti, no ten&iacute;as que molestarte. Te comprar&eacute; ma&ntilde;ana algo bonito.<\/p>\n<p>&mdash; No hace falta, tonto. T&uacute; has tra&iacute;do un regalo especial contigo tambi&eacute;n. S&iacute;gueme.<\/p>\n<p>Me cogi&oacute; de la mano y me arrastr&oacute; por el parque hasta unos aseos p&uacute;blicos que hab&iacute;a en el mismo. Nunca les hab&iacute;a usado y dudaba que alguna vez funcionasen ya que un cartel de &ldquo;fuera de servicio&rdquo; colgaba de la puerta. Ignorando el cartel Nuria nos hizo pasar y ech&oacute; el pestillo a la puerta para que nadie m&aacute;s pudiera entrar. Los fluorescentes estaban encendidos, algo que me extra&ntilde;&oacute; mucho ya que se supon&iacute;a que estaban fuera de servicio. Interpretando correctamente mi expresi&oacute;n de perplejidad se apresur&oacute; a ofrecerme una explicaci&oacute;n.<\/p>\n<p>&mdash; Yo he puesto ese cartel, aunque es cierto que casi nadie sabe que est&aacute;n en funcionamiento. Pens&eacute; que as&iacute; estar&iacute;amos solos para tu regalo.<\/p>\n<p>Comenz&oacute; por quitarse la bufanda y el abrigo, dej&aacute;ndoles sobre la puerta de uno de los cub&iacute;culos. No sab&iacute;a qu&eacute; se propon&iacute;a, pero la situaci&oacute;n bastaba para calentarme. Baj&oacute; la cremallera de la espalda del vestido y se quit&oacute; lentamente la prenda, dej&aacute;ndola caer al suelo y revelando que no llevaba nada debajo, salvo las medias negras, a medio muslo. Totalmente desnuda salvo por los botines y las medias se acerc&oacute; a m&iacute;, que estaba pasmado y boquiabierto y se arrodill&oacute; delante de mi entrepierna, desabroch&aacute;ndome los pantalones despacio y baj&aacute;ndoles hasta las rodillas junto con el b&oacute;xer que llevaba, revelando mi erecci&oacute;n.<\/p>\n<p>&mdash; Feliz Navidad, Juan Luis. Te quiero. Quiero que me grabes mientras te como la polla por primera vez. Llevo fantaseando con esto desde la foto de mi sujetador lleno de tu corrida.<\/p>\n<p>&mdash; Guao. Nuria, &iquest;est&aacute;s segura?<\/p>\n<p>Asinti&oacute; con la cabeza y sonri&oacute; con esa sonrisa traviesa de zorrilla que siempre pon&iacute;a. Acarici&eacute; su pelo y saqu&eacute; el m&oacute;vil desbloqueando la c&aacute;mara, apunt&eacute; con &eacute;l a Nuria y empezando a grabar agarr&eacute; su pelo.<\/p>\n<p>&mdash; Eres m&aacute;s guarra de lo que supon&iacute;a. Te gusta ser grabada mientras act&uacute;as como una puta, &iquest;verdad?<\/p>\n<p>&mdash; S&iacute;, me calienta mucho ser tu puta.<\/p>\n<p>Abriendo esa boca deliciosa se meti&oacute; mi capullo en ella. Siempre he estado bien dotado, diecinueve cent&iacute;metros y medio y casi cinco de ancho, pero estaba claro que mi joven zorrita ten&iacute;a experiencia, porque no se amedrent&oacute; por el tama&ntilde;o. Al contrario, parec&iacute;a complacida mientras manejaba mi herramienta, lamiendo el capullo y retirando m&aacute;s la piel hacia atr&aacute;s. Sin pausa alguna empez&oacute; a meterla m&aacute;s en su boca, trag&aacute;ndola hasta que su nariz peg&oacute; contra los rizos de mi pubis. Levantando los ojos hacia el m&oacute;vil empuj&oacute; m&aacute;s hasta que estuvo pegada completamente a mi cuerpo. Mi polla toc&oacute; su garganta y sent&iacute; su arcada, excit&aacute;ndome m&aacute;s a&uacute;n.<\/p>\n<p>&mdash; &iquest;Qu&eacute; pasa, zorrita? &iquest;Es m&aacute;s de lo que puedes tragar?<\/p>\n<p>Agarrando su pelo con m&aacute;s fuerza comenc&eacute; a follarla la boca, sin piedad, movi&eacute;ndome con dureza y follando su boca como esperaba follar su co&ntilde;o alg&uacute;n d&iacute;a. Ella me miraba y mov&iacute;a la lengua acariciando mi polla. Mantuve mi polla en su boca hasta que empez&oacute; a toser y las arcadas se hicieron m&aacute;s frecuentes y cuando la saqu&eacute; enfoqu&eacute; la c&aacute;mara a su rostro, por el que escurr&iacute;a saliva mezclada con mi l&iacute;quido preseminal. Hasta caer sobre sus grandes tetas.<\/p>\n<p>&mdash; Coge tus tetas y ponlas alrededor de mi polla, zorrita.<\/p>\n<p>&mdash; Mmmm&hellip; Como t&uacute; quieras.<\/p>\n<p>Su mirada era de vicio, era una diosa joven, carnal y entregada al placer. Agarrando sus grandes senos rodeo con ellos mi polla y me la masajeo mientras volv&iacute;a a lamer el capullo. Su lengua c&aacute;lida y h&uacute;meda rodeaba y frotaba la sensible piel de la punta de mi polla, jugaba con el agujero y lo apretaba, lo rodeaba y me volv&iacute;a loco. Enred&eacute; los dedos en su pelo y la hice comerse todo el capullo, apretando sus pechos entre su boca y mi cuerpo. Mov&iacute;a las caderas deseando follarla la boca nuevamente y ella respond&iacute;a con gemidos que me encend&iacute;an m&aacute;s y m&aacute;s.<\/p>\n<p>&mdash; Suelta tus tetas, zorra.<\/p>\n<p>Las dej&oacute; caer y contempl&eacute; embobado como rebotaban. Agarr&eacute; mi polla y di fuertes azotes con ella por su cara. Cada vez que la golpeaba numerosas gotas de l&iacute;quido preseminal se esparc&iacute;an por sus mejillas y su pelo, marc&aacute;ndola como la puta que era. La hice una improvisada coleta y sujet&aacute;ndola por ella la met&iacute; la polla hasta la campanilla, sin avisar. Sent&iacute; su arcada y c&oacute;mo intentaba toser, pero eso no me detuvo esta vez, mov&iacute; mis caderas m&aacute;s fuerte en medio de su ahogo. Manten&iacute;a sus ojos llenos de l&aacute;grimas clavados en mi pero sus manos estaban enterradas entre sus piernas. Se tocaba, se masturbaba, se frotaba y se met&iacute;a los dedos. Estaba empapada y cachonda y yo solo pod&iacute;a pensar en follarla.<\/p>\n<p>&mdash; Joder guarra, te follar&iacute;a en este mismo momento, te pondr&iacute;a contra la pared y te reventar&iacute;a el co&ntilde;o.<\/p>\n<p>Sus gemidos sub&iacute;an de volumen e intensidad y yo me mov&iacute;a con fuerza. La saliva se la escapaba de la boca por las comisuras, la sent&iacute;a resbalar por mis cojones y caer hasta sus pechos mientras ella se met&iacute;a los dedos. No pod&iacute;a verla, pero sab&iacute;a que estaba empapada y eso solo me pon&iacute;a m&aacute;s. Me sent&iacute;a muy pr&oacute;ximo al orgasmo, deseaba verla con mi corrida en su cara, en su boca, pensar en eso solo me excitaba y calentaba hasta el l&iacute;mite.<\/p>\n<p>&mdash; Voy a correrme mi zorra, no tragues. Quiero verte como la puta que eres.<\/p>\n<p>Gem&iacute;a y not&eacute; que asent&iacute;a conforme. Agarr&aacute;ndola con fuerza sin descuidar el v&iacute;deo sent&iacute; que comenzaba a largar trallazos de lefa directamente en su boca. Me estaba corriendo como nunca en a&ntilde;os, llenando su boca. Parte de la corrida escurr&iacute;a por sus comisuras y la daba un aspecto de zorra incre&iacute;ble. Sacando mi polla de su boca termin&eacute; de soltar los &uacute;ltimos chorros sobre su cara de duende. La abofete&eacute; con mi polla y esparc&iacute; mi corrida por la cara sin dejar de grabar, resoplando como un toro.<\/p>\n<p>&mdash; Eres una buena zorra, mira a c&aacute;mara y saborea mi corrida, nena.<\/p>\n<p>Obediente saboreo el semen en su boca, lo mov&iacute;a de un lado a otro con una expresi&oacute;n de vicio indecible. La di permiso para tragar y ayud&aacute;ndola a ponerse de pie film&eacute; su co&ntilde;o, empapado y abierto lo justo como para dejarme follarla. Enfoqu&eacute; sus muslos cubiertos de fluidos y como pas&eacute; mis manos por ellos hasta su raja.<\/p>\n<p>&mdash; Las zorritas buenas como t&uacute; se merecen correrse.<\/p>\n<p>Sin m&aacute;s aviso met&iacute; tres dedos en su co&ntilde;o. Los mov&iacute;a deprisa y acariciaba su cl&iacute;toris a la vez con mi palma. Gem&iacute;a y se retorc&iacute;a apoyada en la pared de los servicios, apretando sus pechos cubiertos de saliva y semen y tirando de sus pezones. Sus dulces gemidos eran m&uacute;sica para mi y me aseguraba de grabarlo todo. La besaba en el cuello y la daba sutiles mordiscos entre los besos que la estremec&iacute;an m&aacute;s. Pellizqu&eacute; su cl&iacute;toris y lo retorc&iacute; sin parar de grabar. La temblaban tanto las rodillas que sab&iacute;a que no aguantar&iacute;a m&aacute;s.<\/p>\n<p>&mdash; Ah, aaah, aaaah.<\/p>\n<p>Con tres largos gemidos se corri&oacute; en mi mano, empap&aacute;ndola. La pas&eacute; por su pelo para limpiar parte y la hice lamer lo que quedaba de su propia corrida mientras segu&iacute;a grabando. Film&eacute; el aspecto de su co&ntilde;o tras terminar y por fin apagu&eacute; la c&aacute;mara. Ten&iacute;a treinta minutos de un video magn&iacute;fico. Nuria jadeaba agotada pero satisfecha. Su aspecto era el de alguna diosa del sexo, el de la m&aacute;s vulgar de las rameras y tambi&eacute;n el de la mujer perfecta, al menos para m&iacute;.<\/p>\n<p>&mdash; Te he enviado el v&iacute;deo, podr&aacute;s verlo esta noche mientras te tocas de nuevo.<\/p>\n<p>&mdash; &iquest;Por qu&eacute; no me has follado? &mdash; Su sincera pregunta me dej&oacute; descolocado. No pens&eacute; que quisiera ser follada en ese mismo lugar, adem&aacute;s, yo no hab&iacute;a llevado condones y no parec&iacute;a que ella tuviese tampoco.<\/p>\n<p>&mdash; Porque este no es lugar para eso, quiero follarte en una buena cama, en un sitio bonito. Adem&aacute;s, no llevo condones encima, &iquest;t&uacute;?<\/p>\n<p>&mdash; No, pero tomo la p&iacute;ldora. Podemos ir a pelo si t&uacute; quieres, estoy sana.<\/p>\n<p>Joder. Era una zorra maravillosa. Con esas palabras mi polla volvi&oacute; a levantar por si sola. Hundirme a pelo en ese co&ntilde;o estrecho, h&uacute;medo y joven deb&iacute;a ser una delicia, pero decidido a no sucumbir la di un beso mientras la pasaba su vestido y me sub&iacute;a los pantalones.<\/p>\n<p>&mdash; Ahora no, mi regalo de navidad era la mamada. El tuyo ser&aacute; que te folle como la puta que eres. Tengo que salir de viaje de negocios despu&eacute;s del d&iacute;a uno. Del dos al cinco. Si tienes vacaciones y puedes venir, te follar&eacute; esos d&iacute;as. Hasta podemos organizar algo especial.<\/p>\n<p>&mdash; Les tengo libres. S&uacute;beme la cremallera.<\/p>\n<p>Iba a obedecer cuando vi el largo del abrigo, apenas un dedo por debajo del vestido. Con una sonrisa salvaje me pregunt&eacute; si se atrever&iacute;a a lo que se me acababa de ocurrir. Sosteniendo su delicada cintura la quit&eacute; de nuevo la prenda y acarici&eacute; sus pechos por detr&aacute;s, frotando sus pezones cubiertos de restos secos de semen y saliva. La puse el abrigo y haciendo una bola con el vestido consegu&iacute; embutirlo malamente en una bolsa de la compra que siempre llevaba conmigo para no tener que pagar las del supermercado.<\/p>\n<p>&mdash; &iquest;Te atreves a ir as&iacute;?<\/p>\n<p>Con una sonrisa de suficiencia se atus&oacute; el pelo y se lav&oacute; la cara en uno de los lavabos. Sali&oacute; pavone&aacute;ndose y yo la segu&iacute; como un perrito faldero. Antes de sentarnos en nuestro banco de siempre se abri&oacute; el abrigo y yo la saqu&eacute; fotos mientras ella posaba como la diosa fitness que era. Con los botines, las medias, el cuerpo con restos de sexo y desnuda salvo por el abrigo me hab&iacute;a vuelto a poner firme. Me acerqu&eacute; a ella y atando las mangas del abrigo la imped&iacute; taparse. A bajo cero era un castigo cruel debido al fr&iacute;o, pero su calentura bast&oacute; para que lo soportase mientras la toqueteaba y mord&iacute;a esas gloriosas tetas. Finalmente la hice la &uacute;ltima foto y la dej&eacute; cubrirse de nuevo. Se sent&oacute; sonriente sobre mi y abrac&eacute; su delicado cuerpo contra el m&iacute;o.<\/p>\n<p>&mdash; Vas a necesitar vestuario adecuado para el viaje. Ma&ntilde;ana te llevar&eacute; de compras. Pasar&eacute; a por ti a las siete, &iquest;de acuerdo?<\/p>\n<p>&mdash; Tengo ropa, no es necesario que me compres nada.<\/p>\n<p>&mdash; Lo s&eacute;, nena. Pero te la comprar&eacute; de todos modos. No sabes cu&aacute;ntas ganas tengo de verte vestida como la puta que eres.<\/p>\n<p>Pasamos un rato m&aacute;s de relax en el parque antes de que la dejase de nuevo en su casa. Al volver a la m&iacute;a vi el v&iacute;deo completo mientras me duchaba, permiti&eacute;ndome un se&ntilde;or pajazo en honor de Nuria. Que una chica como esa estuviera colada por mi y tuviese mi mismo nivel de deseo me parec&iacute;a incre&iacute;ble, pero no iba a cuestionarlo.<\/p>\n<p>Al d&iacute;a siguiente me encargu&eacute; de comprar los regalos para reyes con mi esposa por la ma&ntilde;ana. Comimos fuera disfrutando de los escasos d&iacute;as de vacaciones que ten&iacute;amos los dos en com&uacute;n y por la tarde ella fue a visitar a sus amigas. Las cosas entre nosotros eran perfectas, no sospechaba nada y realmente yo no sent&iacute;a remordimientos, puesto que lo que yo ten&iacute;a con Nuria era para mi algo meramente f&iacute;sico. Sin embargo, prefer&iacute; no correr riesgos y proteg&iacute; los v&iacute;deos, fotos y audios dentro del tel&eacute;fono. Adem&aacute;s, escond&iacute; las conversaciones con Nuria. Antes de pasar a por ella hab&iacute;amos estado mand&aacute;ndonos mensajes como dos adolescentes, calent&aacute;ndonos mutuamente.<\/p>\n<p>A las siete pas&eacute; puntualmente a por ella con el coche de empresa, para evitar que alguien pudiese reconocer mi veh&iacute;culo particular. Si el d&iacute;a anterior hab&iacute;a pensado que iba guapa, hoy resplandec&iacute;a. Maquillada con sutileza sus labios aparec&iacute;an brillantes y carnosos. Un vestido de algod&oacute;n de color vino cubr&iacute;a sus curvas y unas altas botas negras ce&ntilde;&iacute;an sus piernas hasta la rodilla. Con el mismo abrigo del d&iacute;a anterior y la misma bufanda, se hab&iacute;a hecho un complejo recogido en el pelo que dejaba la parte inferior suelta y la parte superior con un trenzado casi de fantas&iacute;a. Parec&iacute;a un duende m&aacute;s que nunca.<\/p>\n<p>Al subir al coche me salud&oacute; con un beso tierno y apasionado y acarici&oacute; mi cara sin afeitar. Arranqu&eacute; el veh&iacute;culo e incorpor&aacute;ndome a la carretera pas&eacute; la mano por su muslo desnudo, subiendo hasta rozar su co&ntilde;o. No llevaba ropa interior. Cachondo por esa circunstancia separ&eacute; sus labios y met&iacute; un dedo en su interior. Estaba seca y solt&oacute; un siseo cuando lo hice, pero abri&oacute; algo m&aacute;s las piernas y pronto comenc&eacute; a notar que se mojaba. Conduje fuera de la ciudad, a un gigantesco centro comercial en un pueblo cercano donde pasar&iacute;amos desapercibidos. Adem&aacute;s, nosotros jam&aacute;s compr&aacute;bamos all&iacute; y era casi imposible que conociese a alguien o alguien pudiera reconocerme.<\/p>\n<p>La dej&eacute; curiosear por las tiendas del centro y la invit&eacute; a un reconfortante caf&eacute; caliente antes de hacerla entrar en una tienda cuyos escaparates se encontraban cubiertos por cortinas rojas con luces por detr&aacute;s. Era una tienda de ropa er&oacute;tica. Desde lencer&iacute;a hasta conjuntos pasando por los disfraces m&aacute;s cortos y sugerentes. Al entrar la hice quitarse el abrigo y la bufanda y los dej&eacute; en una de las taquillas que la tienda dejaba a disposici&oacute;n de los clientes.<\/p>\n<p>&mdash; Ven aqu&iacute;, ya s&eacute; lo que te tengo que comprar.<\/p>\n<p>La dirig&iacute; hasta la secci&oacute;n de lencer&iacute;a donde eleg&iacute; los conjuntos m&aacute;s reveladores que vi. Me gustaba que fuese sin nada debajo de la ropa, pero ten&iacute;a pensado grabar m&aacute;s v&iacute;deos con ella y esos conjuntos sugerentes la ir&iacute;an de perlas. Despu&eacute;s me dirig&iacute; a un perchero lleno de ropa transparente. Parec&iacute;a algo cohibida con esas prendas tan reveladoras, y m&aacute;s cuando eleg&iacute; todo vestidos ce&ntilde;idos totalmente transparentes. Rebuscando en la percha encontr&eacute; uno negro y al ver como le miraba, con esa mezcla entre deseo, picard&iacute;a y timidez lo a&ntilde;ad&iacute; al mont&oacute;n. Eleg&iacute; tacones a juego, todos ellos de aguja y plataformas y por &uacute;ltimo me dirig&iacute; a la ropa de cuero y l&aacute;tex. Un llamativo vestido de cuero rojo, pensado para servir como cors&eacute; y restringir los movimientos y la respiraci&oacute;n, llam&oacute; mi atenci&oacute;n de inmediato. Me acerqu&eacute; a caja con ella detr&aacute;s y tras pagar eleg&iacute; un vestido del mont&oacute;n de los transparentes.<\/p>\n<p>&mdash; Ve ah&iacute; detr&aacute;s y p&oacute;ntelo, nena.<\/p>\n<p>La di una palmada en el culo y sin que ella lo viese reduje la talla del vestido-cors&eacute;, de forma que la apretase m&aacute;s cuando se lo pusiera. Cuando regres&oacute; sus mejillas estaban rojas y encendidas por la verg&uuml;enza pese a caminar con la cabeza bien alta. Ahora vest&iacute;a un vestido de color verde botella, con una l&aacute;grima de tela transparente por delante que dejaba ver perfectamente sus pechos, sus pezones erectos y su co&ntilde;o depilado. Por detr&aacute;s otro parche transparente con forma de U ense&ntilde;aba sus nalgas y la raja de su culo.<\/p>\n<p>&mdash; Est&aacute;s fant&aacute;stica, nena. C&aacute;mbiate los zapatos y vamos &mdash;. La tend&iacute; unos altos tacones a juego y guard&eacute; su ropa y sus zapatos en la bolsa con lo dem&aacute;s. Pareci&oacute; agradecida por poder ponerse el abrigo y la bufanda y m&aacute;s cuando la agarr&eacute; del brazo y la di un beso, como recompensa.<\/p>\n<p>Caminamos por el enorme centro comercial hasta una tienda de electr&oacute;nica donde compr&eacute; una c&aacute;mara de fotos profesional, con un foco incorporado y bater&iacute;a para varias horas. Tambi&eacute;n consegu&iacute; un buen micr&oacute;fono y una webcam con calidad HD. Al ver toda esa tecnolog&iacute;a cambi&oacute; el peso de una pierna a otra, movi&eacute;ndose como si estuviera frot&aacute;ndose por la excitaci&oacute;n. Acarici&eacute; su espalda sobre el abrigo y eleg&iacute; un port&aacute;til grande y econ&oacute;mico, lo justo para poder editar los v&iacute;deos y donde poder guardar todo nuestro material.<\/p>\n<p>&mdash; Aqu&iacute; podremos tener todos nuestros v&iacute;deos a buen recaudo, nena. Le guardar&eacute; en mi oficina y nadie sabr&aacute; nada &mdash;. Delante de ella procuraba no mencionar a mi esposa, pero pareci&oacute; gustarle la idea de tener esa garant&iacute;a.<\/p>\n<p>Volvimos al coche cargados de paquetes. Antes de salir la hab&iacute;a comprado un reloj de pulsera de plata como regalo de navidad. Hab&iacute;a insistido en que no era necesario, pero sab&iacute;a que le hab&iacute;a gustado el detalle. No me hac&iacute;a da&ntilde;o tener ese gesto con ella, y m&aacute;s porque pensaba hacerla todo tipo de cosas en la cama en tan solo unos d&iacute;as. Mientras conduc&iacute;a de vuelta a su casa decid&iacute; sacar el tema.<\/p>\n<p>&mdash; No creo que podamos vernos casi hasta el d&iacute;a dos, son fechas complicadas.<\/p>\n<p>&mdash; S&iacute;, lo s&eacute;, adem&aacute;s vienen mis padres a verme esta semana.<\/p>\n<p>&mdash; Por eso voy a ponerte deberes, nena.<\/p>\n<p>&mdash; &iquest;Deberes? &iquest;En serio?<\/p>\n<p>&mdash; Eres una zorrita pervertida, yo lo s&eacute; y t&uacute; lo sabes &mdash;. Sonri&oacute; de la misma manera que un gato que se ha comido al canario y su cara de duendecillo se ilumin&oacute;. &mdash; Puesto que eres toda una zorrita pervertida, tus tareas ser&aacute; elaborar una lista de fetiches. Est&aacute; claro que te gusta ser grabada, pero quiero saberlo todo. Y en esos cuatro d&iacute;as que tenemos para nosotros te har&eacute; todas las cosas que se pueda y que est&eacute;n en esa lista.<\/p>\n<p>&mdash; &iquest;Lo dices en serio? &iquest;Todas las que ponga?<\/p>\n<p>&mdash; Vamos, no te hagas ahora la puritana. Env&iacute;ame ma&ntilde;ana la lista y comprar&eacute; lo que nos haga falta. Pienso follarte como nadie lo ha hecho hasta ahora, nena.<\/p>\n<p>Su cara resplandec&iacute;a de placer y cuando se despidi&oacute; de mi con un beso pude ver que su cabecita linda iba dando vueltas a sus &ldquo;deberes&rdquo;. Me re&iacute; al verla subir a su casa y respirando hondo para relajarme y acomodar mejor mi erecci&oacute;n en los pantalones volv&iacute; a la m&iacute;a. Estaba deseando que nos fu&eacute;semos de viaje juntos.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. 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