{"id":31283,"date":"2021-09-07T22:00:00","date_gmt":"2021-09-07T22:00:00","guid":{"rendered":""},"modified":"2021-09-07T22:00:00","modified_gmt":"2021-09-07T22:00:00","slug":"balseros-viii-hormonas-traicioneras","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/balseros-viii-hormonas-traicioneras\/","title":{"rendered":"Balseros (VIII): Hormonas traicioneras"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"31283\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\"><\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 9<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>Me despert&eacute; sobresaltado y con frio.&nbsp; Pero no abr&iacute; los ojos aun, ten&iacute;a sed, comenc&eacute; a balbucear bajito Jaime &iquest;qu&eacute; hora es? Jaime, Jaime&hellip; Por fin abr&iacute; los ojos desorientado, &iexcl;oh! Estoy en Miami. No pod&iacute;a creer que ya hac&iacute;a casi un a&ntilde;o que me hab&iacute;a escapado de Cuba en aquella lancha. Eso suele suceder a menudo cuando dejas todo lo que tienes y te lanzas a la aventura. La m&iacute;a era mucho m&aacute;s audaz, me expon&iacute;a a un nuevo pa&iacute;s, una nueva cultura, y hasta a una nueva vida sexual.<\/p>\n<p>Luego de notar una erecci&oacute;n propia de mis casi 24 a&ntilde;os a la hora de levantarse, sal&iacute; corriendo al ba&ntilde;o para vaciar mi vejiga que ya me dol&iacute;a de tanto aguantar toda la noche. Busqu&eacute; a Yovany por todo el reducido apartamento, lo encontr&eacute; vac&iacute;o; &eacute;ste no vino a dormir anoche me dije sin menor importancia. El reloj de la sala daba las 6.18 am. As&iacute;, sin ropa interior, me puse mi pantal&oacute;n deportivo y una camiseta que tom&eacute; sin mirar en una gaveta, lucia gastada y vieja, pero no le di importancia. Tampoco le di importancia a que; por muy ancho que fuera el pantal&oacute;n, se me marcaba algo, ah&iacute; donde todos siempre miran con disimulo para ver lo que tienes.<\/p>\n<p>Entonces, sal&iacute; a correr por el barrio que estaba desierto, era s&aacute;bado, todo estaba muy tranquilo y oscuro, las l&aacute;mparas de la calle a&uacute;n no se apagaban. Cuando trotaba, mi pinga me iba de un lado a otro y me rozaba con la tela, primero lo encontr&eacute; delicioso porque en verdad no creo recordar nunca esa sensaci&oacute;n y luego embarazoso cuando despu&eacute;s de unas cuadras de trote, comenc&eacute; a darme cuenta de que el roce de la tela en mi glande hab&iacute;a provocado que mi pantal&oacute;n luciera como carpa de circo en medio de la calle. Me avergonc&eacute; tanto que me fui a sentar y vine a hacerlo precisamente en la esquina de aquella panader&iacute;a que nos deleitaba con su aroma todas las ma&ntilde;anas y que, hasta ahora, yo no entend&iacute;a por qu&eacute; no vend&iacute;a su pan al p&uacute;blico como otras. Esto no es normal, balbuce&eacute;, pero luego le ech&eacute; la culpa a los tantos d&iacute;as de trabajo y poco placer sexual.<\/p>\n<p>En ese mismo instante sent&iacute; olor a cigarro, al mismo tiempo que se abr&iacute;a una de las puertas y sin tiempo a reaccionar ten&iacute;a casi delante de m&iacute; a un tipo alto y fornido con cara de malo de pel&iacute;cula y un cigarro de medio lado en la boca. &iquest;Qu&eacute; haces aqu&iacute;? casi me grit&oacute;; para preguntar luego: &iquest;Que escondes entre las manos? Yo todav&iacute;a sentado sin me, al o&iacute;r el ruido de la puerta, me hab&iacute;a tapado mis partes &iacute;ntimas. En realidad s&iacute; escond&iacute;a algo y era mi erecci&oacute;n que no pod&iacute;a controlar en ese momento. Lo mir&eacute; fijamente como con furia, por la pena que me estaba haciendo pasar y sent&iacute; una sensaci&oacute;n caliente en la cara entonces supe que me hab&iacute;a puesto rojo. El hombre sin quitarse el cigarro de la boca me mir&oacute; nuevamente y comenz&oacute; a re&iacute;r, hab&iacute;a avanzado unos pasos m&aacute;s y estaba justo en frente de m&iacute;.<\/p>\n<p>Yo, que desde hac&iacute;a alg&uacute;n tiempo, hab&iacute;a aprendido a apreciar un buen cuerpo y unos buenos m&uacute;sculos; lo inspeccion&eacute; de abajo hacia arriba. Sus piernas, no las pude ver pues las cubr&iacute;a un ancho pantal&oacute;n blanco aunque las ten&iacute;a entreabiertas, brazos fornidos y extremadamente venosos, tatuaje estilo presidio en el antebrazo derecho, manos grandes y toscas y un bulto medio pronunciado en su porta&ntilde;uela, su pecho, se parec&iacute;a al de un torete, abultado y musculoso cubierto por una delicada camiseta blanca, al parecer gastada como la m&iacute;a en el cual se pod&iacute;a notar abundante y esparcido vello, con unas mangas que cubr&iacute;an apenas lo que cab&iacute;a de sus monstruosos b&iacute;ceps en ellas. Su rostro mostraba facciones &aacute;rabes con rudeza masculina propias de esa raza y una protuberante y hermosa nariz aguile&ntilde;a, y su piel era bien blanca, aunque hablaba espa&ntilde;ol a lo cubano. Me tendi&oacute; la mano para ayudarme a incorporarme y yo negu&eacute; con la cabeza, bajando la misma con pena, tampoco me quit&eacute; las manos de mi bulto, que se manten&iacute;a en&eacute;rgico luego de ver aquel animal que ten&iacute;a delante de m&iacute;.<\/p>\n<p>Solt&oacute; una carcajada y me dijo: perd&oacute;name es que, as&iacute; entre luces con esa barba a medio salir y tu camiseta gastada te confund&iacute; con uno de los drogadictos que de vez en cuando pernoctan por la zona, para luego agregar, tu no est&aacute;s tan flacuchento ni demacrado como ellos, se te nota por el cuerpo, estas limpio y tu color es normal&hellip; por &quot;lo otro&quot; no te preocupes, las hormonas a tu edad son bien traicioneras. Sonre&iacute; m&aacute;s calmado y no pude evitar decirle: &iquest;Cuerpo? cuerpo el tuyo, tienes un pecho que parece el de un toro. Me ofreci&oacute; una vez m&aacute;s su mano para poder incorporarme mientras se presentaba. Me llamo Ali, y mis amigos en la prisi&oacute;n me dec&iacute;an as&iacute; mismo &quot;El toro&quot; dijo con una voz muy masculina y sensual y soy mitad cubano mitad &aacute;rabe, pero mi familia es espa&ntilde;ola, agreg&oacute;.<\/p>\n<p>Yo agarr&eacute; su enorme mano y por fin me puse de pie.<\/p>\n<p>-Yo creo que estos espa&ntilde;oles se han mezclado hasta con Marcianas &iquest;c&oacute;mo te llamas?<\/p>\n<p>-Me llamo Javier mucho gusto.<\/p>\n<p>Entonces fue cuando sin el m&aacute;s m&iacute;nimo pudor puso cara de asombro y dijo: eso no se te va a bajar por un buen rato, al no ser que te hagas una buena paja, as&iacute; que mejor entra porque la gente te puede ver por la calle, dicho eso, bot&oacute; lo que quedaba de su cigarro y me abri&oacute; la puerta cort&eacute;smente.<\/p>\n<p>Me pas&oacute; a un amplio sal&oacute;n completamente inutilizado para luego llevarme a uno m&aacute;s peque&ntilde;o con aire acondicionado y un ba&ntilde;o visible.<\/p>\n<p>Haz lo que t&uacute; quieras, yo no estoy en nada, el ba&ntilde;o est&aacute; ah&iacute; a la derecha y no te preocupes que yo a tu edad me hacia 3 pajas diarias y ahora que tengo 42 no puedo dormir si no me hago una. Se arregl&oacute; su bulto sin pudor alguno como antes y agreg&oacute;: desde que estuve preso en cuba con todos aquellos delincuentes, no ve&iacute;a una pinga tan parada como esa. &iexcl;Ah&iacute; s&iacute; que se ve&iacute;a todo tipo de cosas! El morbo era extremo, los continuos comentarios sexuales de Ali y el contraste con aquella voz ronca y masculina hac&iacute;an que mi pinga si toc&aacute;rmela apenas, ya me tuviera todo el pantal&oacute;n mojado.<\/p>\n<p>Me quede est&aacute;tico sin saber que hacer. Estamos solos, me dijo; puedes hacer lo que te plazca. Yo no te voy a molestar, tampoco a juzgar. Mi mente vol&oacute; r&aacute;pido y en lo &uacute;nico que pude pensar fue en que mi poca experiencia con hombres, &iquest;y hora que hago? fuera de Rogelio nunca hab&iacute;a estado con ning&uacute;n extra&ntilde;o. Mi ingenuidad de novato no me dejaba entender si lo que este atrevido ex &#8211; presidiario me brindaba era confianza de hombre o quer&iacute;a pasar un rato conmigo. Yo hab&iacute;a o&iacute;do historias de violaciones en la prisi&oacute;n y me aterrorizaba la idea de ser violado a mis 23 a&ntilde;os. Aunque bien pod&iacute;a imaginarme a ese animal que ten&iacute;a ante mis ojos, encima de m&iacute;, haci&eacute;ndome el amor con permiso previo. Entonces, la erecci&oacute;n que ya estaba bajando, volvi&oacute; a aumentar por culpa de mis morbosos pensamientos. O&iacute; una vez m&aacute;s que me dec&iacute;a con voz firme y segura: No tengas miedo que aqu&iacute; no va a pasar nada que tu no quieras para luego repetirme: te dije que yo no estoy en nada, y se par&oacute; en frente de m&iacute;. En realidad no s&eacute; qu&eacute; quiso decirme con eso, pero con la calentura que yo ten&iacute;a en ese momento, eso me son&oacute; como a&#8230; ll&eacute;nate de valor y acaba de mostrarme todo lo que llevas.<\/p>\n<p>Me quit&eacute; la camiseta, el pantal&oacute;n y hasta los zapatos y le deje ver al fin todo mi cuerpo ante su asombrado rostro, y comenc&eacute; a jugar con mis tetillas moj&aacute;ndome la punta de mis dedos con mi propio lubricante que chorreaba desmesuradamente, mientras me apretaba la pinga con la otra y de vez en cuando me jugaba con mis bolas. Eso tiene que haberlo excitado, porque se quit&oacute; su camisa r&aacute;pidamente y se afloj&oacute; el cinto para agregar en tono de burla: &iexcl;vaya! si el ni&ntilde;o me va a dar un show privado y todo. Sonri&oacute; y dejo caer sus pantalones, sin dejar de mirar como yo me acariciaba todo mi cuerpo despu&eacute;s del incentivo que &eacute;l me hab&iacute;a dado; qued&oacute; completamente desnudo como yo, para luego advertirme: por favor no te vayas a venir ahora; a lo que yo respond&iacute; si se me sale, no importa, aqu&iacute; hay m&aacute;s y se&ntilde;al&eacute; mis bolas que parec&iacute;an de juguete comparadas con las de &eacute;l. Su pinga, con la excitaci&oacute;n y el morbo que reinaba en el ambiente, creci&oacute; desmesuradamente como de 9 o 10 pulgadas. Me rode&oacute; con sus musculosos brazos y me perd&iacute; entre ellos, su pecho me quedo justo en la cara y su pinga en mi ombligo. Me apret&oacute; con fuerza y me comenz&oacute; a acariciar las nalgas con gestos toscos pero placenteros luego me acarici&oacute; la espalda y la nuca y sin separarse de mi cuerpo rozaba el suyo y jugueteaba con mi cabello, yo en cambio pasaba mi lengua por su velludo pecho y sent&iacute;a aquel aroma tan delicioso de hombre maduro y fornido, lamia sus tetillas y hacia con mi boca todo lo que me permit&iacute;a mi inm&oacute;vil posici&oacute;n, cada movimiento que hac&iacute;a, cada caricia que me daba me excitaba a&uacute;n m&aacute;s, pasaba su lengua por mis orejas, mi cuello y mis b&iacute;ceps que yo contraje toda intenci&oacute;n para hacerlos notar, me subi&oacute; los brazos, y los aguanto con fuerza con una de sus manos, lami&oacute; mis pectorales y mis tr&iacute;ceps para luego lamer tambi&eacute;n mis axilas por un buen rato, y chupar mis tetillas, por &uacute;ltimo se arrodill&oacute; y me dijo: ya s&eacute; que estas a punto de venirte y se trag&oacute; mi pinga hasta sentir su garganta, la chup&oacute; par de veces y saboreo todo el n&eacute;ctar que proven&iacute;a de ella luego paso la punta de su lengua por aquel lugar que ni yo creo recordar haber descubierto nunca en mi glande y que me hizo retorcerme de placer y perder el control de mis acciones, hasta que casi en un susurro le dije: me voy a venir. Entonces se separ&oacute; r&aacute;pidamente de mi para poder observar como mi leche sal&iacute;a en potentes chorros y alcanzaba a salpicarle su hermoso pecho. Qued&eacute; inm&oacute;vil, sin palabras mientras mi pinga todav&iacute;a se ve&iacute;a roja y mojada. Me arrodill&eacute; para limpiar su pecho con mi boca, a lo que el ripost&oacute; con voz autoritaria: no es necesario, e hizo un ademan de ayuda para que yo me pudiera levantar del suelo donde yac&iacute;amos los dos. Tom&oacute; sus pantalones, se los puso y sali&oacute; disparado a un lavamanos cercano, regres&oacute; sec&aacute;ndose con una toalla y me dijo muy serio: v&iacute;stete que en unos minutos llega el ayudante; sec&oacute; las gotas de leche que hab&iacute;an ca&iacute;do en el suelo con la misma toalla, me extendi&oacute; mi ropa y me dijo vete al ba&ntilde;o y no salgas hasta que yo no te vaya a buscar. Ya all&iacute; como que no ten&iacute;a ropa, pues decid&iacute; lavarme la cara y todo lo que me encontr&eacute; sucio. Luego de unos minutos sent&iacute; pasos y corr&iacute; a esconderme y cu&aacute;l no ser&iacute;a mi sorpresa cuando o&iacute; dos voces en vez de una en una acalorada discusi&oacute;n.<\/p>\n<p>La voz m&aacute;s joven dec&iacute;a: a m&iacute; no me gusta, yo lo he hecho nada m&aacute;s que para probar. La otra voz era la de Ali que le reprochaba: Si, pero bien que te gust&oacute; cuando te met&iacute; el dedo, adem&aacute;s a m&iacute; no me vengas con ese cuento, que yo tengo tremenda calle y &iexcl;t&uacute; tienes el culo o roto desde hace rato! Me entr&oacute; ganas de re&iacute;rme, pero me control&eacute; para que aquel flaco de ojos color miel claro y piel bastante blanca, no me descubriera; era, al parecer era el ayudante y mostraba tremenda cara de angustia, ten&iacute;a facciones europeas en la cara y un cabello negro como azabache que coronaba sus sienes. Bueno &iquest;y a que viene ese deseo de cogerme el culo o ahora? &ldquo;jefecito&rdquo; ripostaba el muchacho que tendr&iacute;a mi edad y en verdad, comparado conmigo de&quot; culo&quot; no ten&iacute;a nada, aunque tampoco era chato. &iexcl;No me digas jefecito que t&uacute; sabes que me molesta! Grit&oacute; mi improvisado amigo. Adem&aacute;s, desde que empezaste el jueguito todos los s&aacute;bados, siempre he tenido deseos de cogerte ese culo o rico, agreg&oacute; en tono morboso y se le abalanz&oacute; encima, le afloj&oacute; el cinto y le masaje&oacute; sus nalgas que se perd&iacute;an en aquellas toscas manos; en realidad mis ojos no pod&iacute;an creer lo que estaba mirando, al mismo tiempo que mi pinga volv&iacute;a a formar la carpa de circo nuevamente en mi pantal&oacute;n.<\/p>\n<p>El &quot;jefecito&quot; inmovilizaba a su ayudante contra el lavamanos y le pasaba la lengua por su cuello y las orejas, le agarraba las manos con fuerza y restregaba su cuerpo en la espalda del contrario; Su&eacute;ltame le o&iacute; decir al flaco, t&uacute; me gustas, pero tu pinga es muy grande, eso duele mucho. Hubo una pausa, y entonces Ali, con una sonrisa p&iacute;cara le dijo: eres un cobarde y sigui&oacute;: &iquest;si fuera mas chiquita como de 7 pulgadas me complacer&iacute;as? A lo mejor&hellip;, dijo el otro titubeando un poco, entonces fue cuando sin esperarlo o&iacute; mi nombre &iexcl;Javier! grit&oacute; Ali: Sal ahora mismo de donde est&eacute;s; que te voy a presentar a mi ayudante Iv&aacute;n.<\/p>\n<p>&iexcl;Esto es una trampa! grit&oacute; el sorprendido muchacho aunque le brillaron los ojos al ver como yo sal&iacute;a de mi improvisado escondite con el torso descubierto y masaje&aacute;ndome mi bulto. Repar&oacute; en mi cuerpo y dijo: Parece que te gustan lo culitos tiernos nada m&aacute;s. Sonre&iacute; por gracioso insulto y me le acerqu&eacute; para que contemplara lo que este &quot;culito tierno&quot; ten&iacute;a entre las piernas mientras yo agregaba: Y las pingas tiernas tambi&eacute;n, &iquest;verdad Ali? A lo que mi &quot;Taurino&quot; amigo respond&iacute;a: Si que la tienes tierna y jugosa jaja, para luego dirigirse a Iv&aacute;n y decirle: Mama flaquito que hoy vas a coger pinga por ese culo como nunca has cogido en tu vida, mientras le bajaba los pantalones dejando al descubierto unas peque&ntilde;&iacute;simas y discretas nalgas. Luego sac&oacute; una caja de condones y un tubo de algo que parec&iacute;a alg&uacute;n tipo de lubricante. Masaje&oacute; un rato el culo de su subordinado con aquel aceite y le dio una nalgada mientras le dec&iacute;a: Tu ibas a ser m&iacute;o hoy de todas maneras. Luego se posicion&oacute; a mi lado, completamente desnudo, mostrando orgulloso su hermosa herramienta, su pinga era blanca como todo su cuerpo y ten&iacute;a inimaginables venas que parec&iacute;an estallar mientras miraba la fenomenal mamada que yo recib&iacute;a. Entonces el flaco ni corto ni perezoso dej&oacute; mi pinga a un lado para poder saborear el monstruo de carne que aparec&iacute;a ante su vista.<\/p>\n<p>El &quot;toro&rdquo; que m&aacute;s bien parec&iacute;a un &quot;caballo &ldquo;me extendi&oacute; su mano con un cond&oacute;n a lo que hac&iacute;a un gesto con la cabeza de que comenzara mi faena de abrir el hueco. Luego de varios masajes prost&aacute;ticos con mis dedos, mi lengua y todo lo que encontr&eacute; en mi cuerpo, sent&iacute; el gemir de Iv&aacute;n, como pidiendo un ensarte, me coloqu&eacute; por fin el cond&oacute;n y comenc&eacute; a empujar sin encontrar ninguna resistencia en mi camino. Mientras mi amigo en el otro extremo met&iacute;a toda su gigantesca pinga hasta la garganta de su contrario, que parec&iacute;a disfrutar de lo lindo, porque no dejaba de moverse ni un minuto.<\/p>\n<p>Mis embestidas aumentaban junto con el &eacute;xtasis y la lujuria de la ocasi&oacute;n al mismo tiempo que yo ofrec&iacute;a mi lengua aquel hermoso torete que me besaba con aliento nicot&iacute;nico. Todo aquello era divino, el verme en un perfecto trio y disfrutando un buen culo que no paraba de moverse ahora en c&iacute;rculos me hizo casi venirme ocasi&oacute;n que aprovech&oacute; Ali para cambiar posiciones y poder besarme a&uacute;n m&aacute;s y jugar con mis tetillas, mi abdomen y mi pinga que no hac&iacute;a m&aacute;s que saltar como si tuviera un resorte, al mismo tiempo que pon&iacute;a a Iv&aacute;n como perrito y lo acomodaba para la estocada final. Me acerqu&eacute; bien para no perderme ning&uacute;n detalle y ya de paso, aprovech&eacute; para mojar bien con mi boca, aquel exagerado miembro que no cesaba de producir suficiente lubricante como para otros dos huecos. De vez en cuando hacia lo mismo con aquel abierto ojete delante de m&iacute;; oyendo como su due&ntilde;o segu&iacute;a gimiendo de placer. Por fin entre gemidos y protestas aquella cosa monstruosa entr&oacute;, y yo sin tener mucho que hacer, me dediqu&eacute; entonces a chupar el instrumento del flaco que era como de 7 pulgadas, pero m&aacute;s delgada que la m&iacute;a. Luego de un rato me incorpor&eacute; para estirar un poco las piernas mientras Ali me ofrec&iacute;a su espalda y sus nalgas para que acariciara y besara con placer y lujuria. Minutos despu&eacute;s se vino encima del flaco que se contorsionaba y erupcionaba su volc&aacute;n en la gigantesca mano de su amante. Por &uacute;ltimo, me miraron simult&aacute;neamente y corrieron al encuentro de mi leche que sal&iacute;a como si fuese mi primera vez en el d&iacute;a.<\/p>\n<p>Luego de lavamos como pudimos, salimos entre risas y bromas al portal del recinto donde me enter&eacute; trag&aacute;ndome el humo de sus cigarros que la madre de Iv&aacute;n era rusa y que hab&iacute;a crecido en Cuba porque su padre era cubano, y que &eacute;l y su jefe se reun&iacute;an todos los s&aacute;bados porque siempre quedaba algo de trabajo pendiente, me explicaron que la panader&iacute;a era comercial por eso no ten&iacute;a tienda.<\/p>\n<p>-Toro, creo que est&aacute;n perdiendo clientes, con este olor tan sabroso cualquiera vendr&iacute;a a comprar el producto por una ventanilla, o un saloncito. Espacio sin usar hay de sobra.<\/p>\n<p>-Es verdad Javier, no hab&iacute;a pensado mucho en eso y esta zona est&aacute; cambiando. Lo voy a tomar en cuenta.<\/p>\n<p>Estrecharon sus manos como verdaderos caballeros y me dieron varias golosinas para que las probara. No sin antes invitarme el siguiente s&aacute;bado a jugar nuevamente al panadero y sus ayudantes. Acept&eacute; cort&eacute;smente siempre pensando en no volver jam&aacute;s, por miedo a que me tocara a m&iacute; la siguiente vez empujarme aquel gigantesco instrumento.<\/p>\n<p>En la pr&oacute;xima historia Javier se ve en problemas con las autoridades locales. Ent&eacute;rate aqu&iacute;.<\/p>\n<p>Sigue mis historias.<\/p>\n<p>Gracias por leerme y no olvides valorar o comentar.<\/p>\n<p>Siempre tuyo ThWarlock<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. 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