{"id":31426,"date":"2021-09-15T22:00:00","date_gmt":"2021-09-15T22:00:00","guid":{"rendered":""},"modified":"2021-09-15T22:00:00","modified_gmt":"2021-09-15T22:00:00","slug":"mis-sobrinos-me-adoran","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/mis-sobrinos-me-adoran\/","title":{"rendered":"Mis sobrinos me adoran"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"31426\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\">10<\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 21<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>Mi nombre es Silvia, tengo 45 a&ntilde;os y vivo en Buenos Aires. A continuaci&oacute;n les voy a relatar una situaci&oacute;n bastante extra&ntilde;a, pero que result&oacute; ser m&aacute;s placentera de lo que pod&iacute;a llegar a imaginar. Soy soltera, sin hijos y la &uacute;nica familia que me queda, al menos viviendo cerca, es mi hermana Norma y sus dos hijos, Gisela y Ezequiel, de 24 y 20 a&ntilde;os respectivamente. Bruno es el marido de mi hermana y padre de mis sobrinos, pero no puedo decir que lo considere parte de mi familia, ya que llevamos un v&iacute;nculo familiar muy d&eacute;bil y bastante distante. El motivo de la distancia son sus r&iacute;gidas creencias religiosas que le hacen ver en m&iacute; a una oveja descarriada. Jam&aacute;s me interes&oacute; cambiar su opini&oacute;n sobre m&iacute;, siempre y cuando, no me prohibiera ver a mis amados sobrinos; eso lo respeta, aunque a veces creo que sin consentirlo demasiado.<\/p>\n<p>Creo que el hecho de que una mujer de mi edad nunca se haya casado o no haya tenido hijos representa una amenaza para la educaci&oacute;n de sus hijos. Puede que tenga raz&oacute;n, pero me resulta mucho m&aacute;s amenazaste que crezcan entre tanto rezo y oraci&oacute;n y poco mundo real.<\/p>\n<p>Mi forma de vestir tambi&eacute;n lo irrita y, aunque no me diga nada al respecto, puedo ver el desagrado en sus ojos. A pesar de que no soy una s&uacute;per modelo y de que con los a&ntilde;os hayan llegado algunas imperfecciones, estoy orgullosa de mi cuerpo y me gusta usar prendas ajustadas o con alguna transparencia, sobre todo en los d&iacute;as de mucho calor. Mi 1,68 de altura, mis 80 kg de peso, mis tetas naturales pero pulposas y mi culo un poco m&aacute;s amplio de lo normal era dignos de mostrarse. Mi piel poco bronceada siempre est&aacute; bien maquillada con un hermoso cabello casta&ntilde;o claro cayendo hasta la mitad de mi espalda. Un lunar por encima de mi labio me da un adorno natural muy seductor.<\/p>\n<p>Todo comenz&oacute; un viernes por la ma&ntilde;ana, la noche anterior hab&iacute;a salido a tomar unos tragos, por lo que me hab&iacute;a acostado relativamente tarde. Pensaba dormir hasta el mediod&iacute;a, pero la melod&iacute;a del celular me despert&oacute; cerca de las 10 am.<\/p>\n<p>-Hola, qui&eacute;n es? &ndash; respond&iacute; m&aacute;s dormida que despierta sin ni siquiera mirar el identificador de llamadas.<\/p>\n<p>-Hola Sil, soy Norma! Tu hermana. Todav&iacute;a dorm&iacute;s? Son las 10 de la ma&ntilde;ana.-dijo ella con vos en&eacute;rgica y a modo casi de reto.<\/p>\n<p>-Hola Nor, si, anoche sal&iacute; y tome un poquito de m&aacute;s, que pasa?<\/p>\n<p>-Perd&oacute;name hermana pero te tengo que pedir un favor. Lo acaban de llamar a Bruno que tiene que viajar a Santa Rosa ma&ntilde;ana por trabajo y nos tenemos que quedar todo el finde all&aacute;. Te jode venir a cuidar a los chicos? &ndash; pregunt&oacute; Norma preocupada.<\/p>\n<p>-No hay problema. A la tarde estoy por all&aacute; &ndash; contest&eacute; mientras desechaba las ilusiones de salir a bailar ese fin de semana y, por sobre todo, de tener sexo. Pero la idea de pasar un fin de semana con mis sobrinos no terminaba siendo un mal plan. Ellos son dos chicos muy educados y compa&ntilde;eros entre s&iacute; y conmigo tienen una relaci&oacute;n de camarader&iacute;a especial; la t&iacute;a solterona a veces los regresa un poco a la realidad.<\/p>\n<p>Dorm&iacute; una hora m&aacute;s despu&eacute;s del llamado de mi hermana, tom&eacute; una larga ducha, desayun&eacute; algo liviano y me dispuse a armar la valija para el fin de semana de ni&ntilde;era en lo de mi hermana. Puse tres o cuatro mudas de ropa limpia, mis maquillajes y, por si hab&iacute;a alg&uacute;n tiempito de privacidad, mi vibrador. Fue uno de los regalos para mi cumplea&ntilde;os n&uacute;mero 40 y siempre estar&eacute; agradecida con mi mejor amiga por eso. Mi hermoso falo color carne de 25 cm y varias velocidades de vibraci&oacute;n fue lo &uacute;ltimo que empaqu&eacute;, por lo que ser&iacute;a lo primero en verse al abrir la valija: no prest&eacute; atenci&oacute;n a ese detalle que me iba a costar car&iacute;simo.<\/p>\n<p>Luego de unas horas de redes sociales y escuchar m&uacute;sica, emprend&iacute; el viaje a la casa de mi hermana. Despu&eacute;s de 20 minutos de taxi estaba parada en el la amplia entrada de su casa. Norma sali&oacute; a recibirme con Gisela y Ezequiel por detr&aacute;s. Como era costumbre, Rub&eacute;n no tuvo la misma cordialidad y me salud&oacute; con un seco choque de mejillas ya dentro de la casa mientras observaba con asco mis calzas encueradas negra y mi blusa blanca algo escotada.<\/p>\n<p>Norma me sirvi&oacute; un caf&eacute; y antes de irse me dio algunas indicaciones mientras su marido cargaba sus valijas en el auto sin prestarme la menos atenci&oacute;n.<\/p>\n<p>-Silvia, la heladera est&aacute; llena de comida para los tres y te compr&eacute; un par de cervezas. Estoy segura que ten&iacute;as planes para el finde y pens&eacute; que por lo menos unas cervezas fr&iacute;as te iban a venir bien. Lo que si te pido es que no le des ni una gota de alcohol a los chicos porque despu&eacute;s lo tengo que escuchar gritar a Bruno.<\/p>\n<p>-Gracias Nor. Despreoc&uacute;pate que no les pienso convidar ni un poquito de mis cervezas &ndash; bromee para calmarla &ndash; y decile a tu marido que se relaje que no se van a ir al infierno por tomar una cerveza alg&uacute;n d&iacute;a.<\/p>\n<p>-Ni me hables mir&aacute;! Est&aacute; insoportable, los chicos est&aacute;n con las hormonas por el cielo y Bruno los castra en cualquier momento&ndash; dijo Nor casi sonriendo por la situaci&oacute;n. Yo no pude evitar la carcajada.<\/p>\n<p>-Jajaja, vos qu&eacute;date tranquila que conmigo est&aacute;n bien cuidados y no vas a tener problemas con Bruno &ndash; dije sin saber lo que iba a pasar durante el fin de semana.<\/p>\n<p>Norma y su estructurado marido emprendieron su viaje y ah&iacute; comenzaba mi fin de semana con mis adorados sobrinos. Despu&eacute;s de charlar un rato con ellos y que me cuenten como iban sus estudios y su vida en general, me dispuse a hacer la cena. Tuve que hacer dos comidas porque Gisela estaba entrando al mundo del veganismo, mientras que Ezequiel era un carn&iacute;voro empedernido. Yo com&iacute; milanesas con Ezequiel y a Gisela le prepare una ensalada de varias verduras que comi&oacute; con gusto. Despu&eacute;s de terminar de cenar, ambos hermanos juntaron la mesa y colaboraron entre ellos para limpiar los platos hasta dejar todo impecable. Era incre&iacute;ble poder ver a dos hermanos de 24 y 20 a&ntilde;os llevarse tan bien.<\/p>\n<p>Mientras los ve&iacute;a trabajar juntos, no pod&iacute;a entender en que momento hab&iacute;an crecido tanto. Ezequiel estaba dando uno de sus estirones y hab&iacute;a crecido mucho en muy poco tiempo. Ya alcanzaba el 1,80 de altura y su cuerpo ya ten&iacute;a forma de hombre, con sus hombros cada vez m&aacute;s anchos y el la barba cada vez m&aacute;s notoria. Usaba uno de esos peinados modernos con corte degrad&eacute; que su padre desaprobaba completamente pero que para m&iacute; le quedaba excelente. Sus ojos color marr&oacute;n oscuro mostraban una mirada muy profunda e iban acompa&ntilde;ados de una nariz respingada casi perfecta y una boca algo grande pero muy seductora. Gisela ya hab&iacute;a dejado atr&aacute;s su pubertad unos a&ntilde;os atr&aacute;s y ya era toda una mujer. Mucho m&aacute;s baja que su hermano y con una complexi&oacute;n intermedia heredada de su madre, su 1,65 cm mostraba a una joven adulta algo m&aacute;s baja que la media pero con un cuerpo muy llamativo. Unas tetas m&aacute;s tirando a chicas, un rasgo que siempre acomplej&oacute; a Gise por tener menos que las chicas de su edad. A pesar de no ser grandes, ten&iacute;an una forma redonda perfecta. Su culo si era su orgullo por ser un poco m&aacute;s amplio y llamativo debido a las largas horas de spinning en su gimnasio. Ojos similares a los de Ezequiel pero con una forma m&aacute;s almendrada se escond&iacute;an tras unos impecables lentes cuadrados estilo ejecutiva. Gisela hab&iacute;a heredado mi lunar por encima de su peque&ntilde;a y delicada boca pero del lado contrario al m&iacute;o.<\/p>\n<p>Terminaron de lavar los platos y me preguntaron si pod&iacute;an quedarse en el sof&aacute; del living mirando una serie. Es imposible negarles algunas horas de televisi&oacute;n a dos j&oacute;venes tan buenos as&iacute; que les di permiso mientras yo me iba a la cama a&uacute;n con resaca de la noche anterior. El sue&ntilde;o me atrap&oacute; cinco minutos despu&eacute;s de tocar la cama y me dorm&iacute; profundamente. Cerca de las 3 de la ma&ntilde;ana el dolor de cabeza me atac&oacute; m&aacute;s fuerte que nunca y me quit&oacute; el sue&ntilde;o, por lo que decid&iacute; levantarme a tomar un analg&eacute;sico para ver si pod&iacute;a volver a conciliar el sue&ntilde;o. Sal&iacute; de la habitaci&oacute;n con mis tetas al aire y con una fin&iacute;sima tanga de encaje color celeste, confiando en que Gisela y Ezequiel ya estuviesen dormidos en sus respectivas camas. Antes de llegar a la puerta del living escuch&eacute; sus voces que ven&iacute;an del sof&aacute; y me fren&eacute; de golpe para no exponer mi desnudez ante ellos. Antes de volver a vestirme, la curiosidad me detuvo para escuchar su conversaci&oacute;n.<\/p>\n<p>-Ayer mi amiga Vicky me mand&oacute; un video que si lo ve pap&aacute; se muere &ndash; dijo Gisela cont&aacute;ndole a su hermano.<\/p>\n<p>-Otro video de gente desnuda? &ndash; pregunto interesado Ezequiel.<\/p>\n<p>-No solamente desnuda, era una chica que se estaba metiendo un envase de desodorante ah&iacute; abajo &ndash; explic&oacute; Gise mientras bajaba la voz para que nadie m&aacute;s que su hermano la escuche.<\/p>\n<p>-Guau! Viste que mam&aacute; algo nos hab&iacute;a dicho de gente que sub&iacute;a esas cosas a internet. A mam&aacute; mucho no le molesta pero pap&aacute; se vuelve loco con esas cosas &ndash; dijo Eze.<\/p>\n<p>-Si, te imaginas si nos ve a nosotros haciendo algo de eso? A m&iacute; me da algo de curiosidad pero me da miedo que se entere pap&aacute;. &ndash; dijo Gisela en tono de confesi&oacute;n.<\/p>\n<p>No pod&iacute;a creer lo que mis o&iacute;dos estaban escuchando. Me perturbaba much&iacute;simo el hecho de que estuvieran hablando de cosas sexuales entre hermanos, pero m&aacute;s me molestaba que dos chicos de 24 y 20 a&ntilde;os todav&iacute;a no sepan nada de la masturbaci&oacute;n y que no hayan experimentado nada cuando estaban en la mejor edad para hacerlo.<\/p>\n<p>-Y yo cuando me ba&ntilde;o tambi&eacute;n a veces me toco ah&iacute; abajo y me gusta. Pero el ba&ntilde;o es un lugar privado y ah&iacute; no se puede enterar nadie.<\/p>\n<p>-O sea que vos te tocas como hace la gente de los videos? &ndash; interrog&oacute; Gisela con curiosidad<\/p>\n<p>-Y si Gise, pap&aacute; es muy exagerado y hasta mam&aacute; lo dice siempre. Aparte no voy a ser tan tonto de filmarme.<\/p>\n<p>-Ten&eacute;s raz&oacute;n. Igual una vez hace mucho me quise tocar y cuando met&iacute; un dedo me doli&oacute;&ndash; expreso Gisela acongojada.<\/p>\n<p>-Mam&aacute; una vez explic&oacute; que la primera vez puede doler, pero despu&eacute;s empieza a gustar, que se yo &ndash; trat&oacute; de explicar Ezequiel.<\/p>\n<p>-Y a vos te duele cuando te tocas? &ndash; pregunt&oacute; Gisela m&aacute;s curiosa que nunca.<\/p>\n<p>-No, a m&iacute; nunca me doli&oacute;, al contario, me hace cosquillas. T&oacute;cate de nuevo y f&iacute;jate Gisela.<\/p>\n<p>-Pero me da miedo, pero a la vez vi el video de la chica del desodorante y me dan ganas de probar.<\/p>\n<p>-Aprovecha que nuestros pap&aacute;s no van a estar en todo el finde, no te va a ver nadie.<\/p>\n<p>-Vos me ayudar&iacute;as? &ndash; pregunt&oacute; Gisela.<\/p>\n<p>-Como?<\/p>\n<p>-A tocarme, porque me dijo Vicky que si te toca alguien m&aacute;s es mucho m&aacute;s placentero y dudo que pap&aacute; me deje ir a buscar un chico para que me toque&ndash; explico Gisela.<\/p>\n<p>-No s&eacute; Gi, somos hermanos. Pap&aacute; se infarta si se entera &ndash; dud&oacute; Ezequiel.<\/p>\n<p>-Vos te tocas y no se entera, aparte ahora no est&aacute;n hasta el lunes, vos mismo lo acabas de decir.<\/p>\n<p>-Bueno, est&aacute; bien, pero es un secreto a muerte Gisela.<\/p>\n<p>-Si, te lo prometo Eze. Voy a buscar un envase de desodorante como la chica del video &ndash; dijo Gisela entusiasmada.<\/p>\n<p>-Ok, te espero ac&aacute;.<\/p>\n<p>La conversaci&oacute;n me subi&oacute; las pulsaciones a mil y me dejo un mont&oacute;n de sensaciones encontradas. Mi sobrina Gisela le hab&iacute;a pedido ayuda a su hermano para empezar a investigar su sexualidad y sab&iacute;a que eso estaba terriblemente mal, pero por otro lado, Gisela ten&iacute;a 24 a&ntilde;os y todav&iacute;a no sab&iacute;a la sensaci&oacute;n de tocar su propio cuerpo y esa desesperaci&oacute;n y deseo reprimido la hab&iacute;a llevado a recurrir al &uacute;nico hombre en el que pod&iacute;a confiar. Me sent&iacute; en el lugar de alguien que no puede juzgar porque estaba escuchando una conversaci&oacute;n que no me correspond&iacute;a y adem&aacute;s, interrumpirlos tal vez significar&iacute;a arruinar la vida sexual de mi sobrina por un largo tiempo, o quiz&aacute; para siempre. Decid&iacute; dejarlos actuar sin haberme percatado que mi peque&ntilde;a tanga celeste estaba empapada por mi flujo vaginal y que la hab&iacute;a empezado a acariciar con mis dedos de forma inconsciente. No lo pod&iacute;a creer, la adrenalina se hab&iacute;a convertido en morbo y excitaci&oacute;n.<\/p>\n<p>Gisela tard&oacute; un rato largo mientras buscaba su envase de desodorante para usar de consolador improvisado. Ella apareci&oacute; en el living con las manos vac&iacute;as.<\/p>\n<p>-No hay ning&uacute;n desodorante en esta casa Eze, tanta mala suerte puedo tener, estoy destinada a ser monja &ndash; dijo Gisela furiosa.<\/p>\n<p>-Y algo con una forma similar? &ndash; sugiri&oacute; el hermano menor.<\/p>\n<p>-Pero qu&eacute;?<\/p>\n<p>-Ya se &ndash; dijo &eacute;l y se levant&oacute; rumbo a la cocina. A los segundos volvi&oacute; al living con un peque&ntilde;o pepino en la mano.<\/p>\n<p>-Esto va a ser mejor, tiene forma m&aacute;s redonda y es m&aacute;s suave &ndash; dijo Eze, orgulloso de su ocurrencia. Gise mir&oacute; la verdura con algo de duda pero sus ganas la hicieron acceder.<\/p>\n<p>-Est&aacute; bien, pero despacio Eze, si yo te digo que pares par&aacute; &ndash; dijo la joven mientras bajaba su calza y su ropa interior blanca hasta sus rodillas.<\/p>\n<p>-Si Gi-gise &ndash; dijo Ezequiel tartamudeando al caer en la cuenta que era la primera concha que hab&iacute;a visto en su vida y era la de su propia hermana.<\/p>\n<p>Gisela se acost&oacute; en el c&oacute;modo sof&aacute; con las piernas abiertas apoyadas en la mesa ratona mientras su hermano estaba obnubilado con el sexo de su hermana a punto de masturbarla con una sugerente verdura. El &aacute;ngulo en el que se acost&oacute; mi sobrina me dej&oacute; espiar desde el pasillo y ver sus rosados y lampi&ntilde;os labios vaginales. Ella se masajeo un poco con los dedos y, entre respiraciones agitadas, la humedad se fue haciendo presente poco a poco; yo por mi parte no pude evitar imitarla mientras ve&iacute;a la escena.<\/p>\n<p>-Dale Eze, de a poquito &ndash; susurr&oacute; ella.<\/p>\n<p>El hermano menor se sent&oacute; a su lado y comenz&oacute; a refregar el pepino suavemente por el cl&iacute;toris y los labios de su hermana. Los gemidos de Gisela se intensificaron y comenz&oacute; con unos movimientos p&eacute;lvicos instintivos.<\/p>\n<p>-Empez&aacute; a meterlo de a poquito &ndash; dijo ella casi jadeando<\/p>\n<p>Ezequiel introdujo poco a poco la punta del pepino mientras su hermana gem&iacute;a con los ojos cerrados. Pude notar como Ezequiel se acomodaba el bulto en su pantal&oacute;n; la situaci&oacute;n lo excitaba mucho y su pene se lo estaba avisando. Pero continuaba siguiendo las instrucciones de su hermana quien le iba susurrando que lo vaya metiendo un poco m&aacute;s. Despu&eacute;s de unos minutos, la vulva de Gisela ya hab&iacute;a hecho desaparecer todo el pepino al tiempo que tomaba la mano de su hermano para marcarle el ritmo. Gisela no paraba de estremecerse de placer cuando de repente todo su cuerpo se tens&oacute;, abri&oacute; los ojos bien grandes y no pudo contener un gritito casi inaudible de placer; Ezequiel quit&oacute; su mano con el improvisado juguete empapado en los flujos de su hermana. Mi sobrina hab&iacute;a tenido su primer orgasmo gracias a su hermano mientras yo los espiaba detr&aacute;s de la puerta. Yo hice lo mismo y tuve un peque&ntilde;o cl&iacute;max mientras me masajeaba el cl&iacute;toris de parada. Con una sonrisa de oreja a oreja, Gisela se levant&oacute; del sof&aacute; y se volvi&oacute; a vestir. Los dos hermanos se miraron y compartieron una peque&ntilde;a carcajada sin necesidad de decir nada. Creo que a Ezequiel le hubiese gustado que le devuelva el favor de alguna manera pero no se anim&oacute; a ped&iacute;rselo a Gisela. Por su parte, su hermana le dio las buenas noches y se dirigi&oacute; a su habitaci&oacute;n a dormir pl&aacute;cidamente despu&eacute;s de haber descargado por primera vez toda su lujuria. Me dio pena ver a mi sobrino quedarse con las ganas de algo m&aacute;s y, debo confesar, que yo quede con la misma sensaci&oacute;n. Pero el fin de semana reci&eacute;n comenzaba y casi seguro que esto iba a traer cola.<\/p>\n<p>Al otro d&iacute;a me despert&eacute; cerca de las 10 am y los hermanos ya estaban sentados en el comedor con el desayuno listo. Si no hubiera visto lo de la noche anterior, hubiese jurado que no hab&iacute;a pasado absolutamente nada entre ellos. Lo &uacute;nico que not&eacute; fue que Ezequiel no paraba de acomodarse la entrepierna de su pantal&oacute;n, por lo que supuse que no hab&iacute;a podido descargar toda la excitaci&oacute;n acumulada del acto con su hermana.<\/p>\n<p>-Buen d&iacute;a chicos, durmieron bien? &ndash; pregunt&eacute;<\/p>\n<p>-Buen d&iacute;a t&iacute;a &ndash; contestaron casi al un&iacute;sono &ndash; muy bien &ndash; agreg&oacute; Gisela con una sonrisa radiante.<\/p>\n<p>-Se quedaron hasta tarde mirando la tele? &ndash; pregunt&eacute; para demostrar no saber nada de lo que hab&iacute;a pasado.<\/p>\n<p>-Si t&iacute;a, nos enganchamos con una pel&iacute;cula &ndash; contest&oacute; Ezequiel sin titubear y mirando a su hermana con una casi imperceptible sonrisa de complicidad.<\/p>\n<p>-Me alegro que se hayan divertido mis amores. Yo me dorm&iacute; como un tronco toda la noche &ndash; dije para no levantar sospechas de mi actuaci&oacute;n de esp&iacute;a nocturna.<\/p>\n<p>El desayuno transcurri&oacute; entre charlas de series y pel&iacute;culas con total normalidad mientras por la ventana ve&iacute;amos como se formaban unos nubarrones negros y comenzaba a llover copiosamente. El clima nos iba a obligar a pasar el d&iacute;a encerrados y algo aburridos, lo que pod&iacute;a llevar a otro intento de mis sobrinos para seguir explorando su sexualidad. Mientras tomaba mi caf&eacute; me imaginaba un d&iacute;a largo y lleno de emociones.<\/p>\n<p>Terminamos de desayunar y Gisela se levant&oacute; de la mesa anunciando que se iba a meter a la ducha, lo que me dejaba un tiempo a solas con mi sobrino para generar confianza e indagar un poco sobre su escasa vida sexual.<\/p>\n<p>-Ya est&aacute;s hecho todo un hombre Eze, me imagino que ya debes tener alguna chica revoloteando por ah&iacute;? &ndash; pregunt&eacute; en mi mejor tono de t&iacute;a comprensiva.<\/p>\n<p>-Jaja, no t&iacute;a, por ahora no hay nada, entre la facultad y pap&aacute; que es bastante estricto con que salgamos, no conozco muchas chicas.<\/p>\n<p>-Ay Eze! Voy a tener que hablar con tus pap&aacute;s. No puede ser que un chico tan lindo como vos no pueda conocer a una chica porque su pap&aacute; no quiere que salga &ndash; dije mientras acariciaba su hombro y comenzaba a notar m&aacute;s incomodidad en los pantalones de mi sobrino.<\/p>\n<p>-No te gastes t&iacute;a &ndash; dijo el con voz de resignaci&oacute;n &ndash; mam&aacute; habl&oacute; con pap&aacute; pero el sigue firme en su postura.<\/p>\n<p>-Yo voy a hacer el intento Eze y, no te prometo nada, pero algo vamos a hacer para que puedas tener un poco m&aacute;s de roce con alguna chica &ndash; mientras hablaba, acomod&eacute; mi escote para bajarlo un poco y ver la reacci&oacute;n de Ezequiel. Su mirada se clav&oacute; por un segundo en el surco entre mis tetas y luego desvi&oacute; su mirada por la verg&uuml;enza.<\/p>\n<p>-Gracias t&iacute;a, pero no tengo muchas esperanzas en que pap&aacute; cambie de opini&oacute;n.<\/p>\n<p>Las hormonas del chico le estaban haciendo una revoluci&oacute;n interna mientras su padre no permit&iacute;a que su hijo tenga una vida social normal y as&iacute; poder conocer a alguien para comenzar a tener una sexualidad algo m&aacute;s activa. La cara y la voz de Ezequiel me generaron una mezcla enorme de l&aacute;stima y excitaci&oacute;n que hasta el d&iacute;a de hoy no puedo explicar. Mientras pensaba c&oacute;mo hacer para ayudar a mi sobrino a salir un poco de su inocencia, la voz de Gisela me llam&oacute; desde el ba&ntilde;o.<\/p>\n<p>-T&iacute;a, prestas tu secador de pelo? El m&iacute;o se lo llevo mam&aacute; &ndash; grit&oacute; ella<\/p>\n<p>-Si mi vida, est&aacute; en mi valija, agarralo tranquila &ndash; contest&eacute;.<\/p>\n<p>La charla con Ezequiel me hab&iacute;a acaparado toda la atenci&oacute;n, tanto que olvid&eacute; que, al abrir mi valija, lo primero Gisela encontrar&iacute;a era mi juguete para mis momentos de soledad. Cuando ca&iacute; en la cuenta de mi descuido, me levant&eacute; apresuradamente de la silla y me dirig&iacute; a mi habitaci&oacute;n. Al entrar de forma algo abrupta, Gisela se asust&oacute; y dejo caer en el suelo mi juguete. Al chocar con las maderas del piso, el largo pene de l&aacute;tex color carne se encendi&oacute; y comenz&oacute; a vibrar tan fuerte que se mov&iacute;a como una v&iacute;bora en el suelo de mi habitaci&oacute;n. Nos miramos con Gisela con ojos de sorpresa y no pudimos evitar una carcajada al un&iacute;sono.<\/p>\n<p>-Perd&oacute;n Gi &ndash; dije con l&aacute;grimas en los ojos por la risa &ndash; me olvid&eacute; que estaba esto en mi valija, tu pap&aacute; me va a matar &ndash; dije mientras tomaba mi juguete del suelo y lo guardaba bajo la ropa de mi valija.<\/p>\n<p>-Jajaja, no pasa nada t&iacute;a, no le voy a decir nada, qu&eacute;date tranquila &ndash; dijo ella, lo que me gener&oacute; much&iacute;sima tranquilidad &ndash; nunca hab&iacute;a visto uno de esos juguetes, o sea, si en videos pero no hab&iacute;a tenido uno en la mano &ndash; me confes&oacute; con algo de miedo.<\/p>\n<p>-Son muy &uacute;tiles para cuando una est&aacute; aburrida y sola &ndash; dije con tono de broma para generar algo de confianza &ndash; aunque una de verdad siempre es mejor &ndash; dije para ver la reacci&oacute;n de Gisela.<\/p>\n<p>-Mis amigas dicen lo mismo t&iacute;a, pero yo todav&iacute;a no conozco ni uno de verdad ni uno de mentira &ndash; dijo ella con tono ofuscado y frunciendo el ce&ntilde;o.<\/p>\n<p>-Si Gise, no me digas nada, el problema es tu pap&aacute;.<\/p>\n<p>-Si t&iacute;a, si sabe que voy a alg&uacute;n lugar y va a haber chicos no me da permiso para salir &ndash; explic&oacute; con voz triste.<\/p>\n<p>-Lo mismo que le dije a tu hermano se lo voy a decir a vos; voy a tratar de hablar con ellos para ver si puede aflojar un poco. No puede ser que, siendo tan j&oacute;venes, no puedan disfrutar de tener amigos y algo de diversi&oacute;n &ndash; dije casi enojada.<\/p>\n<p>-Gracias t&iacute;a, pero no va a ser f&aacute;cil convencer a pap&aacute;, y volviendo al tema de tu juguete, alg&uacute;n d&iacute;a me gustar&iacute;a tener uno &ndash; brome&oacute; ella con total confianza.<\/p>\n<p>-La t&iacute;a te lo va a regalar pero cuando te mudes de tu casa, jaja<\/p>\n<p>Gisela tom&oacute; mi secador de pelo y sali&oacute; de mi habitaci&oacute;n. Mi cabeza y mis hormonas trabajaban casi a la par tratando de ayudar a esos chicos a salir de su encierro. La escena nocturna de colaboraci&oacute;n &iacute;ntima entre hermanos segu&iacute;a presente en m&iacute; cuando se me ocurri&oacute; una idea que no pod&iacute;a fallar. Decid&iacute; elegir mi vestuario con el fin de atraer la mirada de Ezequiel: me puse una ajustada calza de deporte bastante colorinche que amoldaba mi culo y mi concha de forma muy ajustada, y por arriba opt&eacute; por una blusa blanca bastante escotada acompa&ntilde;ada de un fino corpi&ntilde;o que juntaba perfectamente mis tetas dejando ver un profundo surco oscuro entre ellas. Sal&iacute; de la habitaci&oacute;n y me dirig&iacute; al cuarto de Gisela a buscar uno de los viejos regalos que le hice cuando era chica. Tom&eacute; la caja y me dirig&iacute; al living donde ellos estaban sentados en el sof&aacute; jugando con sus celulares.<\/p>\n<p>-Qui&eacute;n quiere jugar Twister? &ndash; grit&eacute; alegremente mientras desenvolv&iacute;a la colorida alfombra del juego en el amplio piso del living. Ambos se miraron y sonrieron a forma de aprobaci&oacute;n.<\/p>\n<p>-Me hab&iacute;a olvidado que ten&iacute;a ese juego, que divertido &ndash; dijo Gisela mientras se paraba y acomodaba su calza gris de gimnasia prepar&aacute;ndose para el juego.<\/p>\n<p>-Viste que la t&iacute;a sabe divertirse? Ideal para un d&iacute;a de lluvia &ndash; contest&eacute; mientras acomodaba la peque&ntilde;a rueda de pl&aacute;stico que indican la extremidad y el color que se debe tocar -como soy la m&aacute;s vieja arranco yo.<\/p>\n<p>Pie derecho, amarillo fue la primera instrucci&oacute;n y ese fue el primer paso para comenzar una tarde de locura con mis sobrinos. Mientras el juego transcurr&iacute;a, mi cabeza segu&iacute;a reproduciendo el espect&aacute;culo de la noche anterior y me calentaba mucho la idea de estar enredada con esos mismos cuerpos. Durante las primeras tres rondas del juego todo ven&iacute;a bastante f&aacute;cil y por lo tanto, todav&iacute;a no hab&iacute;a posibilidades de juntar los cuerpos de alguna manera sugerente. Pero la suerte empez&oacute; a cambiar y en uno de los movimientos a Ezequiel le toc&oacute; &ldquo;pie izquierdo en azul&rdquo; lo que requer&iacute;a pasarla por encima de su hermana y dejar sus genitales casi rosando las nalgas de Gisela; la situaci&oacute;n comenzaba a ponerse interesante mientras la aguja del tablero marcaba que la suerte segu&iacute;a en el mismo camino. Mi brazo izquierdo deb&iacute;a tocar el color rojo; al hacer el movimiento, mi enorme escote qued&oacute; tan cerca de la cara de Ezequiel que pod&iacute;a sentir el calor de su aliento en mis tetas. El chico quedo con dos enormes ubres frente a &eacute;l y el culo de su hermana a cent&iacute;metros de su verga, la cual ya se ve&iacute;a aprisionada dentro de su pantal&oacute;n negro de gimnasia. Se pod&iacute;a sentir como la temperatura aumentaba de golpe sobre la peque&ntilde;a alfombra de hule, incluso ven&iacute;an r&aacute;fagas de aromas &iacute;ntimos con las que los pulmones se llenaban de deseo. La posici&oacute;n me obligaba a estar con las tetas hac&iacute;a abajo y comenc&eacute; a sentir como mi blusa y mi corpi&ntilde;o se deslizaban dejando cada vez m&aacute;s piel a descubierto.<\/p>\n<p>-Chicos, me tengo que acomodar la remera &ndash; dije entre risa haciendo fuerza con cada una de mis extremidades.<\/p>\n<p>-Si sacas la mano del color perdes T&iacute;a &ndash; advirti&oacute; Gisela, mientras parec&iacute;a que cada vez levantaba m&aacute;s la cola buscando contacto del paquete creciente de su hermano.<\/p>\n<p>Mi blusa se sigui&oacute; deslizando hasta que pude sentir el aliento de Ezequiel acariciando mi endurecido pez&oacute;n izquierdo. Pude ver como la barra de carne bajo su pantal&oacute;n luc&iacute;a atrapada. Luego de un mal movimiento, uno de mis brazos se afloj&oacute; provocando un efecto domino que tambi&eacute;n hizo derrumbarse a los hermanos. La ca&iacute;da produjo que los labios de Ezequiel rocen mi pez&oacute;n dejando incluso algo de saliva en &eacute;l. Por su parte, Gisela cay&oacute; boca abajo con el bulto de su hermano apoyado en sus nalgas. Todos transpirados quedamos en la misma posici&oacute;n entre carcajadas de diversi&oacute;n y bastante lujuria. Gisela fue la primera en emitir palabra.<\/p>\n<p>-Eze, ten&eacute;s un juguete como el de la t&iacute;a ah&iacute; abajo, jaja &ndash; dijo ella manteniendo su cola hacia arriba con el pene de su hermano descansando entre sus nalgas. A&uacute;n no s&eacute; porque, pero no me gener&oacute; ninguna verg&uuml;enza que mi sobrino se entere de mi intimidad, sino todo lo contrario.<\/p>\n<p>-Que juguete? No entiendo &ndash; pregunt&oacute; el desconcertado mientras no ten&iacute;a intenciones de cambiar su posici&oacute;n manteniendo el &iacute;ntimo contacto con su hermana..<\/p>\n<p>-Se lo puedo mostrar t&iacute;a? &ndash; pregunt&oacute; ella muy entusiasmada.<\/p>\n<p>-Si, dale, pero de esto ni una palabra a tus pap&aacute;s Ezequiel &ndash; advert&iacute; con la mayor seriedad que pude en ese momento.<\/p>\n<p>-Si t&iacute;a, secreto total.<\/p>\n<p>Antes de que se dijera la &uacute;ltima palabra, Gisela ya corr&iacute;a a mi habitaci&oacute;n a buscar a mi compa&ntilde;ero de pl&aacute;stico. Al volver, se lo ense&ntilde;&oacute; orgullosa a su hermano. &Eacute;l, entre nervioso y tentado, se r&iacute;o de forma nerviosa al ver el largo pene de l&aacute;tex colgando de la mano de su hermana.<\/p>\n<p>-Guau t&iacute;a! Como haces para que te entre todo esto? &ndash; pregunt&oacute; Gisela inspeccionando el aparato mientras lo sosten&iacute;a con cada vez m&aacute;s firmeza.<\/p>\n<p>-Jajaja, es mucha experiencia Gise &ndash; contest&eacute; algo nerviosa &ndash; dame que te ense&ntilde;o.<\/p>\n<p>Al decir esa frase, ambos se quedaron mir&aacute;ndome y compartieron otra sonrisa de camarader&iacute;a y Gisela estir&oacute; su brazo cedi&eacute;ndome el juguete. Ambos se acomodaron c&oacute;modamente la alfombra del Twister como si fueran a ver el show de sus vidas. Baj&eacute; mi calza y mi tanga blanca hasta mis rodillas y me acomod&eacute; en el sof&aacute; en la misma posici&oacute;n y lugar que lo hab&iacute;a hecho Gisela durante la noche. Ellos lo notaron y soltaron una risita, seguramente acord&aacute;ndose de lo sucedido. Encend&iacute; el vibrador y, con la punta del juguete, empec&eacute; a masajear mi cl&iacute;toris y mis labios ya empapados. Los hermanos estaban obnubilados viendo a su t&iacute;a en todo su esplendor. Entre gemidos cada vez m&aacute;s agudos, comenc&eacute; a introducir el largo falo de pl&aacute;stico hasta dejar a la vista solo la base adornada con dos huevos muy realistas sostenidos por mi mano derecha. El nivel de humedad de mi vagina hac&iacute;a que el juguete entrara y saliera cada vez m&aacute;s r&aacute;pido y muy fluido, produciendo un peque&ntilde;o chapoteo que resonaba en todo el living. Despu&eacute;s de unos minutos con mi alargado amigo dentro de m&iacute;, el cuerpo se me estremeci&oacute; y tuve un orgasmo extremadamente largo e intenso, tanto que un peque&ntilde;o squirting fue a dar en la alfombra del juego a cent&iacute;metros de la mano de Ezequiel.<\/p>\n<p>Cuando levant&eacute; la vista para verlos, ellos estaban all&iacute; petrificados y con sus bocas abiertas. La humedad de Gisela ya se pod&iacute;a ver manchando su calza gris claro y la barra de carne de Ezequiel parec&iacute;a que iba a explotar bajo sus pantalones negros de gimnasia. Al ver la situaci&oacute;n, decid&iacute; invitarlos a participar.<\/p>\n<p>-Gise, Viste que te dije que siempre era mejor uno real? Bueno, parece que Eze nos puede dar una mano &ndash; dije buscando la complicidad de la excitada chica mientras se&ntilde;alaba con mis ojos el bulto de Ezequiel.<\/p>\n<p>-Pero no es tan grande como tu juguete t&iacute;a &ndash; dijo el algo nervioso por la falta de experiencia.<\/p>\n<p>-Mostranos Ezequiel &ndash; solicit&oacute; su hermana.<\/p>\n<p>-Bueno, est&aacute; bien &ndash; accedi&oacute; &eacute;l.<\/p>\n<p>Al bajar su pantal&oacute;n y su ropa interior, su pene salt&oacute; como un resorte provocando el choque de su glande a la altura de su ombligo. Ezequiel ten&iacute;a raz&oacute;n; no era tan grande como el juguete, pero sus 17 cm ten&iacute;an una forma perfecta y con un di&aacute;metro bastante interesante. Las venas recorr&iacute;an el hermoso tronco de modo que le daban un aspecto muy fornido. Gisela no pod&iacute;a evitar demostrar el deseo al ver el juguete de su hermano y una sonrisa picarona se le dibujo en los labios.<\/p>\n<p>-Hermoso Eze &ndash; dije para darle confianza &ndash; conozco a hombres m&aacute;s grandes que vos que la tienen mucho m&aacute;s chica.<\/p>\n<p>-En serio? &ndash; pregunt&oacute; el con voz de orgullo mientras la tomaba con su mano &aacute;gil para empezar a sobarla de forma instintiva.<\/p>\n<p>-De verdad &ndash; contest&eacute; tratando de convencerlo.<\/p>\n<p>-Y si vos dec&iacute;s que uno de verdad es mejor, est&aacute; mal que uses el de Ezequiel t&iacute;a? &ndash; pregunt&oacute; Gisela algo ansiosa. La pregunta me dej&oacute; algo desconcertada pero ten&iacute;a que responder la forma m&aacute;s honesta posible.<\/p>\n<p>-Para mucha gente si lo est&aacute; Gise, pero si esto se mantiene en un secreto como prometimos, nadie nos puede decir nada &ndash; contest&eacute; algo dubitativa, mientras en mi cabeza segu&iacute;a como prioridad hacer que esos chicos empiecen a disfrutar del sexo.<\/p>\n<p>Los tres intercambiamos una sonrisa acompa&ntilde;ada de un asentimiento. Confiaba plenamente que ninguno de los dos iba a divulgar nuestro prohibido secreto y me dej&eacute; llevar por el placer. Me acerqu&eacute; gateando despacio hasta donde estaba Ezequiel y comenc&eacute; a meter su erecto pene en mi boca lentamente. El muchacho me mir&oacute; sin poder creer lo que estaba pasando mientras su cuerpo se estremec&iacute;a por el contacto tibio de mi saliva en su glande. Comenc&eacute; a sentir en mi boca como su verga, dura como una piedra, comenzaba a depositar en mi lengua algunas gotas de espeso l&iacute;quido, por lo que imagin&eacute; que el orgasmo de Ezequiel estaba pronto a venir. Su hermoso falo sub&iacute;a y bajaba por mi garganta mientras yo aplicaba cada vez m&aacute;s succi&oacute;n y acariciaba sus huevos con mi mano derecha. Luego de algunos segundos la explosi&oacute;n no se hizo esperar y mientras segu&iacute;a masturb&aacute;ndolo con mis labios, sent&iacute; un fuerte y abundante chorro de leche espesa inundando mi boca. Mientras las piernas de Ezequiel temblaban y desped&iacute;a gemidos ahogados de placer, segu&iacute; succionando y tragando cada gota de su producci&oacute;n saboreando el agr&iacute;o pero excitante sabor de sus jugos. Mientras yo segu&iacute;a masajeando el trozo de carne de mi sobrino sabiendo que iba a volver a pararse en breve, Gisela miraba mi labor con toda su atenci&oacute;n.<\/p>\n<p>-Quer&eacute;s probar vos ahora Gise? &ndash; la invit&eacute; mientras acariciaba la venosa pija de Ezequiel. Gisela no dijo nada y comenz&oacute; a acercarse hasta quedar arrodillada a mi lado.<\/p>\n<p>Sostuve la verga de su hermano frente a su cara y le hice se&ntilde;as con los ojos para que imite lo que hab&iacute;a hecho yo. Ella abri&oacute; sus labios en forma algo exagerada e inexperta y meti&oacute; en su boca los 17 cm de carne, aun empapados en una mezcla de semen y saliva. Intent&oacute; imitarme lo mejor que pudo pero sus movimientos de cuello eran algo torpes, por lo que decid&iacute; ayudarla: tome su cabeza por detr&aacute;s y empec&eacute; a marcarle el ritmo con mi mano. Despu&eacute;s de unos segundos ella sigui&oacute; sola mejorando a cada segundo su vaiv&eacute;n bucal. Mi instinto animal me invit&oacute; a acompa&ntilde;arla en su labor y comenzamos a compartir la pija de Ezequiel; lo chup&aacute;bamos una de cada lado, a veces yo bajaba hasta sus huevos mientras su hermana se llenaba la boca con su verga, y viceversa.<\/p>\n<p>Despu&eacute;s de unos minutos de mezclar nuestras salivas en la pija de mi sobrino, decid&iacute; que era hora de que Gisela tenga su raci&oacute;n. La dej&eacute; entretenida devorando a su hermano mientras yo me centr&eacute; en quitarle sus calzas y la peque&ntilde;a bombacha negra empapada en su flujo. Ella no se resisti&oacute; ni un instante. Al dejar sus peque&ntilde;os y brillosos labios al aire, le indiqu&eacute; que se acostase boca arriba en el sof&aacute; y abra sus piernas.<\/p>\n<p>-Ven&iacute; Eze, ahora te toca a vos &ndash; le dije al muchacho mientras lo tomaba de la mano para que se arrodille a mi lado con la vulva de su hermana enfrente. Gisela resopl&oacute; algo nerviosa e intent&oacute; relajarse.<\/p>\n<p>-Tranqui Gise, relaja el cuerpo y preoc&uacute;pate por disfrutarlo nada m&aacute;s &ndash; dije intentando relajarla &ndash; Eze, vos pasale la lengua muy suavecito por ac&aacute; y anda subiendo el ritmo despacio &ndash; le indiqu&eacute; a &eacute;l mientras le se&ntilde;alaba el hinchado cl&iacute;toris de su hermana. El asinti&oacute; y comenz&oacute; a realizar de forma muy correcta la indicaci&oacute;n.<\/p>\n<p>Gisela comenz&oacute; a emitir gemidos cada vez m&aacute;s r&aacute;pidos y agudos tapados por una copiosa lluvia que golpeaba las ventanas de la casa. Mientras Ezequiel jugueteaba con su lengua en el cl&iacute;toris de Gisela, yo tom&eacute; mi juguete y lo prend&iacute; dej&aacute;ndolo en el nivel m&aacute;s bajo de vibraci&oacute;n. Comenc&eacute; a masajear sus empapados labios mientras ella comenzaba con el instintivo movimiento de sus caderas. Casi no tuve que ejercer presi&oacute;n porque el mismo movimiento de la chica llev&oacute; a que la punta del juguete se introdujera solo en su h&uacute;meda cavidad. Lo iba metiendo a&uacute;n m&aacute;s a pedido de sus movimientos mientras la lengua de Ezequiel le masajeaba el cl&iacute;toris de una manera incre&iacute;ble. Al introducir casi tres cuartos del pene de l&aacute;tex, baj&eacute; mi cabeza y junt&eacute; mi lengua con la de Ezequiel. Gise estaba extasiada al recibir tantos est&iacute;mulos juntos y, despu&eacute;s de algunas metidas y sacadas en&eacute;rgicas del juguete, Gise explot&oacute; en un rico orgasmo en el que no pudo evitar soltar un grito ahogado.<\/p>\n<p>Ella se incorpor&oacute; un poco apoyando los codos en el sof&aacute; y nos mir&oacute; a su hermano y a m&iacute; con una enorme sonrisa dibujada en su rostro y los ojos desorbitados t&iacute;picos despu&eacute;s de un rico cl&iacute;max femenino.<\/p>\n<p>-Y ahora viene la pr&oacute;xima lecci&oacute;n y la mejor parte &ndash; anunci&eacute; con la mayor de mis calenturas.<\/p>\n<p>Le indiqu&eacute; a Ezequiel que se acueste boca arriba en el sill&oacute;n. El obedeci&oacute; r&aacute;pidamente y su venosa y apetecible verga qued&oacute; recostada sobre su vientre. Me mont&eacute; arriba suyo y con mi mano apoy&eacute; su glande en la puerta de mi vagina todav&iacute;a empapada. Comenc&eacute; a bajar lentamente mis caderas sintiendo como mi cueva se llenaba de carne dura. Mis gemidos hicieron que mi sobrino pierda la poca verg&uuml;enza que le quedaba y me quit&oacute; la blusa para empezar a masajear mis tetas y a pellizcar mis pezones. Yo sent&iacute;a como su dureza me llenaba por dentro y el ritmo de mi cabalgue comenz&oacute; a aumentar. Gisela no ten&iacute;a nada de experiencia pero su instinto animal llev&oacute; su boca a succionar fuertemente mis pezones mientras refregaba su concha con la mano. Jam&aacute;s pens&eacute; que el contacto con mi sobrina pod&iacute;a ser posible pero que se haya animado a eso me excit&oacute; a&uacute;n m&aacute;s. Luego de varios minutos de cabalgue duro encima de Ezequiel, mis gemidos anunciaron la llegada de mi segundo orgasmo y otro &ldquo;squirting&rdquo; dej&oacute; la pija y los huevos de mi sobrino empapados de mi flujo. Pude ver como una sonrisa se dibujaba en sus labios al darse cuenta que hab&iacute;a sido responsable de mi placer.<\/p>\n<p>La excitaci&oacute;n no bajaba y decid&iacute; ir por todas, dada la situaci&oacute;n. Aprovech&eacute; toda la lubricaci&oacute;n generada y, en la misma posici&oacute;n, apoy&eacute; la cabeza de la pija de Ezequiel en la puerta de mi cerrado culo. Una vez que estuvo en posici&oacute;n, le hice se&ntilde;as a Gise que se parar&aacute; delante de m&iacute; con la vagina a la altura de mi boca y comenc&eacute; a pasar la lengua por toda su vulva rosada mientras, poco a poco, la dura verga de Ezequiel se iba abriendo camino en mi estrecho ano. Por unos instantes, el grosor de su pene me gener&oacute; una peque&ntilde;a sensaci&oacute;n de dolor pero nada en comparaci&oacute;n con el nivel de placer. De forma muy lenta y cuidadosa baj&eacute; mis caderas hasta que toda la carne de mi sobrino estuvo en mis entra&ntilde;as, anunci&aacute;ndolo con una fuerte exhalaci&oacute;n de dolor y deseo. Nuevamente comenc&eacute; la cabalgata mientras met&iacute;a y sacaba mi lengua en&eacute;rgicamente de la h&uacute;meda cueva de Gisela. De reojo pude ver que la estrechez y el abrazo que mi orto le daba al pene de Ezequiel lo excitaban a m&aacute;s no poder y comenzaba a moverse al ritmo de mi cabalgata. Los movimientos se fueron haciendo cada vez m&aacute;s fluidos cuando, de repente, las piernas de mi sobrina comenzaron a temblar y un abundante chorro de flujo me llen&oacute; la boca y fue a parar directo a mis exuberantes tetas. La excitaci&oacute;n al ver y sentir el primer squirting de Gisela fue tal que el recorrido anal que estaba haciendo la pija de mi sobrino me gener&oacute; otro largo e intenso orgasmo.<\/p>\n<p>Me levant&eacute; quitando poco a poco la verga dura de Ezequiel de mi culo e invit&eacute; a Gisela a imitarme. Ella accedi&oacute; sin dudas y se ubic&oacute; en la posici&oacute;n que su t&iacute;a le hab&iacute;a ense&ntilde;ado en la lecci&oacute;n pr&aacute;ctica. La verga de su hermano segu&iacute;a erecta y algo roja por la fricci&oacute;n anal. Junt&eacute; saliva en mi boca y escup&iacute; su glande seguido de algunas subidas y bajadas de mi mano para ayudar a lubricarla. Una vez que su verga brillaba por la humedad le dije a Gisela que bajara su cintura y apoy&eacute; la cabeza en sus rojizos labios vaginales. No me dio tiempo para m&aacute;s instrucciones y su concha devor&oacute; el pene de su hermano de un sent&oacute;n, comenz&oacute; a moverse instintivamente y a gemir sin miramientos. Los dej&eacute; en su &iacute;ntimo encuentro y me par&eacute; por unos momentos a su lado admirando el acto prohibido entre hermanos. Hasta el d&iacute;a de hoy es una imagen que no quiero ni puedo borrar de mi memoria.<\/p>\n<p>Gisela cabalg&oacute; un largo rato en la verga de su hermano mientras &eacute;l repet&iacute;a lo que hab&iacute;a hecho conmigo y amasaba las peque&ntilde;as tetas de Gisela y pellizcaba suavemente sus rosados y endurecidos pezones. Despu&eacute;s de mirarlos un instante y guardar las im&aacute;genes en mi cabeza, decid&iacute; unirme una vez m&aacute;s; me arrodille a espaldas de Gisela mientras los muslos de Ezequiel y las nalgas de su hermana hac&iacute;an sonar aplausos cada vez m&aacute;s r&iacute;tmicos. Acerqu&eacute; mi cara y ol&iacute; en una r&aacute;pida inhalaci&oacute;n el aroma de sus fluidos mezcl&aacute;ndose. Entre gemidos cada vez m&aacute;s acelerados de los hermanos, comenc&eacute; a pasar mi lengua en un amplio recorrido desde los endurecidos y tensos huevos de Ezequiel, pasando por los labios abiertos de Gisela para terminar suavemente en su estrecho culo. A tientas busqu&eacute; mi juguete y, con la boca ocupada en los genitales de ambos chicos, comenc&eacute; a masturbarme con el pene de l&aacute;tex. Perd&iacute; la cuenta de los orgasmos que tuvo Gisela pero estuvo cabalgando sobre su hermano varios minutos hasta que sus piernas comenzaron a ablandarse y decidi&oacute; parar.<\/p>\n<p>La cara de Gisela me dec&iacute;a que ya estaba m&aacute;s que satisfecha por lo que decid&iacute; darle una alegr&iacute;a m&aacute;s a mi guapo sobrino. Una vez que Gisela se levant&oacute; de los muslos de su hermano con la vagina hinchada y empapada en sus jugos volv&iacute; a arrodillarme frente a la pija de Ezequiel y le hice se&ntilde;as a Gisela para que me acompa&ntilde;ara. Ella se ubic&oacute; a mi lado y sin pensarlo, volvi&oacute; a meter la verga de su hermano entera en su boca, esta vez con un movimiento mucho m&aacute;s fluido y habilidoso que la primera vez. Gisela aprendi&oacute; r&aacute;pido su lecci&oacute;n oral y Ezequiel lo sinti&oacute; en toda la dureza de su miembro. Mientras yo met&iacute;a sus dos huevos en mi boca y comenzaba a succionar, pude notar que el volc&aacute;n de leche era inminente. No sab&iacute;a si a Gisela le iba a gustar su primera degustaci&oacute;n de jugos masculinos, pero decid&iacute; que ella decidiera por su cuenta. Ambas bocas humedeciendo y succionando la verga del chico, hicieron que explotara en otra ola de espesa leche mucho menos abundante que la primera. Ezequiel anunci&oacute; su placer con un largo gemido mientras miraba el techo. Me detuve a mirar la expresi&oacute;n de Gisela y pude notar como su boca se llenaba con los fluidos de su hermano pero ella no se detuvo; hab&iacute;a prestado atenci&oacute;n a lo que yo hab&iacute;a hecho y lo imit&oacute; a rajatabla. Cuando el l&iacute;quido dej&oacute; de fluir, Gisela despeg&oacute; la boca del pene de su hermano con los cachetes hinchados. Abri&oacute; la boca y me mostr&oacute; con se&ntilde;as de desagrado la agr&iacute;a producci&oacute;n que su hermano hab&iacute;a depositado en su lengua. Puse mi boca bien abierta debajo de la suya y con se&ntilde;as le dije que la escupa en mi boca; ella obedeci&oacute; y dejo caer sobre mi lengua la espesa mezcla de semen y saliva, cerr&eacute; mi boca y me la tragu&eacute; sintiendo como el l&iacute;quido tibio recorr&iacute;a mi garganta.<\/p>\n<p>Mientras los tres yac&iacute;amos desnudos, sudados y exhaustos nos miramos con esa sonrisa de complicidad que acostumbr&aacute;bamos a tener con mis adorados sobrinos. Esa sonrisa era la garant&iacute;a de que lo sucedido era un secreto que nadie iba a revelar. El resto del fin de semana transcurri&oacute; entre charlas, juegos y cada vez m&aacute;s sexo. Los chicos estaban extasiados despu&eacute;s de haberse introducido en el mundo del placer corporal de forma tan especial y yo estaba muy contenta de tener una actividad m&aacute;s para compartir con ellos que me generaba mucho placer. El lunes por la ma&ntilde;ana, mi hermana Norma y Bruno volvieron a su casa y los chicos no dieron ning&uacute;n indicio de lo que hab&iacute;a pasado. Todo volv&iacute;a a la normalidad mientras yo esperaba ansiosa otro viaje de Norma y Bruno para ir a pasar otro buen rato con mis sobrinos.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 21<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span>10 Mi nombre es Silvia, tengo 45 a&ntilde;os y vivo en Buenos Aires. A continuaci&oacute;n les voy a relatar una situaci&oacute;n bastante extra&ntilde;a, pero que result&oacute; ser m&aacute;s placentera de lo que pod&iacute;a llegar a imaginar. 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