{"id":31438,"date":"2021-09-16T22:00:00","date_gmt":"2021-09-16T22:00:00","guid":{"rendered":""},"modified":"2021-09-16T22:00:00","modified_gmt":"2021-09-16T22:00:00","slug":"la-bachera-mojada","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/la-bachera-mojada\/","title":{"rendered":"La bachera mojada"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"31438\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\">2<\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 3<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>Cada ma&ntilde;ana, despu&eacute;s del trabajo, llegaba a un diminuto mono ambiente en Las Grutas, ubicadas en un golfo azul en el sur de la Rep&uacute;blica Argentina, m&aacute;s precisamente en la provincia de Rio Negro.<\/p>\n<p>Hab&iacute;a decidido irme lejos, ten&iacute;a ganas de volverme salvaje, tanto como la fauna del lugar, el oc&eacute;ano es c&aacute;lido en esta parte del Atl&aacute;ntico, y ser an&oacute;nima, por lo menos al principio, me dejaba jugar m&aacute;s de lo que pensaba.<\/p>\n<p>Empec&eacute; como bachera, en un Rest&oacute; de lujo, pensado como para que no entren m&aacute;s de 100 personas por noche y que cada jornada deje lo que pague el alquiler del lugar.<\/p>\n<p>La cocina no era para nada c&oacute;moda, dicen los que saben que los due&ntilde;os de restoranes no saben nada de cocinas, jajaja, este era el caso.<\/p>\n<p>La bacha era inc&oacute;moda, alta y me mojaba continuamente, situaci&oacute;n que me parec&iacute;a adecuada por los calores que ten&iacute;a que aguantar cada d&iacute;a en esa maldita cocina, un d&iacute;a entr&oacute; un ayudante nuevo, un pibe com&uacute;n, pero muy alto y de una voz muy potente, ya en ese lugar &eacute;ramos cinco, y el cocinero se pon&iacute;a pesado despu&eacute;s de los primeros cuarenta minutos del servicio, el tipo le gustaban los pibes, estaba tranquila en esos t&eacute;rminos, no us&oacute; sost&eacute;n y como soy de pechos grandes cuando lavo los platos termin&oacute; empapada y me ponga lo que me ponga, mi escote termina siendo un dulce atractivo para el resto de mis compa&ntilde;eros, el cocinero tiene confianza conmigo y siempre resalta que quisiera tener estas tetas para sentir una buena chupada entre platos y cubiertos.<\/p>\n<p>Un d&iacute;a cualquiera de tanto escuchar esto, Juli&aacute;n, el pibe nuevo, se me pone detr&aacute;s de las caderas y me dice, no estar&iacute;a mal lo que el cocinero dice que le gustar&iacute;a hacer&#8230; hasta ese momento, no le hab&iacute;a dado mucha importancia a su existencia, pero esa voz, en ese momento, en medio de trescientos platos llenos de salsa, me calent&oacute;, sent&iacute; un fuerte escalofr&iacute;os y autom&aacute;ticamente el cosquilleo de mi entrepierna me alert&oacute; que esa noche no iba a ser igual que otras.<\/p>\n<p>Gire la cabeza, alce la mirada, y le sople suavemente la punta de la nariz, acompa&ntilde;e este gesto de estas palabras, mira nene, ojo con lo que generas, porque esta bachera hace rato que no coge y si me apuras te vas a tener que preparar, porque cuando arranco no paro.<\/p>\n<p>Se rio, me pego una apoyada &eacute;pica y definitivamente deje de preocuparme por si terminaba o no mojada con el grifo, el me pasaba los platos, y comenz&oacute; a rosarme los pezones en cada movimiento, me baje un bretel de la musculosa blanca, y se asomaba la aureola del pez&oacute;n izquierdo, en uno de esos movimientos dejo resbalar por el plato un poco de salsa blanca sobre el pez&oacute;n y sin que nadie lo notara baje el brazo y quedo descubierto todo mi pecho, vio un lunar negro que tengo entre la punta y el interior del pez&oacute;n, m&aacute;gicamente en ese momento estaban todos en el sal&oacute;n, una mujer cumpl&iacute;a a&ntilde;os y estaban cant&aacute;ndole todos, Juli&aacute;n tomo con su gran mano el pecho y empez&oacute; a chuparlo como si fuera un crio, verlo pegado a mi pecho lamiendo, mordiendo, y succionando esa salsa blanca como si fuera su misma leche, me volvi&oacute; loca.<\/p>\n<p>Le manosee la verga, estaba ese pendejo muy duro, le met&iacute; la mano hasta los huevos. Y saque la pija para pajearlo, no me importaba nada, sentimos que ven&iacute;an y nos dejamos calientes como el agua de las langostas. La noche se hizo interminable, sigue apoy&aacute;ndola en mi gran culo, cada momento que puede, y el muy turro mantiene esa erecci&oacute;n como nadie, ped&iacute; descanso y me fui al ba&ntilde;o, me quite las bragas, estaban mojadas de mis acabadas mentales, y se me ocurri&oacute; tenerlas en el mandil y usarlas para enloquecer a&uacute;n m&aacute;s a ese pendejo caliente, volv&iacute; en la primera de cambio saqu&eacute; las bragas, lo mire y le dije, saca la lengua y cerra los ojos, le refregu&eacute; la tanga en la lengua y juro que la pija de ese hombre no aguantaba m&aacute;s. Limpiar y cerrar eran la excusa perfecta, faltaban unos minutos para que se marchen todos y Juli&aacute;n le dice al cocinero cerramos nosotros.<\/p>\n<p>Entra y me hace upa de una, me alza y me mete las manos por todos lados, me desparrama sobre la mesada y me dio la chupada de concha de mi vida. Cuando me meti&oacute; la pija, era perfecta, recuerdo que era m&aacute;s gruesa que lo de costumbre, sosten&iacute;a mis piernas en su pecho y me cog&iacute;a duro y muy fuerte, sent&iacute;a sus huevos como golpeaban en mi culo y le pido por favor que me lo haga, pero que me guarde la leche para el final, antes de que me penetre sent&iacute; la necesidad de besarla completamente, recorrerla y sentir esas venas llenas de sangre, mis tetas apoyadas en sus piernas y mi lengua recorriendo sus huevos, lo puse contra la cocina y le digo que abra las piernas, amo ver los huevos de un hombre caliente entre sus muslos. Los lamo los chupo y le practico el beso negro m&aacute;s profundo que este pibe sinti&oacute;, mientras sosten&iacute;a su pija con las dos manos y me dedique a la punta escupida previamente, me dice, d&eacute;jame acabarte en la boca y despu&eacute;s te hago el culo, la verdad con esa edad y esa pija no cab&iacute;a duda de que me coger&iacute;a toda la noche.<\/p>\n<p>Seguir&aacute; en el pr&oacute;ximo relato.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 3<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span>2 Cada ma&ntilde;ana, despu&eacute;s del trabajo, llegaba a un diminuto mono ambiente en Las Grutas, ubicadas en un golfo azul en el sur de la Rep&uacute;blica Argentina, m&aacute;s precisamente en la provincia de Rio Negro. 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