{"id":31531,"date":"2021-09-21T22:00:00","date_gmt":"2021-09-21T22:00:00","guid":{"rendered":""},"modified":"2021-09-21T22:00:00","modified_gmt":"2021-09-21T22:00:00","slug":"a-los-41-anos-comienzo-a-explorar-el-mundo-del-placer","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/a-los-41-anos-comienzo-a-explorar-el-mundo-del-placer\/","title":{"rendered":"A los 41 a\u00f1os comienzo a explorar el mundo del placer"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"31531\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\"><\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 15<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>Ven&iacute;a caminando a paso r&aacute;pido por la avenida, cruc&eacute; sin mirar y una camioneta fren&oacute; de golpe y me toc&oacute; bocina. Un tipo grandote sac&oacute; la cabeza por la ventana y me grit&oacute;: &ldquo;Est&uacute;pida!&rdquo;. Lo mir&eacute; con cara inexpresiva y segu&iacute; caminando. Acababa de firmar los papeles del divorcio en la oficina del abogado. 22 a&ntilde;os de casados concluidos definitivamente por un garabato en un papel. Me sent&iacute;a triste pero aliviada. Hac&iacute;a un a&ntilde;o que nos hab&iacute;amos separado con Marcelo, y poner finalmente ese gancho me habilitaba a hacer mi duelo y seguir adelante. Pero no pod&iacute;a dejar de pensar en que hab&iacute;an sido dos d&eacute;cadas de mi vida desperdiciadas. Mis mejores a&ntilde;os, mi juventud, mi fertilidad&#8230;<\/p>\n<p>En medio de mis cavilaciones llegu&eacute; a mi edificio. Vivo all&iacute; desde hace un a&ntilde;o, desde el d&iacute;a en que decid&iacute; irme de la casa donde viv&iacute;amos con mi marido. Bueno, con mi ex marido.<\/p>\n<p>&#8211; Buen d&iacute;a &#8211; le dije al hombre de seguridad que estaba detr&aacute;s del escritorio.<\/p>\n<p>No es el mismo que estaba m&aacute;s temprano cuando sal&iacute;. El anterior debe haber terminado su turno nocturno. Hace un a&ntilde;o que vivo ah&iacute; y todav&iacute;a no recuerdo ni los nombres de esos empleados. Fue un a&ntilde;o dif&iacute;cil y he pasado mucho tiempo encerrada, trabajando desde mi casa. Las pocas veces que sal&iacute;a procuraba interactuar lo justo y necesario con la gente, y eso inclu&iacute;a a los guardias.<\/p>\n<p>&#8211; Buenos d&iacute;as. &#8211; me respondi&oacute; el muchacho con una cordial sonrisa.<\/p>\n<p>Sub&iacute; al ascensor y presion&eacute; el bot&oacute;n del piso 4. Entr&eacute; a mi departamento, tir&eacute; mi bolso y las llaves sobre la mesa y me tir&eacute; rendida en el sill&oacute;n. Luego de unos segundos romp&iacute; en llanto. Todas las emociones de aquella ma&ntilde;ana explotaron en mi pecho, y no pude contenerme.<\/p>\n<p>No s&eacute; cu&aacute;nto tiempo habr&eacute; llorado, pero de repente son&oacute; el timbre interrumpiendo mi descarga emocional.<\/p>\n<p>&#8211; Si? &#8211; respond&iacute; en el portero el&eacute;ctrico luego de aclararme la garganta para evitar que se notara mi congoja.<\/p>\n<p>&#8211; Hola, Moni. Soy Marcelo. Vine a traerte las cajas que faltaban.<\/p>\n<p>Mi ex marido (qu&eacute; raro se siente decirlo) ven&iacute;a a traerme cajas de libros que jam&aacute;s hab&iacute;a ido a buscar a la casa. Se ve que &eacute;l tambi&eacute;n quer&iacute;a un cierre definitivo y eso implicaba deshacerse de cualquier cosa que lo mantuviera atado a m&iacute;.<\/p>\n<p>Justo en ese momento ten&iacute;a que aparecer? Para verme de esa manera? Con los ojos hinchados, presa de angustia.<\/p>\n<p>&#8211; Ah, bueno. Esperame un minuto que ya bajo. &#8211; respond&iacute;.<\/p>\n<p>Me lav&eacute; la cara con agua bien fr&iacute;a para deshinchar un poco mis ojos, me acomod&eacute; la ropa y el pelo. Me puse un poco de corrector de ojeras, y baj&eacute;. Abr&iacute; la puerta y all&iacute; estaba &eacute;l, con las dos cajas enormes.<\/p>\n<p>&#8211; Gracias por traerlas, no hac&iacute;a falta. Pensaba pasar a buscarlas.<\/p>\n<p>&#8211; S&iacute;, eso me ven&iacute;s diciendo hace un a&ntilde;o. No te preocupes, no me costaba nada subirlas al auto y traerlas. &#8211; respondi&oacute; mientras las entraba al edificio.<\/p>\n<p>No s&eacute; si not&oacute; la hinchaz&oacute;n de mi cara, y si lo hizo no lo demostr&oacute;.<\/p>\n<p>&#8211; Bueno, te dejo que llego tarde a una reuni&oacute;n &#8211; me dijo salud&aacute;ndome con un beso en la mejilla.<\/p>\n<p>&#8211; Gracias de nuevo. Chau. &#8211; respond&iacute; mientras cerraba la puerta.<\/p>\n<p>Contempl&eacute; las dos enormes cajas durante unos segundos pensando c&oacute;mo llevarlas. Tendr&iacute;a que arrastrarlas de a una hasta al ascensor r&aacute;pidamente, antes de que se cerraran las puertas, y luego hacer lo mismo al llegar a mi piso.<\/p>\n<p>&#8211; La ayudo a subirlas, se&ntilde;ora? &#8211; dijo una voz irrumpiendo en mi hilo de pensamientos.<\/p>\n<p>Era el muchacho de seguridad. Lo mir&eacute; y pens&eacute; en cu&aacute;ntas veces lo hab&iacute;a visto, pero sin haberlo mirado realmente. Era un hombre joven, de unos 30 o 32 a&ntilde;os, medir&iacute;a 1.80 m, de contextura mediana y con una barba prolija. Ten&iacute;a unos ojos marrones muy bonitos, y una sonrisa amable y c&aacute;lida.<\/p>\n<p>&#8211; Me har&iacute;as un gran favor. &#8211; respond&iacute; con una mueca que pretend&iacute;a ser sonrisa.<\/p>\n<p>El chico tom&oacute; sin dificultad una de las pesadas cajas en sus atl&eacute;ticos brazos, dej&aacute;ndome la m&aacute;s peque&ntilde;a a m&iacute;. Yo lo imit&eacute;, aunque a m&iacute; me costaba bastante m&aacute;s que a &eacute;l. Entramos al ascensor y presion&eacute; nuevamente el 4.<\/p>\n<p>&#8211; Creo que nunca hablamos. Me llamo Gonzalo. &#8211; dijo.<\/p>\n<p>&#8211; Un gusto, Gonzalo. Yo soy M&oacute;nica. No fui la persona m&aacute;s amable del mundo este &uacute;ltimo a&ntilde;o, te pido disculpas.<\/p>\n<p>&Eacute;l joven no dijo nada, s&oacute;lo me sonri&oacute;. Llegamos al piso, bajamos las cajas del ascensor y abr&iacute; la puerta del departamento. Entr&eacute; primero, apoyando mi caja en el piso, y detr&aacute;s de m&iacute; entr&oacute; Gonzalo.<\/p>\n<p>&#8211; Permiso.<\/p>\n<p>&#8211; S&iacute;, pas&aacute;. Dejala donde puedas, no te preocupes.<\/p>\n<p>Acomod&oacute; la caja al lado de la otra y mir&oacute; r&aacute;pidamente el living.<\/p>\n<p>&#8211; Qu&eacute; lindo qued&oacute; este departamento. Recuerdo que antes no se ve&iacute;a tan luminoso ni estaba tan decorado.<\/p>\n<p>&#8211; Muchas gracias. Le hice algunos cambios cuando llegu&eacute;.<\/p>\n<p>&#8211; Tiene muy buen gusto.<\/p>\n<p>&#8211; No me hables de usted que ya bastante vieja me siento &#8211; le dije bromeando.<\/p>\n<p>&#8211; Perdoname, es el trato general con los vecinos. De vieja no ten&eacute;s nada.<\/p>\n<p>Que me dijera eso me hizo sentir bien. Hac&iacute;a mucho que una persona no me hac&iacute;a un comentario agradable sobre mi aspecto. Yo acababa de cumplir 41 a&ntilde;os y hab&iacute;a pasado la mitad de mi vida en un matrimonio que hab&iacute;a funcionado de c&aacute;rcel en muchos aspectos. Con Marcelo nos hab&iacute;amos puesto de novios en la escuela a los 15 a&ntilde;os, y a los 19 nos hab&iacute;amos casado por un embarazo que luego perd&iacute;. A partir de all&iacute; mis ambiciones cayeron en picada.<\/p>\n<p>&#8211; Gracias por tu ayuda &#8211; le dije a Gonzalo extendi&eacute;ndole un billete que saqu&eacute; del bolsillo de mi pantal&oacute;n.<\/p>\n<p>&#8211; No, no te preocupes. Fue un placer.<\/p>\n<p>&#8211; Agarralo, por la molestia.<\/p>\n<p>&#8211; No fue molestia, al contrario, un placer hablar con vos finalmente. Otro d&iacute;a si quer&eacute;s me pod&eacute;s agradecer invit&aacute;ndome un trago. &#8211; dijo sonri&eacute;ndome seductor mientras sal&iacute;a por la puerta.<\/p>\n<p>Yo no llegu&eacute; a responder, y cuando quise darme cuenta Gonzalo ya estaba subiendo nuevamente al ascensor. Cerr&eacute; la puerta y sent&iacute; unas cosquillas en el est&oacute;mago.<\/p>\n<p>Para que entiendan un poco m&aacute;s de m&iacute;, les cuento que Marcelo fue el &uacute;nico hombre de mi vida. Fue mi primer novio, la persona con la que me acost&eacute; por primera vez, y a la que le fui fiel toda mi vida. No estaba acostumbrada a que la gente coqueteara conmigo, ya que durante m&aacute;s de 20 a&ntilde;os fui su sombra. A todos lados &iacute;bamos juntos. Por un problema en mi &uacute;tero, nunca pude tener hijos luego de aquel embarazo perdido, por lo que siempre fuimos nosotros dos de ac&aacute; para all&aacute;. En mis largos 41 a&ntilde;os jam&aacute;s hab&iacute;a vivido lo que era coquetear con alguien, y mucho menos besarme o tener sexo con otro tipo.<\/p>\n<p>Adem&aacute;s, hac&iacute;a ya mucho tiempo que hab&iacute;a dejado de disfrutar del sexo con &eacute;l. La verdad es que durante los &uacute;ltimos a&ntilde;os s&oacute;lo lo hac&iacute;a para que no me hiciera una escena. Durante mi matrimonio son contadas las veces que hab&iacute;a llegado a un orgasmo teniendo sexo (s&iacute; lo hac&iacute;a cuando me masturbaba a solas). Marcelo era ego&iacute;sta, y cuando &eacute;l se ven&iacute;a terminaba todo. Durante mucho tiempo me hab&iacute;a preocupado por fingir placer, pero en el &uacute;ltimo tiempo ya ni siquiera lo intentaba.<\/p>\n<p>Nuestros polvos eran siempre iguales: &eacute;l encima m&iacute;o, unos pocos minutos de penetraci&oacute;n, y pum. Listo. A dormir. Por suerte, pensaba yo. Aunque me inquietaba ser consciente de que hab&iacute;a todo un mundo del goce que yo nunca hab&iacute;a conocido, y los a&ntilde;os se me iban pasando.<\/p>\n<p>Es por eso que ese coqueteo con el chico de seguridad me revolvi&oacute; por dentro. Me hizo sentir atractiva, mirada, interesante.<\/p>\n<p>Aquella noche me dorm&iacute; pensando en Gonzalo y en la &uacute;ltima frase que me lanz&oacute;. Yo que pensaba que lo que me iba a quitar el sue&ntilde;o ser&iacute;a el divorcio, termin&eacute; como una adolescente pensando en su &ldquo;crush&rdquo;. Luego de desvelarme largo tiempo fantaseando posibles escenarios, me qued&eacute; dormida.<\/p>\n<p>El sol entrando a trav&eacute;s de las cortinas mal cerradas me despert&oacute;. Eran las 8:10 del s&aacute;bado. Me qued&eacute; unos minutos dando vueltas en la cama y me sent&iacute; excitada. F&iacute;sica y emocionalmente excitada. Met&iacute; mi mano por dentro de las s&aacute;banas y sub&iacute; mi corto camis&oacute;n de seda. Comenc&eacute; a acariciar mi entrepierna sobre mi ropa interior y empec&eacute; a sentirla h&uacute;meda. La corr&iacute; hacia un costado y jugu&eacute; con mis dedos lentamente hasta empezar a meterlos en mi interior. Con mi otra mano acarici&eacute; mi cl&iacute;toris, cada vez con m&aacute;s fuerza. Pensaba en Gonzalo, en c&oacute;mo ser&iacute;a debajo de su ropa, c&oacute;mo se sentir&iacute;an sus manos sobre mi piel&hellip; Estaba tan caliente que unos minutos despu&eacute;s sent&iacute; el orgasmo llegar y percib&iacute; c&oacute;mo mis m&uacute;sculos se contra&iacute;an alrededor de mis dedos lubricados. Suspir&eacute; sonriente en la cama y me levant&eacute;.<\/p>\n<p>Mientras cepillaba mis dientes y me vest&iacute;a, pensaba en que quer&iacute;a invitarlo a cenar. Al fin y al cabo ten&iacute;a la certeza de que &eacute;l tambi&eacute;n quer&iacute;a, y eso me daba cierta tranquilidad.<\/p>\n<p>Luego de desayunar sal&iacute; a la calle, ya que quer&iacute;a aprovechar la ma&ntilde;ana soleada. Mir&eacute; ilusionada el escritorio de seguridad, pero mi pretendiente todav&iacute;a no estaba en su puesto de trabajo. Fui a la peluquer&iacute;a, me cort&eacute; el pelo por debajo de los hombros y lo te&ntilde;&iacute; de negro. Siempre hab&iacute;a querido hacerlo y nunca me hab&iacute;a decidido. Fui a la depiladora, a la que no hab&iacute;a ido en meses. De repente me hab&iacute;a entrado un impulso por verme bien, prolija, sensual. Me compr&eacute; unos vestidos hermosos y unas botas altas. Ser&iacute;a todo esto una negaci&oacute;n del duelo por mi separaci&oacute;n definitiva?<\/p>\n<p>M&aacute;s tarde fui al supermercado y compr&eacute; todo lo necesario para invitarle la cena al guardia, si es que me animaba a propon&eacute;rselo. Al mediod&iacute;a volv&iacute; al edificio y all&iacute; estaba &eacute;l, radiante dentro de su uniforme. Not&eacute; c&oacute;mo abri&oacute; sus ojos sorprendido al verme entrar tan distinta del d&iacute;a anterior. Yo llevaba un vestido por las rodillas que marcaba mi cintura y mi culo. No soy una mujer con un cuerpo escultural, pero sin embargo conservo unas buenas curvas que hacen que tenga cierto atractivo f&iacute;sico. Tengo pechos grandes, una cintura marcada a pesar de la grasa localizada en mi abdomen, y caderas grandes. Mi culo tambi&eacute;n es imponente. De rostro siempre luc&iacute; m&aacute;s joven de lo que soy, y tengo facciones muy lindas. Siempre me han halagado mi cara.<\/p>\n<p>&#8211; Buen d&iacute;a, M&oacute;nica &#8211; dijo suspendiendo lo que estaba haciendo.<\/p>\n<p>&#8211; Buen d&iacute;a, Gonzalo. &#8211; respond&iacute; acerc&aacute;ndome a su escritorio. &#8211; Qu&eacute; hac&eacute;s esta noche?<\/p>\n<p>Gonzalo me mir&oacute; fijo durante unos instantes, tratando de descifrar si mostraba inter&eacute;s en su vida o si planeaba proponerle algo.<\/p>\n<p>&#8211; Irme a casa, pedir comida y mirar alguna pel&iacute;cula, supongo. &#8211; dijo por fin, con una sutil sonrisa &#8211; a menos que tengas una propuesta superadora.<\/p>\n<p>M&oacute;nica sinti&oacute; la sangre en sus mejillas al ruborizarse. Esperaba que &eacute;l no lo notara.<\/p>\n<p>&#8211; Vos dir&aacute;s si es mejor, pero pensaba invitarte a comer. Por las cajas&hellip; &#8211; not&eacute; mi nerviosismo al querer aclarar la situaci&oacute;n, as&iacute; que me call&eacute;.<\/p>\n<p>&#8211; S&iacute;, no me olvido. Me encantar&iacute;a comer con vos.<\/p>\n<p>&#8211; Te espero a las 21:00. Te parece?<\/p>\n<p>&#8211; Ah&iacute; estar&eacute; &#8211; dijo con cierta picard&iacute;a en su gesto.<\/p>\n<p>Le sonre&iacute; y segu&iacute; mi camino hasta el ascensor.<\/p>\n<p>El resto del d&iacute;a lo pas&eacute; ordenando y dejando todo listo para preparar la cena. Cuando mir&eacute; el reloj ya eran las 19, as&iacute; que me di una ducha y eleg&iacute; la ropa que me pondr&iacute;a. Eleg&iacute; un vestido negro informal pero lindo, con unas sandalias de charol y unos aros grandes plateados. Me maquill&eacute; un poco y me puse perfume. Faltaba media hora para las 21 y me com&iacute;a la ansiedad. Me tir&eacute; en el sill&oacute;n con un libro pero no pude prestarle atenci&oacute;n.<\/p>\n<p>Gonzalo lleg&oacute; puntual. Toc&oacute; timbre y yo me levant&eacute; exaltada de mi asiento. Acomod&eacute; mi pelo y mi ropa en el espejo, y me acerqu&eacute; a abrir la puerta.<\/p>\n<p>&#8211; Hola, qu&eacute; puntual&#8230; &#8211; le dije sonriendo.<\/p>\n<p>Estaba muy lindo. Prolijo pero informal. Vest&iacute;a una camisa negra entallada con pintitas blancas y un jean. En los pies llevaba unas zapatillas grises acordes al atuendo. En la mano cargaba dos botellas de vino agarradas de la punta.<\/p>\n<p>&#8211; S&iacute;, se ve que estaba ansioso &#8211; me respondi&oacute; devolvi&eacute;ndome la sonrisa.<\/p>\n<p>&#8211; Adelante.<\/p>\n<p>&#8211; Gracias, permiso. No sab&iacute;a si te gustaba blanco o tinto, as&iacute; que traje los dos. &#8211; dijo entreg&aacute;ndole las botellas que tra&iacute;a.<\/p>\n<p>&#8211; Veo que voy a terminar borracha hoy. -dije riendo- Me gustan los dos, gracias.<\/p>\n<p>Llev&eacute; las botellas a la cocina y abr&iacute; el vino tinto. Serv&iacute; dos copas y le alcanc&eacute; una a Gonzalo que se hab&iacute;a sentado en el sill&oacute;n y hojeaba el libro que hab&iacute;a dejado ah&iacute;. Cuando me vio llegar lo dej&oacute; donde estaba y tom&oacute; la copa en su mano.<\/p>\n<p>&#8211; Est&aacute;s muy linda. Te lo quer&iacute;a decir hoy a la ma&ntilde;ana. Me encanta tu cambio.<\/p>\n<p>&#8211; Gracias, cambio externo acompa&ntilde;a cambio interno. &#8211; respond&iacute; mientras me sentaba a su lado.<\/p>\n<p>&#8211; S&iacute;?<\/p>\n<p>&#8211; S&iacute;, ayer firm&eacute; finalmente mi divorcio despu&eacute;s de un a&ntilde;o.<\/p>\n<p>&#8211; Ah, no sab&iacute;a&hellip; Es un tema sensible?<\/p>\n<p>&#8211; M&aacute;s o menos. Es el cierre de toda una vida, estuvimos 22 a&ntilde;os casados.<\/p>\n<p>&#8211; C&oacute;mo?! No me dan los n&uacute;meros&hellip;<\/p>\n<p>&#8211; S&iacute;, nos casamos a los 19, despu&eacute;s de estar 4 a&ntilde;os de novios. &Eacute;ramos muy chicos.<\/p>\n<p>&#8211; Wow, no puedo creer. As&iacute; que estuviste toda la vida con la misma persona&hellip; Siempre me sorprenden esas historias. No s&eacute; si yo podr&iacute;a hacerlo.<\/p>\n<p>&#8211; No es ning&uacute;n m&eacute;rito, fueron m&aacute;s a&ntilde;os malos que buenos. Lo &uacute;nico que pienso desde que me separ&eacute; es que desperdici&eacute; mis mejores a&ntilde;os con un tipo que no me satisfac&iacute;a en ning&uacute;n sentido.<\/p>\n<p>&#8211; Yo no creo que hayas desperdiciado nada, todav&iacute;a las cosas buenas pueden llegar. &#8211; dijo mir&aacute;ndome a los ojos, y a m&iacute; me corri&oacute; una electricidad por todo el cuerpo.<\/p>\n<p>&#8211; Espero que tengas raz&oacute;n&#8230; -dije y se hizo una larga pausa- Bueno, contame de vos. No te quiero aburrir.<\/p>\n<p>&#8211; Me encanta que me cuentes, no pienses que me aburr&iacute;s. Yo&hellip; qu&eacute; te puedo contar. Tengo un hijo de 5 a&ntilde;os que es mi vida. Me separ&eacute; de su mam&aacute; hace tres a&ntilde;os, pero en muy buenos t&eacute;rminos, lo cual facilita mucho la vida de Benja. Benja es mi hijo, claro.<\/p>\n<p>&#8211; Qu&eacute; lindo, me hubiera encantado tener hijos. No se nos dio.<\/p>\n<p>Se hizo un silencio nuevamente y los dos tomamos un sorbo del vino. Est&aacute;bamos sentados en el sill&oacute;n, inclinados mir&aacute;ndonos, pero a cierta distancia. Gonzalo ten&iacute;a una mirada profunda que empez&oacute; a ponerme nerviosa.<\/p>\n<p>&#8211; Bueno, voy a preparar la comida. Risotto de hongos, te gusta? &#8211; dije para romper el silencio.<\/p>\n<p>&#8211; Me encanta. Pero esper&aacute;. &#8211; me dijo apoy&aacute;ndome una mano en la pierna para evitar que me pusiera de pie.<\/p>\n<p>Yo lo mir&eacute; a los ojos, expectante. El tacto de su mano sobre mi muslo me excitaba. Pensaba en que el &uacute;nico que hab&iacute;a tocado mi pierna de esa manera hab&iacute;a sido Marcelo. Gonzalo se movi&oacute;, sent&aacute;ndose m&aacute;s cerca de m&iacute;. Me acarici&oacute; la cara suavemente y tom&aacute;ndome de la nuca se acerc&oacute; a m&iacute; y me bes&oacute;. Me cost&oacute; un segundo reaccionar, pero le correspond&iacute;. Al ver mi respuesta intensific&oacute; el beso, comenz&oacute; a meter su c&aacute;lida lengua en mi boca y nos besamos dulcemente durante unos minutos. Yo me sent&iacute;a embriagada como adolescente.<\/p>\n<p>&#8211; Desde ayer que ten&iacute;a muchas ganas de hacer eso, no quer&iacute;a esperar m&aacute;s. &#8211; dijo.<\/p>\n<p>Yo lo mir&eacute; y lo bes&eacute; de nuevo. El beso delicado se convirti&oacute; lentamente en uno lujurioso. Gonzalo comenz&oacute; a acariciar mi cuello, mis brazos, mis muslos. Yo sent&iacute;a c&oacute;mo mis pezones se erizaban, al igual que mis vellos. A medida que el beso se pon&iacute;a m&aacute;s en&eacute;rgico, comenc&eacute; a sentir la humedad en mi entrepierna.<\/p>\n<p>&#8211; Tengo muchas ganas de mostrarte que hay cosas buenas esper&aacute;ndote a partir de ahora, si me dej&aacute;s&hellip; &#8211; dijo cortando el beso pero sin alejarse de mi boca.<\/p>\n<p>&#8211; Me encantar&iacute;a que me muestres, pero teneme paciencia. Estuve con un s&oacute;lo hombre en mi vida. Sos la segunda persona a la que beso en 41 a&ntilde;os&#8230;<\/p>\n<p>&#8211; No ten&eacute;s que justificarte conmigo. &#8211; dijo y sigui&oacute; bes&aacute;ndome.<\/p>\n<p>Sus manos ahora recorr&iacute;an a&uacute;n m&aacute;s mi cuerpo. Bajaban por mi espalda, acariciaban mi cintura. Las m&iacute;as, torpes, lo tomaban del cuello o los brazos, pero no me animaba a hacer mucho m&aacute;s. Era una cuarentona inexperta y sent&iacute; verg&uuml;enza.<\/p>\n<p>&#8211; Est&aacute;s bien? Quer&eacute;s que paremos? &#8211; pregunt&oacute; al notar mis nervios.<\/p>\n<p>&#8211; No, no quiero que paremos. Estoy nerviosa, pero es porque me gust&aacute;s.<\/p>\n<p>Gonzalo baj&oacute; los breteles de mi vestido dej&aacute;ndolo en mi cintura. Comenz&oacute; a besarme debajo de las orejas, descendiendo por mi cuello. Mi respiraci&oacute;n se agitaba y me sent&iacute;a mojada. Baj&oacute; hasta mis enormes tetas besando mi pecho, y se detuvo ah&iacute;. Desabroch&oacute; mi corpi&ntilde;o y lo dej&oacute; caer en el piso. Tom&oacute; mis pechos y los bes&oacute;, los presion&oacute;, los lami&oacute;. Jug&oacute; con mis pezones erectos. Su barba pinchaba mi piel y eso me excitaba.<\/p>\n<p>Mientras Gonzalo se dedicaba a mis tetas comenc&eacute; a desabrochar su camisa. Me lanz&oacute; una fugaz mirada de aprobaci&oacute;n, antes de continuar con lo suyo. Le quit&eacute; la prenda, que cay&oacute; sobre el sill&oacute;n, y pas&eacute; mis manos por sus musculosos brazos, su pecho lampi&ntilde;o, su abdomen firme. C&oacute;mo pod&iacute;a ser que ese hombre joven, atractivo y seductor se fijara en alguien como yo?<\/p>\n<p>Gonzalo desliz&oacute; sus manos por mis piernas subiendo mi vestido. Yo me lo quit&eacute; porque ya me estaba incomodando, y a &eacute;l pareci&oacute; gustarle mi decisi&oacute;n. Se agach&oacute; y comenz&oacute; a besar el interior de mis muslos, comenzando desde la altura de la rodilla, subiendo lentamente. Yo sent&iacute;a mi culotte cada vez m&aacute;s mojado, y los fluidos rebalsando por mis labios vaginales. Me di cuenta de repente de que estaba jadeando, gimiendo&#8230; Al llegar a mi sexo pas&oacute; muy lentamente su lengua por toda su ranura, por arriba de la tela. Luego de hacerlo me mir&oacute; a los ojos, y pareci&oacute; quedar conforme con mi cara de placer. Sac&oacute; mi bombacha negra y sent&iacute; c&oacute;mo las piernas me temblaban. Hac&iacute;a por lo menos 15 a&ntilde;os que Marcelo no me hac&iacute;a sexo oral. Gonzalo pas&oacute; sus dedos entre mis labios, y luego mir&aacute;ndome los lami&oacute;. Comenz&oacute; a meterlos en mi interior y yo me arque&eacute;. No recordaba la &uacute;ltima vez que hab&iacute;a estado tan excitada. Ni siquiera recordaba la &uacute;ltima vez que hab&iacute;a disfrutado de una situaci&oacute;n sexual.<\/p>\n<p>Gonzalo frot&oacute; mi cl&iacute;toris y yo lo sent&iacute; palpitar. Luego con dos de sus dedos en mi interior, comenz&oacute; a chuparlo. Primero despacio y luego m&aacute;s r&aacute;pido. Yo gem&iacute;a con los ojos cerrados y las piernas bien abiertas a los costados de su cabeza. Me dej&eacute; llevar y de repente estaba tom&aacute;ndolo del pelo, tirando suavemente de &eacute;l. Llev&oacute; su lengua a la entrada de mi vagina y la pas&oacute; con determinaci&oacute;n, me penetr&oacute; con ella y yo sent&iacute; cosas que jam&aacute;s hab&iacute;a sentido.<\/p>\n<p>Mi ex marido nunca hab&iacute;a hecho ni la mitad de las cosas que &eacute;l me hab&iacute;a hecho en los &uacute;ltimos 10 minutos.<\/p>\n<p>Luego de unos cuantos minutos de estimularme comenc&eacute; a sentir que estaba por acabar. Empec&eacute; a gemir m&aacute;s fuerte, m&aacute;s profundo, y Gonzalo aceler&oacute; sus movimientos sobre mi cl&iacute;toris. Sent&iacute; una electricidad recorriendo mi cuerpo entero y estall&eacute; en un orgasmo maravilloso. Los espasmos duraron muchos segundos y me dejaron extenuada. &Eacute;l pas&oacute; su lengua una &uacute;ltima vez por mi sexo, bebi&eacute;ndose mis fluidos y luego subi&oacute; a besarme.<\/p>\n<p>&#8211; Me encanta verte acabar. &#8211; me dijo con sus labios rozando mi boca.<\/p>\n<p>Yo no respond&iacute; y lo empuj&eacute; suavemente para que quedara &eacute;l recostado sobre el sill&oacute;n. Desabroch&eacute; su pantal&oacute;n mientras &eacute;l miraba atento mis movimientos. Baj&eacute; el cierre y lo deslic&eacute; hacia los tobillos. Baj&eacute; su b&oacute;xer negro y dej&eacute; al descubierto su pene erecto.<\/p>\n<p>Su miembro me gustaba mucho m&aacute;s que el de Marcelo. Era un poco m&aacute;s grande, pero adem&aacute;s se ve&iacute;a distinto. Llevaba el vello recortado prolijamente y una cabeza como las que siempre ve&iacute;a en pornograf&iacute;a, mientras que el pene de mi ex marido quedaba escondido entre su pelo enmara&ntilde;ado y su prepucio era bastante grande. Adem&aacute;s, a Gonzalo se le notaban las venas grandes y azules, y eso me calentaba a&uacute;n m&aacute;s. Comenc&eacute; a masturbarlo sin mirarlo a la cara porque me daba mucho pudor. Sent&iacute;a sus ojos mirando mis movimientos y me sent&iacute;a intimidada.<\/p>\n<p>&#8211; Mirame &#8211; me dijo de pronto.<\/p>\n<p>Lo mir&eacute; dubitativa y sent&iacute; c&oacute;mo me ruborizaba.<\/p>\n<p>&#8211; Sos hermosa, creetela y mirame. Me calent&aacute;s mucho.<\/p>\n<p>Haciendo un gran esfuerzo por mantener la mirada en sus ojos, pas&eacute; mi lengua por su verga. Al escuchar su gemido genuino me sent&iacute; m&aacute;s tranquila. Tom&eacute; confianza y comenc&eacute; a liberarme. Met&iacute; su pene en mi boca y comenc&eacute; a lamerlo aumentando progresivamente la velocidad.<\/p>\n<p>&#8211; Mirame. &#8211; me repiti&oacute; mientras pasaba los dedos delicadamente por mi pelo negro.<\/p>\n<p>En ese momento me di cuenta de que mis ojos de nuevo miraban para abajo. Lo mir&eacute; mientras met&iacute;a y sacaba su pene de mi boca. Poco a poco comenzaba a perder la verg&uuml;enza y lo miraba con cara m&aacute;s seductora. Me desconoc&iacute;a. Era una M&oacute;nica que nunca hab&iacute;a sido pero me gustaba. Y me gustaba especialmente con &eacute;l. Escuchaba los jadeos salir de su boca abierta y sent&iacute;a mis fluidos caer en mi entrepierna.<\/p>\n<p>En mi matrimonio nunca hab&iacute;a podido explorar mis deseos, mi feminidad, mi placer. Comenc&eacute; a darme cuenta de que durante toda mi vida lo sexual hab&iacute;a pasado al plano del deber, del tr&aacute;mite, y se hab&iacute;a alejado mucho del placer y del disfrute.<\/p>\n<p>Yo chupaba cada vez m&aacute;s r&aacute;pido y sent&iacute;a mi saliva mezclarse con sus l&iacute;quidos. Miraba su cara de goce y eso me empoderaba. Me sent&iacute;a sensual, me sent&iacute;a erotizada. De repente Gonzalo retir&oacute; mi cabeza suavemente y dijo:<\/p>\n<p>&#8211; Quiero que me digas qu&eacute; quer&eacute;s que te haga ahora.<\/p>\n<p>Su pregunta me desconcert&oacute;. Jam&aacute;s me hab&iacute;an preguntado aquello ni sab&iacute;a que responder.<\/p>\n<p>&#8211; Lo que quieras &#8211; dije.<\/p>\n<p>&#8211; No, ahora quiero hacer lo que vos quieras que haga.<\/p>\n<p>Lo mir&eacute; asustada. No sab&iacute;a c&oacute;mo responderle, pero lo que s&iacute; sab&iacute;a era que quer&iacute;a sentir su verga dentro de m&iacute;. Tom&eacute; fuerzas y dije:<\/p>\n<p>&#8211; Te quiero dentro de m&iacute;.<\/p>\n<p>Gonzalo sonri&oacute;. Seguramente no le pareci&oacute; un pedido muy original, pero verdaderamente era lo que quer&iacute;a de &eacute;l. Me recost&oacute; de nuevo sobre el sof&aacute; y abri&oacute; mis piernas. Volvi&oacute; a meter sus dedos dentro de m&iacute; y al sacarlos empapados dijo:<\/p>\n<p>&#8211; Mir&aacute; c&oacute;mo est&aacute;s.<\/p>\n<p>Unt&oacute; con mi fluido su pene y se masturb&oacute; unos segundos mir&aacute;ndome a la cara. Se puso sobre m&iacute; y me penetr&oacute; despacio. Yo gem&iacute; al sentirlo finalmente en mi interior. Al llegar al fondo se qued&oacute; ah&iacute; unos instantes y yo emit&iacute; un breve grito de placer. Comenz&oacute; a embestirme con fuerza mientras acercaba su cara a la m&iacute;a para besarme. Yo gem&iacute;a dentro de su boca y cerraba mis ojos. &Eacute;l empez&oacute; a intensificar a&uacute;n m&aacute;s sus movimientos, agarr&oacute; fuerte mis piernas y las subi&oacute; a&uacute;n m&aacute;s. Yo clavaba mis u&ntilde;as en su espalda, bajaba mis manos y lo tomaba de su duro culo, empuj&aacute;ndolo hacia m&iacute;.<\/p>\n<p>Ve&iacute;a las gotas de sudor bajar por su cuello, su boca entreabierta, y sent&iacute;a que ese tipo realmente estaba disfrut&aacute;ndome. Estar conmigo no era un tr&aacute;mite para aliviar una excitaci&oacute;n fisiol&oacute;gica como hab&iacute;a sido durante tantos a&ntilde;os. De repente ten&iacute;a una sed de protagonismo, quer&iacute;a tomar las riendas. Comenc&eacute; a incorporarme del sill&oacute;n obligando a Gonzalo a frenar sus movimientos.<\/p>\n<p>&#8211; Sentate &#8211; le ped&iacute;.<\/p>\n<p>&Eacute;l lo hizo y yo me sub&iacute; sobre &eacute;l con mi cuerpo robusto y comenc&eacute; a moverme encima de su pene. &Eacute;l me miraba a los ojos, extasiado. Tir&eacute; mi cabello hacia el costado, dej&aacute;ndolo caer sobre mi hombro izquierdo, y le sostuve la mirada mientras sent&iacute;a su miembro entrando y saliendo de m&iacute;. &Eacute;l comenz&oacute; a besarme el cuello, a lamerlo. Acarici&oacute; mis tetas, las bes&oacute;, mordi&oacute; y apret&oacute; nuevamente. Llev&oacute; sus dos manos a mis grandes nalgas y las tom&oacute; con fuerza mientras yo segu&iacute;a saltando sobre &eacute;l, cada vez m&aacute;s agitada, m&aacute;s transpirada y m&aacute;s mojada.<\/p>\n<p>De repente me tom&oacute; fuerte de mis muslos para sostenerme y se levant&oacute; del sill&oacute;n, carg&aacute;ndome hasta la habitaci&oacute;n.<\/p>\n<p>&#8211; Permiso, eh&#8230; &#8211; dijo divertido mientras entraba al &uacute;nico ambiente restante del departamento.<\/p>\n<p>&#8211; Sentite como en casa &#8211; dije riendo.<\/p>\n<p>Una vez en la habitaci&oacute;n me tir&oacute; suavemente sobre la cama. Yo me arrodill&eacute; de espaldas sobre las almohadas de la cabecera, y me apoy&eacute; con ambas manos en la pared. &Eacute;l se acomod&oacute; detr&aacute;s de m&iacute; y comenz&oacute; a besarme el cuello, las orejas&hellip; Comenz&oacute; a bajar con sus labios por mi espalda, eriz&aacute;ndome la piel. Muy lentamente lleg&oacute; a mis caderas y bes&oacute; mi culo, lo mordi&oacute; despacio, pas&oacute; su lengua por mi cuerpo hasta que lleg&oacute; a mi entrepierna y agachado detr&aacute;s de m&iacute; comenz&oacute; a lamer mi sexo por detr&aacute;s mientras separaba mis nalgas. Acarici&oacute; suavemente mi ano, y eso me excit&oacute;. Yo gem&iacute;a con la cara pegada a la pared y las manos tambi&eacute;n sobre ella, encima de mi cabeza.<\/p>\n<p>Luego de un rato, cuando yo ya me sent&iacute;a en las nubes, tom&oacute; su pene con la mano y lo masturb&oacute; un poco, a pesar de que segu&iacute;a erecto. Lo pas&oacute; por mi entrada vaginal unos segundos, mientras yo acomodaba mi cuerpo para recibir nuevamente sus embestidas. Me penetr&oacute; con un movimiento r&aacute;pido y firme, lo cual me hizo gemir con fuerza. Me tom&oacute; de las caderas con sus dos manos y empez&oacute; a moverse con velocidad. Escuchaba sus gemidos a mi espalda e imaginaba su cara. &Eacute;l me apretaba el culo con tal fuerza que sent&iacute;a c&oacute;mo lo marcaba. Su respiraci&oacute;n empez&oacute; a acelerarse y a ser cada vez m&aacute;s sonora. Nuestros cuerpos chocando se escuchaban como aplausos, mientras nuestros fluidos y nuestros jadeos se mezclaban. Me encantaba pensar que del otro lado de la pared habr&iacute;a alguien escuch&aacute;ndonos disfrutar de esa manera.<\/p>\n<p>&#8211; Quer&eacute;s que acabe afuera? &#8211; dijo Gonzalo luego de un rato.<\/p>\n<p>&#8211; No. &#8211; respond&iacute;.<\/p>\n<p>Gonzalo tir&oacute; su cuerpo sobre mi espalda y tom&oacute; con su fuerte brazo todo mi abdomen, apret&aacute;ndome hacia &eacute;l. Peg&oacute; su cara a mi cuello y nuestros gemidos se acompasaron. Aument&oacute; la rapidez de su penetraci&oacute;n y de repente escuch&eacute; su rugido y sent&iacute; su semen caliente entre mis piernas. Nos quedamos inm&oacute;viles unos segundos ah&iacute;, pegados, mientras nuestras respiraciones se normalizaban. &Eacute;l me bes&oacute; el cuello dulcemente, y sali&oacute; de mi interior.<\/p>\n<p>&#8211; Vas a tener que cambiar las s&aacute;banas &#8211; me dijo divertido mientras miraba las fundas de las almohadas todas pegajosas.<\/p>\n<p>Yo sonre&iacute;, me limpi&eacute; el semen con unos pa&ntilde;uelos que hab&iacute;a en la mesa de luz y me recost&eacute; en la cama, dando por terminado el polvo.<\/p>\n<p>&#8211; No, ven&iacute;, falta que acabes vos. Mir&aacute; lo mojada que est&aacute;s&hellip; &#8211; dijo mientras me tocaba con sus dedos.<\/p>\n<p>Yo comenc&eacute; a gemir de nuevo ante su tacto.<\/p>\n<p>&#8211; Sentate en mi cara. &#8211; me pidi&oacute; mientras me nalgueaba cari&ntilde;osamente el culo.<\/p>\n<p>Se acost&oacute; boca arriba y me guio para que me pusiera sobre su cabeza. Yo jam&aacute;s hab&iacute;a hecho eso, pero lo hab&iacute;a visto m&aacute;s de una vez.<\/p>\n<p>Me sent&eacute; sobre su boca de cuclillas y &eacute;l comenz&oacute; a lamer mi sexo, sosteni&eacute;ndome el culo entre sus manos. Yo me estremec&iacute;a y me mov&iacute;a involuntariamente, y &eacute;l me agarraba con m&aacute;s fuerza. Lami&oacute; mi cl&iacute;toris, mis labios, mi ano. Hasta que luego de un rato de estimularme volvi&oacute; a mi entrada vaginal y me penetr&oacute; con su lengua. Yo sin poder evitarlo, llev&eacute; mi mano al cl&iacute;toris y lo frot&eacute; con velocidad, mientras sent&iacute;a la c&aacute;lida lengua de Gonzalo entrando y saliendo de m&iacute;. Con su dedo gordo comenz&oacute; a acariciar la entrada de mi culo, suavemente. Yo era virgen anal, pero esas caricias delicadas me llevaban al cielo. La combinaci&oacute;n de su lengua, sus manos y las m&iacute;as me estaba por hacer explotar.<\/p>\n<p>&#8211; Voy a acabar &#8211; le dije entre gemidos cuando empec&eacute; a sentir el calor en mi sexo.<\/p>\n<p>&Eacute;l increment&oacute; la intensidad y dejando brotar un grito ahogado, me vine en su cara.<\/p>\n<p>Yo no ten&iacute;a mucha experiencia pero a mis ojos &eacute;l parec&iacute;a un experto. Sab&iacute;a exactamente qu&eacute; hacer y c&oacute;mo hacerlo, ejerc&iacute;a la presi&oacute;n y la velocidad ideales, y me sab&iacute;a leer a la perfecci&oacute;n. No quer&iacute;a que esa noche terminara nunca.<\/p>\n<p>Me retir&eacute; de encima de &eacute;l y me acost&eacute; boca arriba a su lado. &Eacute;l se sent&oacute;, me contempl&oacute; un instante, y luego se acomod&oacute; con su cuerpo sobre el m&iacute;o, abrazado por mis piernas alrededor de su cadera. Me bes&oacute; delicadamente los labios, acomod&aacute;ndome el pelo detr&aacute;s de la oreja.<\/p>\n<p>&#8211; Cuando necesites ayuda para subir m&aacute;s cajas, cont&aacute; conmigo &#8211; dijo con su boca rozando la m&iacute;a y una sonrisa en los labios, y luego me dio otro beso.<\/p>\n<p>Nos quedamos ah&iacute; un rato, en una intimidad que me parec&iacute;a imposible tener con un desconocido. Acarici&aacute;ndonos, ri&eacute;ndonos. Me sent&iacute;a mucho m&aacute;s c&oacute;moda all&iacute; con el empleado del edificio, que en muchos a&ntilde;os con mi propio marido.<\/p>\n<p>&#8211; Ten&eacute;s hambre? &#8211; le dije recordando que jam&aacute;s hab&iacute;amos cenado.<\/p>\n<p>&#8211; Un poco, s&iacute;.<\/p>\n<p>&#8211; Vamos a la cocina que voy a hacer la famosa cena que te promet&iacute;. Para que veas que soy una mujer de palabra.<\/p>\n<p>&#8211; No lo dudo &#8211; dijo Gonzalo sonriendo &#8211; pero espero que despu&eacute;s el postre seas vos.<\/p>\n<p>Nos levantamos y recuperamos las prendas perdidas por el departamento. Comimos y tomamos vino, hablamos de nuestras vidas, nos divertimos y volvimos a encamarnos (varias veces). Luego de esa noche nos empezamos a ver cada vez con mayor frecuencia, y Gonzalo me inici&oacute; en muchas nuevas experiencias. Pero principalmente me hizo conocer una M&oacute;nica que ten&iacute;a adentro esperando salir, y por eso le voy a estar siempre agradecida.<\/p>\n<p>relatos.candela@gmail.com \/ instagram: damecandelarelatos.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 15<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span>Ven&iacute;a caminando a paso r&aacute;pido por la avenida, cruc&eacute; sin mirar y una camioneta fren&oacute; de golpe y me toc&oacute; bocina. Un tipo grandote sac&oacute; la cabeza por la ventana y me grit&oacute;: &ldquo;Est&uacute;pida!&rdquo;. Lo mir&eacute; con cara inexpresiva y segu&iacute; caminando. Acababa de firmar los papeles del divorcio en la oficina del abogado. 22 [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":18905,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[13],"tags":[],"class_list":{"0":"post-31531","1":"post","2":"type-post","3":"status-publish","4":"format-standard","6":"category-hetero"},"a3_pvc":{"activated":false,"total_views":0,"today_views":0},"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/31531","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/users\/18905"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=31531"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/31531\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=31531"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=31531"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=31531"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}