{"id":31621,"date":"2021-09-26T22:00:00","date_gmt":"2021-09-26T22:00:00","guid":{"rendered":""},"modified":"2021-09-26T22:00:00","modified_gmt":"2021-09-26T22:00:00","slug":"mi-nuevo-departamento","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/mi-nuevo-departamento\/","title":{"rendered":"Mi nuevo departamento"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"31621\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\"><\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 22<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>Para ocupar mi nuevo puesto, debo mudarme a otra ciudad. Dicho traslado incluye el reacomodamiento en un nuevo domicilio. Pasar&eacute; de dormir en una casa de 15 metros cuadrados, a dormir en el piso 20 de un departamento con vista a media ciudad. Mi sueldo aumentar&aacute; a m&aacute;s del doble de lo que era. Mudarse de ciudad no es f&aacute;cil para nadie, de ah&iacute; el porqu&eacute; de tantos halagos por parte de la empresa. Lo que ellos no saben es que me est&aacute;n haciendo un favor, ya que este es el cambio de ambiente que mi vida necesita en este momento.<\/p>\n<p>Enrique es mi nombre y con 42 a&ntilde;os de edad acabo de ser promocionado a Gerente de Recursos Humanos.<\/p>\n<p>Al poco tiempo que comienzo a trabajar, la nostalgia hacia mi ex esposa se hace m&aacute;s intensa. Pues su ausencia no solo se nota en la cama al despertarme todos los d&iacute;as, sino tambi&eacute;n al llegar del trabajo y encontrarme con un departamento enorme, oscuro y sin nadie que me acompa&ntilde;e a cenar. Vivir solo exige un esfuerzo extra. Las labores dom&eacute;sticas como limpiar y cocinar ahora tambi&eacute;n est&aacute;n en mis manos. Trabajar de gerente lleva m&aacute;s horas de las que estaba acostumbrado, y sumar a eso que al llegar a casa debo prepararme mis comidas pues hace que mis momentos de descanso sean casi nulos. Eso es lo que me motiva a buscar una empleada dom&eacute;stica que me ayude con los quehaceres.<\/p>\n<p>Para ese entonces ya ha pasado casi un mes desde que me mud&eacute;. Mi rutina incluye una jornada de ejercicios en el gimnasio, el cual se encuentra en la planta baja del edificio. Una de las t&iacute;picas costumbres que acontece un divorcio es mejorar el aspecto f&iacute;sico. Mi cuerpo ya estaba aceptable antes de separarme, y ahora con el ejercicio est&aacute; mucho mejor.<\/p>\n<p>Al subir en el ascensor de regreso a mi piso, una vecina anciana que vive dos departamentos debajo del m&iacute;o, me cuenta que se enter&oacute; que yo estaba buscando una empleada dom&eacute;stica. Dijo que conoce a una mujer que ya ha trabajado limpiando y cocinando en su departamento, y seg&uacute;n ella es muy confiable y responsable. Le doy mi tarjeta con mi n&uacute;mero para que se lo pase a esa mujer.<\/p>\n<p>Al d&iacute;a siguiente, estoy sentado en mi oficina redactando junto a mis asistentes el nuevo formato de liquidaci&oacute;n de sueldos. Mientras tengo la mirada fija en la computadora, mi celular empieza a sonar. Es un llamado de un n&uacute;mero desconocido. La voz de una mujer joven se oye del otro lado del tel&eacute;fono. Me dice que mi vecina le pas&oacute; este n&uacute;mero para comunicarse conmigo. Tal parece que en este momento est&aacute; desempleada y est&aacute; dispuesta a escuchar mi oferta de trabajo.<\/p>\n<p>En la ma&ntilde;ana del s&aacute;bado siguiente, me pongo a reacomodar algunas cosas del departamento para que cuando Julia llegue no note mi desorden. Julia, as&iacute; es como me dijo que se llamaba. El timbre son&oacute; y yo abr&iacute; la puerta. En cuanto la veo, noto que no me equivoqu&eacute; al sospechar de lo joven que era. Pero en lo que s&iacute; me equivoqu&eacute;, fue en no haberle comentado mucho antes a mi vecina que necesitaba una empleada, para que as&iacute; me recomiende a esta mujer.<\/p>\n<p>La hago pasar y le pido que se siente en el sof&aacute; de la sala. Ella gira la cabeza haciendo un paneo breve del enorme departamento antes de sentarse. Yo me coloco en el otro extremo del sof&aacute; y le pido que me cuente algunos detalles de su vida. Ella con mucha cordialidad, empieza dici&eacute;ndome que tiene 28 a&ntilde;os y que vive sola con su &uacute;nica hija de 9. Actualmente est&aacute; desempleada y vive de la cuota que recibe de su ex pareja y de alguna ayuda que le dan sus padres. Est&aacute; terminando un curso de reposter&iacute;a y espera dedicarse a eso a partir del pr&oacute;ximo a&ntilde;o. Yo hago lo posible por mantener mi concentraci&oacute;n en escucharla y no tanto en mirarla. Pero ella trae puesto un jean azul acampanado y una blusa rosada con tirantes que me lo hacen muy dif&iacute;cil. Sin mencionar el lacio de su cabello y la claridad de sus ojos.<\/p>\n<p>Hacemos un peque&ntilde;o recorrido por el departamento para ense&ntilde;arle las &aacute;reas a asear, como as&iacute; tambi&eacute;n d&oacute;nde est&aacute;n y c&oacute;mo funcionan los electrodom&eacute;sticos de la cocina. En un momento ella se coloca delante de m&iacute; y se agacha a observar el interior del horno. Pareciera ser que le hicieron el pantal&oacute;n a la medida de sus partes, ya que la redondez de sus nalgas se marca a la perfecci&oacute;n.<\/p>\n<p>Respondo un par de dudas m&aacute;s que ella tiene y despu&eacute;s si m&aacute;s, me dice que est&aacute; preparada para aceptar el trabajo. Ella tiene el cien por ciento de mi admiraci&oacute;n, pero no el cien por ciento de mi confianza, as&iacute; que antes de cerrar el trato decido mostrarle una cosa m&aacute;s.<\/p>\n<p>Le pido que me acompa&ntilde;e a mi habitaci&oacute;n un momento. Estando all&iacute;, abro el armario que est&aacute; junto a mi cama y le ense&ntilde;o el equipo de vigilancia que resguarda el departamento cuando yo no estoy. Hay c&aacute;maras de seguridad en cada habitaci&oacute;n del departamento. Todas las grabaciones se guardan en una nube en l&iacute;nea. El sistema contin&uacute;a funcionando aun cuando haya apagones de energ&iacute;a. Y adem&aacute;s de eso, puedo conectarme en vivo con cada una de esas c&aacute;maras desde mi celular. Todo esto es una forma de decirle que me dar&eacute; cuenta si hace algo indebido mientras no estoy.<\/p>\n<p>Ella lo entiende a la perfecci&oacute;n y me da su palabra de que solamente vendr&aacute; aqu&iacute; a trabajar. Explicado eso no hay m&aacute;s nada que decir. Ella acepta los t&eacute;rminos del empleo y yo le doy una copia de las llaves del departamento.<\/p>\n<p>Comienza a trabajar al lunes de la semana siguiente.<\/p>\n<p>Llega al departamento a las cuatro de la tarde de forma puntual y vestida con la misma voluptuosidad que la vez pasada. Yo estoy en mi trabajo pero la observo en vivo desde mi celular. Lo hago cada veinte minutos constatando que todo marche bien.<\/p>\n<p>Ella trapea los pisos, lava las vajillas, limpia los espejos del ba&ntilde;o y tiende la cama de mi habitaci&oacute;n. En ning&uacute;n momento alza la cabeza para mirar las c&aacute;maras. Se comporta con el mismo decoro del que la vecina anciana me habl&oacute;.<\/p>\n<p>Cuando finaliza mi jornada en la empresa y vuelvo a mi departamento, la comida est&aacute; en una bandeja en la mesa y tapada para que no se enfr&iacute;e. Incluso los cubiertos ya est&aacute;n colocados y listos para uno siente a comer. Julia ya se ha ido hace como una hora. Se fue con la misma puntualidad con la que lleg&oacute;. Lo &uacute;nico que qued&oacute; de ella fue el dulzor de su perfume en el aire a mi alrededor.<\/p>\n<p>Es evidente que me siento atra&iacute;do hacia ella y no solo por su aspecto f&iacute;sico, sino tambi&eacute;n por la forma en que contribuye a que mi nueva vida sea m&aacute;s llevadera. Aquella engorrosa nostalgia hacia mi ex esposa comienza a desaparecer.<\/p>\n<p>Durante las siguientes semanas, ella contin&uacute;a viniendo todos los d&iacute;as y realizando sus tareas de manera impecable. Mi desconfianza va desapareciendo as&iacute; que ya no la vigilo tan seguido, y las pocas veces que lo hago, no es para controlarla sino para contemplarla. Siempre se va antes de que yo llegue, as&iacute; que no tenemos muchas ocasiones para estar a solas y conversar. Si quiero lograr que este v&iacute;nculo empiece a avanzar hacia algo m&aacute;s, me parece que yo debo dar el primer paso. Para eso, primero tengo que encontrar la forma de llegar m&aacute;s temprano de trabajar.<\/p>\n<p>Siguiendo el ejemplo de mis holgazanes superiores, cambio mis horarios de trabajo. Todas las labores interpersonales que realizaba en la oficina las pas&eacute; para las primeras horas, y las actividades f&aacute;ciles de escritorio quedaron para el final de la jornada. De ese modo puedo retirarme antes y terminar esas tareas desde casa.<\/p>\n<p>Es un mi&eacute;rcoles a la noche donde termino llegando casi dos horas antes que lo de siempre. Julia se encuentra amasando unos espaguetis en la cocina. Por supuesto que se sorprende al verme entrar por la puerta tan temprano, pero no se dedica a preguntar ni cuestionar nada. El due&ntilde;o del departamento soy yo despu&eacute;s de todo.<\/p>\n<p>Nos saludamos y voy a mi habitaci&oacute;n a cambiarme. Me desanudo la corbata y me quito la camisa dejando ambas sobre la cama. Empiezo a desabrocharme el pantal&oacute;n para luego baj&aacute;rmelo y quedarme en b&oacute;xer. Me acerco hasta el ropero y me pongo a buscar los shorts que casi siempre uso despu&eacute;s de llegar a casa. Es lo que me hace sentir c&oacute;modo.<\/p>\n<p>*Toc* *Toc* *Toc*<\/p>\n<p>&ndash;Disculpe se&ntilde;or &iquest;Desea que le prepare un caf&eacute; o una bebida ahora que est&aacute; aqu&iacute;?<\/p>\n<p>Sin abrirla, Julia me habla del otro lado de la puerta ofreci&eacute;ndose a prepararme algo. Yo a&uacute;n semidesnudo, me acerco un poco para decirle que no hace falta, que yo mismo me lo preparar&eacute; al salir. Ella lo acepta y regresa de nuevo a la cocina.<\/p>\n<p>Ahora que lo pienso, ante la presencia de ella lo mejor ser&iacute;a usar una vestimenta m&aacute;s atrayente que la de entrecasa. As&iacute; que tomo del armario unos jeans azules, una camiseta blanca y una camisa a cuadros desabotonada. Voy hacia la cocina a prepararme mi trago. Julia empieza a pasar la masa sobre la m&aacute;quina para pastas. Cuando me ve venir ojea mi vestimenta un par de segundos y luego sigue en lo suyo. Yo miro hacia otro lado fingiendo que no me doy cuenta.<\/p>\n<p>Abro la heladera, tomo una cubitera del freezer y luego saco una botella de ron Bacard&iacute; blanco de la gaveta de arriba. La cocina tiene una mesada de m&aacute;rmol pegada a la pared y una isla de m&aacute;rmol donde se encuentran las hornallas. En medio de ambos un pasillo para transitar. Julia y yo estamos espalda con espalda. Ella en la isla preparando los espaguetis y yo en la mesada preparando mi trago. Delante de m&iacute; est&aacute; la tostadora plateada, cuyo reflejo me permite ver sus partes traseras sin la necesidad de voltearme. Su ajustado pantal&oacute;n blanco junto con el fondo negro contrasta la redondez de sus curvas a la perfecci&oacute;n. Me tomo mi trago sin quitarle los ojos a ese espect&aacute;culo. Hipnotizado como si fuera el primer trasero que veo en mi vida.<\/p>\n<p>&ndash;&iquest;Le gusta? &ndash;Me pregunta ella.<\/p>\n<p>&ndash;Qu&eacute; cosa.<\/p>\n<p>&ndash;La comida que estoy preparando.<\/p>\n<p>&ndash;Oh s&iacute;. S&iacute; me gusta. Bueno&hellip; en realidad esa respuesta se la tendr&eacute; que dar despu&eacute;s de comer.<\/p>\n<p>Tomo un sorbo para calmar mis nervios.<\/p>\n<p>&ndash;Honestamente la pasta casera no es mi especialidad &ndash;dice ella girando a verme.<\/p>\n<p>&ndash;Y cu&aacute;l es tu especialidad.<\/p>\n<p>&ndash;Supongo que lo relacionado a la reposter&iacute;a. Cosas dulces con crema, confites, bombones, fresas, chispas y eso.<\/p>\n<p>&ndash;Si gustas puedes echarle un par de bombones a esos espaguetis, no me molesta.<\/p>\n<p>Una carcajada espont&aacute;nea surge de ella y se larga a re&iacute;r. Yo le respondo con una sonrisa de satisfacci&oacute;n. Fue un chiste malo, pero al menos sirve de puntapi&eacute; inicial para que entremos en confianza y empecemos a hablar de una forma m&aacute;s liberada.<\/p>\n<p>Me quedo charlando con ella el resto del tiempo que termina de cocinar. Cada vez que le comento un detalle de mi vida, le surge otra pregunta para hacerme. Las cosas principales de las que le hablo son de mi reciente divorcio, aunque cada vez que me pregunta la causa cambio de tema. Tambi&eacute;n le hablo del ascenso que tuve en la empresa y el hecho de que a pesar de haber estado casado nunca tuve hijos. A modo de contra-pregunta, le pido que me comente qu&eacute; se siente tener hijos, y c&oacute;mo es la vida de padres. Julia me da detalles de lo que fue el fugaz periodo que vivi&oacute; junto al padre de su hija, y c&oacute;mo pas&oacute; estos &uacute;ltimos tiempos donde no le permiti&oacute; a ning&uacute;n hombre tomar ese lugar a&uacute;n. As&iacute;, y sin darse cuenta, Julia me termin&oacute; dando el &uacute;nico detalle que estuve buscando en este tiempo de charla. Me dijo que estaba soltera.<\/p>\n<p>El tiempo pasa volando y cuando nos damos cuenta los espaguetis ya est&aacute;n listos. Julia se va a poner a preparar los utensilios en la mesa, pero le digo que yo mismo los colocar&eacute; m&aacute;s tarde cuando me siente a comer. A&uacute;n es temprano.<\/p>\n<p>Pero para ella es tarde. Su hora de irse ha llegado. Toma su bolso y su abrigo y se marcha, pero no sin antes agradecerme por la charla y la cortes&iacute;a.<\/p>\n<p>&ndash;Me gustar&iacute;a quedarme a seguir charlando pero debo regresar con mi hija &ndash;me dice mientras la acompa&ntilde;o a la puerta.<\/p>\n<p>No creo que lo est&eacute; diciendo solo por amabilidad, creo que realmente disfrut&oacute; de mi compa&ntilde;&iacute;a. Se va pero esta vez me deja algo m&aacute;s que su comida o su perfume. Y es una enorme sonrisa de satisfacci&oacute;n en mi rostro que me dura el resto de la noche.<\/p>\n<p>Lo que pasa el resto de la semana es muy parecido a lo de esa noche. Yo contin&uacute;o viniendo temprano con el pretexto de que mi horario se ha reducido. No solo nos ponemos a charlar sino que a veces hasta le ayudo a cocinar. A pesar de que soy un hombre de 42 a&ntilde;os y ella una hermosa joven de 28, esa diferencia de edad no influye en nada a la hora de comunicarnos.<\/p>\n<p>Varios d&iacute;as despu&eacute;s, empiezo a sentir un inter&eacute;s especial de ella hacia m&iacute;. Es en ese momento que decido hacer una jugada muy arriesgada. En lugar de invitarla a salir, opto por hacer todo lo opuesto. Dejo de venir temprano y empiezo a llegar despu&eacute;s de que ella se va. No le digo a Julia que voy a empezar a llegar m&aacute;s tarde as&iacute; que queda sorprendida e intrigada durante esos d&iacute;as. Yo la observo con mi celular desde mi trabajo. Ella no deja de mirar hacia la puerta cada cinco minutos esperando por mi llegada. No es mi intensi&oacute;n hacerla sufrir, solo quiero ver si su inter&eacute;s hacia m&iacute; aumenta durante mi ausencia. Y tal parece que la estrategia funciona.<\/p>\n<p>Nos volvemos a ver el siguiente s&aacute;bado a la ma&ntilde;ana cuando viene al departamento a retirar su pago. Me excuso diciendo que tuve mucho trabajo esta semana y por eso no pude llegar temprano. Ella lo entiende a la perfecci&oacute;n y no solo eso, sino que para mi sorpresa, me confiesa que se sinti&oacute; un poco sola trabajando en el departamento sin mi compa&ntilde;&iacute;a, y que estuvo esperando con ansias este d&iacute;a para volverme a ver. Al escuchar eso, pienso que si ella no tiene temor en expresar su apego hacia m&iacute;, yo tampoco lo debo tenerlo. Decido dar el gran salto de una vez. Le propongo recuperar el tiempo perdido y salir a cenar esa misma noche.<\/p>\n<p>El pudor que expresa su rostro es bastante evidente. Como el de una quincea&ntilde;era que acababa de recibir una carta con corazones del chico que le gusta. Se siente bastante halagada por la propuesta y me confiesa que se muere de ganas de aceptarla, pero que esta noche no va a poder ser, ya que le prometi&oacute; a su hija que ir&aacute;n a casa de sus abuelos todo este fin de semana. Le digo que no hay problema y que lo podemos dejar para otra ocasi&oacute;n. Qu&eacute; otra cosa le puedo decir. Ella vuelve a agradecerme por la propuesta y despu&eacute;s se marcha. Quiz&aacute; no podamos salir esta noche pero al menos ya queda demostrado el inter&eacute;s que sentimos el uno al otro. Tal vez cuando nos volvamos a ver el lunes, ocurra algo m&aacute;s que solo una charla. Cuando llegue temprano y estemos los dos solos en el departamento, quiz&aacute; hagamos algo m&aacute;s que solo hablar.<\/p>\n<p>Por desgracia nada de eso ocurre. Ese lunes siguiente yo vuelvo a llegar tarde. Un par de horas despu&eacute;s que ella se va. Pero esta vez no es a prop&oacute;sito. Por un exceso de trabajo y una crisis en nuestra &aacute;rea, todo mi equipo de Recursos Humanos tiene que quedarse a hacer horas extras. No solo llego tarde ese lunes sino que tambi&eacute;n todo el resto de la semana. Lo que antes hab&iacute;a sido una excusa ahora se vuelve realidad.<\/p>\n<p>Justo cuando pienso que voy a tener que esperar hasta el pr&oacute;ximo s&aacute;bado para volverla a ver, ese viernes se abre una ventana de oportunidad. En la oficina solo nos quedan algunas actividades que no son muy urgentes y decido pasarlas todas para el pr&oacute;ximo lunes. Despu&eacute;s de una semana de tortura, nadie de mi &aacute;rea se opone ante esa decisi&oacute;n. Todos quedamos de acuerdo en salir m&aacute;s temprano.<\/p>\n<p>Cuando llego al departamento y empiezo a subir en el ascensor, observo mi reloj y son las 19:45. El auto de Julia est&aacute; estacionado enfrente, significa que a&uacute;n no se va. Cuando finalmente abro la puerta y entro, ella desde la cocina me oye ingresar y gira la vista hacia m&iacute;. Su rostro se ilumina con una sonrisa felicidad. M&aacute;s bien yo dir&iacute;a que es una sonrisa de satisfacci&oacute;n, estoy seguro. Lo s&eacute; porque es exactamente la misma sonrisa que yo tengo.<\/p>\n<p>Est&aacute; m&aacute;s hermosa que nunca. Su blusa amarilla por dem&aacute;s escotada mostraba a detalle la redondez y dureza de sus abundantes pechos. La brillantez de sus ojos solo se compara con la brillantez de su cabello lacio.<\/p>\n<p>Me acerco a ella casi sin parpadear y nos saludamos con alg&uacute;n que otro tortoleo. Ella est&aacute; terminando de cocinar un par de pizzas caseras con cebolla y morr&oacute;n. Yo me quito el saco y me quedo en la cocina a ayudarla. Todo mientras charlamos de lo ausente que volv&iacute; a estar esta semana. Por desgracia la conversaci&oacute;n no dura mucho, ya que como se sab&iacute;a, su hora de irse no tard&oacute; en llegar.<\/p>\n<p>Las dos pizzas quedan terminadas y guardadas dentro del horno para que no se enfr&iacute;en.<\/p>\n<p>&ndash;Me gustar&iacute;a quedarme a comer esas pizzas contigo Enrique, pero debo irme a casa a quitarme este olor a cebolla &ndash;bromea ella mientras se pone su abrigo prepar&aacute;ndose para marcharse.<\/p>\n<p>&ndash;Lo s&eacute; &ndash;respondo&ndash; Adem&aacute;s tu hija debe estar esper&aacute;ndote.<\/p>\n<p>&ndash;En realidad&hellip; a mi hija le toca estar con su padre todo este fin de semana. As&iacute; que voy a estar sola en casa cuando llegue.<\/p>\n<p>Ese comentario hace que se me alce una ceja. &iquest;Lo dijo para insinuarme algo? Tal vez s&iacute;, tal vez no. Sea como sea, creo que estoy ante la oportunidad que he estado esperando.<\/p>\n<p>&ndash;Esas dos pizzas se ven deliciosas pero no creo que pueda com&eacute;rmelas yo solo &ndash;le digo&ndash; Si gustas puedes quedarte y hacerme compa&ntilde;&iacute;a.<\/p>\n<p>&ndash;&iquest;Qu&eacute;? &iquest;De verdad? &ndash;Pregunta ella.<\/p>\n<p>&ndash;As&iacute; es. Creo que es la mejor oportunidad de tener la cena que no pudimos la vez pasada.<\/p>\n<p>&ndash;Tal vez tengas raz&oacute;n. O sea que si me quedo va a ser como una especie de cita. No s&eacute; si estoy bien vestida para eso.<\/p>\n<p>&ndash;Yo creo que te ves radiante as&iacute; como est&aacute;s.<\/p>\n<p>Inclina la cabeza y lanza una carcajada en se&ntilde;al de sonrojo.<\/p>\n<p>&ndash;Vaya. T&uacute; s&iacute; que no tienes miedo de ser osado &ndash;comenta ella con una mirada provocativa&ndash; Okey&hellip; Creo que aceptar&eacute; tu invitaci&oacute;n. Me quedar&eacute; a cenar contigo.<\/p>\n<p>&ndash;Perfecto, gracias.<\/p>\n<p>&ndash;Aunque&hellip; solo lo har&eacute; con una condici&oacute;n.<\/p>\n<p>&ndash;&iquest;Cu&aacute;l condici&oacute;n? &ndash;Le pregunto.<\/p>\n<p>&ndash;Que te quites la camisa.<\/p>\n<p>&ndash;&iquest;Disculpa?<\/p>\n<p>&ndash;Debes cambiarte esa camisa blanca antes de sentarte a comer &ndash;explica ella&ndash; No vaya a ser que la manches como las otras.<\/p>\n<p>&ndash;Yo nunca mancho mis camisas comiendo.<\/p>\n<p>&ndash;&iquest;Olvidas que soy yo quien lava tu ropa? &ndash;Ironiza seguido de una sonrisa.<\/p>\n<p>Tengo que darle la raz&oacute;n. Es curioso que ella tenga olor a cebolla y el que deba cambiarse de ropa sea yo.<\/p>\n<p>Abro el ropero de mi habitaci&oacute;n y me coloco unos jeans oscuros y una camisa celeste. Paso al ba&ntilde;o que queda frente a mi habitaci&oacute;n (del otro lado del pasillo) y estando frente al espejo, aprovecho para peinarme. Me desabotono un poco la camisa para observarme el torso. Mi pecho y mis abdominales dan prueba del ejercicio que llevo haciendo hace tiempo. Yo solo buscaba mantener un estado saludable, pero al parecer obtuve m&aacute;s que eso. Me vuelvo a abotonar la camisa y regreso a la sala.<\/p>\n<p>Por el ventanal del balc&oacute;n se observan algunos rel&aacute;mpagos de una tormenta que se acerca. A&uacute;n es algo temprano para cenar, as&iacute; que solo nos sentamos en el sof&aacute; de la sala mientras yo sirvo un par de copas de vino.<\/p>\n<p>Empezamos a tener una charla m&aacute;s intensa que las veces anteriores.<\/p>\n<p>Me comienza por contar los detalles de su separaci&oacute;n. Dice que la tormenta lleg&oacute; hace como un a&ntilde;o, cuando ella descubri&oacute; que su novio estaba teniendo una aventura. Pero no fue la infidelidad lo que m&aacute;s la impact&oacute;, sino que su pareja la estaba enga&ntilde;ando nada menos que con otro hombre. Su novio ocultaba un lado homosexual.<\/p>\n<p>Escucharlo era chocante, pero no imagino lo que para ella habr&aacute; sido vivirlo.<\/p>\n<p>&ndash;Si me hubiera enga&ntilde;ado con una mujer, al menos podr&iacute;a competir &ndash;ironizaba ella&ndash; Pero no sirve de nada volverse m&aacute;s bella si a tu hombre le gustan otros hombres.<\/p>\n<p>Eso marc&oacute; el fin de la relaci&oacute;n. Como cualquier separaci&oacute;n, acordaron la cuota alimentaria y los d&iacute;as de custodia de su hija. Su ex pareja se march&oacute; a vivir a un departamento, sigue vi&eacute;ndose con otros hombres pero a&uacute;n no sale del closet. La &uacute;nica raz&oacute;n por la que mantiene su cuota al d&iacute;a es porque Julia le guarda el secreto. Y yo que antes me preguntaba c&oacute;mo es que alguien puede abandonar a una mujer tan especial como Julia. La &uacute;nica respuesta posible era que ese hombre fuera gay. Y as&iacute; fue de hecho.<\/p>\n<p>Para estas alturas de la noche ya estamos en la mesa comiendo. Las pizzas que cocin&oacute; quedaron por dem&aacute;s deleitosas. Destapamos la segunda botella de vino y nos volvemos a sentar en el sof&aacute; con nuestros est&oacute;magos por dem&aacute;s satisfechos. Por el ventanal se pueden ver las primeras gotas de lluvia de un cielo que parece que se va a desmoronar.<\/p>\n<p>&ndash;Supongo que ahora es tu turno &ndash;Julia me sorprende con ese comentario.<\/p>\n<p>&ndash;Mi turno de qu&eacute;.<\/p>\n<p>&ndash;Quiero escuchar el motivo de tu divorcio. No creo que sea peor que el m&iacute;o&hellip; &iquest;O s&iacute; lo es?<\/p>\n<p>&ndash;Bueno&hellip; digamos que fue por un motivo diferente, pero tuvo la misma consecuencia.<\/p>\n<p>Se toma un sorbo de su copa y dispone su atenci&oacute;n en escuchar mi historia. Yo ya le he contado que mi proceso de separaci&oacute;n est&aacute; en un 90 por ciento, y que quedan un par de audiencias m&aacute;s antes que todo termine.<\/p>\n<p>A diferencia de ella, en mi caso no hubo infidelidades ni secretos ocultos. No fue culpa de ninguno de los dos. Solo s&eacute; que cuando pas&oacute; lo que pas&oacute;, la confianza ya no fue la misma y decidimos dar por terminado un matrimonio de 8 a&ntilde;os. Para cuando empezamos a tramitar los papeles ella ya viv&iacute;a en otro departamento. El proceso se simplific&oacute; ya que no ten&iacute;amos hijos de por medio. Y a pesar de que mudarme aqu&iacute; fue un gran salto laboral y econ&oacute;mico, nunca pude disfrutarlo del todo por tener que estar lidiando con una separaci&oacute;n.<\/p>\n<p>Julia me vuelve a insistir con que le cuente el motivo exacto de mi rompimiento. Yo solo argumento que es algo que me averg&uuml;enza detallar en voz alta, pero que no descarto dec&iacute;rselo en otro momento.<\/p>\n<p>&ndash;&iquest;Al menos puedes decirme si a&uacute;n la extra&ntilde;as?<\/p>\n<p>&ndash;Los primeros d&iacute;as despu&eacute;s de mudarme lo hac&iacute;a &ndash;le digo&ndash; Pero un d&iacute;a sin darme cuenta, lo empec&eacute; a superar.<\/p>\n<p>&ndash;&iquest;Qu&eacute; te ayud&oacute; a superarlo?<\/p>\n<p>&ndash;Digamos que en esta nueva ciudad tengo algo especial, que hace que mi nueva vida sea m&aacute;s llevadera.<\/p>\n<p>&ndash;Lo s&eacute; &ndash;sonr&iacute;e&ndash; Tu nuevo y lujoso departamento.<\/p>\n<p>&ndash;No. No me refer&iacute;a al departamento.<\/p>\n<p>Queda mir&aacute;ndome a los ojos en completo silencio, al mismo tiempo que sus ojos se van iluminando. Luego&hellip; llega lo inesperado.<\/p>\n<p>Un s&uacute;bito trueno cae sobre el edificio provocando que las luces se apaguen. La oscuridad y el silencio se hacen presentes de un segundo al otro. Julia y yo quedamos solos en el departamento rodeados de oscuridad. Afuera una tormenta tan inmensa que parece que ser&aacute; dif&iacute;cil que se pueda ir a su casa.<\/p>\n<p>Es la primera vez desde que me mud&eacute; que la electricidad del edificio se va a causa de una tormenta. El apag&oacute;n abarca varias manzanas de los alrededores. Por la ventana se observa lo bastante oscuras que quedaron las calles. Los destellos de luces provenientes de los rayos ahora se denotan a&uacute;n m&aacute;s con la llegada de la oscuridad.<\/p>\n<p>Despu&eacute;s que nos reponemos de la sorpresa, Julia y yo encendemos unas cuantas velas para iluminar la sala.<\/p>\n<p>&ndash;Ya es algo tarde &ndash;dice ella con algo de pena en su tono&ndash; Me he quedado m&aacute;s tiempo del que plane&eacute;. Creo que lleg&oacute; el momento de ir a descansar.<\/p>\n<p>Me toma por sorpresa. No quiero que se vaya en este momento. Es cuando m&aacute;s estoy disfrutando su presencia.<\/p>\n<p>&ndash;Hay mucha oscuridad en las calles, adem&aacute;s has bebido demasiado. No s&eacute; si sea bueno que conduzcas as&iacute; &ndash;buenos argumentos se me vienen a la mente.<\/p>\n<p>&ndash;&iquest;Acaso me est&aacute;s proponiendo quedarme a dormir? &ndash;Pregunta ella aplanando sus p&aacute;rpados.<\/p>\n<p>&ndash;No a menos que t&uacute; quieras.<\/p>\n<p>Por favor que diga que s&iacute; quiere.<\/p>\n<p>&ndash;Eres c&aacute;lidamente gentil, no cabe duda. Pero no quiero abusar de tu hospitalidad. Adem&aacute;s&hellip; no ser&iacute;a correcto.<\/p>\n<p>&ndash;Correcto o no da igual. Si est&aacute;s cansada puedes quedarte a dormir en mi sof&aacute; por un rato e irte cuando la electricidad regrese. Despu&eacute;s de todo tienes tu copia de la llave.<\/p>\n<p>&ndash;&iquest;Siempre le encuentras una soluci&oacute;n a todo? &ndash;Pregunta con una sonrisa de sonrojo&ndash; Pero la cosa es que&hellip; &ndash;su sonrisa empieza a desaparecer&ndash; Si yo acept&eacute; que no me contaras el motivo de tu divorcio, t&uacute; tambi&eacute;n deber&iacute;as aceptar mi decisi&oacute;n de irme. Ser&iacute;a lo justo.<\/p>\n<p>Las dos botellas que bebimos no afectaron su capacidad de an&aacute;lisis. Si realmente piensa as&iacute; no la voy a cuestionar. Me dice que se quedar&iacute;a solo un rato hasta que la tormenta se aliviane, luego de eso se ir&aacute; en su auto sin importar si la electricidad ya regres&oacute; o no. No se me ocurre ninguna otra cosa para hacerla cambiar de opini&oacute;n.<\/p>\n<p>Los minutos siguientes los dedicamos a juntar los utensilios sucios de la mesa y llevarlos a la cocina. Incluyendo las copas con las que estuvimos bebiendo. La tormenta parece estar lejos de alivianarse. Me dice que no era necesario que me quede con ella hasta que se vaya, que puedo irme a dormir si lo deseo. Creo que es porque se me nota demasiado lo cansado.<\/p>\n<p>Pero antes de dormir necesito ducharme. Los pasillos est&aacute;n en oscuridad total, as&iacute; que tomo una vela de la sala para iluminar el camino a mi habitaci&oacute;n. All&iacute; me quito los zapatos y saco una toalla del armario. Paso al ba&ntilde;o que est&aacute; del otro lado del pasillo y cierro la puerta. O m&aacute;s bien&hellip; la iba a cerrar. Pero en ese &uacute;ltimo segundo decido dejarla un poco entreabierta. No s&eacute; si lo hago por rebeld&iacute;a o por morbo, solo s&eacute; que con la presencia de Julia me dan ganas de dejarla as&iacute;.<\/p>\n<p>Coloco la vela en un peque&ntilde;o anaquel que est&aacute; junto a la ducha. Empiezo por desabotonarme la camisa, sac&aacute;rmela y dejarla en el cesto. Prosigo a desabrocharme el cintur&oacute;n y b&aacute;jame el cierre del pantal&oacute;n. Me lo estiro hacia abajo qued&aacute;ndome en b&oacute;xer, y termino de desnudarme cuando me lo quito y dejo ambas prendas en el cesto. Desnudo de pies a cabeza entro a la ducha y cierro la corredera de cristal. Mi miembro no est&aacute; erecto pero s&iacute; un poco m&aacute;s engordado de lo normal. No veo a nadie ni escucho ning&uacute;n ruido en el pasillo.<\/p>\n<p>Abro el agua tibia y empiezo a enjuagarme el pelo. Me masajeo con mis manos esparciendo el agua por todo mi cuerpo. Tomo el jab&oacute;n y lo recorro por mi pecho y mis abdominales haciendo espuma. Lo paso por mis hombros y luego sobre mis duras nalgas. Cuando me estoy enjabonando el miembro me detengo un poco en mis test&iacute;culos, despu&eacute;s empiezo a masajearme el largo. Vuelvo a enjuagarme todo el cuerpo mientras esparzo la espuma que queda en los m&uacute;sculos de mis brazos.<\/p>\n<p>Cuando me queda poco para terminar, un sonido extra&ntilde;o aparece desde la puerta del ba&ntilde;o. El vidrio opaco de la ducha sumado a la oscuridad de la casa no me permite ver lo que es. Abro la corredera de cristal para mirar hacia la puerta, no veo a nadie ni nada que pudo provocar ese ruido. Vuelvo a cerrar la corredera y termino de ba&ntilde;arme enjuag&aacute;ndome todo los restos de jab&oacute;n. Me seco con la toalla que traje y me la envuelvo en la cintura.<\/p>\n<p>Tomo la vela y camino hacia mi habitaci&oacute;n para vestirme. Pero antes de entrar, veo a Julia viniendo hacia m&iacute; desde la sala tambi&eacute;n con una vela. Parece que tiene algo para decime. Yo con el cabello mojado, envuelto con la toalla y con el torso descubierto, me quedo donde estoy.<\/p>\n<p>&ndash;&iquest;Ocurre algo? &ndash;Le pregunto.<\/p>\n<p>&ndash;Cambi&eacute; de opini&oacute;n &ndash;dice qued&aacute;ndose frente a m&iacute; a un paso de distancia.<\/p>\n<p>&ndash;Sobre qu&eacute;.<\/p>\n<p>&ndash;Voy a quedarme a dormir en tu sof&aacute;.<\/p>\n<p>&ndash;E&hellip; &iquest;En serio?<\/p>\n<p>&ndash;S&iacute; &ndash;responde con seguridad&ndash; Pero solo con dos condiciones.<\/p>\n<p>&iquest;M&aacute;s condiciones? Espero que esta vez no tenga que ver con mi ropa.<\/p>\n<p>&ndash;&iquest;Cu&aacute;les condiciones? &ndash;Pregunto.<\/p>\n<p>&ndash;Que me prestes tu ba&ntilde;o para ducharme yo tambi&eacute;n. Quiero quitarme este olor a cebolla antes de dormir.<\/p>\n<p>&ndash;No hay problema, puedes usar mi ducha con gusto. Aunque no s&eacute; qu&eacute; te vas a poner despu&eacute;s. O acaso trajiste ropa para cambiarte.<\/p>\n<p>&ndash;No. No la traje. Esa es la segunda condici&oacute;n de hecho. Quisiera que me prestaras.<\/p>\n<p>S&iacute; tiene que ver con mi ropa despu&eacute;s de todo. Le digo que entre al ba&ntilde;o a ducharse mientras yo le busco algo que le quede. Entra con su vela y a diferencia de m&iacute;, ella s&iacute; cierra la puerta.<\/p>\n<p>Saco del armario una camiseta y un short deportivo. No es una prenda muy refinada pero al menos le va a servir para dormir c&oacute;moda. A&uacute;n no puedo creer que haya cambiado de decisi&oacute;n tan r&aacute;pido. No tengo idea si me estuvo espiando desde la puerta o no. No hay forma de saberlo. No tengo ojos en todas partes. Un momento&hellip; &iquest;Ojos en todas partes? &iexcl;Eso es!<\/p>\n<p>Abro el armario que est&aacute; junto a la cama y me encuentro con el equipo de vigilancia que resguarda el departamento. Las c&aacute;maras siguen funcionando a&uacute;n con apagones de energ&iacute;a y hasta tienen visi&oacute;n nocturna. Me pongo a revisar los &uacute;ltimos diez minutos de filmaci&oacute;n del pasillo. Cuando llego a la hora y minuto indicados, finalmente me puedo sacar la duda. Veo a Julia acercarse muy despacio a la puerta del ba&ntilde;o casi en puntitas de pie. Asoma su cabeza y se queda espiando por casi un minuto. Se lleva una mano a su entrepierna para acariciarse la vagina por encima de la ropa. Y cuando se da la vuelta para marcharse, su zapato resbala en el piso y ella se apoya en la pared para no caerse. De all&iacute; vino el sonido.<\/p>\n<p>La mujer por la que me muero de deseo se estuvo manoseando en la oscuridad mientras me ve&iacute;a desnudo. Me pongo a pensar en alguna raz&oacute;n para no hacer lo que mi cuerpo me est&aacute; pidiendo, y no se me ocurre ninguna.<\/p>\n<p>Abro uno de los cajones de mi mesa de luz y saco un preservativo. Tomo mi vela y me empiezo a dirigir al ba&ntilde;o, a&uacute;n envuelto con la toalla en mi cintura. Abro la puerta con bastante normalidad sin pretender ser sigiloso. El ruido del agua y del jab&oacute;n cayendo tapa mi entrada. Gracias a que ella puso su vela en el anaquel junto a la ducha, puedo ver la silueta de su cuerpo a trav&eacute;s del cristal opaco. Est&aacute; de espaldas a la puerta y a&uacute;n no nota mi presencia. Pero solo basta con que se voltee para que perciba a la distancia la luz de mi vela.<\/p>\n<p>Queda algo est&aacute;tica por unos segundos. Yo no digo nada. Dejo que el silencio hable. Cubri&eacute;ndose los senos, corre muy despacio la puerta de cristal para observarme. Pero gracias a eso yo tambi&eacute;n la puedo observar. Toda su piel est&aacute; empapada y con algunos restos de jab&oacute;n. La voluptuosidad de sus curvas desnudas transmite un erotismo magistral. Una espuma oportuna me tapa la vista de su entrepierna. Y aunque se est&aacute; cubriendo los senos con el antebrazo, me da un panorama so&ntilde;ado de los atributos que m&aacute;s admiro de ella. Cuando pensaba que me presencia la iba a alterar o indignar, Julia solo intercambia miradas conmigo y se relaja compartiendo la misma serenidad que yo ten&iacute;a. Baja su antebrazo permiti&eacute;ndome ver el rosado de sus pezones, para luego voltearse y seguir duch&aacute;ndose como si nada, con el cristal abierto y sus nalgas desnudas apuntando hacia m&iacute;.<\/p>\n<p>Dejo el preservativo y la vela sobre el lavamanos. Desenvuelvo la toalla que tengo en la cintura y la dejo caer al suelo. Mi erecci&oacute;n est&aacute; por dem&aacute;s endurecida y apuntando hacia el frente. Camino hacia ella mientras Julia continua en lo suyo, enjuag&aacute;ndose la espuma que ten&iacute;a en su cuerpo. Me coloco detr&aacute;s de ella y cierro la corredera de cristal qued&aacute;ndonos los dos dentro de esa ducha.<\/p>\n<p>La apoyo por detr&aacute;s y le tomo los pechos con ambas manos. Mi miembro queda pegado a sus nalgas. Ella une sus manos a las m&iacute;as manose&aacute;ndose los senos como yo lo hago. El agua de la regadera cae sobre el cuerpo de los dos. Julia mece su cadera sintiendo el roce de mi verga. Luego se voltea y acerca su rostro al m&iacute;o. Nuestras bocas se unen bajo el agua. Nos besamos y abrazamos sintiendo la piel desnuda del otro. El rozar de su lengua y el agua de la ducha se mezclaban en mi boca de una forma inimaginablemente deleitosa.<\/p>\n<p>Mis manos empiezan a bajar hacia sus nalgas mientras las de ella recorren mi espalda. Junto un par de dedos de mi mano y los rozo en la parte m&aacute;s profunda de sus posaderas.<\/p>\n<p>&ndash;&iexcl;Ah! &ndash;Despega su boca de la m&iacute;a para lanzar ese gemido.<\/p>\n<p>Puedo observar esos perfectamente redondos pechos con pezones rozados que ahora estaban a mi disposici&oacute;n. Toda mi mano derecha se da el gusto de oprimir uno de ellos. Al mismo tiempo que Julia abre sus dedos lo m&aacute;s que pod&iacute;a acariciando mis pectorales, bajando por mis abdominales y llegando a la parte m&aacute;s venosa de mi cuerpo. Me lo agarra con fuerza al instante.<\/p>\n<p>&ndash;&iexcl;Oh! La puta madre &ndash;ahora soy yo el que gime.<\/p>\n<p>&ndash;Que robusta la tienes &ndash;susurra.<\/p>\n<p>Se pone de rodillas frente a m&iacute; y se corre el cabello hacia atr&aacute;s. Abre su boca y se lo mete dentro con la misma pasi&oacute;n con la que me bes&oacute;. Con una mano le tomo la cabeza y con la otra me sujeto de la llave de la ducha, suspirando a cada segundo como si fuera un virgen al que le hacen su primer oral. Sus labios y su lengua son una mezcla perfecta de suavidad. Ella me escucha gemir y eso la lleva a chup&aacute;rmelo m&aacute;s fuerte. Siento mi glande chocando contra el fondo de su boca. No s&eacute; c&oacute;mo hace para no provocarse arcadas. El trabajo de su boca va acompa&ntilde;ado de una buena masturbada. Siento una ola de placer y ella se da cuenta.<\/p>\n<p>&ndash;Te lo ganaste &ndash;me dice levantando la cabeza mientras me masturbaba.<\/p>\n<p>Lleva sus labios hacia mis test&iacute;culos y me los va chupando con mucho cuidado. De nuevo su lengua hace lo que mejor sabe hacer. Las piernas me empiezan a temblar. Siento que si sigue de esa forma me voy a venir muy pronto. As&iacute; que hago que se ponga de pie y la apoyo contra el cristal.<\/p>\n<p>Ella mece sus nalgas hacia un lado y otro, como pidi&eacute;ndome que le diera lo que ambos sab&iacute;amos que le voy a dar. Me jalo mi verga por unos segundos comprobando que est&eacute; bien dura. Me inclino un poco y con la punta de mi glande empiezo a buscar la entrada de su entrepierna. Ella usa sus dedos para ayudarme a colocarlo. Ambos suspiramos al momento que comienza a entrar. Su interior est&aacute; m&aacute;s estrecho de lo que esperaba. Comienzo a bombearla muy despacio, disfrutando cada cent&iacute;metro que mi miembro avanza. Suspiros suaves salen de la boca de Julia y de la m&iacute;a. Empiezo a moverme, empiezo a follarla. Le voy acomodando el pelo al mismo tiempo que la penetro. Ella apoya sus manos y su cabeza contra el cristal de la ducha. Es la primera vez que follo con alguien despu&eacute;s de que me separ&eacute;.<\/p>\n<p>Julia empieza a empujar sus nalgas hacia atr&aacute;s pidiendo que se lo haga con m&aacute;s velocidad. Yo le hago una cola de caballo a su pelo, la sujeto de ah&iacute; y empiezo a bombearla m&aacute;s r&aacute;pido. El golpeteo de su piel con la m&iacute;a resuena dentro del ba&ntilde;o. S&eacute; que debo tener cuidado de que no nos oigan los vecinos de abajo pero no me puedo contener. Los gemidos que ella empieza a lanzar me enloquecen la mente. Me llevan a darle m&aacute;s y m&aacute;s. Cada tanto el miembro se sale, pero ella misma se encarga de agarrarlo con su mano y meterlo de nuevo.<\/p>\n<p>Sus pechos se aplastan contra el cristal. Hondeo todo mi cuerpo apret&aacute;ndolo contra el de ella. Le pregunto si de esa manera le gusta o si quiere que se la meta m&aacute;s fuerte. Me dice que as&iacute; est&aacute; bien, pero yo a&uacute;n as&iacute; la penetro con m&aacute;s intensidad. No se queja para nada sino que lo disfruta y lo expresa a trav&eacute;s de unos pasionales suspiros. As&iacute; durante varios minutos, con su cabeza apuntando hacia arriba, ya que as&iacute; la tengo agarrada de su cabello. Ni siquiera yo s&eacute; de d&oacute;nde me salen tantas energ&iacute;as. Follamos de una manera tan fuerte que la corredera del ba&ntilde;o se comienza a desacoplar.<\/p>\n<p>&ndash;Si seguimos as&iacute; vamos a romper el cristal &ndash;dice ella separ&aacute;ndose de mi miembro y llevando su dedo &iacute;ndice a la boca.<\/p>\n<p>En eso tiene raz&oacute;n. Cierro la llave de la ducha, salimos de ah&iacute; y nos acostamos sobre la alfombra del ba&ntilde;o. O m&aacute;s bien la recuesto ah&iacute; mientras me echo sobre ella para volver a besarnos apasionadamente.<\/p>\n<p>&ndash;Qu&eacute;date aqu&iacute; &ndash;le susurro mientras me pongo de pie yendo a buscar el preservativo que dej&eacute; sobre el lavamanos.<\/p>\n<p>Julia permanece acostada boca arriba observando lo que hago. Me ubico en medio de sus piernas con sus muslos a cada lado de m&iacute;. Abro el sobre plateado, coloco la punta del l&aacute;tex sobre mi glande y lo voy estirando sobre mi miembro mientras me lo voy jalando. Luego froto con cuidado los labios vaginales de ella para que su calentura no disminuya.<\/p>\n<p>&ndash;No s&eacute; el motivo por el que te dej&oacute; tu esposa&hellip; pero no fue por el sexo. De eso estoy segura.<\/p>\n<p>Esta vez no tengo cuidado y se la meto con bastante fuerza hasta el fondo.<\/p>\n<p>&ndash;&iexcl;Oh! &iexcl;Dios m&iacute;o! &ndash;esboza apret&aacute;ndose los pechos.<\/p>\n<p>Apoyando mis manos a cada lado de ella, empiezo a hondear mi cuerpo adentr&aacute;ndome lo m&aacute;s que sus paredes interiores me permiten. Julia me rodea con sus piernas para que no me despegue. Cada embestida que le doy hace rebotar sus pechos hacia adelante y hacia atr&aacute;s. Me inclino un poco m&aacute;s y acerco mi rostro al suyo. Nos damos un beso algo brusco. Despegamos nuestros labios pero no nuestras frentes. Miramos los ojos del otro sin decir ninguna palabra. Siento el aliento de sus gemidos sobre mi rostro, tambi&eacute;n el rozar de sus u&ntilde;as sobre mi espalda. Ella acompa&ntilde;a con su cuerpo el movimiento que yo hago. Solo detiene los suspiros de su boca para decirme: &ldquo;sigue as&iacute;&rdquo; &ldquo;contin&uacute;a as&iacute;&rdquo;.<\/p>\n<p>Tras pasar algunos minutos, no s&eacute; si es el agua de la ducha o traspiraci&oacute;n lo que empiezo a sentir sobre su piel. El contacto con su abdomen empieza a volverse m&aacute;s h&uacute;medo. Mi coraz&oacute;n se siente imparable. Mis tibios labios y mi lengua bajan hacia su cuello donde al parecer tiene bastante sensibilidad. Ella recorre con sus dedos mi espalda hasta llegar a mis nalgas. Me las manosea y me las agarra con fuerza para empujar mi cuerpo m&aacute;s al de ella. Esta vez mi miembro no se sale. Estamos demasiado adheridos para que eso ocurra. La punta de sus dedos acaricia intencionalmente mi ano. No s&eacute; por qu&eacute; pero no me importa que lo haga.<\/p>\n<p>Tengo puesto el preservativo pero aun as&iacute; puedo sentir el calor de sus paredes internas. Eso le da a mi verga una sensibilidad incontenible. Yo hago todo lo posible por aguantar un poco m&aacute;s, pero ya casi no puedo. Un abundante semen en mi interior se desespera por salir.<\/p>\n<p>&ndash;No te contengas &ndash;Julia se dio cuenta de lo que pasaba&ndash; Si te vas a venir hazlo. Pero que sea fuera del preservativo. As&iacute; podr&eacute; conocer el sabor de lo que tienes ah&iacute;.<\/p>\n<p>Levanto sus piernas para apoyarlas sobre mis hombros. Las &uacute;ltimas fuerzas que me quedaban las destino a follarla con una potencia incontenible. Justo la clase de follada que este tipo de hembra desea. La que merece.<\/p>\n<p>&ndash;Si me lo pides llegar&aacute; m&aacute;s r&aacute;pido &ndash;le comento entre suspiros.<\/p>\n<p>&ndash;Dame tu semen &ndash;me habla entre gemidos&ndash; Quiero probar tu semen.<\/p>\n<p>Los fuertes golpeteos piel con piel regresan.<\/p>\n<p>&ndash;P&iacute;demelo.<\/p>\n<p>&ndash;Dame todo tu semen por favor &iexcl;D&aacute;melo ya!<\/p>\n<p>La calentura en mi miembro estalla por dentro.<\/p>\n<p>&ndash;&iexcl;Quiero probarla! &ndash;Grita Julia&ndash; &iexcl;Enrique dame toda tu leche ahora mismo! &iexcl;Quiero tu lechitaaa!<\/p>\n<p>Saco mi miembro de su interior. Me arranco el preservativo. Apunto mi verga hacia ella y un inmenso torrente de semen sale disparado hacia su abdomen. Las piernas me tiemblan y las energ&iacute;as se me van de un segundo al otro. Fluido por fluido, gota por gota, todo mi tibio esperma termina ba&ntilde;ando su piel. Tal como ella lo pidi&oacute;, tal como me mor&iacute;a de ganas de d&aacute;rselo.<\/p>\n<p>Carg&aacute;ndolo en sus dedos y llev&aacute;ndoselo a su lengua, termina probando varias gotas de mi &ldquo;lechita&rdquo;, como ella la llam&oacute;. Yo por otra parte, me desvanezco sobre el suelo y me acuesto a su lado mirando hacia el techo. Nos llevar&aacute; tiempo a los dos recuperar las fuerzas.<\/p>\n<p>&ndash;Cu&aacute;nto llevas esperando esto &ndash;Pregunt&oacute; Julia con una picaresca sonrisa.<\/p>\n<p>&ndash;M&aacute;s o menos desde que te conoc&iacute; &ndash;le respondo con sinceridad&ndash; &iquest;Y t&uacute;? &iquest;Tambi&eacute;n lo esperabas?<\/p>\n<p>&ndash;Eres ardientemente guapo Enrique &ndash;comenta&ndash; Por supuesto que tambi&eacute;n lo esperaba.<\/p>\n<p>&ndash;&iquest;Ah s&iacute;? &iquest;Y desde cu&aacute;ndo?<\/p>\n<p>&ndash;Desde que me miraste las nalgas aquella noche en la cocina. Cuando usaste el reflejo de la tostadora.<\/p>\n<p>&ndash;&iquest;Qu&eacute;? No me digas que te diste cuenta.<\/p>\n<p>&ndash;En realidad no. Solo era una sospecha, gracias por confirm&aacute;rmelo.<\/p>\n<p>Su astucia no deja de sorprenderme. Nos abrazamos en el suelo y nos unimos en un deleitoso beso. Momentos despu&eacute;s, regresamos a la ducha para darnos la limpieza definitiva.<\/p>\n<p>Esa misma desnudez con la que nos duchamos es la misma con la que salimos del ba&ntilde;o. La misma con la que nos acostamos en mi habitaci&oacute;n. La misma con la que volvemos a hacer el amor sobre mi cama. La misma con la que nos despertamos al d&iacute;a siguiente abrazados bajo las s&aacute;banas, con un radiante sol que daba por terminada una noche de tormenta.<\/p>\n<p>Permanecemos recostados con nuestros rostros muy cerca del otro. Yo le acaricio el cabello sin quitar de vista sus hermosos ojos.<\/p>\n<p>&ndash;En mi pr&oacute;ximo pago no olvides pagarme por estas horas extras &ndash;bromea ella.<\/p>\n<p>&ndash;Vaya, eso no lo tuve en cuenta &ndash;respondo con el mismo tono sarc&aacute;stico&ndash; &iquest;Y cu&aacute;nto me va a costar este servicio adicional?<\/p>\n<p>&ndash;Pues&hellip; &ndash;vacila&ndash; me gustar&iacute;a que me contaras de una vez el motivo de tu divorcio. La curiosidad me mata cada vez m&aacute;s.<\/p>\n<p>Ya no tengo miedo de cont&aacute;rselo, pero decido posponerlo para m&aacute;s tarde. No quiero arruinar este placentero momento, as&iacute; que finjo que no se lo quiero decir.<\/p>\n<p>&ndash;Lo siento mi querida Julia&hellip; pero eso no se puede. Tendr&aacute;s que pensar en otro tipo de pago.<\/p>\n<p>Guarda silencio un momento. Mete su mano por debajo de las s&aacute;banas y me agarra el miembro con mucho vigor.<\/p>\n<p>&ndash;Entonces me conformo con esto &ndash;dice mir&aacute;ndome a los ojos.<\/p>\n<p>&ndash;Sab&iacute;a elegir&iacute;as eso &ndash;le respondo&ndash; Es todo tuyo.<\/p>\n<p>Levanto las s&aacute;banas que nos cubren. Ella estira el tejido de mi verga hacia abajo dejando el glande al descubierto y se lo lleva a la boca.<\/p>\n<p>F I N<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 22<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span>Para ocupar mi nuevo puesto, debo mudarme a otra ciudad. Dicho traslado incluye el reacomodamiento en un nuevo domicilio. Pasar&eacute; de dormir en una casa de 15 metros cuadrados, a dormir en el piso 20 de un departamento con vista a media ciudad. Mi sueldo aumentar&aacute; a m&aacute;s del doble de lo que era. Mudarse [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":19520,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[13],"tags":[],"class_list":{"0":"post-31621","1":"post","2":"type-post","3":"status-publish","4":"format-standard","6":"category-hetero"},"a3_pvc":{"activated":false,"total_views":0,"today_views":0},"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/31621","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/users\/19520"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=31621"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/31621\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=31621"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=31621"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=31621"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}