{"id":31648,"date":"2021-09-27T22:00:00","date_gmt":"2021-09-27T22:00:00","guid":{"rendered":""},"modified":"2021-09-27T22:00:00","modified_gmt":"2021-09-27T22:00:00","slug":"ojo-detras-hay-un-espejo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/ojo-detras-hay-un-espejo\/","title":{"rendered":"Ojo, detr\u00e1s hay un espejo"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"31648\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\">2<\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 7<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>&ldquo;Marta me cont&oacute; que practican intercambio&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Y qu&eacute; resultado les da&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Dice que ha renovado su relaci&oacute;n matrimonial. Que disfrutan no sentirse obligados por normas morales o preceptos legales, pero que mantienen reserva por la hipocres&iacute;a de la sociedad&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;O sea que, en parte, se asemejan a nosotros, que estamos juntos porque ambos lo queremos y no por imposici&oacute;n de una ley o una norma&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;S&iacute;, pero adem&aacute;s tienen momentos de placer con otras personas&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;No voy a ser terminante en esto porque carezco de experiencia, pero no logro entenderlo. Se me escapa el mecanismo por el cual, la uni&oacute;n con otro fortalece la uni&oacute;n entre ellos&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;No lo s&eacute;, s&oacute;lo te cuento lo que ellos dicen&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Sigo razonando en voz alta. Si en uno de esos cambios, alguno encuentra fuera, algo mejor de lo que tiene en casa, seguramente se inclinar&aacute; por eso, con lo cual la uni&oacute;n matrimonial se debilitar&aacute;. A menos que el cambio busque simplemente algo distinto, pero siempre estar&aacute; latente el peligro de que algo superior desequilibre la uni&oacute;n que se quiso reforzar&rdquo;.<\/p>\n<p>Felicia, con la que llevo casado seis a&ntilde;os, trabaja en una farmacia en el sector perfumer&iacute;a, y le va muy bien, pues una importante cantidad de clientes compra en funci&oacute;n de sus acertadas sugerencias, y sus ingresos est&aacute;n acordes a su idoneidad profesional. Yo, en sociedad con mi hermano, tengo un negocio peque&ntilde;o pero muy rentable, as&iacute; que vivimos con holgura. Nuestra uni&oacute;n se concret&oacute; cuando ambos est&aacute;bamos en los treinta y cinco, y los hijos no llegaron.<\/p>\n<p>Un a&ntilde;o atr&aacute;s el matrimonio mayor, due&ntilde;o de la farmacia, decidi&oacute; vender y descansar despu&eacute;s de una vida de trabajo. Quienes compraron son una pareja en la cuarentena, Marta y Ram&oacute;n<\/p>\n<p>&Eacute;l, ciertamente llamativo, con vestimenta, adornos, pelo, piel y manos muy cuidados y a la moda. Ella, una mujer atractiva pero sin estridencias, contrastando de manera notable con su marido.<\/p>\n<p>Cuando nos presentaron y despu&eacute;s de un rato de reuni&oacute;n, le coment&eacute; a mi mujer que ese tipo me parec&iacute;a pedante, superficial y de los t&iacute;picos mujeriegos.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Miguel, no ser&aacute; que simplemente te cay&oacute; mal?&rdquo;<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;La deducci&oacute;n es relativamente f&aacute;cil. Si ves un animal de cuatro patas, que ladra como perro, come como perro, mueve la cola como perro y persigue a una perra en celo, es razonable decir que se trata de un perro. De la misma manera pasa con &eacute;l. No ha pasado una sola mujer que no se la haya comido con la mirada. Es casi seguro que va a intentar algo con vos. Si no quer&eacute;s tener un dolor de cabeza, en la primera vez ten&eacute;s que frenarlo y adem&aacute;s decirle que la pr&oacute;xima me lo dir&aacute;s. Y deb&eacute;s cumplirlo&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Me parece que exager&aacute;s&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Es posible y ojal&aacute; que me equivoque&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;De todos modos sabr&eacute; frenarlo&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Querida, estos tipos son maestros en el arte de seducir mujer ajena. Tienen dos l&iacute;neas de ataque perfectamente definidas, la primera levantando al m&aacute;ximo la estimaci&oacute;n de la dama y la segunda convenci&eacute;ndola de que es v&iacute;ctima y no culpable. La etapa inicial no ofrece mayores dificultades, (la m&aacute;s bella, simp&aacute;tica, un cuerpo de adolescente, labios para dar y recibir placer, etc.)&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Es l&oacute;gico, cualquier mujer quiere sentirse valorada&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;La segunda etapa consiste en transferir la responsabilidad del enga&ntilde;o, y para eso los destinatarios ideales son marido, novio o pareja. Ella no tiene culpa alguna, sencillamente fue llevada a actuar as&iacute; (no te atiende, le interesa m&aacute;s el trabajo, si fueras m&iacute;a me dedicar&iacute;a solo a vos, etc.)&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Parece que lo hiciste ya que lo describ&iacute;s con tanto detalle&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Nunca lo pude hacer porque me sale mal la mentira. La parte final es una profundizaci&oacute;n de la segunda. El enga&ntilde;ado no solo es culpable sino adem&aacute;s indigno de ella. La mujer tolera que el amante sea despectivo con su compa&ntilde;ero o contribuye a denigrarlo (vos sos mejor que el cornudo, a tu lado soy feliz, ese basura no me merece, etc.)&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Tranquilamente se los puede rechazar&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;No creas que es tan f&aacute;cil, si hay algo en que quisiera tener como ellos es en su tes&oacute;n. No importa la cantidad de rechazos recibidos, siguen insistiendo una y otra vez. Con una perseverancia admirable van minando la resistencia y tejiendo la red, hasta que la presa, ya rendida, cae&rdquo;.<\/p>\n<p>Un s&aacute;bado nos invitaron a cenar en su casa junto a otros matrimonios. Acept&eacute; concurrir para no agregar alg&uacute;n resquemor en la relaci&oacute;n laboral. Ah&iacute; confirm&eacute; mi primera impresi&oacute;n. Las frases con doble sentido eran moneda corriente en el pedante gal&aacute;n. Ya en la sobremesa Felicia me pidi&oacute; si pod&iacute;a tomar unas fotograf&iacute;as de la reuni&oacute;n. Por supuesto que acced&iacute; y les ped&iacute; que se juntaran.<\/p>\n<p>Siete personas en la foto, tres matrimonios y mi se&ntilde;ora, pues yo estaba detr&aacute;s de c&aacute;mara. Tom&eacute; varias para despu&eacute;s seleccionar las mejores y distribuirlas. Cuando termin&eacute; mi labor de fot&oacute;grafo repar&eacute; en Ram&oacute;n que, mirando a mi mujer, se chupaba dos dedos de una mano y de dec&iacute;a algo, a lo que ella correspondi&oacute; con una sonrisa.<\/p>\n<p>A la ma&ntilde;ana siguiente, revisando las fotos de la pasada cena, le encontr&eacute; sentido a los gestos intercambiados entre el due&ntilde;o de casa y mi esposa. En una de las tomas, el espejo de la vitrina que estaba atr&aacute;s, permit&iacute;a ver la espalda de ella con el ruedo del vestido en la cintura y la mano de &eacute;l metida dentro de la bombacha. Creo que un proyectil de AK47 en mi est&oacute;mago, disparado desde un metro y medio, me hubiera conmovido menos que esa imagen. No era para menos, seis a&ntilde;os juntos se iban a la basura.<\/p>\n<p>Cuando logr&eacute; reponerme me comuniqu&eacute; con una agencia de vigilancia para concertar una cita el lunes temprano. Mi idea era no quedarme con una sola prueba. Antes de decidir mi futuro deb&iacute;a confirmar el dato.<\/p>\n<p>Esa tarde coment&eacute; que hab&iacute;a entrado en actividad una &uacute;lcera estomacal que peri&oacute;dicamente me visitaba. Con ese argumento y para no alterar su sue&ntilde;o le dije a Felicia que dormir&iacute;a en la otra habitaci&oacute;n. Qued&eacute; en hacerme los estudios el pr&oacute;ximo lunes. Por supuesto la intimidad con ella pas&oacute; a ser nula hasta que decidiera qu&eacute; hacer.<\/p>\n<p>Ya m&aacute;s calmado me puse a observar con detenimiento la fotograf&iacute;a del colapso. En principio era evidente que ese tipo de intimidad era usual. &Eacute;l no se iba a arriesgar a tanto la primera vez. La cara de mi mujer era llamativa; nada en sus gestos indicaba incomodidad, molestia o sorpresa. Por otro lado el adem&aacute;n de Ram&oacute;n chup&aacute;ndose los dedos indicaba a las claras que hab&iacute;a algo que saborear, y la sonrisa de la dama era de complacencia. Como la actitud de ambos evidenciaba gran tranquilidad, me quedaba la duda si los otros matrimonios lo sab&iacute;an y eran c&oacute;mplices.<\/p>\n<p>Esa semana tuve que hacer un esfuerzo para aparentar normalidad. Dos cosas atentaban contra ello, mi ferviente deseo de retorcerle el pescuezo como a una gallina y la espera de los primeros resultados de la investigaci&oacute;n. Ella se manej&oacute; sin cambios, as&iacute; que el viernes sali&oacute; a reunirse con sus amigas, como era costumbre.<\/p>\n<p>El s&aacute;bado a mediod&iacute;a me llamaron de la agencia dici&eacute;ndome que ten&iacute;an los primeros resultados y, si quer&iacute;a verlos pod&iacute;a ir a la tarde. Fui en el momento acordado y me mostraron cinco filmaciones de corta duraci&oacute;n. Dos del mi&eacute;rcoles, una con la pareja saliendo del negocio y otra, minutos despu&eacute;s entrando a un hotel. Las otras tres correspond&iacute;an al viernes.<\/p>\n<p>Estas eran las de mayor contenido y estaban tomadas en una discoteca. Si bien la luz era tenue, permit&iacute;a identificar con claridad a las personas. La primera era de dos apasionados besos. Mi mujer con Ram&oacute;n y Marta con otro hombre.<\/p>\n<p>La segunda mostraba al amante sentado con la cabeza apoyada en el respaldo mirando a mi pareja con su pene en la boca, mientras le dice.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Qu&eacute; espect&aacute;culo maravilloso ver a la mujer del que me desprecia chupando mi pija con devoci&oacute;n, con entusiasmo, con tantas ganas que asombra. Vamos putita segu&iacute; esmer&aacute;ndote que estoy al borde de llenarte la boca de leche. Y acordate de beber hasta la &uacute;ltima gota&rdquo;.<\/p>\n<p>La tercera enfocaba el mismo lugar y al var&oacute;n en la misma posici&oacute;n. La diferencia estaba en Felicia, que a caballo de los muslos del macho, galopaba con ah&iacute;nco, escuchando a quien parec&iacute;a creerse el mariscal del coito.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Si algo me gustar&iacute;a en este momento ser&iacute;a la presencia de tu marido. Con qu&eacute; ganas le mostrar&iacute;a que mi miembro, con cada empuje que doy, llega a la profundidad de tu cueva. &Eacute;l, semejante cornudo, me dice superficial&rdquo;.<\/p>\n<p>Con lo visto era suficiente. Pagu&eacute; los servicios y qued&eacute; en avisarles si necesitaba algo m&aacute;s. Ahora deb&iacute;a pensar mi proceder. El lunes le ped&iacute; me informaran, en tiempo real, cuando ellos dejaran el negocio para dirigirse al hotel, pues ya ten&iacute;a decidido qu&eacute; hacer.<\/p>\n<p>El mi&eacute;rcoles a media ma&ntilde;ana me lleg&oacute; el aviso y ah&iacute; mismo fui a la droguer&iacute;a, acerc&aacute;ndome a una empleada que, sab&iacute;a, se llevaba mal con mi mujer.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Est&aacute; Felicia?&rdquo;<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;No, sali&oacute; hace un rato con el esposo de la Jefa&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;No me digas, tendr&eacute; que vigilar mi frente por si aparecen algunas puntas?&rdquo;<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Yo que vos lo har&iacute;a seguido&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Pobre muchacho, lo que le va a pegar&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;&iexcl;Queee, contame!<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Es una broma. Por favor, la llam&aacute;s a Marta? Tengo que dejarle un mensaje para la que me los pone&rdquo;.<\/p>\n<p>Sonriendo fue a buscarla y vino con ella, pero qued&aacute;ndose a unos pasos, aparentemente ubicando unos productos en la estanter&iacute;a.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Hola amiga, necesito un favor tuyo. El celular de Felicia me da como apagado, podr&aacute;s darle un mensaje?&rdquo;<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;S&iacute;, encantada&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Ando justo de tiempo para llegar al m&eacute;dico infect&oacute;logo. Decile que en mi estudio de laboratorio aparece el virus del SIDA, aunque falta la confirmaci&oacute;n&rdquo;.<\/p>\n<p>Sin darle tiempo a contestar me dirig&iacute; a la salida pero deteni&eacute;ndome frente a una vitrina. La intenci&oacute;n era observar disimuladamente, y sucedi&oacute; lo esperable. La chismosa corriendo a contar la desgracia de su enemiga, y la esposa marcando el tel&eacute;fono para relatarle a su marido el peligro impl&iacute;cito en la noticia reci&eacute;n recibida. Satisfecho con el curso de los acontecimientos, cruc&eacute; la calle y entr&eacute; a un bar, situado a unos metros, a tomar un caf&eacute; mientras esperaba. En apenas veinte minutos bajaron de un rem&iacute;s.<\/p>\n<p>La sonrisa alegre, el gesto de complacencia, el brazo de &eacute;l en la cintura de ella, que mostraba la filmaci&oacute;n de cuando sal&iacute;an, hab&iacute;an desaparecido. Ahora exhib&iacute;an facciones desencajadas, hombros ca&iacute;dos, cabeza baja y una prudente distancia entre ambos. Y por si fuera poco la pesadumbre que llevaban, el ingreso al negocio sirvi&oacute; para aumentar el malestar. Algunas miradas parec&iacute;an decir &lt;lo que les pasa se lo merecen&gt;. Repet&iacute; el caf&eacute;, esta vez acompa&ntilde;ado de un cigarrillo. Mientras, entraron a mi tel&eacute;fono tres llamadas suyas que no atend&iacute;. Cuando mand&oacute; un mensaje diciendo que quer&iacute;a hablar conmigo, le respond&iacute; que lo har&iacute;amos en casa m&aacute;s tarde, que ahora no pod&iacute;a.<\/p>\n<p>El tiempo de espera no inquieta por su duraci&oacute;n, sino porque se ignora cu&aacute;ndo finalizar&aacute; y ese factor tambi&eacute;n se lo iba a hacer pesar. A rato sali&oacute; nuevamente con cara de haber llorado, presumo que sus amigos de pasadas fiestas le echar&iacute;an en cara lo que consideraban un descuido imperdonable.<\/p>\n<p>Mientras Felicia se alejaba, cruc&eacute; nuevamente hacia el negocio a preguntar por ella. Me atendi&oacute; Marta indic&aacute;ndome que se dirig&iacute;a a casa para hablar conmigo. Entonces le ped&iacute; que me dejara usar el ba&ntilde;o porque me orinaba encima. Al entrar al dep&oacute;sito ubiqu&eacute; el lugar donde guardaban los enseres de limpieza, volqu&eacute; alcohol sobre ellos, dejando en el piso tres botellas pl&aacute;sticas con el mismo l&iacute;quido que con calor se derretir&iacute;an. Encend&iacute; un trapo de piso, cerr&eacute; la puerta y sal&iacute;, agradeciendo el favor.<\/p>\n<p>Los bomberos son buenos para todo, menos para cuidar las cosas que hay en un local con fuego, sea &eacute;ste grande o peque&ntilde;o. Los veinte minutos que demoraron en llegar fueron suficientes para perder todo lo que ten&iacute;an en stock, pues los empleados no piensan en combatir el fuego sino en escapar. Y si algo qued&oacute; rescatable, los bomberos lograron que se transformara en in&uacute;til.<\/p>\n<p>Los profesores de t&aacute;ctica suelen insistir en que un ataque exitoso, a cargo de un buen conductor, se prolonga naturalmente en lo que se denomina explotaci&oacute;n. Esta continuaci&oacute;n finaliza cuando el enemigo est&aacute; totalmente imposibilitado de recuperarse y s&oacute;lo le queda, a los sobrevivientes, rendirse sin condiciones.<\/p>\n<p>Con ese pensamiento llegu&eacute; a casa. Mi mujer estaba en el comedor, con la mirada perdida, frente a una taza de caf&eacute; que apenas hab&iacute;a probado.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;&iquest;C&oacute;mo es eso que ten&eacute;s sida?&rdquo;<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;&iquest;Y qui&eacute;n te dijo que tengo sida?&rdquo;<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Marta&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Evidentemente Marta sabe m&aacute;s que yo. Lo que dije es que pod&iacute;a ser, pero faltaba comprobar&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Culpa de eso Marta y su marido estaban muy inc&oacute;modos, y adem&aacute;s mis compa&ntilde;eras empezaron a hacerme el vac&iacute;o&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Qu&eacute; raro, a menos que a tu jefa se le haya ido la lengua. De todos modos no entiendo por qu&eacute; puedan estar inc&oacute;modos con vos si el probable infectado soy yo&rdquo;.<\/p>\n<p>El silencio era indicio m&aacute;s que suficiente de que una respuesta aceptable no estaba a su alcance. Por eso su contestaci&oacute;n fue un balbuceante:<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;No s&eacute;&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;No hay problema, te voy a suplantar en lo que vos no quer&eacute;s decir, pero lo har&eacute; con im&aacute;genes&rdquo;.<\/p>\n<p>Abriendo mi port&aacute;til empec&eacute; a pasar el material disponible que mostraban patentemente la infidelidad.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Si no quer&eacute;s que esto vaya a tus compa&ntilde;eras de trabajo y al juez que entienda en el juicio de divorcio firm&aacute; esos tres papeles que ten&eacute;s en frente&rdquo;.<\/p>\n<p>Forma parte de la naturaleza del rumor que su destrucci&oacute;n sea casi imposible. Se podr&aacute; disminuir su aire de marcha, se podr&aacute; menguar su volumen, pero anularlo no. Y as&iacute; esta mujercita, de la noche a la ma&ntilde;ana qued&oacute; sin trabajo, sin amigos, sin esposo y con fama de infectada. Yo estoy en proceso de hacer que estos malos recuerdos queden sepultados.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 7<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span>2 &ldquo;Marta me cont&oacute; que practican intercambio&rdquo;. &#8211; &ldquo;Y qu&eacute; resultado les da&rdquo;. &#8211; &ldquo;Dice que ha renovado su relaci&oacute;n matrimonial. Que disfrutan no sentirse obligados por normas morales o preceptos legales, pero que mantienen reserva por la hipocres&iacute;a de la sociedad&rdquo;. &#8211; &ldquo;O sea que, en parte, se asemejan a nosotros, que estamos juntos [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":14725,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[15],"tags":[],"class_list":{"0":"post-31648","1":"post","2":"type-post","3":"status-publish","4":"format-standard","6":"category-infidelidad"},"a3_pvc":{"activated":false,"total_views":0,"today_views":0},"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/31648","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/users\/14725"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=31648"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/31648\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=31648"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=31648"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=31648"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}