{"id":31664,"date":"2021-09-28T22:00:00","date_gmt":"2021-09-28T22:00:00","guid":{"rendered":""},"modified":"2021-09-28T22:00:00","modified_gmt":"2021-09-28T22:00:00","slug":"cogi-a-la-esposa-de-mi-gerente","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/cogi-a-la-esposa-de-mi-gerente\/","title":{"rendered":"Cog\u00ed a la esposa de mi gerente"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"31664\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\"><\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 5<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>Cuando tendr&iacute;a unos 35 a&ntilde;os trabaj&eacute; un tiempo en una firma de consultor&iacute;a de mediano tama&ntilde;o y mucho prestigio. El gerente de la misma, a la vez el due&ntilde;o, era un tirano de la peor cala&ntilde;a. Tendr&iacute;a ya unos 65 a&ntilde;os y un genio realmente insoportable. Su prepotente proceder ocasionaba que la rotaci&oacute;n de personal sea extremadamente alta. A pesar de saberlo, por comentarios de amigos que hab&iacute;an trabajado antes en la empresa, decid&iacute; asumir el reto, pues el pago era notablemente bueno y la experiencia de trabajar con &eacute;l siempre era un trampol&iacute;n hacia mejores puestos.<\/p>\n<p>Soporte poco m&aacute;s de un a&ntilde;o su intolerable forma de ser. Y debo reconocer que se cumpli&oacute; mi objetivo de dar un importante salto laboral. El due&ntilde;o de la consultora era realmente un capo, un profesional brillante y muy bien contactado. Aprend&iacute; mucho y luego logr&eacute; un contrato que mejor&oacute; a&uacute;n m&aacute;s mis ingresos y mi perfil profesional.<\/p>\n<p>Ahora, a la distancia, recuerdo dos cosas de esta experiencia laboral. En primer lugar, lo importante que fue para mi desarrollo profesional siguiente y, en segundo lugar, el doble placer de haberme cogido a la esposa del dictador.<\/p>\n<p>A pesar de tener unos 65 a&ntilde;os, la segunda esposa de mi entonces gerente ten&iacute;a algo m&aacute;s de 40 a&ntilde;os. Sin dudarlo y sin medias tintas, la t&iacute;pica mujer aspiracional que quer&iacute;a &ldquo;un viejo con plata&rdquo;, tal como se dice en Per&uacute;. No voy a decir que fui un seductor gal&aacute;n que sedujo a la seria y recatada dama casada. Simplemente fue el encuentro de dos deseos. En mi caso, con el doble placer de disfrutar un delicioso cuerpo muy trabajado en gym y, a la vez, a la esposa del prepotente que me jod&iacute;a en el trabajo.<\/p>\n<p>La se&ntilde;ora en cuesti&oacute;n iba un par de veces por semana a la oficina. Sin pre&aacute;mbulos se met&iacute;a directamente a la oficina del gerente, quien ante ella era realmente un faldero sumiso. Sin dudarlo llegaba a pedirle dinero, pues casi siempre el tesorero de la empresa ingresaba a la oficina y sal&iacute;a casi despedido a zapatazos.<\/p>\n<p>Mi oficina estaba en la ruta de entrada y salida de la se&ntilde;ora y m&aacute;s de una vez admir&eacute; su bien trabajado cuerpo, sabiendo que para ella era poco m&aacute;s que una mosca y menos que una cucaracha. Pero, la vida es extra&ntilde;a y toma rumbos que uno ni se imagina.<\/p>\n<p>Un par de d&iacute;as mi gerente estuvo algo delicado de salud. Trabaj&oacute; desde su casa (una impresionante mansi&oacute;n en San Isidro, a pocas cuadras del golf). Ten&iacute;amos que entregar un informe de consultor&iacute;a unos d&iacute;as despu&eacute;s y me hizo ir a su casa para revisar los avances. Fui dos veces. La primera vez nada fuera de lo com&uacute;n. La segunda vez al llegar vi a su mujer llegando del gimnasio, en leggings que resaltaban sus bien formadas piernas y culo. No pude evitar mirarla con deseo. Ella me mir&oacute; y me saludo con la fr&iacute;a cortes&iacute;a de las burguesas lime&ntilde;as.<\/p>\n<p>Estuve un par de horas reunido con mi gerente y al salir de la casa, me encontr&eacute; nuevamente a la se&ntilde;ora, coordinando con el jardinero unos arreglos en el jard&iacute;n del acceso. En short y un polo ligero y un sombrero blanco, parec&iacute;a una postal de una dama de Miami o el caribe. Estaba realmente provocadora. No pude evitar mirarla cargado de deseo nuevamente.<\/p>\n<p>Al d&iacute;a siguiente mi gerente volvi&oacute; a la oficina y tuvimos una reuni&oacute;n de coordinaci&oacute;n. En medio de la misma su esposa se meti&oacute;, sin avisar. Le pidi&oacute; dinero, por lo que vi, bastante m&aacute;s de lo que yo ganaba al mes y se retir&oacute;. Me sonri&oacute; al salir y casi empiezo una erecci&oacute;n que felizmente no lleg&oacute;.<\/p>\n<p>Volv&iacute; a mi oficina y segu&iacute; trabajando. Mi jefe fue a su casa a medio d&iacute;a y hacia las 6 pm, justo cuando sal&iacute;a, me llam&oacute; para que vaya con urgencia para unas correcciones finales al informe que trabaj&aacute;bamos. Fui y encontr&eacute; a su esposa con unas amigas en la sala, reunidas, tomando unas copas con unos bocaditos que desconoc&iacute;a sobre la mesa.<\/p>\n<p>Estuve unas dos horas en la oficina en casa de mi gerente y al salir, me top&eacute; con su esposa, algo mareada. Una mujer realmente bella, ya madura, pero bella y con un cuerpo delicioso. No hab&iacute;a ya nadie m&aacute;s y me habl&oacute; con amabilidad. Me pregunt&oacute; c&oacute;mo me iba en la oficina, generalidades sobre el trabajo y finalmente me dijo que le gustar&iacute;a conversar conmigo. Me dio una tarjeta y me dijo que la llame al d&iacute;a siguiente a las 10 am.<\/p>\n<p>Fui a casa, me olvid&eacute; del asunto. Al d&iacute;a siguiente la llame, pensaba era alguna consulta sobre su esposo (con quien trabajaba mucho), pero estaba equivocado. Fue directa al grano. Quer&iacute;a encontrarse conmigo. Me pregunt&oacute; si podr&iacute;a el s&aacute;bado por la ma&ntilde;ana (era jueves ese d&iacute;a) le dije que s&iacute;. Me dio la direcci&oacute;n de un hotel, que no conoc&iacute;a ni de nombre, ubicado en una zona lujosa de Lima. Quedamos a las 10 am ese d&iacute;a. Cort&oacute;.<\/p>\n<p>No pude dejar de pensar en el asunto. Esa tarde al salir del trabajo fui a &ldquo;reconocer&rdquo; el hotel, muy discreto, obviamente para encuentros sexuales, no para el turismo receptivo. Ya no tuve m&aacute;s dudas.<\/p>\n<p>El s&aacute;bado le dije a mi mujer que tendr&iacute;a reuni&oacute;n con mi gerente. Ya hab&iacute;a trabajado algunos s&aacute;bados antes as&iacute; que todo normal con ella. Fui al hotel. Llegu&eacute; minutos antes de las 10 am, dije al recepcionista que esperaba a una persona. Me sent&eacute; en una sala de espera muy discreta. Hacia las 10.15 am ella lleg&oacute;. Me saludo, pag&oacute; en recepci&oacute;n en efectivo y subimos hacia una habitaci&oacute;n.<\/p>\n<p>Dem&aacute;s est&aacute; decir que la se&ntilde;ora era una perfecta puta. Yo era uno m&aacute;s de los varios o muchos con los que le pon&iacute;a los cuernos a su marido. Nunca pregunt&eacute; en la oficina por temor a que alg&uacute;n infidente le comentara a mi gerente, pero quiz&aacute;s m&aacute;s de uno hab&iacute;a hecho lo mismo que yo hac&iacute;a.<\/p>\n<p>En todo momento ella tuvo el control. Me empez&oacute; a besar apasionadamente y a los pocos minutos paso su mano por mi verga erecta. Me pidi&oacute; que me desnude y la obedec&iacute;. Ella se desnud&oacute; y aprecie su cuerpo firme, perfectamente trabajado en el gym.<\/p>\n<p>Nos acostamos y segu&iacute;amos bes&aacute;ndonos. Ella me solt&oacute; y bajo hacia mi verga. En el camino, lamio y beso mi pecho, mi vientre, hasta llegar a mi verga. La relami&oacute; muy buenos minutos, hasta que me vine en su boca. Ella me mir&oacute; c&oacute;mplice y se tom&oacute; todo mi semen, lami&oacute; mi verga hasta dejarla completamente limpia. Se acost&oacute; a mi lado y me dijo &ldquo;ahora baja t&uacute;&rdquo;.<\/p>\n<p>Y me toc&oacute; bajar besando sus senos, sus pezones peque&ntilde;os, de mujer sin hijos. Su vientre perfecto, sin ning&uacute;n rollo. Hasta llegar a su concha perfectamente depilada, con unos deliciosos y finos labios. Me sent&iacute; en el para&iacute;so lamiendo su concha fina y perfumada. Sentirla gemir mientras mi lengua y mis labios la recorr&iacute;an me puso nuevamente al palo.<\/p>\n<p>Casi con respeto le dije &ldquo;se&ntilde;ora, dese la vuelta&rdquo;. Y se dio la vuelta. Separ&eacute; sus nalgas y me dediqu&eacute; un buen rato a lamerle un culo limpio y fino, de dama elegante y burguesa. Se puso loca con ello y comenz&oacute; a gemir y decir &ldquo;soy una putita, soy una putita&rdquo;. Tome valor y r&aacute;pidamente, antes de darle tiempo para reaccionar, me monte sobre ella y le puse mi verga en la puerta de su culo.<\/p>\n<p>Ella me dijo &ldquo;no, no, no lo hagas&rdquo;. Pero estando encima de ella, yo ten&iacute;a el control absoluto y proced&iacute;. Cuando sent&iacute; mi verga entrar en su culo, supe que su &ldquo;no, no, no lo hagas&rdquo; era protocolar. Entr&eacute; sin problemas en un culo seguro conocido por muchos hombres.<\/p>\n<p>Me puse loco al poseerla, en un cuarto de hotel pagado por ella, al que lleg&oacute; con la fina ropa que compraba con el dinero de su esposo, mi gerente. No resist&iacute; la tentaci&oacute;n y comenc&eacute; a casi insultarla &ldquo;es usted una puta, una perra, una cachera, una zorra, una ramera&rdquo;, ella gem&iacute;a y dec&iacute;a &ldquo;si, si, si, eso soy&rdquo;.<\/p>\n<p>Tom&eacute; m&aacute;s valor y le dije &ldquo;es una perra que le pone los cuernos a su marido don XX,YY&rdquo;, ella respondi&oacute; &ldquo;si, se los pongo, se los pongo con su trabajador&rdquo;. Lleg&oacute; y llegu&eacute;.<\/p>\n<p>Hab&iacute;an pasado ya casi una hora y media. Ella se visti&oacute; r&aacute;pidamente y se fue. Antes de salir me dijo, espera unos 15 minutos y sales. La obedec&iacute;. Nos volvimos a encontrar varias veces m&aacute;s, siempre en ese hotel discreto para damas burguesas y putas. Siempre ella pagando la habitaci&oacute;n.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 5<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span>Cuando tendr&iacute;a unos 35 a&ntilde;os trabaj&eacute; un tiempo en una firma de consultor&iacute;a de mediano tama&ntilde;o y mucho prestigio. El gerente de la misma, a la vez el due&ntilde;o, era un tirano de la peor cala&ntilde;a. Tendr&iacute;a ya unos 65 a&ntilde;os y un genio realmente insoportable. 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