{"id":31703,"date":"2021-09-30T22:00:00","date_gmt":"2021-09-30T22:00:00","guid":{"rendered":""},"modified":"2021-09-30T22:00:00","modified_gmt":"2021-09-30T22:00:00","slug":"rosi","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/rosi\/","title":{"rendered":"Rosi"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"31703\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\"><\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 8<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>Durante mis primeros a&ntilde;os de universidad, mis experiencias sexuales eran escasas, como lo describ&iacute; en mi escrito &ldquo;Mi timidez&rdquo;. Se limitaban a contados encuentros casuales con muy pocas amigas preferenciales o compa&ntilde;eras de estudios, con las que hab&iacute;a manoseos nerviosos e intensas besaderas, que no me llevaban a un final feliz, principalmente a causa de mi timidez e inocencia. Estas sesiones, se llevaban a cabo generalmente, dentro de uno de los autos de mi familia. Por lo general, cuando hab&iacute;a con quien&hellip; y generalmente despu&eacute;s del atardecer, me dirig&iacute;a con la candidata del d&iacute;a, a una oscura &aacute;rea detr&aacute;s del estadio de la universidad, donde aparcaba y con algo de suerte lograba los manoseos que arriba describo.<\/p>\n<p>Debo aclarar, que esto suced&iacute;a en los a&ntilde;os sesenta del siglo pasado, cuando las muchachas, no creo que fueran muy santurronas, pero sus esfuerzos pre-er&oacute;ticos se limitaban a asegurarme, que no eran putas. Me explico. Durante un manoseo e intensa besadera de aquellas, cuando mis manos trataban de lograr un primer agarr&oacute;n de teta, la expresi&oacute;n inmediata que saldr&iacute;a de ella ser&iacute;a &minus;&iexcl;Rafa, no hagas eso! &iquest;Qui&eacute;n crees que soy? &minus;exclamar&iacute;a en&eacute;rgicamente, tratando de exponer su no comprobada castidad, proveniente seguramente del colegio de monjas donde se habr&iacute;a educado, aunque estuviera leg&iacute;timamente muri&eacute;ndose de ganas de que la manoseara.<\/p>\n<p>Minutos despu&eacute;s, mis ruegos, ayudados por respiraciones agitadas, la animar&iacute;an a permitirle a mis aventureras manos, llegar a su destino, sus bellas tetas, coronadas por esos pezones que me imaginaba grandes y oscuros, mi fantas&iacute;a desde muy joven. Llegar a ellas era un triunfo, el que demostraba que no era tan casta como quer&iacute;a aparentar. Te cuento que nunca hab&iacute;a visto en realidad uno de esos deseados pezones, s&oacute;lo unos pocos en las pel&iacute;culas francesas para mayores de veintiuno, que se exhib&iacute;an en algunos teatros bogotanos.<\/p>\n<p>En seguida, querido lector, mi siguiente meta ser&iacute;a bajo la gu&iacute;a, no de mi inexistente experiencia, sino de mi instinto de macho excitado, poder chupar esos pezones, los que ya te describ&iacute; arriba, hace un minuto. Deber&iacute;a proceder a desabotonar la odiosa blusa y tratar de liberar del soportador, uno de sus pechos. Para mi desconsuelo, despu&eacute;s de tremendo forcejeo, oir&iacute;a de nuevo &minus;&iexcl;Rafa, no hagas eso! &iquest;Qui&eacute;n crees que soy? &minus;exclamar&iacute;a ella.<\/p>\n<p>Despu&eacute;s de otro forcejeo para sacar la segunda teta y embelesarme chupando por primera vez esos deseados pezones, despu&eacute;s de o&iacute;rla respirar con notable energ&iacute;a, como lo hace una vaca pariendo, se me presentaba el siguiente reto&hellip; mandarle una de mis manos all&aacute; abajo, como me hab&iacute;an aconsejado algunos de mis amigos, m&aacute;s expertos que yo.<\/p>\n<p>Su airada expresi&oacute;n entonces, ser&iacute;a &minus;&iexcl;Rafa, eso si no! &iquest;Quien crees que soy? &iquest;Crees que soy una puta?<\/p>\n<p>Despu&eacute;s de un agitado forcejeo m&aacute;s, lograba acercar mi mano a aquella prohibida meta, pero la fuerza que ella aplicaba para cerrar y apretar sus muslos y piernas, seguramente ense&ntilde;anzas de las Monjas, daba por terminada nuestra sesi&oacute;n.<\/p>\n<p>&minus;&iexcl;Nunca m&aacute;s lo hagas Rafa! &iquest;Qui&eacute;n crees que soy? &iquest;Crees que soy una puta?<\/p>\n<p>Sin embargo, m&aacute;s tarde cuando la llevaba a su lugar de residencia, al despedirnos nos d&aacute;bamos un leve beso y dec&iacute;a &minus;&iquest;Rafa, nos veremos pronto? &iexcl;Deseo verte de nuevo! &minus;exclamar&iacute;a ella&hellip; despu&eacute;s de semejante forcejeo&minus;.<\/p>\n<p>Esa noche, ya en mi cama, no me quedaba sino el recuerdo de aquellos primeros pezones que bes&eacute; y chup&eacute;. Trataba de demorarme para gozar la experiencia, pero despu&eacute;s de unos minutos, dejaba salir a borbotones el recuerdo de mi pasi&oacute;n&hellip; pero segu&iacute;a sin sexo en persona, presencial, como se dir&iacute;a ahora, en &eacute;poca de Pandemia!!!<\/p>\n<p>Conoc&iacute; a Rosalba en la panader&iacute;a del vecindario, de la que era due&ntilde;a. Fui all&iacute; un atardecer a petici&oacute;n de mi madre, a comprar una selecci&oacute;n de panes y pasteles dulces. Era un sitio no grande, donde hab&iacute;a dos o tres personas siendo atendidas, por lo tanto, me vi obligado a esperar unos diez minutos. Cuando estuvo libre, me atendi&oacute; con gran amabilidad. Me limit&eacute; a enumerar mi pedido; mientras se mov&iacute;a por el limitado espacio, la observ&eacute; con detenimiento. Era una mujer que aparentaba rayar en los cincuenta a&ntilde;os, o m&aacute;s, de contextura m&aacute;s grande de lo com&uacute;n; ten&iacute;a un rostro de facciones suaves y bonitas, cabello negro, piel algo oscura, pero observ&eacute; que, dentro de su gran tama&ntilde;o, era muy proporcionada, con una muy estrecha cintura y un trasero y tetas, que hubieran sido envidiadas por muchas que tuvieran la mitad de sus a&ntilde;os.<\/p>\n<p>Me apresur&eacute; a pagar y al terminar la transacci&oacute;n, ella afablemente entabl&oacute; una breve conversaci&oacute;n.<\/p>\n<p>&minus;&iquest;Vives en el vecindario? &minus;pregunt&oacute;.&minus; Nunca te he visto aqu&iacute;.<\/p>\n<p>&minus;S&iacute;. &minus;respond&iacute; con brevedad.<\/p>\n<p>&minus;Me llamo Rosalba, &iquest;y t&uacute;?<\/p>\n<p>&minus;Yo soy Rafa. &minus;respond&iacute;&minus;. La conversaci&oacute;n se desarroll&oacute; por varios minutos, pues no entr&oacute; cliente alguno al negocio. Debo confesarte, querido lector, que, durante ese corto per&iacute;odo de tiempo, la visi&oacute;n de aquella bella y madura mujer, me caus&oacute; una alta impresi&oacute;n. Me revel&oacute; que hab&iacute;a estado divorciada por muchos a&ntilde;os, que hab&iacute;a sido due&ntilde;a de la panader&iacute;a por m&aacute;s de diez; tambi&eacute;n me revel&oacute; que ten&iacute;a una hija, ya casada, quien viv&iacute;a en otra ciudad.<\/p>\n<p>Me pregunt&oacute; algo sobre m&iacute;; me apresur&eacute; a revelarle que era estudiante de segundo a&ntilde;o de universidad, que me gustaban los deportes y un par de trivialidades, que no te comparto aqu&iacute;.<\/p>\n<p>Al volver a casa, record&eacute; a Rosalba y pens&eacute; que en realidad me hab&iacute;a atra&iacute;do, pero me ocup&eacute; en mis cosas. La vida sigui&oacute;, pero no por mucho tiempo, pues el d&iacute;a siguiente, a eso de las seis de la tarde, la imagen de Rosalba me persegu&iacute;a intensamente. Me mor&iacute;a por ir a verla. No me demor&eacute; mucho en decidir ir a la panader&iacute;a, aunque no era amante de los bizcochos.<\/p>\n<p>Al llegar observ&eacute; que, aunque hab&iacute;a varias personas en el local, a la distancia me salud&oacute; alegremente, lo que me alegr&oacute;. Esper&eacute; pacientemente, deseando que no llegara m&aacute;s clientela. Quer&iacute;a conversar con ella y curiosamente sent&iacute;a cierto deseo de estar a solas con esta enigm&aacute;tica mujer, quien me doblaba la edad&hellip; o m&aacute;s.<\/p>\n<p>&minus;&iquest;C&oacute;mo est&aacute;s Rafa? &minus;pregunt&oacute;.&minus; &iexcl;Me alegra verte!<\/p>\n<p>Esto me llen&oacute; de satisfacci&oacute;n; me sent&iacute; relajado, pues su actitud correspond&iacute;a a mis sentimientos. Aunque no hab&iacute;an pasado sino algo as&iacute; como veinticuatro horas desde que la conoc&iacute;, sent&iacute;a una atracci&oacute;n inexplicable hacia ella.<\/p>\n<p>&minus;&iexcl;Yo tambi&eacute;n estoy contento de verte Rosalba! &minus;&iquest;Te puedo llamar Rosi? &minus;pregunt&eacute;.<\/p>\n<p>Ella asinti&oacute; sonriendo. Nos vimos obligados a interrumpir la conversaci&oacute;n unas pocas veces por el flujo de clientes, pero reanud&aacute;bamos cada vez alegremente nuestra pl&aacute;tica, como si hubi&eacute;ramos sido conocidos por a&ntilde;os; sin embargo, a medida que pasaban los minutos, denot&eacute; sin dudarlo, una muy marcada coqueter&iacute;a en su actitud. Ya de noche, Rosalba entr&oacute; a un cuarto adyacente y unos minutos despu&eacute;s sali&oacute; de all&iacute;, aprest&aacute;ndose a cerrar el negocio. All&iacute; en el &aacute;rea de la clientela, departimos alegremente por largos minutos.<\/p>\n<p>Cuando lleg&oacute; el momento de despedirnos, ella aproxim&oacute; su rostro al m&iacute;o, lo que me impuls&oacute; a darle un leve beso en una de sus mejillas. Ella lo recibi&oacute; complaciente y una de sus manos acarici&oacute; un costado de mi cara.<\/p>\n<p>Caminando las seis u ocho cuadras a mi casa, tuve sentimientos que no pod&iacute;a entender, pues las tetas y el culo de esta bella mujer, se estaban apoderando de mi mente. Me preguntaba si sus pezones ser&iacute;an grandes y oscuros, como los de mis fantas&iacute;as y me preguntaba, si alg&uacute;n d&iacute;a podr&iacute;a besarlos y chuparlos, sin que ella me rechazara diciendo &minus;&iexcl;Rafa, no hagas eso! &iquest;Quien crees que soy?<\/p>\n<p>Para mi desagrado, el fin de semana mi familia saldr&iacute;a de la ciudad y yo ser&iacute;a parte de ello, por lo que enfrent&eacute; el hecho de que no podr&iacute;a verla al d&iacute;a siguiente. Ser&iacute;an tres d&iacute;as, durante los cuales s&oacute;lo podr&iacute;a pensar en ella y crear im&aacute;genes m&oacute;rbidas y sexuales de Rosi. &iquest;M&oacute;rbidas y sexuales? S&iacute;, pues era lo que ella proyectaba en m&iacute;, era lo que entraba en mi mente. Su imagen era como un tatuaje er&oacute;tico en mi cerebro.<\/p>\n<p>Pero espera, querido lector. Quiero recordarte que, en este punto de mi vida, mi experiencia sexual&hellip; era casi nula, por lo tanto, estaba bastante desorientado, confuso, despistado y aturdido. Necesitaba ayuda.<\/p>\n<p>Acud&iacute; a mi amigo Ra&uacute;l, guerrero de mil batallas; le confes&eacute; mi encrucijada y le ped&iacute; consejo.<\/p>\n<p>&minus; &iexcl;H&aacute;blale Rafa, dile cuanto la deseas, m&iacute;rala a los ojos; rep&iacute;teselo una y mil veces; h&aacute;blale de su cuerpo; h&aacute;blale de tus ganas; h&aacute;blale de sexo! &iquest;Lo har&aacute;s? &minus;me pregunt&oacute; con entusiasmo y decisi&oacute;n.<\/p>\n<p>Cuando, despu&eacute;s del fin de semana fui a la panader&iacute;a, lo hice bastante tarde, casi planeando llegar a tiempo de que Rosi cerrara el negocio. Mi coraz&oacute;n se me sal&iacute;a del pecho, por inexperiencia y por temor. Cuando la vi, trat&eacute; de analizar su mirada y por su actitud, cre&iacute; comprender que ella correspond&iacute;a un poco a mi atracci&oacute;n, pues me salud&oacute; efusivamente de lejos. Sufr&iacute; esperando por una clienta quien se demor&oacute; eternos minutos. Por fin, cuando la clienta sali&oacute; del local, vi a Rosi dirigirse hacia la puerta a cerrar el negocio.<\/p>\n<p>Comprend&iacute; que, al hacerlo, yo permanecer&iacute;a dentro del local, por esto, muy consciente de la situaci&oacute;n, trat&eacute; de preparar algo, siguiendo el acertado consejo de mi amigo Ra&uacute;l, aunque te confieso querido lector, que mi cuerpo temblaba como una hoja al viento. La vi asegurar la puerta y all&iacute; quedamos ella y yo, en medio del peque&ntilde;o espacio; aunque la luz era bastante tenue, nos mir&aacute;bamos a los ojos. Ella, al no observar movimiento alguno de mi parte, pues me asimilaba a una estatua de piedra, decidi&oacute; romper el hielo.<\/p>\n<p>Se aproxim&oacute; a mi y colocando una de sus manos en mi nuca, me bes&oacute; en la boca; fue un beso corto, el que termin&oacute;, creo que para observar mi reacci&oacute;n. Invoqu&eacute; mentalmente a mi amigo Ra&uacute;l, pero mi cerebro no gener&oacute; orden alguna, por lo tanto, segu&iacute; como la estatua de piedra que te describ&iacute;.<\/p>\n<p>Rosalba con decisi&oacute;n, tomando una de mis manos, me guio hacia aquel cuarto al fondo; ya all&iacute;, comenz&oacute; un lento pero seguro ataque, el que recib&iacute; temeroso, pero con gusto. Me abraz&oacute; y me estamp&oacute; un c&aacute;lido beso, el que correspond&iacute; con pasi&oacute;n y deseo. Nuestras lenguas se tranzaron en una ardiente lucha, s&oacute;lo interrumpida cuando ella procedi&oacute; a desvestirme, empezando por mi camisa. Dos minutos despu&eacute;s, estaba completamente desnudo, exhibiendo una tremenda erecci&oacute;n que se aument&oacute;, cuando sent&iacute; el calor de una de sus manos sobre ella.<\/p>\n<p>El espacio no brindaba muchas opciones; al fondo, vi un par de hornos y una mesa met&aacute;lica, la que conceptu&eacute;, era para amasar pan; observ&eacute; contra una de las paredes, un peque&ntilde;o escritorio, en el que yo estaba recostado, adem&aacute;s de un viejo y peque&ntilde;o sof&aacute; de dos puestos. Las paredes del peque&ntilde;o cuarto ped&iacute;an pintura a gritos y la escasa luz de la peque&ntilde;a l&aacute;mpara me permiti&oacute; ver a Rosalba despoj&aacute;ndose r&aacute;pidamente de sus ropas.<\/p>\n<p>Con sorpresa descubr&iacute; dos enormes y oscuros pezones como los de mis fantas&iacute;as. Sin pensarlo, me abalanc&eacute; sobre ellos. Los toqu&eacute; con ansiedad, los pellizqu&eacute;, los bes&eacute; y los chup&eacute; con pasi&oacute;n. Eran mis primeros pezones, por los que hab&iacute;a esperado varios a&ntilde;os, tal vez muchos.<\/p>\n<p>Pens&eacute; en las amigas de la universidad, all&aacute; detr&aacute;s del estadio, tratando de anunciar su no existente castidad. Por el contrario, Rosi dec&iacute;a &minus;&iexcl;S&iacute; Rafa, ch&uacute;pame las tetas! Nuestras bocas se juntaron de nuevo y nuestras lenguas continuaron su original batalla. Sent&iacute; de nuevo una de sus manos sobre mi verga, lo que me dio m&aacute;s energ&iacute;a para continuar con mi t&iacute;mida lujuria. Pens&eacute; en mi amigo Ra&uacute;l. &iquest;Qu&eacute; dir&iacute;a &eacute;l en este momento?<\/p>\n<p>&minus;&iexcl;Te deseo Rosi, quiero hacerte m&iacute;a! &minus;le dije sin titubeos&minus;, por lo que me sent&iacute; muy orgulloso y le agradec&iacute; a Ra&uacute;l.<\/p>\n<p>Al o&iacute;r esto, ella totalmente desnuda, dio tres pasos hacia atr&aacute;s sin soltar mis manos y sent&aacute;ndose en el borde del peque&ntilde;o sof&aacute;, abri&oacute; las piernas y me mir&oacute; a los ojos. &iquest;Quieres comerme? &minus;pregunt&oacute; con seriedad.<\/p>\n<p>A pesar de la muy escasa luz del recinto, vi mi primer co&ntilde;o. Dicho enfrentamiento me impact&oacute;, pues siempre una primera vez, trae intriga. Pens&eacute; en mis amigos y en sus descripciones de aventuras sexuales; adem&aacute;s, record&eacute; haber o&iacute;do alguna historia relacionada con la pregunta de Rosi.<\/p>\n<p>Ella, hal&oacute; mis manos hacia abajo, con la intenci&oacute;n de acercar mi cara. As&iacute; lo entend&iacute;, por lo tanto, termin&eacute; de rodillas frente a su cuerpo. El duro piso no lastim&oacute; en absoluto mis rodillas, pues estaba hipnotizado por la proximidad de mi primer co&ntilde;o.<\/p>\n<p>&minus;&iexcl;C&oacute;meme Rafa, no me hagas esperar! &minus;orden&oacute; con decisi&oacute;n.<\/p>\n<p>Obedec&iacute; su orden, aunque te confieso, querido lector, que no sab&iacute;a qu&eacute; hacer. Me aproxim&eacute; a ella y creo que mis cinco sentidos fueron los que me guiaron a continuar con mi misi&oacute;n.<\/p>\n<p>La Vista de aquel enorme co&ntilde;o a pocos cent&iacute;metros de mi boca, mi Olfato detectando el fuerte y maravilloso olor de sus jugos vaginales, mis manos sobre sus caderas deleitando mi Tacto, el O&iacute;r sus apasionadas quejas y expresiones y por &uacute;ltimo el Sabor de aquel delicioso manjar, obligaron a mis labios y mi lengua a atacar casi con rabia, aquella parte de su cuerpo que ella me brindaba gustosa.<\/p>\n<p>&minus;&iexcl;Ay qu&eacute; rico, ay qu&eacute; rico, ay qu&eacute; rico! &iexcl;Me gusta, ay qu&eacute; rico! &iexcl;Quiero m&aacute;s! &iexcl;Quiero m&aacute;s Rafa! &iexcl;C&oacute;meme!<\/p>\n<p>Despu&eacute;s de unos minutos, sent&iacute; su fuerte corrida. No s&eacute; c&oacute;mo complet&eacute; mi importante misi&oacute;n, pero mentalmente agradec&iacute; las historias de varios amigos, as&iacute; como el consejo de Ra&uacute;l y tambi&eacute;n a mis cinco sentidos.<\/p>\n<p>De inmediato o&iacute; &minus;&iexcl;C&oacute;geme Rafa, m&eacute;teme la verga!<\/p>\n<p>Su orden me atemoriz&oacute;, pues lo m&aacute;s cercano que hab&iacute;a estado a hacer lo que se me ordenaba, hab&iacute;an sido s&oacute;lo er&oacute;ticos pajazos, en mi cama o en uno de los ba&ntilde;os de casa, despu&eacute;s de estar con alguna amiga, detr&aacute;s del estadio de la universidad.<\/p>\n<p>Me inclin&eacute; sobre Rosi y la bes&eacute; con pasi&oacute;n en la boca por algunos minutos, tratando de adquirir el impulso mental requerido, para mi segunda misi&oacute;n del d&iacute;a. Pero sab&iacute;a que era mucho para un inexperto como yo; dicho y hecho, tom&eacute; mi verga con decisi&oacute;n y la empuj&eacute; una y dos veces. Estas fueron suficientes para sentir mi primera explosi&oacute;n dentro de una mujer. Me hab&iacute;a venido y creo que no dur&eacute; ni quince segundos.<\/p>\n<p>&minus;&iexcl;Qu&eacute; pas&oacute; Rafa! &iquest;Terminaste? &minus;pregunt&oacute; Rosi con sorpresa&minus;. &iquest;Es tu primera vez? &iquest;Eres inexperto?<\/p>\n<p>&minus;&iexcl;Nooo Rosi, c&oacute;mo se te ocurre decir eso, lo he hecho muchas veces! &minus;contest&eacute; de inmediato&minus;. Mi &uacute;nica explicaci&oacute;n es que te deseo inmensamente.<\/p>\n<p>Sin embargo, nunca le confes&eacute; que fue mi primera experiencia. No me averg&uuml;enzo querido lector, de hab&eacute;rtelo revelado a ti, pero te cuento que, hasta el d&iacute;a de hoy, a trav&eacute;s de tantos a&ntilde;os, he gozado de multitud de co&ntilde;os, de todos los colores, sabores, tama&ntilde;os, flojos, apretados, peludos, muy peludos, afeitados, nacionales, extranjeros, de muchas nacionalidades, j&oacute;venes, muy j&oacute;venes y viejos, muy viejos.<\/p>\n<p>Pero recuerdo a Rosi&hellip; con cari&ntilde;o, pues la segu&iacute; viendo por varios meses. Compar&aacute;ndola con las chicas de la universidad, ella no dec&iacute;a &minus;&iexcl;Rafa, no lo hagas! &iquest;Quien crees que soy? &iquest;Crees que soy una puta?<\/p>\n<p>Por el contrario, Rosi dec&iacute;a &minus;&iexcl;Rafa, hazlo! &iexcl;Dame duro! &iexcl;Hazme tu puta!<\/p>\n<p>Ella me ense&ntilde;&oacute; muchas cosas. Fue la primera en exponerme a recibir sexo oral, pues vi desaparecer mi verga dentro de su boca, muchas veces. Me expuso a lo que he calificado como &ldquo;el acto sublime&rdquo;, mi muy querido sesenta y nueve. Adem&aacute;s, me introdujo al sexo anal, el que me apasiona&hellip; y que no puede faltar.<\/p>\n<p>Por eso, sufro de un raro fen&oacute;meno, cuando camino por una calle y detecto alg&uacute;n olor a delicioso pan fresco&hellip; pienso en Rosi.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 8<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span>Durante mis primeros a&ntilde;os de universidad, mis experiencias sexuales eran escasas, como lo describ&iacute; en mi escrito &ldquo;Mi timidez&rdquo;. 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