{"id":31704,"date":"2021-09-30T22:00:00","date_gmt":"2021-09-30T22:00:00","guid":{"rendered":""},"modified":"2021-09-30T22:00:00","modified_gmt":"2021-09-30T22:00:00","slug":"renacer-en-el-parking","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/renacer-en-el-parking\/","title":{"rendered":"Renacer en el parking"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"31704\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\">1<\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 7<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>(&#8230;)&nbsp;<\/p>\n<p>Esperaba nervioso dando vueltas de aqu&iacute; para all&aacute;. Hab&iacute;a ido tres veces al parking junto a la casa de Enma para comprobar si la moto estaba bien aparcada o yo que s&eacute; qu&eacute;. No era tarde, solo que los segundos se me hac&iacute;an eternidades. Iba a encenderme un cigarro, pero el simple tacto de la cajetilla me produjo arcadas. El tufo terrible de la reciente juerga me golpe&oacute; las narices, a pesar de estar reci&eacute;n duchado. El olor de la decadencia es dif&iacute;cil de quitar.<\/p>\n<p>Era imposible quitarme a Diane de la cabeza. Me cuestionaba sin cesar las decisiones tomadas y era imposible pensar en otra cosa, ni un solo segundo. &iquest;Me equivoqu&eacute; al dejarla? &iquest;Propici&eacute; yo la ruptura? &iquest;No me port&eacute; bien con ella? &iexcl;Maldita sea mi mente!<\/p>\n<p>Harto de dar vueltas al borde del ataque de nervios, me apoy&eacute; en la pared y no pude vencer la tentaci&oacute;n de sacar el m&oacute;vil para ver las redes de Diane. Ni una sola actualizaci&oacute;n desde que lo dejamos. Me puse a ver fotos antiguas y casi rompo a llorar vi&eacute;ndonos juntos. Volv&iacute; al inicio, actualic&eacute; la p&aacute;gina principal, una y otra vez, sin cambios, evidentemente. Era como si buscara una respuesta, como si pudiera decirme algo desde donde estuviera.<\/p>\n<p>Escuch&eacute; una puerta cerrarse y consegu&iacute; dejar de hacer el tonto con el m&oacute;vil. Era Enma saliendo de su portal, caminando contenta hacia m&iacute;. Llevaba un vestido de verano negro, gris y rojo. Con solo su alegre caminar, los flecos bailaban sugerentes y sus pechos trotaban bajo el escote, sujetados por finos tirantes. Las curvas de esta mujer eran incre&iacute;bles.<\/p>\n<p>-&iexcl;Hola! &iquest;Qu&eacute; tal? &#8211; salud&oacute; con entusiasmo.<\/p>\n<p>-Bueno, aqu&iacute; vamos &ndash; no pude compartir su actitud.<\/p>\n<p>-Jack&#8230; &iquest;est&aacute;s bien? &#8211; Enma se apiad&oacute; de m&iacute; poniendo cara de circunstancias y acarici&aacute;ndome el brazo.<\/p>\n<p>-No, bueno, s&iacute;&#8230; quiz&aacute;s. Me duele la cabeza, no s&eacute; si de la tormenta de pensamientos o de la resaca.<\/p>\n<p>-&iquest;Resaca? &iexcl;Que estamos a martes, Jack! &ndash; se re&iacute;a mientras me rega&ntilde;aba.<\/p>\n<p>-El d&iacute;a que nos encontramos, cuando pas&oacute; lo de&#8230; Diane, tambi&eacute;n fue entre semana. No est&aacute;s en posici&oacute;n de decirme nada &ndash; trat&eacute; de re&iacute;rme, sin mucho &eacute;xito, para que se notara que hablaba con iron&iacute;a.<\/p>\n<p>&#8211; Ya, ya, jajaja. Es que me volv&iacute;a loca por salir y no me aguantaba al fin de semana. &iquest;Con qui&eacute;n saliste?<\/p>\n<p>-Solo. Bueno, s&iacute;, solo, pero acab&eacute; haci&eacute;ndome amigo de todo el bar.<\/p>\n<p>-&iexcl;Qu&eacute; valor! Bueno, &iquest;qu&eacute;? Te iba a decir de tomarnos algo pero, a lo mejor no te apetece despu&eacute;s de lo que me cuentas.<\/p>\n<p>-No, por Dios. Alcohol hoy no. Vamos a darnos un paseo que me d&eacute; el aire un poco.<\/p>\n<p>Nos pasamos casi dos horas dando vueltas sin rumbo. Evit&eacute; el tema Diane, pero la mente se me iba y mi rostro lo reflejaba. Todo el camino estuvo lleno de abrazos y gestos de cari&ntilde;o por parte de Enma. Al principio me costaba horrores responder a ellos, como si me hubieran arrancado el alma y un pu&ntilde;al me atravesara el pecho; pero, en cuanto decid&iacute; reconciliarme con la vida y devolverle el abrazo, sent&iacute; una ligera calidez reconfortante. Fue como soltar lastre, como cuando rompes a llorar y sale todo, pero esta vez no llor&eacute;, solo suspir&eacute; sintiendo gran alivio.<\/p>\n<p>Est&aacute;bamos parados en medio de la acera, disfrutando ese abrazo necesario, en silencio, apretando nuestras caras contra el hombro contrario, acariciando nuestras espaldas con ternura. Enma estaba blandita, ten&iacute;a un abrazo muy agradable, a pesar de que sent&iacute;a su mano en mi espalda a&uacute;n m&aacute;s inquieta que la m&iacute;a. Echamos a andar y, con naturalidad, no deshicimos del todo el nudo de nuestros brazos, qued&aacute;ndonos agarrados por la cintura. Sin ser delgadita, Enma ten&iacute;a una cintura fina; la transici&oacute;n hacia sus anchas caderas era una cuesta pronunciada que provocaba v&eacute;rtigo. La sensaci&oacute;n que tuve al apoyar ah&iacute; mi mano me hizo olvidar todas mis penurias temporalmente. Los movimientos de su cadera al andar se sent&iacute;an incre&iacute;bles desde mi posici&oacute;n. La verdad es que me dio algo de verg&uuml;enza y retraje mi mano, coloc&aacute;ndola en su espalda. El resultado fue a&uacute;n peor, ya que su culo grande y resping&oacute;n daba lugar a una curva tan vertiginosa, o m&aacute;s, en la zona donde quise esconderla.<\/p>\n<p>Mientras yo me volv&iacute;a loco buscando un sitio para colocar mi mano que no evocara demasiada sensualidad, Enma caminaba tranquila con su mano, ya no tan inquieta, bien agarrada a mi cintura. Nuestro paseo ahora era m&aacute;s lento, me pareci&oacute; hasta sentir calma. Como si todo hubiera cambiado, hablando de cosas banales, como si fuera una situaci&oacute;n normal. Tan normal que me sent&iacute;a culpable.<\/p>\n<p>Al no tener rumbo alguno, nos encamin&eacute; intencionadamente hasta el parking y, una vez estuvimos cerca, confes&eacute; mi deseo de volver a mi infierno:<\/p>\n<p>-Enma, creo que deber&iacute;a de marcharme. He cumplido el cupo diario de sentirme bien.<\/p>\n<p>-&iexcl;No me digas eso, Jack! Pensaba que &iacute;bamos a estar m&aacute;s rato &ndash; no pens&eacute; que le fuese a afectar tanto el anuncio de mi marcha.<\/p>\n<p>-Ya, imagino, pero es que no puedo m&aacute;s por hoy. Poco a poco.<\/p>\n<p>-Ahora la que se va a quedar triste soy yo. &iquest;Ni un poquito m&aacute;s? &iexcl;Has dicho que te estabas sintiendo bien!<\/p>\n<p>-S&uacute;per bien. No te imaginas. Pero, de verdad, creo que deber&iacute;a irme ya.<\/p>\n<p>-&iexcl;Jo! &iquest;Y un &uacute;ltimo abrazo?<\/p>\n<p>-Eso s&iacute;, por supuesto.<\/p>\n<p>Una vez m&aacute;s nos fundimos en un c&aacute;lido abrazo, sintiendo su cuerpo, sus pechos apretados contra m&iacute;, notando como sus manos volv&iacute;an a estar inquietas en mi espalda, subiendo y bajando sin parar de manosearme. Nos separamos y sus manos se quedaron reposadas sobre mi cadera.<\/p>\n<p>-Tengo que ir&#8230;<\/p>\n<p>Enma me bes&oacute;, sin dejarme si quiera terminar la frase. Puede parecer que lo hizo de forma furtiva, pill&aacute;ndome desprevenido, pero no. Se acerc&oacute; de forma lenta, lo suficiente para darme opci&oacute;n a una negativa que prefer&iacute; no usar.<\/p>\n<p>Lo que no fue tan lento fue su lengua en mi boca. Me dej&eacute; llevar por ella. Pos&eacute; mis manos en sus caderas, redescubriendo esa magn&iacute;fica sensaci&oacute;n, ahora desde el frente, sin tapujos. El sentimiento de culpa revoloteaba mi consciencia pero las manos de Enma adentr&aacute;ndose bajo mi camiseta lo hicieron desaparecer. &ldquo;&iexcl;A la mierda! Quiero seguir con esto&rdquo; me dije y me ardi&oacute; el cuerpo solo con sus caderas. Deslic&eacute; inseguro mis manos hacia arriba y abajo con muy poquito margen. Ella sac&oacute; sus manos de mi camiseta y me agarr&oacute; de la cabeza para clavarme la lengua hasta la garganta. La inseguridad de mis manos desapareci&oacute; y bordearon su cintura para bajar hasta su culo. &ldquo;&iexcl;Dios! &iexcl;Dios! &iquest;Qu&eacute; maravilla era esa?&rdquo; Me tembl&oacute; el cuerpo con solo su tacto. Grande, resping&oacute;n, blandito&#8230; Lo apret&eacute;, me regode&eacute; con &eacute;l. En ese momento (y a&uacute;n ahora) estaba seguro de que no hab&iacute;a mejor culo en el mundo.<\/p>\n<p>Los labios de Enma se separaron. Ten&iacute;a cara de mala, sonrisa p&iacute;cara. Apret&oacute; sus brazos, resaltando a&uacute;n m&aacute;s su escote. &ldquo;&iquest;Pero esta mujer es real?&rdquo; me pregunt&eacute; sin soltar su culo. Volvi&oacute; a besarme, esta vez con m&aacute;s fuerza, empuj&aacute;ndome contra la pared. No tard&oacute; ni un segundo en meter la mano bajo mis calzoncillos, buscando con habilidad y sin dilaci&oacute;n mi polla. Me di cuenta de que ya estaba terriblemente empalmado en el momento que su mano hizo contacto. Ella, al notarlo, se vino a&uacute;n m&aacute;s arriba.<\/p>\n<p>Segu&iacute;amos en plena calle. La entrada al parking estaba a dos metros, pero nosotros est&aacute;bamos en plena acera, con los coches pasando por nuestro lado, a expensas de cruzarnos con cualquier vecino. Pero le importaba una mierda, ella continuaba como si estuvi&eacute;ramos en su casa. Yo disfrutaba el momento, pero no pod&iacute;a parar de mirar de reojo por todas partes. Comenz&oacute; a pajearme, sacando casi por completo mi polla del pantal&oacute;n. De nuevo sent&iacute; un impuls&oacute; que me hizo meter la mano por debajo de su vestido de verano y seguir disfrutando de su culo en un nivel superior; solt&eacute; un gemido al notar su carne desnuda, solo tapada por un peque&ntilde;o tanga, ella respondi&oacute; con un mordisco en mi cuello.<\/p>\n<p>Se levant&oacute; el vestido por delante y restreg&oacute; mi polla contra su tanga, en el lugar donde deber&iacute;a de estar el cl&iacute;toris. Gem&iacute;a muy despacito y en voz baja, con la boca bien abierta. Estaba a punto de bajarse las bragas cuando vi acercarse a una pareja por nuestra acera.<\/p>\n<p>-&iexcl;Cuidado, viene gente! &#8211; la alert&eacute;.<\/p>\n<p>Se baj&oacute; el vestido r&aacute;pido y me abraz&oacute;, evitando (o tratando de evitar) que se me viera la polla por fuera. Yo creo que se dieron cuenta. Observamos como se alejaban y, cuando los perdimos de vista, Enma me cogi&oacute; del brazo y me meti&oacute; corriendo en el parking. All&iacute; dentro continuamos dando rienda suelta a nuestra pasi&oacute;n, pensando que est&aacute;bamos m&aacute;s escondidos aunque se escucharan coches entrar y salir todo el rato.<\/p>\n<p>Me adelant&eacute; a sus movimientos y, antes de que me agarrara la polla de nuevo, le devolv&iacute; el mordisco en el cuello y le met&iacute; la mano en su tanga, comenzando a manosear su co&ntilde;o chorreante. Enma fue presa de un escalofr&iacute;o y no pudo m&aacute;s que retorcerse. Cuando consigui&oacute; reaccionar, busc&oacute; r&aacute;pido en su bolso y sac&oacute; un cond&oacute;n. Me hizo parar, poni&eacute;ndose seria, y me llev&oacute; hasta una columna entre coches. Abri&oacute; ansiosa el envoltorio y me lo dio para que me lo pusiera. Trat&eacute; de llevar a cabo mi tarea lo m&aacute;s r&aacute;pido posible, pese a la distracci&oacute;n de verla bajarse las bragas. Solo sac&oacute; una pierna, no hab&iacute;a tiempo para m&aacute;s, y se dej&oacute; el tanga enrollado en el muslo izquierdo. Viendo que el cond&oacute;n ya estaba puesto, se levant&oacute; el vestido y me hizo ponerme de cuclillas, contra la columna.<\/p>\n<p>Se sent&oacute; sobre m&iacute;, recayendo todo el peso de su glorioso culo sobre mis piernas. Mi polla entr&oacute; como un guante en su co&ntilde;o, casi sin dirigirla; sorprendentemente bien para no haberlo hecho en cinco a&ntilde;os con alguien que no fuera Diane. Era ella quien marcaba el ritmo y ten&iacute;a toda la responsabilidad de movimiento; en mi posici&oacute;n no pod&iacute;a m&aacute;s que soportar el peso del galope y disfrutar del espect&aacute;culo con el tacto y la vista.<\/p>\n<p>Al principio fue lentito, subiendo muy, muy progresivamente. Ni siquiera trotaba, solo bailaba sobre mi polla, gust&aacute;ndose, arranc&aacute;ndose muy poco a poco. Nos mir&aacute;bamos con lujuria, en silencio, notando como su baile cog&iacute;a cada vez m&aacute;s amplitud.<\/p>\n<p>-&iexcl;Qu&eacute; gorda es! &#8211; dijo en un arrebato, con el rostro retorcido, que dio pas&oacute; a la galopada.<\/p>\n<p>Los cachetes de su culo reposaban sobre mis brazos. Yo los guardaba como un tesoro que pod&iacute;a perder en cualquier momento. Comenzaron a ir y venir, saltando sobre m&iacute;. Los otrora blanditos, ahora estaban duros por el esfuerzo que requer&iacute;a la posici&oacute;n. No pod&iacute;a verlos, pero solo su tacto me parec&iacute;a el mejor acompa&ntilde;ante que hab&iacute;a tenido nunca para una penetraci&oacute;n.<\/p>\n<p>Con mi ayuda, Enma manten&iacute;a el ritmo sin decaer, con firmeza y tes&oacute;n. Nunca antes hab&iacute;a visto semejante serie de sentadillas. Me follaba de un modo y con una velocidad que no me permitir&iacute;a aguantar mucho. Sus pechos saltaban al comp&aacute;s y los finos tirantes de su vestido no aguantaron mucho en su posici&oacute;n. Al caer una de ellas, el sujetador se dej&oacute; ver y de &eacute;l asom&oacute; parcialmente una aureola de buen tama&ntilde;o. Dejando mi mano derecha en su culo, para que no me lo quitara nadie, agarr&eacute; la teta con la izquierda, tomando vestido, sujetador y carne. Era algo m&aacute;s grande que lo que pod&iacute;a abarcar mi mano abierta; para algunos ser&iacute;a la medida perfecta, pero yo no creo en perfecciones de ning&uacute;n tipo&#8230; aunque su culo me lo hiciera cuestionar.<\/p>\n<p>Empuj&oacute; mis hombros contra la pared, cabalgando con m&aacute;s fuerza. Acerc&oacute; su cara hasta la m&iacute;a apretando los dientes. Un gemido largo y creciente anunci&oacute; el inminente orgasmo, cuando lleg&oacute;, retumb&oacute; todo el parking con su placer y los sonidos de su boca se descontrolaron. En cuanto sus sentadillas flojearon, agarr&eacute; con m&aacute;s fuerza su culo y le ayud&eacute; a seguir un poco m&aacute;s. Estaba a punto, estaba a punto, estaba&#8230;<\/p>\n<p>Una estampida corri&oacute; por mi polla y sent&iacute; como el semen se qued&oacute; aprisionado en el cond&oacute;n, saliendo a borbotones. Las piernas me temblaron y perd&iacute; la posici&oacute;n, cayendo al suelo con ella encima.<\/p>\n<p>Miramos a nuestro al rededor. No vimos a nadie, aunque estaba seguro de que alguien nos tendr&iacute;a que haber visto o escuchado. Est&aacute;bamos empapados, jadeando. No solo hab&iacute;a sido un polvazo, sino que hab&iacute;amos hecho una exhibici&oacute;n de fuerza en las piernas. La verg&uuml;enza nos entr&oacute; de golpe y tapamos con prisa nuestras partes pudendas. Busqu&eacute; una papelera para tirar el cond&oacute;n, bajo la risa de Enma al verlo todo lleno de semen. Volvimos a parecer gente decente.<\/p>\n<p>-&iquest;Qu&eacute; tal? &#8211; me dijo haci&eacute;ndome una caranto&ntilde;a en la barbilla<\/p>\n<p>-Muy bien, genial. &iquest;Y t&uacute;?<\/p>\n<p>-Como nueva &ndash; casi se le dan la vuelta los ojos al decirlo.<\/p>\n<p>-Ya s&iacute; deber&iacute;a irme, Enma.<\/p>\n<p>-Claro, claro. Hablamos cuando llegues a casa, &iquest;vale?<\/p>\n<p>-Por supuesto.<\/p>\n<p>Enma sali&oacute; del parking radiante, despidi&eacute;ndose con dulzura. Me puse el casco y arranqu&eacute; la moto, rumbo a mi pocilga. Sent&iacute;a una frescura mental que ya no recordaba y el aire d&aacute;ndome en la cara me supo a gloria. El bienestar dur&oacute; todo el camino, la ducha al llegar a casa e incluso la cena. Mas en el momento en el que apagu&eacute; la luz al irme a dormir, el recuerdo de Diane volvi&oacute; a apu&ntilde;alarme.<\/p>\n<p>(&#8230;)<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 7<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span>1 (&#8230;)&nbsp; Esperaba nervioso dando vueltas de aqu&iacute; para all&aacute;. Hab&iacute;a ido tres veces al parking junto a la casa de Enma para comprobar si la moto estaba bien aparcada o yo que s&eacute; qu&eacute;. No era tarde, solo que los segundos se me hac&iacute;an eternidades. 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