{"id":31726,"date":"2021-10-02T22:00:00","date_gmt":"2021-10-02T22:00:00","guid":{"rendered":""},"modified":"2021-10-02T22:00:00","modified_gmt":"2021-10-02T22:00:00","slug":"aventuras-y-desventuras-humedas-tercera-etapa-1","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/aventuras-y-desventuras-humedas-tercera-etapa-1\/","title":{"rendered":"Aventuras y desventuras h\u00famedas: Tercera etapa (1)"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"31726\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\">1<\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 10<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>Dani introdujo la maleta de Mari en el viejo coche de su hijo. Cab&iacute;a de maravilla, solamente ir&iacute;an a pasar una noche fuera. Llevaban lo imprescindible, aunque la mujer hab&iacute;a metido alg&uacute;n que otro modelito para no ir con lo justo.<\/p>\n<p>La noche del viernes al s&aacute;bado para nada la durmi&oacute; bien, aunque mejor quedar&iacute;a decir que llevaba intranquila desde que habl&oacute; con su hijo el fin de semana. Hab&iacute;a estado pensando en este d&iacute;a cada minuto. Todo el rato d&aacute;ndole vueltas y esperando con ansias que por fin llegase. No ten&iacute;a muy claro que quer&iacute;a, o directamente que podr&iacute;a pasar, pero la idea de estar a solas con Sergio&hellip; fuera de casa&hellip; la volv&iacute;a loca.<\/p>\n<p>Durante aquellos d&iacute;as que transcurrieron, tanto Mari, como Sergio, apenas cruzaron unas cuantas palabras. La tensi&oacute;n entre ellos era ciertamente densa e incluso la peque&ntilde;a de la familia lleg&oacute; a preguntar ese mismo jueves a su madre si la pasaba algo. Obviamente la mujer tuvo que echar balones fuera y comentarle algo muy de mujer, estaba en aquellos d&iacute;as del mes y no se encontraba con &aacute;nimos. Mentira.<\/p>\n<p>Entre madre e hijo solo hablaron para lo indispensable. El domingo Sergio le hab&iacute;a explicado con gran nerviosismo su plan, que b&aacute;sicamente consist&iacute;a en ir el s&aacute;bado, ver el musical, dormir en el hotel y volver para el domingo. Se hab&iacute;a encargado de todo, cont&aacute;ndole a su madre que hab&iacute;a adquirido las entradas y reservado el hotel en casa de su amigo Pablo.<\/p>\n<p>Una peque&ntilde;a mentira piadosa, porque cuando realmente las adquiri&oacute; fue despu&eacute;s de varios coitos con su amada Carmen. Incluso le prest&oacute; un poco de dinero para que no le doliera tanto la cartera. De esa manera la t&iacute;a sinti&oacute; que se limpiaba un poco la conciencia despu&eacute;s de tener unas cuantas relaciones sexuales con el hijo de su hermana.<\/p>\n<p>Estaban preparados para marchar, eran todav&iacute;a las diez de la ma&ntilde;ana y al joven le vino a la memoria el momento que embarcaba con su t&iacute;a hacia el pueblo. No hab&iacute;a pasado mucho tiempo, apenas medio a&ntilde;o, pero aquella aventura quedaba tan lejana, como un recuerdo de otra vida.<\/p>\n<p>Dani y Laura se mantuvieron en la acera mientras Sergio se met&iacute;a en el lado del conductor. Mari se despidi&oacute; de su marido con un abrazo, uno m&aacute;s fuerte de lo habitual, como si quisiera disculparse por algo que todav&iacute;a no hab&iacute;a sucedido, salvo en su mente. Despu&eacute;s pas&oacute; donde su hija, a la cual comi&oacute; literalmente a besos mientras esta se quejaba con cierta pereza.<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;Venga, mam&aacute;! &mdash;logr&oacute; decir Laura mientras su madre la acosaba&mdash; Que no te vas a otro pa&iacute;s, solo vais a Madrid y un d&iacute;a. Ma&ntilde;ana ya te veo.<\/p>\n<p>&mdash;Pero siempre me da pena despedirme de vosotros.<\/p>\n<p>&mdash;Tienes que aprender de Sergio, cari&ntilde;o &mdash;dijo Dani con una media sonrisa ir&oacute;nica&mdash;. Mira que r&aacute;pido pasa de nosotros.<\/p>\n<p>El joven baj&oacute; la ventanilla, dejando que un poco de aire fr&iacute;o entrase en el coche. El d&iacute;a se hab&iacute;a levantado totalmente despejado, pero a mediados de febrero aquel tiempo era el habitual.<\/p>\n<p>&mdash;Os quiero mucho, os voy a echar de menos &mdash;solt&oacute; el joven con la sonrisa m&aacute;s bromista y amplia en su rostro.<\/p>\n<p>&mdash;Es que eres bobo, tato &mdash;Laura se rio y se acerc&oacute; a su padre mientras Mari daba la vuelta al coche.<\/p>\n<p>La puerta del copiloto se abri&oacute; y Sergio se sinti&oacute; nervioso al instante. Su madre entraba en el mismo habit&aacute;culo que &eacute;l, estaban tan cerca en un espacio tan peque&ntilde;o. Todos aquellos d&iacute;as hab&iacute;a tratado de estar m&aacute;s o menos sereno, pero le era imposible, cada vez que estaban en el mismo lugar, su vientre colapsaba queriendo expresar demasiadas cosas.<\/p>\n<p>Los dos se miraron en silencio, mientras la puerta de metal golpeaba para cerrarse con cierto ruido que vislumbraba antig&uuml;edad. Sus ojos conectaron, como no lo hab&iacute;an hecho en toda la semana, la gran espera por estar juntos por fin era realidad. Ambos quer&iacute;an ese momento, deseaban estar en esa situaci&oacute;n y cuando el joven pisase el acelerador todas las ganas se volver&iacute;an ciertas.<\/p>\n<p>Dos golpes en el cristal les sacaron de sus pensamientos y de la mirada tan penetrante que se lanzaban. Al otro lado del cristal Dani y Laura se desped&iacute;an con efusividad batiendo las manos de un lado a otro. La pareja dentro del coche sonri&oacute; con ganas e hicieron lo mismo despidi&eacute;ndose de su hogar, al menos por una noche.<\/p>\n<p>Sergio introdujo la llave en la ranura, gir&oacute; para que hiciera contacto y en un instante el coche comenz&oacute; a rugir de mala manera, pero arranc&oacute;, su veh&iacute;culo nunca le fallaba. Se dispuso a lanzarse a la carretera, iban a salir del hogar, de esas cuatro paredes que no les dejaban ser como realmente quer&iacute;an ser, o al menos&hellip; demostrar lo que sent&iacute;an.<\/p>\n<p>Con calma el joven fue girando el cuello, viendo en primera instancia el pantal&oacute;n vaquero ajustado que llevaba su madre, &uacute;ltimamente iba un poco m&aacute;s a la moda, incluso se le ve&iacute;an los tobillos. Sin ning&uacute;n tipo de verg&uuml;enza sigui&oacute; elevando la visi&oacute;n, recorriendo los cent&iacute;metros del cuerpo de su progenitora sin que nadie se lo impidiese.<\/p>\n<p>Se hab&iacute;a vestido con una chamarra gorda para combatir el fr&iacute;o durante el viaje, algo que el joven maldijo por no poder disfrutar de toda la carne posible durante el trayecto. Sin embargo cuando se detuvo una mil&eacute;sima de segundo en la silueta que formaban los pechos, los vio amplios y grandes. Pod&iacute;a ser que la camiseta pegada que llevaba su madre le jugara una mala pasada, pero si no se equivocaba, Mari se hab&iacute;a puesto un sujetador que elevaba lo que la gen&eacute;tica le hab&iacute;a regalado.<\/p>\n<p>Acab&oacute; el muchacho de alzar los ojos donde el rostro de la mujer se hallaba. No la encontr&oacute; despistada o mirando al infinito, sino que los ojos azules como el mar le estaban mirando. Seguramente hab&iacute;a visto todo el escrutinio de su cuerpo, cada mirada buscando su piel la hab&iacute;a notado como el fuego. Si el joven se hubiera fijado, podr&iacute;a haberse dado cuenta de que su pecho sub&iacute;a y bajaba por lo acelerada que estaba.<\/p>\n<p>Ambos volvieron a cruzar miradas, unas miradas tiernas, de amor maternal, no obstante algo m&aacute;s escond&iacute;an, una pasi&oacute;n de la que al parecer los dos eran conscientes. Aun as&iacute; les faltaba algo, el peque&ntilde;o empuj&oacute;n que rompiera el muro, el &uacute;ltimo martillazo que tirase abajo la pared y les dejara dar rienda suelta&hellip; a todo.<\/p>\n<p>Sergio movi&oacute; los labios, estaban secos. Los tuvo que mojar con su lengua y despu&eacute;s tragar saliva para que su tono de voz no se entrecortase a la mitad. Primero sali&oacute; el aire caliente antes de pronunciar ninguna palabra, Mari lo sinti&oacute;, estaban tan cerca que pod&iacute;a notar incluso su alma.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Tienes ganas de ir?<\/p>\n<p>La mujer por supuesto que ten&iacute;a, rebosaba de ganas por marcharse y llegar a un destino que le fuera ajeno. Sentir que estaba en otro mundo, que aquella no era su verdadera realidad y&hellip; sumergirse en ese cosmos diferente junto a su hijo.<\/p>\n<p>Deb&iacute;a contenerse, al menos no mostrar su cara m&aacute;s ansiosa, m&aacute;s desesperada por sentir el secretismo que podr&iacute;a esconder la capital del pa&iacute;s. En una ciudad tan poblada, sab&iacute;a que ella ser&iacute;a otra persona y estar&iacute;a en completo anonimato junto a su&hellip; junto a Sergio.<\/p>\n<p>&mdash;V&aacute;monos.<\/p>\n<p>Fue un susurro, casi un suspiro que sali&oacute; entre sus dientes dando una orden que podr&iacute;a asemejarse a un silbido. Sergio lo entendi&oacute;, supo que quer&iacute;a decir con aquella &uacute;nica palabra. Estaba tan nervioso como deseoso de pasar aquel d&iacute;a con su madre.<\/p>\n<p>****<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Te acuerdas de lo que te coment&eacute; sobre empezar a trabajar?<\/p>\n<p>Llevaban una hora en silencio de las tres que deber&iacute;a durar el trayecto. Mari aunque aguantaba con mucho estoicismo lo tensionada que estaba, supo que si no hablaban de algo, se volver&iacute;a loca. Sergio al menos ten&iacute;a la conducci&oacute;n para entretenerse, pero ella hab&iacute;a consumido toda su imaginaci&oacute;n, que adem&aacute;s solo ten&iacute;a un &uacute;nico protagonista.<\/p>\n<p>El joven sin mirar a su madre, le asinti&oacute; con ganas para que le viera y conociera su respuesta. Ten&iacute;a la garganta echa un amasijo de nudos de marinero, apenas pod&iacute;a articular palabra y a cada poco daba sorbos a la segunda botella de agua, la primera la consumi&oacute; a los diez minutos.<\/p>\n<p>&mdash;Volv&iacute; a hablar con Mariv&iacute;, la mujer que te coment&eacute; que ten&iacute;a la tienda de ropa. Fue el mismo s&aacute;bado que te fuiste a casa de tu amigo, pues me la encontr&eacute;. &mdash;Mari por primera vez sent&iacute;a que hablar la relajaba&mdash; Coincid&iacute; con ella en la pescader&iacute;a, est&aacute;bamos en la cola esperando y empezando a hablar as&iacute; de todo, pues me interes&eacute; a ver qu&eacute; tal le iba la tienda. &mdash;Sergio la prestaba atenci&oacute;n aunque prefer&iacute;a mirar a la carretera&mdash; Y la mujer segu&iacute;a muy agobiada, al final est&aacute; sola y su hijo por lo que me dijo la ayuda en lo que puede, pero tampoco tiene mucho tiempo. Por lo que mira, le pregunt&eacute; si la oferta de trabajo continuaba en pie, me dijo que por supuesto y le contest&eacute; que encantad&iacute;sima de trabajar. Quedamos en que har&iacute;a todo el papeleo y que despu&eacute;s de una semana me llamaba, supongo que ya para empezar. En resumen &mdash;prefer&iacute;a no resumir nada y no parar de hablar&mdash; que igual la semana que viene comienzo a trabajar. &iquest;C&oacute;mo lo ves, cari&ntilde;o?<\/p>\n<p>&mdash;Me parece fabuloso, mam&aacute;. &iquest;Queda muy lejos o est&aacute; cerca?<\/p>\n<p>&mdash;Un poco fuera del barrio. Llego andando en algo m&aacute;s de cinco minutos. &iexcl;Una maravilla!<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Con muchas ganas? &mdash;las preguntas se suced&iacute;an por la tensi&oacute;n que ambos ten&iacute;an de quedarse en silencio.<\/p>\n<p>&mdash;S&iacute;. Aunque&hellip; estoy un poco nerviosa, creo que es inevitable. &mdash;lo estaba, pero con esa excusa, dar&iacute;a una raz&oacute;n a estar as&iacute; junto a su hijo&mdash; Ser&aacute; por empezar algo nuevo y adem&aacute;s que nunca he trabajado de ello.<\/p>\n<p>&mdash;Al final ser&aacute; lo mismo que haces en casa, doblar ropa.<\/p>\n<p>Mari sabiendo que era una broma, le lanz&oacute; una mirada de enfado que el joven no vio al estar centrado en la carretera. Como tampoco vio la mano que se alzaba y le golpeaba en la nuca con cierta fuerza. El chico se quej&oacute; mientras sonre&iacute;a tontamente. La colleja la ten&iacute;a m&aacute;s que merecida.<\/p>\n<p>&mdash;Lo siento &mdash;estir&oacute; la letra &ldquo;e&rdquo; como un ni&ntilde;o peque&ntilde;o.<\/p>\n<p>La mujer neg&oacute; con la cabeza, su hijo era muy bueno aunque a veces se pasaba de bromista. Aun as&iacute;, aquel leve toque en la nuca hab&iacute;a sido el primer roce que tuvieron en el viaje y Mari comenz&oacute; a imaginarse que podr&iacute;a haber otros m&aacute;s adelante.<\/p>\n<p>Desde que le llam&oacute; el s&aacute;bado anterior, se hab&iacute;a estado negando a imaginarse situaciones m&aacute;s &iacute;ntimas con su hijo, pero ahora, fuera del hogar, era como estar en la casa de Carmen. En un hotel a kil&oacute;metros de su marido y de su hija, ser&iacute;a todo diferente. Sab&iacute;a que all&iacute; todo iba a cambiar, al menos por un d&iacute;a, tendr&iacute;a una&hellip; cita con su hijo, no hab&iacute;a cosa que m&aacute;s deseara.<\/p>\n<p>&mdash;El mi&eacute;rcoles me sali&oacute; la &uacute;ltima nota &mdash;coment&oacute; Sergio sacando a su madre de una mente que empezaba a imaginar perversiones&mdash;. Todo aprobado, no me lo puedo creer estoy como en una nube.<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;Enhorabuena, cari&ntilde;o! &iquest;Ahora que te queda?<\/p>\n<p>&mdash;Cinco asignaturas y se acab&oacute;. &iexcl;Por fin! Tengo ganas de trabajar y dejar de estudiar, ya solo unos cuatro o cinco meses me separan de ello.<\/p>\n<p>&mdash;Me alegro mucho, cielo. Te lo mereces, has estudiado much&iacute;simo &mdash;Mari se dio cuenta de que con ello cerraba el tema y volv&iacute;a el silencio. Su cerebro carbur&oacute; para buscar otro motivo de conversaci&oacute;n&mdash; Por cierto, &iquest;te ha costado mucho el hotel?<\/p>\n<p>&mdash;Esas cosas no se preguntan, mam&aacute;. Es una invitaci&oacute;n, o mejor dicho un regalo. &mdash;por primera vez, vir&oacute; su cuello para mirar a su progenitora con una sonrisa y a&ntilde;adi&oacute;&mdash; S&iacute;, fue caro.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Me dejar&aacute;s invitarte al menos a cenar o a comer? &mdash;por un instante a Mari se le pas&oacute; un flash por la cabeza. Le hab&iacute;a dado totalmente la vuelta a esa frase y los dos estaban en una cama&hellip; comi&eacute;ndose el uno al otro.<\/p>\n<p>&mdash;Si no me equivoco, la comida, la cena y el desayuno est&aacute;n incluidos. Podr&iacute;as pagar las entradas, pero&hellip; ya est&aacute;n cogidas. Lo &uacute;nico que te queda es disfrutar, mam&aacute;, todo es poco para ti. Te lo mereces.<\/p>\n<p>Mari mir&oacute; por la ventanilla, mientras se llevaba la mano a la boca. Una risa nerviosa quer&iacute;a escapar de entre sus labios, pero la supo contener con mucha fuerza. Cada vez que su hijo le regalaba los o&iacute;dos con una de sus bonitas frases se pon&iacute;a roja como una colegiala, esta era una de esas ocasiones.<\/p>\n<p>&mdash;Lo &uacute;nico que solo hab&iacute;a habitaciones con una cama, me refiero a que no hab&iacute;a separadas, no s&eacute; si eso te importar&aacute;. Por las fotos que vi eran todas las habitaciones as&iacute;. Pero bueno, las camas son enormes.<\/p>\n<p>Mari hab&iacute;a visto las fotos de la habitaci&oacute;n, era una cama bastante grande, m&aacute;s que la que compart&iacute;a con su marido, pero donde seguramente en una noche movida&hellip; por el sue&ntilde;o&hellip; se podr&iacute;an encontrar. Lo que la mujer no sab&iacute;a, era que junto a Carmen el joven hab&iacute;a estado mirando hoteles y hab&iacute;a decidido aquel a prop&oacute;sito. Parec&iacute;a un lugar hecho para ir en pareja, aunque hab&iacute;a habitaciones adyacentes para familias, la gran mayor&iacute;a eran habitaciones con una &uacute;nica cama.<\/p>\n<p>Lo escogi&oacute; sin dudar, sobre todo cuando su t&iacute;a le coment&oacute; que le prestar&iacute;a cierta parte del dinero, total a ella le sobraba o eso le dijo. Mir&oacute; la foto de la cama por un largo rato mientras ambos segu&iacute;an en la habitaci&oacute;n de los abuelos. Si Carmen le hubiera estado mirando en ese momento hubiera visto el leve temblor en su espalda, puesto que se hab&iacute;a imaginado yaciendo all&iacute; con su madre.<\/p>\n<p>&mdash;No importa. &mdash;Mari lo prefer&iacute;a as&iacute;&mdash; &iquest;Qu&eacute; m&aacute;s da? Total es una &uacute;nica noche, adem&aacute;s, no ser&aacute; que no hemos dormido veces juntos&hellip;<\/p>\n<p>Ambos sonrieron con timidez, porque pensaban lo mismo. A Sergio la viva imagen de aquel maravilloso sue&ntilde;o que tuvo d&iacute;as atr&aacute;s le vino a la mente, pero esta vez, en vez de la cocina de su casa, era en la cama de aquel hotel. Un leve picor le atraves&oacute; la entrepierna, dando pie a que su pene comenzara a engordar a mitad del viaje.<\/p>\n<p>Mari no estaba muy lejos de todo aquello. Cada vez que le ven&iacute;a ese calor nacido en sus intestinos, varias im&aacute;genes acud&iacute;an a su mente y la primera, siempre era el bulto que vio en el jacuzzi de Carmen. Todo aquel poder embutido en una peque&ntilde;a tela que con el paso del tiempo, lleg&oacute; a odiar. Pero tambi&eacute;n le pasaba por su atorada mente, cuando le pill&oacute; en plena masturbaci&oacute;n. Su imaginaci&oacute;n con el paso del tiempo hizo que deformara un poco la realidad, d&aacute;ndole mayor longitud al terrible coloso que su hijo sosten&iacute;a e incluso terminando mientras ella miraba escondida. Obviaba la gratificante masturbaci&oacute;n que se provoc&oacute; mientras su marido dorm&iacute;a a su lado, porque aquello fue un desliz&hellip; su conciencia se re&iacute;a al o&iacute;rlo.<\/p>\n<p>La mujer apret&oacute; las piernas y con la mano derecha de forma discreta se oprimi&oacute; la sien para mantenerse cuerda. Sent&iacute;a una punzada en el cr&aacute;neo, una que ya iba conociendo sobre todo esta &uacute;ltima semana, en la que se dio cuenta cu&aacute;l era el detonante.<\/p>\n<p>Su mente todav&iacute;a era reacia a dar rienda suelta a las perversiones que se imaginaba en su cabeza. De momento el muro de moralidad impuesto por toda persona segu&iacute;a en pie, aunque en el caso de Mari estaba a punto de desmoronarse. Cada vez que se imaginaba ciertas situaciones con su hijo, era un martillazo a aquella &uacute;ltima barrera que le hac&iacute;a retumbar el cerebro. Solamente la vez de la masturbaci&oacute;n hab&iacute;a conseguido superarla, pero aquello era imaginaci&oacute;n&hellip; ahora lo que su mente tramaba eran planes reales.<\/p>\n<p>El silencio les volvi&oacute; a envolver. Dentro del coche la tensi&oacute;n se pod&iacute;a palpar, ni la m&uacute;sica de la radio relajaba el ambiente entre dos amantes que no sab&iacute;an que lo eran. Sus sentimientos eran demasiado poderosos para mantenerlos dentro del cuerpo, ten&iacute;an que expresarlos, si segu&iacute;an as&iacute; se morir&iacute;an de las ganas.<\/p>\n<p>Sergio carraspe&oacute;, advirtiendo a su madre de que iba a hablar y as&iacute; ambos pensar&iacute;an en otra cosa que no fueran en el compa&ntilde;ero de viaje que ten&iacute;an al lado.<\/p>\n<p>&mdash;Creo que ya estamos a la mitad del camino.<\/p>\n<p>&mdash;Eso est&aacute; bien.<\/p>\n<p>La voz de Mari apenas era m&aacute;s elevada que la canci&oacute;n que sonaba en la radio. Aquellos golpes en su cabeza cada vez eran m&aacute;s fuertes y a cada metro que recorr&iacute;a el coche sab&iacute;a que estaba cercano a romper ese dichoso muro.<\/p>\n<p>Ambos por instinto giraron sus cuellos. Un sexto sentido les llam&oacute; a hacerlo, ten&iacute;an muchas ganas de mirarse a los ojos. Mari quer&iacute;a ver la expresi&oacute;n de amor y deseo que su hijo le hab&iacute;a lanzado y Sergio, aquellos ojos azules centelleantes que tanta pasi&oacute;n describ&iacute;an.<\/p>\n<p>En un momento, apenas una porci&oacute;n de segundo, los dos vieron las intenciones del otro, sabedores de a que se dirig&iacute;an. La boca del lobo era su destino, un lugar donde perder la cabeza mientras ard&iacute;an entre las sabanas. &iquest;Ser&iacute;a posible?<\/p>\n<p>&mdash;Tengo&hellip; muchas ganas de llegar. &mdash;Mari lo pudo escuchar porque ley&oacute; el movimiento de los labios, apenas hab&iacute;a sido un susurro nacido en el alma de su hijo.<\/p>\n<p>&mdash;Y yo.<\/p>\n<p>Solo dos palabras que se desprendieron de sus labios dejando un sabor a placer que jam&aacute;s se hab&iacute;a imaginado. Sac&oacute; una lengua veloz para humedec&eacute;rselos y quiz&aacute; para mantener ese gozo que tan inesperadamente hab&iacute;a aparecido en el interior de su cuerpo.<\/p>\n<p>Quit&oacute; de nuevo la vista de su hijo mientras este hacia lo mismo, les iba a costar dar el &uacute;ltimo paso, pero estaban seguros de que suceder&iacute;a, era ese d&iacute;a o nunca. Mari cerr&oacute; los ojos, suspirando hacia la ventanilla y haciendo que un peque&ntilde;o vaho se mostrara. Coloc&oacute; su dolorida cabeza contra el fr&iacute;o cristal, se deb&iacute;a relajar un poco, su sexo se hab&iacute;a animado y no era lugar para ello.<\/p>\n<p>&mdash;Voy a tratar de dormir un poco, cari&ntilde;o.<\/p>\n<p>La respuesta afirmativa de su hijo apenas la escuch&oacute;, porque con los ojos cerrados, ya escuchaba como el muro de su mente ca&iacute;a de forma pesada creando un estruendo en su cuerpo. Sus piernas se apretaron la una contra la otra con disimulo, rozando sus labios vaginales para provocarse cierto placer y a la vez, contener el volc&aacute;n que rug&iacute;a por explotar.<\/p>\n<p>Su cerebro hab&iacute;a abierto la puerta de su imaginaci&oacute;n, dejando que su erotismo, sus ganas e incluso su salvajismo dieran rienda suelta. Trat&oacute; de dejarlo para m&aacute;s tarde, pero con los ojos cerrados mientras el coche traqueteaba en la carretera, su mente carbur&oacute; como si poseyera varios motores.<\/p>\n<p>Volv&iacute;a el recuerdo de su hijo, aquella pillada infraganti mientras ve&iacute;a porno en su ordenador. Igual que la otra vez su mente imaginaba y volaba por lugares prohibidos esta vez sin ninguna restricci&oacute;n. Entraba en la habitaci&oacute;n, no se escond&iacute;a cobardemente a observar como su hijo manejaba solo la tremenda herramienta.<\/p>\n<p>Sus pasos eran decididos e incluso en su proyecci&oacute;n mental, la joven Mari era la que entraba en el cuarto de Sergio. Aquella muchacha de cabello moreno y con el mar apresado en sus ojos que produc&iacute;a miles de sensaciones.<\/p>\n<p>Apagaba la pantalla de la computadora ante la sorpresa de su hijo que no pod&iacute;a dejar de mov&eacute;rsela viendo a una Mari de apenas dieciocho a&ntilde;os desnuda frente a &eacute;l. La ve&iacute;a como todos aquellos chicos del pueblo, una mujer de bandera cercana a la diosa de la belleza. Pero no estaba para que su hijo la contemplara, sino que esta vez, la divinidad se arrodillaba ante un mortal para&hellip; hacerle una gran mamada.<\/p>\n<p>CONTINUAR&Aacute;<\/p>\n<p>&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;-<\/p>\n<p>En mi perfil ten&eacute;is mi Twitter para que pod&aacute;is seguirme y tener m&aacute;s informaci&oacute;n.<\/p>\n<p>Subir&eacute; m&aacute;s cap&iacute;tulos en cuento me sea posible. Ojal&aacute; pod&aacute;is acompa&ntilde;arme hasta el final del camino en esta aventura en la que me he embarcado.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 10<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span>1 Dani introdujo la maleta de Mari en el viejo coche de su hijo. 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