{"id":31798,"date":"2021-10-07T23:26:57","date_gmt":"2021-10-07T23:26:57","guid":{"rendered":""},"modified":"2021-10-07T23:26:57","modified_gmt":"2021-10-07T23:26:57","slug":"he-visto-a-veronica","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/he-visto-a-veronica\/","title":{"rendered":"He visto a Ver\u00f3nica"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"31798\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\"><\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 3<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>He visto a Ver&oacute;nica. Est&aacute; frente a un portal. Est&aacute; fregando los escalones. Me he detenido: &quot;&iquest;T&uacute;, qu&eacute; haces aqu&iacute;?&quot;, le he preguntado; &quot;Ya ves, trabajando&quot;, me ha contestado; &quot;&iquest;Y tu hermana?&quot;; &quot;&iquest;Sarai?, se fue a Francia&quot;; &quot;De puta, supongo&quot;, he manifestado; &quot;&iquest;Por qu&eacute; dices eso?&quot;, me ha interrogado, extra&ntilde;ada; &quot;Una noche tu hermana se me ofreci&oacute; por dinero&quot;; &quot;Acab&oacute; un m&aacute;ster, ha ido por trabajo, decente&quot;; &quot;Ya&quot;. Sarai. Todav&iacute;a recuerdo sus tetas gruesas y elevadas entre mis labios, su fina cintura en mis manos, su cadera ancha y acogedora pegada a mi abdomen; sus ancas de yegua abiertas y el sonido acuoso que sal&iacute;a de su chocho bien lubricado a cada embestida m&iacute;a; y sus l&aacute;nguidos gemidos de placer. Me cost&oacute; 50 euros, barato para tratarse de una hembra como Sarai; pero, claro, la foll&eacute; en mi casa, y us&eacute; mi cond&oacute;n. Su hermana Ver&oacute;nica me gusta; normal, es igual que Sarai.<\/p>\n<p>El jefe de Ver&oacute;nica la ha visto hablando con un desconocido: ha pasado con el coche frente al portal y la ha visto. La ha llamado al m&oacute;vil: &quot;Ver&oacute;nica, &iquest;qui&eacute;n es ese t&iacute;o con el que hablabas?&quot;. El jefe de Ver&oacute;nica es celoso y, no solamente le paga su sueldo por limpiar portales, tambi&eacute;n por acostarse con &eacute;l de vez en cuando. El jefe de Ver&oacute;nica teme que se la quiten. &quot;Es un amigo de mi hermana&quot;, le dice Ver&oacute;nica; &quot;Sarai, la puta&quot;; &quot;Mi hermana no es puta&quot;, rebate Veronica con vehemencia. Recuerda el jefe de Veronica aquella vez en su oficina. La boca de Sarai, los labios rojos pintados de Sarai apretando el tronco de su polla, desliz&aacute;ndose arriba y abajo; al principio despacio; m&aacute;s r&aacute;pido y m&aacute;s apretados los labios cuando cambi&oacute; el ritmo de su respiraci&oacute;n; y el borbot&oacute;n de semen que entr&oacute; y que luego Sarai escupi&oacute; en la palma de su mano. &quot;Son 50&quot;.<\/p>\n<p>Sarai est&aacute; en su casa con su marido. Viven en un pueblo de Granada, en Loja. All&iacute; nadie la conoce, nadie la llama puta. Su marido es un modesto agricultor que lo &uacute;nico que desea de Sarai es que le tenga la casa limpia, que le haga de comer y que est&eacute; siempre dispuesta cuando a &eacute;l le entran ganas de follar. Sarai viste bien. Sale a hacer las compras. Vuelve a casa. Limpia. Prepara la comida. Su marido llega del campo. Sarai lleva un mandil puesto, tipo peto. No suele llevar falda, ni bragas. As&iacute; su marido, mientras ella se inclina para ir poniendo los cubiertos, vasos y servilletas en la mesa, aprovecha para meterle la polla en el chocho por detr&aacute;s: &quot;Ay, Javier, qu&eacute; bruto eres&quot;, se queja Sarai; &quot;Ah, m&aacute;s, m&aacute;s adentro Javier, m&aacute;s&quot;, va pidiendo ya en faena; &quot;Aahh, Javier, aahh&quot;, grita en pleno cl&iacute;max entre tanto su marido le inyecta el semen.<\/p>\n<p>Ver&oacute;nica miente respecto a Sarai, pero &iquest;qu&eacute; va a hacer?, es su hermana. Ver&oacute;nica envidia a Sarai, no s&oacute;lo porque la naturaleza le ha dado un cuerpo perfecto, aunque tambi&eacute;n el suyo lo sea, sino tambi&eacute;n porque, en fin, a ella tambi&eacute;n le gustar&iacute;a tener marido, y no este jefe explotador que nunca se casar&aacute; con ella, por perdida. Y no, no es que Ver&oacute;nica sea puta, es que a Ver&oacute;nica le gusta mucho el dinero, y, bueno, trabajar de limpiadora por casi 2.000 euros al mes es un chollo, y solo tiene que abrirse de piernas cuando se lo piden, que no son muchas veces siendo su jefe un abuelo. Su jefe la llama a su oficina. Le dice: &quot;Ver&oacute;nica me he empalmado&quot;, y se baja los pantalones y el calz&oacute;n para mostrar el asunto. Ver&oacute;nica mira su polla, tan deformada y venosa, despu&eacute;s mira la cara de tonto que se le pone a su jefe en ese trance. Al principio, le pajea, por ver si se corre pronto y no tiene que aguantar el peso y la saliva de ese hombre. Sin embargo, no lo consigue; as&iacute; que se quita el uniforme y se tumba bocarriba sobre el sof&aacute; de la oficina. &quot;Ver&oacute;nica, qu&eacute; buena est&aacute;s&quot;, dice su jefe mientras va acopl&aacute;ndose entre las piernas de Ver&oacute;nica, entre sus maduros muslos y le mete la polla con fuerza. &quot;Oohh&quot;, se ahoga su jefe, &quot;Oohh, ooh&quot;. Ella quiere que termine, y gime dulcemente: &quot;Ah, ah, a-ah, a-a-ah&quot;. Como su jefe no usa cond&oacute;n, Ver&oacute;nica siente la tibieza del semen en su seno, entonces se relaja. Y piensa en el dinero.<\/p>\n<p>He vuelto a ver a Ver&oacute;nica. Me gusta Ver&oacute;nica m&aacute;s que mi mujer. Me la imagino desnuda y me empalmo. No obstante, mi mujer es bella. Mi mujer es rubia, tiene los ojos azules; es bajita, delgada. Mi mujer tiene las tetas muy grandes: se las oper&oacute; cuando era joven, antes de estar conmigo, por darse ese capricho. Hay noches en que meto mi polla entre sus tetas y me corro ah&iacute;, en la canal; a mi mujer le gusta. Tambi&eacute;n le gusta que le folle la boca, tiene orgasmos, como si su cl&iacute;toris estuviese en la campanilla de su garganta. &quot;Ay, Juan, qu&eacute; bien cuando me follas la boca&quot;, me dice.<\/p>\n<p>&quot;Ah, a-ah, a-ah, Juan, sigue, sigue, m&aacute;s, m&aacute;s, ah, a-ah, aaahhh&quot;. Ver&oacute;nica se ha corrido. He ido a verla al portal donde la he visto limpiando, hemos entrado en el cuartillo estrecho donde se guardan los utensilios y los productos para la limpieza y hemos follado. Le he bajado la cremallera que tiene detr&aacute;s el uniforme, la he dejado desnuda y, apoyada su espalda y su culo contra la pared, le he levantado los muslos con mis antebrazos para poder separarlos y la he penetrado: &quot;Oh, Ver&oacute;nica, lo estaba deseando&quot;, le he dicho con mi boca pegada a su oreja; &quot;Ah y yo, y yo&quot;, ha suspirado Ver&oacute;nica.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 3<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span>He visto a Ver&oacute;nica. Est&aacute; frente a un portal. Est&aacute; fregando los escalones. 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