{"id":31834,"date":"2021-10-10T22:00:00","date_gmt":"2021-10-10T22:00:00","guid":{"rendered":""},"modified":"2021-10-10T22:00:00","modified_gmt":"2021-10-10T22:00:00","slug":"aventuras-y-desventuras-humedas-tercera-etapa-3","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/aventuras-y-desventuras-humedas-tercera-etapa-3\/","title":{"rendered":"Aventuras y desventuras h\u00famedas. Tercera etapa (3)"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"31834\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\"><\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 8<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>Mari totalmente quieta, como si estuviera petrificada, miraba como su hijo recorr&iacute;a el camino al ba&ntilde;o. En su mano llevaba la ropa de cambio, aunque no repar&oacute; en aquello, solo en que en nada estar&iacute;a bajo la ducha.<\/p>\n<p>La puerta se cerr&oacute;, escuch&oacute; el clic met&aacute;lico de la cerradura, pero no del pestillo. La entrada segu&iacute;a estando abierta y la posibilidad de ver a su hijo desnudo en la ducha tambi&eacute;n. Se pas&oacute; la mano por la frente, not&aacute;ndose acalorada, por un instante pens&oacute; si aquello podr&iacute;a ser fiebre. Su conciencia se rio de ella al instante, &ldquo;&iexcl;&iquest;fiebre&hellip;?! Sabes muy bien lo cachonda que est&aacute;s&rdquo;.<\/p>\n<p>Baj&oacute; los parpados con fuerza, todav&iacute;a no pod&iacute;a darle sentido a lo que sent&iacute;a por su hijo, un amor que hab&iacute;a traspasado fronteras y que necesitaba ser demostrado de otra forma. Levant&oacute; la cabeza mirando a la pared, una pared que separaba un lavabo donde Sergio se miraba desnudo y con un pene erecto.<\/p>\n<p>Mari desear&iacute;a tener visi&oacute;n de rayos X para poder ver tras el muro, porque no se atrev&iacute;a a dar el paso y abrir la puerta. Por un lado quer&iacute;a que pasase, necesitaba estar con su hijo y que&hellip; algo m&aacute;s surgiera. Pero solamente imaginarse ese &uacute;ltimo paso le daba v&eacute;rtigo. Estaba delante de un precipicio y no sab&iacute;a c&oacute;mo lanzarse para no matarse.<\/p>\n<p>Aun as&iacute;, su subconsciente era ya demasiado poderoso como para detenerla. Sin saber cu&aacute;ndo hab&iacute;a sucedido, su mano diestra hab&iacute;a desabrochado el bot&oacute;n del pantal&oacute;n y con ansia, bajaba la cremallera. Se puso de pie pensando en cambiarse de ropa, aunque ese no era su verdadero cometido.<\/p>\n<p>Llevaba un tiempo d&aacute;ndose placer a s&iacute; misma, no le era para nada extra&ntilde;o sentir esa fogosidad entre sus piernas, pero aquello era una hoguera. Todo el viaje hab&iacute;a contenido sentimientos, los cuales ten&iacute;a ganas que se desparramaran por su cuerpo.<\/p>\n<p>Sin embargo, deb&iacute;a esperar el momento, la situaci&oacute;n id&oacute;nea, no pod&iacute;a abordar a su hijo mientras se daba una inocente ducha y proponerle la indecencia, deb&iacute;a ser otro momento, ten&iacute;a tiempo. Lo que Mari no quer&iacute;a era que aquel fuego de su interior la hiciera perder los papeles, todo ten&iacute;a que ser perfecto.<\/p>\n<p>Sus dedos se hab&iacute;an introducido por el pantal&oacute;n y bajaron la prenda en un instante, aunque no solo eso, tambi&eacute;n hizo que la ropa interior se deslizara por sus piernas. Una mata leve de vello asomaba alrededor de su sexo, lo hab&iacute;a descuidado esta semana con el objetivo de obtener un apurado perfecto, para algo hab&iacute;a tra&iacute;do las maquinillas de afeitar.<\/p>\n<p>Su mano con delicadeza descendi&oacute; hasta la zona m&aacute;s &iacute;ntima de su ser, sintiendo una liguera humedad al palparla. A la par escuch&oacute; de fondo el agua que su hijo dejaba correr, sabiendo que ten&iacute;a tiempo se apret&oacute; su mojado sexo con fuerza. El cl&iacute;toris fue presionado con dos dedos y el roce de los dem&aacute;s con los labios vaginales le hizo recostarse con fuerza en la cama y suspirar.<\/p>\n<p>&ldquo;Dios&hellip; Espero que no lo haya escuchado&rdquo; pens&oacute; despu&eacute;s de emitir tal sonido de placer sin quitar la mano de su preciado sexo. El primer movimiento le hizo morderse el labio para contenerse. No entend&iacute;a que estaba haciendo, su mente racional hab&iacute;a escapado a otro lugar y solo quedaba la parte salvaje. Necesitaba vaciarse para tener algo m&aacute;s de sensatez, quer&iacute;a que aquello fuera un d&iacute;a especial, no la caza del gato y el rat&oacute;n por el placer del sexo.<\/p>\n<p>El dedo coraz&oacute;n se acerc&oacute; demasiado a una entrada que suplicaba por llenarse. Ella no dijo que no a sus ganas y recostada en la cama, escuchando el eco del agua, meti&oacute; un dedo en su interior.<\/p>\n<p>Lo movi&oacute; como bien sabia y le gustaba. Dentro de ella los innumerables nervios sent&iacute;an cada movimiento, cada roce de aquel dedo travieso que se mov&iacute;a inquieto. Pero no era suficiente, otra m&aacute;s entr&oacute; en la cavidad proporcionando una sensaci&oacute;n de estar repleta solo a la mitad. &ldquo;Necesito algo m&aacute;s grande&hellip;&rdquo; pens&oacute; totalmente euf&oacute;rica y llevada por la lujuria.<\/p>\n<p>Sac&oacute; de su interior ambos dedos, llenos de fluidos calientes que rebosaban en su mano. Sigui&oacute; dando un masaje a su cl&iacute;toris, cada vez a un ritmo mayor que sin saberlo, se asemejaba al que su hijo hac&iacute;a en la ducha.<\/p>\n<p>Pens&oacute; en Sergio, en ning&uacute;n otro hombre. En c&oacute;mo podr&iacute;a aparecer y dejarse caer mientras ella ten&iacute;a las piernas abiertas sobre la cama. Toda su magnitud, todo aquello que vio en el jacuzzi de su hermana, &ldquo;menuda polla&hellip;&rdquo; rug&iacute;a su mente totalmente acelerada.<\/p>\n<p>Todo el sexo de su hijo la llenaba de una forma incre&iacute;ble, como si algo la atragantase en la garganta, pero siendo en lo profundo de su vagina. La mano cada vez m&aacute;s r&aacute;pida se mov&iacute;a entre el sonido de los fluidos que chapoteaban en su mano.<\/p>\n<p>&ldquo;&iquest;Qu&eacute; puta locura es esta?&rdquo; pens&oacute; por un momento al ver su mano furiosa masajear su sexo con desenfreno. Respir&oacute; acelerada porque sab&iacute;a lo que se avecinaba. Se dio el &uacute;ltimo placer, una imagen mental de su hijo con un rostro casi enojado por el esfuerzo golpeando una y otra vez su cadera contra ella. En su interior la tremenda herramienta la horadaba una y otra vez con excesiva fuerza incluso haciendo que la cama rechinase.<\/p>\n<p>Su cabeza grit&oacute; un s&iacute; constante al sentir como los placeres m&aacute;s primigenios de la humanidad inundaban su sexo, y ella aceleraba a&uacute;n m&aacute;s el movimiento de sus dedos. Vio realmente a su hijo haci&eacute;ndola eso&hellip; &ldquo;Foll&aacute;ndome&rdquo;, y por un momento lo sinti&oacute; tan real que con un hilo de voz solt&oacute;.<\/p>\n<p>&mdash;Hijo, &mdash;hab&iacute;a sido demasiado alto&hellip; en el mismo instante baj&oacute; el volumen&mdash; f&oacute;llame.<\/p>\n<p>El orgasmo lleg&oacute; y todo su cuerpo se contorsion&oacute; como una serpiente. Su espalda dej&oacute; de tocar la cama mientras su cabeza golpeaba en esta con fuerza. Sus piernas se abr&iacute;an y cerraban fren&eacute;ticas aprisionando y soltando su mano que ahora segu&iacute;a de forma m&aacute;s pausada en su cl&iacute;toris.<\/p>\n<p>El rostro estaba en llamas, sus pechos explotaban en subidas incontrolables tratando de llenar de aire unos pulmones que eran insaciables. Se pas&oacute; la lengua por sus secos labios queriendo humedecerlos, incluso la garganta se le hab&iacute;a secado, siempre eran as&iacute; los orgasmos, siempre que Sergio ten&iacute;a algo que ver.<\/p>\n<p>Alz&oacute; la mano al aire y todav&iacute;a tumbada en la cama, la admir&oacute; mientras su cuerpo se calmaba poco a poco, justo se hab&iacute;a apagado el agua, pero a&uacute;n ten&iacute;a unos pocos minutos. Separ&oacute; todos los dedos de la mano, dejando entre estos hilos viscosos de los l&iacute;quidos que hab&iacute;an manado de su interior. Los observ&oacute; contra la luz, parec&iacute;an lianas de una gran selva que resplandec&iacute;an con la bombilla, y pens&oacute; que ojal&aacute; Sergio le sacase muchos m&aacute;s&hellip; &ldquo;Para eso hemos venido&rdquo;.<\/p>\n<p>La puerta se escuch&oacute; al de dos minutos y cuando el joven volvi&oacute; al peque&ntilde;o cuarto, su madre le daba la espalda con la ropa puesta y otra nueva sujeta por la mano limpia.<\/p>\n<p>&mdash;Se queda uno como nuevo &mdash;dijo Sergio sin mirar a su madre. Le daba cierta verg&uuml;enza cada vez que pensaba en ella para masturbarse, quiz&aacute;&hellip; la conciencia.<\/p>\n<p>&mdash;Me duchar&eacute; luego. Voy al ba&ntilde;o, ahora salgo.<\/p>\n<p>Ninguno de los dos se mir&oacute; y solo se sintieron realmente c&oacute;modos cuando la madre cerr&oacute; la puerta del ba&ntilde;o. Ella s&iacute; que puso el pestillo. Apoy&aacute;ndose contra la puerta de madera por un momento crey&oacute; que estar&iacute;a m&aacute;s calmada. El cuerpo se le hab&iacute;a puesto a vibrar como loco despu&eacute;s del orgasmo y necesitaba un instante de pausa.<\/p>\n<p>En el grifo lav&oacute; su mano y despu&eacute;s se quit&oacute; la ropa qued&aacute;ndose &uacute;nicamente con la parte de arriba. D&aacute;ndose una peque&ntilde;a lavada en el bid&eacute; se quit&oacute; los rastros de su orgasmo de toda la zona, mientras en el cuarto, Sergio ol&iacute;a un olor que le era familiar, pero sin lograr descifrarlo. El olor al sexo de Mari se hab&iacute;a quedado en cada esquina de la habitaci&oacute;n.<\/p>\n<p>&mdash;Cari&ntilde;o, &mdash;dijo en voz alta Mari mientras se secaba los bajos con una toalla&mdash; &iquest;tienes un plan para antes de la funci&oacute;n?<\/p>\n<p>&mdash;S&iacute;, vamos a dar un paseo por la zona. He mirado por internet unos cuantos sitios que podemos visitar.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;El teatro a qu&eacute; hora era? &mdash;tener una conversaci&oacute;n normal con su hijo la agradaba.<\/p>\n<p>&mdash;A las siete empieza, quiz&aacute; tengamos que estar un poco antes, no s&eacute;. Es mi primera vez.<\/p>\n<p>&mdash;Y la m&iacute;a. &mdash;ambos rieron bajito sin que el otro se diera cuenta.<\/p>\n<p>Mari se prepar&oacute; solamente un poco, el reloj marcaba cerca de las dos de la tarde, ten&iacute;an tiempo, pero mejor no pillarse los dedos. Se qued&oacute; con el mismo pantal&oacute;n y despu&eacute;s de limpiarse a conciencia su parte m&aacute;s personal, se cambi&oacute; de ropa interior. &Uacute;nicamente modific&oacute; su camiseta y el jersey que llevaba, quer&iacute;a estar c&oacute;moda, no hac&iacute;a falta m&aacute;s ropa que aquella para andar por la ciudad.<\/p>\n<p>La mujer sali&oacute; con calma, oliendo a su perfume mientras su hijo la esperaba con el pelo algo alborotado sentado en la cama. Se acerc&oacute; al joven y sin decir nada le pas&oacute; la mano por la cabeza colocando alg&uacute;n que otro mech&oacute;n revoltoso en su lugar.<\/p>\n<p>&mdash;Mam&aacute;&hellip; &mdash;quej&aacute;ndose como un ni&ntilde;o peque&ntilde;o&mdash; d&eacute;jame el pelo.<\/p>\n<p>&mdash;Todav&iacute;a eres un beb&eacute;.<\/p>\n<p>Se rio del joven, s&iacute; que parec&iacute;a su precioso ni&ntilde;o cuando se quejaba de esa forma, aunque minutos atr&aacute;s, con su mano empujando el cl&iacute;toris, no ten&iacute;a la misma opini&oacute;n.<\/p>\n<p>Bajaron a la recepci&oacute;n, saludando con una sonrisa a Raquel que segu&iacute;a con la misma expresi&oacute;n de felicidad que hac&iacute;a unas horas. Salieron a la calle y al momento el fr&iacute;o de la capital les golpe&oacute; de lleno, aunque el sol estaba en todo lo alto, el clima era helador, muy t&iacute;pico de esa &eacute;poca del a&ntilde;o.<\/p>\n<p>Mari casi por instinto y al verse libre de la mirada de la recepcionista, que era la &uacute;nica que conoc&iacute;a su parentesco familiar, anud&oacute; su brazo al de Sergio, quedando ambos estrechamente pegados. Sergio sac&oacute; el m&oacute;vil con la mano contraria para no separarse de su madre, sentir el abrazo de esta no le pod&iacute;a hacer m&aacute;s feliz.<\/p>\n<p>&mdash;Pues&hellip; comenzamos&hellip; &mdash;el hijo miraba el m&oacute;vil algo perdido, no sab&iacute;a que rumbo tomar. Al final el GPS de su itinerario le guio por el buen camino&mdash; Vale. A la izquierda, mam&aacute;.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Sabes a donde vamos o improvisas?<\/p>\n<p>&mdash;Con una cita podr&iacute;a improvisar, pero no con mi madre. &mdash;para Sergio aquello era m&aacute;s una cita y para Mari&hellip; tambi&eacute;n.<\/p>\n<p>&mdash;Cu&eacute;ntame entonces, yo nunca he estado aqu&iacute;.<\/p>\n<p>&mdash;Vale&hellip; a ver si lo recuerdo sin sacar las notas del m&oacute;vil. Primero, parada en &ldquo;la plaza de Espa&ntilde;a&rdquo;, o sea que en marcha. &mdash;seguro que tendr&iacute;a que tirar de lo que ten&iacute;a apuntado en el m&oacute;vil&mdash; Luego te ir&eacute; descubriendo nuevos lugares.<\/p>\n<p>Comenzaron a andar mientras Mari negaba con la cabeza, parec&iacute;a que su hijo se lo hab&iacute;a preparado, pero&hellip; solo a medias. Un pensamiento muy l&oacute;gico le vol&oacute; por la mente en aquel momento, &ldquo;espero que en otros temas no me deje a medias&rdquo;. Se tuvo que morder el labio de forma recatada para desechar esa idea, por el momento tocaba pasear. Quer&iacute;a pas&aacute;rselo bien con su hijo, de forma maternal, lo que llegase despu&eacute;s&hellip; ya vendr&iacute;a.<\/p>\n<p>En cinco minutos estaban en su destino, pr&aacute;cticamente no hab&iacute;an girado y todo hab&iacute;a sido l&iacute;nea recta, gracias a eso, Sergio no se perdi&oacute;. A la mujer le gust&oacute; el lugar, una amplia plaza con monumentos a Cervantes con el que se sacaron varias instant&aacute;neas. Aquellas fotos le gustaron a ambos, y mientras las observaban sent&iacute;an que era su coartada, &ldquo;&iexcl;Mirad! Fotos normales de una madre y un hijo, nada fuera de la realidad&rdquo;.<\/p>\n<p>El paseo continu&oacute; en el siguiente punto, Sergio ya le hab&iacute;a comentado a su madre todo el itinerario despu&eacute;s de memoriz&aacute;rselo a escondidas mientras esta ped&iacute;a una foto a una pareja. La siguiente parada fue en el &ldquo;Templo de Debod&rdquo; donde el joven tra&iacute;a aprendidos los datos de como Egipto se lo don&oacute; a Espa&ntilde;a. Parec&iacute;a un intelectual&hellip; aunque solo recitaba la Wikipedia.<\/p>\n<p>Mari se lo estaba pasando fenomenal, en pocos momentos se separ&oacute; del brazo de su hijo, solamente para tomarse alguna foto, pero despu&eacute;s volv&iacute;a rauda en busca de la extremidad de Sergio. No se sent&iacute;a con su hijo, para nada&hellip; notaba lo mismo que en los primeros viajes con Dani, esa sensaci&oacute;n de noviazgo y las mariposas en el est&oacute;mago. Por mucho que creyera que pretend&iacute;an hacer algo horrible, lo que notaba era un amor incomprensible hacia su hijo.<\/p>\n<p>Pararon a descansar en el siguiente punto, en un banco cercano al &ldquo;palacio Real de Madrid&rdquo;. Se sacaron otra foto con Felipe II y despu&eacute;s con otro Felipe, esta vez con el cuarto, en la plaza de oriente. Sergio le indic&oacute; la siguiente parada a su madre, era la &ldquo;plaza Mayor&rdquo; de Madrid que estaba a unos pocos minutos y su madre aunque rebosante de felicidad le tuvo que advertir.<\/p>\n<p>&mdash;Cielo, recuerda que a las siete es la funci&oacute;n, me lo estoy pasando mejor imposible, pero para no olvidarlo. No se nos vaya a pasar&hellip;<\/p>\n<p>&mdash;Cierto&hellip; son ya las cinco, se me ha pasado el tiempo volando. Esta es la &uacute;ltima parada, la vemos, volvemos, nos preparamos y para el teatro. &mdash;mir&oacute; el m&oacute;vil para concretar la hora&mdash; Me parece que nos da tiempo de sobra.<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;Vamos, entonces!<\/p>\n<p>Hicieron lo mismo que las anteriores paradas, unas fotos, risas y comentarios curiosos que el joven prepar&oacute; el d&iacute;a anterior y que a Mari le encantaban. Quiz&aacute; en otro hombre le hubiera resultado algo tedioso o pedante, pero todo lo que dec&iacute;a su hijo la maravillaba.<\/p>\n<p>En el camino de vuelta, Sergio not&oacute; que el m&oacute;vil le vibraba, se imaginaba quien era, puesto que mientras se sacaba las fotos, se las iba enviando. Aprovech&oacute; un momento en el que Mari entr&oacute; en una peque&ntilde;a tienda a comprar una botella de agua y cogi&oacute; el tel&eacute;fono.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Quieres darme envidia o qu&eacute; pasa? &mdash;su hermana bromeaba al otro lado.<\/p>\n<p>&mdash;Un poco solo, tata.<\/p>\n<p>&mdash;Disfruta y p&aacute;salo bien con mam&aacute; que se lo merece. &mdash;no le faltaba raz&oacute;n.<\/p>\n<p>&mdash;Ahora en un rato nos vamos al teatro, ya te contar&eacute;.<\/p>\n<p>&mdash;Por cierto, no te cont&eacute;. Esta semana estuve con tu &ldquo;amiga&rdquo;, vamos eso no es algo raro. &mdash;Sergio sab&iacute;a a qui&eacute;n se refer&iacute;a cuando entrecomillaba. Esa palabra siempre la usaba para referirse a Alicia&mdash; Me pregunt&oacute; as&iacute;&hellip; dej&aacute;ndolo caer&hellip; qu&eacute; tal estabas.<\/p>\n<p>&mdash;Vaya con Alicia, parece que le gust&eacute; un poquito.<\/p>\n<p>&mdash;No te vengas arriba. &mdash;le puso unos iconos ri&eacute;ndose&mdash; La dije que muy bien y con novia nueva. Solo por picarla un rato.<\/p>\n<p>&mdash;Laura&hellip; &mdash;mand&oacute; los mismos iconos de risa&mdash; no seas mala. Bueno te dej&oacute; que vuelve mam&aacute;, te quiero, tata.<\/p>\n<p>&mdash;Yo tambi&eacute;n, tato. Me vas contando, besos.<\/p>\n<p>Guard&oacute; el m&oacute;vil viendo que su madre ya encaminaba la salida y le tend&iacute;a otra botella de agua que hab&iacute;a comprado. Esta vio el m&oacute;vil y por un acto quiz&aacute; de ciertos celos o curiosidad de madre, le hizo un gesto con la cabeza para ver qui&eacute;n era.<\/p>\n<p>&mdash;Nada&hellip; &mdash;pens&oacute; &ldquo;&iquest;para qu&eacute; mentirla?&rdquo;, pero por alg&uacute;n motivo no quer&iacute;a meter a Laura en la conversaci&oacute;n. Hablar de la familia le hac&iacute;a sentir mal y recordar&hellip; que Mari era su madre&mdash; Pablo mi amigo, que no sab&iacute;a que estaba aqu&iacute;.<\/p>\n<p>Mari se sinti&oacute; satisfecha y volvi&oacute; a meter el brazo cogiendo a su hijo. Pasearon de la misma forma en todo el trayecto, bien pegados mientras hablaban y hablaban sin parar, sobre todo de los lugares visitados.<\/p>\n<p>El Hotel ya estaba a la vista y el reloj marcaba las cinco y media de la tarde, en teor&iacute;a tiempo m&aacute;s que suficiente para llegar al teatro. La puerta autom&aacute;tica se abri&oacute; delante de ellos, para que justo en ese momento ambos se separaron como dos imanes con polos id&eacute;nticos.<\/p>\n<p>En la recepci&oacute;n se encontraba Raquel, la &uacute;nica de aquel lugar que sab&iacute;a que eran madre e hijo y a ellos, no les apetec&iacute;a que les viera tan juntos&hellip; por si fuera a sospechar. Tal vez fuera una estupidez, sin embargo, sus cuerpos no se acercaron tanto mientras recorr&iacute;an la recepci&oacute;n. &Uacute;nicamente volvieron a ser libres cuando el ascensor se cerr&oacute;.<\/p>\n<p>CONTINUAR&Aacute;<\/p>\n<p>&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;-<\/p>\n<p>En mi perfil ten&eacute;is mi Twitter para que pod&aacute;is seguirme y tener m&aacute;s informaci&oacute;n.<\/p>\n<p>Subir&eacute; m&aacute;s cap&iacute;tulos en cuento me sea posible. Ojal&aacute; pod&aacute;is acompa&ntilde;arme hasta el final del camino en esta aventura en la que me he embarcado.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 8<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span>Mari totalmente quieta, como si estuviera petrificada, miraba como su hijo recorr&iacute;a el camino al ba&ntilde;o. En su mano llevaba la ropa de cambio, aunque no repar&oacute; en aquello, solo en que en nada estar&iacute;a bajo la ducha. La puerta se cerr&oacute;, escuch&oacute; el clic met&aacute;lico de la cerradura, pero no del pestillo. La entrada [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":16875,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":{"0":"post-31834","1":"post","2":"type-post","3":"status-publish","4":"format-standard","6":"category-amor-filial"},"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/31834","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/users\/16875"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=31834"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/31834\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=31834"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=31834"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=31834"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}