{"id":31877,"date":"2021-10-13T22:00:00","date_gmt":"2021-10-13T22:00:00","guid":{"rendered":""},"modified":"2021-10-13T22:00:00","modified_gmt":"2021-10-13T22:00:00","slug":"aventuras-y-desventuras-hmedas-tercera-etapa-4","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/aventuras-y-desventuras-hmedas-tercera-etapa-4\/","title":{"rendered":"Aventuras y desventuras h\u00famedas. Tercera etapa (4)"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"31877\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\"><\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 6<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>Una vez dentro de la habitaci&oacute;n, primero se visti&oacute; el joven con algo de prisa, dejando a su madre el ba&ntilde;o libre para que hiciera lo mismo. Por mucho que deseasen lo mismo&hellip; un paso m&aacute;s en su relaci&oacute;n, parec&iacute;a est&uacute;pido que no se permitieran verse con menos ropa. Era algo curioso, pero los dos sent&iacute;an lo mismo, en el momento que traspasasen esa &uacute;ltima barrera de contemplar m&aacute;s porciones de piel, todo comenzar&iacute;a sin posibilidad de detenerse.<\/p>\n<p>Sergio se puso una camisa y una chaqueta junto a un pantal&oacute;n vaquero. Durante la semana, en las pocas veces que hab&iacute;a hablado con su madre, le hab&iacute;a sugerido que ese ser&iacute;a el mejor atuendo para ir al teatro, por supuesto la hizo caso. Mir&aacute;ndose en el espejo, le dio la impresi&oacute;n de que su madre no se equivoc&oacute;, se ve&iacute;a muy guapo.<\/p>\n<p>Mari se meti&oacute; en el ba&ntilde;o sin echar ni siquiera una mirada a su hijo, poniendo el pestillo tras de s&iacute; para que no la pudiese interrumpir. Delante del espejo cada vez se ve&iacute;a m&aacute;s guapa, mucho m&aacute;s que medio a&ntilde;o atr&aacute;s. Se observaba con calma, las ojeras estaban desapareciendo, su rostro parec&iacute;a m&aacute;s vivo e incluso sus ojos brillaban. Se recogi&oacute; el pelo con ambas manos despu&eacute;s de pein&aacute;rselo y enroll&oacute; la goma que ten&iacute;a en la mu&ntilde;eca. La bonita coleta morena la apret&oacute; con fuerza, dej&aacute;ndose el rostro libre de pelos y mostrando una belleza que no quer&iacute;a volver a esconder.<\/p>\n<p>Un poco de color para los p&oacute;mulos, un toque en las pesta&ntilde;as y con un pintalabios de color granate, dio vivacidad a unos labios que no lo necesitaban. Se visti&oacute; en un momento, el tiempo corr&iacute;a en su contra, se hab&iacute;an entretenido demasiado en el paseo y su chico&hellip; su hijo, esperaba fuera para marchar juntos.<\/p>\n<p>Se admir&oacute; una vez m&aacute;s en el espejo, dando un paso atr&aacute;s, colocando su trasero junto a la mampara de la ducha para poder ver casi la totalidad de su cuerpo. Los nuevos botines que se hab&iacute;a comprado le quedaban de maravilla, el leve tac&oacute;n hac&iacute;a marcar unas piernas que bajo las medias se ve&iacute;an firmes y perfectas.<\/p>\n<p>Se dio la vuelta con mucha coqueter&iacute;a, ten&iacute;a curiosidad y alzando la falda plisada de color gris claro, que le llegaba a mitad de muslo, se observ&oacute; el trasero. Sus dos piernas coronaban dos nalgas firmes. Los tacones las terminaban de elevar dejando el trasero mucho m&aacute;s resping&oacute;n que de costumbre. Mari solt&oacute; la falda con una sonrisa de orgullo por verse tan&hellip; &iquest;Guapa? S&iacute;, pero tambi&eacute;n sexy.<\/p>\n<p>Dio dos pasos hacia delante, haciendo que los tacones de los botines resonaran en las baldosas del ba&ntilde;o. Sergio lo escuch&oacute; sentado en la cama, sabiendo que su madre estar&iacute;a pronto lista para salir, si no es que lo estaba ya. Su tripa le estaba dando vueltas, ten&iacute;a muchas ganas de verla, se sent&iacute;a como si esperase a Marta en una de sus citas. Sin embargo, Mari no era su novia, era su madre.<\/p>\n<p>La mujer se mir&oacute; con detalle frente al espejo que &uacute;nicamente le mostraba la verdad. El jersey beige que hac&iacute;a a&ntilde;os que no se pon&iacute;a, le quedaba fant&aacute;stico. La peque&ntilde;a prenda le quedaba ce&ntilde;ida como una segunda piel, dejando un leve escote que hac&iacute;a volar la imaginaci&oacute;n. Aunque tampoco hab&iacute;a mucho que imaginar, ya que cuando Mari se coloc&oacute; de lado frente al espejo el prominente bulto de sus senos era m&aacute;s que notorio.<\/p>\n<p>Se ajust&oacute; los pechos mir&aacute;ndose fijamente, estaba espectacular. Bajo la tela el sujetador azul que le regal&oacute; su hermana estaba haciendo perfectamente su trabajo, dej&aacute;ndole un cuerpo tentador como ning&uacute;n otro.<\/p>\n<p>Se dej&oacute; de admirar un momento, pensando cuando hab&iacute;a sido la &uacute;ltima vez que se mir&oacute; por tanto tiempo en un espejo, y&hellip; que se sinti&oacute; tan bella. No lo recordaba, porque quiz&aacute; ese tiempo era pasado, muy pasado&hellip; cogi&oacute; la chaqueta de cuero negro que ten&iacute;a en una percha y se la puso. No hac&iacute;a falta volver a mirarse, era una diosa bajada del olimpo.<\/p>\n<p>Sali&oacute; con paso firme, viendo que su hijo la esperaba sentado en la cama con la televisi&oacute;n apagada. Este se levant&oacute; de golpe, mostrando a su madre lo bien que le sentaba aquellas ropas. Mari se lo imaginaba, por algo se lo sugiri&oacute;, pero verle all&iacute; delante, vestido y preparado como todo un hombre&hellip; pens&oacute; eso mismo&hellip; &ldquo;Un hombre&rdquo;.<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;Vaya, mam&aacute;! &iexcl;Est&aacute;s espectacular!<\/p>\n<p>&mdash;Gracias, Sergio. &mdash;se par&oacute; delante de &eacute;l y coloc&oacute; algo mejor la camisa&mdash; T&uacute; tambi&eacute;n est&aacute;s&hellip; &mdash;se decidi&oacute; a comenzar a romper la &uacute;ltima frontera&mdash; perfecto.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Nos vamos? &mdash;ella asinti&oacute; mientras le miraba a los ojos&mdash; Hoy nos lo vamos a pasar muy bien.<\/p>\n<p>&mdash;S&iacute;. Seguro que s&iacute;.<\/p>\n<p>Ambos enfilaron la puerta con calma. Sergio dej&oacute; paso a su madre de forma caballeresca para ocultar una incipiente erecci&oacute;n que comenzaba a amanecer de forma dura. La visi&oacute;n de la mujer hab&iacute;a sido simplemente perfecta. Ni en sus mejores sue&ntilde;os se la hubiera imaginado con tal poder&iacute;o, era un verdadero &aacute;ngel. Quiz&aacute; solo una forma superar&iacute;a aquello, la desnudez.<\/p>\n<p>Entraron en el ascensor y Sergio ya no pod&iacute;a contenerse m&aacute;s, sab&iacute;a que algo iba a pasar, si ten&iacute;a alguna peque&ntilde;a duda, la &uacute;ltima mirada de su madre se la hab&iacute;a arrebatado. Entr&oacute; detr&aacute;s de la mujer que qued&oacute; mir&aacute;ndose en el espejo del interior. El joven aprovech&oacute; el momento, retir&oacute; los brazos de su cuerpo y despu&eacute;s de pulsar el bot&oacute;n de la planta baja, rode&oacute; a su madre lentamente.<\/p>\n<p>Mari levant&oacute; ligeramente los brazos, sab&iacute;a que destino ten&iacute;a su hijo. Los dedos del joven se entrelazaron en el vientre de la mujer, agarrando una de sus manos y anudando sus dedos. Ella se ech&oacute; un paso hacia atr&aacute;s, chocando contra el cuerpo del muchacho y buscando una &uacute;ltima prueba de que todo aquello era real. La encontr&oacute;.<\/p>\n<p>Entre sus nalgas algo se pos&oacute;, lo que podr&iacute;a ser una porra policial estaba ahora incrustada atraves&aacute;ndola el trasero. &ldquo;S&iacute; que es grande&hellip;&rdquo; mor&iacute;a por dentro al pensar que por primera vez, aquel terrible coloso la estaba tocando mientras sent&iacute;a el resto del cuerpo de su hijo.<\/p>\n<p>&mdash;Ten&iacute;a muchas ganas de venir &mdash;solt&oacute; Mari rodeada por los brazos del joven y notando su pene.<\/p>\n<p>&mdash;Y yo. Te lo mereces todo, te dije que tratar&iacute;a de hacerte feliz. Espero conseguirlo.<\/p>\n<p>El ascensor comenz&oacute; a bajar, pocos pisos les separaban de recepci&oacute;n y un tiempo casi rid&iacute;culo, eran unos pocos segundos, pero para ellos la bajada deb&iacute;a ser eterna.<\/p>\n<p>Sergio apret&oacute; a&uacute;n m&aacute;s la uni&oacute;n de sus cuerpos, haciendo fuerza contra el delgado vientre de su madre que lo recibi&oacute; con gusto. Mari miraba en el espejo como su hijo hab&iacute;a agachado la cabeza y s&iacute;&hellip; le estaba observando el cuerpo con ojos de hombre.<\/p>\n<p>&mdash;T&uacute; sola presencia&hellip;<\/p>\n<p>La mujer apret&oacute; la mano de su hijo sabiendo a qu&eacute; parte de su cuerpo estaba mirando, junt&oacute; ambas manos, las subi&oacute; ligeramente y apret&oacute; todav&iacute;a m&aacute;s. Sus extremidades unidas debajo de sus senos hicieron que estos se contrajeran. El gran volumen fue reunido, peg&aacute;ndose la una con la otra y alzando ambas tetas m&aacute;s de lo normal. Por el peque&ntilde;o escote surgi&oacute; un canalillo mucho m&aacute;s grande que Sergio no se perdi&oacute;, un regalo de su madre con total descaro.<\/p>\n<p>El muchacho fij&oacute; la vista en la zona mientras el ascensor avisaba que estaban en el primer piso. Los pechos de Mari eran simplemente la perfecci&oacute;n, incluso mejor que los de Carmen &ldquo;&iexcl;no me lo puedo creer!&rdquo;. Quiz&aacute; era por el simple hecho de estar realmente exaltado, pero en ese momento no hab&iacute;a nada mejor que su madre.<\/p>\n<p>Su pene salt&oacute; con ganas y sin verg&uuml;enza, chocando en l trasero de su madre con fuerza sin que esta se sorprendiera al notarlo. Comenz&oacute; a agachar la cabeza, viendo el cuello desnudo de su madre que portaba una leve fragancia de colonia que le hac&iacute;a perder la cordura.<\/p>\n<p>&mdash;Me hace muy feliz &mdash;acab&oacute; por decir Mari sintiendo como el cuerpo de su hijo se inclinaba sobre ella.<\/p>\n<p>No ces&oacute; en su movimiento, estaba tan cerca que el aliento caliente y acelerado del joven golpe&oacute; la piel de su madre haciendo que todo el vello se quedara de punta. Los labios se cerraron y dispusieron el gesto que m&aacute;s quer&iacute;an. Con calma, como si dispondr&iacute;a de tiempo infinito, Sergio baj&oacute; su boca hasta hacer contacto en la zona donde el trapecio y el cuello se un&iacute;an, en el l&iacute;mite de la perdici&oacute;n.<\/p>\n<p>Con un &uacute;nico movimiento le dej&oacute; un beso lento y profundo, marcando el lugar con una leve humedad caliente surgida en el interior de su boca. En el silencio del ascensor el sonido del beso lleg&oacute; a los o&iacute;dos de Mari, que not&oacute; de inmediato un arrebato de pasi&oacute;n dentro de su sexo como nunca antes.<\/p>\n<p>Los fluidos se hab&iacute;an comenzado a mover y su vagina clamaba por un placer que necesitaba como el respirar. Se mir&oacute; en el espejo, la imagen de su hijo bes&aacute;ndola en el cuello mientras sus pechos se elevaban y este la agarraba como si no quisiera soltarla, creo lo inevitable. Justo en el momento que el ascensor se abr&iacute;a cerca de la recepci&oacute;n, Mari gimi&oacute;.<\/p>\n<p>Se separaron al instante, con la puerta abierta tras de ellos, los brazos de Sergio soltaron a su madre que vio la cara enrojec&eacute;rsele por la lujuria que deb&iacute;a soltar. Ni siquiera quer&iacute;a mirar a su hijo, si no a la joven y amable Raquel que estaba en recepci&oacute;n, aparentando una normalidad que ya no exist&iacute;a.<\/p>\n<p>Con una sonrisa saludaron a la recepcionista. Una madre y su hijo pasando un agradable viaje, nada m&aacute;s. Ella les devolvi&oacute; el saludo y los dos, separados por un metro de distancia salieron por la puerta autom&aacute;tica.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Te sabes el camino? &mdash;dijo Mari sin poder mirarle a los ojos. El d&iacute;a segu&iacute;a siendo helador y quiz&aacute; podr&iacute;a abrigarse m&aacute;s, sin embargo, el calor que hab&iacute;a nacido en su interior la reconfortaba.<\/p>\n<p>&mdash;S&iacute;, es aqu&iacute; al lado.<\/p>\n<p>Sergio se acomod&oacute; con disimulo un paquete del todo erecto. Cargaba hacia un lado, concretamente al izquierdo y en su muslo notaba como por un lado quer&iacute;a salir del calzoncillo y como por otro&hellip; los primeros fluidos calientes hab&iacute;an comenzado a mancharle.<\/p>\n<p>Al tiempo que pensaba en que ojal&aacute; no se le traspasase la mancha de los l&iacute;quidos que brotaban, sinti&oacute; como una mano le entrelazaba los dedos. Volte&oacute; la cabeza para mirar a su madre, pero esta no lo hac&iacute;a, solo miraba al frente.<\/p>\n<p>Sergio apret&oacute; su mano con la de Mari, ella repiti&oacute; el movimiento y ambos dedos pulgares se acariciaron en un gesto de amor perfecto. La calle estaba fr&iacute;a, una concurrida ciudad llena de personas, donde ellos eran desconocidos. Nadie les ve&iacute;a, nadie sab&iacute;a lo que tramaban, ni siquiera ellos mismos, pero respirando el helado clima, pod&iacute;an ser y hacer lo que quisiera.<\/p>\n<p>Dieron los primeros pasos unidos por las manos y esta vez, Mari s&iacute; que puso los ojos en su hijo, con la sorpresa de que Sergio estaba esperando esa mirada.<\/p>\n<p>&mdash;Esta noche, nos lo vamos a pasar muy bien.<\/p>\n<p>Aunque el &uacute;ltimo resquicio de mente racional de la mujer se quer&iacute;a referir a la actuaci&oacute;n, su desenfreno pensaba m&aacute;s en otras situaciones. Sergio pareci&oacute; entenderlo del mismo modo que la mujer, dejando a un lado el Rey Le&oacute;n y esperando acontecimientos que sin duda ten&iacute;an que sucederse.<\/p>\n<p>Se par&oacute; por un momento en medio de la calle, fij&oacute; la vista en unos ojos relampagueantes que le miraban como pu&ntilde;ales. Mari ten&iacute;a su mirada azul clavada en su hijo, queriendo decir algo m&aacute;s que su lengua no se atrev&iacute;a a articular.<\/p>\n<p>Sergio descifr&oacute; esa mirada, sab&iacute;a para qu&eacute; hab&iacute;an venido, estaba seguro de que ella quer&iacute;a tanto aquello como &eacute;l. Lo hab&iacute;a anhelado y en alg&uacute;n momento, en un preciso instante todo se desatar&iacute;a, surgir&iacute;a de forma natural. Acarici&oacute; de nuevo su mano, apret&aacute;ndola con fuerza para poder pasarle todos sus sentimientos. Entonces vio c&oacute;mo su hijo, abr&iacute;a la boca.<\/p>\n<p>&mdash;Hoy tratar&eacute; de hacerte feliz.<\/p>\n<p>CONTINUAR&Aacute;<\/p>\n<p>&#8212;&#8212;&#8212;&#8211;<\/p>\n<p>En mi perfil ten&eacute;is mi Twitter para que pod&aacute;is seguirme y tener m&aacute;s informaci&oacute;n.<\/p>\n<p>Subir&eacute; m&aacute;s cap&iacute;tulos en cuento me sea posible. Ojal&aacute; pod&aacute;is acompa&ntilde;arme hasta el final del camino en esta aventura en la que me he embarcado.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 6<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span>Una vez dentro de la habitaci&oacute;n, primero se visti&oacute; el joven con algo de prisa, dejando a su madre el ba&ntilde;o libre para que hiciera lo mismo. Por mucho que deseasen lo mismo&hellip; un paso m&aacute;s en su relaci&oacute;n, parec&iacute;a est&uacute;pido que no se permitieran verse con menos ropa. Era algo curioso, pero los dos [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":16875,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":{"0":"post-31877","1":"post","2":"type-post","3":"status-publish","4":"format-standard","6":"category-amor-filial"},"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/31877","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/users\/16875"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=31877"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/31877\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=31877"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=31877"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=31877"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}