{"id":31931,"date":"2021-10-16T22:00:00","date_gmt":"2021-10-16T22:00:00","guid":{"rendered":""},"modified":"2021-10-16T22:00:00","modified_gmt":"2021-10-16T22:00:00","slug":"el-celular-de-alexia-cap-3-reencuentro-con-el-pasado","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/el-celular-de-alexia-cap-3-reencuentro-con-el-pasado\/","title":{"rendered":"El celular de Alexia (Cap. 3): Reencuentro con el pasado"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"31931\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\"><\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 10<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>&mdash; &iquest;Vas a salir as&iacute;? &mdash;pregunt&eacute; a Alexia cuando sal&iacute;a de la habitaci&oacute;n.<\/p>\n<p>La estuve esperando durante casi una hora en la sala de estar. Llevaba un vestido color negro, muy corto, con un cintur&oacute;n plateado que rodeaba su cintura. La falda era acampanada, y la parte de arriba muy ce&ntilde;ida. Not&eacute; que no llevaba corpi&ntilde;o. Su pelo, que hac&iacute;a poco se hab&iacute;a te&ntilde;ido de rubio, estaba recogido en un rodete, y de sus peque&ntilde;as orejas colgaban dos aros de plata en forma de coraz&oacute;n. Las facciones de su hermoso rostro quedaban completamente expuestas. Llevaba un maquillaje sutil, y sus grandes ojos verdes brillaban como dos preciosas esmeraldas.<\/p>\n<p>Mi sorpresa no era tanto por verla inusitadamente bien arreglada, sino porque, dadas las caracter&iacute;sticas de la reuni&oacute;n a la que asistir&iacute;amos, me parec&iacute;a exagerada tanta producci&oacute;n. &Iacute;bamos a cenar a la casa de Mauri, un amigo de la facultad. Y por lo que ten&iacute;a entendido, iban a ir dos o tres chicos y chicas m&aacute;s, con sus respectivas parejas, por lo que era un encuentro casual, con amigos de mucha confianza.<\/p>\n<p>&mdash; S&iacute;, voy a salir as&iacute; &iquest;Alg&uacute;n problema, machirulo? &mdash;contest&oacute; Alexia.<\/p>\n<p>Sab&iacute;a que era una broma, Ale me conoc&iacute;a lo suficiente como para saber que mi pregunta no ten&iacute;a tintes machistas. Ella pod&iacute;a vestirse como quisiera. De hecho, me encantaba llevar de la mano a la chica m&aacute;s linda de la noche. La mayor&iacute;a de las mujeres de la facultad ya hab&iacute;an ganado sus kilos, mientras que Alexia, a sus veintiocho a&ntilde;os, no s&oacute;lo se manten&iacute;a en perfecta forma, sino que parec&iacute;a tener cinco a&ntilde;os menos. Estaba orgulloso de eso. El problema era que yo, por como iba vestido, no me sent&iacute;a en armon&iacute;a con ella.<\/p>\n<p>&mdash; &iexcl;Pero mir&aacute; c&oacute;mo estoy yo! &mdash;le respond&iacute;. Se&ntilde;alando con un gesto mi vestimenta. Una remera blanca y un pantal&oacute;n de jean. Prolijo, pero demasiado simple comparado con ella&mdash;. Esperame que me ponga algo mejor &mdash;agregu&eacute;. Aunque en realidad pensaba que la que deber&iacute;a cambiarse y ponerse algo m&aacute;s casual era ella.<\/p>\n<p>&mdash; No seas tonto, est&aacute;s perfecto &mdash;respondi&oacute; Ale&mdash;. Dale, vamos que llegamos tarde.<\/p>\n<p>&mdash; Yo no fui el que tard&oacute; mil a&ntilde;os en prepararse &mdash;dije, bromeando, aunque me sent&iacute;a un poco molesto por lo que dijo. Uno de los pocos defectos que ten&iacute;a Alexia era que sol&iacute;a cargar las responsabilidades en otros.<\/p>\n<p>Una vez que est&aacute;bamos en camino, en el auto no pude dejar de acariciar sus piernas.<\/p>\n<p>&mdash; Si segu&iacute;s as&iacute;, cuando lleguemos no vas a poder bajar del auto de lo al palo que vas a estar &mdash;dijo ella.<\/p>\n<p>&mdash; Pero si ya estoy as&iacute; &mdash;contest&eacute;. Agarr&eacute; su mano y la llev&eacute; a mi entrepierna. Alexia palp&oacute; la dureza de mi miembro.<\/p>\n<p>&mdash; &Uacute;ltimamente and&aacute;s muy alzado &mdash;dijo, sin dejar de palpar&mdash;. Pobrecito&hellip; Estamos tan cerca de la casa de Mauri, que cuando lleguemos te va a costar ablandar esta cosa.<\/p>\n<p>Alexia empez&oacute; a masajear mi sexo por encima del pantal&oacute;n, con fruici&oacute;n.<\/p>\n<p>Abr&iacute; grande los ojos, y trat&eacute; de concentrarme en el camino. No quer&iacute;a sufrir ning&uacute;n accidente mientras mi esposa me masturbaba.<\/p>\n<p>Extend&iacute; mi brazo y apoy&eacute; la mano en su nuca. La empuj&eacute; hacia mi lado.<\/p>\n<p>&mdash; &iquest;Est&aacute;s loco? &mdash;dijo Alexia&mdash; &iexcl;Nos puede ver alguien!<\/p>\n<p>Conozco a mi chica. Sab&iacute;a que, si realmente no quer&iacute;a hacer nada, hubiese dicho una frase m&aacute;s contundente, del tipo &ldquo;Ahora no, Carlos&rdquo;.<\/p>\n<p>Mir&eacute; la carretera. Est&aacute;bamos en una avenida muy poco transitada. La casa de Mauri quedaba a unos quince minutos. Las posibilidades de cruzarnos con alg&uacute;n conocido no eran inexistentes, pero s&iacute; muy bajas. Empuj&eacute; de nuevo la nuca de Ale.<\/p>\n<p>&mdash; Par&aacute; &mdash;dijo&mdash;. Sigamos as&iacute;. Cuando est&eacute;s a punto de acabar, av&iacute;same.<\/p>\n<p>Paramos en un sem&aacute;foro en rojo. Vi la expresi&oacute;n excitada de Ale. Sus pezones se marcaban en el vestido negro. Recorr&iacute; su cuerpo con la mirada. El vestido estaba corrido hac&iacute;a arriba, por lo visto, cuando la estuve manoseando, lo hab&iacute;a dejado as&iacute;. Ale estaba con el torso apoyado en el asiento, la mano izquierda se mov&iacute;a con maestr&iacute;a sobre mi verga. Baj&oacute; el cierre, y luego corri&oacute; el b&oacute;xer que llevaba puesto. Ahora mi verga hac&iacute;a contacto con la piel de sus dedos. Mi sexo estaba algo pegajoso, debido a que hac&iacute;a mucho calor. Vi que hab&iacute;a seis personas que estaban a punto de cruzar la senda peatonal.<\/p>\n<p>Alexia miraba, haci&eacute;ndose la distra&iacute;da, por la ventanilla, en direcci&oacute;n opuesta a donde estaba yo, sin dejar de pajearme. El grupo de personas se fue acercando. Uno de ellos mir&oacute;, durante un instante, hacia nosotros. No estoy seguro de si ser&iacute;a posible ver lo que est&aacute;bamos haciendo, pero el movimiento de la mano de Ale nos pod&iacute;a delatar, por lo que ella se detuvo un momento.<\/p>\n<p>Cuando los peatones se alejaron, Ale estall&oacute; en una carcajada.<\/p>\n<p>&mdash; &iquest;Pens&aacute;s que nos vieron? &mdash;pregunt&oacute;, mientras el sem&aacute;foro cambiaba a verde.<\/p>\n<p>&mdash; No creo &mdash;dije, aunque no estaba seguro&mdash;. Dale, segu&iacute;.<\/p>\n<p>Mi verga segu&iacute;a totalmente dura. El miedo a que nos descubran me hab&iacute;a excitado a&uacute;n m&aacute;s. Ale mir&oacute; a todas partes, me sonri&oacute; con complicidad y picard&iacute;a. Llev&oacute; la mano a su boca, y la llen&oacute; de saliva. Luego continu&oacute; masturb&aacute;ndome.<\/p>\n<p>&mdash; Apurate que ya vamos a salir de la avenida &mdash;le advert&iacute;.<\/p>\n<p>&mdash; Apurate vos &mdash;retruc&oacute; ella. No obstante, empez&oacute; a masturbarme m&aacute;s fren&eacute;ticamente.<\/p>\n<p>Puse toda mi atenci&oacute;n en la carretera. Semejante pajeada me estaba desconcentrando sobremanera.<\/p>\n<p>&mdash; Dale, ya estoy listo &mdash;le avis&eacute;.<\/p>\n<p>Alexia mir&oacute; a todas partes. Cuando corrobor&oacute; que no hab&iacute;a moros en la costa, se inclin&oacute;. Su boca succion&oacute; mi miembro. La lengua se frotaba con pasi&oacute;n en el glande. La eyaculaci&oacute;n sali&oacute; con potencia. Ale se qued&oacute; un rato, con el miembro todav&iacute;a en la boca, mientras, lentamente, se tornaba fl&aacute;ccido. Yo escuchaba el ruido de su garganta mientras tragaba el semen. Despu&eacute;s de un rato se irgui&oacute;. Me dio un beso tierno en la mejilla. La mir&eacute; de reojo durante un instante. Se limpiaba la boca con un pa&ntilde;uelo descartable, aunque no parec&iacute;a haber quedado semen en ella. Luego, agarr&oacute; otro pa&ntilde;uelo y limpi&oacute; el semen que todav&iacute;a brotaba de mi verga. Me levant&oacute; el b&oacute;xer y subi&oacute; el cierre del pantal&oacute;n.<\/p>\n<p>&mdash; Una se&ntilde;ora en la vida, y una puta en la cama &mdash;dijo, para luego darme otro beso. Y despu&eacute;s, como si se acabara de dar cuenta de algo, agreg&oacute;&mdash; Bueno, no estamos en la cama, pero igual cuenta &iquest;No? &mdash;dijo, fingiendo un puchero. Guard&oacute; los pa&ntilde;uelos descartables en un compartimento de su cartera.<\/p>\n<p>&mdash; Claro que cuenta mi amor &mdash;le contest&eacute;, acariciando con ternura se mejilla.<\/p>\n<p>Transitamos las &uacute;ltimas cuadras en un agradable silencio. La casa de Mauricio era un hermoso chalet que se alzaba en una esquina de Villa Pueyrred&oacute;n. Mauri fue uno de los primeros en recibirse como contador, aunque nunca ejerci&oacute; realmente. Su carrera fue por el lado corporativo. Desde que era un estudiante trabaj&oacute; en una multinacional, donde fue escalando posiciones. Ahora ten&iacute;a un puesto muy importante, ganaba un excelente sueldo en d&oacute;lares, y seg&uacute;n ten&iacute;a entendido, sobre la casa ya no pesaba ninguna hipoteca. Sent&iacute;a una sana envidia hacia mi amigo. Alexia y yo trabajamos como contadores desde hac&iacute;a m&aacute;s de cuatro a&ntilde;os, pero todav&iacute;a deb&iacute;amos alquilar nuestro departamento.<\/p>\n<p>Cuando llegamos, lo primero que me llam&oacute; la atenci&oacute;n fue que se escuchaba m&uacute;sica a todo volumen.<\/p>\n<p>&mdash; Qu&eacute; raro, tanto alboroto.<\/p>\n<p>En la vereda hab&iacute;a varios autos, por lo que supuse que en la cochera ya no habr&iacute;a lugar.<\/p>\n<p>&mdash; &iquest;Cu&aacute;ntos habr&aacute;n venido?<\/p>\n<p>Alexia llev&oacute; una mano a su frente y cerr&oacute; los ojos.<\/p>\n<p>&mdash; Qu&eacute; tonta, no te dije&hellip;<\/p>\n<p>&mdash; &iquest;Qu&eacute; cosa? &mdash;pregunt&eacute;.<\/p>\n<p>&mdash; Hoy Mauricio no s&oacute;lo invit&oacute; a los mismos de siempre. Llam&oacute; a toda la comisi&oacute;n.<\/p>\n<p>&mdash; &iquest;Toda?<\/p>\n<p>Era dif&iacute;cil definir a &ldquo;toda la comisi&oacute;n&rdquo;, puesto que en la universidad uno tomaba clases en distintos turnos, de acuerdo a la conveniencia de cada uno, y no se recib&iacute;an todos los alumnos al mismo tiempo. La carrera fluctuaba entre cinco y seis a&ntilde;os, de acuerdo a la capacidad de cada uno, y muchas veces se hac&iacute;a a&uacute;n m&aacute;s larga. De todas formas, supuse que, los que siempre se terminaban cruzando con nosotros en alguna asignatura, eran al menos sesenta. Suponiendo que iban con sus respectivas parejas, ser&iacute;an much&iacute;simas personas. Nunca me gustaron los encuentros multitudinarios. No se puede conversar a gusto, y muchas veces uno se encuentra con gente con la que en realidad no se llevaba bien.<\/p>\n<p>&mdash; Igual no creo que hayan venido todos &mdash;dijo Alexia, ley&eacute;ndome la mente. De vez en cuando nos conect&aacute;bamos como lo hac&iacute;amos cuando &eacute;ramos adolescentes.<\/p>\n<p>&mdash; Aunque hayan venido la mitad, ser&iacute;an muchos &mdash;dije.<\/p>\n<p>&mdash; Ten&eacute;s raz&oacute;n, volvamos a casa &mdash;dijo Ale.<\/p>\n<p>&mdash; No seas tonta &mdash;contest&eacute;, y despu&eacute;s de meditarlo un rato, agregu&eacute;&mdash;: seguro la vamos a pasar bien.<\/p>\n<p>Tuvimos que dejar el auto a dos cuadras, ya que no encontr&aacute;bamos lugar.<\/p>\n<p>Caminamos abrazados de la cintura. Cada tanto bajaba la mano para palparle el culo. Ale ten&iacute;a raz&oacute;n, &uacute;ltimamente estaba m&aacute;s caliente de lo normal. El Negro Rivera tambi&eacute;n estaba en lo cierto: no deb&iacute;a preocuparme por el hecho de que la relaci&oacute;n necesitaba experimentar cosas nuevas. Deb&iacute;a disfrutar del mujer&oacute;n que ten&iacute;a conmigo. Lo que hab&iacute;amos hecho en el auto me hab&iacute;a gustado mucho, y parec&iacute;a que a Alexia tambi&eacute;n. Podr&iacute;a proponerle alguna cosa a&uacute;n m&aacute;s arriesgada, y ella me seguir&iacute;a. Pocos hombres pod&iacute;an contar con una mujer que estaba dispuesta a casi todo en la cama, y que, adem&aacute;s, era tremendamente bella.<\/p>\n<p>Toqu&eacute; el timbre del chalet. Mauri no sali&oacute; a recibirnos, sino que en su lugar apareci&oacute; un hombre que me result&oacute; conocido, pero no recordaba su nombre.<\/p>\n<p>&mdash; Bueno, bueno, ya veo que lleg&oacute; la princesa de la fiesta &mdash;dijo el tipo.<\/p>\n<p>Era rubio y regordete, y estaba colorado y sudoroso. De su boca sal&iacute;a un fuerte aliento a alcohol, y eso que la noche apenas empezaba. El hombre agarr&oacute; de la cintura a Ale y le estamp&oacute; un sonoro beso en la mejilla.<\/p>\n<p>&mdash; Tanto tiempo Ali &mdash;dijo.<\/p>\n<p>De repente record&eacute; que El Negro Rivera tambi&eacute;n sol&iacute;a llamar as&iacute; a Alexia. De &eacute;l no me molestaba, pero me parec&iacute;a un diminutivo muy cari&ntilde;oso que solo deber&iacute;an usar las personas allegadas a ella, y a ese regordete no lo terminaba de identificar, y dudaba que fuera amigo de Ale.<\/p>\n<p>&mdash; Vos sos Carlos, &iquest;No? &mdash;dijo, dirigi&eacute;ndose a m&iacute;&mdash;. Sergio &mdash;se present&oacute; despu&eacute;s, d&aacute;ndome un apret&oacute;n de manos.<\/p>\n<p>No me gust&oacute; nada la actitud del tipo, con tanta confianza con Ale. Pero como a ella no pareci&oacute; molestarla, no dije nada.<\/p>\n<p>&mdash; No tengo idea de qui&eacute;n es el gordito ese &mdash;le dije a mi mujer al o&iacute;do, una vez que nos separamos de &eacute;l.<\/p>\n<p>&mdash; Curs&oacute; un par de materias conmigo &mdash;fue la escueta respuesta de Ale.<\/p>\n<p>En la casa hab&iacute;a decenas de personas. Si bien la propiedad era grande, la mayor&iacute;a parec&iacute;a estar amontonada en la sala de estar y el comedor.<\/p>\n<p>Fue grato encontrarme a tanta gente que no ve&iacute;a desde hac&iacute;a a&ntilde;os. A algunos incluso desde que nos hab&iacute;amos recibido. Nuestro grupo &iacute;ntimo era de un total de ocho personas, y luego hab&iacute;a cinco a seis personas m&aacute;s, muy cercanas, con los que manten&iacute;amos buena relaci&oacute;n, y a quienes a veces invit&aacute;bamos a salir. Sin embargo la mayor&iacute;a de los que saludaba en ese momento eran caras de las que cre&iacute; haberme olvidado. Pero ah&iacute; estaban ahora, m&aacute;s grandes, m&aacute;s gordos en algunos casos, con menos pelo, con distintos looks&hellip;<\/p>\n<p>&mdash; &iquest;Te acord&aacute;s cuando se tir&oacute; un pedo en el examen de c&aacute;lculo financiero? &mdash;Me susurr&oacute; Ale, luego de cruzarnos a Mariano Ant&uacute;nez, quien nos salud&oacute; efusivamente.<\/p>\n<p>Mauricio repart&iacute;a bocados en una elegante bandeja. Tan elegante como &eacute;l mismo. Llevaba un traje oscuro, con una impecable camisa blanca, y unas zapatillas blancas, sin medias, que le daban un aire casual. Sospechaba que toda esa vestimenta val&iacute;a m&aacute;s de lo que gan&aacute;bamos Ale y yo en un mes.<\/p>\n<p>Cuando nos vio, dej&oacute; la bandeja sobre una mesa y se dirigi&oacute; a nosotros. No puede evitar notar, mientras se acercaba, que no le quitaba los ojos de encima a Alexia. Era obvio, mi chica no sol&iacute;a pasar desapercibida, y esa noche estaba especialmente hermosa.<\/p>\n<p>&mdash; &iexcl;La pareja del a&ntilde;o! &mdash;dijo al estar frente a nosotros.<\/p>\n<p>Tom&oacute; de la mano a Alexia y las acerc&oacute; a sus labios. Mauricio era el &uacute;nico hombre que conoc&iacute;a, que ten&iacute;a esa arcaica costumbre de saludar a las mujeres besando su mano. Aunque no se me escapaba que era un gesto de exagerada galanter&iacute;a que s&oacute;lo utilizaba en Ale y en algunas de las chicas m&aacute;s lindas de nuestro c&iacute;rculo. Cuando termin&oacute; con su acto de caballerosidad, vi sus ojillos verdes, que normalmente eran opacos, con un brillo p&iacute;caro. Luego me salud&oacute; a m&iacute;, con un abrazo, ri&eacute;ndose, como si toda la pantomima que acababa de hacer no fuera m&aacute;s que una broma.<\/p>\n<p>&mdash; No te pregunto c&oacute;mo est&aacute;s porque se te ve espectacular &mdash;le dije con cari&ntilde;o.<\/p>\n<p>Aprecio mucho a Mauri. Es de esos tipos con los que siempre se puede contar. Ayud&oacute; a Alexia a conseguir trabajo en una importante consultora en donde ten&iacute;a contactos. A m&iacute; me ofreci&oacute; varias veces un puesto en la firma donde trabaja, con una jerarqu&iacute;a mucho menor a la suya, claro est&aacute;, pero con altas probabilidades de progreso. Sin embargo, yo prefer&iacute; mantenerme como un contador aut&oacute;nomo. En fin, es de esos tipos con los que siempre se puede contar. Desde los tiempos de la facultad, cuando no llegaba a fecha con alg&uacute;n trabajo pr&aacute;ctico, el primero al que acud&iacute;a era &eacute;l.<\/p>\n<p>&mdash; Ay, pero est&aacute;s hecha una perra hermosa &mdash;escuch&eacute; decir a una mujer, que alzaba la voz sobre la m&uacute;sica.<\/p>\n<p>Mauri y yo giramos a ver de qui&eacute;n se trataba. Dos mujeres casi nos atropellan, y luego se dirigieron a Ale, a quien abrazaron.<\/p>\n<p>Se trataba de Priscila y &Eacute;rica, sus amigas &iacute;ntimas. &Eacute;rica es una morocha de pechos generosos. Su rostro no es particularmente bello, pero tampoco es desagradable, por lo que con su voluptuoso cuerpo le alcanza para llamar la atenci&oacute;n de cualquiera. Priscila hab&iacute;a ganado unos cuantos kilos a lo largo de los a&ntilde;os, pero tambi&eacute;n es atractiva.<\/p>\n<p>&mdash; Dej&aacute; de mirarlas as&iacute;, que tu jermu te va a matar &mdash;me dijo Mauri al o&iacute;do, mientras Alexia era llevada casi a rastras por sus dos amigas, alej&aacute;ndolas de m&iacute;.<\/p>\n<p>&mdash; No pasa nada, Ale sabe que me gusta mirar &mdash;le contest&eacute;.<\/p>\n<p>&mdash; Qu&eacute; linda relaci&oacute;n que tienen ustedes, loco &mdash;me felicit&oacute;, ahora levantando la voz&mdash;. La &uacute;ltima mina con la que estuve me dar&iacute;a vuelta la cara de una trompada si me ve&iacute;a mirando un culo ajeno. Ven&iacute;, vamos para all&aacute; un rato.<\/p>\n<p>Mauri agarr&oacute; dos copas de champagne, y me guio hasta el patio trasero, donde hab&iacute;a un par de colegas m&aacute;s.<\/p>\n<p>&mdash; Mir&aacute;, Lauty por fin sali&oacute; del cl&oacute;set &mdash;dijo, se&ntilde;alando a Lautaro, otro de los ex compa&ntilde;eros al que no conoc&iacute;a tanto. El tipo estaba en un rinc&oacute;n con el que supuse era su pareja, bes&aacute;ndose.<\/p>\n<p>&mdash; No sab&iacute;a que era gay &mdash;dije.<\/p>\n<p>&mdash; Si se le ca&iacute;an las plumas, chab&oacute;n &mdash;me dijo d&aacute;ndome una palmada en la espalda.<\/p>\n<p>&mdash; Vos siempre fuiste mejor deduciendo cosas. &iquest;Te acord&aacute;s que el profe Vacaro te dijo que deber&iacute;as ser economista? Por tu capacidad de an&aacute;lisis y de predicci&oacute;n.<\/p>\n<p>&mdash; &iquest;Estar&aacute; vivo el viejo Vacaro?<\/p>\n<p>&mdash; Quien sabe.<\/p>\n<p>&mdash; Como te dec&iacute;a, no sab&eacute;s c&oacute;mo admiro la relaci&oacute;n que ten&eacute;s con Ale loco. Desde pendejos eran inseparables.<\/p>\n<p>&mdash; Es incre&iacute;ble, aunque &uacute;ltimamente tengo muchas dudas&hellip;<\/p>\n<p>&mdash; &iquest;Dudas?<\/p>\n<p>&mdash; S&iacute;, pero por lo visto todo era ideas m&iacute;as. Ahora estamos en una segunda etapa. En cuanto a lo sexual te hablo.<\/p>\n<p>&mdash; &iquest;En serio?<\/p>\n<p>&mdash; Si te dijera que me la chup&oacute; mientras ven&iacute;amos en el auto &iquest;Me creer&iacute;as? &mdash;le dije, dando un trago a la bebida.<\/p>\n<p>&mdash; &iquest;De verdad? Bueno, Ale siempre fue muy salvaje.<\/p>\n<p>&mdash; &iquest;Salvaje?<\/p>\n<p>&mdash; Bueno, vos la conoc&eacute;s mejor que nadie &iquest;No? No le tiene miedo a nada, y le gusta experimentar.<\/p>\n<p>Pareci&oacute; darse cuenta de que hab&iacute;a hablado de m&aacute;s. Agach&oacute; la cabeza y guard&oacute; silencio.<\/p>\n<p>No me molest&oacute; en lo m&aacute;s m&iacute;nimo lo que dijo. Adem&aacute;s, ten&iacute;a raz&oacute;n, yo conoc&iacute;a a Alexia mejor que nadie. Desde que empezamos a salir, not&eacute; que ten&iacute;a una vasta experiencia sexual a pesar de ser muy joven. Sol&iacute;a contarme de sus romances m&aacute;s importantes, pero no acostumbraba a compartir sus relaciones casuales, ya que no las consideraba lo suficientemente importantes como para hacerlo.<\/p>\n<p>&mdash; S&iacute;, es verdad, es muy salvaje &mdash;contest&eacute;, para que no se sintiera mal&mdash;. Creo que se prender&iacute;a en cualquier juego sexual que le propusiera.<\/p>\n<p>Record&eacute; el juego que me hab&iacute;a propuesto ella misma hac&iacute;a ya varias noches, cuando me pidi&oacute; que la posea fingiendo ser un delincuente. Pero no me anim&eacute; a contarle eso a Mauri, menos en ese momento. Lo de la mamada en el auto era algo divertido, pero lo otro todav&iacute;a se me hac&iacute;a un poco extra&ntilde;o. De repente Mauri me sac&oacute; de mi ensimismamiento.<\/p>\n<p>&mdash; Mir&aacute;, te traje un rato ac&aacute; para avisarte, aunque no creo que te moleste&hellip; pero bueno&hellip; me parece que corresponde que te lo diga antes de que lo veas&hellip; Igual tranqui, no pasa nada.<\/p>\n<p>&mdash; &iquest;Qu&eacute; pasa Mauri? , est&aacute;s dando m&aacute;s vueltas que una calesita &mdash;dije bromeando.<\/p>\n<p>&mdash; Mir&aacute;, &iquest;Te acord&aacute;s de Gustavo? Bueno, est&aacute; ac&aacute;. Lo invit&oacute; Priscila. Bueno, me avis&oacute; que ven&iacute;a, pero qu&eacute; le iba a decir. Le dije que estaba todo bien, que lo invite.<\/p>\n<p>Gustavo, el rubio alto, el mejor alumno, que cambi&oacute; de carrera al &uacute;ltimo momento. El Hombre de rostro tan bello, que ni siquiera a otro hombre podr&iacute;a pasarle inadvertido esa cualidad. Gustavo, el ex novio de Alexia. Hab&iacute;a aparecido despu&eacute;s de casi ocho a&ntilde;os. &iquest;Y era amigo de Priscila?<\/p>\n<p>No soy naturalmente desconfiado, pero cuando algo huele mal, una vez que se sigue el rastro del hedor, suele encontrarse alguna cosa podrida.<\/p>\n<p>&mdash; &iquest;Vamos adentro de nuevo? &mdash;propuso Mauri, quiz&aacute;s intuyendo que yo mismo quer&iacute;a hacer eso.<\/p>\n<p>&mdash; S&iacute;, dale.<\/p>\n<p>Nos sumergimos de nuevo en el bullicio de la casa. La inconfundible carcajada de Alexia se elev&oacute; por encima de los parlantes. La busqu&eacute; con la mirada. El coraz&oacute;n se me aceler&oacute;. Estaba con sus incondicionales amigas, y una chica m&aacute;s que yo no ten&iacute;a idea quien era. Supuse que se trataba de otra compa&ntilde;era perdida en el tiempo, con quien estaban recordando viejos momentos.<\/p>\n<p>&mdash; Voy al ba&ntilde;o. Ya vuelvo doctor &mdash;dijo Mauri, dej&aacute;ndome solo en un rinc&oacute;n desde donde observaba todo el movimiento.<\/p>\n<p>No hab&iacute;a rastros de Gustavo, al menos a simple vista no se ve&iacute;a. De todas formas, pens&eacute; que ser&iacute;a mejor acercarme a mi mujer. Si bien era obvio que estaban en una conversaci&oacute;n de chicas, ten&iacute;a todo el derecho de meterme entre ellas. Al menos la correcci&oacute;n pol&iacute;tica de la actualidad me avalaba. Estaba bien depositar confianza en la pareja, pero a veces era oportuno marcar territorio, y algo me dec&iacute;a que estaba frente a ese tipo de situaciones. No hab&iacute;a que tentar a la suerte.<\/p>\n<p>&mdash; Cu&aacute;nto tiempo Carlos &mdash;me dijo alguien, en el preciso momento en que me dispon&iacute;a a ir con mi esposa.<\/p>\n<p>Era una chica de baja estatura, de piel marr&oacute;n. Llevaba puesto un sensual vestido largo, muy ce&ntilde;ido, con un tajo largo a un costado, que dejaba ver una pierna desnuda, casi tan perfecta como la de Alexia, solo que no tan larga. Su Cabello era negro y ondulado, y lo llevaba suelto. Su boca, pintada de un rojo intenso, era provocadoramente grande. Su gesto llevaba la cuota de orgullo y desd&eacute;n que estaba siempre presente en ella, fuera cual fuera la situaci&oacute;n en la que se encontraba.<\/p>\n<p>&mdash; Sof&iacute;a &mdash;dije, y la salud&eacute; con un beso.<\/p>\n<p>Cuando me separaba de ella, me devolvi&oacute; el beso en la mejilla. Nuestros labios quedaron muy cerca.<\/p>\n<p>&mdash; Est&aacute;s igual &mdash;me dijo luego, con una sonrisa seductora.<\/p>\n<p>Me sorprendi&oacute; que dedicara tanta atenci&oacute;n en m&iacute;. Nunca fuimos muy unidos. Aunque tambi&eacute;n es cierto que la enemistad que manten&iacute;a con Alexia, jam&aacute;s se hab&iacute;a trasladado a m&iacute;.<\/p>\n<p>&mdash; Vos est&aacute;s bastante cambiada &mdash;respond&iacute;.<\/p>\n<p>&mdash; Espero que para mejor.<\/p>\n<p>&mdash; Mucho mejor.<\/p>\n<p>La vi de arriba abajo. Realmente parec&iacute;a que el tiempo hab&iacute;a sido muy favorable para ella. Pero me di cuenta de que su cambio no fue tanto en lo f&iacute;sico, sino en lo est&eacute;tico. Antes vest&iacute;a ropas holgadas y utilizaba colores sobrios. Ahora se ve&iacute;a casi tan deslumbrante como Alexia, y eso era mucho decir.<\/p>\n<p>Por encima de lo hombros de Sof&iacute;a, vi una figura conocida. Gustavo se acercaba. &iquest;Hab&iacute;an venido juntos?<\/p>\n<p>En ese momento me di cuenta de que la noche reci&eacute;n comenzaba.<\/p>\n<p>Continuar&aacute;.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 10<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span>&mdash; &iquest;Vas a salir as&iacute;? &mdash;pregunt&eacute; a Alexia cuando sal&iacute;a de la habitaci&oacute;n. La estuve esperando durante casi una hora en la sala de estar. Llevaba un vestido color negro, muy corto, con un cintur&oacute;n plateado que rodeaba su cintura. La falda era acampanada, y la parte de arriba muy ce&ntilde;ida. Not&eacute; que no llevaba [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":4947,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[15],"tags":[],"class_list":{"0":"post-31931","1":"post","2":"type-post","3":"status-publish","4":"format-standard","6":"category-infidelidad"},"a3_pvc":{"activated":false,"total_views":0,"today_views":0},"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/31931","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/users\/4947"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=31931"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/31931\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=31931"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=31931"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=31931"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}