{"id":31936,"date":"2021-10-16T22:00:00","date_gmt":"2021-10-16T22:00:00","guid":{"rendered":""},"modified":"2021-10-16T22:00:00","modified_gmt":"2021-10-16T22:00:00","slug":"un-viaje-en-tren-para-el-recuerdo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/un-viaje-en-tren-para-el-recuerdo\/","title":{"rendered":"Un viaje en tren para el recuerdo"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"31936\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\">1<\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 9<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>Termin&eacute; de trabajar muy apurado aquella tarde, apagu&eacute; la computadora y pas&eacute; por el ba&ntilde;o de la oficina. Justo sal&iacute;a de all&iacute; Marina, la secretaria de mi jefe que me encantaba. Me sonri&oacute; amablemente y sostuvo la puerta para dejarme pasar. Hice pis r&aacute;pidamente, me lav&eacute; las manos y sal&iacute; casi corriendo. Tom&eacute; el bolso que reposaba al lado de mi escritorio, salud&eacute; en voz alta y me fui.<\/p>\n<p>Ten&iacute;a que tomar un tren a Barcelona para una importante entrevista laboral de la cual depend&iacute;a mi futuro profesional, y este peque&ntilde;o viaje me hab&iacute;a quitado el sue&ntilde;o durante varias semanas.<\/p>\n<p>En la esquina de mi oficina tom&eacute; un taxi.<\/p>\n<p>&#8211; Hasta la estaci&oacute;n Puerta de Atocha, por favor. &#8211; le dije al conductor.<\/p>\n<p>&#8211; Claro. Argentino, &iquest;verdad?<\/p>\n<p>&#8211; S&iacute;, argentino pero con medio coraz&oacute;n espa&ntilde;ol. Vivo aqu&iacute; hace muchos a&ntilde;os.<\/p>\n<p>&#8211; No se le ha borrado nada el acento. &#8211; me respondi&oacute; sonriendo mientras me miraba por el espejo retrovisor.<\/p>\n<p>Le devolv&iacute; la sonrisa pero no continu&eacute; la conversaci&oacute;n. El hombre era muy amable, pero yo estaba nervioso y sin &aacute;nimos de sociabilizar. Me acomod&eacute; en mi asiento y mir&eacute; por la ventana. Cu&aacute;nto me gustaba Madrid. De repente sent&iacute; que hac&iacute;a mucho que no disfrutaba de la ciudad que me hab&iacute;a alojado 15 a&ntilde;os atr&aacute;s. Durante los &uacute;ltimos a&ntilde;os hab&iacute;a priorizado mi trabajo ante todo lo dem&aacute;s, y eso me hab&iacute;a costado una relaci&oacute;n de m&aacute;s de una d&eacute;cada que tra&iacute;a desde mi pa&iacute;s natal.<\/p>\n<p>Mis pocos momentos de ocio consist&iacute;an en salir a cenar o a tomar con mis amigos, v&iacute;nculos que hab&iacute;a forjado cuando era un reci&eacute;n llegado y comenzaba a estudiar un M&aacute;ster en Finanzas. En aquel entonces ten&iacute;a 25 a&ntilde;os y toda la ilusi&oacute;n de quien llega a un lugar nuevo y quiere conocerlo todo. Ahora acababa de cumplir los 40 y hab&iacute;a perdido ese hambre de descubrimiento. Sin embargo, no la pasaba mal. Disfrutaba de mi tiempo entre amigos y no me iba mal con las mujeres. Con algunas llegaba a salir varias veces, pero luego esas relaciones se tornaban insostenibles ya que toda mi energ&iacute;a estaba depositada en escalar laboralmente.<\/p>\n<p>De repente, mientras miraba ensimismado por la ventana de aquel auto, la voz del taxista interrumpi&oacute; mis reflexiones.<\/p>\n<p>&#8211; Hemos llegado.<\/p>\n<p>&#8211; Ah, s&iacute;, disculpe. &#8211; dije mientras le pagaba y tomaba mi bolso para bajar. &#8211; Aqu&iacute; tiene. Que tenga buenas tardes.<\/p>\n<p>Mientras esperaba en la estaci&oacute;n la pronta salida de mi tren, me sent&eacute; a tomar un caf&eacute;. Era octubre y el d&iacute;a estaba fr&iacute;o. Trat&eacute; de pensar en otra cosa que no fuera la entrevista, para lograr relajarme por lo menos esas horas que tendr&iacute;a hasta llegar a mi hotel de Barcelona. En la noche tendr&iacute;a tiempo para preocuparme por la reuni&oacute;n del d&iacute;a siguiente.<\/p>\n<p>Me puse a eliminar fotos y mensajes del tel&eacute;fono m&oacute;vil, simplemente para mantenerme ocupado en algo relajado. Al pasar por las conversaciones de Whatsapp, vi la foto de Marina y no pude evitar detenerme a mirarla. El contenido de nuestra &uacute;nica conversaci&oacute;n por la aplicaci&oacute;n de mensajes era un &ldquo;Buen d&iacute;a, Marina. Estoy llegando tarde, podr&iacute;as avisarle Ju&aacute;rez por favor?&rdquo; enviado hace meses, seguido de un &ldquo;Claro, ya le aviso&rdquo; respondido por ella.<\/p>\n<p>Con Marina no habl&aacute;bamos demasiado, pero me encantaba desde que hab&iacute;a entrado a trabajar en la empresa, hac&iacute;a ya unos tres a&ntilde;os. Desconoc&iacute;a su edad exacta, pero calculaba que tendr&iacute;a unos 35 a&ntilde;os. Luc&iacute;a unas caderas grandes debajo de una cintura peque&ntilde;a, usaba unos vestidos apretados por encima de la rodilla y unos zapatos altos con los que caminaba como una modelo profesional. Por lo general no usaba escotes o eran muy sutiles, pero bajo su ropa entallada se notaban unos pechos redondos y firmes. Ten&iacute;a pelo negro levemente ondulado que le llegaba por la mitad de la espalda. Me encantaba que lo llevara siempre suelto. Y su perfume&hellip; uff, su perfume. Me fascinaba pasar por su lado y oler esa fragancia. Me gustaba tambi&eacute;n su cara casi al natural, con poco maquillaje y su sonrisa perfecta.<\/p>\n<p>Segu&iacute;a pensando en ella cuando el llamado de mi viaje me distrajo. Me levant&eacute; de la silla con mi bolso, tir&eacute; a la basura el vaso descartable de mi caf&eacute;, y me encamin&eacute; a la terminal correspondiente.<\/p>\n<p>Delante de m&iacute; vi pasar a una chica de unos 27 o 28 a&ntilde;os que se dirig&iacute;a hacia el &aacute;rea de los ba&ntilde;os. Llevaba ambos brazos cargados con bolsos, bolsas y abrigos. Caminaba r&aacute;pido, aunque no pod&iacute;a correr con todo aquel peso. Mientras la observaba not&eacute; c&oacute;mo se le ca&iacute;a al piso la campera que llevaba atada a su mochila. Esper&eacute; un segundo para ver si se percataba de aquello, pero ella segu&iacute;a su rumbo. Me desvi&eacute; de la fila en la que esperaba para abordar, y tom&eacute; la prenda en mis manos. Corr&iacute; detr&aacute;s de ella unos metros, hasta que la alcanc&eacute;.<\/p>\n<p>&#8211; Disculpa, se te ha ca&iacute;do&hellip; &#8211; dije toc&aacute;ndole el hombro.<\/p>\n<p>La chica se dio vuelta sorprendida, y mir&oacute; su abrigo en mi mano.<\/p>\n<p>&#8211; Uy, muchas gracias. &#8211; respondi&oacute; con una sonrisa sincera.<\/p>\n<p>Mantuvo su mirada en m&iacute; durante un par de segundos, lo cual me pareci&oacute; extra&ntilde;o, y luego continu&oacute; su camino hacia el ba&ntilde;o. Yo volv&iacute; a mi lugar y sub&iacute; al tren. Me acomod&eacute; en un asiento del lado de la ventana y saqu&eacute; de mi bolso un libro. Unos minutos m&aacute;s tarde ya estaba muy metido en la lectura, pero not&eacute; que alguien se acomodaba a mi lado. Levant&eacute; la vista y all&iacute; la vi&hellip; era la joven del abrigo y el ba&ntilde;o.<\/p>\n<p>&#8211; Hola de nuevo&hellip; &#8211; le dije sorprendido.<\/p>\n<p>&#8211; Hola. No te molesta que me siente aqu&iacute;, verdad?<\/p>\n<p>&#8211; No, para nada.<\/p>\n<p>Ella acomod&oacute; sus cosas y se sent&oacute;. Volvi&oacute; a mirarme y cuando le devolv&iacute; la mirada se present&oacute;.<\/p>\n<p>&#8211; Soy Julia, gracias otra vez por lo de antes. Andaba a las corridas.<\/p>\n<p>&#8211; No es nada. Soy Marcos. &#8211; dije amigablemente mientras pensaba en lo linda que me sonaba (a&uacute;n) la tonada madrile&ntilde;a.<\/p>\n<p>&#8211; Argentino?<\/p>\n<p>&#8211; Argentino&hellip; s&iacute;. &#8211; me agotaba un poco que cada desconocido que me cruzaba me preguntara lo mismo.<\/p>\n<p>&#8211; Me gusta como hablas. Aunque se te han pegado algunos modos nuestros, eh.<\/p>\n<p>&#8211; 15 a&ntilde;os viviendo aqu&iacute; son bastantes.<\/p>\n<p>&#8211; Claro. Bueno, te dejo continuar con tu lectura. &#8211; dijo mientras se pon&iacute;a sus auriculares.<\/p>\n<p>Yo volv&iacute; a mi libro pero tard&eacute; en recuperar la concentraci&oacute;n. Me qued&eacute; pensando en mi compa&ntilde;era de asiento. Era una joven agradable y simp&aacute;tica. Era preciosa, adem&aacute;s. Llevaba unas medias de nylon negras cubriendo enteramente sus piernas, un vestido rayado por encima, y un saco gris. En los pies llevaba un par de borcegos. Ten&iacute;a el pelo casta&ntilde;o recogido en una cola de caballo, ojos color miel y unos lentes grandes con marco rojo que le quedaban muy lindos. Pero lo que m&aacute;s me llamaba la atenci&oacute;n de su aspecto era el piercing con forma de peque&ntilde;a argolla que llevaba en su labio inferior. Ten&iacute;a unos labios carnosos y marcados, a los que aquel aro volv&iacute;a m&aacute;s seductores a&uacute;n. Not&eacute; inmediatamente que a pesar de nuestra breve e insignificante conversaci&oacute;n, me sent&iacute;a un poco atra&iacute;do hacia Julia.<\/p>\n<p>No supe en qu&eacute; momento me qued&eacute; dormido. Llevaba unas cu&aacute;ntas noches sin dormir a causa de los nervios por la entrevista, y en cuanto bajaron las luces del tren ca&iacute; rendido sobre la ventana. En mis sue&ntilde;os estaba Marina, la secretaria de mi jefe, en una playa paradis&iacute;aca probablemente ubicada en el caribe. Hac&iacute;a mucho calor y ella caminaba bajo el sol con un vestido blanco que se pegaba a su piel a causa del viento. De repente se daba vuelta hacia m&iacute;, llam&aacute;ndome para que la acompa&ntilde;ara hasta la orilla. Yo me levantaba de mi reposera y caminaba hacia su lado, mientras ella me miraba fijamente. De repente, ella se quitaba el vestido y estaba completamente desnuda debajo. Sus hermosas y anheladas curvas se presentaban frente a mis ojos en la inmensidad de aquella solitaria playa. Su cuerpo bronceado, sus tetas perfectas con sus pezones rosados y erectos, su cintura llam&aacute;ndome, su pelo negro al viento y su sonrisa cautivante&hellip; Yo me acercaba a ella y desesperadamente la tomaba de sus caderas y la besaba con lujuria sintiendo su c&aacute;lida piel rozando la m&iacute;a. Mis manos comenzaban a acariciar su figura cuando un ruido me sac&oacute; repentinamente mi enso&ntilde;aci&oacute;n.<\/p>\n<p>A Julia se le hab&iacute;a ca&iacute;do una botella al piso, y ante aquel sonido me hab&iacute;a despertado. Me sent&iacute;a transpirado, la calefacci&oacute;n estaba alta y yo segu&iacute;a bastante abrigado. Me quit&eacute; la campera y vi mi enorme erecci&oacute;n dentro de mi pantal&oacute;n. Mir&eacute; r&aacute;pidamente a mi lado, para verificar que mi compa&ntilde;era no se hubiera percatado. Pero ya era tarde.<\/p>\n<p>&#8211; Veo que has tenido un buen sue&ntilde;o, colega.<\/p>\n<p>Yo coloqu&eacute; mi abrigo encima de mis piernas para taparme, como un reflejo. No respond&iacute;, pero me sent&iacute;a muy avergonzado. Me sent&iacute; vulnerable, como un adolescente que han encontrado masturb&aacute;ndose en su habitaci&oacute;n.<\/p>\n<p>Evit&eacute; el contacto visual con mi compa&ntilde;era de asiento, pero pod&iacute;a notar que continuaba mir&aacute;ndome. Luego de unos segundos, la mir&eacute;, inquieto por la circunstancia. Ella sosten&iacute;a su mirada en m&iacute;, como si hubiera estado esperando que finalmente la mirara tambi&eacute;n.<\/p>\n<p>&#8211; Me permites? &#8211; dijo metiendo muy lentamente su mano por debajo del abrigo que yac&iacute;a sobre mis piernas mientras me miraba fijamente a la cara tratando de leer mi expresi&oacute;n.<\/p>\n<p>Yo no respond&iacute;, pero me gir&eacute; levemente hacia ella mientras sent&iacute;a que mi erecci&oacute;n palpitaba. Ella sonri&oacute; y me acarici&oacute; por encima de mis jeans ejerciendo presi&oacute;n sobre mi verga.<\/p>\n<p>&#8211; Espero que estuvieras so&ntilde;ando conmigo&#8230; &#8211; dijo pasando una y otra vez su mano por mi bulto y dejando caer mi campera al suelo.<\/p>\n<p>De repente Julia empez&oacute; a desabrochar mi pantal&oacute;n. A ella no parec&iacute;a importarle en absoluto que alguien pudiera estar observ&aacute;ndonos, pero yo comenc&eacute; a mirar preocupado hacia los costados buscando espectadores.<\/p>\n<p>No estaba acostumbrado a vivir ese tipo de experiencias. Mis experiencias sexuales eran bastante tradicionales, digamos, o por lo menos siempre se daban en alg&uacute;n lugar privado. Era de noche, las luces estaban apagadas y en aquel vag&oacute;n semivac&iacute;o los pocos pasajeros iban dormidos. Al notar eso me relaj&eacute; y me recost&eacute; hacia atr&aacute;s en el asiento mientras Julia tomaba mi duro miembro con su mano. Yo ayud&eacute; bajando un poco mi pantal&oacute;n para facilitar su acceso, y ella empez&oacute; a masturbarme mientras me miraba a la cara. Se acerc&oacute; a mi boca y me dio un breve beso. Me gustaba c&oacute;mo sus grandes labios se acomodaban entre los m&iacute;os. Sentir su piercing con mi lengua por alguna raz&oacute;n me excitaba a&uacute;n m&aacute;s. Luego de besarme durante unos segundos alej&oacute; su rostro y escupi&oacute; en direcci&oacute;n a mi pene, mir&aacute;ndome a trav&eacute;s de los cristales de sus anteojos. Al sentir la humedad no pude evitar emitir un leve gemido con mis ojos entrecerrados. Ella sonri&oacute; morbosa mientras me pajeaba.<\/p>\n<p>&#8211; Desde que abriste los ojos que tengo ganas de chup&aacute;rtela. Me lo concedes? &#8211; me pregunt&oacute; susurr&aacute;ndome al o&iacute;do.<\/p>\n<p>El vello de mi cuello se eriz&oacute;. No respond&iacute; aunque quer&iacute;a gritarle que s&iacute;. Mor&iacute;a por sentir esa boca alrededor de mi erecci&oacute;n, pero todav&iacute;a sent&iacute;a pudor.<\/p>\n<p>&#8211; Me permites? &#8211; insisti&oacute; con su sensual tono de voz.<\/p>\n<p>&#8211; No puedo negarme. &#8211; dije finalmente y ella sonri&oacute; victoriosa.<\/p>\n<p>Julia se arrodill&oacute; frente a mi asiento, en el peque&ntilde;o espacio que hab&iacute;a, y me baj&oacute; los pantalones y el b&oacute;xer hasta el tobillo. Sosteniendo mi pene llev&oacute; su cabeza debajo de &eacute;l, y comenz&oacute; pasando su lengua caliente por mis test&iacute;culos, bien despacio, leyendo mi rostro. Los saboreaba, los met&iacute;a en su boca, sab&iacute;a exactamente qu&eacute; hacer para que me olvidara completamente del contexto en el que est&aacute;bamos. Luego empez&oacute; a chupar desde all&iacute; todo mi miembro hasta llegar al glande. All&iacute; jug&oacute; muy lentamente con sus labios, con su lengua. Quer&iacute;a volverme loco y lo estaba logrando. Luego de un rato se quit&oacute; los lentes, se meti&oacute; mi pene en la boca y comenz&oacute; a mamarlo con deseo, primero despacio y luego aumentando la velocidad. Tom&oacute; mi mano y la llev&oacute; a su cabeza, indicando que quer&iacute;a que le marcara el ritmo. Comenc&eacute; a hacerlo, primero con timidez y luego me dej&eacute; llevar por la excitaci&oacute;n. La tom&eacute; de su pelo recogido y le indiqu&eacute; cada vez mayor velocidad. Y de repente cuando estaba cerca de acabar, Julia fren&oacute;. La mir&eacute;, desconcertado. Ella se sent&oacute; en su asiento y quit&oacute; sin apuro su calzado. Luego baj&oacute; sus medias de nylon y se las quit&oacute;. Subi&oacute; los pies al asiento y con las piernas bien abiertas comenz&oacute; a tocarse por encima de su tanga negra. Agarr&oacute; mi mano y la llev&oacute; a su entrepierna.<\/p>\n<p>&#8211; Quiero que t&uacute; me toques. &#8211; me dijo.<\/p>\n<p>Toqu&eacute; con mis grandes dedos su ropa interior empapada, la corr&iacute; hacia un costado y comenc&eacute; a tocar suavemente la ranura de su vagina mientras miraba el placer en su rostro. Met&iacute; suavemente un dedo y me mir&oacute; con su boca entreabierta, jadeando con urgencia. Met&iacute; otro dedo y comenc&eacute; a penetrarla con ellos lentamente. Ella gem&iacute;a cada vez m&aacute;s sonoramente y yo pensaba en que pronto alguien escuchar&iacute;a. No me importaba ya. Aument&eacute; la velocidad de mis movimientos mientras con la palma de mi mano friccionaba el cl&iacute;toris de Julia. Con mi otra mano me masturbaba despacio, tratando de controlarme para no venirme todav&iacute;a. Julia empez&oacute; a gemir m&aacute;s fuerte y su cuerpo empez&oacute; a moverse involuntariamente. Estaba por llegar al cl&iacute;max. Con la mano con la que me masturbaba tap&eacute; su boca y con la otra aument&eacute; la velocidad e intensidad en su sexo. De repente un grito se ahog&oacute; en mi mano derecha, y mi mano izquierda sinti&oacute; los espasmos incesantes de su primer orgasmo. En ese momento dese&eacute; que fuera el primero de muchos.<\/p>\n<p>Julia se par&oacute; y se subi&oacute; sobre m&iacute;. Yo agradec&iacute; que en el asiento de atr&aacute;s no hubiera nadie, porque si no ver&iacute;an en primera fila nuestro show. Tom&oacute; con su mano mi pene y lo meti&oacute; lentamente en su interior mientras me besaba lentamente. Yo apret&eacute; sus tetas por encima del vestido y not&eacute; que no llevaba corpi&ntilde;o. Apret&eacute; sus pezones por arriba de su ropa mientras ella sub&iacute;a y bajaba encima de m&iacute; sosteni&eacute;ndose del alto respaldo del asiento.<\/p>\n<p>&#8211; T&oacute;came &#8211; me exigi&oacute;.<\/p>\n<p>Obedec&iacute; y llev&eacute; mi mano a su cl&iacute;toris. Ella tir&oacute; su cabeza hacia atr&aacute;s y se dej&oacute; llevar. Comenz&oacute; a saltar cada vez con m&aacute;s fuerza y rapidez sobre m&iacute;.<\/p>\n<p>&#8211; No vayas a venirte dentro de m&iacute; -dijo y sent&iacute; que era mucha presi&oacute;n para el nivel de calentura que yo estaba experimentando.<\/p>\n<p>Comenc&eacute; a mover con m&aacute;s velocidad y presi&oacute;n mis dedos en su sexo y Julia grit&oacute; al venirse por segunda vez. Tuve que hacer un gran esfuerzo para no eyacular en ese mismo momento. Inmediatamente sali&oacute; de su lugar y volvi&oacute; a acomodarse a mis pies. Se meti&oacute; toda mi verga en la boca y comenz&oacute; a chuparla nuevamente. Yo agarr&eacute; fuerte su cabello desde la cola de caballo ya un poco desarmada, y apret&eacute; su cabeza una y otra vez contra mi miembro. Ella clavaba con fuerza sus u&ntilde;as en mis muslos mientras se ahogaba y volv&iacute;a a respirar. Los vaivenes de su suave boca contra mi pija duraron unos breves minutos hasta que le anunci&eacute; que iba a venirme.<\/p>\n<p>&#8211; Voy a acabar.<\/p>\n<p>Ella me mir&oacute; a los ojos y continu&oacute; hasta que con un gemido que trat&eacute; de ahogar sin &eacute;xito, explot&eacute; en su boca. Ella lami&oacute; hasta tragarse la &uacute;ltima gota de semen. Se limpi&oacute; la comisura de los labios y se sent&oacute; en su asiento mientras yo acomodaba mi ropa nuevamente.<\/p>\n<p>&#8211; Pues si no era conmigo que so&ntilde;abas espero que sue&ntilde;es conmigo ma&ntilde;ana. &#8211; dijo la espa&ntilde;ola riendo.<\/p>\n<p>&#8211; Despu&eacute;s de esto, seguro que s&iacute;. -Respond&iacute;- Cre&eacute;s que alguien nos escuch&oacute;?<\/p>\n<p>&#8211; Seguramente, no fuimos muy silenciosos. Por lo menos no nos han bajado del tren&#8230; Quiz&aacute;s alguno hasta se haya echado una paja con nuestro peque&ntilde;o show.<\/p>\n<p>&#8211; Es cierto &#8211; dije en broma.<\/p>\n<p>Julia mir&oacute; por la ventana mientras se peinaba y entrecerr&oacute; los ojos tratando de darse cuenta por d&oacute;nde est&aacute;bamos.<\/p>\n<p>&#8211; Ya estamos por llegar &#8211; dijo.<\/p>\n<p>&#8211; S&iacute;. A qu&eacute; vienes a Barcelona? -le pregunt&eacute; tratando de generar conversaci&oacute;n.<\/p>\n<p>&#8211; Viajo el &uacute;ltimo jueves de cada mes para pasar cuatro d&iacute;as con mi novio que vive aqu&iacute;. &#8211; dijo y los ojos le brillaron mientras me dedicaba media sonrisa.<\/p>\n<p>Yo no supe qu&eacute; responder. Justo lleg&oacute; el tren a la estaci&oacute;n y ambos nos paramos en silencio para recoger nuestras pertenencias. Nos despedimos con un simple &ldquo;adi&oacute;s&rdquo; y cada uno se fue por su lado.<\/p>\n<p>Nunca me dieron aquel puesto para el que me entrevistaron, pero a partir de aquel d&iacute;a he viajado varias veces en el mismo tren que Julia s&oacute;lo para repetir nuestra aventura. Marina me sigue gustando pero menos que antes, ya que ahora al verla pienso en Julia y nuestro primer polvo en aquel transporte. Julia, por su parte, me confes&oacute; que espera con m&aacute;s ansias esas visitas a su novio ya que nunca sabe si vendr&aacute;n con sorpresa.<\/p>\n<p>Nos encontramos varias veces luego de aquel primer viaje, pero jam&aacute;s intercambiamos informaci&oacute;n personal y no creo que lo hagamos nunca. Seremos para siempre la versi&oacute;n pornogr&aacute;fica de Before Sunrise.<\/p>\n<p>relatos.candela@gmail.com \/ Instagram: damecandelarelatos<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 9<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span>1 Termin&eacute; de trabajar muy apurado aquella tarde, apagu&eacute; la computadora y pas&eacute; por el ba&ntilde;o de la oficina. Justo sal&iacute;a de all&iacute; Marina, la secretaria de mi jefe que me encantaba. Me sonri&oacute; amablemente y sostuvo la puerta para dejarme pasar. Hice pis r&aacute;pidamente, me lav&eacute; las manos y sal&iacute; casi corriendo. 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