{"id":32005,"date":"2021-10-18T22:00:00","date_gmt":"2021-10-18T22:00:00","guid":{"rendered":""},"modified":"2021-10-18T22:00:00","modified_gmt":"2021-10-18T22:00:00","slug":"aventuras-y-desventuras-hmedas-tercera-etapa-5","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/aventuras-y-desventuras-hmedas-tercera-etapa-5\/","title":{"rendered":"Aventuras y desventuras h\u00famedas. Tercera Etapa (5)"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"32005\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\">1<\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 11<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>El teatro era magn&iacute;fico, una obra que no pas&oacute; de largo para el asombro de los dos. Entraron pronto, eran cerca de las siete y el lugar estaba a la mitad del aforo. Con calma buscaron los ba&ntilde;os, ambos hicieron sus necesidades para estar vac&iacute;os por si la llamada de la naturaleza aparec&iacute;a en medio de la funci&oacute;n.<\/p>\n<p>Mari se hab&iacute;a quedado demasiado alterada con el beso del ascensor, viendo a su hijo tan guapo y luego&hellip; aquella frase. Era evidente lo que le ocurr&iacute;a y cuando se sent&oacute; en el inodoro lo corrobor&oacute;, viendo que su ropa interior estaba relativamente h&uacute;meda.<\/p>\n<p>Con un poco de papel, limpi&oacute; la zona, impidiendo que el goteo constante que ten&iacute;a se convirtiera en una fuga realmente molesta, no quer&iacute;a que se le &ldquo;rompieran las ca&ntilde;er&iacute;as&rdquo;. Su hijo tampoco andaba muy c&oacute;modo, el pene erecto le comenzaba a molestar y gracias a sac&aacute;rsela y vaciar su vejiga, pudo colocarla de mejor manera. As&iacute; al menos no se escapar&iacute;a por debajo de su calzoncillo dejando un reguero de fluidos por su muslo.<\/p>\n<p>Se volvieron a juntar antes de entrar a la gran sala y esta vez, sin darse la mano, solamente uno al lado del otro, caminaron hasta sus butacas.<\/p>\n<p>&mdash;Una pena que no haya palomitas &mdash;brome&oacute; Sergio una vez que encontraron sus asientos.<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;Calla, anda! Que si te escucha alguien van a pensar que somos unos paletos.<\/p>\n<p>&mdash;Oye, que seremos de los que mejor vestimos. &mdash;Mari mir&oacute; hacia atr&aacute;s comprobando que la gente vest&iacute;a de manera formal, aunque tampoco de gala.<\/p>\n<p>&mdash;Me hab&iacute;a imaginado otra cosa viniendo al teatro&hellip;<\/p>\n<p>&mdash;Ahora s&iacute; que vamos a parecer unos paletos. &mdash;rio Sergio mirando su camisa y chaqueta.<\/p>\n<p>Su madre le dio un leve golpe en el brazo a la par que le sonre&iacute;a y posaba su cabeza en la butaca roja.<\/p>\n<p>&mdash;Yo creo que est&aacute;s guap&iacute;simo.<\/p>\n<p>Las luces se comenzaron a apagar y los dos quedaron sumidos en una parcial oscuridad que de nuevo les proporcionaba la intimidad que les encantaba. Sergio la aprovech&oacute; y coloc&oacute; su mano para sujetar la de su madre de nuevo, era su juego y les fascinaba. Siempre que ten&iacute;an un momento de privacidad decid&iacute;an soltar un poco de lo que ten&iacute;an guardado.<\/p>\n<p>El dedo &iacute;ndice comenz&oacute; a acariciar la mano de su madre, recorriendo con la yema el dedo coraz&oacute;n, para llegar hasta el final donde una u&ntilde;a de color rosa la coronaba. Mari sinti&oacute; un calambrazo que hizo que se tuviera que acomodar en la butaca. Pas&oacute; la mano libre por su nuca, los pelos se le hab&iacute;an puesto de punta y necesitaba calmarse, pero&hellip; ten&iacute;a que acabar con aquello, la iba a matar.<\/p>\n<p>Un ruido son&oacute; en el escenario y Mari con un r&aacute;pido movimiento cogi&oacute; la mano de su hijo, junt&aacute;ndolas de nuevo como hicieran tiempo atr&aacute;s en su visita al cine. Sinti&oacute; como Sergio se acercaba, como su cabeza estaba al ras de la suya. Estir&oacute; un poco el cuello, mientras su aliento recorr&iacute;a su piel y Mari cerraba los ojos sin poder retener nada.<\/p>\n<p>&mdash;T&uacute;&hellip; &mdash;la voz son&oacute; melosa, acaramelada. Un sonoro orgasmo explotando en su o&iacute;do que culmin&oacute; cuando Sergio a&ntilde;adi&oacute;&mdash; s&iacute; que est&aacute;s guap&iacute;sima.<\/p>\n<p>La m&uacute;sica comenz&oacute; y con ello la funci&oacute;n, aunque ese momento Mari se lo perdi&oacute;, ya que hab&iacute;a girado la cabeza al escuchar aquello para que su hijo no viera como suspiraba de placer. Pas&oacute; una pierna por encima de otra, tapando su sexo del que emerg&iacute;a calor como de una chimenea. El roce de sus labios m&aacute;s &iacute;ntimos la hizo sentir un escalofr&iacute;o en su interior, uno que&hellip; sab&iacute;a que solo una persona podr&iacute;a aplacar y&hellip; no era su marido.<\/p>\n<p>La duraci&oacute;n de la funci&oacute;n daba lo mismo. Las casi tres horas que pasaron dentro se les hicieron cortas y en ning&uacute;n momento separaron sus manos, ni siquiera cuando estas empezaron a sudar.<\/p>\n<p>Cuando la luz se volvi&oacute; a encender, volvieron a separarlas, tambi&eacute;n por la necesidad de usarlas para levantarse y maniobrar. Les hab&iacute;a encantado, hab&iacute;a sido un gran acierto venir y cada euro invertido en la entrada y en el hotel hab&iacute;a merecido la pena. Ambos esperaron a que la sala se fuera desalojando, no ten&iacute;an prisa, eran las diez de la noche y solo les quedaba cenar y&hellip; &iquest;Dormir?<\/p>\n<p>En las afueras del teatro no pararon de comentar la funci&oacute;n, a Sergio le hab&iacute;a gustado, pero Mari&hellip; estaba a otro nivel. No par&oacute; de elogiar los vestuarios, los dise&ntilde;os&hellip; en resumen, cada cosa que vio sobre el escenario le pareci&oacute; magnifica.<\/p>\n<p>Al joven le hab&iacute;a gustado, sin embargo, con su madre al lado, paseando con aquella vestimenta tan propicia para ella y con una cara sonriente mientas sus ojos irradiaban felicidad, eso era lo que realmente le gustaba.<\/p>\n<p>Entraron al hotel con direcci&oacute;n al restaurante que ya estaba lleno de hu&eacute;spedes. No hizo falta separarse, esta vez no iban agarrados de la mano, aunque Raquel no estaba, la nueva recepcionista podr&iacute;a saber su parentesco familiar y eso era un riesgo que nunca correr&iacute;an.<\/p>\n<p>Se sentaron en la misma mesa donde hab&iacute;an comido. El lugar se hab&iacute;a vuelto m&aacute;s &iacute;ntimo, m&aacute;s c&aacute;lido. Unas cuantas luces tenues acompa&ntilde;aban a una melod&iacute;a lenta que invitaba al cortejo, era el hotel ideal para los planes de ambos.<\/p>\n<p>Dejaron sus cosas y los dos se levantaron para comenzar con la cena. Sergio lo hizo de forma veloz, fue a por lo primero que pill&oacute;, un plato de pasta que no era muy recomendable para la cena, sin embargo, con este en la mano volvi&oacute; r&aacute;pido a la mesa.<\/p>\n<p>Mari tambi&eacute;n ten&iacute;a prisa, la inquietaba no estar con su hijo. La llamada hacia su lado era tan potente que agarrando un plato de ensalada se encamin&oacute; con la vista fija en su mesa. Su hijo se sent&oacute; dejando la chaqueta en la silla y con la camisa que tan bien le quedaba a la vista. La mujer separ&oacute; la silla de la mesa y se sent&oacute; en ella sin quitar los ojos de su hijo, estaba rompedor. Aunque ella, ahora solo con el jersey, no se quedaba atr&aacute;s.<\/p>\n<p>Ambos hab&iacute;an vuelto de lo m&aacute;s r&aacute;pido, no pod&iacute;an estar separados, sus mentes no lo conceb&iacute;an. Cada vez estaban m&aacute;s cerca y mientras pensaban qu&eacute; decir, miradas y sonrisas nerviosas se intercambiaban.<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;Qu&eacute; maravilla de espect&aacute;culo! Hab&iacute;a o&iacute;do que era bueno, pero no me esperaba tanto. &mdash;Sergio comenz&oacute; la conversaci&oacute;n sin levantar la vista del plato.<\/p>\n<p>&mdash;Me ha encantado. &mdash;alz&oacute; el rostro para mirar a su hijo. Sergio no la correspond&iacute;a&mdash; Me has hecho un favor tremendo tray&eacute;ndome hasta aqu&iacute;.<\/p>\n<p>&mdash;No exageres, mam&aacute;. &mdash;el joven separ&oacute; los ojos de su plato y observ&oacute; la perfecta belleza que ten&iacute;a delante.<\/p>\n<p>&mdash;Es verdad, hijo. Necesitaba un d&iacute;a para m&iacute;, pas&aacute;rmelo bien, estar un poco fuera de casa. Aunque solamente haya sido hoy, ten&iacute;a que desconectar un poco.<\/p>\n<p>&mdash;Estoy de acuerdo. &mdash;por un momento se sostuvieron la mirada y Sergio vio el momento para comentarla algo&mdash; Te veo muy bien &uacute;ltimamente&hellip; &mdash;no sonaba del todo bien y corrigi&oacute;&mdash; me refiero psicol&oacute;gicamente. Con la mente no tan agotada, te das m&aacute;s tiempo para ti, te cuidas, piensas en ti, incluso sonr&iacute;es de vez en cuando.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Solo de vez en cuando? &mdash;lanz&oacute; una sonrisa sarc&aacute;stica.<\/p>\n<p>&mdash;S&iacute;, una vez o dos al d&iacute;a, creo que ese es tu l&iacute;mite.<\/p>\n<p>Mari neg&oacute; con la cabeza sin quitar la vista de su hijo. Sergio sonre&iacute;a por su broma, aunque debajo de la mesa su pierna no se paraba de mover de lo inquieto que se sent&iacute;a. La tripa le daba vueltas y los nervios estaban a flor de piel, sab&iacute;a que la noche se acercaba.<\/p>\n<p>&mdash;Sergio, fuera de bromas. En serio lo digo&hellip; &mdash;pareci&oacute; costarle sacarlo de su boca&mdash; muchas gracias. Has visto lo que necesitaba y lo has cumplido. Todav&iacute;a recuerdo cuando me dijiste que tratar&iacute;as de hacerme feliz, en aquel momento pens&eacute; que eran las t&iacute;picas palabras que se dicen para que una est&eacute; bien, pero no era as&iacute;. Durante todo este invierno me has ayudado a cambiar&hellip;<\/p>\n<p>&mdash;No creo que solo haya sido yo&hellip; &mdash;trat&oacute; de parar la sinceridad de su madre.<\/p>\n<p>&mdash;S&iacute;, cari&ntilde;o, fuiste t&uacute; en casi la totalidad. Cierto es que Laura tambi&eacute;n ha dado un cambio y est&aacute; mucho m&aacute;s agradable. &mdash;pens&oacute; hablar de Dani&hellip; pero no le sal&iacute;a, no lo ve&iacute;a ADECUADO&mdash; Has cumplido lo que dijiste. Eso&hellip; te convierte en un&hellip; hombre.<\/p>\n<p>La &uacute;ltima palabra le sigui&oacute; una intensa mirada. Sergio se sinti&oacute; cortocircuitado. Mientras agachaba la cabeza para alcanzar otros pocos macarrones, por su cuerpo corr&iacute;an miles de sensaciones totalmente desorientadas. Aquella &uacute;ltima palabra le hab&iacute;a hecho imaginarse tantas cosas que no pod&iacute;a controlarse, su pierna bajo la intimidad de la mesa se mov&iacute;a fren&eacute;tica tratando de calmar el resto del cuerpo.<\/p>\n<p>Volvi&oacute; los ojos hacia la mujer que lo miraba intensamente. Ya no era su madre, era Mari, una dama despampanante que cenaba con &eacute;l en un hotel de la capital. Aquel azul tan profundo que pose&iacute;a tambi&eacute;n su t&iacute;a y su hermana, relampagueaba con las leves luces que los envolv&iacute;an. Su cuerpo de por s&iacute; ya tembloroso, estaba al borde del colapso. Nunca se hab&iacute;a sentido as&iacute;, era algo desconocido.<\/p>\n<p>&mdash;Gracias, Mari. &mdash;llamarla mam&aacute; ya no casaba tanto&mdash; Aun as&iacute;, creo que te pasas un poco. Apenas he hecho nada, hemos ido al cine y luego venido aqu&iacute;, nada m&aacute;s. &mdash;dio un bocado a sus macarrones, mientras Mari hacia lo mismo con la ensalada&mdash; Quiz&aacute;&hellip; deber&iacute;a haber hecho algo m&aacute;s.<\/p>\n<p>&ldquo;&iquest;Qu&eacute; m&aacute;s?&rdquo; quiso preguntar la mujer que buscaba la respuesta m&aacute;s obscena posible, se contest&oacute; a s&iacute; misma. La garganta se le hab&iacute;a secado y trat&oacute; de dar un sorbo del vino que hab&iacute;a en la mesa, no serv&iacute;a para nada, segu&iacute;a en las mismas.<\/p>\n<p>Sus ojos no se separaban mientras trataban de pasar la comida por sus tensas gargantas. Todos los m&uacute;sculos estaban agarrotados porque ese era el ambiente que respiraban, pese a lo c&oacute;modo y tranquilo del lugar, ellos estaban con los nervios que les brotaban de los poros.<\/p>\n<p>Lo poco que le miraba Sergio a los ojos, a Mari la volv&iacute;a loca, sab&iacute;a que aquella mirada ya no era de su hijo. Su peque&ntilde;o al que hab&iacute;a dado a luz hac&iacute;a m&aacute;s de veinte a&ntilde;os se hab&iacute;a quedado en casa, este era otro ser, otro con el que le encantaba pasar tiempo de forma m&aacute;s privada.<\/p>\n<p>Su mirada era un pecado y bien sabia Mari que ella tambi&eacute;n le estaba mirando con los mismos ojos. Se moj&oacute; los labios buscando m&aacute;s humedad en su boca, la lengua le estaba pastosa y el vino parec&iacute;a acrecentar la situaci&oacute;n. Aunque necesitaba esa copa y quiz&aacute; otra, pensando en lo que rondaba en su cabeza, necesitaba todo el valor del mundo.<\/p>\n<p>&mdash;Tengo que&hellip; &mdash;la mujer pens&oacute; mejor sus palabras&mdash; Debo compensar todo lo bueno que haces por m&iacute;. Has hecho mucho y yo no he hecho nada.<\/p>\n<p>Aunque Mari lo dec&iacute;a con otro sentido, no pudo darle m&aacute;s doble sentido que aquel. Sergio lo entendi&oacute; de la misma forma y dej&oacute; la frase en el aire sin querer contestar nada, no pod&iacute;a.<\/p>\n<p>El joven dio un buen sorbo al vino, dejando &uacute;nicamente un pos&oacute; en el vaso. Hab&iacute;a terminado su plato de macarrones y ya estaba lleno. En otro momento quiz&aacute; hubiera podido comerse hasta un b&uacute;falo, pero ahora, ten&iacute;a el est&oacute;mago cerrado.<\/p>\n<p>Mari le vio dejar el tenedor encima del mantel blanco que se manch&oacute; con una leve pizca de tomate y mir&oacute; a los ojos a su hijo, sabedora que el momento tan especial se acercaba. Los labios del joven se comenzaron a mover y antes de que dijera nada, Mari ya hab&iacute;a soltado el tenedor.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Subimos?<\/p>\n<p>La mujer asinti&oacute; en silencio, terminando lo poco que quedaba de su vino y recogiendo la chaqueta del asiento. Con calma ambos abandonaron el lugar en un sepulcral silencio, ninguno de los dos hablaba, ni tan siquiera se miraban, solo trataban de mantener taimados sus corazones.<\/p>\n<p>El ascensor parec&iacute;a que no sub&iacute;a, los apenas treinta segundos que pasaron en su interior se hac&iacute;an eternos. La tensi&oacute;n se pod&iacute;a ver, sentir, incluso oler, lo que aquellos dos guardaban en su cuerpo no era ni siquiera sano. El rostro de Sergio hab&iacute;a tomado un tinte rojizo debido al calor que se coc&iacute;a en su interior y Mari le iba a la par. Podr&iacute;a haber dicho que era debido al vino, pero estaba claro que el ardor que hab&iacute;a en su entrepierna hab&iacute;a inundado todo su ser.<\/p>\n<p>Por fin el elevador se detuvo en su piso, caminaron despacio por la alfombra que amortiguaba el sonido de los tacones que manaba en cada paso de Mari. La puerta al fin estaba ante sus ojos, un portal a otro mundo el cual ambos estaban dispuestos a atravesar.<\/p>\n<p>No pensaban en consecuencias lejanas, solo en el presente. Tras esa puerta, otro mundo podr&iacute;a hacer acto de presencia, uno de desenfreno, pasi&oacute;n, lujuria&hellip; era lo que quer&iacute;an. Las consecuencias que podr&iacute;an involucrarse despu&eacute;s, no importaban, preguntas como &iquest;y luego qu&eacute;? No aparec&iacute;an en sus mentes. En ambas cabezas solo hab&iacute;a una imagen, para Mari, Sergio, y para Sergio, Mari.<\/p>\n<p>La tarjeta hizo su trabajo y el clic met&aacute;lico abri&oacute; una puerta que m&aacute;s que a una habitaci&oacute;n les llevaba a la casa de los deseos. Mari entr&oacute; detr&aacute;s de su hijo, cerrando la puerta tras de s&iacute; y sintiendo como la intimidad la relajaba de cierta forma, aunque no apagaba la llama que la quemaba.<\/p>\n<p>Enfrente de la cama ambos se detuvieron, para de seguido tomar rumbos distintos a cada lado de esta. D&aacute;ndose la espalda, comenzaron a descalzarse. Sin querer mirarse, el uno a escasos metros notaba en su propia piel el nerviosismo que el otro portaba. En un movimiento mim&eacute;tico, las chaquetas de los dos fueron arrebatas de sus cuerpos, notando la mujer un leve confort al desprenderse de algo de calor.<\/p>\n<p>&mdash;Voy &mdash;dej&oacute; unos segundos para que Sergio la escuchara &iquest;c&oacute;mo no lo iba a hacer?&mdash; a la ducha.<\/p>\n<p>&mdash;Bien.<\/p>\n<p>Una escueta palabra era mejor, dos podr&iacute;an hacer trabar su lengua y demostrar todo lo raro que estaba. Mari no aguant&oacute; m&aacute;s, rebusc&oacute; en su maleta, cogiendo el camis&oacute;n que compr&oacute; exclusivamente para aquel fin de semana y con ropa interior nueva se levant&oacute; camino al ba&ntilde;o.<\/p>\n<p>Camin&oacute; con calma, queriendo que su hijo la dijera algo, un detente y ven aqu&iacute;. Sin embargo, no expres&oacute; nada, no era el momento. Dio varios pasos y lleg&oacute; hasta la puerta del ba&ntilde;o. Desde all&iacute; con unos ojos de cazadora furtiva oje&oacute; a su peque&ntilde;o quit&aacute;ndose la camisa de pie. Solo le dio tiempo a ver dos botones y observar como su torso juvenil sal&iacute;a a la luz. Su mano fue r&aacute;pida y accion&oacute; la manilla que la adentraba en el ba&ntilde;o para no perder la cordura. No era el momento&hellip;<\/p>\n<p>Suspir&oacute; profundamente delante del espejo y cerr&oacute; la puerta para cierta intimidad o quiz&aacute; por costumbre, aunque conscientemente no puso el pestillo, &ldquo;no tiene sentido&rdquo;. Mir&aacute;ndose en el espejo se fue desnudando, con lentitud, d&aacute;ndose una buena dosis de moral para encarar una noche que no sab&iacute;a lo que le deparar&iacute;a.<\/p>\n<p>Sus turgentes pechos, su cuerpo delgado, su belleza natural y aquellos ojos que deb&iacute;an haber sido robados a los mismos dioses. El agua de la ducha ya corr&iacute;a caliente contra el plato antideslizante. No esper&oacute; mucho, quiz&aacute; con ganas de que los &uacute;ltimos remanentes del agua tibia recorrieran su cuerpo enfri&aacute;ndolo, sin embargo ya era tarde.<\/p>\n<p>Sac&oacute; la cuchilla del neceser y se despidi&oacute; de todo el vello que poblaba una zona donde no quer&iacute;a nada. Con mucha ma&ntilde;a se deshizo de todo lo que all&iacute; nac&iacute;a, dejando unos labios que se hab&iacute;an humedecido en exceso durante todo el d&iacute;a, como sus bragas, las cuales por lo que vio estaban para tirar. Al acabar, dej&oacute; la maquinilla de nuevo en su sitio, contemplando su zona m&aacute;s &iacute;ntima como parec&iacute;a volver a sus a&ntilde;os de juventud, cuando a&uacute;n el vello no hab&iacute;a nacido.<\/p>\n<p>Dejando que el agua cayera por todo su cuerpo, alz&oacute; la cabeza para sentirlo en la cara, estaba demasiado a gusto, tanto que por poco no se percat&oacute; que la manilla de la puerta se hab&iacute;a accionado.<\/p>\n<p>Se gir&oacute; de inmediato, por acto reflejo dio la espalda a la puerta y pens&oacute; en si la mampara la tapar&iacute;a lo suficiente. Por supuesto que no, era totalmente transparente y solo las gotas de agua y el vaho generado la tapar&iacute;an un poco. Sin embargo, &iquest;qu&eacute; m&aacute;s daba? Al ver la figura de su hijo entrar por la puerta supo a ciencia cierta que no deb&iacute;a cubrirse.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Puedo, mam&aacute;? Tengo que limpiarme los dientes.<\/p>\n<p>Sergio hab&iacute;a acumulado todo el valor que ten&iacute;a para abrir la dichosa puerta, incluso permaneci&oacute; un minuto delante de esta sin saber qu&eacute; decir al entrar. Ten&iacute;a un objetivo claro, estar enfrente del cuerpo desnudo de Mari. Escuchaba la ducha tras el trozo de madera de color blanco, mientras su mano temblorosa se acercaba a la manilla plateada.<\/p>\n<p>Tuvo que cerrar los ojos para poder pasar. Al escuchar la cerradura abrirse se le par&oacute; el coraz&oacute;n y de su boca sin pensarlo sali&oacute; la pregunta perfecta. Esper&oacute; la respuesta, todav&iacute;a sin escuchar ni una palpitaci&oacute;n dentro de su pecho, solamente la respuesta de Mari podr&iacute;a ponerlo en marcha.<\/p>\n<p>&mdash;Claro, mi amor.<\/p>\n<p>Mari contest&oacute; y gir&oacute; su cuello para mirar a su hijo. Estaban a algo m&aacute;s de dos metros de distancia y solo una fina mampara de cristal les separaba. El joven hab&iacute;a entrado con todo su descaro, con su torso desnudo y abajo&hellip; &iexcl;&Uacute;nicamente el calzoncillo! Tapando aquella herramienta de la que habl&oacute; meses atr&aacute;s con Carmen.<\/p>\n<p>Se comenz&oacute; a enjabonar el cabello al tiempo que o&iacute;a como su primog&eacute;nito se pasaba el cepillo por los dientes. Ni siquiera dudo un momento en hacerlo y sabiendo que el espejo del lavabo la enfocaba, se dio la vuelta levemente d&aacute;ndole el perfil de su cuerpo. Sus manos se masajeaban el cabello mientras el champ&uacute; ca&iacute;a por su cuerpo resbaladizo. Su piel sedosa brillaba con la mezcla de agua y la luz del interior del ba&ntilde;o. Sergio no se lo perdi&oacute;.<\/p>\n<p>Con un ojo poco discreto el muchacho miraba a trav&eacute;s del espejo como su madre se lavaba la cabeza. No se hab&iacute;a lavado los dientes por tanto tiempo jam&aacute;s, saldr&iacute;an realmente limpios, pero la espera merec&iacute;a la pena. Vio c&oacute;mo la mujer cog&iacute;a el gel y lo vert&iacute;a con tranquilidad sobre sus manos. Al menos para el joven, cuando la vio pasarse las manos por cada parte de su piel, le pareci&oacute; lo m&aacute;s er&oacute;tico que presenci&oacute; en toda su vida.<\/p>\n<p>Su virilidad hab&iacute;a estado todo el d&iacute;a activada, pero ahora, con su madre a un metro de distancia, desnuda y recubierta de jab&oacute;n, aquello explot&oacute; en una erecci&oacute;n megal&iacute;tica. El pene rugi&oacute; en el interior, consiguiendo una erecci&oacute;n como en las grandes noches. Ech&oacute; un vistazo r&aacute;pido a su calzoncillo que era de licra y marcaba un paquete que no era normal.<\/p>\n<p>Volvi&oacute; la vista al espejo, su madre se hab&iacute;a girado, estaba de cara a su espalda y el joven pod&iacute;a observar la silueta que hubiera puesto envidiosa a la misma Afrodita. Ya no hab&iacute;a jab&oacute;n en su cuerpo, solo una piel maravillosamente bella que brillaba bajo el agua. L&aacute;stima por una &uacute;nica cosa, que tanto madre como hijo se percataron.<\/p>\n<p>El agua caliente hab&iacute;a convertido el ba&ntilde;o en una sauna de vapor, el espejo se hab&iacute;a empa&ntilde;ado lo suficiente para que la imagen se emborronase y la mampara corr&iacute;a la misma suerte. Mari sab&iacute;a que aun as&iacute;, Sergio la segu&iacute;a mirando, ella ve&iacute;a su espalda con su trasero marcado tras los calzoncillos, pero estaba claro que los ojos de su hijo quer&iacute;an ver m&aacute;s.<\/p>\n<p>Queriendo por primera vez ser gustada, pas&oacute; sus manos desde su cintura, subiendo lentamente hasta sus costillas y despu&eacute;s debajo de sus senos. El volumen de sus pechos no la cab&iacute;a en las manos, aun as&iacute; las apret&oacute;, saliendo el exceso de carne entre los dedos, sin quitar la vista del joven.<\/p>\n<p>Sergio se manten&iacute;a quieto, sin ni siquiera limpiarse los dientes, Mari sab&iacute;a que estaba mirando y pens&oacute; que quiz&aacute; era el &ldquo;momento&rdquo;. Sin embargo, el joven pareci&oacute; volver en s&iacute; y se enjuag&oacute; la boca para despu&eacute;s decir.<\/p>\n<p>&mdash;Ya est&aacute;, Mari, no quer&iacute;a molestar. Voy a la cama.<\/p>\n<p>Que sugerente para la mente de la dama, &ldquo;voy a la cama&rdquo;. Le hubiera gustado m&aacute;s escuchar un &ldquo;te espero en cama&rdquo; o &ldquo;no tardes en venir a la cama&rdquo; o&hellip; &ldquo;Te voy a follar en la cama&rdquo;. Suspir&oacute; en un volumen m&aacute;s que notable con este &uacute;ltimo pensamiento, algo que no pas&oacute; desapercibido para su hijo.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Qu&eacute;? &mdash;le dijo al escuchar ese leve ruido ya en la puerta.<\/p>\n<p>&mdash;No, nada, &iquest;solo que podr&iacute;as pasarme la toalla?<\/p>\n<p>El joven se dio la vuelta, cogi&oacute; la toalla de color blanco que hab&iacute;a en el retrete y elev&oacute; la cabeza. Su madre sacaba la testa mojada por la mampara mientras el dichoso cristal ocultaba lo dem&aacute;s.<\/p>\n<p>La delgada mano de Mari abri&oacute; todos sus dedos y cogi&oacute; la mullida toalla que Sergio le daba, para despu&eacute;s quedarse inm&oacute;vil por un breve segundo, mirando lo que se le ofrec&iacute;a. Al quitar la toalla lo siguiente que vio la mujer era la entrepierna de su hijo. En un principio ella lo hab&iacute;a hecho para picar al joven, para que se encendiera a&uacute;n m&aacute;s, pero por buena o mala suerte, iba a acabar siendo al rev&eacute;s.<\/p>\n<p>Cuando retir&oacute; la toalla, detr&aacute;s se alzaba el coloso. El pene de Sergio estaba metido como una morcilla de burgos envasada al vac&iacute;o en aquel calzoncillo. Se ve&iacute;a inmenso, grande, gordo&hellip; desde donde nac&iacute;a, su herramienta recorr&iacute;a el muslo hasta el l&iacute;mite de la prenda, donde Mari rez&oacute; por que algo se viera.<\/p>\n<p>Obviamente no iba a salir en tal preciso momento, como sus pezones tampoco se pegaron al cristal para que el joven los viera. Solo fue un instante, un segundo en el que fueron sabedores de lo que iba a pasar.<\/p>\n<p>&mdash;Sergio, no molestas. Ahora voy a la cama. No tardo.<\/p>\n<p>El joven se dio la vuelta, saliendo por la puerta con una erecci&oacute;n que incluso empezaba a ser dolorosa. Mari en cambio, se qued&oacute; sec&aacute;ndose dentro de la ducha, sobre todo el exceso de l&iacute;quidos que manaban de su entrepierna. Hab&iacute;a salido de su escondrijo y ya notaba como en sus muslos alguna gota traviesa quer&iacute;a comenzar el viaje.<\/p>\n<p>CONTINUAR&Aacute;<\/p>\n<p>&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8211;<\/p>\n<p>En mi perfil ten&eacute;is mi Twitter para que pod&aacute;is seguirme y tener m&aacute;s informaci&oacute;n.<\/p>\n<p>Subir&eacute; m&aacute;s cap&iacute;tulos en cuento me sea posible. Ojal&aacute; pod&aacute;is acompa&ntilde;arme hasta el final del camino en esta aventura en la que me he embarcado.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 11<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span>1 El teatro era magn&iacute;fico, una obra que no pas&oacute; de largo para el asombro de los dos. Entraron pronto, eran cerca de las siete y el lugar estaba a la mitad del aforo. Con calma buscaron los ba&ntilde;os, ambos hicieron sus necesidades para estar vac&iacute;os por si la llamada de la naturaleza aparec&iacute;a en [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":16875,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":{"0":"post-32005","1":"post","2":"type-post","3":"status-publish","4":"format-standard","6":"category-amor-filial"},"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/32005","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/users\/16875"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=32005"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/32005\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=32005"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=32005"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=32005"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}