{"id":32018,"date":"2021-10-18T22:00:00","date_gmt":"2021-10-18T22:00:00","guid":{"rendered":""},"modified":"2021-10-18T22:00:00","modified_gmt":"2021-10-18T22:00:00","slug":"encuentro-de-escritores","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/encuentro-de-escritores\/","title":{"rendered":"Encuentro de escritores"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"32018\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\"><\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 4<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>Una escritora y un escritor de relatos er&oacute;ticos se re&uacute;nen por primera vez en persona.<\/p>\n<p>Entonces toqu&eacute; su timbre. Despu&eacute;s de pensar 15 veces cuales ser&iacute;an las palabras que dir&iacute;a en aquel ansiado momento, me arm&eacute; de valor y esper&eacute; a que abriera.<\/p>\n<p>Llev&aacute;bamos unos cuantos meses intercambiando relatos, ideas y experiencias sexuales. La verdad es que ella me conoc&iacute;a de una manera m&aacute;s &iacute;ntima que mi propia esposa, sin embargo, hab&iacute;a un detalle, nunca hab&iacute;amos estado frente a frente. Mi atracci&oacute;n hace tiempo que dej&oacute; de ser secreta, ya que hab&iacute;a optado por revelarla en un af&aacute;n de desentra&ntilde;ar mi deseo a trav&eacute;s de la escritura. Se volv&iacute;a tanto m&aacute;s excitante tener la certeza de que ella supiera que era mi musa y que cada pulsi&oacute;n er&oacute;tica que lograba transmitir estaba motivada por el deseo de sentirla.<\/p>\n<p>El costo de este placer estaba en la enajenaci&oacute;n de la carne, lo que me provocaba una gran ansiedad. &iquest;C&oacute;mo ser&iacute;a vernos? &iquest;Ser&aacute; bueno para este espiral creativo, el tocarnos, aunque sea para saludarnos? El temor a la desilusi&oacute;n estaba muy latente, considerando que en todos mis relatos termin&aacute;bamos teniendo un sexo descarnado. Ve&iacute;a en ella una fuente inagotable donde pod&iacute;a refrescar mi l&iacute;vido y lo mejor de todo, ella parec&iacute;a disfrutarlo. El asunto est&aacute; en que parte de este equilibrio se asentaba en lo inalcanzables que parec&iacute;an ser estas fantas&iacute;as.<\/p>\n<p>Y bueno, estaba frente a su puerta, por primera vez, preso de mi &iacute;mpetu y porf&iacute;a.<\/p>\n<p>El acuerdo impl&iacute;cito que ten&iacute;amos era el de abrir la mente y aceptarnos, con toda la carga de erotismo primitivo que nos hace seres humanos. Nunca han existido premisas que nos hagan pensar en lo correcto o incorrecto, si no que hemos dado rienda suelta a nuestra imaginaci&oacute;n, como quien se acuesta en un prado a ver las nubes que, por fuerza de la naturaleza, adoptan las m&aacute;s llamativas formas. Todo val&iacute;a, pero claro, separados por una pantalla&hellip; &iquest;Qu&eacute; pasar&iacute;a ahora?<\/p>\n<p>Finalmente son&oacute; el picaporte y luego se abri&oacute; la puerta, ah&iacute; estaba. Lo primero que not&eacute; fue su estatura, no era alta ni baja, tal como la imaginaba. Una cierta frialdad (la misma con la que daba inicio a nuestras sesiones) estaba impostada en su cara, pero tiendo a creer que eran sus propios nervios ante esta situaci&oacute;n fuera de lo com&uacute;n. Nos saludamos civilizadamente, me invit&oacute; a pasar y me dijo que ya estaba en el fuego la cafetera.<\/p>\n<p>La excusa de este encuentro era compartir un caf&eacute; para intercambiar producciones literarias, pero era obvio que al menos exist&iacute;a la curiosidad rec&iacute;proca de saber qu&eacute; pasar&iacute;a si nos ve&iacute;amos. En otro contexto, lo l&oacute;gico hubiese sido largarse a fornicar y satisfacer ese deseo que habitaba en masturbaciones escondidas tras las cartas que nos envi&aacute;bamos, pero estaba claro que la cosa no era tan simple. Los dos am&aacute;bamos esta tensi&oacute;n y sab&iacute;amos el valor de no romperla as&iacute; como as&iacute;.<\/p>\n<p>Entonces, cual japoneses en su ceremonia del t&eacute;, seguimos con la performance y nos sentamos a conversar cosas sin mayor importancia y definitivamente muy lejanas de lo que realmente nos motivaba. Esto se sostuvo unos diez a quince minutos, minutos eternos y llenos de dudas. La simple idea de que no aflorara nuestra qu&iacute;mica me llenaba de angustia, pero mantuve la calma pensando en que quiz&aacute;s eso tambi&eacute;n pod&iacute;a ser bueno, mal que mal estoy casado.<\/p>\n<p>Fue en eso cuando una pregunta capciosa la hizo sonre&iacute;r, sus ojos se almendraron coquetamente y sus dientes que siempre me han gustado se dejaron ver, ah&iacute; estaba. No recuerdo el hilo de la conversaci&oacute;n, pero obviamente desemboc&oacute; en nuestro tema favorito, nosotros. Una confesi&oacute;n tras otra, acerca de lo que &ldquo;en verdad&rdquo; est&aacute;bamos pensando en cada momento, como qui&eacute;n ve una pel&iacute;cula por segunda vez, pero conociendo el final.<\/p>\n<p>Quiz&aacute;s lo que m&aacute;s me gusta de ella es que podemos tener esas conversaciones que se tienen despu&eacute;s del sexo, totalmente expuestos, pero sin tirar. Tal vez por eso necesito escribirla, transpirada y gimiendo, como si sin esa pieza lo otro resultara incompleto.<\/p>\n<p>Lo cierto es que cada vez que entramos en esta atm&oacute;sfera, las pulsaciones de mi pecho solo son superadas por las de mi pene, y el deseo de escribir solo se interrumpe por el de masturbarme tras cortar. La hab&iacute;a follado en todas las posiciones imaginables, pero ahora estaba frente a m&iacute;, sin posibilidad de escribir.<\/p>\n<p>Le le&iacute; un relato corto que hab&iacute;a escrito para romper el hielo, ya las sonrisas se suced&iacute;an una tras otra. Lo est&aacute;bamos pasando muy bien, excitad&iacute;simos, pero muy concentrados en nuestra din&aacute;mica. Luego ella se anim&oacute; a compartirme un escrito de su creaci&oacute;n, de una sensibilidad muy suave y a la vez con detalles que terminaron por levantarme una tremenda erecci&oacute;n, la que no hice nada por disimular. Estaba pasando lo que ten&iacute;a que pasar y se daba de manera muy natural y entretenida.<\/p>\n<p>As&iacute; fuimos intercambiando al punto en que entre m&aacute;s sonrisas fuimos perdiendo el pudor y as&iacute; nuestras manos empezaron a recorrer nuestros propios cuerpos cada vez m&aacute;s libremente. No nos toc&aacute;bamos entre nosotros, pero s&iacute; que nos hab&iacute;amos penetrado, en una sinton&iacute;a y confianza mucho mayor que varias cachas que alguna vez me he pegado.<\/p>\n<p>No fue dif&iacute;cil aceptar lo que pasaba, por lo que me abr&iacute; el pantal&oacute;n, a esta altura ya no nos quedaban muchos relatos ni trabajos que recitar, pero si segu&iacute;amos conversando con una naturalidad sorprendente. Ella hizo lo propio y comenz&oacute; a subir su falda, mostrando sus piernas y deslizando sus manos por su cuerpo. Nos tendimos cada uno, frente a frente, de a poco y sin jam&aacute;s dejar de mirarnos nos empezamos a masturbar.<\/p>\n<p>Era un acto de entrega total, de compartir ese &aacute;ngulo que los dos asum&iacute;amos del otro, pero que esperablemente no estaba a la vista. Ganas de abalanzarme sobre ella y penetrarla no me faltaban, pero realmente esto era oro, era como estar cara a cara con una diosa del erotismo, una imagen inspiradora que atesorar&iacute;a el resto de mi vida.<\/p>\n<p>Su respiraci&oacute;n se comenz&oacute; a agitar y con sus manos alternaba entre la estimulaci&oacute;n de su cl&iacute;toris y agarrarse las tetas que se iban arrancando de su blusa. Por mi parte, me saqu&eacute; la polera y me arrodill&eacute;, dejando caer mis pantalones. Ella me dio la espalda, apoyando su pecho contra la alfombra, levant&oacute; el culo, entreg&aacute;ndome el primer plano de su concha agitada por sus dedos que ya se mov&iacute;an r&aacute;pidamente. Pod&iacute;a ver los jugos que emanaban y que ped&iacute;an mi verga con desesperaci&oacute;n, la verdad se volvi&oacute; muy dif&iacute;cil no met&eacute;rselo ni tampoco recorrer mi lengua por esta delicia que ten&iacute;a frente a m&iacute;.<\/p>\n<p>Seguimos as&iacute; unos minutos, nos volvimos a tumbar, quer&iacute;amos mirarnos las caras al momento de terminar. Y as&iacute; fue como vi sus dientes morder tu labio inferior, mientras yo frunc&iacute;a el ce&ntilde;o y con la boca medio abierta empec&eacute; a liberar unos &ldquo;aah&hellip; aah&hellip;&rdquo; y t&uacute; con tus &ldquo;aaaay&hellip;&rdquo; nos empezamos a ir. Algunas gotas de semen te alcanzaron, mientras tu humedad baj&oacute; por tus nalgas, ya est&aacute;bamos.<\/p>\n<p>Fue imposible no abrazarte, casi siempre abrazo tras el sexo, para empezar a conversar, pero en nuestro caso ya estaba todo dicho. Nos miramos, nos re&iacute;mos y nos pusimos la ropa. Fijamos fecha para nuestra pr&oacute;xima reuni&oacute;n y nos despedimos con la seguridad de tener bastante material que masticar.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 4<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span>Una escritora y un escritor de relatos er&oacute;ticos se re&uacute;nen por primera vez en persona. Entonces toqu&eacute; su timbre. Despu&eacute;s de pensar 15 veces cuales ser&iacute;an las palabras que dir&iacute;a en aquel ansiado momento, me arm&eacute; de valor y esper&eacute; a que abriera. Llev&aacute;bamos unos cuantos meses intercambiando relatos, ideas y experiencias sexuales. 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