{"id":32071,"date":"2021-10-20T22:00:00","date_gmt":"2021-10-20T22:00:00","guid":{"rendered":""},"modified":"2021-10-20T22:00:00","modified_gmt":"2021-10-20T22:00:00","slug":"cafe","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/cafe\/","title":{"rendered":"Caf\u00e9"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"32071\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\"><\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 3<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>Semanas despu&eacute;s supe su nombre: &Aacute;ngela. &Aacute;ngela ven&iacute;a muchas ma&ntilde;anas a desayunar a mi bar desde hac&iacute;a poco tiempo, quiz&aacute; tres semanas. Yo supon&iacute;a que habr&iacute;a encontrado empleo por la zona recientemente, porque nunca la hab&iacute;a visto antes y, por descontado, no era la t&iacute;pica cliente del vecindario: a estas las reconoc&iacute;a inmediatamente. &Aacute;ngela era una mujer que aparentaba tener un poco m&aacute;s de la treintena; era guapa, de facciones suaves y finas; ten&iacute;a una negra melena larga y rizada, calzaba tacones y vest&iacute;a jeans ajustados, camisa blanca y americana. &Aacute;ngela llegaba, se sentaba frente a la barra y ped&iacute;a la consumici&oacute;n: &quot;Un caf&eacute; con leche doble y un cruas&aacute;n&quot;.<\/p>\n<p>Mi empleado la serv&iacute;a puntualmente, mientras yo, a apenas tres metros, junto a la caja, la observaba. Ver sus labios salidos sorbiendo despacio el caf&eacute; caliente, me excitaba. Un d&iacute;a, no pudiendo m&aacute;s, me ausent&eacute; de la caja, fui a la oficina y me hice una paja. Ah, qu&eacute; paja, imaginando mi polla entrando y saliendo de esos bonitos labios. Otro d&iacute;a, se me ocurri&oacute; una idea, un fetichismo: &iquest;por qu&eacute; no agregarle mi semen al caf&eacute; que se tomaba &Aacute;ngela? Ser&iacute;a, &iexcl;la ostia!, &iexcl;me har&iacute;a mejores pajas! Y otro d&iacute;a, lo llev&eacute; a cabo. Me paje&eacute; a primera hora, c&oacute;mo no, pensando en &Aacute;ngela, y guard&eacute; el semen en un vasito de chupito que ocult&eacute; en una de las neveras. Luego, le dije a Vicente, mi empleado, que le quer&iacute;a ayudar en su ardua tarea de hacer caf&eacute;s y cuando vi a &Aacute;ngela detr&aacute;s de la barra, le dije a Vicente: &quot;Yo hago el de la se&ntilde;orita&quot;. Puse el caf&eacute;, puse la leche y, disimuladamente, abr&iacute; la nevera y a&ntilde;ad&iacute; el contenido del chupito. &Aacute;ngela se lo bebi&oacute;. Lo repet&iacute; varias veces. Ella, se ve, no notar&iacute;a severos cambios en el sabor; como mucho, una vez me dijo Vicente que hab&iacute;a mencionado el preciado amargor del caf&eacute;.<\/p>\n<p>Por lo dem&aacute;s, mi vida era bastante mon&oacute;tona. El bar, la casa, mi mujer, mi hija&#8230; Mi mujer, aunque yo llegaba a casa alrededor de la medianoche, siempre me esperaba despierta. Mi mujer, Adela, era una hembra carnosa que ten&iacute;a unas tetas estupendas, redondas, gruesas, con morenas areolas y pezones; ten&iacute;a algo de tripita y un culo orondo. Ten&iacute;a cuarenta y ocho a&ntilde;os, los mismos que yo, sin embargo conservaba un rostro juvenil. &quot;Alejandro&quot;, este soy yo, &quot;ma&ntilde;ana te llevar&eacute; al bar un puchero que acabo de cocinar, debes alimentarte mejor, te est&aacute;s quedando en los huesos con tanto trabajo, y m&aacute;s ahora, que me ha dicho la Paquita que hasta te has puesto t&uacute; a dar los caf&eacute;s&quot;; &quot;Adela, hay que ayudar&quot;, apostill&eacute;. Por las noches, una s&iacute; y otra no, mi mujer y yo foll&aacute;bamos, sin armar demasiado esc&aacute;ndalo para no despertar a la nena, cuchicheando nuestros espasmos, en la postura del misionero.<\/p>\n<p>Pero aquella noche fue distinta. Eran las once y media. El bar estaba cerrado. Vicente se hab&iacute;a ido ya y hab&iacute;a dejado la persiana a medio levantar. Yo estaba dentro del bar cuadrando la caja. Entonces, o&iacute; un ruido. Alc&eacute; la cabeza. Vi que alguien intentaba pasar por debajo de la persiana; al principio, me alarm&eacute;; sin embargo, en el momento en que reconoc&iacute; aquel tac&oacute;n que ya se introduc&iacute;a en el interior del local precediendo a la pierna enfundada en unos jeans, me tranquilic&eacute;; mas no del todo: &iquest;qu&eacute; quer&iacute;a aquella mujer a esas horas? Agachada, &Aacute;ngela meti&oacute; la cabeza y dijo: &quot;Hola&quot;. &quot;Hola&quot;, dije; &quot;Uff, qu&eacute; nochecita&quot;, exclam&oacute; &Aacute;ngela; &quot;&iquest;Qu&eacute; ocurre?&quot;, pregunt&eacute;; &quot;No, nada, nada&quot;, dijo &Aacute;ngela. Por como arrastraba las consonantes, supe que estaba bebida. &quot;Oye, jefe, &iquest;me pones un whisky?&quot;; &quot;Hemos cerrado&quot;; &quot;Vamos, jefe, no te hagas el duro, que s&eacute; que no me quitas ojo&quot;, dijo &Aacute;ngela, arrojando la chaqueta sobre una mesa.<\/p>\n<p>&Aacute;ngela llevaba puesto un body palabra de honor que resaltaba la belleza de sus tetas. &quot;Uno s&oacute;lo&quot;, dije; &quot;Trato hecho&quot;, dijo &Aacute;ngela mientras se acercaba m&aacute;s a la barra. Le serv&iacute; la bebida. Ella encendi&oacute; un cigarrillo. &quot;Est&aacute; prohibido fumar&quot;, dije; &quot;Venga ya, jefe&quot;, solt&oacute; ella riendo. Pasaban los minutos y los dos permanec&iacute;amos en silencio: &uacute;nicamente se o&iacute;a el teclear de mi calculadora y el entrechocar de sus hielos. &quot;Jefe&quot;, habl&oacute; &Aacute;ngela, &quot;hoy, esta noche, mi novio ha cortado conmigo&quot;, se detuvo. Luego continu&oacute;: &quot;Dice que necesita aires nuevos, fig&uacute;rate jefe, &iexcl;aires nuevos!, una botella de ox&iacute;geno le daba&#8230;, si yo s&eacute; que se est&aacute; follando a la putilla de su coordinadora, &iquest;a qui&eacute;n quiere enga&ntilde;ar?, aire dice, aire, y&#8230; &iquest;qu&eacute; tendr&aacute; esa que no tenga yo?, todas tenemos lo mismo&#8230;, culo, tetas&#8230; y co&ntilde;o, que es lo importante, bueno, y boca, ya sabes jefe, para hacer mamadas&quot;, &Aacute;ngela not&oacute; que sus &uacute;ltimas palabras me hab&iacute;an puesto inc&oacute;modo. Sigui&oacute;: &quot;Jefe, &iquest;te gustan las mamadas?&quot;; &quot;Mi mujer no me las hace&quot;; &quot;Acab&aacute;ramos&quot;, dijo &Aacute;ngela, y, ni corta ni perezosa, se encaram&oacute; a la barra y, de un salto, cay&oacute; junto a m&iacute;. &quot;T&uacute; sigue, t&uacute; sigue cuadrando la caja, que yo me ocupo de todo, esta se la dedico al cabr&oacute;n de mi novio&quot;. Yo estaba sentado en un taburete frente al mueble donde est&aacute; el ordenador, y &Aacute;ngela se col&oacute; en el hueco, se hizo sitio, se arrodill&oacute; y me quit&oacute; el cintur&oacute;n, me desaboton&oacute; el pantal&oacute;n y me abri&oacute; la porta&ntilde;uela. &iquest;Era real? Fue real.<\/p>\n<p>Se meti&oacute; mi polla entre sus labios h&uacute;medos, acarici&aacute;ndomela, lami&oacute; despacio prepucio y frenillo, comi&oacute; m&aacute;s, hasta que se la introdujo entera en su boca y la sabore&oacute; como un manjar. &quot;Oh, oh, oh&quot;, gem&iacute;a yo; &quot;Sigue, jefe, sigue haciendo caja&quot;, dijo ella abandonando su tarea durante unos segundos, luego cogi&oacute; aire y continu&oacute;. Qu&eacute; maravilloso placer sent&iacute;, jam&aacute;s lo podr&eacute; olvidar. Sent&iacute; que ya estaba a punto de correrme y cre&iacute; conveniente avisar: &quot;&iexcl;Me corro, me corro!&quot;, &Aacute;ngela, entonces, escupi&oacute; la polla de su boca, la empu&ntilde;&oacute; con una mano y me termin&oacute; paje&aacute;ndome: mi semen cay&oacute; desordenadamente sobre su cara; ella suspiraba: &quot;Ah, humm, ah, hummm&quot;. Mir&eacute; hacia abajo y vi la babaza del semen en sus mofletes, en su nariz, en su barbilla; las gotas que resbalaban hacia la comisura de sus labios y la punta de su lengua captur&aacute;ndolas: &quot;Humm, sabe a&#8230; caf&eacute;&quot;.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 3<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span>Semanas despu&eacute;s supe su nombre: &Aacute;ngela. &Aacute;ngela ven&iacute;a muchas ma&ntilde;anas a desayunar a mi bar desde hac&iacute;a poco tiempo, quiz&aacute; tres semanas. Yo supon&iacute;a que habr&iacute;a encontrado empleo por la zona recientemente, porque nunca la hab&iacute;a visto antes y, por descontado, no era la t&iacute;pica cliente del vecindario: a estas las reconoc&iacute;a inmediatamente. &Aacute;ngela era [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":9944,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[7],"tags":[],"class_list":{"0":"post-32071","1":"post","2":"type-post","3":"status-publish","4":"format-standard","6":"category-erotismo-y-amor"},"a3_pvc":{"activated":false,"total_views":0,"today_views":0},"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/32071","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/users\/9944"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=32071"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/32071\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=32071"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=32071"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=32071"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}