{"id":32074,"date":"2021-10-21T22:00:00","date_gmt":"2021-10-21T22:00:00","guid":{"rendered":""},"modified":"2021-10-21T22:00:00","modified_gmt":"2021-10-21T22:00:00","slug":"mi-tia-milf","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/mi-tia-milf\/","title":{"rendered":"Mi t\u00eda milf"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"32074\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\">14<\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 20<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>Era s&aacute;bado por la tarde, y yo me pasaba la adolescencia a mis veintid&oacute;s a&ntilde;os, mirando videos en mi celular mientras platicaba con mis amigos en el chat simult&aacute;neamente, mi costumbre a esa hora del d&iacute;a desde hac&iacute;a un par de semanas, despu&eacute;s de que me mudara a la casa de mi t&iacute;o para trabajar con &eacute;l en su negocio, teniendo como objetivo el costearme la universidad.<\/p>\n<p>Adem&aacute;s de ese empleo, tambi&eacute;n trabajo como instructor personal en un gimnasio a tiempo alternado con mis compa&ntilde;eros, y evidentemente aquel d&iacute;a no era mi turno.<\/p>\n<p>En ese momento escuch&eacute; a mi t&iacute;a haciendo ruido en su recamara, sab&iacute;a que saldr&iacute;a a alguna parte. Por el sonido, pod&iacute;a deducir que estar&iacute;a buscando su ropa dentro de su armario, sus contoneos delataban su posici&oacute;n con toda claridad sobre el piso de madera aglomerada.<\/p>\n<p>Entonces aquel sutil danzar de sus pies seguramente descalzos, fue bruscamente cambiado por un sonoro eco de tacones altos que parec&iacute;an andar desde su habitaci&oacute;n, por las escaleras justo a un lado, hasta el sof&aacute; de la sala en el que estaba sentado de frente a aquellas escaleras.<\/p>\n<p>A alguna reuni&oacute;n con sus amigas ir&aacute;. Pensaba, deduciendo lo obvio despu&eacute;s de mirarla hacer lo mismo cada s&aacute;bado a la misma hora. Bastante comprensible, es decir, divorciada, muy guapa y sin hijos, no ten&iacute;a quien le reprochara nada. Con mi t&iacute;o, es decir, su hermano, quien tambi&eacute;n era divorciado, llevaba una buena relaci&oacute;n desde que murieran mis abuelos y heredaran la casa, pero se manten&iacute;an alejados de la vida privada uno del otro.<\/p>\n<p>Los d&iacute;as corr&iacute;an a prisa y yo la pasaba bastante bien, entre mi trabajo en el gimnasio y con mi t&iacute;o, me entreten&iacute;a bastante bien. Excepto los d&iacute;as cuando deb&iacute;a descansar de ambos trabajos, esos d&iacute;as eran terriblemente aburridos, pues adem&aacute;s eran tambi&eacute;n los d&iacute;as en que mi t&iacute;a sal&iacute;a de casa y mi t&iacute;o sal&iacute;a con su hija quien viv&iacute;a con otros miembros de la familia, dej&aacute;ndome as&iacute;, completamente solo.<\/p>\n<p>Una peque&ntilde;a ayuda<\/p>\n<p>Uno de esos d&iacute;as libres, tumbado en el sof&aacute; de la sala, despu&eacute;s de haber hablado hasta el cansancio con algunos amigos en el chat, miraba a mi t&iacute;a bajando las escaleras con su toalla y bata blanca de ba&ntilde;o en mano. Aun llevaba sus pantalones de mezclilla y su blusa rosa que vest&iacute;a en la ma&ntilde;ana, solo hab&iacute;a remplazado sus zapatillas deportivas por un par de sandalias afelpadas.<\/p>\n<p>Es muy hermosa, tiene un cuerpo incre&iacute;ble, a sus cuarenta y tantos, dir&iacute;a que tiene mejor cuerpo que muchas de las chicas j&oacute;venes que entreno en el gimnasio. Su cabellera morena, larga y lacia, acent&uacute;a su delgada cintura sobre su cola bien parada y firme, largas piernas, busto grande y redondo, adem&aacute;s de un rostro angelical que le esconde muy bien su edad. L&aacute;stima de su actitud, la modestia no es lo suyo, materialista e interesada a m&aacute;s no poder. Seguramente el motivo de su divorcio.<\/p>\n<p>Apenas me daba la espalda para encaminarse al ba&ntilde;o, mi mirada se clav&oacute; en su trasero cual a&uacute;n en esos pantalones poco ajustados se meneaban como deliciosos duraznos jugosos, balance&aacute;ndose hipn&oacute;ticamente como seduciendo a quien los mirase para com&eacute;rselos.<\/p>\n<p>Me pon&iacute;a muy caliente, tenerla en la misma casa y solo ver el manjar sin poder probarlo era una tortura. S&iacute; tan solo no fuese tan avariciosa e interesada, seguramente tendr&iacute;a una oportunidad con ella, pero al ser tan eg&oacute;latra solo me permit&iacute;a un par de saludos por d&iacute;a y en el mejor de los casos una muy corta charla ocasional.<\/p>\n<p>Intentando alejar pensamientos lujuriosos de mi mente, retom&eacute; mi actividad digital dejando de lado mis instintos m&aacute;s bajos, al menos hasta que mi t&iacute;a tomara camino de regreso a su habitaci&oacute;n.<\/p>\n<p>Aquel aroma de mujer llenaba la casa apenas abrir la puerta del ba&ntilde;o y dejar escapar todo el vapor que atacaba cada rinc&oacute;n para impregnar su olor femenino. El olor de aquella mujer que desfilaba engre&iacute;da frente a m&iacute;, con su cabello envuelto en toallas y su bata blanca, completamente desnuda bajo esta.<\/p>\n<p>Incapaz de apartar la mirada, le segu&iacute;a de cerca cada detalle de sus movimientos, como si la vida me pasara en c&aacute;mara lenta, desde su andar por la estancia principal hasta las escaleras. Paso por paso, uno a uno cada pelda&ntilde;o, hasta que, de pronto, un mal movimiento hizo que una de sus pantuflas se atorase en un escal&oacute;n provocando una de las ca&iacute;das m&aacute;s graciosas que jam&aacute;s he presenciado.<\/p>\n<p>Gracioso s&iacute;, pero el golpe fue fuerte y aparatoso, por lo que me contuve la carcajada y me apresur&eacute; a socorrerla forzando mis labios a no esbozar una sonrisa.<\/p>\n<p>-&iquest;Se encuentra bien? -Le Pregunt&eacute; con tono preocupado, y quiz&aacute; un poco exagerado.<\/p>\n<p>&ndash;Creo que me he lastimado la cintura. -Me respond&iacute;a adolorida y enfadada consigo misma. Acto seguido met&iacute; mi mano por debajo de sus rodillas y la otra por su espalda para cargarla hasta su dormitorio.<\/p>\n<p>Una vez ah&iacute;, la recost&eacute; sobre su cama mientras ella me agradec&iacute;a y se acomodaba su bata para no dejarme ver m&aacute;s piel que las de sus bellas pantorrillas, cuando se recostaba de espaldas a m&iacute;. Entonces mi boca cobraba vida propia y le pregunt&eacute; si me permit&iacute;a revisarla para determinar si hab&iacute;a tenido alguna torcedura importante, y antes de que me respondiera, la tom&eacute; una vez m&aacute;s por la cintura para evitar que se recostara de frente a m&iacute;, reacomod&aacute;ndola para que se extendiera en su cama boca abajo. Comenc&eacute; a tocarla, o m&aacute;s bien a tentarla como si fuese de cristal.<\/p>\n<p>En cierta forma s&iacute; le tem&iacute;a un poco a su reacci&oacute;n, por ello actu&eacute; con mucha cautela y respeto. Deslizando su bata para despejarle la espalda, mientras presionaba sus m&uacute;sculos de la espalda y de la cintura intentando saber si ten&iacute;a alguna molestia m&aacute;s all&aacute; del golpe, tambi&eacute;n hund&iacute;a profundo en sus huesos para tentar una posible fractura.<\/p>\n<p>Ya m&aacute;s tranquilo al tener la certeza de que no se trataba de nada serio, estaba a punto de dejarla tranquila para que descansara, pero algo me detuvo. Y es que estaba ah&iacute;, en su recamara con mi t&iacute;a semidesnuda debajo de m&iacute;, pr&aacute;cticamente a mi merced y yo desperdiciando la oportunidad. As&iacute; que segu&iacute;.<\/p>\n<p>No pretend&iacute;a nada, solo quer&iacute;a prolongar el momento, por lo que continu&eacute; tocando los m&uacute;sculos de su espalda, ahora sin miedo, m&aacute;s bien le estaba dando un masaje relajante, son la excusa de hacer que se olvidara del dolor. Ser&iacute;a, seg&uacute;n yo, lo que le dir&iacute;a si llegaba a cuestionarme por mi atrevimiento. Pero mi t&iacute;a no dec&iacute;a nada.<\/p>\n<p>Todo estaba en silencio y yo ten&iacute;a a mi t&iacute;a en mis manos, literalmente. Sab&iacute;a que me hab&iacute;a dejado<\/p>\n<p>camino libre para ir m&aacute;s all&aacute; de una simple revisi&oacute;n profesional, y yo, no queriendo desperdiciar la oportunidad, sub&iacute; r&aacute;pidamente las manos hasta su cuello para masajearle esta parte, deslizando deliberadamente su bata todav&iacute;a m&aacute;s, a medida que recorr&iacute;an su espalda firmemente, pero mucha delicadeza, bajando hasta su cintura, desnudando su espalda.<\/p>\n<p>Mientras me esforzaba por relajar cada musculo de su escultural cuerpo, no dejaba de observar los sutiles cambios en su actitud, como cuando estiraba sus manos y pies, finalmente sucumbiendo a mis caricias. Entonces dej&eacute; de lado mi profesionalismo un momento y le tom&eacute; la mano. La sujet&eacute; con cari&ntilde;o, pero con cierta firmeza y comenc&eacute; a masajearla. Cada dedo, su palma, su mu&ntilde;eca y antebrazo hasta llegar de nuevo a su espalda, para hacer lo mismo con el otro brazo.<\/p>\n<p>Siguiendo con la misma tranquilidad, pericia y paciencia, continu&eacute; el camino desde sus hombros, pasando por su espalda, hasta regresar a su cintura, desnudando su piel a medida que avanzaban mis manos tras de ella.<\/p>\n<p>Una y otra vez recorr&iacute;a su columna aventur&aacute;ndome cada vez m&aacute;s lejos, llegando a rosar sus firmes y suaves nalgas. Me tentaba a manosear de m&aacute;s, pero sab&iacute;a que el tiempo apremiar&iacute;a y me decid&iacute; por saltarme este lugar que ahora era la &uacute;nica parte de su cuerpo cubierta por su bata, para masajear sus pies.<\/p>\n<p>Apenas los toqu&eacute; solt&oacute; un profundo suspiro, y con &eacute;l, dej&aacute;ndome en claro que estaba haciendo las cosas bien. Con completa seguridad y especial atenci&oacute;n al mejor trabajo de mi vida, contin&uacute;e masajeando sus pies, sus plantas, sus tobillos, pantorrillas y lentamente subiendo hasta sus piernas.<\/p>\n<p>Extremando cautela, entrelazaba mis manos alrededor de sus firmes y bien torneadas piernas, forjadas con sudor y esfuerzo en uno de los gimnasios m&aacute;s prestigiosos de la ciudad, en donde seguramente no trabajaba yo por desgracia.<\/p>\n<p>Poco a poco, sub&iacute;a mis manos acerc&aacute;ndome peligrosamente a su entre pierna, la cual sent&iacute;a caliente como al pasar la mano sobre una gran taza de t&eacute; hirviendo, lo cual me hac&iacute;a titilar de ansiedad, cuando mis manos se estrechaban m&aacute;s y m&aacute;s en la suave cuneta que dibujaban sus piernas apenas un poco separadas.<\/p>\n<p>Aparentando hip&oacute;critamente mi lerdo profesionalismo, continuaba masajeando sus piernas cada vez m&aacute;s adentro, intentando ingenuamente llegar al para&iacute;so terrenal. Sin embargo, cuando mis manos llegaban al l&iacute;mite de lo permitido, de inmediato mi t&iacute;a me deten&iacute;a cerr&aacute;ndome las piernas.<\/p>\n<p>As&iacute; marcaba frontera, finalmente lo que tanto tem&iacute;a hab&iacute;a sucedido, la hab&iacute;a embarrado y en grande, sin embargo, a esas alturas ya estaba tan caliente que no quise perderlo. Sin darme por vencido astutamente regres&eacute; mis manos a su espalda y de paso evitando que se levantara restreg&aacute;ndola firmemente de vuelta al colch&oacute;n de su cama.<\/p>\n<p>Sab&iacute;a que la suerte se me acabar&iacute;a tarde que temprano, as&iacute; que me apresur&eacute; a sacarle jugo al momento agasaj&aacute;ndome con el hermoso cuerpo contorneado de mi t&iacute;a, dejando un poco de lado aquel precioso y respetuoso masaje inicial. Entonces me regres&eacute; a su cuello y tras masajearlo un poco me atrev&iacute;.<\/p>\n<p>-&iquest;Crees que podr&iacute;as girarte? &ndash;Le pregunt&eacute; apostando el todo o nada.<\/p>\n<p>-&iquest;C&oacute;mo? &ndash;Me respondi&oacute; astutamente.<\/p>\n<p>-Girar tu cabeza hasta el borde de la cama. &ndash;Le expliqu&eacute;, dado que su cuello me quedaba muy lejos, casi en la cabecera.<\/p>\n<p>Dud&oacute;. Seguro que se lo pens&oacute;. Bien sab&iacute;a que de aceptar me estar&iacute;a dando banderazo verde. Sin embargo cuando le expliqu&eacute; que as&iacute; podr&iacute;a enderezar sus cervicales parece que me lo crey&oacute;, pues acepto sin decir palabra alguna.<\/p>\n<p>En parte no ment&iacute;a, conozco un movimiento que ayuda a corregir la columna, la excusa no se mandaba a ciegas. De cualquier forma, mi t&iacute;a se giraba cual manecilla de reloj, eso s&iacute;, cuidando en todo momento no mostrar nada, cubri&eacute;ndose su trasero con la bata y su pechos con su mano, hasta rotarse ciento ochenta grados intercambiando sus pies y cabeza, la cual sacaba al borde de la cama, dej&aacute;ndola colgando libremente ante mis manos que se apresuraban a continuar con lo suyo.<\/p>\n<p>Asegur&aacute;ndome de cubrir mi cuartada, sujet&eacute; su cuello firmemente con ambas manos y le he dado unos fuertes jalones como queriendo desprender su cuello, extremando cuidado de hacerlo correctamente para no lastimarla. Enseguida regres&eacute; a su columna para continuar con el masaje y as&iacute; prolongar aquel glorioso momento.<\/p>\n<p>De nuevo, poco a poco me inmiscu&iacute;a bajo su bata, entremetiendo mis dedos cada vez m&aacute;s, intentando tocar aunque fuese un poco su par de dulces bombones a escasas pulgadas de m&iacute;.<\/p>\n<p>Haci&eacute;ndome el tonto, por fin consegu&iacute;a rozar sutilmente las fronteras de su espalda saboreando con las yemas de los dedos aquella nueva piel, suave y tibia cual esponjosos algodones de az&uacute;car.<\/p>\n<p>Mi coraz&oacute;n bombeaba ferozmente, sent&iacute;a que se me fugaba el aliento, estaba caliente como nunca, al tener literalmente aquel escultural cuerpo en mis manos, cuales temblaban incontrolablemente al deslizarlas con suavidad y cari&ntilde;o una y otra vez, atrevi&eacute;ndome a conquistar m&aacute;s y m&aacute;s piel nueva ya casi por completo de su exquisita colita.<\/p>\n<p>Mirando de tanto en tanto las reacciones de mi t&iacute;a, esperaba que en cualquier momento saltara enfurecida maldiciendo mi descarado atrevimiento. Pero sorprendentemente ella no dec&iacute;a palabra, dej&aacute;ndome camino libre para tocar, ahora s&iacute;, todas sus nalgas con todo descaro cual se agarran un buen par de melones, tiernos y jugosos.<\/p>\n<p>Sin saber c&oacute;mo, en un momento ya me encontraba manoseando las posaderas de mi t&iacute;a, disfrutando su consistencia y dureza con tanta delicadeza como me era posible, disimulando con masajes circulares y presiones constantes, tratando al mismo tiempo de relajar aquellos sublimes y grandes m&uacute;sculos.<\/p>\n<p>Y ella disfrutaba, seguro que lo hac&iacute;a, pod&iacute;a escucharlo en su respiraci&oacute;n, soltando uno que otro sutil gemido que me corroboraba el placer que le hac&iacute;a sentir mis manos sobre su exuberante cuerpo.<\/p>\n<p>Con la mirada partida<\/p>\n<p>Pero entonces mi suerte termin&oacute;, ese momento temido llagaba, y mi t&iacute;a me cerraba el tel&oacute;n subiendo de nueva cuenta su bata, agradeci&eacute;ndome las atenciones e insinuando con todas las se&ntilde;ales que aquel espect&aacute;culo hab&iacute;a terminado, para que me largara de una buena vez.<\/p>\n<p>Quiz&aacute; no hab&iacute;a llegado tan lejos como me hubiera gustado, pero con esa se&ntilde;ora no hab&iacute;a oportunidad para nada m&aacute;s, sin duda hab&iacute;a corrido con mucha suerte, nunca me habr&iacute;a imaginado llegar tan lejos. Llegar hasta tocarle el trasero no era para menos.<\/p>\n<p>En fin, contento con lo conseguido, largaba de regreso con mi falo inflamado como nunca, levant&aacute;ndose bajo mis deportivos cual bate de madera, cuando al salir escuchaba a mi t&iacute;a pedirme de favor cerrase la puerta. Teniendo claro que no hab&iacute;a m&aacute;s oportunidad, acert&eacute; y obedec&iacute;.<\/p>\n<p>Al salir y asegurar la puerta tras de m&iacute; en el marco de la puerta, me alej&eacute; un par de pasos, bien servido y orgulloso de mi triunfo, pero entonces algo me hizo detener. No lo s&eacute;, me pareci&oacute; escuchar a mi t&iacute;a decirme algo, casi como un susurro, aunque no estaba seguro de que me hablase a m&iacute;.<\/p>\n<p>Por instinto o mejor dicho, por pura calentura, me detuve. Simplemente no quer&iacute;a que terminara, quer&iacute;a seguir aunque fuese imagin&aacute;ndome el cuerpo perfecto de la t&iacute;a que tan excitado me hab&iacute;a dejado. Enseguida me di media vuelta de regreso a paso lento, haciendo absoluto silencio hasta los confines de la cerradura que yo mismo hab&iacute;a afianzado con seguro puesto, intentando escuchar si mi t&iacute;a repet&iacute;a lo dicho o solo corroborar mi locura.<\/p>\n<p>De pronto escuch&eacute; un peque&ntilde;o lamento. En un principio cre&iacute; que se estar&iacute;a quejando al levantarse de la cama, quiz&aacute; a&uacute;n adolorida por la ca&iacute;da, pero enseguida lo escuch&eacute; de nuevo, m&aacute;s bien se semejaba m&aacute;s a un sutil gemido de placer.<\/p>\n<p>No quise suponer nada pero mi coraz&oacute;n me reventaba en el pecho como nunca, mientras luchaba por contener el aliento que se me escapaba como alma en pena y mis piernas que no dejaban de sacudirme. Cuando se escuchaba otro gemido, y all&iacute;, otro m&aacute;s, haci&eacute;ndome explotar de ansiedad.<\/p>\n<p>Totalmente incr&eacute;dulo escuchaba atentamente los sensuales y er&oacute;ticos gemidos de mi t&iacute;a al otro lado de la puerta a quien seguramente le habr&iacute;a dejado tan caliente el masaje, que ahora mismo se estar&iacute;a tocando aquel delicioso cuerpo en el que pocos minutos antes le hab&iacute;a pasado mis manos, sobre sus esculturales y perfectas curvas, habi&eacute;ndole manoseado con descaro su tersa piel desnuda, de la cual a&uacute;n sent&iacute;a su textura haci&eacute;ndome cosquillas en las palmas de mis manos.<\/p>\n<p>En ese momento, escuchando los excitantes sonidos de placer que expresaba sensualmente, me baj&eacute; mis pantalones haciendo brotar mi sonrojado y h&uacute;medo pene totalmente erecto y caliente, enfilado como bestia hambrienta. Entonces comenc&eacute; a tocarme, tan flipado como aquella hermosa mujer con quien compart&iacute;a la casa, y ese momento tan excitante a merced de nuestras m&aacute;s bajas pasiones a&uacute;n a flor de piel.<\/p>\n<p>Era incre&iacute;ble, perfectamente pod&iacute;a escuchar los gemidos terriblemente excitantes de m&iacute; t&iacute;a satisfaci&eacute;ndose con sus propias manos, mientras yo me zanjaba fuertemente el miembro estruj&aacute;ndole como anguila caliente y pegajosa con furor, sabiendo que en cualquier momento nos har&iacute;amos correr fogosamente.<\/p>\n<p>Cuando en ese momento, aquellos sutiles sonidos, que empezar&iacute;an como tenues quejidos ocasionales, eran ahora fuertes y pasionales clamores que se hac&iacute;an resonar cada vez m&aacute;s fuerte haciendo eco en las paredes de su habitaci&oacute;n. Con total descaro, desgarradores alaridos org&aacute;smicos graves, emerg&iacute;an desde lo m&aacute;s &iacute;ntimo de su habitaci&oacute;n y de su cuerpo, anunci&aacute;ndome as&iacute; que estar&iacute;a a punto de hacerse terminar.<\/p>\n<p>Sin quererme quedar por detr&aacute;s, y completamente preso de mi tremenda calentura, aument&eacute; el ritmo de mis fuertes jaloneos como queri&eacute;ndome arrancar el alma, escuchando el inconfundible sonido de los dedos de mi t&iacute;a penetrando furiosamente en su lubricado sexo, produciendo el chapuceo de sus jugos escurriendo desde su vagina entre sus dedos, salpicando al estamparse contra su pubis al entrar y salir de su tibia cavidad.<\/p>\n<p>As&iacute;, bajo los acordes desgarradores de sus sollozos er&oacute;ticos, que a su vez me hac&iacute;an gozar como nunca, me arrancaban desde el interior de mi pr&oacute;stata un poderoso y f&eacute;rreo orgasmo que hac&iacute;a eyacular mi pene como el h&uacute;medo co&ntilde;o de mi t&iacute;a, quien deb&iacute;a de estar segregando aquellos fluidos que sonaban con toda claridad al escurrirse entre sus dedos, haci&eacute;ndose correr l&aacute;nguidamente en la comodidad de su cama, aliviada y desahogada por completo. Mientras yo, al tiempo, me apretujaba mi duro falo exprimi&eacute;ndole hasta la &uacute;ltima gota de semen que capturaba en mis pantaloncillos evitando que manchasen el piso de madera.<\/p>\n<p>Vestido de novia<\/p>\n<p>Hab&iacute;a pasado ya dos meses desde aquel er&oacute;tico encuentro con mi t&iacute;a, quien sin embargo lo ignoraba como de un simple fr&iacute;volo recuerdo mundano se tratase, en su glamurosa vida artificial. En tanto, yo intentaba sin &eacute;xito, sac&aacute;rmela de la cabeza; su cuerpo perfecto, su piel tersa, suave y tibia, aquel aroma de mujer, y ese momento confidencial de placeres mutuos.<\/p>\n<p>Pero su arrogancia, ese endemoniado narcisismo con el que se paseaba por toda la casa con aires de grandeza, inmerecida por el mundo. Era imposible, simplemente no se puede tratar con esa mujer as&iacute;. Como el dulcero de la abuela que no debes tocar, pese a estar sobre la alacena a la vista de todos.<\/p>\n<p>Sin embargo, no me rendir&iacute;a, ya no pod&iacute;a, me tra&iacute;a loco, al mirarla en las ma&ntilde;anas saliendo en aquellos vestidos entallados, sus el&aacute;sticas mallas forrando sus esculturales piernas y levantando sus jugosas nalgas en forma de dulces duraznos sobre sus tacones altos.<\/p>\n<p>Pero mi suerte cambiar&iacute;a. Suced&iacute;a que en tan solo un par de semanas ser&iacute;a ni m&aacute;s ni menos que su cumplea&ntilde;os. Me lo habr&iacute;a confesado mi t&iacute;o quien planeaba hacerle una fiesta, seguramente nada sencilla. No obstante aquella ser&iacute;a mi mejor y &uacute;nica oportunidad para intentar algo con ella.<\/p>\n<p>Sin nada que perder y todo por ganar, me consegu&iacute; el vestido de marca m&aacute;s lindo que me he podido costear, con un par de pendientes y un collar que le hiciese juego.<\/p>\n<p>Finalmente llegaba el d&iacute;a de, mi t&iacute;a estaba insoportable como nunca. Como cualquier otro d&iacute;a, pero ese en especial, no la aguantaba ni su madre. Seguramente deb&iacute;a pensar que era la &uacute;nica en el mundo que cumpl&iacute;a a&ntilde;os.<\/p>\n<p>Aprovechando el momento en el que mi t&iacute;a se duchaba, me inmiscu&iacute; en su habitaci&oacute;n, le dej&eacute; el vestido perfectamente envuelto para regalo y sal&iacute; como no sabiendo nada. Cre&iacute; que ser&iacute;a un lindo detalle hacerlo de esa forma. Regres&eacute; al patio que aquel d&iacute;a fung&iacute;a como sal&oacute;n de fiestas, me acerqu&eacute; a unos primos y me beb&iacute; un par de copas esperando a la protagonista de la noche.<\/p>\n<p>Despu&eacute;s de un tiempo, finalmente aparec&iacute;a mi t&iacute;a, envuelta ni m&aacute;s ni menos que en aquel vestido que le hab&iacute;a comprado, saludando como a todo mundo como si fuese la reina de Inglaterra. Sin duda deb&iacute;as quererle mucho para seguirle el juego, o excitarte mucho como era mi caso.<\/p>\n<p>No obstante hab&iacute;a funcionado mi estrategia, aquel vestido le hab&iacute;a gustado tanto que se lo hab&iacute;a calzado de inmediato. Tampoco me sorprend&iacute;a, seguramente al ver que era de una buena marca, hab&iacute;a encontrado una cosa m&aacute;s que presumir para enaltecer a&uacute;n m&aacute;s su ego.<\/p>\n<p>No me quejaba, hab&iacute;a tenido un acercamiento m&aacute;s, y con lo dif&iacute;cil que era, me sent&iacute;a satisfecho. A&uacute;n m&aacute;s, cuando mi t&iacute;a se me acercaba y tras abrasarle me susurraba al o&iacute;do que le hab&iacute;a encantado su regalo, casi olvidando agradecerme al &uacute;ltimo.<\/p>\n<p>En fin, un abrazo, aunque fuese de cumplea&ntilde;os era un buen avance. De menos hab&iacute;a podido sentir sus c&aacute;lidos y suaves senos restreg&aacute;ndose en mi pecho.<\/p>\n<p>Pero todo aquel sue&ntilde;o me durar&iacute;a poco, pues tras su fiesta de cumplea&ntilde;os, su actitud para con migo deca&iacute;a de nueva cuenta. D&iacute;a tras d&iacute;a se alejaba m&aacute;s y m&aacute;s, al grado de apenas saludarme como si fuese un cualquier conocido.<\/p>\n<p>No obstante, ahora sab&iacute;a que aquella mujer no era imposible, m&aacute;s bien costosa.<\/p>\n<p>Con aquella premisa en mente comenc&eacute; a ahorrar en la que pensaba ser&iacute;a la mejor inversi&oacute;n de mi vida. Follarme a mi t&iacute;a. Lo primero que le compr&eacute; fue un conjunto deportivo que sab&iacute;a que le gustar&iacute;a y otro elegante vestido ejecutivo para sus d&iacute;as de trabajo.<\/p>\n<p>No solo quer&iacute;a comprar cosas caras sin sentido, sino que adem&aacute;s nos gustaran, es decir, que me gustar&iacute;a verlo en el cuerpo de ella, y a ella pon&eacute;rselo. Por ello, mi &uacute;ltima compra del d&iacute;a fue un capricho plenamente m&iacute;o. Y es que al pasar por la secci&oacute;n de lencer&iacute;a quise darme ese lujo, a&ntilde;adiendo un conjunto sexy y una bata de seda.<\/p>\n<p>En fin, al llegar mi paquete con sus regalos se los fui dejando uno a uno en su recamara. El cambio en su actitud era inmediato, toda una chantajista, seductora, interesada y caprichosa de los mil demonios la se&ntilde;ora. Por eso le dej&eacute; primero el vestido y en cuanto baj&oacute; un poco su actitud le puse el traje deportivo, para finalizar con el conjunto de lencer&iacute;a y la bata de seda un par de semanas despu&eacute;s.<\/p>\n<p>La estrategia hab&iacute;a funcionado, el inter&eacute;s de mi t&iacute;a por los regalos costosos me daba tiempo suficiente para acercarme a ella y coger confianza por cogerme algo de ella aunque fuese.<\/p>\n<p>Al paso de unas semanas hab&iacute;amos forjado una relaci&oacute;n un tanto m&aacute;s estrecha, y se dejaba toquetear un poco de tanto en tato.<\/p>\n<p>Ya le hab&iacute;a visto vestir el traje sastre de oficina, y el conjunto deportivo ajustado que le hab&iacute;a comprado y que le resaltar&iacute;a sus bien puestos atributos firmes, tan firmes como me dejaba la polla al verla pasar. Solo faltaba el conjunto &iacute;ntimo y aquella bata que tantas ansias ten&iacute;a de verle puesta.<\/p>\n<p>Sin embargo, al paso del tiempo y no ver se&ntilde;ales de esas prendas, deduje que hab&iacute;a sido demasiado y abandon&eacute; toda esperanza. Hasta que un d&iacute;a algo sucedi&oacute;.<\/p>\n<p>Era un viernes por la noche, ese d&iacute;a llegaba tarde a casa, pues al salir del gimnasio me hab&iacute;a quedado con unos amigos y no me aparec&iacute; hasta pasadas las dos de la madrugada. Cre&iacute; que mis t&iacute;os estar&iacute;an dormidos, pero al llegar me encontr&eacute; a mi t&iacute;o haciendo n&uacute;meros en su computadora, muy preocupado porque su contabilidad nom&aacute;s no le cuadraba, as&iacute; que me le acerque a ayudarle.<\/p>\n<p>En esas est&aacute;bamos cuando escuch&eacute; a mi t&iacute;a bajando las escaleras. Sin resistirme, de inmediato volte&eacute; a verla disimuladamente, solo para darme cuenta que vest&iacute;a ni m&aacute;s ni menos que aquella bata que le hab&iacute;a regalado, presumiblemente sin nada debajo.<\/p>\n<p>Con solo la luz del comedor encendida no pod&iacute;a ver claramente si tendr&iacute;a algo debajo de aquella prenda, pero pod&iacute;a ver c&oacute;mo marcaba su par de pezones de lo m&aacute;s excitantes con todas las ganas de pellizcarlos y llev&aacute;rtelos a la boca para acab&aacute;rtelos.<\/p>\n<p>Mi imaginaci&oacute;n a todo lo que daba, me estaba levantando todo el deseo de mi pene irgui&eacute;ndose en mi entre pierna. Adem&aacute;s y para colmo, vest&iacute;a unos deportivos poco holgados que no ayudaban mucho para disimular la tremenda erecci&oacute;n que me cargaba.<\/p>\n<p>Y es que no era de esas erecciones cualquiera, era de esas como pocas, a todo, de esas que hasta duelen, cuando sientes que si no te la jalas te estallara el pene. Me mor&iacute;a de ganas aunque fuese de rozarme el glande para apaciguar el furor de mi tranca que me ped&iacute;a a espasmos comerse el tremendo y jugoso trasero de mi t&iacute;a que se posaba a escasos pasos de m&iacute;, recargada en una silla levantando el culo al cielo como esper&aacute;ndome para llegarle por detr&aacute;s y enfund&aacute;rmela como cuchillo en pastel.<\/p>\n<p>Fing&iacute;a prestarle ayuda a mi t&iacute;o, pero lo cierto es que no pod&iacute;a quitarle la vista a mi t&iacute;a, su perfecta silueta se esbozaba en aquella tersa vestimenta delineando su tornada silueta, sin difuminarse en ning&uacute;n momento por alg&uacute;n corte de otra prenda debajo. Es que no hab&iacute;a m&aacute;s, era as&iacute;. Mi t&iacute;a estar&iacute;a completamente desnuda tras esa delgada bata.<\/p>\n<p>Con esa imagen en mente mi pene se hinchaba al m&aacute;ximo bajo mis calzoncillos casi reventando mis deportivos. Entonces me pas&eacute; detr&aacute;s de mi t&iacute;o con el pretexto de mirar mejor la pantalla, y ah&iacute;, con un sutil y veloz movimiento me gire rozando de paso mi falo enfilado en las deliciosas nalgas de mi t&iacute;a.<\/p>\n<p>Fue r&aacute;pido y fugaz, pero pude arrimarle mi f&eacute;rrea tranca en todo el trasero. Habr&iacute;a sido la mejor sensaci&oacute;n de mi vida, y lo mejor es que ella no dijo nada.<\/p>\n<p>Mirando con falsa atenci&oacute;n la pantalla del ordenador de mi t&iacute;o, poco a poco me acercaba a mi t&iacute;a por detr&aacute;s con toda intenci&oacute;n de estacarla con mi falo. Lentamente me acomodaba en posici&oacute;n con todo el pene estirado e inflamado, roz&aacute;ndole con sutileza y extrema excitaci&oacute;n sus suaves duraznos redondos frente a m&iacute;.<\/p>\n<p>Ah&iacute; pude sentir la calidez de su trasero roz&aacute;ndose con mi pene, desliz&aacute;ndose desde sus duras piernas, por su parada colita casi hasta su ardiente hendidura.<\/p>\n<p>Pero el gusto me dur&oacute; poco, y enseguida se ha dado media vuelta de regreso a su alcoba.<\/p>\n<p>Diva<\/p>\n<p>Desde aquel d&iacute;a no hab&iacute;a otra cosa en que pudiese pensar que en foll&aacute;rmela. Se hab&iacute;a vuelto una obsesi&oacute;n y una adicci&oacute;n. Los siguientes d&iacute;as mi t&iacute;a hab&iacute;a cambiado un poco conmigo, m&aacute;s all&aacute; de su infame actitud, parec&iacute;a que hab&iacute;a encontrado un nicho de humanidad bajo todas esas capas de egocentrismo y vanidad, donde pod&iacute;a acorrucarme como tierno ratoncillo para recibir una coqueta mirada, y en los mejores d&iacute;as aceptar una que otra sonrisa seductora. Pero entonces sucedi&oacute;.<\/p>\n<p>Decidido a conquistarla le compr&eacute; un par de zapatos de moda, de una buena marca, cuales bien sab&iacute;a que le encantar&iacute;an, se los envolv&iacute; en una caja y se los puse sobre su cama.<\/p>\n<p>Esa tarde estaba haciendo chequeo de inventarios en el comedor con mi t&iacute;o. Mi t&iacute;a a&uacute;n estaba en la ducha, de la cual saldr&iacute;a justo cuando yo terminaba mis deberes con su esposo. Enseguida me apresur&eacute; y sub&iacute; a mi recamar&aacute;, con toda intenci&oacute;n de espiarla para ver su reacci&oacute;n, y quiz&aacute; conseguir algo.<\/p>\n<p>Al salir del ba&ntilde;o, sus pasos se escuchaban ascendiendo la escalera. Yo espiaba desde mi habitaci&oacute;n. Enseguida le escuch&eacute; pasar a su alcoba, y entonces sal&iacute; velozmente silenciando mis pasos con mis calcetas deportivas hasta su puerta donde me asom&eacute; lentamente.<\/p>\n<p>Con un buen golpe de suerte, ella habr&iacute;a dejado su puerta entrecerrada, dej&aacute;ndome el suficiente espacio para permitirme mirar dentro. Al ver lo que a todas las mujeres les vuelve locas, de inmediato tom&oacute; el par de tacones para med&iacute;rselos.<\/p>\n<p>Para mi excelso y entrenado ojo, aquel par le hab&iacute;a encantado, y mejor a&uacute;n le hab&iacute;an calzado a la perfecci&oacute;n. Se ve&iacute;a hermosa sobre los elegantes los zapatos de tac&oacute;n alto caminando en su habitaci&oacute;n sin poder dejar de mirarse sus torneadas pantorrillas que le luc&iacute;an asombrosas, a&uacute;n con su bata de ba&ntilde;o puesta.<\/p>\n<p>Despu&eacute;s de modelarse los zapatos por alg&uacute;n tiempo, completamente fascinada por su nuevo regalo, finalmente se acerc&oacute; a su guarda ropa, del cual sac&oacute; ni m&aacute;s ni menos que aquel conjunto de lencer&iacute;a que le hab&iacute;a regalado semanas atr&aacute;s.<\/p>\n<p>Sujet&oacute; el conjunto con delicadeza; era de dos piezas, de encajes y trasparencias, en negro. Lo mir&oacute; atentamente intentando encontrarle forma entre los delgados hijos de la sensual prenda. Su mirada se perd&iacute; en su regalo y su sonrisa se hab&iacute;a apagado, ahora lo miraba con seriedad, quiz&aacute; imaginando que con ello estar&iacute;a insinuando algo m&aacute;s.<\/p>\n<p>Sin hacer alguna reacci&oacute;n evidente, parec&iacute;a estar peculiarmente encantada con el sujetador. Lo analizaba detalladamente mientras se la pon&iacute;a sobre su pecho sin quitarse su bata, seguramente imaginando como se le ver&iacute;a. Y entonces lo hizo. Ah&iacute;, frente al espejo de su tocador, se llev&oacute; las manos al nudo de su bata y comenz&oacute; a deshacerlo.<\/p>\n<p>As&iacute;, la miraba frente a su espejo abriendo su bata y desliz&aacute;ndola por su desnudo cuerpo hasta dejarla caer al suelo y de nuevo la vista desnuda de su espalda se me presentaba para el deleite de mis pupilas, ahora pudiendo apreciar, adem&aacute;s, sus bellas, lindas y tersas nalgas blancas.<\/p>\n<p>Y en el reflejo su perfecta silueta femenina, su brillante piel, sus curvas naturales, cintura esbelta y, sobre todo, ese par de pechos grandes en forma de gota, firmes y suculentos, con sus pezones color nuez tostada un poco erectos por el fr&iacute;o, debel&aacute;ndose por fin ante mis ojos. Sin dejar de lado su bella vagina depilada con una elegante rayita de vello p&uacute;bico coronando su monte de venus.<\/p>\n<p>Con toda atenci&oacute;n observaba sus movimientos, su espectacular figura completamente desnuda, envolvi&eacute;ndose con la er&oacute;tica prenda de encajes y listones de un profundo sat&iacute;n negro, que resaltaba en su piel clara.<\/p>\n<p>La escena era tan asombrosa y tan excitante que no pude evitar estrujarme mi pene endurecido bajo mis pantalones. Fascinado, comenc&eacute; a estimularme placenteramente, gozando con la vista de mi hermosa t&iacute;a vestida en la lencer&iacute;a m&aacute;s sensual que jam&aacute;s hab&iacute;a visto.<\/p>\n<p>Caminando sobre sus tacones altos y el traje de encajes que le hab&iacute;a regalado. La espiaba desde su puerta masaje&aacute;ndome mi pene tieso como marro, ardiente y enfilado como estaca, queri&eacute;ndome follar a mi t&iacute;a ah&iacute; mismo. Vi&eacute;ndola desfilar cual diva ella, su cabellera larga ondeando a su pasar de un lado a otro en su habitaci&oacute;n, con la vista fija en su propio reflejo, enamorada de s&iacute; misma.<\/p>\n<p>La quer&iacute;a ya mismo, y la deseaba tanto. Estaba decidido, entrar&iacute;a y me la follar&iacute;a. Estaba tan caliente que ya nada m&aacute;s me importaba, forcejear&iacute;a un poco de ser necesario. Pero entonces la mir&eacute; caminando hacia la puerta, directo a m&iacute;. Me conmocion&eacute;, mi coraz&oacute;n me aporreaba como martillo al tenerla frente a mis ojos at&oacute;nitos y entonces cerr&oacute; la puerta.<\/p>\n<p>La muy cabrona me cerr&oacute; la puerta en la cara. Estaba col&eacute;rico, realmente frustrado como perro en brama. Me hab&iacute;a dejado literalmente con la ca&ntilde;a en la mano. Pero, por otro lado, ahora sab&iacute;a que le gustaba, es decir, estaba claro que en todo momento supo que yo estaba ah&iacute;, mir&aacute;ndola, y me dej&oacute; hacerlo. Ahora sab&iacute;a que estaba jugando conmigo.<\/p>\n<p>Cabreado, decepcionado y bien caliente. Regres&eacute; a mi recama a jal&aacute;rmela con el recuerdo de su figura bordado en mi mente.<\/p>\n<p>Carne al vapor<\/p>\n<p>Desde aquel d&iacute;a me hab&iacute;a dejado como le&oacute;n hambriento, nada me zaceaba, ninguna mujer me atra&iacute;a, no me pod&iacute;a ni masturbar sin pensar en ella. Era como una maldici&oacute;n. Estaba obsesionado con esa mujer. Hasta aquel d&iacute;a.<\/p>\n<p>Fue en una linda tarde, el cielo estaba despejado, el sol entraba por las ventanas iluminado toda la sala donde miraba mi m&oacute;vil recostado en el sill&oacute;n. Ella se preparaba sus maletas para salir de viaje. Sucede que hab&iacute;a pedido un par de d&iacute;as de descanso en su trabajo, y los aprovechar&iacute;a para irse de turista con sus amigas.<\/p>\n<p>Se escuchaba su andar presuroso mientras alistaba sus cosas para salir el d&iacute;a siguiente. De tanto en tanto pasaba por la sala, frente a m&iacute;. Ni me volteaba a ver, como si no existiese.<\/p>\n<p>Me pon&iacute;a como semental en corral al verla pasar con glamures de diva y esas malditas ganas que ten&iacute;a de montarla. Estaba tan ofuscado que quise bajarme un poco la calentura mirando un poco de porno en mi m&oacute;vil, solo para distraerme.<\/p>\n<p>En esas estaba cuando pasaba frente a m&iacute;; engre&iacute;da como siempre, como si el mundo fuese para ella. Entonces me sujet&eacute; el palo y lo levante firmemente bajo mis bermudas enfilado en su cara. Cre&iacute; que me ignorar&iacute;a y pasar&iacute;a de largo, pero me mir&oacute;.<\/p>\n<p>Me vio con mi pene erecto en las manos con todo descaro. Me sobresalt&eacute;, pero estaba tan caliente que no me import&oacute;. Segu&iacute; jal&aacute;ndomela como si estuviese solo, pues sab&iacute;a que mi t&iacute;o estar&iacute;a en el taller.<\/p>\n<p>Con la tranca bien parada a punto de estallarme, segu&iacute;a mirando videos en mi m&oacute;vil como degenerado. Cuando mi t&iacute;a pasaba de regreso en direcci&oacute;n al ba&ntilde;o, cu&aacute;l era mi sorpresa que ahora vest&iacute;a ni m&aacute;s ni menos que la bata trasparente que le hab&iacute;a regalado y su toalla en mano. Ah&iacute; le mir&eacute; fijamente esperando que me volteara a ver de nuevo mi enrome miembro tieso.<\/p>\n<p>Lo hizo. Me mir&oacute;. Sus ojos se cruzaron con los m&iacute;os por un instante, pero de inmediato se desviaban a mi cintura baja donde estrangulaba mi pene como quien quisiese exprimir un gran pepino. Me encant&oacute;. Aquello me hab&iacute;a llevado al cl&iacute;max, poni&eacute;ndome fogoso como nunca antes.<\/p>\n<p>Ya para ese momento lo &uacute;nico que quer&iacute;a, era hacerme venir frente a ella, as&iacute; que me saqu&eacute; el pito de mis pantaloncillos cortos y me segu&iacute; masturbando con sumo placer, mir&aacute;ndola entrar al ba&ntilde;o y acomodando su toalla sobre el mingitorio sin cerrar la puerta.<\/p>\n<p>No pod&iacute;a creerlo, pero parec&iacute;a que no cerrar&iacute;a la puerta del ba&ntilde;o. Mi coraz&oacute;n bombeaba como bongo gigante en mi pecho, mi garganta se me cerraba y mis m&uacute;sculos se tensaban al ver a mi t&iacute;a despojarse de su camis&oacute;n lentamente, dej&aacute;ndolo deslizarse en su esbelto y contorneado cuerpo de diosa frente a m&iacute;.<\/p>\n<p>Ah&iacute; me mir&oacute; de nuevo. Y yo no pod&iacute;a reaccionar, estaba paralizado estimul&aacute;ndome con la vista fija en mi t&iacute;a completamente desnuda frente a m&iacute;. La muy cabrona me estaba provocando y yo no pod&iacute;a m&aacute;s. Quer&iacute;a venirme en su cara, pero quer&iacute;a que me viera eyaculando, y ella no volteaba m&aacute;s.<\/p>\n<p>Entonces cuando cre&iacute;a que no pod&iacute;a esperar m&aacute;s, ella se agachaba para recoger su ropa par&aacute;ndome la cola en los ojos, dej&aacute;ndome ver expl&iacute;citamente su rosada vagina segregando un poco de sus fluidos que la hac&iacute;an brillar como perla preciosa.<\/p>\n<p>Y all&iacute; no pude soportarlo m&aacute;s. Simplemente me volv&iacute; loco. Era demasiado. As&iacute; que me levant&eacute; con la palanca hinchada sobresaliendo por encima de mis pantaloncillos hasta donde ella. Entr&eacute; al ba&ntilde;o y la sujet&eacute; por la cintura tom&aacute;ndola por sorpresa a sus espaldas.<\/p>\n<p>Ella se conmocion&oacute;, no crey&oacute; que fuera capaz. No lo esperaba. Solt&oacute; un genuino grito de espanto e intent&oacute; alejarme. Pero ya no era yo, me hab&iacute;a sobre pasado. Le abras&eacute; con fuerza y cierta rudeza al tiempo que le restregaba mi roja, ardiente y dura tranca en sus esponjosos y dulces bombones bajo su espalda.<\/p>\n<p>Al ver mis intenciones, se asust&oacute; e intent&oacute; gritar suplic&aacute;ndome que parara, pero de inmediato le cubr&iacute; la boca mientras le besaba el cuello sin dirigirle la palabra. Ella forcejaba con todas sus fuerzas intentando liberarse de mis brazos, pero lo &uacute;nico que consegu&iacute;a con ello, era embarrarse mi pene en sus nalgas, estimul&aacute;ndome m&aacute;s y m&aacute;s.<\/p>\n<p>Entonces, en uno de esos toscos ajetreos finalmente consegu&iacute;a estacarle mi espigado miembro tosco y bruto en su delicada y h&uacute;meda vagina, tan solo un poco, pero lo suficiente para sentir su calidez y tersa textura mojada.<\/p>\n<p>Ella grit&oacute; completamente aterrada empuj&aacute;ndome con su cuerpo tan fuerte como pod&iacute;a, momento que aprovech&eacute; para enfilar mi pene bajo sus redondas nalgas para introduc&iacute;rselo lentamente en su mojada vagina, con firmeza, sin detenerme, sin importarme sus suplicas que gritaba con todo furor ahogando sus desgarradores gritos bajo mi mano que le cubr&iacute;a completamente su boca.<\/p>\n<p>Mientras mi hirviente pene duro como el acero entraba en su estrecha y caliente cavidad completamente mojada hasta lo m&aacute;s &iacute;ntimo de su cuerpo, le sujetaba fuertemente ambas manos por su espalda, penetr&aacute;ndola duro en tan inc&oacute;moda posici&oacute;n para ella.<\/p>\n<p>Embestida tras embestida, finalmente me cog&iacute;a a mi t&iacute;a trat&aacute;ndola como la cualquiera que era, como la mujer que se vende a cambio de falsos lujos y pretenciosos regalos. Ahora me cobraba sus servicios, y lo hac&iacute;a con creses; penetr&aacute;ndola violentamente en su preciosa cola que la muy zorra me paraba para que le pudiese meter y sacar toda la tranca a lo largo de toda su extensi&oacute;n, haci&eacute;ndola gozar como nunca antes, aunque a&uacute;n fingiese hip&oacute;critamente resisti&eacute;ndose y gritando a todo pulm&oacute;n bajo mi mano.<\/p>\n<p>Pero aquellos clamores ya no eran de terror. No. Aquellos impetuosos gemidos eran ahora de placer. Lo sab&iacute;a y lo sent&iacute;a. Ahora ella hab&iacute;a relajado su peque&ntilde;o y delicado cuerpo, y aquellos grotescos forcejeos desesperados por alejarme, se hab&iacute;an convertido en bruscos arrebatos que se violentaban al ritmo de mis embestidas, estrellando sus suaves y blancos gl&uacute;teos en mis duros muslos aplaudiendo en todo el ba&ntilde;o.<\/p>\n<p>As&iacute;, seguro de que ella finalmente hab&iacute;a cedido, le solt&eacute; las manos, y liberando su boca, la tom&eacute; con fuerza por la cintura para evitar que escapara, estrech&aacute;ndola para segu&iacute;rmela cogiendo con tanto goce por fin agraciado.<\/p>\n<p>En cuanto le quit&eacute; mi mano de sus labios, de inmediato comenz&oacute; a suplicarme que me detuviera, fingiendo preocupaci&oacute;n por que mi t&iacute;o nos sorprendiese. &ndash;Para, para. Por favor. &ndash;Me imploraba, quej&aacute;ndose del culposo placer, entre palabras.<\/p>\n<p>Pero yo, ignorando sus suplicas, continu&eacute; penetr&aacute;ndola acelerando mis movimientos y empuj&aacute;ndola cada vez m&aacute;s fuerte y m&aacute;s r&aacute;pido, escuchando como se agitaba m&aacute;s, gozando con mi pene estimul&aacute;ndola hasta lo m&aacute;s profundo de su ser, a punto de hacerla venirse.<\/p>\n<p>Entonces aument&eacute; el ritmo, remat&aacute;ndola con m&aacute;s rudeza; descargando toda mi ira y frustraci&oacute;n acumulada por todo ese tiempo, desahogando el enrome y profundo deseo insano de tenerla, por fin, al est&aacute;rmela cogiendo como si quisiese reventarla. Cobr&aacute;ndome todo el esfuerzo, el dinero y el tiempo invertido. Golpe&aacute;ndole duro su tierno trasero, haciendo justicia por todas esas veces que me hab&iacute;a ignorado, todas esas malditas miradas desviadas, saludos fr&iacute;os y puertas cerradas en la cara.<\/p>\n<p>Castig&aacute;ndola con un profundo y agresivo orgasmo que le arrancaba a punta de violentas arremetidas, que le hac&iacute;an gritar de da&ntilde;ino placer. Restreg&aacute;ndome su cola en toda mi entrepierna con rudeza, mientras ella intentaba contener su sufrimiento aguantando con grandes esfuerzos, endureciendo la quijada.<\/p>\n<p>Entonces baj&eacute; mi mano hasta su vagina, donde mi pene embest&iacute;a como bestia desenfrenada. Ah&iacute; comenc&eacute; a estimularle su cl&iacute;toris lubricado con sus propios fluidos que sal&iacute;an por todos lados, llev&aacute;ndola al &eacute;xtasis insoportable.<\/p>\n<p>Sus clamores se hac&iacute;an m&aacute;s intensos, y yo no me detuve hasta que finalmente la hice correrse a chorros en un orgasmo tan profundo y desgarrador que por un instante quiso detenerme y abortar todo. &ndash;No, no, no. Espera, para, espera. &ndash;Me imploraba intentado escabullirse y sacarme de su interior, suplic&aacute;ndome con desesperaci&oacute;n que me detuviese un momento. Pero no lo hice.<\/p>\n<p>En cambio, la sujet&eacute; fuertemente por la nuca, aprision&aacute;ndola con agresividad para evitar que huyera, al tiempo que continuaba estimulando su cl&iacute;toris bruscamente y sin piedad, acelerando mi penetraci&oacute;n tan r&aacute;pido como pod&iacute;a, salpicando sus fluidos en nuestros muslos con mis test&iacute;culos estamp&aacute;ndose en su co&ntilde;o chorreante, escuchando sus ruegos aclam&aacute;ndome piedad, mientras repet&iacute;a efusivamente, &ndash;Diablos, diablos. Mierda, mierda, mierda. &ndash;Maldiciendo su propio pacer culposo, con palabras entrecortadas por sus quejidos org&aacute;smicos agudos raspando su garganta, hasta enmudecerla por un momento, justo antes de romper el tenso silencio con un desgarrador grito de sufrimiento y placer, estallando desde lo m&aacute;s profundo, por fin, eyaculando en todo mi pene con sus fluidos que escurr&iacute;an hasta el piso de loseta azulado del ba&ntilde;o, consumando al fin aquel tortuoso orgasmo, a manera de castigo por todo lo que me deb&iacute;a.<\/p>\n<p>Finalmente, con mi t&iacute;a aun estremeci&eacute;ndose aferrada al dep&oacute;sito del mingitorio, me estrangul&eacute; el pene haci&eacute;ndome venir en sus nalgas, dej&aacute;ndole mi tibio semen entre sus blanquecinos gl&uacute;teos. Cuando ella giraba reincorpor&aacute;ndose. Entonces me mir&oacute; con una sonrisa traviesa en toda la cara, me tom&oacute; por mi rojo pene a&uacute;n al cien, lo apret&oacute; un poco m&aacute;s para terminar de vaciarlo y entr&oacute; a la ba&ntilde;era relami&eacute;ndose los dedos manchados con nuestras eyaculaciones. D&aacute;ndome la espalda una vez m&aacute;s. -No le digas a tu t&iacute;o. Me dijo antes de abrir el agua de la ducha.<\/p>\n<p>Si te ha gustado el relato te invito a leer m&aacute;s historias as&iacute;, visitando mi perfil Erothic.<\/p>\n<p>Te agradezco por haber llegado hasta aqu&iacute;.<\/p>\n<p>Me encantar&iacute;a conocer tus sensaciones en los comentarios y saber qu&eacute; te habr&iacute;a gustado hacerle a una t&iacute;a sexy y sensual como yo. O bien, si alguna vez has estado en una posici&oacute;n de erotismo irresistible seduciendo a alg&uacute;n sobrino.<\/p>\n<p>Mi nombre es Tania y te deseo que tengas Felices Fantas&iacute;as.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. 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