{"id":32078,"date":"2021-10-21T22:00:00","date_gmt":"2021-10-21T22:00:00","guid":{"rendered":""},"modified":"2021-10-21T22:00:00","modified_gmt":"2021-10-21T22:00:00","slug":"aventuras-y-desventuras-hmedas-tercera-etapa-6","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/aventuras-y-desventuras-hmedas-tercera-etapa-6\/","title":{"rendered":"Aventuras y desventuras h\u00famedas. Tercera Etapa (6)"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"32078\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\">1<\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 7<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>Mari se mir&oacute; por &uacute;ltima vez en el espejo del ba&ntilde;o. Su pelo estaba recogido en una peque&ntilde;a goma con una coleta de la cual alguna gota rebelde todav&iacute;a se deslizaba. El camis&oacute;n nuevo se hab&iacute;a pegado a su piel como una capa de seda y le dejaba al aire tanto los brazos como los hombros y&hellip; un ligero escote que le parec&iacute;a perfecto.<\/p>\n<p>No llevaba sujetador, no le encontraba el sentido, nunca dorm&iacute;a con &eacute;l y pon&eacute;rselo ahora era una estupidez. Lo que si se decidi&oacute; a llevar fue una peque&ntilde;a braga de seda de color rosado totalmente nueva, estrenada para esta ocasi&oacute;n como el camis&oacute;n.<\/p>\n<p>Estaba perfecta y maravillosa, sent&iacute;a que manaba luz propia, Sergio no podr&iacute;a resistirse a nada, estaba m&aacute;s que claro&hellip; aunque tampoco se le pasar&iacute;a por la cabeza negarse a tal manjar. Sali&oacute; por la puerta con una sonrisa al contemplar lo verdaderamente bella que era y vio c&oacute;mo su hijo, estaba tumbado ya en su lado de la cama d&aacute;ndola la espalda.<\/p>\n<p>&ldquo;Querr&aacute; esconder esa cosa&hellip;&rdquo; pens&oacute; mientras caminaba hacia su lado de la cama. &ldquo;No lo llames cosa, ll&aacute;malo por su nombre&rdquo; le dijo una voz en su interior. &ldquo;&iquest;Cu&aacute;l es?&rdquo; r&aacute;pidamente su mente grit&oacute; en un aullido &ldquo;POLLA&rdquo;.<\/p>\n<p>Sentada sobre el mullido edred&oacute;n, al escuchar tal afirmaci&oacute;n, no dudo, ni siquiera recapacit&oacute; sobre que su hijo estaba a metro y medio. Baj&oacute; una mano desliz&aacute;ndola por su camis&oacute;n y apret&oacute; con fuerza lo que hab&iacute;a entre sus piernas. Su braga nueva se moj&oacute; de nuevo, como lo hab&iacute;a hecho la anterior, &ldquo;otra que va a lavar&hellip;&rdquo;.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Apagamos la tele? &mdash;le sugiri&oacute; sin que se mirasen.<\/p>\n<p>&mdash;Bien.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Podr&iacute;as tambi&eacute;n cerrar las cortinas?<\/p>\n<p>El joven se levant&oacute;, siempre dando la espalda a su madre para que no viera la completa erecci&oacute;n que pose&iacute;a. Corri&oacute; las cortinas hasta que no pudiera penetrar ni un resquicio de luz. Entend&iacute;a lo que su madre buscaba, la completa intimidad, ni una luz, ni un ruido, solo ellos&hellip; incluso&hellip; ni ellos, solo sus sombras, as&iacute;&hellip; ser&iacute;a m&aacute;s f&aacute;cil.<\/p>\n<p>Volvi&oacute; a la cama, goz&oacute; del dulce tacto de las sabanas sobre su piel casi desnuda y al final, escuch&oacute; el peque&ntilde;o sonido pl&aacute;stico del interruptor que anunciaba lo inevitable, la luz se hab&iacute;a ido. Mari apag&oacute; la l&aacute;mpara de su lado de la cama, quedando totalmente a oscuras y &uacute;nicamente con el sonido de sus agitadas respiraciones.<\/p>\n<p>Cada uno se tumb&oacute; en su lado, dando la espalda a su compa&ntilde;ero de hotel, esperando que alguno diera el primer paso. Sin embargo, el tiempo comenz&oacute; a pasar. Los dos se mantuvieron quietos en los lados de la cama, sin moverse, sin casi respirar. El primer paso, el que romper&iacute;a todo, les era imposible de dar.<\/p>\n<p>Sergio por mucho que lo hubiera dado con su t&iacute;a, ahora se sent&iacute;a atenazado sabiendo que la que estaba a algo m&aacute;s de un metro de &eacute;l, era su madre. La mujer que le hab&iacute;a tra&iacute;do al mundo y a la que ahora casi podr&iacute;a decir que amaba.<\/p>\n<p>Con Mari el sentimiento era similar, anhelaba el abrazo de su hijo, sentir su calor, su piel su&hellip; todo. Sin embargo no se pod&iacute;a dar la vuelta, con respirar de una manera m&aacute;s o menos normal le era suficiente.<\/p>\n<p>Eran ya cerca de las doce que ambos segu&iacute;an totalmente congelados, solo unas partes de su cuerpo est&aacute;n ardiendo como en una hoguera. A Sergio todav&iacute;a no le hab&iacute;a bajado la erecci&oacute;n monstruosa que se le puso al ver a su madre en la ducha y por parte de Mari, sus bragas comenzaban a mojarse demasiado.<\/p>\n<p>No hab&iacute;a vuelta atr&aacute;s, Sergio apret&oacute; los pu&ntilde;os concienci&aacute;ndose de lo que iba a hacer, ten&iacute;a la certeza de que saldr&iacute;a bien, por lo que &iquest;por qu&eacute; perder el tiempo? No lo entend&iacute;a. Quiz&aacute; la duda, el peque&ntilde;o porcentaje de error le ahuyentaba, al final, fallar en un cortejo era asumible, pero no cuando se trataba de su madre.<\/p>\n<p>De pronto una sirena le alert&oacute;, quiz&aacute; los bomberos, la ambulancia o la polic&iacute;a que ven&iacute;a a detenerle por tanto pensamiento incestuoso. No sab&iacute;a qui&eacute;nes pod&iacute;an ser, pero le daba lo mismo, a los pocos segundos, en la oscura noche madrile&ntilde;a, aquella sirena sigui&oacute; su camino, ajena a que en aquella habitaci&oacute;n, Sergio se movi&oacute;.<\/p>\n<p>Se dio la vuelta, al menos era un paso. En la casi perpetua oscuridad, ve&iacute;a la mitad de la espalda desnuda de su madre, con la coleta bien hecha y una mancha de humedad en la almohada. Movi&oacute; ligeramente su cuerpo, como si no quisiera despertarla, aunque en verdad sab&iacute;a que estaba despierta, lo pod&iacute;a sentir.<\/p>\n<p>Mari not&oacute; que la cama se mov&iacute;a, su agudizado o&iacute;do debido a la falta de vista le hizo escuchar como su hijo a su espalda se acercaba. Un escalofr&iacute;o le recorri&oacute; el cuerpo, era el momento y las primeras dudas de todo el viaje se posaron en su mente &ldquo;&iquest;qu&eacute; estoy haciendo?&rdquo;.<\/p>\n<p>Debati&oacute; con su cabeza tantas cosas que apenas se percat&oacute; de que a los minutos, Sergio se hab&iacute;a vuelto a mover. Lo hac&iacute;a despacio, como un iceberg, lento pero con un objetivo concreto. De nuevo escuch&oacute; como la cama se mov&iacute;a y cerr&oacute; los ojos para tomar la &uacute;ltima elecci&oacute;n, &ldquo;&iquest;s&iacute; o no?&rdquo;.<\/p>\n<p>Para el joven el paso del tiempo era contradictorio, parec&iacute;a que no transcurriera en ning&uacute;n momento y que estuvieran encerrados en otra dimensi&oacute;n paralela. Sin embargo, a la vez que su pensamiento discurr&iacute;a por ese camino, sab&iacute;a que los minutos corr&iacute;an veloces en su contra y que si no hac&iacute;a nada quiz&aacute; nunca m&aacute;s podr&iacute;a.<\/p>\n<p>Otro movimiento con su cuerpo. Por fin hab&iacute;a atravesado la mitad de la cama y pod&iacute;a notar como el edred&oacute;n se mov&iacute;a en cada respiraci&oacute;n de su madre. Los ojos se les hab&iacute;an acostumbrado a la oscuridad y las pocas luces indispensables como la de emergencia en la puerta o el piloto rojo de la televisi&oacute;n les daban algo de claridad.<\/p>\n<p>La sombra que era su compa&ntilde;era de cuarto estaba ah&iacute;, a nada, tan cerca y a la vez tan lejos. Por una vez, el joven aplac&oacute; todos los pensamientos que flu&iacute;an por su mente, detuvo aquella autopista de ideas y simplemente la dej&oacute; en blanco. Por su cabeza no pasaba nada, solo ve&iacute;a con unos ojos bien abiertos como su mano derecha se hab&iacute;a alejado de su cuerpo.<\/p>\n<p>Estaba a medio camino, apenas la hab&iacute;a alejado levemente de su costado que ya estaba a cent&iacute;metros de su madre, la cual segu&iacute;a mirando a la pared con los ojos bien abiertos. Mari notaba algo, una cosa que se estaba acercando, como si poseyera un nuevo sentido que le avisara de una presencia.<\/p>\n<p>Todav&iacute;a su cabeza estaba d&aacute;ndole vueltas a la pregunta que se hab&iacute;a hecho, &iquest;qu&eacute; elecci&oacute;n tomar&iacute;a? S&iacute; o no. Aunque pronto lo decidir&iacute;a con mucha claridad, porque pese a que la mayor&iacute;a de los argumentos de su mente racional eran contrarios, ten&iacute;a muy claro lo que dir&iacute;a al final. Cuando not&oacute; la mano de su hijo posarse en su cintura&hellip; su interior grit&oacute; &ldquo;S&Iacute;&Iacute;&Iacute;&Iacute;&rdquo;.<\/p>\n<p>Sergio hab&iacute;a dado un paso gigante, todav&iacute;a estaba tocando la tela del camis&oacute;n, pero la piel de su madre ya estaba bajo la palma de su mano. Mari no se movi&oacute;, ni siquiera hizo un leve gesto de sorpresa. Ten&iacute;a todos los m&uacute;sculos en tensi&oacute;n, esperando que aquello sucediera y cuando ocurri&oacute; se sinti&oacute; relajada.<\/p>\n<p>La situaci&oacute;n vista desde fuera podr&iacute;a ser normal. Podr&iacute;a ser que el joven, sin querer hubiera ido reptando hasta el lugar donde estaba su madre, solamente para buscar compa&ntilde;&iacute;a en una cama ajena. Sin embargo, la realidad era muy diferente, ambos corazones lat&iacute;an a ritmo de Rock and Roll, en una sinfon&iacute;a dura y acelerada, pendientes de cu&aacute;l ser&iacute;a la siguiente nota.<\/p>\n<p>Mari sinti&oacute; que era su turno, su hijo suficiente hab&iacute;a hecho con acercarse hasta donde ella y tocarla, era su momento de actuar. Se acomod&oacute; un poco en la cama, retrocediendo con su cuerpo hasta el punto que sinti&oacute; en su nuca el aliento caliente de su hijo. Respiraba con fuerza y rapidez, estaba agitado, aunque la palabra que buscaba Mari y que le defin&iacute;a mejor era otra, &ldquo;no est&aacute; agitado, est&aacute; cachondo&rdquo;.<\/p>\n<p>Por primera vez la espalda de la madre se junt&oacute; al pecho de su hijo. El calor ya les envolv&iacute;a, juntos en aquella cama parec&iacute;a que hubieran descendido al mismo infierno. Sin embargo todav&iacute;a les quedaba mucho por bajar.<\/p>\n<p>Sergio no quer&iacute;a detener aquello, impulsado por el valor que reuni&oacute; para acercarse a su madre, movi&oacute; con lentitud su cadera, esperando no romper nada con lo que ten&iacute;a abajo. Las nalgas de Mari lo sintieron dos segundos despu&eacute;s, primero un leve contacto como si un dedo le tocara el culo. Al siguiente instante supo que en realidad lo que palpaba su posadera derecha no era un dedo, sino&hellip; la polla de su hijo.<\/p>\n<p>Un pene que ya comenzaba a conocer bien, cruzaba su nalga de lado a lado, dej&aacute;ndola sentir como su longitud y anchura la tocaban. Aspir&oacute; con fuerza seg&uacute;n aquella herramienta la toc&oacute;, incluso tuvo que morderse el labio para que un gemido no escapara. Estaba un poco perdida, no sab&iacute;a qu&eacute; hacer ahora, aunque &iquest;por qu&eacute; pensarlo tanto? Lo mejor ser&iacute;a dejarse llevar.<\/p>\n<p>Mientras Mari debat&iacute;a que deb&iacute;a o no deb&iacute;a hacer, Sergio parec&iacute;a estar m&aacute;s dispuesto a todo. Vio que la mujer no pon&iacute;a pegas al peque&ntilde;o roce de su pene erecto en el trasero, por lo que a riesgo de que le diera un mal por soltar la cintura de su madre, sac&oacute; la mano de all&iacute;. Pero con una intenci&oacute;n muy clara, en el silencio de la habitaci&oacute;n y con las insignificantes luces que les daban la poca visibilidad, meti&oacute; su mano dentro del calzoncillo. Maniobr&oacute; colocando de forma m&aacute;s adecuada su sable queriendo que una cosa m&aacute;s concreta sucediera.<\/p>\n<p>La mano volvi&oacute; a su lugar, la cual la mujer la recibi&oacute; de mil amores, sin embargo algo le gust&oacute; mucho m&aacute;s. Lo que la encant&oacute; fue sentir como el pene de Sergio, bien colocado, ahora se acoplaba a la ranura entra ambas nalgas. Esta vez no pudo contenerse, Mari gimi&oacute; lo m&aacute;s bajito que pudo, sin embargo con todo aquel silencio aquello se sinti&oacute; como un grito.<\/p>\n<p>La fiesta hab&iacute;a comenzado, sentir atravesar su culo aquella tremenda escopeta no la pod&iacute;a hacer cambiar de opini&oacute;n, se decidir&iacute;a a disfrutar. R&aacute;pidamente movi&oacute; su mano en busca de la de su hijo, la cogi&oacute; en su cintura y se la llev&oacute; a su vientre enlazando los dedos y apret&aacute;ndola.<\/p>\n<p>Ambos se pegaron m&aacute;s, sintiendo no solo el miembro viril de su hijo, sino la totalidad de su cuerpo. El aire que respiraba el joven le golpeaba en su pelo y un escalofr&iacute;o incontrolable la recorr&iacute;a cada poro de su piel. Estaba pose&iacute;da, la barrera hab&iacute;a sido quebrada, el muro que sosten&iacute;a la cordura hab&iacute;a sido derribado de un golpe del poderoso miembro de Sergio, y ahora, Mari quer&iacute;a avanzar. La mujer estaba atorada, no recordaba haber estado tan &ldquo;&hellip;cachonda&hellip;&rdquo; en su vida.<\/p>\n<p>El camis&oacute;n se le hab&iacute;a levantado, bien lo sab&iacute;an ambos, ya que la prenda &iacute;ntima de Sergio, donde guardaba su aparato, toc&oacute; la piel de la mujer. El joven segu&iacute;a en esa posici&oacute;n esperando saber cu&aacute;l era el siguiente movimiento. Se debat&iacute;an varias cosas en su mente y lo que acab&oacute; venciendo fue mover su cadera dando peque&ntilde;os golpes en el trasero de Mari, sin embargo no le dio tiempo a ponerlo en marcha.<\/p>\n<p>La ropa interior de la mujer estaba al aire y una peque&ntilde;&iacute;sima parte de su vientre tambi&eacute;n. Mari volvi&oacute; a apretar con fuerza los dedos sobre la mano de Sergio, el cual no reaccion&oacute;, no hac&iacute;a falta, ella llevar&iacute;a el mando.<\/p>\n<p>Introdujo con calma la mano por dentro de su camis&oacute;n, el roce de la piel de su vientre con los suaves dedos de su hijo le hizo que se le pusiera la piel de gallina. Con aquel leve movimiento el camis&oacute;n subi&oacute; un poco m&aacute;s, llegando a v&eacute;rsele el ombligo si estuvieran rodeados de una claridad normal.<\/p>\n<p>Sergio intu&iacute;a que aquella mano traviesa le llevar&iacute;a por un viaje magn&iacute;fico hacia los perfectos pechos de su madre. Sin embargo, muy cerca de ellos, cuando cre&iacute;a que los pod&iacute;a tocar si estiraba las falanges, Mari se detuvo.<\/p>\n<p>Sus planes no eran los que su hijo imaginaba. La mujer solo quer&iacute;a elevar su camis&oacute;n para que no la molestase, se lo hubiera quitado, pero cuantos menos movimientos mejor. Su objetivo se encontraba m&aacute;s abajo de lo que el muchacho se cre&iacute;a y hacia all&iacute; comenz&oacute; a mover ambas manos.<\/p>\n<p>Al notar su brazo descender hacia lo inevitable no se lo pod&iacute;a creer, el joven estaba perdiendo el sentido de la realidad, apenas ve&iacute;a, solo pod&iacute;a notar el supremo calor que ambos emanaban.<\/p>\n<p>Mari lleg&oacute; a su destino, deteni&eacute;ndose justo en la goma que guardaba su preciado tesoro rasurado. La nueva ropa interior que se compr&oacute; para la ocasi&oacute;n y que en tan poco tiempo hab&iacute;a empapado, estaba a mil&iacute;metros de los diez dedos. No se lo pens&oacute;, era la &uacute;ltima barrera, la &uacute;ltima frontera de lo socialmente aceptado. Hasta ahora, podr&iacute;a calificarse la situaci&oacute;n de rara&hellip; muy rara, pero si se mov&iacute;a, todo aquello quedar&iacute;a en una an&eacute;cdota y lo m&aacute;s importante suceder&iacute;a a continuaci&oacute;n. As&iacute; lo hizo.<\/p>\n<p>Ambas manos se introdujeron por la goma de la braga. A Sergio el coraz&oacute;n se le detuvo, el calor que sal&iacute;a de aquel lugar era indescriptible y apenas pod&iacute;a pensar en otra cosa que no fuera lo evidente, su madre le estaba llevando su mano a la vagina.<\/p>\n<p>Los primeros dedos hicieron el tan ansiado contacto, Mari con los ojos cerrados sinti&oacute; dos dedos recorriendo sus labios vaginales, luego tres&hellip; despu&eacute;s toda la palma encima de su divino sexo. El viscoso fluido que sal&iacute;a desde hac&iacute;a varias horas llen&oacute; la mano de Sergio, el cual hizo sentir a su madre todo el placer que guardaba presionando el pene contra ambas nalgas.<\/p>\n<p>Lo inmoral empez&oacute;, todo fue roto en un instante y cualquier pensamiento negativo hacia lo que comet&iacute;an se desech&oacute; a un lado. No era momento de pensar, de decidir la repercusi&oacute;n de sus actos, simplemente era&hellip; EL MOMENTO.<\/p>\n<p>CONTINUAR&Aacute;<\/p>\n<p>&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8211;<\/p>\n<p>En mi perfil ten&eacute;is mi Twitter para que pod&aacute;is seguirme y tener m&aacute;s informaci&oacute;n.<\/p>\n<p>Subir&eacute; m&aacute;s cap&iacute;tulos en cuento me sea posible. Ojal&aacute; pod&aacute;is acompa&ntilde;arme hasta el final del camino en esta aventura en la que me he embarcado.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 7<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span>1 Mari se mir&oacute; por &uacute;ltima vez en el espejo del ba&ntilde;o. Su pelo estaba recogido en una peque&ntilde;a goma con una coleta de la cual alguna gota rebelde todav&iacute;a se deslizaba. 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