{"id":32213,"date":"2021-10-27T22:00:00","date_gmt":"2021-10-27T22:00:00","guid":{"rendered":""},"modified":"2021-10-27T22:00:00","modified_gmt":"2021-10-27T22:00:00","slug":"aventuras-y-desventuras-hmedas-tercera-etapa-7","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/aventuras-y-desventuras-hmedas-tercera-etapa-7\/","title":{"rendered":"Aventuras y desventuras h\u00famedas. Tercera etapa (7)"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"32213\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\"><\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 11<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>Mari solt&oacute; la mano de su hijo, era suficientemente mayor para apa&ntilde;&aacute;rselas solo. El joven movi&oacute; los dedos con calma, primero masajeando la zona exterior, comprobando que el apurado del afeitado era exquisito. Sus dedos ya pringados por la sustancia que su madre no paraba de expulsar hicieron el primer contacto con el cl&iacute;toris.<\/p>\n<p>La protuberancia dura, caliente y mojada le esperaba con ansia y cuando el joven la apret&oacute;, Mari sise&oacute; con los dientes debido al placer. Sergio no se detuvo, no lo har&iacute;a ni aunque un genio le prometiera tres deseos, ya que ahora mismo estaba cumpliendo uno.<\/p>\n<p>Volvi&oacute; a apretar, esta vez con m&aacute;s fuerza, sum&aacute;ndole una leve rotaci&oacute;n a modo de masaje que Mari sinti&oacute; en el centro de su alma. Apret&oacute; las piernas, atrapando la traviesa mano y suspirando sigilosamente. La cosa que all&iacute; ya no hab&iacute;a nada sigiloso, en el casi perfecto silencio que les envolv&iacute;a, cualquier ruido era un grito, en este caso&hellip; de placer.<\/p>\n<p>Abri&oacute; las piernas de nuevo, al tiempo que Sergio golpeaba otra vez el trasero de su madre con un miembro que suspiraba por salir. En el calzoncillo se le hab&iacute;a formado una graciosa mancha de humedad que de haberla visto, Mari se habr&iacute;a derretido, ten&iacute;a demasiado guardado.<\/p>\n<p>Quiso poner en pr&aacute;ctica todo lo aprendido en su vida, como si todas sus experiencias sexuales confluyeran en ese preciso instante. Volvi&oacute; a masajear el preciado cl&iacute;toris y sinti&oacute; en su propio pecho como el cuerpo de Mari temblaba como loco. Pens&oacute; en miles de cosas, sobre todo en querer sacar su escopeta y empezar con el plato fuerte, sin embargo, lo mejor ser&iacute;a ir paso a paso.<\/p>\n<p>Dej&oacute; el monte de venus que tan bien le hab&iacute;a sentado tocar, para bajar con unos dedos mojados hasta la cavidad con la que una vez so&ntilde;&oacute;. Lo iba a hacer, nada le iba a parar. Busc&oacute; la entrada con el dedo coraz&oacute;n, la encontr&oacute; enseguida y por fin&hellip; aunque no de la forma que anhelaba&hellip; penetr&oacute; a su madre.<\/p>\n<p>&mdash;Mmm&hellip;<\/p>\n<p>Sali&oacute; de los labios de Mari llegando a los o&iacute;dos de Sergio, ansioso por escuchar mucho m&aacute;s del placer que la mujer sent&iacute;a. El dedo que se encontraba en el interior, se movi&oacute; como una anguila, electrocutando cada pared de la madre.<\/p>\n<p>Mov&iacute;a sus piernas con cierta inquietud, el placer era tal que ni siquiera se pod&iacute;a estar quieta, todo le molestaba, no sab&iacute;a ni como ponerse para notar todo el gozo. Mejor mantenerse quieta y que su hijo siguiera&hellip; lo estaba haciendo tan bien. Eso s&iacute;, con manos ansiosas baj&oacute; hasta donde su ropa interior descansaba, la desliz&oacute; hasta sus muslos pudiendo abrir bien las piernas y dejando que su hijo introdujera su dedo coraz&oacute;n de forma m&aacute;s profunda.<\/p>\n<p>La falange se comenz&oacute; a mover por todas las paredes, nadando en una piscina de l&iacute;quidos de lo m&aacute;s placenteros. Mari no quer&iacute;a materializar lo que pensaba, incluso manten&iacute;a los ojos cerrados sintiendo un placer sin igual. Lo que hab&iacute;a deseado por fin se estaba cumpliendo, iba a tener relaciones sexuales con Sergio&hellip; no se dignaba a poner en su mente la palabra hijo.<\/p>\n<p>Sergio sinti&oacute; la tensi&oacute;n de los m&uacute;sculos de su madre, tanto en el interior del sexo, como en el resto de su cuerpo, la mujer se contra&iacute;a. Mari apretaba los dientes al tiempo que el joven aceleraba la marcha e introduc&iacute;a otro dedo en su interior. El movimiento comenz&oacute; a ser veloz&hellip; como a ella le gustaba, incluso un sonido de chapoteo recorri&oacute; la habitaci&oacute;n.<\/p>\n<p>Separ&oacute; las piernas todo lo que le permiti&oacute; su nueva braga y puso su cara contra la almohada, no quer&iacute;a gritar, la daba verg&uuml;enza, INCRE&Iacute;BLE. Los dedos comenzaron a elevar tanto el ritmo que Mari no lo pod&iacute;a soportar. Sinti&oacute; el cielo y el infierno, el calor del sexo y el fr&iacute;o del pecado. Le recorrieron un aluvi&oacute;n de sensaciones y abri&oacute; tanto los ojos como la boca de par en par, tensando su cuello contra la cama.<\/p>\n<p>Sali&oacute; todo lo que ten&iacute;a que salir. Contra los dedos de su hijo cayeron a&ntilde;os de sexo frustrante y d&iacute;as en los que Mari no se sent&iacute;a ni siquiera apetecible. Toda la resignaci&oacute;n se fue con aquel orgasmo silencioso, tanto que solo las convulsiones del cuerpo de su madre avisaron a Sergio de que hab&iacute;a llegado.<\/p>\n<p>El chico sac&oacute; su mano para que su madre se relajara, escuchaba la respiraci&oacute;n agitada e incluso el coraz&oacute;n acelerado de la mujer, lo pod&iacute;a sentir retumbando en su espalda. Se qued&oacute; quieto, solo con el calor de su mano llena de un viscoso l&iacute;quido que hubiera pagado por poder ver con claridad, mientras su madre se recuperaba del hermoso orgasmo.<\/p>\n<p>&ldquo;Joder&hellip; pero, &iquest;qu&eacute; co&ntilde;o ha sido esto?&rdquo; pens&oacute; la mujer al tiempo que no pod&iacute;a controlar el temblor de sus piernas. Su trasero le vibraba como loco mientras el pene de su hijo segu&iacute;a atraves&aacute;ndola ambas nalgas.<\/p>\n<p>No era tiempo para detenerse, era el momento de actuar, de coger al toro por los cuernos y disfrutar, el fuego de su interior no se hab&iacute;a apagado, sino que rug&iacute;a con m&aacute;s fuerza. Movi&oacute; m&aacute;s sus piernas, quit&aacute;ndose de encima la braga que atrap&oacute; con su mano mientras Sergio segu&iacute;a quieto a su lado.<\/p>\n<p>La mujer no le dio tiempo de reaccionar. Sus maltrechas piernas le dieron un respiro y sabiendo que estaba en la posici&oacute;n id&oacute;nea, no perdi&oacute; la oportunidad de subirse encima. Una de sus manos se apoy&oacute; en la cama, sus piernas se pusieron una a cada lado del joven, justo dejando su sexo repleto de fluidos encima del miembro erecto.<\/p>\n<p>La mano ansiosa por encontrar lo que buscaba baj&oacute; hasta el calzoncillo de su hijo. Introdujo sus dedos sin tanta parsimonia como hab&iacute;a hecho anteriormente Sergio. El joven ayud&oacute; bajando levemente la tela hasta sus muslos, como su madre, escasos segundos atr&aacute;s y&hellip; la bestia sali&oacute;.<\/p>\n<p>Mari la ten&iacute;a tan cerca, que al salir aquel obelisco la golpe&oacute; en sus hinchados labios, dej&aacute;ndola un rastro de l&iacute;quido preseminal que se un&iacute;a a los fluidos salidos del orgasmo. La mano rauda lo atrap&oacute; despu&eacute;s de la colisi&oacute;n, agarr&aacute;ndolo con fuerza y haciendo que el joven se estremeciera de placer. El sonido silbante que sali&oacute; de los labios del hijo, a Mari&hellip; le encant&oacute;.<\/p>\n<p>Dispuso aquel tremendo pene en su entrada, el sexo hambriento de la madre por fin iba a devorar lo que tanto hab&iacute;a buscado. Aunque por una mil&eacute;sima, una duda a ambos amantes les pas&oacute; por la cabeza como un rayo destructor.<\/p>\n<p>Sergio en toda la vor&aacute;gine ardiente en la que estaba envuelto, justo cuando su madre rode&oacute; el grosor de su miembro con la mano, sinti&oacute; un leve contacto fr&iacute;o que no dudo de que se trataba. Estaba claro que aquel trozo de plata que segu&iacute;a con una temperatura templada, era la alianza de boda que su madre siempre llevaba encima.<\/p>\n<p>A Mari quiz&aacute; por el mismo contacto de su anillo con un pene que no era el de Dani, este le apareci&oacute; como un fugaz recuerdo. Le iba a ser infiel por primera vez en su vida y no con un cualquiera, sino con su hijo.<\/p>\n<p>Por aquella mil&eacute;sima de segundo en el que les pareci&oacute; un siglo entero, todas las dudas y el remordimiento aparecieron. Incluso Sergio medit&oacute; la deslealtad a su padre, el m&aacute;ximo exponente de traici&oacute;n que iba a cometer.<\/p>\n<p>Sin embargo, la moneda ya estaba en el aire y el destino&hellip; o el mismo demonio estaba con las riendas de sus vidas. El pene de Sergio roz&oacute; de nuevo uno de los labios de Mari, haciendo que aquella millon&eacute;sima parte de segundo acabase y ambos volvieran a la casi perpetua oscuridad de la habitaci&oacute;n.<\/p>\n<p>La mujer no se detuvo, sino que pas&oacute; aquel tremendo miembro por su sexo, masaje&aacute;ndoselo para golpearlo en dos ocasiones contra su duro cl&iacute;toris. Un sonido rudo y acuoso recorri&oacute; las paredes de forma sabrosa. Estaba pose&iacute;da por un esp&iacute;ritu lujurioso que la instaba a seguir m&aacute;s y m&aacute;s, a sacar todos sus deseos aquella noche. Al final lo que ten&iacute;a suceder sucedi&oacute;&hellip; la punta del pene de Sergio, se introdujo dentro de su madre.<\/p>\n<p>De golpe, la mitad del miembro entr&oacute; en Mari, que trat&oacute; de aspirar todo el aire que pudo para soportar tanta presi&oacute;n dentro de ella. Un leve suspiro se acompas&oacute; con un generoso gemido de Sergio, que ya notaba como su glande era aprisionado por paredes calientes y mojadas.<\/p>\n<p>La mujer pausadamente descendi&oacute; su trasero, comenzando a engullir todo lo que su hijo ten&iacute;a en la entrepierna. En menos de un minuto, sus nalgas hicieron contacto con las piernas del joven y ella se abri&oacute; totalmente para dar entrada a los &uacute;ltimos mil&iacute;metros.<\/p>\n<p>&ldquo;Me cago en todo&hellip; &iexcl;Si esto me puede partir en dos!&rdquo; pens&oacute; &uacute;nicamente en su cabeza, con cierto miedo a reproducirlo por su boca. &ldquo;Esta sensaci&oacute;n&hellip; es lo mejor&hellip; mam&aacute; est&aacute; ardiendo&rdquo; Sergio con los ojos abiertos trataba de ver la sombra que comenzaba a cabalgarle con suma delicadeza, aunque era imposible. Solo se pod&iacute;an observar las peque&ntilde;as siluetas que formaban en la oscuridad y&hellip; los pechos que tras la tela se mec&iacute;an a placer.<\/p>\n<p>Mari sumida en un placer insano, con las manos apoyadas en el mullido colch&oacute;n, empez&oacute; a mover su cadera de forma parsimoniosa. Quer&iacute;a que su interior se acomodase a semejante monstruo, algo que por supuesto jam&aacute;s hab&iacute;a tenido dentro. Encima de su hijo, la cabalgadura se comenz&oacute; a intensificar, ya que en su mente solo sal&iacute;an comentarios que necesitaba dar voz, pero que no pod&iacute;a.<\/p>\n<p>&ldquo;No me puedo creer&hellip; esto es tener una buena polla dentro&hellip;&rdquo; su calentura iba maximiz&aacute;ndose mientras una Mari m&aacute;s joven iba saliendo de su interior, una que dej&oacute; a un lado muchos a&ntilde;os atr&aacute;s. Sus piernas se iban abriendo m&aacute;s y m&aacute;s, queriendo captar en su interior los &uacute;ltimos mil&iacute;metros posibles, hasta el punto de que su propio ano contacto con los genitales de Sergio. &ldquo;&iexcl;Jes&uacute;s, bendito! Estoy en la gloria&hellip; S&iacute;&iacute;&iacute;&iacute;&rdquo;.<\/p>\n<p>El joven en cambio, apenas pod&iacute;a pensar en nada, se manten&iacute;a r&iacute;gido y con las manos en las caderas de su madre. No quer&iacute;a tocar nada que pudiera romper aquel m&aacute;gico momento y adem&aacute;s&hellip; apenas pod&iacute;a soportar todo el placer que se concentraba en su entrepierna, de hacer algo, se correr&iacute;a.<\/p>\n<p>&ldquo;&iexcl;Piensa en algo! En los ex&aacute;menes&hellip; en el futbol&hellip; en baloncesto&hellip; &iexcl;Lo que sea!&rdquo;. Su madre increment&oacute; el ritmo al que se mec&iacute;an sus caderas. Llevada por una r&aacute;pida respiraci&oacute;n que se acompasaba a cada movimiento, Mari se mov&iacute;a encima de Sergio como una verdadera amazona. En cambio el muchacho con los ojos cerrados, recitaba alineaciones de futbol para no acabar cuanto antes.<\/p>\n<p>El coloso que ten&iacute;a entre las piernas, le estaba guiando al cielo, apenas llevaba par de minutos encima del joven que no pod&iacute;a aguantar m&aacute;s. Se hab&iacute;a propuesto reservar todas las fuerzas para volver a tener un orgasmo tan intenso como el de minutos atr&aacute;s, pero le era imposible, la &ldquo;corrida&rdquo; volv&iacute;a a aparecer.<\/p>\n<p>Todav&iacute;a con los ojos cerrados el muchacho apret&oacute; con fuerza la cadera de su madre, sabedor de que aquel ritmo fren&eacute;tico que hab&iacute;a impuesto, ser&iacute;a una se&ntilde;al que anunciaba el final. Con todos los dedos en la cintura de Mari, la asi&oacute; de adelante hacia atr&aacute;s, acompa&ntilde;ando el r&aacute;pido ritmo de esta y as&iacute;, hacer m&aacute;s profunda y placentera la penetraci&oacute;n.<\/p>\n<p>Los dedos en su cintura los notaba como garras, como&hellip; a ella le gustaban &ldquo;no me deja escapar&hellip;&rdquo; se dec&iacute;a mientras no paraba de moverse. Levant&oacute; algo su cadera y se recost&oacute; levemente sobre Sergio, pero sin tocarle. Iba a terminar, estaba m&aacute;s que claro. Alz&oacute; todav&iacute;a m&aacute;s su cadera y cambi&oacute; los movimientos, sacando el pene de su hijo hasta la punta y despu&eacute;s bajando sus nalgas con fuerza para insert&aacute;rsela entera.<\/p>\n<p>Solamente pudo hacer varias pasadas, el placer era tal que en el momento que sinti&oacute; una punzada en la columna se tuvo que erguir completamente sobre el muchacho. Se qued&oacute; en un &aacute;ngulo de noventa grados, parando el ritmo y haciendo una fuerza desmedida con su cadera a la vez que sus terminaciones nerviosas se volv&iacute;an locas. El pene que ten&iacute;a en su interior con aquella posici&oacute;n llegaba hasta el infinito y ella&hellip; ella&hellip; iba a reventar&hellip;<\/p>\n<p>No le hac&iacute;a falta al muchacho abrir los ojos, con sus o&iacute;dos pudo escuchar el chapoteo que anegaba ambos sexos y como a su madre por fin se le escapaba algo de la boca.<\/p>\n<p>&mdash;S&iacute;&hellip;<\/p>\n<p>Su tono de voz son&oacute; falto de fuerza, solamente un suspiro ag&oacute;nico sin poder expresar todo lo que le gustar&iacute;a.<\/p>\n<p>La mujer se apoy&oacute; en la cama, haciendo una fuerza extrema para no caerse encima de su hijo mientras sus nalgas se abr&iacute;an del todo y dejaban caer lo que sobraba dentro de su sexo. La vibraci&oacute;n comenz&oacute; a ser tremenda, el cuerpo de Mari se estaba estremeciendo de una forma que nunca hab&iacute;a vivido. No pod&iacute;a detener el ligero movimiento de sus piernas, quiz&aacute; sacando la herramienta de Sergio, pero&hellip; eso no era una opci&oacute;n&hellip;<\/p>\n<p>Aunque al final tuvo que hacerlo. Se resign&oacute; a abandonar por unos segundos el placer indescriptible que sent&iacute;a con aquello en su interior. Pas&oacute; una de sus piernas por encima de su hijo, qued&aacute;ndose arrodillada en la cama y pausando su cuerpo durante unos segundos.<\/p>\n<p>Sergio se qued&oacute; de nuevo quieto, esperando que hacer mientras sent&iacute;a como por el tronco de su sexo, corr&iacute;an innumerables muestras de los l&iacute;quidos de su madre. Acerc&oacute; una mano hasta aquella zona, donde con un dedo, recogi&oacute; instintivamente una muestra de aquel maravilloso brebaje. Lo hab&iacute;a tenido en la mano pocos segundos atr&aacute;s, pero ahora algo le llam&oacute;, acerc&oacute; su mano y&hellip; el dedo que rebosaba con aquella sustancia se lo introdujo dentro de su boca.<\/p>\n<p>Sabore&oacute; el dulce sabor de su madre, que todav&iacute;a se hallaba con el coraz&oacute;n desbocado a su lado. Aun as&iacute;, no hab&iacute;a tiempo para degustar m&aacute;s aquel dulce n&eacute;ctar. Sinti&oacute; una mano que le agarraba del brazo con cierta fuerza y poca delicadeza, haciendo que se sentase en la cama.<\/p>\n<p>Mari se movi&oacute; con torpeza, las piernas a&uacute;n le fallaban y menos mal que no ten&iacute;a que ponerse de pie, si no sab&iacute;a que dar&iacute;a con su cara en el suelo. Se acerc&oacute; lo m&aacute;ximo que pudo a la pared con el mural que hac&iacute;a de cabecero. Quit&oacute; de un golpe la almohada y a&uacute;n agarrando del brazo a su hijo, le hizo saber que lo quer&iacute;a a su espalda, justo detr&aacute;s de ella.<\/p>\n<p>Sabedor de la postura que quer&iacute;a la mujer, Sergio no pudo contenerse las ganas. Con efusividad se coloc&oacute; a su espalda, agarrando con fuerza su pene rebosante de fluidos y dirigi&eacute;ndolo a la entrada. La pega era que la gran oscuridad no le dejaba apenas ver y la posici&oacute;n no era la m&aacute;s c&oacute;moda para una introducci&oacute;n r&aacute;pida. Con cierta ansia y atorado porque a su madre no se le ocurriera de pronto que todo era una mala idea, sujet&oacute; ambas piernas de la mujer abri&eacute;ndolas con rapidez.<\/p>\n<p>&ldquo;Eso es, Sergio&hellip;&rdquo; pens&oacute; al notar la rudeza con la que separ&oacute; ambas piernas &ldquo;as&iacute; es como lo quiero&hellip;&rdquo;. Apoy&oacute; la cabeza en el mural, sacando una leve sonrisa del rostro sabiendo que su hijo no la ver&iacute;a y alz&oacute; su trasero todo lo que pudo. La ayuda que le prest&oacute; al muchacho fue maravillosa, porque en el siguiente movimiento&hellip; entr&oacute; de golpe.<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;Ah&hellip;!<\/p>\n<p>Gimi&oacute; descontrolada la madre al sentir que el poderoso miembro la horadaba con pasi&oacute;n. Su voz se derret&iacute;a sinti&eacute;ndola mejor que antes, mucho m&aacute;s dentro si aquello era posible&hellip; notaba que sus entra&ntilde;as eran golpeadas cada vez que entraba, &ldquo;maravilloso&hellip;&rdquo;.<\/p>\n<p>Las primeras sacudidas de caderas simplemente fueron para acomodar su miembro al interior, despu&eacute;s, Sergio empez&oacute; los verdaderos movimientos que tanto le gustaban. Primero un ritmo lento y mantenido&hellip; algo que a su madre le era insuficiente. De segundo plato, uno m&aacute;s duro, digno de su t&iacute;a Carmen, esto&hellip; gust&oacute; m&aacute;s a Mari.<\/p>\n<p>Los sonidos de cada golpe resonaban en las paredes de la habitaci&oacute;n. Las manos aprisionaban con dureza la piel de la cintura de la mujer, que ya solo manten&iacute;a el camis&oacute;n tapando sus pechos, nada m&aacute;s. Sergio se estaba volviendo m&aacute;s fiero por momentos, ten&iacute;a en sus manos&hellip; y en su miembro&hellip; un sue&ntilde;o hecho realidad, se estaba&hellip; estaba&hellip; follando a su madre.<\/p>\n<p>Los ojos bien fijos en la espalda que vislumbraba de la mujer, le hac&iacute;an centrarse &uacute;nicamente en la penetraci&oacute;n. Una tras otra las acometidas iban y ven&iacute;an, y los dos adquirieron el h&aacute;bito de gemir con cada entrada. Mari se hab&iacute;a acostumbrado al poder de la&hellip; polla de su hijo, y ahora, bajaba su trasero cada vez que esta se iba a introducir para hacer mayor la penetraci&oacute;n.<\/p>\n<p>Estaban idos, completamente pose&iacute;dos, y lo mejor de todo era que el orgasmo de ambos estaba bien cercano. Para Sergio, que el interior de su madre se hubiera dilatado era una ventaja, ahora pod&iacute;a aguantar un poco m&aacute;s y aquello propiciaba que la mujer&hellip; estuviera a punto del tercero.<\/p>\n<p>Con cierta verg&uuml;enza perdida, debido a que al menos &eacute;l ya estar&iacute;a satisfecho en unos momentos, apret&oacute; m&aacute;s el ritmo. Las entradas eran endiabladas y Mari no pod&iacute;a contestar con los golpes de su trasero. Acab&oacute; cediendo a lo inevitable y su rostro qued&oacute; pegado al mural de la pared mientras detr&aacute;s&hellip; a su espalda&hellip; su hijo le daba una paliza implacable con su miembro sexual.<\/p>\n<p>Abri&oacute; la boca para jadear, porque gritar era demasiado, aunque lo hubiera hecho tan alto que todo el hotel se hubiera despertado. Sergio en cambio hab&iacute;a cambiado sus peque&ntilde;os jadeos por verdaderos gemidos de esfuerzo, el sudor empez&oacute; a hacer acto de presencia y deb&iacute;a acabar.<\/p>\n<p>Llev&oacute; una mano al hombro de su madre, queriendo tomar la situaci&oacute;n por completo y hacer las &uacute;ltimas entradas de forma plet&oacute;rica. A su madre los ojos se le hab&iacute;an quedado en blanco, el placer la hab&iacute;a envuelto y su &uacute;ltimo orgasmo empezaba a salir como loco, del mismo modo que estaba ella.<\/p>\n<p>Solamente pudo hacer una cosa, llevar su mano hasta donde Sergio dej&oacute; la suya. En el hombro de Mari, mientras los sonidos de la penetraci&oacute;n se acrecentaban y en su mente iban formando onomatopeyas de comic &ldquo;Plas, Plas, Plas&rdquo;, entrelaz&oacute; los dedos con su hijo.<\/p>\n<p>Ambos apretaron fuerte, mientras a Mari ese sonido le evocaba el recuerdo de su madre persigui&eacute;ndola con la zapatilla y golpe&aacute;ndolas&hellip;, &ldquo;Qu&eacute; oportuno&hellip;&rdquo;. Sin embargo r&aacute;pido se le pas&oacute;, porque sinti&oacute; algo&hellip; algo que vino precedido de un peque&ntilde;o alarido de su hijo que la dej&oacute; perpleja. Era algo caliente&hellip; ardiente, que se desparramaba por su interior&hellip; Sergio se hab&iacute;a corrido.<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;S&iacute;&iacute;&iacute;&iacute;!<\/p>\n<p>Grit&oacute; Mari estremeci&eacute;ndose al sentir como su vagina se anegaba de un l&iacute;quido tan caliente como maravilloso que la hac&iacute;a completar su perfecto orgasmo. El pene se le introdujo por completo a la par que lo soltaba todo en un potente geiser, dej&aacute;ndola con una sensaci&oacute;n de plenitud indescriptible y notando como aquella polla le tocaba las entra&ntilde;as. Sinti&oacute; el pecho de su hijo sobre su espalda con aquella respiraci&oacute;n desbocaba en su nuca mientras esta se sonre&iacute;a sin parar.<\/p>\n<p>Se hab&iacute;a vuelto totalmente loca de placer, &ldquo;&iexcl;El mejor de mi vida!, &iexcl;El mejor de mi vida!&rdquo; se juraba una y otra vez. Abri&oacute; los ojos, a&uacute;n con su imaginaci&oacute;n volando por un nirvana infinito y por alguna raz&oacute;n le vino una &uacute;nica cosa a la mente. Separ&oacute; su cabeza del mural, donde unas cuantas gotas de su propia saliva viajaban raudas despu&eacute;s de caer involuntariamente de su boca. Sin raz&oacute;n aparente, sac&oacute; la lengua y lami&oacute; con lentitud y ganas, similar a tomar un helado en medio del desierto. &ldquo;Como me hubiera gustado&hellip; comerme esa polla&rdquo;.<\/p>\n<p>Aquel &uacute;ltimo y lascivo pensamiento le hizo temblar por &uacute;ltima vez, sobre todo cuando el pene de Sergio sali&oacute; y su garganta se destens&oacute; para dejar salir un leve, pero gustoso.<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;Aahh&hellip;!<\/p>\n<p>Sergio se tumb&oacute; realmente muerto, sin siquiera buscar su calzoncillo que hab&iacute;a perdido al ponerse detr&aacute;s de su madre. Mari en cambio tard&oacute; algo m&aacute;s, se dej&oacute; caer con calma boca abajo, notando como alguna que otra gota de semen hab&iacute;a escapado y ahora viajaba por su muslo. Quit&oacute; de su mu&ntilde;eca su braga nueva y como pudo, con un gran esfuerzo, se la puso para tratar de parar la hemorragia que manaba de su sexo &ldquo;ma&ntilde;ana las tiro&rdquo; pens&oacute; con los ojos cerrados.<\/p>\n<p>Al un&iacute;sono, como dos almas conectadas, se durmieron en el mismo momento. Solo la oscuridad y aquellas paredes hab&iacute;an sido testigos de aquel sexo tan corto, pero tan pasional. Ni siquiera ellos mismos hab&iacute;an visto lo sucedido, solo lo sintieron&hellip; y de una manera inimaginable. Ahora tocaba esperar a que el sol saliera por el horizonte y&hellip; asumir lo que hab&iacute;a pasado.<\/p>\n<p>CONTINUAR&Aacute;<\/p>\n<p>&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8211;<\/p>\n<p>En mi perfil ten&eacute;is mi Twitter para que pod&aacute;is seguirme y tener m&aacute;s informaci&oacute;n.<\/p>\n<p>Subir&eacute; m&aacute;s cap&iacute;tulos en cuento me sea posible. Ojal&aacute; pod&aacute;is acompa&ntilde;arme hasta el final del camino en esta aventura en la que me he embarcado.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 11<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span>Mari solt&oacute; la mano de su hijo, era suficientemente mayor para apa&ntilde;&aacute;rselas solo. El joven movi&oacute; los dedos con calma, primero masajeando la zona exterior, comprobando que el apurado del afeitado era exquisito. Sus dedos ya pringados por la sustancia que su madre no paraba de expulsar hicieron el primer contacto con el cl&iacute;toris. 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