{"id":32279,"date":"2021-10-31T23:00:00","date_gmt":"2021-10-31T23:00:00","guid":{"rendered":""},"modified":"2021-10-31T23:00:00","modified_gmt":"2021-10-31T23:00:00","slug":"aventuras-y-desventuras-humedas-tercera-etapa-8","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/aventuras-y-desventuras-humedas-tercera-etapa-8\/","title":{"rendered":"Aventuras y desventuras h\u00famedas. Tercera etapa (8)"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"32279\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\"><\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 10<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>Mari separ&oacute; sus parpados con suma pesadez, sent&iacute;a que hab&iacute;a dormido miles de horas, pero cuando mir&oacute; el m&oacute;vil se dio cuenta de que solo eran las diez de la ma&ntilde;ana. Puso un pie en el suelo y se qued&oacute; con la mirada perdida en la blanca pared, como siempre hacia al despertar, no pensaba en nada.<\/p>\n<p>Se levant&oacute; con ganas, queriendo empezar un nuevo d&iacute;a con alegr&iacute;a, sin embargo sinti&oacute; algo, las piernas le dol&iacute;an. En la cadera y en la parte baja de la espalda, m&aacute;s o menos por la zona del lumbago, sent&iacute;a unos pinchazos incre&iacute;bles. Abri&oacute; los ojos de pronto, d&aacute;ndose cuenta de todo lo que hab&iacute;a pasado aquella noche. Todav&iacute;a no era consciente de lo que hab&iacute;a sucedido, parec&iacute;a haber sido un sue&ntilde;o, pero ahora, con cierta luz entrando en la habitaci&oacute;n se dio cuenta de que era real.<\/p>\n<p>Volte&oacute; la cabeza con calma, temerosa de darse cuenta de que todo aquello no lo so&ntilde;&oacute; y que era muy cierto el placer que sinti&oacute; en su sexo. Ver a su hijo todav&iacute;a dormido a su lado y destapado, mostrando su desnudez, la propin&oacute; la &uacute;ltima bofetada de realidad.<\/p>\n<p>Corri&oacute; al ba&ntilde;o, con sus maltrechas piernas que parec&iacute;an que hab&iacute;an olvidado como caminar, era m&aacute;s un bebe grande que una mujer de mediana edad. Cerr&oacute; la puerta y coloc&oacute; el pestillo, sinti&eacute;ndose segura en una zona que no estaba su hijo.<\/p>\n<p>Fue al espejo, apoyando sus manos en el lavabo y dejando el grifo del agua abierto para comenzar a mojarse la cara con ganas. El millar de gotas que golpeaban su rostro le iban aclarando la mente m&aacute;s y m&aacute;s. Al levantarse de cama lo record&oacute;, era normal, todo lo que sucedi&oacute; en la oscuridad parec&iacute;a irreal, pero frente al espejo las im&aacute;genes volv&iacute;an.<\/p>\n<p>Ella con la mano de su hijo entre sus piernas, cabalgando encima de &eacute;l con el miembro lleg&aacute;ndole a zonas desconocidas. No pod&iacute;a sostener en su cuerpo la presi&oacute;n que se le estaba acumulando. Su pecho zumbaba nervioso y su coraz&oacute;n lat&iacute;a a un ritmo descoordinado por el estr&eacute;s que se estaba generando. Record&oacute; las &uacute;ltimas im&aacute;genes, aquellas fuertes manos agarrando su cadera y despu&eacute;s, el hombro para que el agarre fuera m&aacute;s duro y poder incrustar aquella gran herramienta en su interior.<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;&iquest;Qu&eacute; he hecho?!<\/p>\n<p>Preguntaba a su reflejo en el espejo que no le daba ninguna respuesta, solo su mente le contestaba tray&eacute;ndola otras im&aacute;genes muy concretas. Ella queriendo m&aacute;s, mucho m&aacute;s, abriendo todo su sexo para que su hijo entrara a placer y notando como&hellip; SU SEMEN la llenaba como ning&uacute;n otro.<\/p>\n<p>&mdash;Quer&iacute;a&hellip; comerme su&hellip; su&hellip;<\/p>\n<p>No pudo acabar la frase, el shock producido por el golpe de la realidad era demasiado, estaba hiperventilando por quitarse el velo de lo que tanto hab&iacute;a querido. No era otra cosa que lo que esa noche pas&oacute;, Mari quer&iacute;a tener relaciones sexuales con su HIJO.<\/p>\n<p>Miles de pensamientos aberrantes pasaron por su mente, ya no solo era la traici&oacute;n a Dani, su hombre todos estos a&ntilde;os, si no m&aacute;s grave era la relaci&oacute;n con su hijo. Tantas preguntas sobre el futuro cercano se aglutinaron en su mente, tuvo que cerrar sus ojos para que estas no la desbordases. Los gritos en su cabeza parec&iacute;an detenerse por un momento, aun as&iacute;, el cuerpo estaba completamente descontrolado, la mujer se tuvo que dar la vuelta, mientras corr&iacute;a al retrete. Las paredes la oprim&iacute;an, aprision&aacute;ndola cada vez m&aacute;s en aquel ba&ntilde;o lejos de todos. Estaba sola, con la cabeza devastada despu&eacute;s de hacer algo inimaginable. El fr&iacute;o del retrete en sus manos no la calm&oacute;, ni tan siquiera paus&oacute; un poco su respiraci&oacute;n. Inclin&oacute; la cabeza mientras las paredes de baldosa blanca se la com&iacute;an, las pod&iacute;a notar casi sobre su espalda y mir&oacute; fijamente al agua que posaba tranquila en el retrete. Vomit&oacute;.<\/p>\n<p>Sergio se despert&oacute; m&aacute;s tarde, algo desconcertado y desorientado. Mir&oacute; hacia el lado donde deber&iacute;a estar su madre, no estaba y tampoco se la escuchaba en el ba&ntilde;o, quiz&aacute; hubiera bajado sola a desayunar.<\/p>\n<p>Volvi&oacute; a recordar todo lo acontecido a la noche, sobre todo por culpa de ver los trozos blancos de fluidos secos que reposaban tanto en su miembro como en su cadera. Sin duda fue una gran noche, el placer hab&iacute;a sido tan grande que de la misma qued&oacute; rendido para el resto de la noche. Hab&iacute;an acumulado demasiada tensi&oacute;n y la liberaci&oacute;n fue gloriosa, sin embargo algo le taladraba el cerebro.<\/p>\n<p>Recorri&oacute; desnudo la habitaci&oacute;n, cogiendo alguna que otra prenda y camin&oacute; a la ducha. Comprob&oacute; c&oacute;mo se imagin&oacute; que Mari ya no estaba, &ldquo;habr&aacute; bajado a desayunar&rdquo;. Aunque su mente le dec&iacute;a otra cosa, una picaz&oacute;n le surg&iacute;a en el interior de su cerebro, sab&iacute;a que algo no iba bien.<\/p>\n<p>Bajo los chorros calientes de la ducha, de su cuerpo no manaba la misma sensaci&oacute;n de plenitud que con su t&iacute;a. Aunque el sexo hab&iacute;a sido igualmente satisfactorio algo fallaba, una cosa tan obvia y que hab&iacute;an sobrepasado de una forma tan despreocupada, eran madre e hijo.<\/p>\n<p>La conciencia hizo acto de presencia y la sensaci&oacute;n de preocupaci&oacute;n por su madre se hizo patente. Mientras se limpia los restos que Mari hab&iacute;a dejado en &eacute;l despu&eacute;s de llegar a un placer inimaginable, Sergio meditaba &ldquo;&iquest;estar&aacute; bien?&rdquo;.<\/p>\n<p>Mari no lo estaba. Es m&aacute;s, estaba fatal. Su cuerpo le temblaba a cada poco pensando en lo que hizo. Por una noche de pasi&oacute;n, ahora ten&iacute;a que pagar la factura de millones de cuestiones que deb&iacute;a resolver. La principal de ellas &ldquo;&iquest;c&oacute;mo ser&aacute; ahora nuestra relaci&oacute;n?&rdquo;.<\/p>\n<p>Sentada en un banco, cerca del teatro donde la tarde anterior disfrutaron cogidos de la mano, ahora apenas pod&iacute;a mirarlo sin arrepentirse. Cierto que se lo pas&oacute; muy bien, fue feliz cada minuto que estuvo con su hijo, incluso a la noche&hellip; por mucho que le causara un mal dentro de ella, hab&iacute;a gozado como nunca.<\/p>\n<p>Despu&eacute;s de que el fr&iacute;o madrile&ntilde;o le aclarara un poco las ideas, volvi&oacute; al hotel, ya iban a ser las once y media de la ma&ntilde;ana y en media hora deber&iacute;an de poner rumbo a casa. Pensar en el viaje de vuelta, tantas horas dentro en un coche sin decir nada o peor&hellip; hablando del tema, la aterraba. Sin embargo, ten&iacute;a que suceder, deb&iacute;a afrontar la conversaci&oacute;n con ganas, ya que era inevitable.<\/p>\n<p>&mdash;Lo mejor ser&aacute; hablarlo en casa.<\/p>\n<p>Abri&oacute; la puerta de la habitaci&oacute;n, recordando en r&aacute;pidos flashes todas las sensaciones que tuvo a la noche. Cerr&oacute; los ojos con fuerza con la puerta a&uacute;n a medio abrir, era extra&ntilde;o puesto que tanto placer&hellip; parec&iacute;a da&ntilde;arla por dentro.<\/p>\n<p>Logr&oacute; entrar sin cambiar el rostro que llev&oacute; toda la ma&ntilde;ana. Sergio estaba con la maleta en la cama, tratando de cerrarla a presi&oacute;n como buen adolescente. Ambos se miraron, por un momento quedaron de pie, quietos, mudos, con los ojos fijos en el otro escudri&ntilde;ando la expresi&oacute;n de cada uno.<\/p>\n<p>&mdash;Hola.<\/p>\n<p>&mdash;Hola.<\/p>\n<p>Solamente se dedicaron el fr&iacute;o saludo, tan helador como el clima del exterior. La mujer anduvo por la habitaci&oacute;n, sin posar los ojos en ninguna parte del cuerpo de su hijo, casi sent&iacute;a pavor por iniciar una conversaci&oacute;n con &eacute;l. Por lo que hizo lo m&aacute;s sensato, cogi&oacute; la mochila y se fue por donde vino, en un movimiento tan r&aacute;pido que sin esperar a que su hijo le dijera nada, salt&oacute;.<\/p>\n<p>&mdash;Te espero en el coche.<\/p>\n<p>Sergio se qued&oacute; perplejo. Aunque una parte de su mente sab&iacute;a que eso pod&iacute;a pasar. Consigui&oacute; cerrar la maleta con fuerza y sali&oacute; de la habitaci&oacute;n, mirando por &uacute;ltima vez el mural en la parte del cabecero. Era evidente, no se lo pod&iacute;a negar, all&iacute; hab&iacute;a hecho algo aberrante para el resto del mundo, aunque no tanto para &eacute;l. El placer fue tan inmenso&hellip;<\/p>\n<p>Mir&oacute; por &uacute;ltima vez aquella zona de la habitaci&oacute;n, mientras recordaba como golpeaba con su miembro a su madre y esta se estremec&iacute;a con cada entrada. Fue delicioso como nada antes, incluso m&aacute;s que con Marta, con Alicia, m&aacute;s que con&hellip; su t&iacute;a, quiz&aacute; por lo prohibido de que fuera Mari.<\/p>\n<p>Baj&oacute; despidi&eacute;ndose de la habitaci&oacute;n, haciendo lo mismo en el ascensor recordando como abraz&oacute; all&iacute; a la mujer que m&aacute;s amaba. Se rio pensando en la visi&oacute;n de aquellos pechos perfectos y maldici&eacute;ndose a s&iacute; mismo por no haberlos tocado, &ldquo;quiz&aacute; no vuelva a tener una oportunidad&rdquo;.<\/p>\n<p>&mdash;Buenos d&iacute;as, &mdash;Raquel le esperaba sonriente en recepci&oacute;n&mdash; marchan, &iquest;verdad? Acaba de pasar su madre hacia el garaje.<\/p>\n<p>&mdash;S&iacute;, se ha adelantado.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Lo pasaron bien?<\/p>\n<p>Sergio la mir&oacute; sonriente, recordando cada momento y haciendo a un lado esta ma&ntilde;ana.<\/p>\n<p>&mdash;En verdad, creo que ha sido el mejor fin de semana de mi vida.<\/p>\n<p>Raquel incluso se sorprendi&oacute;, ninguno de sus hu&eacute;spedes le hab&iacute;a dicho antes algo parecido con tanta franqueza, sol&iacute;an soltar frases cordiales y punto. La mujer le volvi&oacute; a sonre&iacute;r y le despidi&oacute; con la mano.<\/p>\n<p>&mdash;Me alegro entonces, que tenga buen viaje.<\/p>\n<p>Cuando el ascensor le dej&oacute; en el garaje y al fondo vio a su madre apoyada en el coche, esa frase adquiri&oacute; m&aacute;s relevancia, contest&aacute;ndola en su mente, &ldquo;el viaje no va a ser tan agradable&rdquo;.<\/p>\n<p>El sonido del coche abri&eacute;ndose, no consigui&oacute; que ninguna conversaci&oacute;n comenzara, sino que fue el pistoletazo de salida para una agon&iacute;a. Dentro del veh&iacute;culo ninguno se decid&iacute;a a hablar. Ambos evitaban mirarse, ni siquiera pasar la vista por el m&iacute;nimo pliegue de piel del otro, se sent&iacute;an mal con ellos mismos. Incluso Sergio, que al principio de la ma&ntilde;ana se hab&iacute;a levantado m&aacute;s o menos vital, ahora empezaba a ver las consecuencias de sus actos.<\/p>\n<p>Mientras m&aacute;s kil&oacute;metros pasaban, m&aacute;s claro ve&iacute;a que aquello iba a traer cola y que al menos estar&iacute;an un tiempo &ldquo;raros&rdquo;. Hab&iacute;an traspasado una barrera infranqueable, no solo porque Mari enga&ntilde;ara a su marido, sino porque dicho amante era nada m&aacute;s y nada menos que su hijo.<\/p>\n<p>Deb&iacute;an asumir demasiadas cosas, un d&iacute;a de placer quiz&aacute; podr&iacute;a desembocar en terribles consecuencias, Sergio se hizo la pregunta clave &ldquo;&iquest;ha valido la pena?&rdquo;. No sab&iacute;a si pod&iacute;a contestar esa pregunta, al menos el rostro de su madre le dec&iacute;a que no, sin embargo el tiempo arreglar&iacute;a la situaci&oacute;n y quiz&aacute;, podr&iacute;an tener una relaci&oacute;n normal. Por el momento no pensaba en volver a repetirlo, solo su curioso amigo de entre las piernas se alegraba de vez en cuando.<\/p>\n<p>No obstante a mitad de viaje, el infierno se hizo presente. La pesadez de conducir en tensi&oacute;n, junto con alguien que se resigna incluso a mirarte era una losa que le estaba comiendo por dentro. &ldquo;No hablemos de eso, &iquest;vale? Pero tengo que hablar de algo o me muero&rdquo;.<\/p>\n<p>Antes de comentar algo carraspe&oacute; su garganta, primero por destensarla para hablar despu&eacute;s de tanto tiempo y luego para llamar la atenci&oacute;n de Mari.<\/p>\n<p>Esta que segu&iacute;a con la cabeza en el cristal de la ventanilla, mirando el paisaje a la vez que su frente temblaba por las vibraciones del coche, no paraba de pensar en lo mismo. Su mente le dec&iacute;a lo odiosa que era, hab&iacute;a tenido sexo con su hijo, algo totalmente inmoral y horrible para la sociedad. Sin embargo, ella no lo ve&iacute;a tan&hellip; tan&hellip; malo.<\/p>\n<p>S&iacute;, enga&ntilde;&oacute; a su marido y con el &uacute;ltimo hombre en la tierra con quien deber&iacute;a hacerlo, pero las sensaciones no hab&iacute;an sido malas, todo lo contrario. Todav&iacute;a notaba ese picor, el momento del gran cl&iacute;max que le hab&iacute;a revuelto cada uno de los nervios que ten&iacute;a en el cuerpo. La sensaci&oacute;n de tocar el cielo, de sentirse dichosa, aquello no era horrible.<\/p>\n<p>Algo le sac&oacute; de sus pensamientos, dej&aacute;ndola con la pel&iacute;cula de su mente detenida en el instante que Sergio se colocaba detr&aacute;s de ella para insert&aacute;rsela. Mir&oacute; hacia su izquierda, su hijo hab&iacute;a carraspeado y sus ojos estaban fijos en ella.<\/p>\n<p>Le gustaba que la mirase, no como le gust&oacute; lo de la noche, sino como madre, su mirada inspiraba amor. &iquest;C&oacute;mo era posible que sintiera dos cosas tan opuestas? Por un lado un asco terrible hacia su persona por haber llegado a tal punto y por otro lado un amor incalculable hacia su hijo.<\/p>\n<p>&mdash;Estuvo bien la funci&oacute;n.<\/p>\n<p>Mari clav&oacute; sus ojos en &eacute;l por primera vez en el d&iacute;a, &ldquo;al menos ha tenido el valor de hablar, yo ni eso&rdquo; se dijo viendo el bello rostro de su jovencito. Sergio segu&iacute;a con la vista puesta en su madre, quiz&aacute; rog&aacute;ndole mentalmente que le contestase y dejase esa tensi&oacute;n a un lado. Poniendo en serio peligro su vida, no vir&oacute; la cabeza hasta escuchar alguna palabra salir de la boca de su madre, la que fuera.<\/p>\n<p>&mdash;Hijo, &mdash;Mari al fin se decidi&oacute;&mdash; ahora no estoy con la cabeza para hablar, s&eacute; que lo entiendes. &mdash;Sergio puso al fin los ojos en la carretera. Por supuesto que lo entend&iacute;a&mdash; Quiero relajarme un poco, pensar todo en fr&iacute;o y despu&eacute;s, hablamos.<\/p>\n<p>&mdash;Pero&hellip; &iquest;Todo bien? &iquest;Hice algo mal? O&hellip;<\/p>\n<p>&mdash;Cari&ntilde;o, no &mdash;cort&oacute; la mujer moviendo r&aacute;pidamente la cabeza&mdash;. De verdad, no quiero hablar de nada de eso, no has hecho nada malo si es lo que quieres saber, solo que necesito tiempo. Cuando lleguemos a casa y me centre, te prometo que tendremos una conversaci&oacute;n.<\/p>\n<p>&mdash;Vale, te entiendo, mam&aacute;.<\/p>\n<p>Mari m&aacute;s aliviada, gir&oacute; el rostro. La tensi&oacute;n se hab&iacute;a relajado de cierta forma, aunque el viaje prosiguiera en silencio, al menos algo hab&iacute;an conseguido, las primeras palabras afloraron.<\/p>\n<p>Sergio algo m&aacute;s tranquilo, aunque no del todo, puso toda la concentraci&oacute;n en la carretera, quedaba menos de la mitad del viaje y aunque hab&iacute;a sido una conversaci&oacute;n corta, le sirvi&oacute;. No se morir&aacute; de agobio por estar en silencio todo el viaje, algo era algo.<\/p>\n<p>Rebusc&oacute; en la zona derecha, donde alg&uacute;n que otro CD de m&uacute;sica acumulaba polvo desde hac&iacute;a par de a&ntilde;os. Cogiendo uno de forma aleatoria lo puso en la vieja radio. La m&uacute;sica comenz&oacute; a sonar y Mari se recost&oacute; en el asiento del copiloto m&aacute;s relajada, quiz&aacute; sabedora que esa conversaci&oacute;n suceder&iacute;a, aunque&hellip; &iquest;Qu&eacute; se dir&iacute;an?<\/p>\n<p>****<\/p>\n<p>La llegada a casa fue como se tem&iacute;an, aduciendo ambos cansancio y cada uno reposando lo m&aacute;s lejos posible del otro. Alguna que otra pregunta respondi&oacute; la mujer a su marido, pocas la verdad, tampoco era que tuviera un inter&eacute;s incre&iacute;ble en saber qu&eacute; tal se lo hab&iacute;a pasado. Con Sergio ocurri&oacute; lo mismo, sin embargo, era su hermana la que no paraba de preguntarle con verdadero inter&eacute;s, el joven respond&iacute;a como pod&iacute;a, sin parar de pensar en su madre.<\/p>\n<p>Fue una tarde en la que la separaci&oacute;n entre ambos amantes de la capital parec&iacute;a obligatoria. Si uno estaba en la sala, el otro se iba a la cocina, si uno iba por el pasillo, el otro se met&iacute;a en su cuarto. Estuvieron evit&aacute;ndose casi todo el tiempo, tratando por un lado de retrasar la &ldquo;curiosa&rdquo; conversaci&oacute;n que les esperaba y por otro lado, con miedo de que los otros dos habitantes notasen algo extra&ntilde;o.<\/p>\n<p>No fue hasta despu&eacute;s de la cena que ambos se encontraron sin querer en la cocina. Mari estaba depositando todos los platos en el fregadero, pensaba darles un poco de agua y dejarlos a secar, pretend&iacute;a hacerlo r&aacute;pido para irse al sof&aacute; al abrigo de su marido, y no ver a Sergio.<\/p>\n<p>El joven hab&iacute;a marchado al ba&ntilde;o, solo un momento para volver y terminar con la cena. Sin embargo en ese mismo instante en el que &eacute;l dejaba correr su l&iacute;quido a trav&eacute;s de su miembro viril, su padre y su hermana se levantaban de la mesa. Dejaron sola a Mari en la cocina, con prisas por terminar de recoger todos los platos, no obstante&hellip; no le dar&iacute;a tiempo.<\/p>\n<p>Su hijo volvi&oacute; con la idea de comerse una fruta que r&aacute;pidamente se le olvid&oacute; cuando vio a su madre sola en el interior. El coraz&oacute;n le dio un vuelco, porque ella le estaba mirando, sab&iacute;an que estaban solos y no era decoroso huir, aunque una parte de su cabeza se lo ped&iacute;a.<\/p>\n<p>No pod&iacute;a comprender por qu&eacute; ese pavor a tener la conversaci&oacute;n con su madre. Con Carmen todo fue m&aacute;s f&aacute;cil, no hubo ni que hablarlo, lo hicieron, gozaron, repitieron y&hellip; repetir&iacute;an. Pero el interior m&aacute;s profundo de su conciencia le dec&iacute;a cu&aacute;l era el problema. Carmen estaba lejos, la ve&iacute;a muy poco y era su t&iacute;a. Mari estaba en casa, la ve&iacute;a a diario y ERA SU MADRE.<\/p>\n<p>Todav&iacute;a en la puerta el p&aacute;nico por entrar en la cocina era enorme, pero m&aacute;s temor le ten&iacute;a a que apareciera su hermana y le viera as&iacute; de pasmado, por lo que dio un paso, sintiendo que entraba en una c&aacute;mara de torturas.<\/p>\n<p>&mdash;Sergio.<\/p>\n<p>La voz de su madre le congel&oacute;. Ni siquiera alz&oacute; la cabeza para mirarla, solo se qued&oacute; como estaba, delante de la nevera, con la puerta abierta y mirando unos yogures que ten&iacute;an muy buena pinta. La fruta estaba demasiado cerca de Mari.<\/p>\n<p>&mdash;Ven.<\/p>\n<p>Como un perro fiel obedeciendo a su amo, cerr&oacute; la puerta de la nevera y dio tres pasos a la derecha, los suficientes para colocarse al lado de su madre.<\/p>\n<p>El aroma que la mujer desprend&iacute;a le recorri&oacute; las fosas nasales, rememorando unas im&aacute;genes poco luminosas, pero muy vividas. Aquello no era un perfume, era simplemente el olor caracter&iacute;stico que desprend&iacute;a su cuerpo y mientras estaban en la oscuridad de aquella cama, lo sinti&oacute; tan gratificante&hellip;<\/p>\n<p>&mdash;Si se puede, hablamos ma&ntilde;ana. Hoy ya es tarde y estoy cansada.<\/p>\n<p>Mari quer&iacute;a evitar la conversaci&oacute;n a toda costa, pero en alg&uacute;n momento ten&iacute;a que salir a la luz. Viv&iacute;an juntos era imposible evadirse todos los d&iacute;as, deb&iacute;an terminar con eso, la cosa era que la mujer no sab&iacute;a qu&eacute; decirle.<\/p>\n<p>No es que le hubiera gustado, es que el sexo con Sergio fue de un nivel superior, a&uacute;n sent&iacute;a el calor nacer en su cuerpo cuando recordaba todo el miembro del joven en su interior. Sin embargo la pega de tener un lazo familiar tan estrecho la hac&iacute;a sentirse asqueada con ella misma, una situaci&oacute;n insalvable e incompatible. Deber&iacute;an mantener el secreto para que no volviera a repetirse, aunque&hellip; un peque&ntilde;o demonio en su interior la dec&iacute;a &ldquo;Si es en secreto, &iquest;por qu&eacute; no?&rdquo;.<\/p>\n<p>&mdash;Ma&ntilde;ana vuelvo a la universidad, pero a la tarde estoy aqu&iacute;.<\/p>\n<p>&mdash;Bien.<\/p>\n<p>No hubo m&aacute;s que decir, los dos supieron que la fecha para la conversaci&oacute;n hab&iacute;a sido fijada y ambos dejaron de mirarse. El joven parti&oacute; sin fruta, ni yogur, directamente a su cuarto para poder dormir, la tensi&oacute;n lo hab&iacute;a matado.<\/p>\n<p>Mari hizo lo mismo, viendo que su hijo estaba en el cuarto, se march&oacute; al suyo dici&eacute;ndole a Dani que ya se iba a dormir, qued&aacute;ndose este junto a su hija viendo una pel&iacute;cula a la cual ambos prestaban atenci&oacute;n.<\/p>\n<p>La mujer se meti&oacute; en cama con un gran suspiro, como si se hubiera salvado del ataque de un oso salvaje, sin embargo, ma&ntilde;ana lo tendr&iacute;a que volver a ver. Cerr&oacute; los ojos a la par que su hijo hacia lo mismo a escasos metros. Estaban en la misma casa, pero esta vez separados por varias paredes, no como veinticuatro horas atr&aacute;s, donde ambos compart&iacute;an cama.<\/p>\n<p>En la mente de la mujer, todo comenz&oacute; a funcionar, la imaginaci&oacute;n vol&oacute; como solo lo hace antes de dormir. El cerebro se puso a juguetear con los recuerdos, dej&aacute;ndole algunos para que los viera con total nitidez y otros deform&aacute;ndonos esperando convertirlos en sue&ntilde;os.<\/p>\n<p>Mari no pudo frenar aquello, estaba demasiado cansada y dej&oacute; fluir todo lo que su cabeza le daba. Las sensaciones de la noche anterior la empezaron a turbar, la imagen de ella encima de su hijo se volv&iacute;a m&aacute;s clara y no tan oscura como era en realidad. Las piernas de la mujer se apretaban bajo las sabanas debido a un picor muy caliente que amanec&iacute;a como el sol.<\/p>\n<p>Ahora ya no estaba encima, si no de rodillas frente a un gran mural mientras una bestia la golpeaba con fuerza con su terrible miembro masculino. Su hijo estaba all&iacute; detr&aacute;s, volviendo a hacer que sintiera el para&iacute;so en la tierra. Aquellos innumerables cent&iacute;metros en su interior, tocando los millones de nervios de su vagina y haciendo que los fluidos manases como nunca Dani se hab&iacute;a acercado.<\/p>\n<p>El sue&ntilde;o pareci&oacute; vencerla mientras sus piernas apretaban y rozaban con fuerza un sexo hinchado y caliente. Se iba a dormir, justo en el momento que record&oacute; lo que pens&oacute; mientras lamia el dichoso mural. Le hubiera gustado comer aquel pene, meterlo en la boca, ver c&oacute;mo le daba placer y el hombre&hellip; su hijo se derret&iacute;a de gusto. No se pod&iacute;a enga&ntilde;ar, todav&iacute;a le quedaba mucho por disfrutar con el joven o al menos&hellip; se daba cuenta de que eso era lo que quer&iacute;a.<\/p>\n<p>CONTINUAR&Aacute;<\/p>\n<p>&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;-<\/p>\n<p>En mi perfil ten&eacute;is mi Twitter para que pod&aacute;is seguirme y tener m&aacute;s informaci&oacute;n.<\/p>\n<p>Subir&eacute; m&aacute;s cap&iacute;tulos en cuento me sea posible. Ojal&aacute; pod&aacute;is acompa&ntilde;arme hasta el final del camino en esta aventura en la que me he embarcado.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 10<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span>Mari separ&oacute; sus parpados con suma pesadez, sent&iacute;a que hab&iacute;a dormido miles de horas, pero cuando mir&oacute; el m&oacute;vil se dio cuenta de que solo eran las diez de la ma&ntilde;ana. Puso un pie en el suelo y se qued&oacute; con la mirada perdida en la blanca pared, como siempre hacia al despertar, no pensaba [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":16875,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":{"0":"post-32279","1":"post","2":"type-post","3":"status-publish","4":"format-standard","6":"category-amor-filial"},"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/32279","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/users\/16875"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=32279"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/32279\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=32279"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=32279"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=32279"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}