{"id":32288,"date":"2021-11-01T23:00:00","date_gmt":"2021-11-01T23:00:00","guid":{"rendered":""},"modified":"2021-11-01T23:00:00","modified_gmt":"2021-11-01T23:00:00","slug":"memorias-de-africa-iii","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/memorias-de-africa-iii\/","title":{"rendered":"Memorias de \u00c1frica (III)"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"32288\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\"><\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 6<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>Me despert&oacute; el ruido que hac&iacute;a al abrirse aquella especie de puerta hecha de hojas y ramas. Entraron tres mujeres, pero s&oacute;lo conoc&iacute;a a dos. El centro de aquel poblado se hab&iacute;a llenado de gente, estaba oscureciendo. Las mujeres llevaban mi ropa, y otra especie de calabaza llena de agua con aquellas esponjas de musgo con las que me hab&iacute;an lavado antes. Empezaron a hablar conmigo como si yo las entendiera.<\/p>\n<p>-&iquest;Pero no os dais cuenta que no os entiendo? -les dije.<\/p>\n<p>Me pusieron de pie con las piernas abiertas y me lavaron, pero con m&aacute;s parsimonia que la primera vez. Me pusieron el short y la camiseta, pero no me dieron ni el sujetador ni las bragas, supongo que lo estaban &ldquo;analizando&rdquo;. Como no sab&iacute;an la funci&oacute;n de cada prenda, ni la forma de ponerlas, tuve que ense&ntilde;arlas. Cuando terminamos me trajeron agua para beber y unos trozos de carne cocidas al fuego que me los com&iacute; con desesperaci&oacute;n sin preguntarme de d&oacute;nde ven&iacute;an o de qu&eacute; tipo de animal eran. Com&iacute; y beb&iacute; con ganas hasta que no pude m&aacute;s, y cuando las mujeres se dieron cuenta de que estaba saciada se levantaron e hicieron se&ntilde;as para que las siguiera.<\/p>\n<p>En cuanto sal&iacute; de la choza y camin&eacute; un par de pasos, todas las caras se volvieron hacia m&iacute;. Era de noche, pero el cielo estaba despejado, lleno de estrellas. Hab&iacute;a una gran fogata en el centro de una especie de plaza. Un grupito de ni&ntilde;os peque&ntilde;os estaba separado del grupo principal jugando no s&eacute; muy bien con qu&eacute;. Hab&iacute;a bastantes caba&ntilde;as parecidas a la m&iacute;a, y dos mucho m&aacute;s grandes en uno de los lados. Me dejaron de pie junto al grupo, y las tres mujeres que me hab&iacute;an acompa&ntilde;ado fueron a sentarse con el resto; me qued&eacute; quieta, observando las reacciones y siendo observada.<\/p>\n<p>&rdquo;Supongo que una vez que os hay&aacute;is cansado de mirarme, dejar&eacute;is que me vaya a mi celda&rdquo;, pens&eacute;, pero no ocurri&oacute; nada de eso. Uno de los adultos se levant&oacute;.<\/p>\n<p>Era un se&ntilde;or mayor, no muy alto, al que inmediatamente le adjudiqu&eacute; el t&iacute;tulo de &ldquo;jefe&rdquo;, m&aacute;s que nada por las canas y el aspecto de sabio ese que dan los a&ntilde;os, aunque confieso que pod&iacute;a estar equivocada. Si ya ten&iacute;a a Aifon, al supuesto jefe lo bautic&eacute; como Nokia, por seguir con la din&aacute;mica de los m&oacute;viles y por viejo. Dos mujeres se acercaron a m&iacute; y empezaron a desnudarme. Me quitaron la camiseta, pero me dejaron los shorts, y me dieron la vuelta para mostrarme al respetable. Un &ldquo;&iexcl;oooh!&rdquo; recorri&oacute; el grupo. Unos no me quitaban la vista de encima, otros hablaban entre ellos, y del grupo sali&oacute; un chico que no creo que tuviera m&aacute;s de 20 o 21 a&ntilde;os.<\/p>\n<p>A pesar de aparentar tan joven, estaba desarrollado, unos pectorales casi definidos, espaldas anchas, y unas piernas que, a pesar de la luz tenue de la hoguera en la noche, pude ver que empezaban a coger forma de atleta. Se arrodill&oacute; delante de m&iacute; y hundi&oacute; su cara en el short a la altura de mi sexo. Aquello me cogi&oacute; por sorpresa, y no fui capaz de quit&aacute;rmelo de encima. Mordisque&oacute; mis muslos mientras met&iacute;a sus manos por debajo del short, y apret&oacute; mis nalgas con las manos. Se levant&oacute;, volvi&oacute; a su sitio en el corro y el resto del grupo volvi&oacute; a murmurar. El que yo supon&iacute;a jefe de la tribu dio un par de palmadas y dos hombres trajeron una especie de potro de madera, sin corteza, completamente liso. Lo pusieron delante de m&iacute; y comprob&eacute; que no era muy alto, me llegaba poco m&aacute;s abajo del ombligo. Empec&eacute; a inquietarme, aquello no me daba buena espina. Las dos mujeres que me hab&iacute;an quitado la camiseta, me sujetaron por las mu&ntilde;ecas y me tumbaron boca abajo sobre el potro de madera. No me ataron, pero no hubiera hecho falta tampoco, estaba tan atenazada por el miedo que era incapaz de moverme.<\/p>\n<p>Volv&iacute; a sentirme observada, abandonada y avergonzada. Una mujer cogi&oacute; los shorts, me los baj&oacute; y me los quit&oacute;. M&aacute;s murmullos. En aquella postura era dif&iacute;cil mantener las piernas cerradas, por lo que a pesar de mis esfuerzos tuve que abrirlas. Tampoco ten&iacute;a una visi&oacute;n clara de mi alrededor, pod&iacute;a girar la cabeza, pero el campo de visi&oacute;n era limitado. Por eso cuando uno de los hombres se levant&oacute;, s&oacute;lo pude seguirle con la mirada un instante nada m&aacute;s. Una vez que se puso detr&aacute;s de m&iacute;, ya s&oacute;lo me quedaba imaginar lo que podr&iacute;a hacer. El hombre me separ&oacute; m&aacute;s las piernas y algunos se acercaron a mirar. Con los dos pulgares me abri&oacute; el sexo. Casi pod&iacute;a sentir los ojos de aquellas personas mirando fijamente mi culo y mi vagina abiertos de par en par. Sin mediar palabra, el hombre meti&oacute; su dedo en mi co&ntilde;o, despacio al principio, pero a la tercera vez despu&eacute;s de haberlo metido y sacado, lo hizo con m&aacute;s fuerza. Era incapaz de mojarme. En otro momento, hubiera gemido de placer y mi vagina se hubiera mojado, pero all&iacute;, observada, violentada, rabiosa&#8230; era incapaz.<\/p>\n<p>Se levant&oacute; como decepcionado y habl&oacute; a la gente. Sonaron otras dos palmadas y unas palabras que me dieron la impresi&oacute;n de que eran m&aacute;s &oacute;rdenes. Estaba temblando de miedo, me imaginaba otra paliza como la esta tarde. Se acerc&oacute; alguien y al girar la cabeza y forzar la mirada, pude ver al muchacho de antes. Meti&oacute; su cara entre mis piernas y con su boca empez&oacute; a comerme el sexo. Lo mordisque&oacute; suavemente, pas&oacute; su lengua a lo largo de la raja mientras sujetaba mis nalgas. La lengua se pase&oacute; por todo mi co&ntilde;o hasta relajarlo y lleg&oacute; hasta el agujero de mi culo. Pod&iacute;a sentir el roce de su pelo ensortijado en mis muslos, mientras met&iacute;a con ganas su lengua dentro de mi sexo. Sent&iacute; placer y mi sexo se moj&oacute;. Mis l&iacute;quidos se unieron a su saliva y con su lengua no dej&oacute; de estimular mi cl&iacute;toris y mojar tambi&eacute;n la entrada de mi culo. Me sent&iacute;a muy extra&ntilde;a, placer y rabia, excitaci&oacute;n y miedo&#8230; no pude reprimir un par de gemidos mientras aquel muchacho me com&iacute;a el co&ntilde;o y sujetaba con fuerza mis nalgas.<\/p>\n<p>Sin que nadie le dijera nada se levant&oacute; y volvi&oacute; a meterse en el grupo. Volv&iacute;a escuchar la voz ronca y mandona del que yo cre&iacute;a que era el jefe de aquella gente, el se&ntilde;or Nokia; otra orden y dos palmadas. Apareci&oacute; Aifon y me dio la sensaci&oacute;n de que no me iba a librar de otra paliza. &rdquo;Mejor ella que cualquier otro&rdquo;, pens&eacute;.<\/p>\n<p>Pero no fue as&iacute;. Me cogi&oacute; por los hombros y me levant&oacute; poni&eacute;ndome de frente a todo el grupo. Habl&oacute; al grupo mientras pon&iacute;a su mano en mi sexo. Mientras hablaba sonre&iacute;a y me meti&oacute; su dedo en el co&ntilde;o. Separado de la hoguera hab&iacute;a un peque&ntilde;o mont&iacute;culo del terreno con hierba en la parte m&aacute;s alta. Hab&iacute;a colocadas hojas de helechos. Aifon me llevo cogida de la mano y se sent&oacute;. Cuando se acomod&oacute; me hizo una se&ntilde;a con la mano para que fuera con ella.<\/p>\n<p>-Por favor, delante de ellos no, por favor, por favor -le grit&eacute; casi desesperada.<\/p>\n<p>No me qued&oacute; m&aacute;s remedio que hacer lo que me dec&iacute;a sin rebelarme. Si hubiera estado a solas en la caba&ntilde;a con ella me hubiera revelado, pero ahora no pod&iacute;a.<\/p>\n<p>-Zorra de mierda, Dios&#8230; como te pases conmigo te juro que me las pagar&aacute;s -le grit&eacute; con rabia.<\/p>\n<p>De la oscuridad sac&oacute; una varilla de madera muy fina y empez&oacute; a azotarme, pero sin fuerza&#8230; me dio la sensaci&oacute;n de que no quer&iacute;a hacerme da&ntilde;o. Al menos lo hizo en la nalga que no me azot&oacute; por la tarde, pero eso quit&oacute; ni un &aacute;pice la rabia y la verg&uuml;enza que sent&iacute;a en aqu&eacute;l momento. Empec&eacute; a llorar como lo hice por la tarde, pero extra&ntilde;amente sent&iacute;a un leve dolor mezclado con placer. Me cambi&oacute; de postura, dejando todo mi pecho apoyado en sus piernas y mis rodillas en el suelo. Los azotes no eran seguidos, entre golpe y golpe se tomaba unos segundos. Aifon dej&oacute; de azotarme, me levant&oacute; y me llev&oacute; de nuevo al tronco de madera que hac&iacute;a de potro. Me sent&iacute;a vencida y no ten&iacute;a fuerzas ni para cerrar las piernas, puede que eso fuera lo que esa hija de su madre iba buscando.<\/p>\n<p>Se acerc&oacute; un hombre hacia m&iacute; y se puso detr&aacute;s. Me abri&oacute; un poco m&aacute;s las piernas, separ&oacute; las nalgas y pas&oacute; su lengua por el agujero de mi culo. Luego con una mano masaje&oacute; mi raja, mientras con la otra se cog&iacute;a el pene. Se masturb&oacute; hasta que aquel pene cogi&oacute; un buen tama&ntilde;o. Al menos tuvo la delicadeza de masturbarme un poco. Llev&oacute; su polla hasta mi sexo y roz&oacute; con la punta del glande toda mi raja. Lo pude sentir suave y caliente. Hizo un par de amagos metiendo dentro de mi raja la cabeza de su polla. Luego con un solo golpe de pelvis, la hundi&oacute; en mi co&ntilde;o. Estaba mojada y la penetraci&oacute;n no me doli&oacute; mucho a pesar de la violencia. Sent&iacute;a aquella polla desconocida entrar y salir de mi vagina de manera r&aacute;pida, seca, pero llen&aacute;ndome entera. Cerr&eacute; los ojos y no pude reprimir los gemidos. El hombre gru&ntilde;&iacute;a y me sujetaba con fuerza el culo. Pareci&oacute; como si antes se hubiera decepcionado al meterme el dedo y ahora mi vagina estuviera tal y como &eacute;l quer&iacute;a. Estaba muy mojada, cada vez me excitaba m&aacute;s, y aquella enorme polla me estaba dando un placer que no hab&iacute;a sentido en todo el tiempo que llevaba con aquellos salvajes. Antes de que &eacute;l se corriera, yo hab&iacute;a tenido ya un orgasmo. Quise gritar de placer, pero no pude, estaba ahogada por la posici&oacute;n de mi cuerpo. Sent&iacute;a el vaiv&eacute;n, el glande en la entrada de mi sexo totalmente distendido, sus test&iacute;culos golpeando mi vagina a cada embestida&#8230; M&aacute;s que un grito de placer al correrse, fue como un gemidito lo que hizo aquel hombre y lo not&eacute; como frustrado cuando sac&oacute; su polla de mi sexo y se volvi&oacute; a la muchedumbre.<\/p>\n<p>Despu&eacute;s de eso ya me esperaba de todo, ya me ve&iacute;a follada, sodomizada por todos aquellos bestias, me imaginaba con el cuerpo inundado de semen proveniente de todos aquellos penes, pero no fue eso lo que pas&oacute;. Algunas muchachas se acercaron, me levantaron del potro y mientras me acariciaban, me lavaron los muslos, el sexo y el culo. Me dejaron en mi choza acostada, cerraron la puerta y se fueron.<\/p>\n<p>Fuera pude o&iacute;r murmullos de gente hablando y riendo, pens&eacute; que probablemente se estaban riendo a mi costa. Ya estaban tranquilos, me hab&iacute;an follado, me hab&iacute;an arrancado un orgasmo y ya estaban tranquilos&#8230; &iexcl;cabrones!<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 6<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span>Me despert&oacute; el ruido que hac&iacute;a al abrirse aquella especie de puerta hecha de hojas y ramas. Entraron tres mujeres, pero s&oacute;lo conoc&iacute;a a dos. El centro de aquel poblado se hab&iacute;a llenado de gente, estaba oscureciendo. Las mujeres llevaban mi ropa, y otra especie de calabaza llena de agua con aquellas esponjas de musgo [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":18539,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[11],"tags":[],"class_list":{"0":"post-32288","1":"post","2":"type-post","3":"status-publish","4":"format-standard","6":"category-grandes-relatos"},"a3_pvc":{"activated":false,"total_views":0,"today_views":0},"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/32288","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/users\/18539"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=32288"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/32288\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=32288"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=32288"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=32288"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}