{"id":32290,"date":"2021-11-01T23:00:00","date_gmt":"2021-11-01T23:00:00","guid":{"rendered":""},"modified":"2021-11-01T23:00:00","modified_gmt":"2021-11-01T23:00:00","slug":"ainhoa-la-policial-local","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/ainhoa-la-policial-local\/","title":{"rendered":"Ainhoa, la policial local"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"32290\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\"><\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 9<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>Mi verano llegaba a su fin, multitud de saludos me recib&iacute;an bajo el sol. Peque&ntilde;as y brillantes manos movidas por el agitado viento de la tramontana me daban la bienvenida. Poco a poco, dejaba atr&aacute;s el c&aacute;lido aire h&uacute;medo y salado, mientras me desplazaba r&aacute;pidamente por la autopista, camino a casa. Feliz, por volver a mi mundo conocido, y triste, al dejar atr&aacute;s un verano de experiencias desconocidas y del que, probablemente, s&oacute;lo quedar&iacute;a el recuerdo. El sopor&iacute;fero aire c&aacute;lido, cargado de contaminaci&oacute;n me indicaba que estaba cerca.<\/p>\n<p>Me hab&iacute;a adelantado, mientras mi familia segu&iacute;a disfrutando de los &uacute;ltimos d&iacute;as de vacaciones. El trabajo me reclamaba.<\/p>\n<p>La entrada en la ciudad fue r&aacute;pida, m&aacute;s de lo que recordaba. Quedaban unos d&iacute;as para el final de agosto y la circulaci&oacute;n era fluida.<\/p>\n<p>Despu&eacute;s de aparcar, sub&iacute; el equipaje. Todo estaba en orden, como lo dejamos. El aire c&aacute;lido y muy cargado, con olor a cerrado. Abr&iacute; las ventanas para airear la casa. Poco a poco fue desapareciendo el aire estancado y la temperatura interior se hizo insoportable. Despu&eacute;s de cerrar las ventanas y poner en marcha el aire acondicionado, lo primero que hice fue buscar mi m&oacute;vil. Ten&iacute;a que llamarla.<\/p>\n<p>-Ainhoa, &iquest;qu&eacute; tal c&oacute;mo est&aacute;s? Acabo de llegar. Si escuchas este mensaje ll&aacute;mame o env&iacute;ame un whatsapp. Besos.<\/p>\n<p>Hab&iacute;a conocido a Ainhoa tres semanas antes y de la peor manera posible. Ainhoa, era agente de la polic&iacute;a local, con sede en el Baix Empord&agrave;.<\/p>\n<p>La primera vez que nos conocimos, circulaba por la comarcal a 120 Km\/h, sobrepasando de largo la velocidad m&aacute;xima.<\/p>\n<p>Es una recta sin tr&aacute;fico, por lo que aprieto el acelerador, me dejo llevar, disfrutando de la velocidad. En mitad de la recta, miro a la derecha y advierto un autom&oacute;vil de la polic&iacute;a local, agazapado en el lateral de un restaurante. &iexcl;Mierda!, pienso.<\/p>\n<p>En unos segundos, sale de su escondite, se pone en marcha a toda velocidad detr&aacute;s de m&iacute;, con las luces azules encendidas, me invita a pararme y a situarme en el arc&eacute;n. Me paro y espero. Mirando por el espejo retrovisor, veo que del veh&iacute;culo de la polic&iacute;a, baja una mujer, con su chaleco y pantal&oacute;n azul marino y camisa azul clara. Sus andares no invitan a nada bueno.<\/p>\n<p>Conforme se acerca, la observo. Es alta, o al menos m&aacute;s alta que yo. Bajo su gorra, lleva pelo negro, corto. Es esbelta, musculosa y de andar en&eacute;rgico.<\/p>\n<p>Se sit&uacute;a al lado de mi ventanilla y me indica con la mano que la baje.<\/p>\n<p>-Buenos d&iacute;as. Caballero, &iquest;sabe a la velocidad que circulaba?<\/p>\n<p>-Pues&hellip; no me he fijado, tengo prisa porque tenemos un familiar en el hospital y es posible que haya ido m&aacute;s r&aacute;pido de lo permitido.<\/p>\n<p>-Caballero, bastante m&aacute;s de lo permitido, iba usted a 120 Km\/h. Documentaci&oacute;n, por favor, la suya y la del veh&iacute;culo y &iexcl;p&oacute;ngase la mascarilla!<\/p>\n<p>Su tono es seco y autoritario. &iexcl;Qu&eacute; t&iacute;a m&aacute;s borde! pienso.<\/p>\n<p>Mientras se la entrego, la observo. Sus ojos son negros y rasgados. La piel que rodea su mascarilla, morena. Sus manos delgadas y fuertes. Calculo que debe tener treinta y tantos, m&aacute;s cerca de los cuarenta.<\/p>\n<p>Mira mi documentaci&oacute;n, se dirige a su veh&iacute;culo, y vuelve.<\/p>\n<p>-Su documentaci&oacute;n, y aqu&iacute; tiene -endos&aacute;ndome una multa-. La pr&oacute;xima vez tenga m&aacute;s cuidado, me indica con el mismo tono seco y autoritario.<\/p>\n<p>-&iexcl;A sus &oacute;rdenes! le digo.<\/p>\n<p>-&iexcl;C&oacute;mo dice!, me responde.<\/p>\n<p>-No nada&hellip; que tendr&eacute; m&aacute;s cuidado, no se preocupe.<\/p>\n<p>A la vez que se lo digo, observo su cara y sus cejas arquearse. Jurar&iacute;a que est&aacute; sonriendo sibilinamente, bajo su mascarilla.<\/p>\n<p>Pasaron los d&iacute;as. Ya me hab&iacute;a olvidado de la maldita multa, de la gracia que me hizo, y de la agente, con su tono chulesco y borde.<\/p>\n<p>Una noche, mi amigo Jos&eacute; y yo, que adem&aacute;s de ser colegas profesionales, &eacute;ramos vecinos en el pueblo d&oacute;nde verane&aacute;bamos, decidimos airearnos un poco de la familia y salir a tomar algo.<\/p>\n<p>Cogimos mi coche y nos acercamos a un pueblo cercano que se encontraba en su fiesta mayor de verano.<\/p>\n<p>Es un pueblo peque&ntilde;o, de estructura medieval, con calles estrechas, adoquinadas y fuertes pendientes, tanto de subidas como de bajadas.<\/p>\n<p>Aparcamos y nos dirigimos hacia la plaza principal, el lugar m&aacute;s animado y d&oacute;nde adem&aacute;s de la gente del pueblo est&aacute;n, tambi&eacute;n, los veraneantes que lo visitan.<\/p>\n<p>La noche invita a sentarse en una de las diferentes terrazas de la plaza, tomar algo y conversar. La temperatura es muy agradable y a pesar de que no estamos al lado del mar, se nota la ligera presencia de la brisa marina transportada en la distancia, refrescando el ambiente junto con la gran cantidad de campos y vegetaci&oacute;n que rodean al pueblo.<\/p>\n<p>Las medidas anticovid se han rebajado. La plaza est&aacute; llena de gente, deseosa de tomar algo y compartir espacio.<\/p>\n<p>Vislumbro una pareja que ha pedido la cuenta y que est&aacute; pagando. Est&aacute;n a punto de levantarse. Me dirijo r&aacute;pidamente hacia la mesa, dejando detr&aacute;s a mi amigo Jos&eacute;. Mientras me dirijo, se levantan. Es como como llegar y besar el santo. Me siento y a continuaci&oacute;n llega Jos&eacute;.<\/p>\n<p>Nos sentamos y pedimos un par de cervezas. Mientras conversamos sobre nuestro verano y la familia, Jos&eacute;, muy animado, me comenta el ligue que est&aacute; teniendo con una chica m&aacute;s joven de su trabajo. Le escucho con mucha atenci&oacute;n y morbo, a la vez que presto atenci&oacute;n a la conversaci&oacute;n que se produce a mis espaldas.<\/p>\n<p>Esa voz femenina me resulta conocida, pero no s&eacute; d&oacute;nde ubicarla.<\/p>\n<p>-Ya sabes Mari Pau que a m&iacute; siempre me han gustado los hombres mayores que yo, como Toni, y aunque estamos muy bien juntos, tenemos una relaci&oacute;n abierta, vamos liberal, ya sabes&hellip;, podemos introducir a otra persona con nosotros, incluso podemos tener nuestras aventuras por separado. Es nuestro acuerdo, siempre que no nos traicionemos. La comunicaci&oacute;n, para nosotros, es fundamental.<\/p>\n<p>-Ya lo s&eacute; Ainhoa, nos conocemos desde hace a&ntilde;os y conozco bien tus gustos masculinos y femeninos, pero a m&iacute; no me mires, jajaja, ya sabes que soy muy convencional y no salgo de mi Rafa.<\/p>\n<p>-Porque t&uacute; no quieres, bandida, que si quisieras, tendr&iacute;as cola, jajaja<\/p>\n<p>Presto toda la atenci&oacute;n que puedo, es bastante m&aacute;s interesante que la que me cuenta Jos&eacute;, y esa voz&hellip; &iquest;d&oacute;nde la he escuchado antes?<\/p>\n<p>-Mari Pau, ya sabes lo que disfruto poniendo multas y castigando, es que me puede, jajaja. Hace unos d&iacute;as le puse una multa a un tipo que iba a toda pastilla, aqu&iacute; al lado. No estaba mal, era atractivo, mayor que yo, como a m&iacute; me gustan. Gastaba un buen paquete, por lo que puede apreciar tal como estaba sentado, con su carita de cordero degollado. No s&eacute; por qu&eacute;, pero al verlo indefenso y con ese paquete, me puso, y no sabes hasta qu&eacute; punto. No me hubiera importado foll&aacute;rmelo all&iacute; mismo.<\/p>\n<p>-No tienes arreglo Ainhoa, eres como la Mad Max de la carretera, jajaja<\/p>\n<p>Tal como escucho la conversaci&oacute;n, mi nivel de excitaci&oacute;n va en aumento, y es escuchar aquello, como si de repente explotase un globo dentro de mi cabeza.<\/p>\n<p>&iexcl;Es ella!, la &ldquo;Poli&rdquo; chulesca y borde de la multa. As&iacute; que, yo, con carita de cordero degollado y con buen paquete&hellip; He de reconocer, que, en parte, me siento halagado y a la vez furioso.<\/p>\n<p>-Jos&eacute;, disculpa un momento, voy al ba&ntilde;o. P&iacute;deme otra cerveza, por favor.<\/p>\n<p>Ya en el ba&ntilde;o y frente al espejo, pienso en lo que voy a hacer. No lo tengo nada claro. Estoy confuso. Siento el palpitar de mi corriente sangu&iacute;nea en mis sienes y como mis pensamientos se atropellan, embotados.<\/p>\n<p>No pienso m&aacute;s, salgo del ba&ntilde;o y me dijo hacia nuestra mesa pasando por delante de ellas. La veo, la mir&oacute; a los ojos, sin disimulo, de forma directa e incluso amenazante.<\/p>\n<p>La observo con detenimiento durante un instante. Sin su ropa de trabajo, parece m&aacute;s vulnerable, m&aacute;s humana. Su cabello negro, corto, como si fuera un chico. Sus ojos oscuros y rasgados. Su cara ovalada, con grandes labios y nariz chata. Lleva una camiseta ce&ntilde;ida, de color rosa y debajo un sujetador deportivo sin aros que sugiere unos pechos peque&ntilde;os y firmes, pantal&oacute;n corto que deja al descubierto unas piernas morenas, musculosas y en los pies, sandalias playeras. Parece salida del gimnasio.<\/p>\n<p>Se da cuenta, me devuelve la mirada con curiosidad. De pronto, sus ojos se abren con sorpresa, sus cejas se arquean y se sonroja, bajando la mirada.<\/p>\n<p>Su amiga la mira, e inmediatamente dirige su mirada hacia m&iacute;, queriendo averiguar qui&eacute;n ha sido capaz de provocar esa reacci&oacute;n. Reacci&oacute;n que, probablemente, no conoc&iacute;a en su amiga.<\/p>\n<p>-&iquest;Te ocurre algo Ainhoa?<\/p>\n<p>-No nada. &iquest;Y si nos vamos?, se est&aacute; haciendo tarde.<\/p>\n<p>Estoy sentado, escuchando, mientras mi amigo Jos&eacute; sigue con su conversaci&oacute;n liguera y a la que ya no presto atenci&oacute;n. Estoy orgulloso de haber provocado esa reacci&oacute;n, que no me esperaba. Me siento envalentonado.<\/p>\n<p>Me levanto de mi silla y sin decir nada a Jos&eacute; me doy la vuelta, y de forma audaz, me sit&uacute;o frente a ellas.<\/p>\n<p>-&iexcl;Hola!, -as&iacute; de sopet&oacute;n-. Perdonad, que os interrumpa, &iquest;eres la de la multa del otro d&iacute;a?<\/p>\n<p>Las dos se quedan, que les pinchan y no les sacan sangre. Ya me estoy arrepintiendo de ser tan audaz y ahora soy yo el que est&aacute; acongojado.<\/p>\n<p>-Pues s&iacute;, soy yo -dice, con una postura recostada sobre su silla y el plan perdonavidas-. Espero que desde entonces hayas conducido con m&aacute;s cuidado.<\/p>\n<p>Ha recuperado su compostura y vuelve a ser la misma borde de la multa. -No me voy a dar por vencido tan f&aacute;cilmente-.<\/p>\n<p>-Me presento, soy Fernando y &eacute;l es mi amigo Jos&eacute;. &iquest;Podemos sentarnos en vuestra mesa?<\/p>\n<p>-&iquest;Te refieres a sentarte con nosotras, no?, dice la &ldquo;Poli&rdquo;.<\/p>\n<p>La prefiero sonrojada, la verdad.<\/p>\n<p>-S&oacute;lo si no os molesta. Si molestamos no, por supuesto.<\/p>\n<p>Se miran. Su amiga le da el visto bueno. La &ldquo;Poli&rdquo; toma la palabra.<\/p>\n<p>-Bueno pod&eacute;is sentaros. Yo soy Ainhoa, ella es Mar&iacute; Pau.<\/p>\n<p>Nos saludamos como corresponde. Nos damos un par de besos en las mejillas y volvemos a sentarnos.<\/p>\n<p>-Ainhoa, bonito nombre, le digo.<\/p>\n<p>Me mira expectante, como pensando, a ver que va a soltar este por esa boquita.<\/p>\n<p>-No he podido evitar escuchar vuestra conversaci&oacute;n estando como est&aacute;bamos, uno al lado del otro.<\/p>\n<p>Todos, incluido Jos&eacute;, me miran con cara extra&ntilde;ada. Especialmente Ainhoa, a la que le est&aacute; cambiando la cara de color, hacia un rojo intenso. Como si el magma recorriera su cuerpo y estuviese a punto de explotar.<\/p>\n<p>-Ah si, y &iquest;Qu&eacute; es lo que has escuchado?, dice Ainhoa.<\/p>\n<p>-Lo que le comentabas a&hellip; Mari Pau, que me hab&iacute;as puesto la multa y que te hab&iacute;a parecido un tipo interesante. He de decirte que t&uacute; a m&iacute; me pareciste muy borde, pero escuch&aacute;ndote he cambiado de opini&oacute;n y por eso he decidido conocerte.<\/p>\n<p>Los dem&aacute;s miraban, alucinados, como espectadores.<\/p>\n<p>-As&iacute; que borde &iquest;no?, pues mira Fernando, me gusta tu sinceridad y que hayas decidido &ldquo;conocerme&rdquo;. Los audaces siempre tienen premio.<\/p>\n<p>As&iacute; discurri&oacute; el resto de la noche, en un tira y un afloja con Ainhoa. Era como un cangrejo ermita&ntilde;o, unas veces mostrando su coraza y otras, las menos, saliendo y mostrando su vulnerabilidad. Esta ambivalencia en su forma de ser, me desconcertaba pero a la vez me excitaba y mucho. Sent&iacute;a un irrefrenable deseo de foll&aacute;rmela, de hacerla m&iacute;a.<\/p>\n<p>Tanto Jos&eacute; como Mari Pau, estuvieron toda la noche, casi sin decir nada, siendo espectadores de nuestra conversaci&oacute;n, posiblemente la m&aacute;s surrealista que hab&iacute;an vivido.<\/p>\n<p>Al final de la noche nos intercambiamos nuestros n&uacute;meros de tel&eacute;fonos y al d&iacute;a siguiente, por la ma&ntilde;ana, la llam&eacute;. Ainhoa, era una mujer que no se andaba por las ramas, y cuando quer&iacute;a era directa y clara como nadie. Me propuso ir esa misma tarde a su casa, cerca de la playa, estaba sola.<\/p>\n<p>-Fernando, me caes bien. Me gust&oacute; tu sinceridad de ayer, y como te dije, los audaces siempre tienen premio. Ven esta tarde a mi casa. No te lo voy a negar, quiero follar contigo. Veremos si est&aacute;s a la altura.<\/p>\n<p>Estoy muy excitado, pero tambi&eacute;n desconcertado y hasta cierto punto, incluso asustado. Es la primera vez que una mujer me habla as&iacute;, de forma tan directa y dominante. Es una sensaci&oacute;n desconocida, que me atrapa, me embriaga y me arrastra hacia ella.<\/p>\n<p>Desde que hablamos por la ma&ntilde;ana, el resto del d&iacute;a estoy impaciente, nervioso, mirando sin parar el reloj, deseando que lleguen las seis de la tarde.<\/p>\n<p>Me dirijo hacia su casa, a veinte minutos de distancia. Vive en un pueblo costero muy tur&iacute;stico, en una zona de apartamentos a cierta distancia de la playa, fuera del bullicio.<\/p>\n<p>Me abre la puerta, con una bata ligera de andar por casa, semiabierta en su parte superior y con sus sandalias playeras.<\/p>\n<p>Su apartamento es muy luminoso, la decoraci&oacute;n muy pragm&aacute;tica, con lo justo y necesario. Con muebles tipo Ikea y algunos utensilios marineros colgando en paredes y techo.<\/p>\n<p>-Pasa Fernando y si&eacute;ntate en el sof&aacute;. &iquest;Quieres algo de beber?<\/p>\n<p>-Una cerveza, gracias -estoy nervioso.<\/p>\n<p>Me siento en el sof&aacute;, se dirige hacia la cocina y al instante llega con una cerveza. Tal como me la da se sienta sobre m&iacute;, a horcajadas, con su bata abierta, mostr&aacute;ndome sus musculosas piernas y sus bragas de color malva.<\/p>\n<p>Mientras me mira a los ojos comienza a restregarse suavemente contra mi paquete, quedo hipnotizado mirando c&oacute;mo, de sus bragas, sobresalen sus labios mayores con sus cadentes movimientos.<\/p>\n<p>Con su mano agarra mi barbilla y me besa, sac&aacute;ndome del trance, introduce la lengua hasta dentro, succion&aacute;ndola.<\/p>\n<p>Con mis manos agarro sus gl&uacute;teos, duros y firmes a la vez que mis dedos palpan su h&uacute;medo sexo, mientras sigue frot&aacute;ndose contra mi paquete, totalmente abultado.<\/p>\n<p>Se pone en pie, me coge de la mano, llev&aacute;ndome hacia el dormitorio. Frente a la cama, seguimos bes&aacute;ndonos, devor&aacute;ndonos, toc&aacute;ndonos todas las partes de nuestro cuerpo.<\/p>\n<p>Deja de besarme, me mira a los ojos y me empuja sobre la cama, quedando tumbado boca arriba. Se dirige hacia un caj&oacute;n de la mesita y saca un par de esposas met&aacute;licas, brillantes.<\/p>\n<p>Me mira a los ojos, viendo mi asombro y desconcierto.<\/p>\n<p>-Tranquilo Fernando, tu d&eacute;jame hacer a m&iacute;. Voy a ser un poco mala contigo.<\/p>\n<p>-&iquest;Me vas a esposar?<\/p>\n<p>-Shhh, ya te he dicho que t&uacute; tranquilo. No te voy a hacer da&ntilde;o, todo lo contario.<\/p>\n<p>Me coge suavemente de cada una de mis mu&ntilde;ecas, primero una y luego la otra, introduci&eacute;ndome las esposas, cerr&aacute;ndolas, y dirigi&eacute;ndolas hacia las barras laterales de madera de la cabecera de la cama donde las cierra, dej&aacute;ndome con los bazos extendidos.<\/p>\n<p>Vuelve al caj&oacute;n de la mesita, saca un pa&ntilde;uelo de color rojo y dirigi&eacute;ndose hacia mi rostro, me lo pone sobre los ojos, anud&aacute;ndolo tras mi cabeza.<\/p>\n<p>Esta nueva sensaci&oacute;n de sentirme atrapado, sin visi&oacute;n, me produce gran excitaci&oacute;n, acentuando el resto de mis sentidos. Me siento a su merced. Mi olfato se acent&uacute;a, apreciando su olor corporal y su sudor. Noto el calor que desprende todo su cuerpo, alrededor del m&iacute;o, como si fuese un aurea de temperatura.<\/p>\n<p>Desabrocha los botones de mi camisa, dej&aacute;ndola abierta, y mi cintur&oacute;n, bajando los pantalones, extray&eacute;ndolos por los pies. Me retira los calzoncillos, mientras mi pene erecto salta como si tuviera un resorte, mostr&aacute;ndose en su m&aacute;xima expresi&oacute;n.<\/p>\n<p>Con sus manos acaricia mis pechos, eriz&aacute;ndome la piel. Baja poco a poco por mi abdomen y pubis, acariciando mi pene depilado, recre&aacute;ndose en mis test&iacute;culos, suaves y ardientes.<\/p>\n<p>Siento la humedad y tibieza de su lengua desplaz&aacute;ndose sobre mi glande, con suaves lametones, recorri&eacute;ndolo, degust&aacute;ndolo. Su lengua recorre el tronco de mi polla, lami&eacute;ndolo, impregn&aacute;ndolo de su saliva, para detenerse mis huevos, succion&aacute;ndolos, primero uno y luego el otro. Mis manos intentan, como un acto reflejo, ir hacia su cabeza para sujetarla y acompa&ntilde;arla en su dulce movimiento, pero est&aacute;n retenidas. Esta sensaci&oacute;n de sentirme totalmente a su disposici&oacute;n incrementa mi placer a otro nivel, desconocido y nuevo para m&iacute;.<\/p>\n<p>Su mano recoge mi polla, me introduce con presi&oacute;n algo el&aacute;stico. Es un preservativo. Noto el peso de su cuerpo situarse sobre mi pubis. Su mano cogiendo mi pene, dirigi&eacute;ndolo hacia lo que me imagino es su co&ntilde;o, totalmente h&uacute;medo, con una temperatura mucho mayor que la que he experimentado instantes antes. Est&aacute; totalmente lubricada. Mi polla, bajo la goma, se desplaza con mucha facilidad, como si estuviera impregnada de vaselina. Ya libre de su mano, siento la c&aacute;lida entrada y la posterior subida y bajada de su vagina, primero de forma lenta y luego m&aacute;s r&aacute;pidamente. Me est&aacute; cabalgando, como una amazona, con sus manos apoyadas en mi pecho.<\/p>\n<p>Siento la forma interior de su sexo, sus recovecos, sus paredes laterales, sus labios golpeando la base de mi polla y en mis huevos. Sus dedos incrustados en mi pecho. Su olor salvaje, a sexo y sudor.<\/p>\n<p>Puedo imagin&aacute;rmela, oyendo sus jadeos, con la cara desencajada, las piernas flexionadas y a horcajadas sobre m&iacute;. Su ritmo se incrementa, pasando a ser fren&eacute;tico. Ritmo que me contagia y sigo, encajando sus movimientos con los m&iacute;os, tomando impulso hacia arriba, arque&aacute;ndome y levant&aacute;ndola de mi pubis, penetr&aacute;ndola lo m&aacute;s profundamente posible. Sus jadeos son m&aacute;s fuertes e intensos.<\/p>\n<p>No puedo aguantar m&aacute;s y me corro, en un orgasmo muy intenso. A continuaci&oacute;n sus gemidos y su movimientos espasm&oacute;dicos, me indicaba que ella tambi&eacute;n se est&aacute; corriendo.<\/p>\n<p>Se levanta sobre m&iacute;, me quita el preservativo y vuelvo a sentir su lengua h&uacute;meda, recorriendo mi glande, ahora mucho m&aacute;s sensible, lamiendo el semen que queda sobre mi polla, trag&aacute;ndoselo, hasta que siento que no quedan rastros del mismo.<\/p>\n<p>Mientras me retira el pa&ntilde;uelo sobre mis ojos y con una diminuta llave me abre las esposas de mis mu&ntilde;ecas, la observo, totalmente desnuda frente a m&iacute;, a escasos cent&iacute;metros. Es hermosa y vulnerable. La Ainhoa que se muestra pocas veces.<\/p>\n<p>-&iquest;Te ha gustado, Fernando?<\/p>\n<p>-Ha sido impresionante. Me ha encantado Ainhoa. Nunca hab&iacute;a experimentado algo parecido.<\/p>\n<p>-Hoy he sido mala, pero poco, muy poco. La pr&oacute;xima vez lo ser&eacute; de verdad.<\/p>\n<p>-Has estado a la altura, Fernando, pero veremos las siguientes. Cada vez te pedir&eacute; m&aacute;s.<\/p>\n<p>Este fue nuestro primer encuentro durante las semanas que compartimos en el verano. El pre&aacute;mbulo de un mundo de experiencias desconocidas e intensas para m&iacute;.<\/p>\n<p>Al volver a casa, estoy expectante por saber de ella, de recibir su llamada o un mensaje, pero s&eacute; que posiblemente no ser&aacute; hoy. Ainhoa disfruta, a su manera, castig&aacute;ndome.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 9<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span>Mi verano llegaba a su fin, multitud de saludos me recib&iacute;an bajo el sol. 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