{"id":32293,"date":"2021-11-01T23:00:00","date_gmt":"2021-11-01T23:00:00","guid":{"rendered":""},"modified":"2021-11-01T23:00:00","modified_gmt":"2021-11-01T23:00:00","slug":"otra-vez-el-cielo-en-mar","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/otra-vez-el-cielo-en-mar\/","title":{"rendered":"Otra vez el cielo en Mar"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"32293\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\"><\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 3<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>Estaba haciendo el aseo de la casa y tocaron a la puerta de mi casa. Pens&eacute; que ser&iacute;a alg&uacute;n vendedor y atisb&eacute; por la mirilla. &iexcl;No pod&iacute;a creerlo! Era el ingeniero que una vez llev&oacute; a mi marido muy borracho a la casa. (Esa historia ya est&aacute; contada en <a href=\"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/10433-el-cielo-en-mar\/\">El cielo en Mar<\/a>.) Hab&iacute;an pasado m&aacute;s de cinco a&ntilde;os en que nos conocimos, &iexcl;y lo hicimos muy bien!, aunque aquella vez no le pregunt&eacute; su nombre&hellip;<\/p>\n<p>Abr&iacute; de inmediato la puerta y le ped&iacute; que pasara. Pensaba recriminarle del porqu&eacute; de su silencio en tanto tiempo, ya que al darle mi n&uacute;mero telef&oacute;nico esper&eacute; con ansias su llamada para volver a sentir su fuego, pero mi pasi&oacute;n por &eacute;l se fue extinguiendo poco a poco. Al cerrar la puerta, &eacute;l me tom&oacute; la mano y me bes&oacute; galantemente en el dorso. Me pidi&oacute; un vaso de agua y fui a la cocina para servirlo, pero &eacute;l me sigui&oacute;. Antes de que extendiera mi mano hacia el trastero, sent&iacute; su mano levantando mi cabello, despu&eacute;s sus labios en mi nuca. Ya no tom&eacute; el vaso. &iexcl;Empec&eacute; a arder en mis deseos!<\/p>\n<p>Me volte&eacute; y le ofrec&iacute; mis labios. El abrazo se hizo ardiente y nuestras lenguas buscaron anudarse. Mis manos aflojaron su cintur&oacute;n y met&iacute; una para acariciar su turgencia, mi pulgar distribuy&oacute; su presemen en su glande. Sus manos bajaron a mis nalgas, entraron bajo mi falda y recorrieron mi carne, sent&iacute; sus dedos acariciando los vellos de mi panocha y uno viajaba desde el pubis, luego recorr&iacute;a mi cl&iacute;toris hasta llegar a mi cueva que destilaba jugo de pasi&oacute;n. Viaj&oacute; intermitentemente haciendo una y otra vez el recorrido.<\/p>\n<p>Con mi mano libre ayud&eacute; a que mis calzones cayeran y con la otra jal&eacute; firmemente el tronco una y otra vez moj&aacute;ndomela con sus ganas de amar. Me carg&oacute; y me llev&oacute; a mi cama, esa misma donde mi marido y yo nos amamos todos los d&iacute;as y donde &eacute;l fue invitado una vez por mi marido borracho, al final de una farra, para ver c&oacute;mo le mamaba la verga su esposa.<\/p>\n<p>Despu&eacute;s de que me dio ese beso apasionado en la cocina, s&oacute;lo quer&iacute;amos cogernos. Me deposit&oacute; en la cama y se quit&oacute; la ropa de la parte inferior. Nos lanz&aacute;bamos miradas anhelantes. Cuando &eacute;l ya estaba sin las estorbosas prendas y su pene erguido y brillante por el l&iacute;quido que mi mano le hab&iacute;a distribuido, le sonre&iacute; con coqueter&iacute;a levant&aacute;ndome la falda y abr&iacute; las piernas para que &eacute;l tambi&eacute;n gozara con el brillo de mi raja que ped&iacute;a a gritos que me penetrara.<\/p>\n<p>Me cubri&oacute; bes&aacute;ndome y metiendo sus manos para atrapar mis chiches y tener un suave punto de apoyo para su movimiento. Nuestras bocas se separaron para, simult&aacute;neamente, lanzar ambas un quejido de amor donde &eacute;l me regaba el interior con su semen y yo empec&eacute; con un tren de orgasmos que poco a poco los quejidos subieron de tono hasta hacerme gritar. Ni con mi marido en los mejores tiempos hab&iacute;a sentido esto.<\/p>\n<p>Descansamos, &eacute;l sobre de m&iacute; y yo acariciando su pene con las contracciones de mi vagina. Dej&oacute; mis tetas y baj&oacute; a lamer y deglutir el atole que hicimos. &iexcl;Yo me sent&iacute;a en el cielo!, y es que esto no me hace mi esposo y ahora lo gozaba en nuestra cama matrimonial gracias a este se&ntilde;or de quien no conoc&iacute;a su nombre, s&oacute;lo que se refiri&oacute; a &eacute;l como &quot;el ingeniero&quot; cuando una vez lo invit&oacute; mi marido a tomar en mi casa.<\/p>\n<p>En eso est&aacute;bamos y se escuch&oacute; el pestillo de la puerta de entrada. Me levant&eacute; r&aacute;pido, baj&aacute;ndome la falda, y sal&iacute; de la rec&aacute;mara cerrando la puerta. Vi que mi hija entraba a la casa.<\/p>\n<p>&ndash;&iquest;Qu&eacute; pas&oacute;?, deber&iacute;as estar en la escuela &ndash;le pregunt&eacute; extra&ntilde;ada de verla.<\/p>\n<p>&ndash;Se me olvid&oacute; una tarea que debo entregar despu&eacute;s del descanso. Ped&iacute; permiso a la directora para venir por ella &ndash;dijo tomando un folder del caj&oacute;n de un mueble&ndash;. Anoche se me olvid&oacute; meterla entre mis cosas &ndash;concluy&oacute; yendo hacia la cocina.<\/p>\n<p>Tom&oacute; un vaso y se sirvi&oacute; agua. Al terminar lo puso en el fregadero y descubri&oacute; mis calzones en el piso.<\/p>\n<p>&ndash;&iquest;Y esto? &iquest;Qu&eacute; hace aqu&iacute;? &ndash;pregunt&oacute; levant&aacute;ndolos.<\/p>\n<p>&ndash;Se han de haber ca&iacute;do cuando llev&eacute; la ropa sucia a la lavadora &ndash;contest&eacute; tom&aacute;ndolos sin darle mayor importancia.<\/p>\n<p>&ndash;Bueno, me voy &ndash;dijo y se retir&oacute;&ndash;. &iexcl;Tanta prisa que hasta dej&eacute; la puerta abierta! &ndash;exclam&oacute; cuando jal&oacute; la hoja de la manija que yo hab&iacute;a recordado que s&iacute; cerr&oacute;.<\/p>\n<p>A&uacute;n con la pantaleta en la mano, la cual sent&iacute; mojada por obvias razones, cerr&eacute; la puerta y me dirig&iacute; hacia la rec&aacute;mara que ten&iacute;a la puerta abierta. Al entrar, me percat&eacute; de que &ldquo;el ingeniero&rdquo; ya no estaba. &iexcl;Qu&eacute; rica cogida me dio, y segu&iacute; sin saber su nombre&hellip;!<\/p>\n<p>**********<\/p>\n<p>Aclaraci&oacute;n: Esta historia no la escrib&iacute; yo, aunque est&eacute; relatada en primera persona. La recib&iacute; por correo y pretende ser la continuaci&oacute;n de otra ya publicada. La verdad, me gust&oacute; mucho, tanto como la primera parte, para la cual discutimos un poco de manera epistolar sobre el desarrollo para hacerla cre&iacute;ble. Esta parte, como la anterior, es s&oacute;lo una fantas&iacute;a que nunca ocurri&oacute;.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 3<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span>Estaba haciendo el aseo de la casa y tocaron a la puerta de mi casa. 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