{"id":32308,"date":"2021-11-03T23:00:00","date_gmt":"2021-11-03T23:00:00","guid":{"rendered":""},"modified":"2021-11-03T23:00:00","modified_gmt":"2021-11-03T23:00:00","slug":"aventuras-y-desventuras-hmedas-tercera-etapa-9","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/aventuras-y-desventuras-hmedas-tercera-etapa-9\/","title":{"rendered":"Aventuras y desventuras h\u00famedas. Tercera etapa (9)"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"32308\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\">1<\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 16<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>A la ma&ntilde;ana, Sergio se levant&oacute; totalmente repuesto del cansancio acumulado. El sue&ntilde;o hab&iacute;a sido reparador y pensar que ten&iacute;a clases en la universidad por primera vez le animaba. El caso era pasar el menor tiempo posible en casa, todo el tiempo que trascurriera fuera por el momento era una victoria, por lo que la sonrisa no se le iba del rostro.<\/p>\n<p>Escuch&oacute; a su madre como siempre en la cocina, preparando los desayunos para todos, pero deb&iacute;a de hacer una parada. Corri&oacute; al ba&ntilde;o, vaciando su vejiga y dejando correr todo lo que sobraba en su cuerpo aunque con un segundo objetivo. La erecci&oacute;n ma&ntilde;anera hab&iacute;a sido particularmente fuerte y en su mano, coloc&aacute;ndola en direcci&oacute;n al retrete, se ve&iacute;a imponente.<\/p>\n<p>El truco de mear para bajarla, no sirvi&oacute; y bajo el pantal&oacute;n de pijama el bulto era enorme, llegaba a ser rid&iacute;culo andar as&iacute; por casa. Aprovech&oacute; la soledad del ba&ntilde;o para darse una ducha y disminuir el volumen de sangre, o al menos esperar a que se le bajara sola.<\/p>\n<p>As&iacute; lo hizo. Meti&eacute;ndose bajo el agua, directamente en el chorro todav&iacute;a tibio, logrando que su pene diera un salto al notar el contraste de temperatura. Sin embargo no sirvi&oacute; de mucho y su f&eacute;rreo miembro sigui&oacute; tan duro como el palo mayor de una fragata.<\/p>\n<p>No quedaba otra, no ten&iacute;a muchas ganas de ir con esa erecci&oacute;n a desayunar, por lo que tir&oacute; por la v&iacute;a f&aacute;cil. Agarr&oacute; su miembro y pas&oacute; por su cabeza varias mujeres que hab&iacute;an pasado por su vida. No obstante, no tard&oacute; en caer en lo evidente, Marta no era una opci&oacute;n, porque otras la mejoraban. El exotismo de Alicia pod&iacute;a ser, pero la t&iacute;a Carmen&hellip; era otro nivel. Sin embargo, una &uacute;ltima superaba a todas, quiz&aacute; no en belleza, aunque era preciosa, sino que el morbo de lo prohibido la hac&iacute;a estar la primera de la lista.<\/p>\n<p>El recuerdo de la noche con Mari apareci&oacute; muy presente delante de los ojos del joven. Comenz&oacute; con peque&ntilde;os movimientos mientras se imaginaba que su madre estaba all&iacute; mismo, d&aacute;ndole la espalda con el trasero bien levantado, lanz&aacute;ndole una mirada felina requiriendo la penetraci&oacute;n. De nuevo la embest&iacute;a con poderosos golpes al tiempo que ella rogaba por m&aacute;s y m&aacute;s y&hellip;<\/p>\n<p>Sergio acab&oacute;. Cuatro movimientos y una peque&ntilde;a pel&iacute;cula mental de unos cuantos fragmentos le hicieron comenzar a contraerse como una anguila. Los chorros salieron disparados con fuerza al plato de la ducha, dej&aacute;ndole con un jadeo perpetuo y un coraz&oacute;n subido en la garganta.<\/p>\n<p>&mdash;Madre m&iacute;a&hellip; &mdash;se rio de su curioso comentario&mdash; nunca mejor dicho.<\/p>\n<p>Con esto el joven se qued&oacute; mucho mejor, m&aacute;s relajado e incluso con una sonrisa algo alelada que instaur&oacute; de forma perpet&uacute;a toda esa ma&ntilde;ana. Se dio el lujo de despedirse con un beso de su hermana, la cual no rechist&oacute; como bien lo hubiera hecho meses atr&aacute;s, y con otro&hellip; a su madre.<\/p>\n<p>A esta &uacute;ltima le pill&oacute; totalmente desprevenida y abri&oacute; los ojos sintiendo el contacto caliente de los labios de su hijo. Mientras dec&iacute;a adi&oacute;s le mir&oacute; por el rabillo del ojo, pensando en que por fin estar&iacute;a algo m&aacute;s relajada.<\/p>\n<p>As&iacute; fue. Cuando todos marcharon, lo primero que hizo no fue recoger, ni colgar la ropa de la lavadora, ni nada. Lo que m&aacute;s le apeteci&oacute; fue ir al sof&aacute;, tumbarse, quitarse las zapatillas de casa lanz&aacute;ndolas al aire y ver un poco la tele.<\/p>\n<p>Despu&eacute;s de unos veinte minutos de absoluta relajaci&oacute;n con el cuerpo sin ninguna tensi&oacute;n en dos d&iacute;as, algo la sac&oacute; de su peque&ntilde;o letargo, produci&eacute;ndola una sacudida en el cuerpo. El tel&eacute;fono vibr&oacute; dentro de su bolsillo, no ten&iacute;a ni idea de qui&eacute;n pod&iacute;a ser y hasta que no mir&oacute; la pantalla estaba totalmente desconcertada.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Mariv&iacute;?<\/p>\n<p>&mdash;Mari, &iquest;qu&eacute; tal est&aacute;s?<\/p>\n<p>Era la mujer que ten&iacute;a la tienda de ropa. Con el viaje de su hijo se hab&iacute;a olvidado completamente y eso que solo hab&iacute;a sido un d&iacute;a.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Te pillo bien?<\/p>\n<p>&mdash;S&iacute;, s&iacute;, tranquila, que justo me has cogido recogiendo la sala. &mdash;no quer&iacute;a decirla que estaba vagueando en el sof&aacute;, no sab&iacute;a c&oacute;mo lo ver&iacute;a la que probablemente ser&iacute;a su nueva &ldquo;jefa&rdquo;.<\/p>\n<p>&mdash;Vale, cielo, perfecto. Solo te llamaba para confirmarte lo que hablamos. Pas&eacute; el viernes por mi asesor&iacute;a y ya tienen todo listo, si quieres, el lunes que viene empiezas. Tenemos que firmar el contrato y eso todav&iacute;a, por eso esta semana descansa.<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;Qu&eacute; bien, Mariv&iacute;! &mdash;ten&iacute;a bastantes ganas de empezar a trabajar y salir de su rutina. Aunque seguramente el trabajo&hellip; la har&iacute;a caer en otra &iquest;no?<\/p>\n<p>&mdash;Nada m&aacute;s, Mari. Nos vemos en la tienda el lunes, ven para eso de las diez, con calma que es el primer d&iacute;a. Lo &uacute;nico&hellip; pues ven con alguna ropa mona y un poco retocada, tampoco mucho, no s&eacute; si me explico.<\/p>\n<p>&mdash;Entiendo. &mdash;tampoco lo entend&iacute;a muy bien, pero que m&aacute;s le daba &iexcl;iba a trabajar!<\/p>\n<p>&mdash;Nos vemos entonces, besos para la familia.<\/p>\n<p>&mdash;Lo mismo.<\/p>\n<p>Mari colg&oacute; el m&oacute;vil con una sonrisa nerviosa. Era de lo que m&aacute;s ganas ten&iacute;a en el mundo y por fin le tocaba el momento de llevar con su esfuerzo dinero a casa. Se encontraba plet&oacute;rica y con los nervios a flor de piel, solo pensaba en que llegase el lunes siguiente para ir a la tienda. Aunque todav&iacute;a deb&iacute;a arreglar una cosa&hellip; Sergio.<\/p>\n<p>Quiz&aacute; debido a la exaltaci&oacute;n por el trabajo, Mari se puso a recoger como loca. Guiada por unas fuerzas que nunca ten&iacute;a por las ma&ntilde;anas, dio la vuelta a todos los cajones de la casa y los volvi&oacute; a ordenar. No pod&iacute;a parar, si lo hac&iacute;a, su mente no dejaba de dar vueltas en torno a dos asuntos, que como dos estrellas, atra&iacute;an su atenci&oacute;n. El trabajo y su hijo.<\/p>\n<p>La felicidad le hizo ver esta segunda de otra manera, hablar&iacute;a con Sergio, estaba claro, pero su tono de negaci&oacute;n absoluta se hab&iacute;a relajado. Le dir&iacute;a que aquello fue una locura, que no se pod&iacute;a repetir, pero que estuvo de maravilla.<\/p>\n<p>Mientras el tiempo transcurr&iacute;a y ella segu&iacute;a limpiando como loca, la idea de volver a repetirlo le picaba como una aguja. Tal vez su diablillo interno o quiz&aacute; su entrepierna que &uacute;ltimamente estaba m&aacute;s ardiente que de costumbre, le hizo meditar una y otra vez la situaci&oacute;n y acabar por decir &ldquo;no lo buscar&eacute;. Pero si me insiste&hellip;&rdquo;.<\/p>\n<p>Neg&oacute; con la cabeza mientras llevaba en la mano la braga que us&oacute; en el hotel. Estaba llena de fluidos secos que Sergio deposit&oacute; en su interior y aunque le dio pena, la arroj&oacute; a la basura. Estaban para tirar, no se pod&iacute;an volver a usar.<\/p>\n<p>Retom&oacute; su tarea, con aquella sonrisa que no sab&iacute;a muy bien de donde ven&iacute;a, si del tema del trabajo, o de la conversaci&oacute;n con su hijo. Entr&oacute; en la habitaci&oacute;n de este, era la &uacute;ltima estancia en limpiar y comenz&oacute; con tantas ganas como con las dem&aacute;s.<\/p>\n<p>Abri&oacute; su armario, estaba tan desordenado como de costumbre y se puso manos a la obra. Cada momento que se deten&iacute;a era un instante que permit&iacute;a que su cabeza funcionase. Sin embargo por mucho que se lo negase y tratase de evadirse ordenando ropa, su mente la segu&iacute;a llevando a la misma habitaci&oacute;n de hotel en plena penumbra.<\/p>\n<p>Se hab&iacute;a olvidado de la conversaci&oacute;n que tendr&iacute;a que tener con su hijo, incluso su reciente puesto de trabajo. Estando de rodillas abriendo el primer caj&oacute;n del armario recordando &uacute;nicamente el momento &iacute;ntimo con Sergio. Hab&iacute;a sido tan intenso, tan placentero, por mucho que trababa de recordar un momento as&iacute; con Dani, no lo encontraba. Si alguna vez hab&iacute;an tenido uno tan intenso, hubiera sido al comienzo de la relaci&oacute;n, en los &uacute;ltimos quince a&ntilde;os estaba claro que no.<\/p>\n<p>Sigui&oacute; con el segundo caj&oacute;n, notando como las sensaciones de asco hacia s&iacute; misma por haber mantenido relaciones sexuales con su hijo iban desapareciendo. Lleg&oacute; a la conclusi&oacute;n, mientras sacaba y met&iacute;a pantalones, que quiz&aacute; ten&iacute;a algo que ver su estado &ldquo;caliente&rdquo;. Podr&iacute;a ser que mientras m&aacute;s necesitada de sexo estuviera, viera con mejores ojos aquella&hellip; &ldquo;&iquest;lo puedo llamar relaci&oacute;n?&rdquo; pens&oacute; mientras decid&iacute;a en qu&eacute; punto estaban ahora.<\/p>\n<p>Abri&oacute; el &uacute;ltimo caj&oacute;n, el que estaba a ras de suelo y en el que el joven guardaba cosas varias que apenas usaba. Algunas prendas eran m&aacute;s bien recuerdos, su camiseta con la que jug&oacute; a futbol o incluso el kimono cuando hizo karate en la escuela.<\/p>\n<p>&mdash;Si esto ya no le vale&hellip;<\/p>\n<p>Mari negaba con la cabeza mientras sacaba esas ropas tan antiguas y que seguramente su hijo guardar&iacute;a all&iacute; a modo de trofeo. Sac&oacute; de all&iacute; el kimono, de un color blanquecino casi impoluto por las pocas veces que lo emple&oacute;. Lo dej&oacute; reposando al lado de sus piernas&hellip; porque&hellip; hab&iacute;a visto algo que le llam&oacute; mucho m&aacute;s la atenci&oacute;n.<\/p>\n<p>En el fondo del caj&oacute;n observ&oacute; una peque&ntilde;a porci&oacute;n de tela. Era de un color rojo muy intenso que no sab&iacute;a qu&eacute; pod&iacute;a ser. Estir&oacute; la mano hasta casi tocar la parte trasera del caj&oacute;n y all&iacute;, bajo otro mont&oacute;n de camisetas viejas tir&oacute; de la peque&ntilde;a prenda.<\/p>\n<p>Esta emergi&oacute; a la luz, sacando con ella otras dos prendas que a Mari no le importaron. La puso delante de su rostro y con sus ojos azules mostrando una incre&iacute;ble sorpresa, escudri&ntilde;&oacute; lo que ten&iacute;a colgado de dos de sus dedos.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Por qu&eacute;&hellip;? &mdash;no entend&iacute;a que hac&iacute;a eso ah&iacute;&mdash; &iquest;Por qu&eacute; mi hijo tiene guardado un sujetador?<\/p>\n<p>****<\/p>\n<p>Los preciosos ojos de la mujer estaban fijos en la prenda que colgaba de su mano. Se mec&iacute;a lentamente en el aire, como un p&eacute;ndulo que la hipnotizaba. Sin embargo, no estaba para nada abstra&iacute;da, su mirada era tan penetrante porque estaba meditando de donde hab&iacute;a salido el sujetador.<\/p>\n<p>Lo baj&oacute; para cogerlo con ambas manos. Estir&oacute; los lados de la lencer&iacute;a roja y la dej&oacute; delante de sus narices. La primera impresi&oacute;n que tuvo era que aquella tela era de buena calidad.<\/p>\n<p>&mdash;Esto no creo que sea de Marta &mdash;record&oacute; la imagen de la ex de su hijo y se reafirm&oacute;&mdash; No. No ten&iacute;a tanto pecho.<\/p>\n<p>No casaba aquel sujetador con ninguna de las mujeres con las que Sergio hab&iacute;a estado y que al menos Mari ten&iacute;a conocimiento. Una idea le pas&oacute; por la cabeza, quiz&aacute; fuera suyo y Sergio se lo hubiera robado para cosas&hellip; de adolescentes.<\/p>\n<p>Cerr&oacute; los ojos y solt&oacute; una ligera carcajada que trat&oacute; de pausar. Se imaginaba a su hijo con cierta parte de su cuerpo totalmente erecta y con aquella prenda en una mano masturb&aacute;ndose sin cesar.<\/p>\n<p>&mdash;Eso&hellip; no creo&hellip; es de depravados &mdash;volvi&oacute; a re&iacute;r&mdash; aun as&iacute;, este no es m&iacute;o&hellip;<\/p>\n<p>Diciendo eso en voz alta, un rayo de clarividencia surc&oacute; su mente haciendo que el cuello se le moviera y su rostro quedara fijo en un punto. Sin mirar a nada, solo al infinito torci&oacute; el rostro mientras nadaba en sus recuerdos y su sonrisa se dilu&iacute;a.<\/p>\n<p>&mdash;Tengo&hellip; uno&hellip; &mdash;mir&oacute; de nuevo el sujetador tan bonito que ten&iacute;a entre las manos&mdash; que es igual&hellip;<\/p>\n<p>Se puso de pie, impulsada por una fuerza que no sab&iacute;a que ten&iacute;a. Corri&oacute; por el pasillo, haciendo resonar sus pies con fuerza contra la vieja madera hasta llegar a su habitaci&oacute;n. No pod&iacute;a ser cierto lo que se le hab&iacute;a ocurrido, era del todo imposible.<\/p>\n<p>Se lanz&oacute; al cesto de la ropa sucia y despu&eacute;s de tirar el sujetador rojo a la cama, comenz&oacute; a meter las manos entre las prendas que esperaban a ser lavadas. Varias saltaron por los aires, lo que buscaba Mari parec&iacute;a estar en el fondo y all&iacute; fue a buscarlo. Al final lo vio, una copa de un sujetador de color azul celeste yac&iacute;a en el fondo.<\/p>\n<p>Estir&oacute; el brazo, teniendo que equilibrarse con un pie debido a la profundidad. Lo sac&oacute; de una sentada, tirando tambi&eacute;n una braga que poco le importaba donde cayera.<\/p>\n<p>Su mente estaba cavilando todo tipo de posibilidades mientras una se alzaba en lo alto. Con paso lento, observando ambas prendas se acerc&oacute; a la cama donde hab&iacute;a dejado el sujetador rojo. Su coraz&oacute;n iba despacio, muy despacio&hellip;, pero el retumbar de cada latido parec&iacute;a hacer vibrar las paredes.<\/p>\n<p>Coloc&oacute; el azul al lado del rojo, ambos completamente estirados en misma sincron&iacute;a. Mir&oacute; una vez, dos, tres&hellip; repiti&oacute; en silencio un giro de cuello como un juez de tenis. No hab&iacute;a duda, aquellos sujetadores si no estaba errada&hellip; eran iguales.<\/p>\n<p>Sab&iacute;a muy bien quien le hab&iacute;a comprado ese sujetador, recordaba perfectamente el d&iacute;a en el que fue con su hermana de compras. Ella se rehus&oacute;, no le gustaban los buenos pechos que le dejaban aquella prenda, sin embargo, Carmen insisti&oacute; tanto que acabaron compr&aacute;ndose el mismo. Rojo para Carmen, azul para ella.<\/p>\n<p>Se llev&oacute; una mano a la boca, tratando de buscar otra posibilidad que entrara mejor en aquella situaci&oacute;n. Aunque lo m&aacute;s acertado seria pensar que Sergio hab&iacute;a robado un sujetador a su t&iacute;a a modo de fetiche. No obstante su mente le dec&iacute;a que no.<\/p>\n<p>Lo bien que se llevaban&hellip; la confianza que ten&iacute;an&hellip; aquellos dos no ten&iacute;an una relaci&oacute;n perfecta por los pelos. Mari record&oacute; cada imagen de complicidad, pero ahora a&ntilde;adi&eacute;ndole un toque perverso que en esa &eacute;poca le resultar&iacute;a impensable. Esa idea la hizo tener que sentarse en la cama.<\/p>\n<p>Su respiraci&oacute;n se agit&oacute;, no hab&iacute;a otra, si su hijo pudo tener relaciones sexuales con ella, que era su madre, &iquest;por qu&eacute; no con su t&iacute;a? Al fin y al cabo era una consanguinidad menor. Y si&hellip; &iquest;Lo hab&iacute;an hecho?<\/p>\n<p>Se tap&oacute; el rostro con ambas manos. La idea era una locura, una verdadera demencia que a cada mil&eacute;sima se iba apropiando de la mente racional de la mujer como un parasito. Las l&aacute;grimas quer&iacute;an aflorar y Mari no sab&iacute;a muy bien por qu&eacute;. Primero deber&iacute;a comprobar lo sucedido, pero&hellip; &iquest;Por qu&eacute; lloraba? Lo pens&oacute; fr&iacute;amente, o al menos trat&oacute; de hacerlo, estaba demasiado caliente.<\/p>\n<p>El joven parec&iacute;a que era un degenerado, copulando con su familia sin parar, incluso Mari pens&oacute; en si podr&iacute;a haber hecho algo m&aacute;s con otra, lo dudaba, aunque no con mucha fuerza. No era solo a ella, sino tambi&eacute;n a su t&iacute;a, y lo peor de todo es que ella, al parecer&hellip; hab&iacute;a sido el segundo plato.<\/p>\n<p>Las l&aacute;grimas ya flu&iacute;an por las mejillas dejando un rastro h&uacute;medo y salado. No lo pod&iacute;a admitir, porque aunque hubieran cruzado una l&iacute;nea infranqueable ella todav&iacute;a no lo ten&iacute;a del todo asimilado, por lo que era m&aacute;s complicado entender lo que pensaba.<\/p>\n<p>Sin embargo no era muy complicado de averiguar. Mari siempre fue competitiva hasta la m&eacute;dula y ahora&hellip; era la segunda. Sumado a todo el amor que desprend&iacute;a hacia su hijo, inconscientemente se sent&iacute;a traicionada y dolida, como si ambos fueran pareja. Muy dentro de su alma, aunque se escudase en lo degenerado que era Sergio, sent&iacute;a la decepci&oacute;n por la deslealtad.<\/p>\n<p>Ella hab&iacute;a sido la segunda, eso era cierto. Aun as&iacute;, notaba que le hab&iacute;a dado todo a su peque&ntilde;o, por &eacute;l hab&iacute;a traspasado la &uacute;ltima frontera y ahora, se daba cuenta de que para Sergio no habr&iacute;a sido nada especial, solo&hellip; una m&aacute;s.<\/p>\n<p>Llor&oacute;. Llor&oacute; como nunca lo hab&iacute;a hecho. Pensando en que su hijo estaba al borde de ser un monstruo sin asumir que sus sentimientos hacia el joven eran del todo desproporcionados. Si Dani hubiera cometido un pecado similar, quiz&aacute;&hellip; se lo hubiera tomado mejor.<\/p>\n<p>En una ma&ntilde;ana pas&oacute; de estar nerviosa y relativamente feliz, a estar completamente desolada. Cay&oacute; en el llanto m&aacute;s profundo, incluso teniendo que meterse en la ducha por la &uacute;nica raz&oacute;n de no seguir viendo l&aacute;grimas sobre su rostro. Trat&oacute; de convencerse de que no era posible, de que eran t&iacute;a y sobrino, no obstante el mejor argumento contra esa idea era ella misma. Madre e hijo hab&iacute;an tenido un desenlace similar al que se imaginaba, no ten&iacute;a excusas, hab&iacute;a pasado, punto.<\/p>\n<p>Sin embargo, le qued&oacute; el &uacute;ltimo rayo de esperanza, una &uacute;ltima comprobaci&oacute;n antes de asegurar que todo fuera un incesto de locura. Deb&iacute;a echar un vistazo al m&oacute;vil de Sergio, si sal&iacute;a alguna conversaci&oacute;n estar&iacute;a claro que pasaba algo, si no, seguramente habr&iacute;a sido su alocada mente. Total solo estaba la prueba del sujetador, nada m&aacute;s, deb&iacute;a indagar no se pod&iacute;a dejar llevar por las primeras impresiones.<\/p>\n<p>Era el &uacute;ltimo obst&aacute;culo que pon&iacute;a a su cordura, despu&eacute;s de eso ya no le quedar&iacute;an m&aacute;s razones que aceptar lo evidente y mientras esperaba en la sala a que llegar&aacute; su familia se dec&iacute;a.<\/p>\n<p>&mdash;No puede ser, mi Sergio no puede ser as&iacute;.<\/p>\n<p>Solo pudo controlarse cuando su hija lleg&oacute; a casa, siendo en segundo lugar Dani y por &uacute;ltimo, pero m&aacute;s a la tarde, su hijo&hellip; al que no pudo mirar a la cara.<\/p>\n<p>El joven no le dio importancia, sab&iacute;a que su madre estaba tomando una decisi&oacute;n muy importante y seguro estaba hecho un l&iacute;o. Hab&iacute;an tenido relaciones, algo que estaba totalmente fuera de lugar, sin embargo, &eacute;l se lo hab&iacute;a tomado con filosof&iacute;a, diciendo que al final solo era sexo, no hac&iacute;an da&ntilde;o a nadie. Aunque bueno&hellip; eso &uacute;ltimo estar&iacute;a por ver, porque a su hermana y a su padre seguro que no les hac&iacute;a mucha gracia.<\/p>\n<p>&mdash;Sergio &mdash;le abord&oacute; su madre desde la puerta de la sala&mdash; vete ahora a ducharte que voy a poner una lavadora.<\/p>\n<p>Su voz sonaba m&aacute;s dura que de costumbre y mucho m&aacute;s fr&iacute;a que en cualquier otro momento que el joven recordase. Se levant&oacute; sin rechistar, siguiendo a su padre que hac&iacute;a lo mismo recogiendo la cena que le tocaba llevar a trabajar.<\/p>\n<p>&mdash;Cari&ntilde;o, marcho &mdash;solt&oacute; Dani dando un beso a su mujer&mdash;. En tres horas estar&eacute; aqu&iacute;, es solo un apoyo, nada m&aacute;s.<\/p>\n<p>&mdash;Estar&eacute; ya en la cama &mdash;el tono hacia su marido no era tan fr&iacute;o, aunque se pod&iacute;a sentir que algo no iba bien.<\/p>\n<p>Sergio march&oacute; al ba&ntilde;o, pasando por la habitaci&oacute;n de su hermana, que a&uacute;n no hab&iacute;a vuelto del paseo nocturno con sus amigas al que hab&iacute;a salido. Pens&oacute; en Alicia con rapidez &ldquo;&iquest;qu&eacute; ser&aacute; de ella?&rdquo; para olvidarla con la misma velocidad con la que apareci&oacute; por su mente.<\/p>\n<p>El plan de Mari empezaba a surtir efecto. Su marido se hab&iacute;a marchado y ya pod&iacute;a escuchar el sonido del agua correr por el cuerpo de su hijo. Fue corriendo a la sala, no hab&iacute;a un minuto que perder. El m&oacute;vil de su hijo segu&iacute;a en la mesa al lado de ambos sof&aacute;s, no sol&iacute;a meterlo en el ba&ntilde;o cuando se duchaba, la humedad ya le hab&iacute;a estropeado un tel&eacute;fono en el pasado. La madre eso lo sab&iacute;a y&hellip; tambi&eacute;n sab&iacute;a que la contrase&ntilde;a para desbloquear el m&oacute;vil era el cumplea&ntilde;os de su hijo.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Qu&eacute; madre ser&iacute;as si no te lo supieras? &mdash;se dijo en voz baja. Aunque no tard&oacute; en responderse con otra pregunta&mdash; &iquest;Qu&eacute; clase de madre soy que me follo a mi hijo?<\/p>\n<p>El m&oacute;vil se encendi&oacute; y en la pantalla salieron los iconos de las aplicaciones. Mari con algo de lentitud mir&oacute; donde se hallaba el WhatsApp, su plan era mirar esa aplicaci&oacute;n y si no funcionaba no sab&iacute;a que m&aacute;s espiar, no era muy dada a la tecnolog&iacute;a.<\/p>\n<p>Esperaba encontrar alguna respuesta, aunque&hellip; si no lo lograba&hellip; mejor para ella, lo dejar&iacute;a correr y ya. Pas&oacute; los dedos hasta que encontr&oacute; el icono verde y con un pulgar tembloroso presion&oacute; la pantalla haciendo que las conversaciones saltaran.<\/p>\n<p>Su coraz&oacute;n estaba en un pu&ntilde;o, una mano invisible se lo presionaba hasta el punto del paro cardiaco. Una peque&ntilde;a gota de sudor fr&iacute;o debido a la tensi&oacute;n y al mal cuerpo le cruz&oacute; cerca de la patilla para caer hasta su cuello.<\/p>\n<p>Las primeras conversaciones que se mostraban no ten&iacute;an nada de peligro, la gran mayor&iacute;a eran de amigos. La que le llam&oacute; de primeras la atenci&oacute;n fue una que pon&iacute;a &ldquo;tata&rdquo;. Se imagin&oacute; que era de Laura y por un mal presentimiento la abri&oacute; con cuidado. Se sent&iacute;a mal por espiar una conversaci&oacute;n de su hija, pero era un riesgo que necesitaba correr.<\/p>\n<p>Revis&oacute; los mensajes y no vio nada que la preocupase, era una conversaci&oacute;n entre hermanos de lo m&aacute;s normal &ldquo;ahora se llevan muy bien&rdquo;, se sinti&oacute; aliviada. Aunque su cabeza no la dejaba de decir que cuidado&hellip; quiz&aacute; su hijo quisiera algo m&aacute;s.<\/p>\n<p>Agit&oacute; su mente para sacar de all&iacute; ese presentimiento, quiz&aacute; se precipit&oacute; con el joven y solamente era un c&uacute;mulo de casualidades que la hab&iacute;an hecho pensar algo que no era. &ldquo;&iquest;Tal vez sea por celos?&rdquo; le pregunt&oacute; su conciencia. Ocult&oacute; la verdad y neg&oacute; en rotundidad. Se ment&iacute;a con ganas.<\/p>\n<p>Movi&oacute; el dedo hacia abajo, buscando m&aacute;s conversaciones y justo despu&eacute;s de las primeras vio lo que estaba investigando &ldquo;T&iacute;a Carmen&rdquo;. Al verlo fue la primera vez que sinti&oacute; miedo&hellip; un miedo real. A la mente le vino una vez que sigui&oacute; a su marido por la calle, hab&iacute;a estado algo ausente y despistado. Era el comienzo de la &eacute;poca de poco sexo y Mari estuvo casi en la certeza que Dani pod&iacute;a tener algo, obviamente no era as&iacute;, solo estaba preparando la fiesta de cumplea&ntilde;os de su mujer. Qu&eacute; verg&uuml;enza sinti&oacute; al enterarse, menos mal que eso no lo sab&iacute;a nadie.<\/p>\n<p>Aquella vez se sinti&oacute; fatal y esperaba que esta vez fuera similar, sin embargo, cuando abri&oacute; la conversaci&oacute;n se acabaron las dudas. Ley&oacute; los primeros mensajes, subiendo lentamente cada vez que terminaba uno para seguir en el siguiente. La conversaci&oacute;n era m&aacute;s o menos corta, Sergio hab&iacute;a borrado hasta antes de partir al pueblo para tener aquel &uacute;ltimo encuentro.<\/p>\n<p>Mari respiraba acelerada, apenas pesta&ntilde;eaba y la pierna apoyada en el suelo no cesaba de moverse en un ritmo fren&eacute;tico. El coraz&oacute;n le retumbaba en el pecho como los golpes de un tambor, no pod&iacute;a estar m&aacute;s conmocionada, lo que le&iacute;a no ten&iacute;a ni pies, ni cabeza, parec&iacute;an dos amantes.<\/p>\n<p>&mdash;Lo son.<\/p>\n<p>Dijo en un hilo de voz sacando cierta tensi&oacute;n acumulada. De pronto escuch&oacute; como el grifo de la ducha cesaba y al borde de un ataque de nervios apag&oacute; el m&oacute;vil sali&eacute;ndose de la aplicaci&oacute;n de mensajer&iacute;a.<\/p>\n<p>No hab&iacute;a conseguido leer todo, pero aquellos mensajes no dejaban lugar a la duda, su hermana y su hijo hab&iacute;an quedado&hellip; para follar. Las palabras le resultaban surrealistas, pero era cierto, Sergio no hab&iacute;a ido a ninguna casa con sus amigos, hab&iacute;a quedado con su t&iacute;a &ldquo;PARA FOLLAR&rdquo; volvi&oacute; a gritar su mente.<\/p>\n<p>Para empezar la minti&oacute; con lo de sus amigas, para ir a&hellip; &ldquo;Follar con su t&iacute;a&rdquo; le volvi&oacute; a decir su mente. Estaba atorada con la cabeza distribuyendo sin parar im&aacute;genes de Carmen y su hijo en todas las posiciones posibles. No pod&iacute;a soportarlo, mientras su peque&ntilde;o se secaba todo el cuerpo en el ba&ntilde;o, ella se agarr&oacute; la cabeza, la puso contra sus rodillas y grit&oacute;.<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;BASTA!<\/p>\n<p>Las im&aacute;genes pararon al momento, pero el sentimiento de dolor, de traici&oacute;n de&hellip; asco hacia todo, no se desvaneci&oacute;. Se levant&oacute; esperando que su hijo no la hubiera escuchado y fue a su habitaci&oacute;n. All&iacute; recogi&oacute; el sujetador rojo de su hermana que ten&iacute;a guardado y lo volvi&oacute; a mirar, pensando en que bien lo tendr&iacute;a que haber hecho Sergio &ldquo;esto es un puto premio&hellip; un trofeo&rdquo;.<\/p>\n<p>Escuch&oacute; la puerta del ba&ntilde;o abrirse, su hijo volv&iacute;a a su cuarto con el cuerpo parcialmente mojado. La rabia de Mari era desmedida, quer&iacute;a ir a donde &eacute;l y&hellip; partirle la cara como nunca lo hubo hecho antes. Sin embargo recapacit&oacute; por un momento, ya se pondr&iacute;a furiosa en el momento oportuno, deber&iacute;a plantarle cara de forma m&aacute;s taimada. O al menos&hellip; esa era su intenci&oacute;n.<\/p>\n<p>&mdash;Sergio &mdash;dijo con un tono serio al abrir la puerta.<\/p>\n<p>El joven se dio la vuelta con &uacute;nicamente el pantal&oacute;n y calzoncillo puesto, la cabeza a&uacute;n estaba h&uacute;meda con cada pelo hacia un lado. De no haber estado en una situaci&oacute;n de extrema ira, a Mari le podr&iacute;a haber parecido gracioso.<\/p>\n<p>&mdash;Dime.<\/p>\n<p>El joven algo tranquilo esperaba la conversaci&oacute;n por lo ocurrido en el hotel de Madrid. Incluso hab&iacute;a pensado alguna contestaci&oacute;n dependiendo por donde fuera la charla, ten&iacute;a un objetivo, quer&iacute;a que todo volviera a la normalidad y si pod&iacute;a ser&hellip; que se repitiera.<\/p>\n<p>Su madre sin embargo, no le contest&oacute; nada, solamente le lanz&oacute; algo que no lleg&oacute; hasta donde estaba, qued&aacute;ndose a medio camino entre los dos. El joven sinti&oacute; una punzada en el pecho cuando lo vio tocar el suelo, era el sujetador que Carmen le regal&oacute; despu&eacute;s del &uacute;ltimo coito.<\/p>\n<p>Mantuvo la serenidad, al menos por fuera, no estaba preparado para algo como eso, no obstante lo mir&oacute; con frialdad tratando de no mostrar ning&uacute;n sentimiento. No como su madre que a cada mil&eacute;sima que pasaba ante la pasividad de su peque&ntilde;o, sus ojos se le inyectaban m&aacute;s en sangre.<\/p>\n<p>&mdash;No vas a decir nada &mdash;Mari no pod&iacute;a contener su genio.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Qu&eacute; quieres que diga? No s&eacute; para qu&eacute; me tiras el sujetador &mdash;trat&oacute; de parecer lo m&aacute;s desconcertado posible.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Piensas que es m&iacute;o? &mdash;apret&oacute; los labios queriendo calmar su cuerpo, era imposible. Con su pijama largo y algo desgastado podr&iacute;a parecer una madre buena e inofensiva, sin embargo en aquel momento era el mismo demonio.<\/p>\n<p>&mdash;Supongo&hellip; &mdash;Sergio alz&oacute; los hombros como si la cosa no fuera con &eacute;l.<\/p>\n<p>&mdash;Yo s&eacute; de qui&eacute;n es&hellip; &mdash;levant&oacute; una mano se&ntilde;alando a su hijo&mdash; dime ahora mismo de quien es, quiero o&iacute;rlo.<\/p>\n<p>&mdash;No lo s&eacute;.<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;QUE ME LO DIGAS!<\/p>\n<p>El grito retumb&oacute; en toda la casa, incluso llamando la atenci&oacute;n de par de vecinos que no sab&iacute;an de donde podr&iacute;a venir tal alarido.<\/p>\n<p>Sergio dio un paso hacia atr&aacute;s, como si las vibraciones de tal bramido le hubieran hecho retroceder. Sinti&oacute; verdadero p&aacute;nico, porque aquella situaci&oacute;n no se pod&iacute;a encarar de ninguna forma. Su madre ten&iacute;a el pecho inquieto, se mov&iacute;a de arriba y abajo con rapidez mientras sus aletas nasales respiraban todo el aire que pod&iacute;an. Sin embargo no era lo que m&aacute;s asustaba a su hijo. M&aacute;s miedo le daban los dientes blancos y perfectos que ense&ntilde;aba tras unos labios que pose&iacute;an un gesto de ira. Y encima de ellos&hellip; unos ojos siempre preciosos que ahora solo rezumaban odio.<\/p>\n<p>El joven no dijo nada, ni aunque quisiera podr&iacute;a haber abierto la boca, porque aquello solo traer&iacute;a m&aacute;s problemas. Mir&oacute; a su madre, despu&eacute;s el sujetador y&hellip; volvi&oacute; a mirar a su madre esperando por lo siguiente que le dijera, ten&iacute;a miedo, verdadero miedo.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;A d&oacute;nde fuiste el fin de semana pasado? &mdash;Sergio no se atrevi&oacute; a contestar, aunque su madre disminuy&oacute; el volumen&mdash; D&iacute;melo, &iquest;d&oacute;nde fuiste?<\/p>\n<p>La mujer llevada por la ira dio un paso adelante. La visi&oacute;n de que aquella batalla la ten&iacute;a ganada la hac&iacute;a sentirse envalentonada, nada la podr&iacute;a parar. No sab&iacute;a que pasar&iacute;a cuando todo acabase, pero su ira en ese momento era infinita.<\/p>\n<p>Dio otros dos pasos, rebasando el lugar donde estaba el sujetador tan bonito de su hermana y llegando donde su hijo se manten&iacute;a de pie con piernas temblorosas. Hab&iacute;a dado otro paso hacia atr&aacute;s, topando el trasero con la mesa del escritorio, no ten&iacute;a escapatoria y las manos le hab&iacute;an comenzado a sudar. Aunque eso era lo de menos, la fiera que ten&iacute;a en frente y tiempo atr&aacute;s hab&iacute;a sido su madre, era en verdad lo que le aterraba.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Quieres que te lo diga yo? &iquest;Quieres que tu madre te diga lo que hiciste?<\/p>\n<p>Sergio no contestaba y en su mente trataba de buscar un motivo a porque lo sab&iacute;a, solo hab&iacute;a uno&hellip; su m&oacute;vil, no hab&iacute;a m&aacute;s. Era imposible que Carmen se hubiera ido de la lengua.<\/p>\n<p>&mdash;Vamos, &iquest;lo quieres, verdad? &mdash;Mari estaba a cent&iacute;metros del torso desnudo de su hijo&mdash; Te la follaste, &iquest;a qu&eacute; s&iacute;? Te la follaste bien follada. &mdash;Sergio solo miraba, atenazado por las palabras de su madre, abri&oacute; la boca levemente.<\/p>\n<p>&mdash;Mam&aacute;&hellip;<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;Ni se te ocurra llamarme, mam&aacute;, puto degenerado! &mdash;no grit&oacute; tanto como antes, pero incluso la ira le hizo sacar unos pocos esputos por la boca.<\/p>\n<p>&mdash;Mari, d&eacute;jame que&hellip;<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Qu&eacute;? &iquest;Qu&eacute; me lo expliques? &iquest;Quieres que escuche como mi hijo se folla a su t&iacute;a? No, gracias, no me interesa. Solo quiero saber por qu&eacute; eres un degenerado, &iquest;por qu&eacute; te has follado a tu propia t&iacute;a? &mdash;Sergio abri&oacute; la boca&mdash; &iexcl;C&Aacute;LLATE! &iexcl;No quiero saberlo, joder!<\/p>\n<p>Mari se dio la vuelta para no volver a mirar a su hijo. Pensar en que Carmen y &eacute;l hab&iacute;an estado retozando le pon&iacute;a la piel de gallina, una sensaci&oacute;n de asquerosidad la envolv&iacute;a, pero tambi&eacute;n otra&hellip; la de ser traicionada.<\/p>\n<p>&mdash;Y luego&hellip; me dej&eacute; llevar. &mdash;Mari record&oacute; el momento en que su hijo la masturbaba bajo el pijama&mdash; Desgraciado&hellip; no contento con su t&iacute;a, luego&hellip; despu&eacute;s de ella&hellip; yo.<\/p>\n<p>Una l&aacute;grima corri&oacute; por el rostro de la mujer, otra m&aacute;s que habr&iacute;a que sumar al innumerable agua que ya solt&oacute; a la ma&ntilde;ana. Sergio not&oacute; el subir y bajar de la espalda de su madre, estaba llorando, lo sab&iacute;a. Al momento escuch&oacute; el primer sollozo y dio un paso para quedar detr&aacute;s de ella. Se atrevi&oacute; a hablar.<\/p>\n<p>&mdash;Lo siento&hellip; no quer&iacute;a que acabara as&iacute;&hellip;<\/p>\n<p>&mdash;No hables. Ni una palabra. No quiero que est&eacute;s en esta casa.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;C&oacute;mo?<\/p>\n<p>&mdash;Quiero que te largues de aqu&iacute; &mdash;le dijo su madre con toda la autoridad que ten&iacute;a, mientras sent&iacute;a a su hijo a su espalda.<\/p>\n<p>&mdash;Pero&hellip; &iquest;Qu&eacute;? &iquest;Qu&eacute; dices, mam&aacute;? &iquest;A d&oacute;nde me voy a ir?<\/p>\n<p>&mdash;No es mi problema, no quiero que est&eacute;s en mi casa. No te quiero volver a ver&hellip; No s&eacute; qu&eacute; me paso, pero no puedo arrepentirme m&aacute;s de algo que de lo que pas&oacute; en Madrid.<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;&iquest;Qu&eacute; vas a dejar a tu hijo en la calle?! &mdash;Sergio se estaba poniendo nervioso, en verdad no sab&iacute;a c&oacute;mo arreglar aquello.<\/p>\n<p>&mdash;Dile a la puta de Carmen si quiere acogerte, a m&iacute; no me importa.<\/p>\n<p>&mdash;Mari, y &iquest;qu&eacute; le digo a Laura, o a pap&aacute;? &mdash;no sab&iacute;a por qu&eacute; camino tirar.<\/p>\n<p>&mdash;Ma&ntilde;ana mismo haces la maleta y les dices que te quieres independizar. &mdash;se dio la vuelta y volvi&oacute; a mirar a su hijo a los ojos. Los preciosos ojos azules estaban vidriosos y con infinitas venas rojas que parec&iacute;an hilos.<\/p>\n<p>&mdash;No pienso irme.<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;Te ir&aacute;s, punto! &mdash;los ojos de Mari estallaban en una ira acumulada&mdash; Te dejo que digas lo que te plazca, si no dir&eacute; lo que hiciste con tu t&iacute;a.<\/p>\n<p>&mdash;Omitiendo lo nuestro, &iquest;verdad?<\/p>\n<p>Mari se volvi&oacute; a dar la vuelta completamente y le encar&oacute; con ganas, ambos estaban piel con piel como dos d&iacute;as atr&aacute;s, pero los sentimientos eran muy diferentes.<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;Eso jam&aacute;s pas&oacute;! Un error que no me perdonar&eacute; en la vida.<\/p>\n<p>&mdash;No lo dices en serio. &mdash;Sergio se sent&iacute;a humillado, no quer&iacute;a escuchar aquello, porque sab&iacute;a que no era verdad&mdash; Te encant&oacute;.<\/p>\n<p>&mdash;No vuelvas a mencionar eso, &iexcl;te lo advierto! Nunca pas&oacute;, es lo peor que me ha pasado en la vida.<\/p>\n<p>Mari se dio la vuelta y anduvo con pasos fuertes y r&aacute;pidos hasta la puerta. Estaba de lo m&aacute;s furiosa y quer&iacute;a dar por terminada la conversaci&oacute;n, sin embargo, la est&uacute;pida adolescencia de Sergio hizo acto de presencia.<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;Celosa!<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;&iquest;C&oacute;mo dices?!<\/p>\n<p>La cabeza de Mari se gir&oacute; en un brusco movimiento haciendo que todos sus pelos se movieran con agresividad al tiempo que sus ojos mataban a su hijo.<\/p>\n<p>&mdash;Eres una celosa. Hasta que no te has enterado de lo de Carmen, lo de Madrid te encant&oacute;, igual que a m&iacute;.<\/p>\n<p>Recorri&oacute; los pasos andados y volvi&oacute; enfrente de su hijo, encarando al joven que ahora portaba un rostro soberbio que Mari no reconoc&iacute;a.<\/p>\n<p>&mdash;Lo siento, Mari &mdash;su mente caliente por la rabia no pod&iacute;a soportar ser tratado as&iacute; por su madre, &eacute;l tambi&eacute;n quer&iacute;a repartir estopa. No se pod&iacute;a quedar callado&hellip;&mdash; Siento que te joda que haya estado con Carmen primero y que hayas sido la segunda, pero no est&eacute;s celosa&hellip;<\/p>\n<p>El viento se cort&oacute; en un r&aacute;pido movimiento. Un sonido silbante pas&oacute; al lado de Sergio y en un abrir y cerrar de ojos sinti&oacute; un dolor punzante en la zona siniestra del rostro. Su madre le cruz&oacute; la cara con ganas y rabia, apretando sus labios al tiempo que su brazo se alzaba y con la mano abierta impactaba en la cara.<\/p>\n<p>Sergio gir&oacute; la cabeza por el golpe y un zumbido le aneg&oacute; el o&iacute;do izquierdo. Abri&oacute; y cerr&oacute; los ojos al momento para centrarse donde estaba, un poco m&aacute;s y le noquea con semejante tortazo.<\/p>\n<p>De pronto un tintineo de llaves son&oacute; en la puerta y la mujer corri&oacute; hasta el final de la habitaci&oacute;n, para dedicarle una &uacute;ltima mirada asesina y deletrearle con los labios.<\/p>\n<p>&mdash;&Uacute;ltima noche en esta casa.<\/p>\n<p>CONTINUAR&Aacute;<\/p>\n<p>&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;<\/p>\n<p>En mi perfil ten&eacute;is mi Twitter para que pod&aacute;is seguirme y tener m&aacute;s informaci&oacute;n.<\/p>\n<p>Subir&eacute; m&aacute;s cap&iacute;tulos en cuento me sea posible. Ojal&aacute; pod&aacute;is acompa&ntilde;arme hasta el final del camino en esta aventura en la que me he embarcado.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 16<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span>1 A la ma&ntilde;ana, Sergio se levant&oacute; totalmente repuesto del cansancio acumulado. El sue&ntilde;o hab&iacute;a sido reparador y pensar que ten&iacute;a clases en la universidad por primera vez le animaba. 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