{"id":32322,"date":"2021-11-03T23:00:00","date_gmt":"2021-11-03T23:00:00","guid":{"rendered":""},"modified":"2021-11-03T23:00:00","modified_gmt":"2021-11-03T23:00:00","slug":"ilustraciones","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/ilustraciones\/","title":{"rendered":"Ilustraciones"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"32322\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\"><\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 3<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>Siempre presente, ella se asoma a menudo este d&iacute;a a la ventana para fumar un cigarrillo. Ella es delgada, joven, yo dir&iacute;a que de mi misma edad: veintisiete; tiene el cabello casta&ntilde;o, largo y liso; su rostro es bello: fino y bien proporcionado. La ventana es la de una oficina, en la que, es de suponer, ella trabaja. La oficina est&aacute; en una entreplanta, aislada del resto de plantas por una cornisa perpendicularmente ancha, aislada tambi&eacute;n de la calle por las marquesinas y los toldos de los comercios de los bajos del edificio. Dir&iacute;ase que la contemplaci&oacute;n de ese despacho, de esa oficinista est&aacute; reservada para m&iacute;, ya que yo vivo enfrente, en un edificio antiguo y ruinoso, resto de una manzana antigua y ruinosa, tan ruinosa que todos los edificios de esta menos el m&iacute;o han sido derruidos, y donde el &uacute;nico habitante soy yo. Mi vivienda la hered&eacute;, la adecent&eacute; en buena medida. Aqu&iacute; vivo; y trabajo, viviendo del cuento, &oacute;iganme, soy ilustrador.<\/p>\n<p>Ah&iacute; est&aacute; asomada, blandiendo su cigarrillo, sujet&aacute;ndolo entre sus dedos, &iacute;ndice y coraz&oacute;n. Ella, de vez en cuando, ve que la miro. Ahora me ve. Levanto las dos manos y hago un coraz&oacute;n con los dos pulgares unidos, ella se r&iacute;e. Contin&uacute;a fumando. Ahora apaga el cigarrillo sobre, supongo, un cenicero que habr&aacute; en el alf&eacute;izar de la ventana; se est&aacute; desabotonando la blusa y veo su carne; se abre del todo la blusa; se quita el sujetador; y le veo las tetas, j&oacute;venes, imponentes, elevadas, areola y pezones sonrosados. Me hace un gesto con una mano: la cierra casi en un pu&ntilde;o y la sube y la baja con rapidez. Sin dudarlo ni un segundo, me saco la polla del pantal&oacute;n y me empiezo a masturbar; ella sonr&iacute;e y asiente; y se mueve, se contonea, hace bailar a su cintura en c&iacute;rculos a la misma vez que se masajea las tetas. Y me corro.<\/p>\n<p>Luego ha venido a verme Laura.<\/p>\n<p>Laura, mujer madura, luce una media melena te&ntilde;ida de blanco; es alta, corpulenta, aunque no est&aacute; ni gorda ni flaca: su barriga es plana, sus caderas anchas y tiene las tetas grandes, frondosas, as&iacute; como su culo. Tiene la mirada de una ni&ntilde;a traviesa.<\/p>\n<p>Laura y yo formamos un gran equipo. Ella prepara los guiones que yo ilustro. Debo dejar los bocadillos vac&iacute;os que ella me dice para incluir sus textos, teniendo siempre en cuenta la longitud de sus textos: Laura me va guiando. Por descontado, Laura y yo follamos, &iexcl;faltar&iacute;a m&aacute;s!: para eso tambi&eacute;n somos equipo. Esta tarde Laura anda distra&iacute;da: ha visto de soslayo a la oficinista de enfrente y no deja de observar c&oacute;mo trabaja frente al ordenador. Me dice: &quot;Oye, esa muchacha de ah&iacute; enfrente, &iquest;la conoces?&quot;; &quot;No, para nada&quot;; &quot;Yo s&iacute;&quot;; &quot;Ah, bueno, &iquest;y qui&eacute;n es?&quot;; &quot;Fue&quot;; &quot;&iquest;Qui&eacute;n fue?&quot;; &quot;Fue miss&quot;; &quot;&iexcl;Miss!; &quot;S&iacute;, ya sabes, concursos de belleza y todo eso&#8230;, cuando era m&aacute;s joven fue Miss M&aacute;laga&quot;; &quot;Ah, Miss M&aacute;laga, Miss M&aacute;laga, qu&eacute; interesante, Laura, &iquest;follamos?&quot;; &quot;S&iacute;&quot;.<\/p>\n<p>Nos desnudamos en el dormitorio. Me acuesto. Laura se sienta sobre el colch&oacute;n junto a m&iacute;, inclina el torso sobre mi regazo y me chupa la polla. &quot;Oh, Laura, jam&aacute;s me cansar&eacute; de tus mamadas&quot;, pienso. La boca de Laura. Los labios de Laura. La polla, dentro, fuera, dentro fuera, dentro fuera dentro fuera&#8230; &quot;Oohh&quot;, y mi corrida, el semen que Laura se traga. &quot;Hoy has echado poco semen&quot;, comenta Laura; &quot;Es que me hice una paja hace cosa de una hora&quot;; `Ah, ya&quot;. Despu&eacute;s, desnudos en la cama, hablamos sobre las nuevas ideas de Laura. Parece mentira, una mujer con cincuenta y cuatro a&ntilde;os, la de ideas&#8230; Dos horas m&aacute;s tarde, clarificadas las ideas, Laura vuelve a mamarme la polla, esta vez con el prop&oacute;sito de pon&eacute;rmela bien dura para subirse ella y montarme. Dura est&aacute; y puede montar. Se sube a horcajadas sobre m&iacute;. Yo la agarro por la cintura: su carne blanda me excita. Ella toma mi polla y se la mete en el co&ntilde;o. &quot;Hu, hu, hu&quot;, gime a cada saltito sobre mi cuerpo; &quot;hu, ah, uff, hu, hu&quot;, ya est&aacute; casi a punto de tener su orgasmo, as&iacute; que alzo la cabeza y beso y muerdo sus grandes y ca&iacute;das tetas, que se pegan a mi cara, me abofetean. &quot;&iexcl;Hu, aahh!&quot;, Laura lleg&oacute;; &quot;&iexcl;Joder, Laura, qu&eacute; bien follas!&quot;, yo tambi&eacute;n.<\/p>\n<p>&quot;Qu&eacute; bien me he quedado&quot;; &quot;Gracias, Laura&quot;.<\/p>\n<p>Es de noche. He acabado de trabajar. Se ha encendido una luz en la oficina. Han entrado, la miss, miss oficinista, y un tipo maduro con traje y corbata. Hablan. El saca una cartera de un bolsillo interior de la chaqueta del traje, a la altura de su pecho. La abre. Coge unos billetes y se los entrega a ella. Ella le mira. Le da un ligero beso en la cara. &Eacute;l la abraza, poni&eacute;ndola las dos manos en las nalgas. Ella lo aparta con suavidad y le dice algo. &Eacute;l asiente. Ella se sube el vestido que lleva puesto hasta la altura del ombligo. &Eacute;l se desabrocha el pantal&oacute;n y se saca la polla. Ella acomoda su culo lo mejor que puede sobre la mesa escritorio y abre las piernas. &Eacute;l se mete entre las piernas de ella y arremete con su cuerpo hacia delante. Luego todo es lo mismo. &Eacute;l embiste y ella, con la cabeza vuelta hacia el techo, recibe; &eacute;l embiste, ella recibe, &eacute;l embiste, ella recibe. En un segundo, la cosa parece cambiar: &eacute;l parece que cae sobre ella rendido y ella cierra las piernas detr&aacute;s del culo de &eacute;l con fuerza, como atray&eacute;ndolo. Un segundo. Dos segundos. Tres. Entonces, se separan.<\/p>\n<p>Me voy a acostar; es tarde. Nada hay ya que hacer sino dejar a los sue&ntilde;os un lugar. No me dormir&eacute; sin haber sabido que el amor tiene un precio. Siempre. Hasta el amor rom&aacute;ntico lo tiene. D&iacute;ganmelo a m&iacute;. Eficazmente prostituido por haberme enamorado perdidamente de una ni&ntilde;a de dieciocho a&ntilde;os, de Laurita, a la que am&eacute;, embarac&eacute; y, despu&eacute;s, perd&iacute;. Fue mala idea por parte de Laurita lo de decir a su madre que yo era ilustrador.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 3<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span>Siempre presente, ella se asoma a menudo este d&iacute;a a la ventana para fumar un cigarrillo. Ella es delgada, joven, yo dir&iacute;a que de mi misma edad: veintisiete; tiene el cabello casta&ntilde;o, largo y liso; su rostro es bello: fino y bien proporcionado. 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