{"id":32355,"date":"2021-11-06T23:00:00","date_gmt":"2021-11-06T23:00:00","guid":{"rendered":""},"modified":"2021-11-06T23:00:00","modified_gmt":"2021-11-06T23:00:00","slug":"ainhoa-la-policia-local-ii","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/ainhoa-la-policia-local-ii\/","title":{"rendered":"Ainhoa, la polic\u00eda local (II)"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"32355\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\">1<\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 10<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>Hab&iacute;a llegado a casa y despu&eacute;s de dos d&iacute;as, Ainhoa no daba se&ntilde;ales de vida. Miraba una y otra vez el whatsapp, nada, ni tan siquiera aparec&iacute;a como le&iacute;do el mensaje que le hab&iacute;a enviado. Le llam&eacute; en varias ocasiones; siempre el maldito buz&oacute;n con su voz: &ldquo;Deja tu mensaje y te llamar&eacute; en cuanto pueda, besos&rdquo;. Adoraba su voz, pero tambi&eacute;n la odiaba. No soportaba su frialdad.<\/p>\n<p>Era domingo, hab&iacute;amos tenido nuestra primera raci&oacute;n de sexo el d&iacute;a anterior. Todav&iacute;a recordaba el frio metal en mis mu&ntilde;ecas, la novedosa y excitante sensaci&oacute;n de sentirme a su merced mientras foll&aacute;bamos. En aquel momento empec&eacute; a vislumbrar como era, sin saber d&oacute;nde me estaba metiendo, pero para m&iacute; desgracia, cuando lo descubr&iacute;, ya era tarde, estaba atrapado en su telara&ntilde;a.<\/p>\n<p>Ainhoa era una mujer excitante en todos los sentidos, viv&iacute;a el sexo sin tab&uacute;es, de forma apasionada y libre, con un ansia devoradora. Lo mismo le daba que fuera carne o pescado y si pod&iacute;a ser un kilo en lugar de cien gramos, mejor. Tambi&eacute;n con ego&iacute;smo, su necesidad de satisfacci&oacute;n no conoc&iacute;a l&iacute;mites. Todo se supeditaba a ella, a su mundo, un mundo muy particular y construido para que nadie penetrase m&aacute;s all&aacute; de las barreras que hab&iacute;a fijado. Pod&iacute;as pasar una primera l&iacute;nea, pero la segunda estaba construida a prueba de bombas.<\/p>\n<p>Suena el tel&eacute;fono y veo su n&uacute;mero.<\/p>\n<p>-&iexcl;Muy buenos d&iacute;as Ainhoa!<\/p>\n<p>-Hola Fernando, &iquest;c&oacute;mo est&aacute;s?, &iquest;te gust&oacute; ayer, verdad?<\/p>\n<p>-Ya te dije que me encant&oacute;. No conoc&iacute;a esas sensaciones y m&aacute;s, contigo.<\/p>\n<p>-&iquest;Conmigo? Fernando, a veces eres un poco pueril, pero ya te convertir&eacute; en un hombre. Te queda mucho que aprender.<\/p>\n<p>Joder con Ainhoa, siempre dominando e incluso humillando. Ese fue mi primer aviso, sobre lo que me esperaba.<\/p>\n<p>-Fernando, este fin de semana estoy sola. Vamos a ir a la ciudad, quiero que conozcas algo. Seguro que te va a sorprender.<\/p>\n<p>-Si me dices, te digo si me sorprender&aacute;.<\/p>\n<p>-No, ya lo ver&aacute;s. Es una sorpresa.<\/p>\n<p>-Fernando, iremos en mi coche. &iquest;D&oacute;nde te recojo?<\/p>\n<p>-Me acercar&eacute; hasta tu casa y dejar&eacute; el coche all&iacute;.<\/p>\n<p>-Perfecto, hasta las 22.00 entonces, y mientras tanto, no seas malo&hellip;<\/p>\n<p>-&iquest;Malo yo? Si soy un pedazo de pan, jajaja.<\/p>\n<p>Pens&eacute; una excusa para escaparme durante toda la noche y sin saber a qu&eacute; hora volver&iacute;a. Tir&eacute; mano del socorrido cliente que hab&iacute;a venido unos d&iacute;as a ver la ciudad y con el que ten&iacute;a que cenar y llevarlo a tomar unas copas. Todo sea por el negocio.<\/p>\n<p>Llegue a la hora, con puntualidad brit&aacute;nica. Llam&eacute; al timbre y en un momento baj&oacute; de su casa.<\/p>\n<p>Me qued&eacute; impresionado. Era la primera vez que la ve&iacute;a maquillada, con su corto pelo negro engominado y sus gruesos labios, de rojo carm&iacute;n, que ped&iacute;an a gritos ser mordidos. Llevaba un vestido de seda rojo a la altura de media pierna, que conforme andaba marcaba la silueta de su cuerpo, con la espalda descubierta y sin sujetador. De sus peque&ntilde;os pechos sobresal&iacute;an sus pezones, creando un provocador relieve en su vestido. Su piernas morenas y musculosas resaltaban con el color rojo. Sus zapatos negros de tac&oacute;n alto, completaban su conjunto. Iba vestida para matar.<\/p>\n<p>-&iexcl;Ainhoa est&aacute;s impresionante!, &iexcl;guap&iacute;sima! No s&eacute; si podr&eacute; aguantarme. &iquest;A d&oacute;nde vamos? No iremos a una fiesta y no me he enterado?<\/p>\n<p>-Bueno, puede decirse que es una especie de fiesta. Pero todo a su debido tiempo.<\/p>\n<p>Yo, con un estilo m&aacute;s casual -americana de algod&oacute;n ligero, camisa blanca, tejanos y zapatos negros-ante aquella abrumadora belleza me sent&iacute;a en inferioridad de condiciones para ir a ese tipo de fiesta que me dec&iacute;a.<\/p>\n<p>Subimos a su coche, un todoterreno Toyota que ya ten&iacute;a unos a&ntilde;os y al que por le hac&iacute;a falta una limpieza en su interior.<\/p>\n<p>Se puso al volante e iniciamos el viaje hacia la ciudad, nos quedaba una hora y media de autopista.<\/p>\n<p>Me costaba dejar de mirar sus preciosas y tentadoras piernas. La tela suave y sedosa se acoplaba como una segunda piel, muy cerca de sus ingles. Mi miembro estaba empalm&aacute;ndose de excitaci&oacute;n, mientras ella lo miraba de reojo, de vez en cuando, esbozando una leve sonrisa, mientras conduc&iacute;a en silencio. No le gustaba hablar conduciendo -esta era una de sus reglas-.<\/p>\n<p>No me pude aguantar. Alargu&eacute; mi mano pos&aacute;ndola sobre su suave pierna, mientras ella no dejaba de mirar al frente, conduciendo, como si no la tuviera encima. Acerqu&eacute; mi mano hacia su c&aacute;lida entrepierna, bajo la suavidad de su falda, acariciando su sexo por encima de sus bragas. Sus ojos se entornaron, suspirando suave y lentamente. Apart&eacute; con mis dedos el tejido, introduci&eacute;ndolos dentro de su sexo, notando su calor y humedad. Mis dedos se desplazaban en su interior con fluidez, hacia el interior de su vagina, iniciando un suave movimiento de entrada y salida. Sus gemidos eran m&aacute;s fuertes, removi&eacute;ndose de su asiento, mordi&eacute;ndose el labio inferior. Mis dedos iniciaron un movimiento m&aacute;s r&aacute;pido y fren&eacute;tico, acompasado con el movimiento de su cuerpo y sus gemidos cada vez m&aacute;s fuertes. Su cuerpo realiz&oacute; unos movimientos de contracci&oacute;n, con peque&ntilde;os espasmos. Mis dedos notaron un mayor flujo, empap&aacute;ndolos. Tal como &iacute;bamos por la autopista, dio un peque&ntilde;o volantazo, que nos hizo cambiar de carril, aunque r&aacute;pidamente tom&oacute; el control. Nuestras caras pasaron del rojo al blanco en un momento.<\/p>\n<p>-&iexcl;Fernando, contr&oacute;late que casi nos la damos!<\/p>\n<p>-Ainhoa, eres una provocadora, con esa falda y esas piernas&hellip;<\/p>\n<p>-Si, si, pero contr&oacute;late, ya tendremos tiempo.<\/p>\n<p>Seguimos el resto del trayecto en silencio, escuchando la m&uacute;sica de la radio.<\/p>\n<p>Entramos en la ciudad. R&aacute;pidamente nos situamos en la zona alta de la misma y aparcamos.<\/p>\n<p>-Ya hemos llegado, aqu&iacute; es.<\/p>\n<p>-&iquest;Vamos a una fiesta?<\/p>\n<p>-S&iacute; que es una fiesta. Es un local de parejas, de intercambios. &iquest;Has estado alguna vez en alguno?<\/p>\n<p>-No, es la primera vez. He o&iacute;do hablar de ellos pero nunca se hab&iacute;a presentado la ocasi&oacute;n. Tambi&eacute;n he de decirte que me da un poco de respeto.<\/p>\n<p>-Me lo supon&iacute;a. No te preocupes, Fernando, t&uacute; d&eacute;jame a m&iacute;.<\/p>\n<p>Era un edificio con varias plantas, rodeado de vegetaci&oacute;n, parec&iacute;a una torre residencial particular. Al entrar nos atendi&oacute; una mujer joven, morena, esbelta y guap&iacute;sima.<\/p>\n<p>-&iexcl;Ainhoa! &iquest;Qu&eacute; tal? Me alegro mucho de verte. Hace tiempo que no te ve&iacute;a. Siempre eres bienvenida. Veo que vienes bien acompa&ntilde;ada.<\/p>\n<p>-S&iacute;, es Fernando.<\/p>\n<p>-Encantada Fernando, yo soy Silvia. Pasad y como si estuvierais en vuestra casa.<\/p>\n<p>-Encantado Silvia, le dije.<\/p>\n<p>Me sorprendi&oacute; la acogida, muy cercana y familiar. Los primeros temores y recelos empezaron a desaparecer. Me encontraba a gusto.<\/p>\n<p>Pagamos nuestras entradas y pedimos unas bebidas en la barra de un peque&ntilde;o bar, entrando a la derecha.<\/p>\n<p>El local estaba decorado con muy buen gusto. Madera en las paredes, suelo de parquet tropical, sillones blancos de piel, taburetes tapizados en piel, tambi&eacute;n blancos. Ainhoa ten&iacute;a buen gusto.<\/p>\n<p>Aunque todav&iacute;a era pronto, hab&iacute;a algunas parejas distribuidas en esta especie de hall de la primera planta. Un par distribuidas en los grandes sillones de piel, que casi parec&iacute;an sof&aacute;s, y otra en la barra semicircular.<\/p>\n<p>En seguida Ainhoa se fij&oacute; en la pareja que ten&iacute;amos al lado en la barra. Era una pareja de color. El, alto y fuerte. Ella, un poco m&aacute;s baja y esbelta. Los dos formaban un hermoso t&aacute;ndem.<\/p>\n<p>Ainhoa, en voz baja y acer&aacute;ndose a mi oreja:<\/p>\n<p>-Mira Fernando, que pedazo de negro.<\/p>\n<p>-S&iacute;, no est&aacute; mal, pero a m&iacute; ella me gusta m&aacute;s.<\/p>\n<p>Ainhoa que no se cortaba un pelo, se aproxim&oacute; a ellos:<\/p>\n<p>-Hola, &iquest;c&oacute;mo est&aacute;is?, somos Ainhoa y Fernando.<\/p>\n<p>Empezamos a entablar conversaci&oacute;n. Eran simp&aacute;ticos y muy sencillos. He de reconocer que s&iacute;, que &eacute;l era un hombre imponente, de esos que encantan a las mujeres. Alto, musculoso, ojos negros y penetrantes y gran sonrisa que mostraba unos dientes blanqu&iacute;simos. Ella tampoco se quedaba atr&aacute;s, era guapa, con ojos negros, pelo afro-rizado y corto, labios carnosos, pechos abundantes, caderas marcadas y largas piernas bajo su vestido floral vaporoso.<\/p>\n<p>Nos pusimos al d&iacute;a, y en un momento nos contaron su vida.<\/p>\n<p>Los dos eran cubanos y llevaban un tiempo viviendo en la ciudad. Deb&iacute;an de tener unos cuarenta y pocos a&ntilde;os. No estaban casados pero eran pareja desde que se conocieron en Espa&ntilde;a. &Eacute;l se llamaba Roberto y hab&iacute;a sido boxeador en Cuba, llegando a ganar campeonatos de su pa&iacute;s, tiempo atr&aacute;s. Ahora trabajaba en un restaurante como camarero. Hab&iacute;a tenido que cerrar el propio por el a&ntilde;o de la pandemia. Ella,&nbsp; Ana Mar&iacute;a, hab&iacute;a sido bailarina en su pa&iacute;s y desde que vino a Espa&ntilde;a, trabajaba de profesora de danza moderna en una academia.<\/p>\n<p>Ten&iacute;amos muy buen feeling. Parec&iacute;a que Ainhoa y Roberto, hab&iacute;an conectado, porque no dejaban de lanzarse miradas c&oacute;mplices. O m&aacute;s bien era Ainhoa qui&eacute;n las enviaba y Roberto las recog&iacute;a y devolv&iacute;a, a la vez que le daba un repaso a su cuerpo bajo su provocador vestido rojo.<\/p>\n<p>Con Ana Mar&iacute;a, tuve, tambi&eacute;n, buena sinton&iacute;a, pero tampoco le pon&iacute;a mucho empe&ntilde;o, a m&iacute; la que de verdad me interesaba era Ainhoa y al ver c&oacute;mo miraba a Roberto, algo dentro de m&iacute; se encend&iacute;a. No ten&iacute;a muy claro si en alg&uacute;n momento quer&iacute;a compartir a Ainhoa con nadie, sin embargo ella se encontraba como pez en el agua.<\/p>\n<p>Despu&eacute;s de un rato de conversaci&oacute;n, Ainhoa me cogi&oacute; de la mano y les traslad&oacute; un, nos vemos luego, con un gui&ntilde;o a Roberto.<\/p>\n<p>Me ense&ntilde;&oacute; el local que parec&iacute;a conocer muy bien. En el piso superior ten&iacute;an una peque&ntilde;a sala de cine, un cuarto oscuro y salas con camas gigantes. Tambi&eacute;n jacuzzi, piscina e incluso terraza con un jard&iacute;n. Estaba asombrado, parec&iacute;a un hotel de lujo, pero sin habitaciones. En la &uacute;ltima planta, estaban los lavabos, taquillas para cambiarse de ropa e incluso una especie de discoteca con taburetes, mesas y luces tenues azuladas que creaban un espacio &iacute;ntimo.<\/p>\n<p>Nos quedamos en la terraza, donde hab&iacute;a unas cuantas parejas, aunque pocas, y pedimos otra bebida. Hicimos amistad con un matrimonio sevillano que se encontraba de vacaciones en la ciudad. Un matrimonio muy simp&aacute;tico y dicharachero. El marido no dejaba de mirar las piernas de Ainhoa como si las estuviera radiografiando, tambi&eacute;n hay que decir que era m&eacute;dico. Su mujer tonteaba conmigo y de vez en cuando me dirig&iacute;a alguna mirada libidinosa hacia mi paquete. La noche promet&iacute;a, no ser&iacute;a por falta de oportunidades.<\/p>\n<p>Despu&eacute;s de una hora, Ainhoa me volvi&oacute; a coger de la mano, nos despedimos del matrimonio, y nos fuimos a la &uacute;ltima planta, donde estaban las taquillas. All&iacute;, nos cambiamos de ropa, qued&aacute;ndonos en albornoz y zapatillas, sin nada debajo. El local se hab&iacute;a ido llenando de gente, aunque todav&iacute;a deb&iacute;a estar a mitad de su capacidad. Hab&iacute;a bastante ambiente. Aprovechamos para echar un vistazo a la sala discoteca, donde varias parejas bailaban. Dos chicas se estaban besando apasionadamente mientras bailaban lentamente y en un extremo hab&iacute;a una chica joven meti&eacute;ndose el pene erecto, de lo que supuse ser&iacute;a su pareja, en la boca, lami&eacute;ndolo como si no hubiera un ma&ntilde;ana. Esta visi&oacute;n me puso a mil y empez&oacute; a sobresalir un bulto de la parte baja de mi albornoz.<\/p>\n<p>Ainhoa, miraba mi bulto y con una sonrisa sibilina, volvi&oacute; a cogerme de la mano:<\/p>\n<p>-Ven Fernando, esto te va a gustar.<\/p>\n<p>Me llev&oacute; hacia otra sala, dentro de la misma planta, d&oacute;nde estaban varias camas grandes y juntas, con sof&aacute;s a su alrededor y luz tenue. En la sala y en una de las camas, una pareja follaba mientras en los sof&aacute;s otras dos parejas los miraban y se acariciaban. Una de las parejas en los sof&aacute;s era Roberto y Ana Mar&iacute;a. Se hab&iacute;an despojado de sus respectivos albornoces, estaban desnudos, acarici&aacute;ndose y mirando a la pareja de las camas. Sus cuerpos eran espectaculares. Roberto ten&iacute;a un pene que quitaba el hipo y que no pas&oacute; desapercibido para Ainhoa.<\/p>\n<p>Nos sentamos al a lado de ellos, el sof&aacute; era espacioso. Nos&nbsp; despojamos de nuestros albornoces, qued&aacute;ndonos desnudos. Comenzamos a besarnos y acariciarnos. Ainhoa me acariciaba el pene, totalmente erecto y yo sus pechos, mientras mir&aacute;bamos a la pareja de las camas.<\/p>\n<p>Ainhoa volvi&oacute; a coger mi mano, arrastr&aacute;ndome suavemente, hacia la zona de exhibici&oacute;n, hacia las camas.&nbsp; Zona a la que me dirig&iacute;a con mi pene como un m&aacute;stil. Nos situamos cerca de la pareja, que disfrutaba de su exhibici&oacute;n ante los dem&aacute;s.<\/p>\n<p>Aunque me daba verg&uuml;enza sentirme observado por otros mientras estaba all&iacute; con Ainhoa, intent&eacute; no pensar mucho en ello y me dej&eacute; llevar.<\/p>\n<p>Nos tumbamos en la cama. Ainhoa en posici&oacute;n horizontal, yo al lado de ella. Comenc&eacute; a besarle los pechos y&nbsp; sus deliciosos pezones erectos, mientras con la mano le masajeaba la vulva y sus labios externos, notando ya la humedad que comenzaba a emanar del interior de su sexo. Se dejaba hacer, en un papel m&aacute;s sumiso del que imaginaba. Tumbada como estaba, cogi&oacute; mi duro miembro con su mano, desplaz&aacute;ndola suavemente a lo largo de &eacute;l, agarr&aacute;ndolo y masaje&aacute;ndolo muy suavemente, mientras miraba a Roberto y Ana Mar&iacute;a, sentados en el sof&aacute;, acarici&aacute;ndose y mir&aacute;ndonos.<\/p>\n<p>La desplac&eacute; sobre s&iacute; misma, coloc&aacute;ndola en posici&oacute;n lateral en direcci&oacute;n a Roberto y Ana Mar&iacute;a, peg&aacute;ndome a su cuerpo. De espaldas a m&iacute;, comenc&eacute; a masajear suavemente sus pechos e introduje mi pene en su entrepierna, restreg&aacute;ndolo por sus labios externos, mientras estos se abr&iacute;an y lo recog&iacute;an, bes&aacute;ndolo a lo largo de su tronco. Con su mano, tocaba mi glande, apret&aacute;ndolo contra su cl&iacute;toris. Su cuerpo comenz&oacute; a estremecerse.<\/p>\n<p>En ese momento, se levantaron Roberto y Ana Mar&iacute;a. Se dirigieron hacia nosotros, sent&aacute;ndose a nuestro lado. Roberto al lado de la cara de Ainhoa, con su enorme y tieso pene a escasos cent&iacute;metros de su cara y Ana Mar&iacute;a al lado de mi culo. Roberto acarici&oacute; suavemente a Ainhoa, sobre su hombro, como pidi&eacute;ndole permiso, y Ana Mar&iacute;a tambi&eacute;n toc&oacute; mi culo. Entendieron que pod&iacute;an pasar a la acci&oacute;n.<\/p>\n<p>Ainhoa, comenz&oacute; a besar su oscuro capullo, mientras con sus manos recog&iacute;a sus huevos. Introduci&eacute;ndose, despu&eacute;s, su enorme tronco en su boca, que apenas pod&iacute;a recoger la mitad del mismo.<\/p>\n<p>Ana Mar&iacute;a, desplazando su mano por mi culo, baj&oacute; hasta la parte posterior de mis huevos, acarici&aacute;ndolos y desplazando su mano a lo largo de mi pene, palpando, a la vez, los labios externos de la vulva de Ainhoa y parte de su mano, que segu&iacute;a frotando mi pene contra su cl&iacute;toris.<\/p>\n<p>Ainhoa se movi&oacute; de su posici&oacute;n, desencaj&aacute;ndose de m&iacute;, dejando un momento de lamer el pene de Roberto. Se puso de rodillas, frente a &eacute;l, bes&aacute;ndolo con lascivia, mientras con su mano comenz&oacute; a masturbarlo.<\/p>\n<p>Ana Mar&iacute;a, de rodillas y sentada sobre sus talones, me gir&oacute; de la posici&oacute;n lateral, coloc&aacute;ndome tumbado hacia arriba. Comenz&oacute; a chupar mi pene, introduci&eacute;ndoselo todo &eacute;l, en su c&aacute;lida boca. Sus grandes pechos se balanceaban al son de su movimiento succionador.<\/p>\n<p>Ainhoa, sac&oacute; un preservativo de su funda, se lo coloc&oacute; ligeramente en la punta del glande de Roberto e introduciendo su boca en &eacute;l, lo empuj&oacute; a lo largo de todo su tronco, hasta el final. Quedando totalmente enfundado. Luego, se dio la vuelta y se qued&oacute; a cuatro patas, mostr&aacute;ndole su sexo h&uacute;medo entreabierto. &Eacute;l, cogi&eacute;ndose su pene, se lo introdujo por detr&aacute;s con fuerza, con un movimiento firme, hasta el fondo.<\/p>\n<p>Ver la imagen de Ainhoa penetrada por aquel semental con ese enorme pene, me excit&oacute; tremendamente, pero a la vez me enfureci&oacute;. Mientras era penetrada me miraba a los ojos, provoc&aacute;ndome.<\/p>\n<p>-&iquest;Fernando, te gusta ver c&oacute;mo me follan?<\/p>\n<p>No le dije nada, pero no, no me gustaba. Cog&iacute; a Ana Mar&iacute;a y le di la vuelta, poni&eacute;ndola tambi&eacute;n a cuatro patas. Me puse, con nerviosismo y rapidez, un preservativo. Introduje mi pene dentro de su sexo, con fuerza y rabia, con un movimiento seco de mi cadera, hasta el fondo de su vagina, comenzando una salvaje penetraci&oacute;n, con toda la fuerza de que dispon&iacute;a. Ella, disfrutaba de mi s&uacute;bita furia, gimiendo, de forma descontrolada.<\/p>\n<p>Como si fuera una competici&oacute;n, Roberto, que la vio gemir y la fuerza con la que la penetraba, comenz&oacute; a penetrar a Ainhoa, con su enorme miembro, con toda la fuerza que pod&iacute;a. Ainhoa lo estaba disfrutando. Gem&iacute;a y le ped&iacute;a m&aacute;s.<\/p>\n<p>-M&aacute;s fuerte, m&aacute;s adentro, revi&eacute;ntame todo lo que puedas.<\/p>\n<p>Est&aacute;bamos los cuatro en la misma posici&oacute;n y pr&aacute;cticamente toc&aacute;ndonos, de modo que Ainhoa dirigi&oacute; su cara hacia Ana Mar&iacute;a y la bes&oacute;. Las dos comenzaron a besarse de forma desaforada, como can&iacute;bales, comi&eacute;ndose la lengua, los labios.<\/p>\n<p>La visi&oacute;n de los cuatro era espectacular, entrelazados por las bocas de Ainhoa y Ana Mar&iacute;a y con nuestros penes penetr&aacute;ndolas salvajemente.<\/p>\n<p>Ya no pod&iacute;a aguantar m&aacute;s, me iba a correr de un momento a otro. Ana Mar&iacute;a, vi&eacute;ndome venir, se sac&oacute; mi pene de su vagina, y d&aacute;ndose la vuelta, como estaba a cuatro patas, me quit&oacute; el preservativo, masturb&aacute;ndome con fuerza. Mi semen sali&oacute; con toda la fuerza que pudo. Una parte diseminada hacia su cara y otra directamente hacia su lengua extendida, que lo recogi&oacute; y se lo trag&oacute;.<\/p>\n<p>Roberto, parec&iacute;a tener m&aacute;s aguante. Segu&iacute;a penetrando a Ainhoa con fuerza, mientras ella le segu&iacute;a pidiendo m&aacute;s.<\/p>\n<p>Los mir&aacute;bamos, disfrutando del espect&aacute;culo que nos estaban proporcionando. De pronto, Roberto sac&oacute; su pene del interior de su vagina, se quit&oacute; el preservativo y comenz&oacute; a masturbarse fuertemente. Ainhoa se dio la vuelta, dirigi&eacute;ndose hacia &eacute;l. Ana Mar&iacute;a, tambi&eacute;n, se desplaz&oacute; para situarse frente a &eacute;l. Entre las dos comenzaron a lamerle su tronco, de forma alternativa. Ainhoa acab&oacute; apropi&aacute;ndose de &eacute;l, introduci&eacute;ndoselo todo lo que pudo y masturb&aacute;ndolo con su boca. Estaba a punto de llegar, sus gestos as&iacute; lo indicaban. Ainhoa se retir&oacute; levemente, dejando que Ana Mar&iacute;a se acercase, mientras &eacute;l acababa su masturbaci&oacute;n manualmente. Su semen sali&oacute; disparado hacia las caras de ambas, que se acercaron para recogerlo, bes&aacute;ndose entre ellas con las lenguas impregnadas del viscoso l&iacute;quido blanquecino, lamiendo tambi&eacute;n, los restos que bajaban desde su glande por su tronco.<\/p>\n<p>Yo estaba tumbado al lado de ellos, como un voyeur hipnotizado. Excitado y a la vez con una extra&ntilde;a sensaci&oacute;n recorriendo, mi interior, como un fuego que me corro&iacute;a. Al inicio quer&iacute;a hacer m&aacute;s cosas con aquel pedazo de mujer, cegado por el frenes&iacute; del momento, pero de pronto se desvanecieron.<\/p>\n<p>Ainhoa, en cambio, estaba en su salsa, parec&iacute;a que el quedaba cuerda para rato.<\/p>\n<p>Le susurr&eacute;, que me iba a fumar un cigarro a la terraza y que siguiera con ellos.<\/p>\n<p>Debi&oacute; notar algo raro en mi cara, con su mirada escrutadora y esa media sonrisa de malicia.<\/p>\n<p>-&iquest;Qu&eacute; pasa Fernando? &iquest;No te gusta ver como me follan y disfruto con ese pedazo de polla dentro de m&iacute;?<\/p>\n<p>-No, no es eso, me ha encanta verte disfrutar, pero para m&iacute; hoy ha sido suficiente, le dije.<\/p>\n<p>-Entiendo&hellip; Fernando, pues acost&uacute;mbrate por qu&eacute; lo ver&aacute;s m&aacute;s veces. Pero s&iacute;, tienes raz&oacute;n por hoy ha sido suficiente.<\/p>\n<p>Nos despedimos de la hermosa pareja cubana y dej&aacute;ndolos con mal sabor de boca. Ellos si ten&iacute;an cuerda para rato. Subimos hacia la planta donde estaban las duchas y las taquillas. Nos aseamos y vestimos, manteniendo un inc&oacute;modo silencio. Ella parec&iacute;a disfrutar de mi sensaci&oacute;n de incomodidad y por qu&eacute; no decirlo, de mis s&uacute;bitos celos.<\/p>\n<p>Salimos del edificio dirigi&eacute;ndonos hacia su autom&oacute;vil. La noche era estupenda, con el cielo ligeramente estrellado y el aire fresco, fruto de la vegetaci&oacute;n que rodeaba el edificio. Sin embargo, todo esto inapreciable para m&iacute;. Segu&iacute;a enfrascado en mis pensamientos, en esa extra&ntilde;a sensaci&oacute;n que me recorr&iacute;a por dentro y que no presagiaba nada bueno para m&iacute; en el futuro.<\/p>\n<p>Salimos de la ciudad con fluidez, cogiendo la autopista.<\/p>\n<p>-Fernando, no te lo hab&iacute;a comentado pero dentro de unos d&iacute;as vienen mis amigas Olga y Fausta, con sus parejas. Son amigas de mi &eacute;poca de v&oacute;ley, cuando estudi&aacute;bamos juntas. Te tengo preparada otra sorpresa. No s&eacute; si te gustar&aacute;&hellip;<\/p>\n<p>Y con esas palabras flotando en mi mente hicimos el camino de vuelta y sin que pudiera sacarle una palabra m&aacute;s.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 10<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span>1 Hab&iacute;a llegado a casa y despu&eacute;s de dos d&iacute;as, Ainhoa no daba se&ntilde;ales de vida. Miraba una y otra vez el whatsapp, nada, ni tan siquiera aparec&iacute;a como le&iacute;do el mensaje que le hab&iacute;a enviado. 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